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Cody Groover

Alabanza a Dios por su Salvación

Cody Groover March, 24 2013 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover March, 24 2013
What does the Bible say about God's mercy?

The Bible teaches that God's mercy is His refusal to give us what we deserve for our sins.

God's mercy is fundamental to His character, as it allows Him to refrain from punishing sinners as deserved. In Lamentations 3:22-23, we read that it is through the Lord's mercies that we are not consumed. This concept is pivotal in understanding salvation, as through mercy, God extends grace to those who repent and believe in Christ. His mercy does not deny justice; rather, it reveals His glory as He works to reconcile lost humanity to Himself through Christ's sacrifice.

Lamentations 3:22-23, Ephesians 2:4-5

How do we know God's promises are true?

God's promises are true because they are fulfilled in Jesus Christ, who is the embodiment of God's faithfulness.

The reliability of God’s promises is showcased through their ultimate realization in Jesus Christ. As stated in 2 Corinthians 1:20, for all the promises of God find their 'Yes' in Him. This points to the covenants made throughout Scripture, all culminating in Christ's work and His faithfulness to save. God's historical dealings with His people demonstrate His unchanging nature and continuing faithfulness, solidifying our assurance that He will fulfill all that He has promised.

2 Corinthians 1:20, Hebrews 10:23

Why is forgiveness important for Christians?

Forgiveness is vital for Christians as it reflects God's grace and facilitates reconciliation with Him and among believers.

Forgiveness stands at the heart of the Christian faith, as it reveals God's unmerited favor towards sinners. As stated in Ephesians 4:32, believers are called to forgive one another just as God in Christ forgave them. This practice of forgiveness is crucial not only to restore relationships but also to maintain the unity of the body of Christ. Moreover, acknowledging our forgiveness transforms our hearts, enabling us to extend grace to others and live in harmony within the Christian community.

Ephesians 4:32, Colossians 3:13

Sermon Transcript

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Buenos días. Vamos a abrir nuestras
Biblias al Salmo 92, en nuestras Biblias. Salmo 92. Bueno es alabarte, oh Jehová,
y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo. Anunciar por la
mañana tu misericordia y tu fidelidad cada noche, en el decacordio
y en el salterio, en tono suave con el arpa, por cuanto me has
alegrado, oh Jehová, con tus obras. En las obras de tus manos
me gozo. ¡Cuán grandes son tus obras,
oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos. El hombre necio no sabe, y el
insensato no entiende esto. Cuando brotan los impíos como
la hierba y florecen todos los que hacen iniquidad, es para
ser destruidos eternamente. Mas tú, Jehová, para siempre
eres altísimo. Porque he aquí tus enemigos,
oh Jehová, porque he aquí perecerán tus enemigos. serán esparcidos
todos los que hacen maldad. Pero Tú aumentarás mis fuerzas
como las del búfalo, seré ungido con aceite fresco, y mirarán
mis ojos sobre mis enemigos, oirán mis oídos de los que se
levantaron contra mí, de los malignos. El justo florecerá
como la palmera, crecerá como cedro en el líbano, plantados
en la casa de Jehová en los atrios de nuestro Dios florecerán. Y aun en la vejez fructificarán,
estarán vigorosos y verdes para anunciar que Jehová, mi fortaleza,
es recto, y que en Él no hay injusticia. Te damos gracias en esta mañana. Oh Dios, que podemos venir delante
de Ti, por medio de Tu Hijo, y podemos llamarte Padre. Podemos llamarte Padre por el
Espíritu Santo que Tú has derramado en nuestro corazón. Y te damos
gracias, sabiendo que no es de nosotros, sino todo, la salvación
y toda la honra y la gloria, pertenecen únicamente Te damos
gracias por la esperanza gloriosa que Tú nos has dado, todas Tus
obras. Te damos gracias por la vida
y la muerte del Señor Jesucristo, la justicia que Él ha obrado
aquí en la tierra. Te damos gracias por la muerte
eficaz, la muerte que con Su sangre quitó el pecado de Tu
pueblo. Y te damos gracias que no falta nada a Tu salvación,
y nosotros nos regocijamos en Tu Hijo nuestro Señor Jesucristo,
y damos gracias, y decimos a Él seja toda la honra y la gloria.
Ayúdanos en esta mañana, Padre, a adorarte en espíritu y en verdad. Ayúdanos una vez más a poder
ver a Tu Hijo exaltado en quien nos gloriamos. Te pedimos, Señor,
por aquellos que no están aquí en esta mañana, Señor, que Tú
sabes la causa y las condiciones que se encuentra cada uno, aquellos
que están con deseo de venir, Señor, pero de alguna manera
no pueden estar en esta mañana. Te pedimos por ellos. Te pedimos
por aquellos que están enfermos. Conforme a Tu misericordia, Tú
los levantes para que estén nuevamente con Tu pueblo regocijándose.
adorándote a ti. Te pedimos por aquellos que están
de viaje que tú los guardes. Señor, sabemos que todas las
cosas que vienen en la vida de tu pueblo son ordenados por ti,
son enviados por ti, y es nuestro consuelo que todas las cosas
ayuden a bien a los que te aman a ti, a los que conforme a tu
propósito son llamados. Ayúdanos a descansar en tu buena
providencia, en tu buena voluntad. Te pedimos en esta mañana también
por tu palabra, especialmente, Señor. Pedimos, Señor, hágase
tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo. Cumple tu propósito
de llamar a tu pueblo, de salvar a los tuyos, de traer a tu pueblo
de todas partes del mundo. Tú tienes tu pueblo, de toda
lengua, pueblo, linaje y nación, y te damos gracias por el privilegio
que tú nos has dado de llevar Tu Palabra, de testificar de
esta obra de salvación tan grande que Tú has hecho. Te pedimos,
Señor, que Tú bendigas Tu Palabra que es predicada, dondequiera
que Tú la envíes, Señor. Sabemos que Tu Palabra no regresará
a Ti vacía, sino que hará todo aquello por lo cual Tú la envías.
Y pedimos, Señor, trae honra y gloria a Tu nombre. Te pedimos
por los mensajeros que Tú has levantado, Señor, que Tú estés
con ellos. especialmente por los ministros
aquí en el interior del estado, te pedimos por el hermano Joseph,
pedimos que tú seas con él, Señor, que tú lo dirijas a él. Te pedimos
también por los pastores aquí en el interior del estado, el
pastor José Zul, el pastor Rogelio Chay, hermano Helio, pastor Helio,
pastor Rutillo, pastor Gilberto, pastor Gervasio, te pedimos por
Víctor, Señor, por las congregaciones en Cancún que se están reuniendo,
Señor, y están con nosotros en esta mañana, te pedimos por ellos
y nuestros hermanos allá en Chiapas. Por estos pedimos, Señor, especialmente,
y también por nuestros hermanos que conocemos en los Estados
Unidos, te pedimos por ellos. En todas partes del mundo, Señor,
Tú tienes Tu pueblo, y Tú eres el único que puede suplir todas
las necesidades de cada uno. y te pedimos por ellos. Estas
cosas te las pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo para
su honra y gloria. Amén. Vamos a tomar nuestros
signarios ahora y abrir el número 216. Vamos a cantar este primero,
el himno número 216. Te necesito ya, bendito Salvador,
me impune dulce paz tu tierna voz de amor. Benedecido Cristo, sin quien
necesito, con corazón contrito acudo a Ti. Te necesito ya, tú no me dejarás,
yo siempre venceré si tú conmigo estás. Te necesito Cristo, sí,
te necesito con corazón contrito, acudo a ti. Te necesito ya, tu santa voluntad,
y tus promesas mis en mi cumplen verdad. Te necesito Cristo, sí
te necesito, con corazón conflito acudo a ti. Te necesito ya, Santísimo Señor. Tú hazme nada más, Bendito Salvador. Te necesito Cristo Si te necesito
Con corazón contrito Acudo a Ti Vamos a buscar el 114 Oh, cuán dulce espiar en Cristo
y entregarse todo a Él, esperar en Sus promesas y en Sus sendas
serle fiel. Jesucristo, Jesucristo, ya Tu
amor probaste en mí. Jesucristo, Jesucristo, siempre
quiero fiar en Ti. Es muy dulce fiar en Cristo y
cumplir su voluntad, no dudando su palabra que es la luz y la
verdad. Jesucristo, Jesucristo, ya tu
amor probaste en mí. Jesucristo, Jesucristo, siempre
quiero fiar en ti. Siempre es grato fiar en Cristo
cuando busca el corazón los tesoros celestiales de la paz y del perdón. Jesucristo, Jesucristo, que a
Tu amor probaste en mí. Jesucristo, Jesucristo, siempre
quiero fiar en Ti. Siempre en ti confiar yo quiero,
mi precioso Salvador. En la vida y en la muerte, protección
me de tu amor. Jesucristo, Jesucristo, que a
tu amor probaste en mi Jesucristo, Jesucristo siempre quiero fiar
en ti Ahora tendremos el mensaje El próximo domingo es quinto
domingo entonces vamos a tener el servicio comenzando a la misma
hora vamos a tener dos mensajes y después del segundo mensaje
vamos a quedarnos aquí para tener una convivencia y no nos reuniremos
el próximo domingo en la noche entonces quedan todos informados
los que no estén pues llámenlos para decirles En esta mañana
pido que abran sus Biblias conmigo a Salmo 85. Salmo 85. Todas las Escrituras, nos dice
la Palabra de Dios, están escritas acerca o son del Señor Jesucristo. Todas las cosas tenían que ser
cumplidas todas las cosas que fueron escritas de él por Moisés
y por David, el salmista, y los profetas, todo tenía que ser
cumplido. Gracias sean dadas a Dios, él
cumplió. El Cristo vino, el ungido vino,
y él cumplió todas las figuras, todas las promesas en el Antiguo
Testamento que hablan de Si hay alguna cosa que está escrita
en el Antiguo Testamento acerca del Cristo que Jesús no haya
cumplido, eso solamente indicaría que Jesús de Nazaret no sería
el Cristo verdadero. Pero nosotros tenemos la seguridad
de que Él es el Cristo de Dios porque Él cumplió todas las Escrituras
en el Antiguo Testamento, y cuando estamos viendo en las Escrituras
queremos ver al Señor Jesucristo. ¡Qué triste es leer las Escrituras
y no verlo a Él! Es un pasaje por un desierto
árido porque no vemos al Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo
es esa agua que necesitamos en este desierto, y cuando estamos
pasando por las Escrituras y no encontramos al Señor Jesucristo
por Yo sé que es por nuestra debilidad y nuestra ceguera,
pero el Señor Jesucristo está allí. ¿Se acuerdan cuando ahí
salió a agar la sierva y ella estaba llorando porque estaba
pensando que iba a morir en el desierto y el Señor le abrió
los ojos? Ahí está un pozo. Ese pozo estaba
allá todo el tiempo. pero ella no lo pudo ver. ¿Se
acuerdan cuando Abraham llevó a su hijo? Llevó a Isaac sobre
el monte. Ahí estaba ese animal con los
cuernos atorados en el sarzal todo el tiempo, pero él no lo
vio hasta que Dios se lo mostró. Y así también nosotros. Bueno,
aquí en el Salmo 85, el salmista dice aquí, vamos a ver, fuiste
propicio a tu tierra. cuál es la tierra del Señor. Bueno, toda la tierra es del
Señor, pero aquí está hablando de Su pueblo. Su tierra, Su pueblo,
Su nación, es aquellos que Él escogió, son Su pueblo, el Israel,
fuiste propicio a tu tierra. Dice allá, volviste la cautividad
de Jacob. La tierra de Dios y Jacob está
hablando de la misma cosa. Jacob son todos aquellos que
Dios amó con amor eterno. Es lo que Dios dice en la palabra
acerca de Jacob, a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. Y todos
los que son su pueblo Dios los ha amado con amor eterno en Cristo
Jesús. Todos aquellos a quien Dios ha
amado somos los Jacob de Dios somos aquellos que Dios amó,
y no son por carne, no son hijos
de Abrano, no son israelitas por carne, no es un israelita
el que lo es exteriormente, dice la Palabra de Dios, sino que
el que lo es interior, y la circuncisión no es la que se hace con la mano
del hombre, sino la circuncisión que Dios hace. Cuando Él corta,
el corazón, quítese el corazón de piedra y pon un corazón de
carne. Fuiste propicio a tu tierra. Este es un salmo de victoria
y de gozo, de alabanza a Dios. Fuiste propicio a tu tierra,
oh Jehová. Noten allá el tiempo que se fue.
Fuiste propicio. Fuiste propicio. fue propicio
en Cristo Jesús el representante y el aval antes de la fundación
del mundo. Fue propicio a Su pueblo cuando
Dios dio a Cristo Jesús como el aval, como el responsable
delante de Dios Padre por el bienestar de Su pueblo. Dios
puso al Señor Jesucristo como propiciación allá en el Antiguo
Testamento, pero él es el cordero inmolado desde antes de la fundación,
él, fuiste propicio, tú fuiste propicio. Bueno, entonces está hablando
a su pueblo, y la cautividad, volviste la cautividad de Jacob,
fuiste propicio, es decir, quitaste nuestros pecados, y nos volviste
de la cautividad todo el pueblo de Dios. Se volvió esclavo del
pecado en nuestro padre Adán. Así como Dios libró al pueblo
de Israel de la esclavitud en Egipto, cuando Él volvió a ellos
y los libró de la esclavitud en la tierra de Egipto, Él ha
vuelto nuestra cautividad. Él vino y nos ha librado del
poder del pecado. Había un tiempo, ¿sabe qué significa
librado del poder del pecado? No significa que ahora no estás
pecando, porque mientras estás en este cuerpo, este cuerpo de
pecado, este cuerpo de muerte, el hombre tiene que confesar,
o a menos a que quiera decir que Dios es mentiroso, tiene
que confesar que en mí no mora el bien. El bien que quiero no
puedo. Está hablando un creyente. Está
hablando una persona que ha sido regenerada. En mí no mora el
bien. Esto es en mi carne. ¡Ay de mí,
miserable de mí! Tenemos que reconocer eso. Y
Juan, el primero de Juanos dice, el que dice que no tiene pecado,
el que no ha pecado, está engañándose a sí mismo y dice que Dios es
mentiroso. La verdad no está en él. Pero lo que significa que nos
ha librado del poder del pecado es que significa que había un
tiempo en que yo no podía creer a Dios. Antes de que Él venga
y me dé nueva vida, antes de que Él venga y por medio de la
palabra Él me dé, me haga renacer, Él os dio vida a vosotros cuando
estabais muertos. antes de que Él venga y por la
Palabra y el Espíritu Santo me dé vida, yo no podía creer a
Dios. Yo no podía amar al Señor Jesucristo. Yo no podía amar a los hermanos. Pero ahora Él me ha dado vida.
La evidencia de esta vida que Él ha dado es que yo creo a Dios. Creo a Dios. Has vuelto la cautividad. Éramos esclavos del pecado. un
día nos va a librar de la presencia del pecado. Todavía tiene su
cumplimiento, ¿verdad? Él va a librarnos, ha librado
de la pena, ahora del poder, y un día de la presencia misma
del pecado. Noten allá, dice, perdonaste,
perdonaste la iniquidad de tu pueblo. Alabado sea Dios, tú
perdonaste Él es el autor de todas las bendiciones espirituales. Tú lo hiciste. Tú has hecho estas
cosas. Noten, aquí hay cuatro cosas
que se dicen en estos versículos dos y tres, cosas que Dios ha
hecho. ¿A quién pertenece la honra y
la gloria en la salvación? Únicamente a Dios. Es obra de
Dios. Leímos en el Salmo, nos vamos
a regocijar en las obras de tus manos. Es la obra de Dios. Noten allá, tú perdonaste la
iniquidad de tu pueblo. Todos los pecados de ellos cubriste. ¿Quién? Tú. Tú lo hiciste. Tú cubriste. Tú reprimiste todo
tu enojo. Tú te apartaste del ardor de
tu ira. Estoy añadiendo allí la palabra
tú, pero es que va allí, ¿verdad? Tú has hecho estas cosas. La
salvación es de Dios desde el principio en la eternidad hasta
el fin. Es por eso que el apóstol Pablo
allá en Romanos capítulo 8, siempre citamos el versículo 28, y con
mucha razón porque es de gran consuelo para nosotros en esta
vida. Sabemos que todas las cosas ayudan
a bien a los que aman a Dios, a los que conforme a su propósito
son llamados, pero el versículo 29 Dice, porque los que antes
conoció, o los antes los amó, también los predestinó para que
fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el
primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó a estos
también llamó, y a los que llamó a estos también justificó, y
a los que justificó a estos también glorificó. Todo esto Dios lo
hizo. Dios lo hizo. Bueno, podemos
ver aquí el autor de las bendiciones, ¿verdad tú? Dios, solamente Dios. Él es el autor, el autor y consumador
de la salvación. Bueno, podemos ver quiénes son
los que son bendecidos. ¿Quiénes son los que son bendecidos?
En el texto nos dice, no dice allá, tú perdonaste la iniquidad
de todo habitante del mundo. fuera con esa doctrina, esa enseñanza
que Cristo dio Su vida por todos los hombres en el mundo, sin
excepción. Él dio Su vida por todos los
hombres en el mundo sin distinción, es decir, judío-gentil, sin distinción
de raza, en todo el mundo Él tiene Su pueblo.
Pero las personas que son bendecidas son su pueblo. En otras palabras,
son aquellos que Dios el Padre le dio. Por eso que Dios dice
a Jacob amé más a Esaú aborrecí, no dice la palabra a Jacob amé
más a Esaú amé menos. No, la palabra es aborrecí. El amor de Dios está en su Hijo,
el Señor Jesucristo. y fuera del Señor Jesucristo,
Dios no ama menos, la palabra de Dios es aborrecí. El amor
de Dios quiere saber si Dios te ama. Bueno, hago esta pregunta,
¿amas tú al Señor Jesucristo? Si no amas al Señor Jesucristo
cuando Él venga, dice la palabra de Dios, seas condenado. pero
gracias sean dadas a Dios nosotros yo no le amaba en un tiempo y
tú no le amabas en un tiempo pero él derramó su amor en nuestro
corazón ¿por qué? porque éramos su pueblo porque
él había escogido a su pueblo antes de la fundación del mundo
en Juan capítulo 7 los beneficiarios de estas bendiciones o los que
reciben estas bendiciones son el pueblo de Dios. Tú has perdonado
a tu pueblo. Tú todos los pecados de tu pueblo
cubriste. Elección. Nos gloriamos en el
Señor Jesucristo en Su soberana elección. Él hace lo que Él quiere. Y dice ya en Juan 6, 37, todo
lo que el Padre me da. todo lo que el Padre me da. Bueno,
¿quiénes son estos? Son aquellos que Dios le dio
en la eternidad. Él los llama Sus ovejas. Notará ya todo aquel sin que uno falte. Todo lo que
el Padre me da vendrá a mí. No dice, tal vez venga a mí.
Vendrá a mí. ¿Por qué? Porque yo lo voy a
traer. ¿Por qué? Porque yo lo voy a traer con
lazos de amor, con cuerdas de amor, yo lo voy a traer a mí
mismo. Vendrá a mí. ¡Qué precioso es
esto para aquella persona que está débil en fe y temeroso! ¿Qué tal si yo vengo al Señor
Jesucristo y luego me rechaza? ¡Oh, no! No pienses mal del Señor
Jesucristo. Si tú vienes al Señor Jesucristo
buscando salvación, es porque Él primero vino buscándote a
ti. Si tú de todo corazón vienes buscando al Señor Jesucristo,
es porque primero Él vino a ti. Y cuando tú vengas con todo tu
temor y con todo tu pecado, puedes tener la seguridad de esta palabra,
no te voy a echar fuera. ¡Qué precioso! Ven, ven. Es su pueblo por la elección
divina. Dios el Padre se los dio a Su
Hijo, pero Él también compró a ese pueblo. Nosotros nos vendimos
a la esclavitud. Cuando nuestro padre Adán pecó
y todos nosotros nacemos en este mundo pecadores, muertos en delitos
y pecados, siguiendo la corriente de este mundo, el espíritu del
aire, el espíritu de Satanás, está operando en los hijos de
desobediencia, dice en Efesios 2. Pero Él nos compró. Él nos redimió. Somos suyos por
compra. Somos suyos por compra. El buen
pastor su vida dio por las ovejas, el Señor Jesucristo. Él dio su
vida en paga. Ese pueblo debía una deuda y
Él pagó esa deuda. No la pagó a Satanás. Esa deuda
la pagó a la justicia divina. era la justicia que tenía demanda
sobre nuestro cuello. Esta alma ha pecado, esta alma
debe de morir, y Cristo tomó el lugar de su pueblo y pagó
esa deuda. Ahora, su pueblo no debe la deuda,
Cristo ya la pagó. Y es su pueblo también por llamamiento
divino. Ha sido llamado por el Señor.
Nadie, alguien dijo así, yo no sé, ¿cómo puedo saber si fui
escogido? Nunca se te dice, medita en eso. Pero de esta manera puedes saber
que fuiste escogido. Has sido llamado por Dios, crees
en el Señor Jesucristo. Si tú crees en el Señor Jesucristo
es porque Él te escogió y Él te llamó. Él te llamó por llamamiento
divino. Fuimos llamados. No todos tienen
orejas para oír. su pueblo tiene orejas, pues
mi pueblo, mis orejas oyen mi voz si tú oyes la voz del pastor
es porque eres suyo no todos oyen la voz del Señor Jesucristo
y noten otra vez en nuestro texto vemos allá las bendiciones perdón,
vemos allá el autor que es el Señor Jesucristo, Dios vemos
las personas que son bendecidas su pueblo y cuáles las personas,
y ahora vemos aquí las bendiciones mismas de esta salvación, de
este pacto. Las bendiciones mismas. Noten allá, perdonaste. Tú has
perdonado la iniquidad de tu pueblo. No sin precio. Fue el precio del Hijo de Dios. Fue el precio del Señor Jesucristo.
Él fue molido por nuestros pecados. dice allá en Isaías capítulo
53, Él, Isaías 53, ciertamente llevó Él nuestras enfermedades,
y sufrió, Él sufrió nuestros dolores, y nosotros le tuvimos
por azotado, por herido de Dios y abatido, mas Él, herido fue
por nuestras rebeliones, molido por nuestros el castigo de nuestra
paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados." Él
fue molido, Él pagó. Las bendiciones es que ha perdonado
todos nuestros pecados. Ha perdonado el pecado de Su
pueblo. Nuestra Navidad dice, has perdonado
la iniquidad de tu pueblo, cubriste los pecados de tu pueblo. Aquí
la referencia es al propiciatorio. El propiciatorio en el Antiguo
Testamento era ese tapón, esa tapa de oro que iba sobre la
caja, la caja, el arca del pacto en el Antiguo Testamento. Esa
arca estaba cubierta de oro fino, de oro puro. Era madera de acacia,
madera que no se corrompía, y estaba cubierto de oro. y esta cubierta
nos habla de la naturaleza de nuestro Señor Jesucristo, naturaleza
divina, es el oro, y la naturaleza como hombre, madera, incorruptible,
Él no tuvo pecado. Pero sobre esa, en esa caja estaba
la ley de Dios, y recuerden la ley estaba en el corazón de nuestro
Señor Jesucristo, Él la cumplió. El maná y la vara de arón que
reverdeció. Y sobre esa caja estaba un tapón
de oro puro, y de ese tapón tenían ambos lados querubines, que estaban
con sus alas hacia el centro, mirando sobre el propiciatorio. El sumo sacerdote podía entrar
solamente una vez al año, en el día de la expiación, y no
vaya a entrar sin sangre, Dios lo mata. Está figurando la obra
del Señor Jesucristo hecha una vez para siempre con un solo
sacrificio. Él hizo perfectos para siempre
a los santificados. Bueno, en el Antiguo Testamento
se daba testimonio de que no era suficiente porque se hacía
cada año, ¿verdad? Pero el Señor Jesucristo con
un solo sacrificio hizo perfectos. Estamos entrando ahora a la Semana Santa, Pascua. y todo el mundo religioso va a hacer sus obras teatrales,
y todo esto deshonra al Señor Jesucristo, deshonra la gloria
de Dios. Nosotros descansamos en esta
obra que Él hizo, puso fin. Él dijo, las bendiciones del pacto. Él
ha cubierto todos los pecados. El sumo sacerdote entraba en
ese lugar santísimo con la sangre del sacrificio y la rociaba sobre
el propiciatorio. Nuestro Señor Jesucristo entró
al lugar santísimo, pero no aquí en la tierra, en el cielo mismo,
y no con sangre de animales, sino con Su propia sangre. Como
nuestro sumo sacerdote entró al cielo y con esa sangre y con
ese un solo sacrificio quitó el pecado de su pueblo, lo cubrió.
Y ahora Dios nos acuerda del pecado de su pueblo. Así de poderoso
es la sangre del Señor Jesucristo. Y noten allá qué precioso es
esto. Podemos ver la cuarta cosa a
ser en estos versículos dos y tres, la extensión de las bendiciones. ¿Qué tal si solamente cubre 99%
de tus pecados? ¿Hay esperanza? ¿Qué tal si cubre
todos menos uno? ¿Qué tal si cubre todos menos
uno? Te toca a ti pagar por uno. ¿Hay esperanza? En ninguna manera,
porque no tienes para pagar ni siquiera uno. La paga del pecado
es Y todo pecado es cometido en contra de Dios, y por ser
cometido en contra de Dios, Dios Santo, Santo, Santo, merece una
paga infinita. Una paga que tú no puedes pagar.
Toda la eternidad en el infierno por un solo pecado no va a satisfacer
la demanda de la justicia de Dios, de tal manera que la justicia
de Dios diga tengo suficiente paga, ya suéltalo. Esa enseñanza
del purgatorio es mentira. Es mentira. Cristo Jesús nos
dice aquí en este texto, ¿Perdonaste la iniquidad de tu pueblo? Todos,
todos. ¿Cuántos? Todos los pecados de
ellos cubriste. Damos gracias a Dios, ¿verdad? Damos gracias a Dios todos los
pecados. Ninguna condenación nos dice.
Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.
Romanos 8, versículo 1. Pero en Romanos capítulo 5, versículo
1 dice que Cristo Jesús por esta obediencia que Él hizo,
justificados pues justificados. Tiempo pasa. Justificados,
pues, por la fe del Señor Jesucristo, por la fidelidad del Señor Jesucristo,
y tú experiencias esta justificación cuando tú crees en el Señor Jesucristo. Justificados, pues, por la fe,
es decir, aparte de que tú creas en el Señor Jesucristo. Si tú
no crees en el Señor Jesucristo, no debes tener paz con Dios.
Debes saber que la ira de Dios está sobre ti. Debes creer, si estás en rebelión
en contra de Dios, no debes pensar que Dios es tu amigo. Puede ser
que en la eternidad Él te escogió y Él te ha amado con amor eterno,
pero por tu rebelión y por tu manera de comportamiento, si
tu indicación o si tu respuesta hacia Él es enemistad, debes
pensar él es tu enemigo también. Justificados, pues, por la fe
tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Tenemos esta redención, somos
justificados. Bueno, regresemos allá a nuestro
texto. Tú has hecho Restaúranos, oh Dios, de nuestra
salvación. Ya cesar tu ira sobre nosotros. ¿Estarás enojado con nosotros
para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación
en generación? En la salvación hay una eliminación
de la ira de Dios sobre nosotros. Él no está irado en contra de
Su pueblo, pero también Se dice a su pueblo, sed reconciliados
con Dios. Dice el apóstol Pablo en el segundo
de Corintios capítulo 5. Este es el mensaje. Este es el
mensaje de Dios que nos ha encomendado. Y todo esto, versículo 18, todo
esto proviene de Dios que nos reconcilió consigo mismo por
Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación. Este es
el mensaje Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo
no tomándoles en cuenta los hombres sus pecados y nos encargó a nosotros
la palabra de reconciliación así que somos embajadores en
nombre de Cristo como si Dios rogase por medio de nosotros
os rogamos en nombre de Cristo reconciliados con Dios es decir
baja las armas de tu enemistad y tus pensamientos que son contra
Dios hay una reconciliación restáuranos, oh Dios de nuestra
salvación, y a cesar tu ira sobre nosotros. Estarás enojado para
siempre. Estarás enojado contra nosotros
para siempre. Extenderás tu ira de generación
en generación. No volverás a darnos vida. Cuando
estábamos muertos, cuando estábamos nosotros muertos, Él nos dio
vida. Pero tenemos necesidad de que cada día nos renueve,
¿verdad? Que nos renueva. Necesitamos
la renovación todos los días. Necesitamos esta... La vida es el Señor Jesucristo.
En Él está la vida. Por esta razón, dice, ¿no volverás
para que tu pueblo se regocije en ti? ¿Dónde está la alabanza
de su pueblo. La alabanza de su pueblo es gloriarse
en Cristo Jesús, gloriarse en Él. Versículo 7 dice, Muéstranos,
oh Jehová, tu misericordia, y danos tu salvación. La verdad es que es por la misericordia
de Dios que no somos consumidos. Porque Él es misericordioso,
nosotros no somos consumidos. La misericordia, recuerden, es
cuando Dios no nos da lo que merecemos. Todos nosotros, la raza humana,
en nuestro Padre Adán, y todos nosotros en nuestras propias
acciones, merecemos el mismo trato que Dios dio a los ángeles
que se rebelaron. Merecemos el mismo trato. Es
lo que merecemos. Ahora, la misericordia de Dios
es cuando Dios no te da lo que mereces. La gracia de Dios es
cuando Dios te da lo que no mereces. Suena igual, pero es diferente,
¿verdad? Gracia es que Dios te dé lo que
no mereces. Misericordia es cuando Dios no
te da lo que mereces. Muéstranos tu misericordia. Como
dice allá en Ezequiel, la misericordia pasó por nosotros cuando nosotros
no teníamos fuerza, estábamos en nuestra infancia, estábamos
en nuestra sangre corrompidos, pero la misericordia de Dios
va a expresarse, es el carácter de Dios ¿sabe? Dios es amor y
el amor va a ser manifestado no puede ser apagado y Dios es
misericordioso ahora Él es, su misericordia es soberano en su
misericordia, pero Él es misericordioso Él va a mostrar misericordia
a quien Él quiere, pero nos dice la palabra de Dios que nosotros
somos como esos infantes que están echados allá en el desierto,
despreciados, dejados a morir, y dice Dios, yo pasé, era el
día de amor, yo pasé por ti y yo te dije, vive. Es la misericordia
de Dios que vino y dijo, vive. Están muertos. en delitos y pecados,
pero la misericordia de Dios vino y dijo, vive. Bueno, la misericordia de Dios fue la
que nos cubrió, porque estábamos desnudos, nos cubrió con la justicia
del Señor Jesucristo. La misericordia de Dios nos lavó
de nuestros pecados y nos dio arrepentimiento y fe en el Señor
Jesucristo, hacia Dios y fe en el Señor Jesucristo. y es la
misericordia de Dios la que necesitamos cada día para mantenernos en
el camino, ¿verdad? Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia,
y danos tu salvación. La salvación es de Jehová. Es
el plan de Dios, es la provisión de Dios, es la aplicación de
Dios, es el poder sustentador de Dios, y por fin es las salvaciones
de Dios en la consumación. Todo es de Dios. Todo es por
la gracia de Dios. Ahora, versículo 8 dice, escucharé
lo que hablará Jehová. Escucharé lo que hablará Jehová
a Dios. Ahí viene tu paz. Ahí viene tu consuelo. Ahí viene tu tranquilidad. Yo sé que Dios ha perdonado la
iniquidad de su pueblo. Estás aquí y no conoces al Señor
Jesucristo, pero Dios está tal vez hablando con una persona.
Yo sé que Dios, Él perdonó la iniquidad de su pueblo. David,
¿quién tiene duda de que David está en el cielo? Él perdonó
a David. Él quitó todo el pecado de David. y así de todo su pueblo en la
antigua. De eso no tenemos duda, ¿verdad?
La Palabra de Dios nos dice, Él reprimió todo su enojo y Él
apartó toda su ira hacia esos creyentes de antaño. Ahora, aquí está la petición,
restáuranos, es decir, dame a mí esta salvación. ¿Has usado tu
ira sobre mí? ¿Extenderás tu enojo contra mí
para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación
en generación? ¿No hay salvación? ¿Volverás
a darnos vida? Tal vez una persona se ha alejado
y siente como que está muerto. ¿Volverás a darnos vida o me
vas a dejar donde estoy? Recuerden, si Dios te deja, por
un momento vas a caer y vas a quedarte perdido. Pero algunas veces el
Señor, cuando nosotros nos apartamos, Él también se aparta para que
aprendamos a no salir, para que nos aprendamos a no dejarlo.
Y aquí está pidiendo, ¿no volverás a darnos vida? ¿No volverás a
atraerme? ¿No vas a manifestarte nuevamente
a mí a darnos tu salvación? Bueno, ¿de dónde va a venir tu
paz? ¿Dónde va a venir tu paz? No
lo que sientas, porque lo que sientes es que eres un indigno
pecador y que mereces el infierno y tú has sido infiel, y si estás
mirando aquí adentro, ahí está la receta para una depresión
segura. ¿Pero qué dice la Palabra de
Dios? Voy a escuchar lo que Dios dice. Voy a escuchar lo que Dios
dice. Así como Dios produjo fe en ti,
así como Dios te dio vida, Él de Su voluntad nos hizo nacer
por la Palabra de verdad, Él también te sustenta con Su Palabra,
Él te corrige con Su Palabra y Él te vuelve a atraer con Su
Palabra. Dice, escucharé lo que hablará
Jehová Dios, porque Él hablará paz a Su pueblo y a Sus santos. Él va a hablar paz. ¿Quieres
tener paz? ¿Dónde lo vas a obtener? en la
Palabra de Dios. ¿Quieres obtener tranquilidad
y consuelo en las pruebas y en las dificultades? ¿Dónde lo vas
a encontrar? En la Palabra de Dios. No aparte. Su Palabra habla
paz. Su paz está en Cristo Jesús.
Su Palabra es el fundamento de nuestra fe. La fe viene por el
oír. El oír en la Palabra de Dios,
la fe crece. La fe se fortalece por la Palabra
de Dios. Noten allá para que no se vuelvan
a la locura. Tú hablarás paz a tu pueblo y
a tus santos para que no se vuelvan a la locura. Si pudiera ser, si pudiera ser,
lo voy a repetir, si pudiera ser, no es posible, Si pudiera
ser que una persona por quien Cristo murió, sea parte de Cristo,
que Cristo esté desinteresado y lo deje irse, esa persona se
volvería a la locura. Se volvería loco. Vas a hablar paz a tu pueblo
para que no se vuelva o puede ser entendido para que no se
vuelvan a la locura del pecado, para que no sean perdidos. Dios
va a hablar a Su pueblo, y va a hablar corrección, va a hablar
paz, ¿verdad? Es paz para ti cuando Dios te
corrige, ¿no es así? Es paz para ti. Y no queremos volvernos a las
cosas rudimentales, pero nosotros necesitamos al Señor Jesucristo,
al mismo. En otras palabras, no hay provisión
o no hay protección en contra del pecado, no hay protección
en contra de apartarse del Señor Jesucristo, no hay crecimiento
y no hay paz a diario sin la Palabra de Dios. No hay protección. Es la Palabra de Dios. Es por
eso que dice, escucharé lo que hablará Dios. ¿Cómo lo vas a
escuchar? Lee la Palabra. Venimos aquí
para escuchar la Palabra, ¿verdad? Venimos aquí para escuchar la
Palabra. Noten allá versículo nueve. Ciertamente
está cercana, cercana está su salvación a los que le temen.
Tú tal vez pienses que estás lejos, y es verdad, pero Él está
cerca. El momento que tú busques a Dios, Él ya está allá. Cercana
está Su salvación a los que la temen, para que habite la gloria
en nuestra tierra. Tan pronto como una persona se
vuelve a Dios, Él está allá. Él nunca nos deja. Yo nunca os
dejaré. Nunca te voy a dejar. dice allá
en Hebreos, podemos estar confiados de esto, Él nunca nos va a dejar,
nunca te desampararé. Versículo 10. ¿Qué nos dice la
Palabra del Dios? Noten allá en versículo 8, voy
a escuchar lo que Dios dice, voy a escuchar lo que Dios dice.
Yo estoy consciente de mis pecados Yo sé que Tú has perdonado, yo
sé que Cristo Jesús es el Salvador de pecadores. Yo estoy consciente
que soy pecador. Yo voy a escuchar la palabra
de Dios, a ver qué Dios, qué dice Dios. ¿Dónde está Tu paz
y dónde está Tu consuelo? Versículo 10. ¡Qué buenas nuevas
aquí! La misericordia y la verdad se
encontraron. La justicia y la paz se besaron. qué declaración. Estos atributos de Dios están
unidos en lo que a nosotros se refiere. Cuando nosotros caímos
en Adán, nosotros nos alejamos de Dios, nos alejamos de la verdad. Pero dice aquí, la misericordia
y la verdad se encontraron. la justicia y la paz se besaron. ¿Dónde? Únicamente en la persona
del Señor Jesucristo. Dios es justo. Es decir, cuando
Dios salva a Su pueblo. Si Dios te salva a ti, no lo
puede hacer, por decir así, ignorando o pretendiendo que no eres pecador. Nosotros somos los injustos.
Cuando nosotros asentamos ley a nuestros hijos en la familia,
muchas veces nos desobedecen y nosotros nos hacemos de la
vista gorda, como dicen. Como que no lo vimos. Porque
somos injustos y la ley, nuestra ley sufrió violencia. Pero Dios
no es así. Y cuando Él salva a Su pueblo,
esa justa ley tiene que ser honrada. Bueno, entonces no hay paz si
nosotros estamos en enemistad en contra de Dios por nuestra
rebelión no hay paz pero Dios tiene que ser justo ¿dónde se
unió? ¿dónde se encontró la justicia
de Dios? porque Él está airado en contra
del pecado, airado en contra del pecador ¿dónde se encontró
estas dos atributos de Dios? justicia y paz en el Señor Jesucristo. Nos dice allá, la justicia y
la paz se besaron. La justicia demanda obediencia
perfecta en todo jota y tilde de la ley. La verdad de Dios
demandaba la muerte del rebelde. De ningún modo tendrá por inocente
al malvado, dice la palabra de Dios. Pero la paz de Dios no puede
ser enemigo de Su pueblo. Es paz, es misericordioso. Él
va a salvar a Su pueblo. Pero la misericordia y la verdad
se encontraron en Cristo Jesús a nuestro favor, y la justicia
y la paz se besaron en Cristo Jesús allá en la cruz del Calvario. Dios es Dios justo, y Dios es
Dios salvador. Así es como se resuelve el enigma. Así es como se resuelve ese acertijo. Cómo es que Dios puede ser justo
y librar a un pecador, un enemigo. La manera es en Cristo Jesús. Es lo que Dios dice ya en Romanos
3, 25. Romanos capítulo 3, versículo
25. a quien Dios puso como propiciación
por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia,
a causa de haber pasado por alto en su paciencia los pecados pasados,
con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin
de que Él sea el justo, y el que justifica al que es de la
fe de Jesús." ¡Qué precioso! la verdad brotará en la tierra,
la justicia mirará desde los cielos." Las promesas del Dios,
la verdad brotará de la tierra, la justicia mirará desde los
cielos. ¿Quién es esta verdad que brotó de la tierra y la justicia
mirará desde los cielos? El Señor Jesucristo. Jehová dará
también el bien y nuestra tierra dará su fruto. La justicia irá
delante de él, y sus pasos nos pondrá por camino. ¡Qué precioso
es esto! Alabado sea Dios por esta salvación
tan grande que Él ha hecho. Alabado sea Él. Que el Señor
bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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