Bootstrap
Cody Groover

Yo soy tu escudo y tu galardón

Cody Groover November, 18 2012 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover November, 18 2012
What does the Bible say about God's promises to Abraham?

The Bible reveals that God promised Abraham descendants as numerous as the stars in the sky, demonstrating His faithfulness and the nature of faith.

In Genesis 15, God reassures Abraham with the promise that he will have an heir, emphasizing the covenant relationship. God tells Abraham, 'Do not be afraid, Abraham, I am your shield, your exceedingly great reward' (Genesis 15:1). This promise is critical as it highlights the nature of faith, where Abraham believed God, and it was credited to him as righteousness (Genesis 15:6). The faith that Abraham exhibited mirrors the faith believers have today in God's promises through Jesus Christ, affirming God's unchanging nature and covenant promises to His people.

Genesis 15:1-6

How do we know faith is necessary for salvation?

Scripture states that we are justified by faith, emphasizing that without faith, it is impossible to please God.

Faith is central to salvation as seen through the example of Abraham in Genesis 15, where it is noted that he believed God, and it was counted to him as righteousness (Genesis 15:6). The New Testament upholds this truth in Romans 4, indicating that Abraham's faith was the means through which he was justified. This underscores the sovereign grace of God in salvation, as faith is not a work but a gift from God, enabling believers to rest solely on Christ's righteousness. Hebrews 11:6 reaffirm this, stating that without faith, it is impossible to please God, highlighting its necessity.

Genesis 15:6, Romans 4:3, Hebrews 11:6

Why is trusting in God's promises important for Christians?

Trusting in God's promises is essential as it reflects our faith in His character and sovereignty, providing assurance and hope.

For Christians, trusting in God's promises is foundational to their faith journey. Just as Abraham relied on God's assurance, believers today are called to anchor their hope in Christ, who fulfills all God's promises. As God promised Abraham that his descendants would be as numerous as the stars (Genesis 15:5), this illustrates the abundant grace and faithfulness of God. Hebrews 11 highlights that the faithful looked forward to the ultimate fulfillment of these promises in Christ, showing that our present hope is built on a future promise that God will deliver what He has said. This trust in God's faithfulness grants Christians peace and endurance through trials.

Genesis 15:5, Hebrews 11:1-2

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos, pido que abran sus Biblias
conmigo al libro de Génesis, capítulo quince. Génesis, capítulo quince. Voy a leer los primeros seis
versículos de este capítulo, Génesis quince. Después de estas
cosas vino la palabra de Jehová a Abraham en visión, diciendo,
No temas, Abraham, yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera
grande. Y respondió Abraham, Señor Jehová,
¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo
de mi casa es ese damasenso Eliezer? Dijo también Abraham, Mira que
no me has dado prole, y aquí que será mi heredero un esclavo
nacido de mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová,
diciendo, No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que
te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo,
Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes
contar. Y le dijo, así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado
por justicia." Creyó a Jehová y le fue contado por justicia.
La justicia que es por la fe del Señor Jesucristo, que es
imputada, puesta a la cuenta. La justicia que es por fe, creyendo
en Nadie es justo delante de Dios que no crea a Dios, que
no confíe y esté apoyándose, descansando, desmayándose en
los brazos del Señor Jesucristo y confiando únicamente en Su
obediencia, Su justicia, Su rectitud delante de Dios. En este momento
vamos a llegar a este versículo seis, pero quiero que veamos
algunas cosas antes de llegar a esto. Primero nos dice después
de estas cosas. Ahí está la conexión entre el
capítulo 15 y el capítulo 14. Después de estas cosas. ¿Qué
cosas? Después de que Abraham le había
sido contado que este rey, que Dorlaomer, se había aliado con
cuatro otros reyes y habían salido y habían hecho esta batalla y
habían conquistado todas estas pueblos, por fin llegaron a Sodoma
y a Gomorra y se llevaron a Lot. Llegó la noticia a Abram de que
su sobrino Lot había sido tomado, y Abram salió con trescientos
dieciocho de sus criados, con trescientos dieciocho. Antes habían salido cinco reyes
con todo su ejército en contra de estos cuatro reyes, y ahora
Abraham sale con solamente trescientos dieciocho. Dios estaba en esto. Dios es el que está dando la
victoria a Su pueblo. Pero él salió con trescientos
dieciocho y recuperó todo lo que se había perdido. Y luego
tenemos estas palabras del Rey de Sodoma que le dijo, bueno,
dame a mí las personas y toma tú todo el botín. Y Abraham dijo
estas palabras al Rey de Sodoma, He alzado mi mano a Jehová, Dios
Altísimo, Creador de los cielos y de la tierra, que desde un
hilo hasta una correa de calzado nada tomaré de todo lo que es
tuyo. Para que no digas, yo enriquecí
a Abraham. Yo no voy a tomar nada de esto,
tómalo tú todo. Después de estas cosas, quiero
que conocemos dos cosas aquí. Primero, después de estas cosas,
en conexión con, habrán saliendo con 318 creados. Piensen ustedes,
lo más natural, lo más natural, que Dorlaomer fue muerto. pero no nos dice que murieron
los otros reyes. Fueron esparcidos. Y Abraham
se había llevado el botín. Parte de la razón por la que
llegaron estos ejércitos es para llevarse ese botín. Y te puedes
imaginar, ellos en una noche vinieron y quitaron todo este
botín a estos reyes. la respuesta de estos reyes naturalmente
hablando sería vamos a quitarse otra vez por fin sólo son 318
hombres sólo son 318 hombres si este ejército era por decir
en hablando en términos humanos era invencible nos dice allá
en el versículo versículo 7 del capítulo 14 devastaron todo el país de los
amalecitas, también el amorreo que habitaba en ese sontamar,
salieron el rey de Sodom y el rey de Gomorra, el rey de Edna
y los vencieron a ellos, o sea
que este ejército era invencible, hablando en términos humanos,
ellos ya habían hecho esta conquista, que les impediría que ellos regresaran
y tomaron otra vez ese botín. Entonces tenemos las palabras
alentadoras y consoladoras de nuestro Señor, que dice a Abraham,
no temas, no temas, yo soy tu escudo, yo soy tu escudo. Nosotros también hemos sido,
por decir así, hemos sido recuperados al Señor Jesucristo por el Señor
Jesucristo de un hombre mucho más fuerte que nosotros, de Satanás. ¿Y qué es lo que nos defiende
ahora en este momento? Porque si el Señor nos deja por
un momento, seremos otra vez llevados, otra vez llevados por
Satanás. No temas. Yo soy tu escudo. ¿Se acuerdan lo que dijo el Señor
Jesucristo a Pedro? El Señor Jesucristo le dijo a
Pedro, Pedro, Satanás te ha deseado para zarrandearte como a trigo.
Nosotros no somos fuertes, no somos suficientemente
listos, capaces de enfrentarnos y a darnos con Satanás mano a mano. Oímos
de personas y predicadores en particular que hablan en contra
de Satanás como si fuera su igual. Pero escuchen, Satanás es un
enemigo poderoso, pero gracias sean dadas a Dios, Dios es más
poderoso. Y nosotros no nos atrevemos a
ir mano a mano con Aun el ángel, se acuerdan allá en San Judas,
cuando Moisés murió, cuando Moisés murió y Dios iba a enterrar a
Moisés en un lugar donde nadie supiera donde fueran enterrados
sus huesos. Satanás quería que se haga gran
tumba para Moisés, y la razón Ahí ya ves como el hombre es
idólatra. Ya ves como somos idólatras por naturaleza. Ahí estarían
haciendo su peregrinación a Moisés. Y dice, versículo 9 de San Judas, Pero
cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo disputando con
él por el cuerpo de Moisés, este arcángel no se atrevió a ir mano
a mano con Satanás, por decir así, aunque él era arcángel,
aunque él podía y aunque él sabía que Satanás estaba en el error,
en el mal, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él,
sino que dijo, el Señor te reprende. El Señor te reprende. Nuestro
escudo es el Señor Jesucristo. Nuestro escudo es su obediencia. Nuestro escudo es su redención. Cuando nosotros somos instruidos
a tomar las armas, si ven allá en Gálatas, si ven allá en Gálatas capítulo
seis, perdón, Especio seis, Por lo demás, hermanos míos,
Ef 6.10. Por lo demás, hermanos míos,
fortaleceos, fortaleceos en tu propia mente. Es lo que dice. Fortaleceos en
tu propia decisión. Fortaleceos, no dice eso, ¿verdad? Fortaleceos en tu propia sinceridad. Fortaleceros en tu propia fe.
Yo tengo fe en mi fe. Tengo mucha fe. No dice eso. ¿Por qué? Porque tu fe es flaca. Tu sinceridad no sirve. No puedes
salvarte tus esfuerzos. No puedes defenderte contra un
enemigo como Satanás. Pedro, Satanás te ha deseado
para zarrandearte como a trigo. Pero yo he orado por ti. Él es
nuestro escudo. Por lo demás, hermíos míos, fortaleceos
en el Señor. Fortaleceos en Él. Él es nuestra
fuerza. Y en el poder de Su fuerza. Y por cierto, esta armadura,
esta armadura del creyente es nada menos que Cristo Jesús.
Vestido de sola armadura de Dios. no es la armadura tuya, es la
armadura, vístete de la armadura de Dios, para que podáis estar
firmes contra las acechanzas del diablo. Porque no tenemos
lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra
potestades, contra los gobernadores de las inieblas de este siglo,
contra huesos espirituales de maldad en regiones celestes.
tomar toda la armadura de Dios para que podáis resistir el día
malo y, habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes,
cenidos vuestros lomos con la verdad." ¿Con quién? Cristo. Cristo es la verdad. Los lomos,
cenidos los lomos con la verdad. Cuando vas a levantar pesas,
o los que hacen el levantamiento de pesas en las Olimpiadas, se
ponen un cinto, ¿verdad?, en los lomos. Porque aquí está la
fuerza. Se ponen un cinto para ceñirse
los lomos. Bueno, el creyente también se
ciñe los lomos. ¿Dónde están los lomos del creyente? Su mente. Su mente. Ciñete los lomos con la verdad. No te apoyes en tu propia inteligencia. Cíñate con la verdad de Dios.
Eso es lo que Dios dice. Y no obstante que todo parezca
que está al revés o de cabeza, eso es lo que Dios dice. Vestidos con la coraza de la
justicia, no la tuya, la justicia de Dios, la justicia que es de
Cristo Jesús, la justicia que es por fe. en el Señor Jesucristo. Los calzados, calzado a los pies
con la presta del Evangelio y la paz, y sobre todo llevar el escudo
de la fe. Escuda ahí. Yo soy tu escudo. Yo soy tu escudo. Lleva el escudo
de la fe. Cristo Jesús es mi Salvador. Yo sé a quien he creído. No dice
yo sé en quien he creído, yo sé que yo he creído. Yo sé que
yo he creído, por tanto estoy confiado. No, no dice yo sé que
yo he creído, yo sé a quien he creído. El escudo de la fe con
el que podáis apagar todos los dardos del fuego del maligno
y tomar el yermo de la salvación y la espada del Espíritu que
es la palabra de Dios. Orando en todo tiempo con toda
oración y súplica en el Espíritu y velando en ello con toda perseverancia
y súplica por todos los santos. Yo soy tu escudo. Cuando nuestra mente va, cuando
tenemos nosotros temor, cuando entra para nosotros el temor
de que vamos a ser arrebatados. Hasta ahora hemos permanecido
hasta ahora, ¿cuántos años hemos estado? Tal vez una semana, tal
vez un día, o tal vez cincuenta años. ¿Hasta cuándo? Todo este tiempo hemos permanecido,
pero si te caes y regresas, no eres salvo. Solamente los que
mueren en la fe son salvos. Haber comenzado en la fe es importante,
pero es más importante acabar en la fe. acabar en la fe. Pero si nosotros pensamos, y
cuando llega este temor, cuando llega este temor a nuestro corazón,
¿será que yo vaya a caer? ¿será que yo vaya a retroceder?
Aquí está la palabra de consuelo para cada creyente. No temas. Yo soy tu escudo. No temas. El que comenzó en ti la buena
obra, la perfeccionará hasta el día de su Él no te va a dejar. Él no te salva hoy para echarte
al fuego mañana. La salvación de Dios es eterna. Israel será salvo con salvación
eterna. Ninguno de los suyos que Él amó
con amor eterno se perderá. Yo soy tu escudo. No temas. No solamente yo soy tu escudo,
yo soy tu galardón. ¿Se acuerdan? Había Dicho primeramente
al Lord, levanta tus ojos y mira la tierra. Nosotros no peleemos. Tú si vas al este, yo voy al
oeste. Si tú vas al norte, yo voy al sur. Toma, ahí está toda
la tierra delante de ti. Vimos lo que Lord hizo, ¿verdad?
Y aquí en este pasaje Abraham dice, yo he levantado mi mano
a Jehová. Yo no voy a tomar ni una correa
de calzado para que tú no digas, Rey del Sol, para que el mundo
no diga, Este fue enriquecido por mí. ¿Quién es nuestra riqueza? ¿Dónde
está tu tesoro? Si tu tesoro está aquí en la
tierra, ¿qué pasa cuando las cosas que están aquí en la tierra,
dijo el Señor Jesucristo? Van a entrar ladrones, y si no
son ladrones, el tiempo mismo se lo va a carcomer, ¿verdad?
si no son ladrones que entran se compras una nueva camisa y
dices ah que bonita esta esta camisa puedes dejarla ya en tu
clóset esperando que llegue ese momento es preciso para para
usarlo y luego cuando lo saques se esta derrumbando porque le
entraron bichitos le entraron bichitos y se lo comieron esta
tu esperanza en las cosas de este mundo eres enriquecido por
las cosas de este mundo dijo yo soy tu escudo y tu galardón
yo sé que el texto dice acá yo soy y tu galardón será sobremanera
grande pero cuál es el galardón del creyente yo soy tu escudo
y yo soy tu galardón que el mundo tenga al mundo que
el mundo se quede con el mundo dame a Cristo dame a Cristo El
creyente no está buscando tanto las riquezas que vienen de Cristo,
aunque escuchen, el creyente que está en Cristo tiene todas
las cosas. Pero nuestro interés no son las cosas con las que
podemos ser aprovechados o ganar de Cristo. No estamos sirviendo
o viniendo al Señor Jesucristo de esa manera. Nuestro interés
es Cristo mismo, la gloria de Cristo. Yo soy tu escudo y tu
galardón. y tu galardón será sobremanera
grande. Yo soy tu galardón. Estas son
las palabras que Dios habla, por cierto, vean lo que dice
Hebreos capítulo 11. Estas palabras son las palabras
de nuestro Señor Jesucristo a todos aquellos que tienen esta misma
esperanza, la fe de Abraham. Yo soy tu escudo, yo soy tu galardón. El creyente, el que crea a Dios,
está confiando en el Señor Jesucristo. Esta persona, vean lo que dice
aquí, versículo 24, bueno, vamos a
ver versículo 14, porque éstos dicen claramente dar a entender
que buscan una patria. Conforme a la fe, murieron todos
éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos y creyéndolo
y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y penegrinos
sobre la tierra. El Señor Jesucristo dijo, Ustedes
no son del y nosotros decimos no somos del
mundo el creyente ha muerto al mundo hemos muerto al mundo no
nos interesa los elogios no nos importan los desprecios del mundo
no nos importan las riquezas del mundo no significa que no
manejamos riquezas no significa que no trabajamos estamos hablando
que ese no es nuestro deseo el deseo ardiente de nuestro corazón Abraham tenía muchas cosas Abraham
era riquísimo nos dice la palabra de Dios pero Abraham el confesó
esta no es mi tierra digo a Lot quédate con todo digo al rey
de Sudoma no voy a tomar ni una correa porque no quiero que tú
digas que yo te enriquece yo alzado mi mano a Jehová. Mi esperanza
está en un cielo nuevo y una tierra nueva. En Hebreos 11,
versículo 23, dice, Por la fe, Moisés, cuando nació, fue escogido
por sus padres, escondido por sus padres tres meses, porque
le vieron niño hermoso y no temieron el decreto del rey. Por la fe,
Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón,
escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios que gozar
de los deleites temporales del pecado. Teniendo, oigan esto,
por mayor riqueza el vituperio de Cristo. Mayor recompensa el vituperio.
Es mejor ser identificado con el Señor Jesucristo. Que gozar
de los deleites del pueblo. Es mejor las riquezas del Victuperio
de Cristo que los tesoros del mundo, de los egipcios, porque
tenía puesta la mirada en Cristo. Tenía puesta la mirada en Cristo,
puestos los ojos en Jesús, el Autor. Él es el galardón. Por
la fe dejó Egipto no temiendo la ira del porque se sustuvo
como viendo al invisible, viendo al que no puede ser visto. Aquellas
personas que rehúsan las riquezas de este mundo, los elogios de
este mundo, aquellas personas que por la gracia de Dios, el
Señor Jesucristo dice, no son de este mundo, Él también les
dice, yo soy tu escudo y tu galardón. Bueno, ¿se acuerdan nuestro Señor Jesucristo,
el Autor de nuestra fe? Él rehusó también todas las riquezas
que le fueron ofrecidas por Satanás. Ve lo que dice Salmo 16, cuando Satanás vino y dijo, Todos
estos reinos yo te los doy, si postrado me adoras. Todos estos
reinos yo te los doy. Nuestro Señor Jesucristo, como
hombre, ahora sí es el autor de nuestra fe. Nuestro Señor
Jesucristo dijo, en versículo 5, Jehová es la porción de mi
herencia. Jehová es la porción de mi herencia
y de mi copa. Tú sustentas mi suerte. Él es
mi suerte. Él es mi herencia. Todo mi gozo está en Dios. Regresamos a nuestro texto allá
en Génesis. Yo soy tu escudo y tu galardón
será sobremanera grande. Bueno, Abraham respondió a Dios, ¿qué me darás
viendo que soy Señor Jehová? ¿Qué me darás siendo así que
ando sin hijo? Y el mayordomo de mi casa es
este Damasienso Eliezer. Dijo también, Abraham, mira que
no me has dado prole, y aquí será mi heredero, un esclavo
nacido, en mi casa. Cuando yo, Abraham, yo soy tu
galardón, tu escudo y gran galardón, parece que la mente de Abraham
fue detrás de esto, de la herencia. El hecho de que la herencia va
a los herederos. ¿Qué me darás, siendo así que
aún ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es este damasí en
su aliaza? No me has dado hijo, no me has
dado prole, y será mi heredero un esclavo nacido en mi casa." Lo que Abraham quería era un
hijo. Abraham quería un heredero. Él
juzgó bien que la herencia va a los hijos. La herencia está
basada sobre el hecho de que sea hijo. Bueno, vemos aquí una
verdad de suma importancia. Es verdad que los que heredan
son hijos. Los que heredan, la herencia,
son hijos. Y aquí en Romanos capítulo ocho
nos dice, precisamente el Espíritu Santo nos dice a nosotros, que
nosotros somos hijos de Dios, y porque somos hijos de Dios,
también somos herederos de Dios, herederos con el Señor Jesucristo. Romanos ocho. El versículo 15 dice, pues no
habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez
en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción por el
cual clamamos Abba Padre. Ese espíritu de adopción es esa
nueva criatura. Es esa nueva criatura. ¿Saben?
Los esclavos nacidos en casa podían llamar al amo. lo podían llamar padre. Los esclavos
nacidos en casa podían llamar a Abraham padre, pero solamente
aquellos nacidos del amo podían llamarle Abba,
Abba padre. Nosotros podemos llamar, hombres
pueden llamar a Dios Padre, pero solamente una persona que tiene
el Espíritu de Cristo puede llamar al Señor, Señor. Solamente una persona. Este que
clama Abba Padre, este que clama Abba Padre es esa nueva criatura
que ha sido creado en cada uno de los hijos de Dios por medio
del Espíritu Santo Cuando el Evangelio es predicado y Dios
hace esta obra de milagro y da vida a los que antes estaban
muertos. Cuando Dios da vida, ahora esa
persona, esa que tiene vida, cree a Dios. Esa que tiene vida,
entonces clama a Dios. Ahora ora a Dios. ¿Se acuerdan
lo que dijo el Señor a este hombre Estoy desviando un poco, pero
se acuerdan lo que dijo el Señor a este hombre, recordando su
nombre, cuando le dijo que vaya ya a
hablar con Pablo. Ananías, ese es el nombre que
estaba buscando, Ananías. Le dijo Ananías, anda y busca
en casa de una y busca por un Saulo. Y dijo el Señor, porque
él ora. Porque él ora. Saulo era un hombre
religioso. ¿Cuántas veces piensan que oraba
Pablo como hombre religioso? Los fariseos les encanta pararse
en las esquinas y hacer largas oraciones. ¿Cuántas veces creen
que Pablo hacía sus oraciones todos los días? Pero ahora está
orando. Pero ahora está orando. ¿Por
qué? Ahora está, es el Hijo que está clamando. Ahora es el que
ha nacido de nuevo que está clamando. Es el Bueno, dice allá, hemos
recibido el Espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre.
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro Espíritu. El Espíritu
Santo da testimonio a nuestro Espíritu que somos hijos de Dios,
y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos
con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él para que juntamente
con Él seamos glorificados. Si somos hijos, somos herederos,
herederos de Dios y correderos con el Señor Jesucristo. ¡Qué
precioso es esto! Hemos sido predestinados a la
adopción de hijos, dice Efesios, capítulo 1, versículo 5. Bueno, ahora, cuando regresamos allá
a Génesis 15, cuando oímos que Abraham está diciendo, Señor,
¿qué me darás? siendo así que ando sin hijo
y el mayordomo de mi casa es este damasenso. No estamos considerando
que Abraham está, lo que dice aquí está hablando de incredulidad,
sino al contrario, está hablando en lenguaje de fe. Abraham creyó
a Dios porque vemos aquí que Dios no le reprendió Dios no
le reprendió, el Señor no le reprendió. En lugar de eso, vemos
que Dios le dice, vino la palabra de Jehová diciendo, no te heredará
este, sino hijo tuyo será el que te heredará. No te va a heredar
él. Y lo llevó fuera y le dijo, mira
ahora los cielos y cuenta las estrellas si las puedes contar. Y le dijo, así será tu descendencia. Algo muy interesante me fue manifestado a mí, lo leí
y dije, pues muy bueno esto, quiero dárselos también a ustedes.
Noten que cuando Dios apareció a Abraham en Génesis 13, versículo
15, dice Jehová dijo a Abraham después
que el Lord sabía, alza ahora tus ojos y mira desde este lugar
donde está hacia el norte y el sur y el oriente y el occidente,
porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia
para siempre. Y haré tu descendencia como el
polvo de la tierra. Haré tu descendencia como el
polvo de la tierra. y han habido muchos, muchos hijos
de Abraham que no son verdaderamente hijos de Abraham. El Señor Jesucristo
viendo a este hombre, Natanael dijo, he aquí un verdadero hijo
de Abraham. Cuando dijo a este hombre, Saqueo,
un verdadero hijo de Abraham, se lo estaba diciendo a un montón
de hijos de Abraham. pero este era un hijo de promesa.
Este era uno como las estrellas del cielo. Hay también como el
polvo de la tierra, pero hay estos, tiene que ver cuando dice,
aquí dice como el polvo de la tierra, y cuando sacó a Abraham
aquí afuera, aquí se contempla a la simiente prometida, a Cristo. y dice llevó fuera y dijo mira
ahora los cielos y cuenta las estrellas si las puedes y así
será tu descendencia aquí está en referencia esta descendencia
así será tu simiente es la palabra si quieren ver allá en en Génesis
capítulo 6 dije Génesis pero es Gálatas perdón Gálatas capítulo
3 Galatas 3 Versículo 29 hijos de Cristo,
sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois. Si eres de Cristo, eres de esta
descendencia. Si eres de Cristo, eres de esta
descendencia de Abraham, y herederos según la promesa. Ahora, noten
aquí otra cosa que quiero que veamos. Le llevó fuera y le dijo
así será tu descendencia y luego nos dice ya en versículo
6 y habrán y creyó a Jehová aquí ponemos que darnos mucho
tiempo pero no queda mucho tiempo pero el creyó a Jehová noten la fe La fe de los escogidos
de Dios primero comienza con Dios. Primero comienza con Dios. Dios vino a Abraham. Dios le
habló a Abraham. Para que alguien crea a Dios,
Dios tiene que hablarle. Dios le dijo a Abraham, y Abraham
creyó a Dios. muchas personas en el mundo piensan
que creer en Dios es suficiente para la salvación de sus almas
el hecho de que crean que Dios existe muchas personas dicen
yo sé que Dios existe por tanto no soy ateo y porque no soy ateo
Dios me va a aceptar yo estoy creyendo en Él pero eso no es
la fe que salva La fe de los escogidos de Dios, la fe que
salva, cree a Dios. ¿Y qué es lo que Dios ha dicho? Bueno, Dios habla en su mensaje
el Evangelio de Dios. El Evangelio de Dios es el mensaje
que Dios da a su pueblo. Y su pueblo lo oye como el Evangelio
de su salvación. y cree a Dios cree el testimonio
de Dios en las Escrituras porque este es el testimonio de Dios
la Palabra de Dios cree el testimonio de Dios acerca de Jesús el Eterno
Hijo de Dios cree a Dios y nos dice aquí la Palabra que le fue contado y le fue contado
por justicia. Ahora, debemos estar muy claros
acerca de esto, que no su fe fue atribuida como justicia.
O sea que Dios no tomó en lugar
de justicia, voy a tomar tu fe. Abraham eres hombre injusto,
pecador eres hombre injusto, pero si crees, voy a tomar tu
fe como si fuera tu justicia. No, tu fe nunca murió por ti. Tu fe nunca pagó tus pecados.
Lo que está diciendo aquí es que la fidelidad, el objeto de
tu fe, Cristo Jesús, la fidelidad de Cristo, la obediencia de Cristo,
sí, la fe de Cristo como hombre, Eso que Dios el Padre dijo de
su Hijo, el Señor Jesucristo, este es mi Hijo amado en quien
tengo complacencia. Esa es la justicia de Dios. Él
vino para obedecer a Dios su Padre. Él vino para establecer
rectitud aquí en la tierra. Y aquí vengo Dios para hacer
tu voluntad. Y Él lo hizo. Él obedeció a Dios
hasta la muerte y la muerte de la cruz. y Dios lo levantó a
los muertos. Esa rectitud es puesta. Él se llama Jehová Justicia Nuestra,
y en Su justicia nosotros somos justos. Él creyó a Dios y le fue contado
por justicia. Recuerden, Abraham, cuando él
recibió esta promesa, él no podía tener hijos, y Sara no podía
tener hijos. Pero la fe que Dios da no mira
adentro para ver qué recursos voy a traer, por decir así, a
la mesa, porque no es una colaboración entre tú y Dios. Dios no está
pidiendo, tráeme tu arrepentimiento. Tu arrepentimiento no te puede
salvar, aunque nadie es salvo aparte de arrepentirse. Dios
no está diciendo, tráeme tu obediencia, porque tu obediencia no te puede
salvar. Solamente Cristo salva, aunque nadie es salvo aparte
de ser obediente. Dios no está diciendo, tráeme
esto, tráeme lo otro, como si el hombre debe buscar aquí qué
es lo que va a contribuir. No es una colaboración entre
Dios y los No es una colaboración. La salvación es de Jehová desde
el principio hasta el fin. Creyó a Dios y le fue contado
por justicia. Vean lo que dicen Romanos capítulo
4. Él no estaba mirando. Ah, ya
entendí que me vas a dar hijo. Entonces, debo hacer de mi parte. Este es el mensaje arminiano,
por si alguien no sabe. Este es un mensaje falso. Es
un mensaje que te va a llevar al infierno si confías en algo
que tú haces. En tu decisión, en tu bautismo,
tu membresía en la Iglesia, buenas obras, si de alguna manera estás
confiando en algo que tú haces, tu vista no está puesta en Cristo
Jesús. Abraham no estaba mirando así
adentro. Cuando miras adentro, es incredulidad.
Es incredulidad. Y no estoy diciendo que no somos
incrédulos, porque decimos, Señor, creo, ayuda mi incredulidad.
no está diciendo que no fallamos y falla y Abraham falló poquito
después cuando se tardó la venida de Isaac trató de echarle la
mano a Dios por decir así y tuvo un Ismael y de ahí en adelante
sólo ha sido problemas Ismael dice ya versículo 16 por tanto
es por fe para que sea por gracia a fin de que la promesa sea firme
para toda su descendencia estás en ese número de descendencia
crees a Dios es su descendencia es su simiente no solamente para
que es de la ley es decir un judío según la carne sino también
para que es de la fe de Abraham así como Abraham creyó a Dios
si tú crees a Dios eres de estos el cual es padre de todos nosotros,
judíos y gentiles los que creemos a Dios. Como está escrito, te
he puesto por padre de muchas gentes, delante de Dios a quien
creyó, el cual da vida a los muertos y llama las cosas que
no son como si fueran. Dios tiene poder para decirte,
ven a mí cuando estás muerto. ¿Por qué? Porque Él puede hacer
que vengas nosotros estamos predicando a
huesos muertos estamos predicando a hombres muertos en delitos
y pecados pero Dios su poder, verdad Él tiene poder para hacer
que sin nada en nosotros Él produzca vida y sin nada en Abraham Él
produjo dice allá creyó en esperanza
contra esperanza para llegar a ser padre de muchas gentes.
Conforme a lo que se le había dicho, así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al
considerar su cuerpo que estaba ya como muerto. No se debilitó en la fe. Pensamientos
como estos son indignos de nuestro Señor Jesucristo. Ah, pastor,
pero tú no sabes. qué pecador soy. Es el pensamiento
sin digno. Tú no sabes qué Señor y Salvador
es el Cristo. Es Cristo Jesús. Lo que te detiene
venir al Señor Jesucristo no es tu pecado, es tu supuesta
bondad, lo que crees tú que eres suficientemente bueno. Porque
si de veras crees que eres pecador, estás bienvenido para venir al
Señor Jesucristo. Él vino para salvar a pecadores. Y el apóstol Pablo dijo, en inspiración
del Espíritu Santo, y me gustaría discutir con él algún día, pero
él dijo, él vino a salvar pecadores de los cuales yo soy el primero.
Él dijo, yo soy el primero. Ya salvó al más vil, por decir
así, te puede salvar a ti. Es indigno que digas, ah, pero
no siento suficiente arrepentimiento. ¿Qué tiene que ver eso? No siento
suficiente fe. ¿Qué tiene que ver eso? No te
debilites al considerar lo que tú traes. No es el tamaño de
tu fe o cuánto arrepentimiento tengas. Es Cristo Jesús. Es Cristo
Jesús. No se debilitó al considerar
su cuerpo que ya estaba como muerto, siendo casi cien años.
y tampoco se debilitó considerando la estreidad de la matriz de
Sara. Ella tampoco puede tener hijos. No voy a tener hijos con
ella. No veo nada en mí, no veo ninguna razón en mi alrededor
que esto pueda ser cumplido. Que yo un día esté en la presencia
de Dios sin pecado, Que yo esté vestido, no hay esperanza en
mí y alrededor de mí no hay esperanza. ¡Ay de mí que soy muerto y mis
labios son inmundos y habito en medio de un pueblo que tiene
labios inmundos! dice Isaías. Pero si crees a
Dios no estás mirando a ti. Si crees a Dios no estás mirando
a ti, no estás mirando a nadie alrededor de ti. Tampoco dudó
por incredulidad de la promesa de Dios. Dios ha prometido. Y porque Dios ha prometido, Dios
no es mentiroso. Y Dios no cambia. Y Dios no le
falta poder. Sin el que se fortaleció en la
fe. Yo no puedo, pero Él puede. Y
esa fe, la fe que crea Dios, La fe que crea a Dios da gloria
a Dios, da gloria a Dios. Abraham creyó a Dios y le fue
contado por justicia. ¿Crees tú a Dios? ¿Crees tú a
Dios? ¿Te ha hablado Dios? ¿Te ha hablado
en Su palabra? ¿Has oído Su voz? ¿Crees a Dios? Y esa fe que Dios
te ha dado, glorifica a Dios. Queremos seguir hasta el fin,
¿verdad? Queremos glorificarle en esta
vida más y más. Que el Señor bendiga su palabra. Vamos a cantar otro himno, hermano,
y seremos despedidos con un oración.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.

0:00 0:00