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Cody Groover

La fe de un hombre

Cody Groover • October, 14 2012 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • October, 14 2012
What does the Bible say about faith in God?

The Bible teaches that faith in God, exemplified through Abraham, is essential for salvation and a personal relationship with Jesus Christ.

Faith in God is a central theme throughout the Bible, consistently emphasized as the means through which believers are justified and saved. Hebrews points to a 'great cloud of witnesses' including Abraham, whose faith is celebrated not because of his perfection but because of his belief in God's promises. This faith is not merely intellectual assent but is characterized by active trust and obedience, illustrated in Abraham's journey and choices despite his weaknesses and failures. Ultimately, Christians are called to place their faith not in themselves or their efforts but fully in the Lord Jesus Christ, who is described as the 'author and perfecter of our faith.'

Hebrews 11:1-40, Genesis 12:1-10

How do we know that God's grace is sufficient?

God's grace is revealed in Scripture as sufficient for all needs, illustrated in both Abraham's life and the believer's journey.

The sufficiency of God's grace is foundational to Reformed theology, affirming that grace meets every need of believers amid trials and weaknesses. The story of Abraham illustrates this principle, as he faced hardships and displayed moments of doubt, yet God's grace sustained him. As seen through passages like 2 Timothy 3:16, Scripture equips believers to recognize that true strength lies not in human abilities but in reliance on God's unchanging grace. Therefore, God's provision is always present, ensuring that His people can endure and thrive, fulfilling His purposes.

2 Timothy 3:16-17, Genesis 12:1-10

Why is obedience to God important for Christians?

Obedience to God is crucial as it demonstrates faith and is essential for maintaining communion with Him.

Obedience to God is vital in the Christian walk, representing a deep-seated faith that aligns the believer's actions with God's will. Throughout Scripture, we see that true faith is evidenced by obedience, as seen in Abraham who, despite his failures, responded to God's calling. The act of following God’s commands nurtures a relationship of communion with Him. The Bible teaches that apart from obedience, our communion is hindered, reminding us that faith and actions are intricately linked. This call to obedience also serves as a testimony of God's transformative work in our lives.

Genesis 12:1-10, Hebrews 11:8-19

What can we learn from Abraham's failures in faith?

Abraham's failures remind us of human frailty and the necessity of relying on God's faithfulness.

Abraham's journey illustrates that even the most faithful can stumble; his moments of doubt highlight the innate weakness of human nature. Despite his significant acts of faith, he strayed at times, such as when he sought relief in Egypt during a famine, representing reliance on worldly solutions instead of God's provision. These documented failures serve as a reminder of grace and an opportunity to learn about the faithfulness of God. Importantly, Scripture reassures believers that even in our shortcomings, God's purpose and grace are unwavering, ensuring our ultimate spiritual security.

Genesis 12:10-20, 2 Timothy 2:13

Sermon Transcript

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En esta mañana el texto se encuentra
en Génesis capítulo doce. Génesis capítulo doce. La Palabra de Dios nos dice en Hebreos que tenemos
una gran nube de testigos, y nosotros, esa nube de testigos, todos testifican, toda esa nube de testigos, hablando
de todos los patriarcas, todos los creyentes de antaño, todos
testifican de la gracia de Dios que es suficiente. todos testifican de la gracia
de Dios que es suficiente para todas nuestras necesidades. En todo tiempo, en todo momento,
es la gracia de Dios nos basta, nos basta. Pero nunca, nunca
se nos dice en la Palabra de Dios que hemos de mirar a aquellos
que tuvieron fe en antaño. Nuestra mirada no ha de ser puesta
en Abraham, no ha de ser puesta en David. Estos son hombres de
fe. No ha de ser puesta en los profetas. Nuestra mirada ha de ser únicamente
puesta en el Señor Jesucristo. Él es el autor y consumador de
nuestra fe. Somos salvos por la fe del Señor
Jesucristo. Nosotros creemos en el Señor
Jesucristo y confiamos pero la fe que nos salva es la fe de
Él, su obediencia, su fidelidad a Dios. Nosotros
los hombres somos débiles, nuestra fe es débil, y cuando la Palabra
de Dios habla de estos, y habla del Padre de la fe, habrá llegado
a ser llamado el Padre de la fe. La Palabra de Dios es la
Palabra de Dios y pinta al hombre con todas sus flaquezas y con
todos sus errores. La Palabra de Dios no pinta a
Abraham como si fuera un superhombre. La Palabra de Dios pinta a estos
creyentes de antaño como hombres verdaderos, hombres como tú y
yo, mujeres como usted. estas mujeres ellas creyeron
a Dios, pero también en medio de su creer
a Dios tuvieron incredulidad, falta de confianza, y eso es
el pecado que nos asedia, es el pecado que a todos estorba,
a todos asedia en esta carrera que tenemos puesta por delante.
A cada uno nos estorba esta carrera de la desconfianza, esta carrera
de fe que hemos de poner nuestra mirada en el Señor Jesucristo
y continuar siguiéndola a Él hasta que abramos los ojos en
Su presencia. Pero todos nosotros tenemos esta
debilidad en la carne. El hombre que ha nacido de nuevo,
ese hombre cree a Dios. pero todavía está en este cuerpo
de muerte. El apóstol Pablo dijo, miserable
de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Aquí en Génesis
capítulo doce, vemos que Abraham, él creyó a Dios, y ahora en el
capítulo doce versículo diez, vemos este relato de la desconfianza
de Abraham. a la providencia y el cuidado
de Dios. Pero no hemos de ser muy duros
con Abraham cuando nosotros somos lo mismo que él. Dice allá, Hubo
entonces hambre en la tierra, y descendió Abraham a Egipto
para morar allí, porque era grande el hambre en la tierra. Y aconteció
que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai, su mujer,
He aquí ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto. Y cuando te vean los egipcios
dirán, su mujer es, y me matarán ahí, y a ti te reservarán la
vida. Ahora pues, di que eres mi hermana,
para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa
de ti." Aconteció que cuando entró Abraham en Egipto, los
egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera. Y también la vieron los príncipes
de Faraón, y la alabaron delante de él, y fue llevada la mujer
a casa de Faraón. E hizo bien a Abrán por causa
de ella, y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas
y camellos. Mas Jehová hirió a Faraón y a
su casa con grandes plagas, por causa de Saraí, mujer de Abrán.
Entonces, Faraón llamó a Abrán y le dijo, ¿qué es esto que has
hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que
era tu mujer? ¿Por qué dijiste, es mi hermana,
poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora pues,
he aquí tu mujer, tómala y vete. Entonces, Faraón dio orden a
su gente acerca de Abrán y le acompañaron y a su mujer con
todo lo que tenía. Abraham entró a Egipto. Bueno, quiero que comencemos
regresando a pensar sobre este relato en esta mañana. Quiero
que recordemos que primeramente Dios apareció a Abraham. El Dios
de gloria apareció a Abraham. Y vemos que cuando Dios apareció
a Abraham, creyó a Dios. Abrán siguió el mandato de Dios
de separarse de su lugar por naturaleza, separarse de sus
padres, separarse de sus idlos. Consideramos anteriormente como
no lo hizo inmediatamente, pero la palabra de Dios al hablar
de la obediencia de Abrán, porque está mirando la obediencia del
Señor Jesucristo, omite todo eso, porque sus pecados fueron
cubiertos en la sangre del Señor Jesucristo. Pero vemos que después
de que Él salió y entró a la tierra prometida, en versículo
7 dice, apareció Jehová a Abraham y le dijo, a tu descendencia
daré esta tierra, y edificó allá un altar a Jehová quien le había
aparecido. La segunda vez que se le aparece
fue después de que obedeció el mandato de salir de su tierra,
de su parentela y llegar a la tierra de Canaán. Y cuando se
le apareció Jehová la segunda vez, él edificó allá un altar
a Jehová y tuvo comunión con Jehová, tuvo comunión con Dios. Es decir, no hubo altar para
Abraham mientras estaba él en Ur de los Caldeos, mientras estaba
en Arán. No hubo altar, lugar de comunión
con Dios. Y mientras una persona está en
desobediencia a Dios, no puede haber comunión con Dios. Una
persona no puede decirle a Dios, eres mentiroso, no te creo, no
confío en ti, y a la misma vez tener comunión con Dios. Es imposible. Una persona puede decir, yo creo
en el Señor Jesucristo, pero si una persona no ha dejado sus
ídolos y no ha seguido al Señor Jesucristo, esa persona puede
tener este conocimiento en su mente, pero si no ha obedecido
y no ha venido al Señor Jesucristo, esa persona no puede tener comunión
con Dios. La única manera de tener comunión
con Dios es de venir al Señor Jesucristo. Él es nuestro altar. No es hasta que existe una verdadera
separación del mundo que la comunión con Dios es hecha. Bueno, primero hay la obediencia
de la fe y después tenemos la comunión de la adoración. Y luego pasó de ahí y nos dice
ya versículo 8. a un monte al oriente de Betel
y plantó su tienda sembró su casa de campaña puso su casa
de campaña dice teniendo a Betel al occidente y ahí al oriente
teniendo a Betel que significa la casa de Dios al occidente
a la salida del sol y ahí ese pueblo significa montón de ruinas
y Abraham estaba allá en medio en medio de los dos, y esa es
una gran figura del creyente en este mundo, que está entre
estos dos, no es habitante de este mundo, ha dejado este mundo
y las ruinas, y todavía no ha llegado al cielo, la casa de
Dios, no ha llegado a la tierra prometida. Bueno, es muy significativo
y fue entre ellos que Abraham sembró su tienda, o plantó su
tienda, y eso es típico de la esfera de la vida del creyente
en el presente camino de cada creyente en este mundo, con la
creación vieja, es decir, la ruina, a un lado, y la casa de
Dios al otro lado. Bueno, podemos notar allá también
las palabras que dicen tienda, y la palabra que dice altar,
estos dos símbolos hablan de separación a Dios, es decir,
peregrinos, somos peregrinos en esta tierra, tenemos un tabernáculo,
pero tenemos la casa de Dios, tenemos una morada celestial
reservada en los cielos para nosotros. Bueno, aquí entonces
llegamos, en el versículo 10, llegamos a la segunda falta podríamos
decir, en la fe de Abraham. Todas las Escrituras, nos dice
la Palabra de Dios, son instruidas por Dios, son inspiradas por
Dios, y son útiles, son útiles para nuestra enseñanza, para
redarguir, para corregir. nos dice Segundo Timoteo 3, 16,
toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar,
para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a
fin de que el hombre de Dios sea perfecto, maduro, enteramente
preparado para toda buena obra. Esto es instrucción para nosotros,
como decir, Dios nos deja a Abraham allá como si pintado con colores
perfectos, sino que es un hombre verdadero, un hombre de la misma
composición que nosotros, pecador, salvo por la gracia de Dios.
Y Abraham tuvo faltas. Y esta es la segunda. La primera
fue cuando oyó el mensaje de Dios de salir, él se detuvo y
se fue con su padre Terán a Arán y estuvo allá este tiempo. Bueno,
esta segunda, la segunda falla vemos que él
salió de Canán para bajar a Egipto. ¿Lo ven allá? Hubo entonces hambre
en la tierra. hubo escasez. Y descendió Abraham
a Egipto para morar allí. Vamos a decir, voy a decir unas
pocas cosas, no voy a decir muchas acerca de esto, pero creo que
va a ser de mucha utilidad. En primer lugar, nos dice la
Palabra de Dios que Abraham partió de allí en versículo nueve. En
vez de quedarse allá en ese lugar, entre Bet-el y Ahí, él partió
de ahí caminando, yendo hacia el Negev. El Negev es hacia el
sur. El Negev es dirigido hacia Egipto. Es en dirección a Egipto, o sea,
en tendencia a Egipto. ¿Y no es eso perfectamente alineado
con nuestra experiencia? Estamos nosotros, tenemos una
tendencia de continuamente ir al mundo. Aunque no somos del
mundo y somos llamados a salir del mundo, tenemos en esta naturaleza
vieja la tendencia de siempre ir y volver al mundo. Él se fue hacia el sur. Esta
referencia geográfica es muy significativa, era la dirección
hacia Egipto. O sea, cuando vino la hambruna,
hubo prueba, hubo hambre, hubo escasez, cuando vino la hambruna,
Abraham ya estaba dirigido hacia Egipto, ya estaba dirigido hacia
allá. Descendió a Egipto para morar
allí, porque vino la hambruna. Bueno, esta Palabra aquí, versículo
10, Egipto. Es la primera vez que se menciona
Egipto en la palabra de Dios, y aquí, como en todos los lugares
posteriormente, Egipto simboliza o representa la alianza con el
mundo. Egipto, cuando oigas Egipto en
la palabra de Dios, significa alianza con el mundo. Alianza. con el mundo, o sea,
confiar en el brazo de la carne, confiar en el brazo de lo que
tú puedas aportar, lo que tú puedas dar, lo que tú puedas
dar. ¿Se acuerdan cuando nuestro Señor
Jesucristo preguntó a sus apóstoles acerca de la comida que iban
a dar y los apóstoles, ellos empezaron a decir no tenemos
comida y el Señor Jesucristo le dijo usted ya se olvidaron
de los milagros que fueron hechos anteriormente ellos comenzaron
inmediatamente a considerar que podemos nosotros, que tenemos
nosotros en la bolsa tenemos suficiente dinero para comprar
hay tiendas donde podemos acudir para comprar hay, que podemos
nosotros, que recursos, con que recursos contamos cuando Dios, lo que Él requiere,
Él provee. Lo que Él requiere, Él provee. Vean lo que dice allá, mantengan
su lugar allá en Génesis, pero vean, Génesis 12, pero vean allá
Isaías, Isaías capítulo 31. Recuerden, Egipto representa
el hombre. Representa los esfuerzos del
hombre. Y dice aquí la palabra de Dios. Hay de los que descienden a Egipto
por ayuda. Hay de los que descienden a Egipto
por ayuda y confían en sus caballos. Caballos aquí representa fuerzas.
confían en sus fuerzas, sus recursos, y su esperanza ponen en carros. Los caballos y los carros representaban
a un pueblo seguridad. En el ejército, los ejércitos
que tuvieran caballos y carros, los carros representaban seguridad. de la nación, seguridad, fuerza
y Dios está diciendo hay hay de los que descienden a Egipto
por ayuda y confían en caballos y su esperanza ponen en carros
porque son muchos ahí tienen muchos recursos y en el jinete
porque son valientes en los hombres y no miran al Santo de Israel
hay de los que hacen esto y no están poniendo su confianza en
el Santo de Israel ni buscan a Jehová. ¡Ay de ellos! ¡Ay de ellos! Nosotros hemos
de buscar a Jehová, hemos de buscarle a Él. Cuando tenemos
necesidad, ¿a quién hemos de ir? Al Señor Jesucristo. Echando todas nuestras ansiedades
sobre Él, porque ¿quién tiene cuidado de ti? Él tiene cuidado
de ti. Él tiene cuidado de ti. No debemos
ir a acudir al hombre, acudir a nuestros recursos. Nosotros
tenemos la idea, tenemos la idea de que Dios, confiamos en Dios
para nuestra salvación eterna, para las cosas grandes, pero
no podemos molestar a Dios en estas cosas pequeñas. No. Dios está en control de todas
las cosas, todas las cosas. El hambre o la hambruna fue enviada
como una prueba a la fe de Abraham, y la fe va a ser probada. Debemos recordar lo que la Palabra
de Dios dice allá en Hebreos. Dice que toda prueba al momento
no es cosa de dar de gozo. En versículo once de Hebreos
doce dice Es verdad que ninguna disciplina al presente parece
ser causa de gozo, sino de tristeza. Allá abren la tierra, hay necesidades,
tristeza. Pero después da fruto apacible
de justicia a los que en ella han sido ejercitados. Dios enseña
y Su pueblo aprende. Mis ovejas oyen mi voz y me siguen. aprendemos del Señor Jesucristo. Debemos notar que Abraham en
este caso, él no buscó consejo de Dios, no buscó suplicando
a Dios, sino fue dirigido por su sabiduría humana. Había hambre
en la tierra, así es que Abraham descendió a Egipto para morar
allí, porque era grande el hambre en la tierra. No acabamos de
leer allá en Mateo capítulo 6 que no debemos nosotros tener pensamientos
ansiosos de qué hemos de comer y qué hemos de beber porque el
Señor Jesucristo tiene cuidado. Nuestro Padre Celestial tiene
cuidado de nosotros. No hemos de tener cuidado de
qué hemos de vestir. Él sabe cómo vestir a los lirios
del campo. Él sabe cómo dar de comer a los
pájaros. Él va a proveer todas nuestras
necesidades. Entonces vemos aquí inconsistencia,
inconsistencia en el Hijo de Dios. No solamente estoy hablando de
Abraham, estoy hablando de cada uno que cree a Dios. Es por esto
que el creyente clama, miserable de mí. Yo confiaría en el Señor
Jesucristo en toda ocasión, en todo momento, pero vergonzosamente
tengo que confesar que yo estoy lleno, lleno de inquietudes y
de desconfianza, temores, ¿qué es eso sino la incredulidad?
Es para vergüenza nuestra, ¿verdad?,
para vergüenza nuestra, o de poca fe. Digo al Señor Jesucristo,
sois de poca fe, hablándome a mí. Inconsistencia en los hijos de
Dios. Fe hacia Dios o fe en Dios en
cuanto a nuestro interés eterno. pero temor para confiar en Él
para el suministro de nuestra necesidad presente, nuestra necesidad
temporal. Vean la inconsistencia, tenemos
a Abraham que salió de Ur de los Caldeos, hizo este gran viaje
por un lado, por un lado tenemos a Abraham yendo, dejando Ur de
los Caldeos y viajando todo este camino solamente porque Dios
le dijo sal de tu parentela, de tu tierra, y vea la tierra
que yo te mostraré, ni siquiera le digo, ¿qué tierra? Sal, y
Abraham salió, y ahora cuando topa con esto, él tiene esta
duda. Bueno, es triste que sea así,
pero así somos, así somos. Gracias sean dadas a Dios, que
en nuestra confianza está el Señor Jesucristo. y el que comenzó
en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de
Jesucristo." Gracias sean dadas a Dios que no estamos buscando
algo en nosotros para tener confianza y consuelo. Nuestra confianza
y nuestro consuelo es el Señor Jesucristo. Bueno, vemos aquí
también que una falta o un pecado lleva a otro. un pecado genera
otro pecado. Y nuestra falta y nuestro amor
hacia Dios también nos conduce a tener falta de amor hacia nuestro
prójimo. Falta de amor a Dios nos conduce
a tener falta de amor a nuestro prójimo. Aquí vemos a Abraham
que cuando él tuvo esta, por decir, desconfianza. Aconteció que cuando estaba para
entrar en Egipto, dijo a Sarai, su mujer, he aquí, ahora conozco
que tú eres mujer de hermoso aspecto. Yo estaba pensando esto. Sara tendría como sus ochenta
años, tal vez. Era de hermoso aspecto, bien
conservada Sara. Bien conservada Sara. Tanto que
Abraham tenía miedo que lo iban a matar a él para tomar a su
esposa. Cuando Dios ya le había dicho,
cuando Dios ya le había dicho que él le daría esa tierra de
Canaan a él y a su descendencia. ¿Qué descendencia? No lo tenía
todavía. Dios ya le había dicho que le daría a él esa tierra,
a él y a su descendencia, y él creyó a Dios. Abraham creyó a
Dios. Pero ahora vemos que está diciendo
me van a matar. No es solamente Abraham. ¿Se
acuerdan cuando el profeta mató a esos, todos esos profetas falsos
de Baal? Que eran los profetas de Isabel. inmediatamente después de ese
acto de valor, ese acto de fe, inmediatamente después lo vemos
escondiéndose por temor a esa mujer, que saber, somos débiles,
somos débiles. Bueno, Él dice, me van a matar
a mí, ¿qué es el hombre? El mejor de los hombres es vanidad,
dice la Palabra de Dios. Lo mejor del hombre es sólo vanidad,
nada. No puedes poner tu confianza
en lo que hay. Es por eso que la Palabra de
Dios nos dice, nosotros somos la circuncisión. Los que adoramos
a Dios en es decir, por el Espíritu Santo,
dándonos un espíritu nuevo, adoramos a Dios en espíritu, no en ritos
y ceremonias del corazón. Nos regocijamos, nos gloriamos
en Cristo Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe. Y no tenemos ninguna
confianza en la carne, en la nuestra o la de un otro hombre. No tenemos confianza en lo que
nosotros podamos hacer es solamente Cristo Jesús y lo que Él hizo
en la cruz del Calvario, Cristo Jesús, solamente Él. Pero, ¿saben qué? Gracias sean dadas a Dios, este
texto aquí, quiero que vean esto, según de Timoteo. Abraham no
fue fiel, y nosotros no somos fieles. Pero según el Timoteo, según
Timoteo capítulo dos, nos dice en el versículo trece,
si fuéramos infieles, o cuándo somos infieles, no es
como si no Cuando somos infieles, nos dice la Palabra de Dios,
Él permanece fiel. Él permanece fiel. La voluntad
del hombre, los actos del hombre, no pueden frustrar la gracia
de Dios. No pueden frustrar el propósito
de Dios de salvar a sus ovejas. Nadie las puede arrebatar de
la mano de su Padre, nadie las puede arrebatar de la mano del
Señor Jesucristo. No, ni siquiera el pecador mismo. Ni habrán mismo con su infidelidad,
ni tú mismo con tu infidelidad. Has oído que personas digan,
bueno, nadie puede arrebatarlas, pero tú sí te puedes perder. Eres más fuerte que Dios. Es
más fuerte tu voluntad que la voluntad de Dios. No. Él hace lo que Él quiere. En
el ejército del cielo y en los habitantes de la tierra hay nadie.
Eso significa tú. Nadie puede detener su mal y
decir, ¿qué haces? Cuando Él ha determinado salvar
a Su pueblo, Su gracia es suficiente. Suficiente para salvar a Su pueblo. Es poderoso. Él es fiel. Él permanece fiel, nos dice la
Palabra de Dios. cuando nosotros le negamos cuando
nosotros somos infieles cuando nosotros por nuestro comportamiento
ahora nadie que es hijo de Dios va
a ser sin corrección nadie debe pensar ah bueno puede salir a
ser infiel y va a salir feo no te da permiso de salir a vivir
en rebeldía no te da permiso Cualquier persona que quiere
continuar en el pecado no conoce la gracia de Dios. Estamos hablando
de lo que es en sinceridad, en verdad. Estamos siendo verdaderos
con esto. Nadie tiene permiso o el creyente
no tiene deseo de salir y darle rienda suelta. Estamos hablando
de lo que es la realidad. Pero gracias sean dadas a Dios
cuando nosotros somos infieles, Él permanece fiel. Él permanece
fiel. Él no puede negarse a sí mismo. Él no puede. Él, Él ha amado
a Su pueblo con amor eterno. ¿Vas a cambiar ese amor de Dios? Él no puede cambiar. Él te ha
redimido con la sangre preciosa de Cristo. ¿Puedes quitarte de
las manos del Señor Jesucristo? No puedes. todo tu pecado, y
aún tu pecado de incredulidad, de infidelidad, después de tu
conversión. Otras personas hablan de Cristo
Jesús como si salvó de tus pecados pasados, ahora tú vas a, con
tu obediencia vas a santificarte, o con tu obediencia vas a contribuir
a lo que Cristo hizo. No, cuando Él murió por tus pecados,
Él murió por todos tus pecados, pasados, presentes y futuros. y no falta nada de la redención
que es en Cristo Jesús. Él es fiel. Él no puede negarse
a sí mismo. El Señor se interpone. El Señor
se interpone. Así que cuando Abraham dijo,
bueno, tú di que eres mi hermana, para que no me maten a mí. Eso hizo. Dijo, eres mi hermana.
Y Sara, pues, ella dijo, soy su hermana. y Faraón la vio y
él quería tomarla por esposa. Pero Dios no le permitió. Dios no está limitado. Él puede
detener el pecado. Él puede detener la rebeldía
y la maldad del hombre. Él puede detenerlo. No está limitado
en su poder para detener la maldad. Él detuvo a Faraón. Lo hirió. de tal manera que Faraón dijo
¿Qué es esto? ¿Qué es esto? Y le vino y le
reclamó a Abraham ¿Por qué me dijiste que es tu hermana? ¿Y
me has tratado de esta manera? ¿Por qué me has tratado de esta
manera? Entonces Faraón llamó a Abraham
en el versículo 18 y dijo ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que
era tu mujer? ¿Por qué dijiste, es mi hermana,
poniéndome en ocasión para retomarla por mi mujer? Ahora pues, he
aquí tu mujer, tómala y vete. Vete. Regresa de donde veniste. Regresa de donde veniste. Bueno, lo que pasó después de esto se
encuentra allá en el capítulo trece. Abraham regresó al lugar
por el versículo tres. Subió, pues, Abraham de Egipto
hacia el Negev, él y su mujer, con todo lo que tenía y con el
lot. Y Abraham era riquísimo en ganado,
en plata y en oro, y volvió por sus hornadas desde el Negev hacia
el Betel, hacia el lugar donde había estado antes su tienda,
entre Betel y ahí. Al lugar del altar que había
hecho ahí antes, e invocó ahí Abraham el nombre de Jehová. Después que Dios corrige a su
pueblo, cuando Él corrige a su pueblo regresa, regresa, vuelve
a su primer amor. Después de que el Señor corrige
a sus ovejas, sus ovejas son obedientes y regresan al lugar
de su primer amor, de seguir al Señor Jesucristo, al lugar
de la comunión. No se quedan allá en el lugar,
no se quedan allá en Egipto. Si alguna persona se aparta del
Señor Jesucristo y no vuelve, significa que nunca estuvo en
Cristo. el creyente es salvo con salvación
eterna. Y aunque nosotros somos propensos
a alejarnos, a irnos detrás del mundo, detrás de Egipto, él es
el buen pastor, que va en busca de sus ovejas descarriadas y
las trae de nuevo a sí mismo. Las trae. Él regresó al mismo
lugar de donde había salido. Él se arrepintió, hizo sus primeras
obras, como dice allá en Apocalipsis. Hizo sus primeras obras, regresó
allá al lugar de comunión, lugar donde podía alabar y glorificar
a Dios. Bueno, quiero brevemente hablar
de estas cuatro cosas aquí que quiero que consideremos. lecciones
podríamos decir para todos nosotros muy importantes para nuestro
personaje cuando Dios llamó a Abraham así como Dios habló a Abraham,
llamó a Abraham llegó a él y le habló también Dios nos habla a cada
uno de nosotros, sus hijos y nos llama a confianza, nos llama
a creerle a Él, absoluta confianza en Dios, creer en Él, creer en
Él. Ese es el remedio de todo lo
que nos duele, es creer a Dios. Si pudiéramos nosotros creer
a Dios, si pudiéramos nosotros ver lo que de veras somos, por
fe, ¿verdad? ¿Sabes que lo que nosotros somos
no se ha manifestado todavía, pero lo somos? ¿Sabías que lo
somos? En primera de Juan, quiero que
veas allá, en primera de Juan. en esto se ha perfeccionado el
amor en nosotros para que tengamos confianza en el día del juicio,
¿qué tal ahora? Se ha perfeccionado ahora en
nosotros, pues como Él es, así somos nosotros en este mundo, si pudiéramos nosotros verlo. Si pudiéramos ver que nuestra
morada no es aquí en esta tierra, no estaríamos nosotros apretando
todas las cosas que son de este mundo. ¿Verdad? Si pudiéramos ver la vanidad
de las cosas de este mundo, no estaríamos nosotros con los puños
tratando de sostenerlo. Estaríamos con las manos abiertas,
que venga y que vaya. Esta no es mi esperanza. mi esperanza
está en la gloria, ahí no puede, ahí no corrumpe el orín, ahí
no entran ladrones a hurcar, a robar, mi esperanza está en
la gloria. Un día yo voy a ser semejante
a Él, ahora lo soy y no lo veo, pero cuando Él se manifieste
yo voy a ser como Él, como dice allá en capítulo 3 versículo
2 de 1 de Juan, Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no
se ha manifestado lo que hemos de ser. Ahora mismo somos hijos
de Dios y no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque
le veremos tal como Él es. Él ha llamado, así como habla
a Abraham, llama a Abraham a confianza. también nosotros tenemos que
confiar en el Señor Jesucristo, y no para las cosas grandes únicamente,
confiamos en el Señor Jesucristo para todas las cosas. En Cristo
Jesús tenemos la justificación, la redención, la santificación,
tenemos toda la sabiduría de Dios, pero también tenemos todas
las cosas en este Todo es tuyo, dice el Señor Jesucristo. Todo
es tuyo. Darle gracias a Dios, todo es
tuyo. Bueno, vamos a vivir entonces en este
mundo una vida de peregrinación y una vida de dependencia en
el Señor Jesucristo. Luego, la segunda cosa que podemos
nosotros aprender como una manera práctica podríamos decir la prueba
de la fe de Abraham podemos aprender esto que todos vamos a ser probados no hay fe que no sea probada
la fe tiene que ser probada la profesión es fácil decir yo creo
a Dios pero cuando viene la prueba, solamente los que tienen fe van
a continuar. El Señor Jesucristo dio ese ejemplo
de la palabra, el sembrador que salió a sembrar la palabra, y
una de esas semillas que cayó sobre tierra pedregosa, y cuando
vino la prueba del calor, el Y el Señor Jesucristo dice, por
la palabra, son ofendidos por la palabra y no continúan, no
continúan. Otro dijo al Señor Jesucristo
que caen entre espinos y crecen junto con los espinos, y los
espinos lo ahogan, lo ahorcan. Significa que no es fe verdadera. Pero otros dicen al Señor Jesucristo
que cae en buena tierra. y los que caen en buena tierra
va a llevar fruto. Es decir, si Dios ha hecho una
obra en el corazón, en mi corazón, el Espíritu Santo está morando
allá. Si Dios me ha dado fe, entonces
el Espíritu Santo mora en mí. Y el don del Espíritu los que tienen el Espíritu Santo,
nos dice allá, el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
penedidad, templanza, mansedumbre, fe, todas estas cosas que son,
si está el Espíritu Santo allá, va a ser probado, va a ser probado. y saben que hay veces hay veces
en la vida del creyente así como esa viuda que el profeta le dijo
anda y hazme a mi este mi pan primero y ella tenía solamente
una vasija pequeña con harina y meta allá y saca harina y hace
pan para el profeta pensó pues solo tengo harina para hacer
pan para mi hijo y hoy vamos a morir es lo que esperamos y
el profeta le dijo anda y hazme a mi primero pan a mí y mientras
ella hacía eso todo el tiempo no hubo falta de harina en esa
cosa va contrario al pensamiento de
la carne, verdad va contrario pero va a ser probada y hay veces
llega bajito los recursos que parece que tenemos pero al Señor
le pertenecen todas las cosas Él no está Él no tiene peligro
de bancarrota. Aquí la falta de fe en Abraham
es una advertencia contra estar ocupado con las circunstancias
de este mundo. cuando estamos ocupados con las
circunstancias y no estar ocupados con Dios. No debemos mirar, poner
nuestra mirada en las cosas de aquí de la tierra, sino en las
cosas del cielo. Y otra cosa que podemos aprender
aquí es debemos tener cuidado de bajar a Egipto. Debemos tener
cuidado de defender del brazo del hombre. La amistad con el mundo es enemistad
contra Dios. Y días divididos o fuera de comunión
con Dios son días perdidos. Son días que solamente producen
madera, heno y hojarasca. Y podemos aprender también que
nosotros somos igual a todos los hombres. No tenemos nada
de quejarnos. Si nosotros creemos, es porque
el Señor nos ha dado la fe. Y si nosotros somos firmes, es
porque el Señor nos ha guardado. Y si nosotros permanecemos hasta
el fin, es porque el Señor nos tiene, y no nos va a soltar. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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