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Cody Groover

Él puede humillar a los que andan con soberbia

Cody Groover September, 23 2012 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover September, 23 2012
What does the Bible say about pride?

The Bible warns against pride, declaring that God opposes the proud but gives grace to the humble (1 Peter 5:5).

Scripture emphasizes that pride is abominable to God. Proverbs 6:16-17 states that one of the seven things God hates is haughty eyes, which signify pride. The case of King Nebuchadnezzar serves as a profound example where his pride led to God's judgment against him until he recognized that the Most High rules over the kingdoms of men. Jesus also taught that those who exalt themselves will be humbled (Luke 14:11), illustrating the eternal truth that pride leads to downfall, while humility before God is the path to exaltation.

Proverbs 6:16-17, Luke 14:11, Daniel 4:28-37

How do we know that God can humble the proud?

We see God's power to humble the proud throughout Scripture, notably in the story of Nebuchadnezzar in Daniel 4.

The narrative of Nebuchadnezzar exemplifies God's sovereignty and ability to humble the proud. In Daniel 4, despite the king's arrogance and assumption of control over his kingdom, God intervened by stripping him of his reason and leading him to live like an animal until he acknowledged God's dominion. This serves to illustrate that no one can stand in defiance against the Almighty. Additionally, the writings of the Apostle Paul reinforce this idea as he frequently emphasizes the humbling of the proud and the elevation of the humble, indicating that God actively works to bring low those who exalt themselves.

Daniel 4:28-37, James 4:6, 1 Peter 5:5

Why is humility important for Christians?

Humility is vital for Christians because it aligns us with God's will and enables us to receive His grace (James 4:6).

For Christians, humility is foundational in the walk of faith. The call to be humble before God is not merely about self-deprecation but understanding our position as creatures before the Creator and recognizing our total dependence on His grace. Jesus emphasized this principle in the Beatitudes, stating that the 'poor in spirit' are blessed (Matthew 5:3). Moreover, acknowledging our need for grace allows us to receive the transformative work of the Holy Spirit in our lives, leading us to respond correctly to God's Word and to share His love with others. Without humility, we risk becoming self-reliant and lose sight of the dependency we have on Christ for salvation and daily sustenance.

James 4:6, Matthew 5:3, 1 Peter 5:6

What does it mean that God humbles the proud?

It means that God actively works to bring down those who lift themselves up, revealing His sovereignty over all creation.

The act of God humbling the proud serves as a powerful reminder of His sovereignty and righteousness. When individuals place themselves above others or deny God's authority, they invite God's judgment and humbling. This is vividly illustrated in the story of the Tower of Babel, where God confused the language of the people as they sought to establish their own greatness apart from Him (Genesis 11:1-9). Such actions remind us that independence from God leads to confusion and chaos. Thus, true humility involves recognizing God's rightful place as Lord and submitting to His plans, which ultimately glorifies Him and benefits us.

Genesis 11:1-9, Daniel 4:37, Proverbs 16:18

Sermon Transcript

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Pido en esta mañana, como siempre,
estamos dependiendo del Señor, que Él bendiga Su Palabra,
dependiendo del Espíritu Santo, que Él bendiga Su Palabra, que
la haga eficaz en el corazón de Su pueblo, que sea de consuelo,
que sea de fortaleza, aprendizaje, corrección. Cristo Jesús es nuestro
pan. Queremos siempre que nos reunimos,
considerar la gran salvación que Él ha hecho por nosotros,
considerarlo a Él. En esta mañana, el texto se encuentra
en en Génesis 11 y 12, pero quiero usar las palabras de Nabucodonosor en el libro de Daniel, en el
libro de Daniel capítulo 4. Las palabras de Nabucodonosor
cuando Dios Nabucodonosor se enalteció. En capítulo 4, versículo 28,
dice, Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor. Al cabo de
doce meses, paseando en el Palacio Real de Babilonia, Habló el rey
Nabucodonosor y dijo, ¿no es ésta la gran Babilonia que yo
edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder y para gloria
de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca
del rey cuando vino una voz del cielo, A ti se te dice, rey Nabucodonosor,
el reino ha sido quitado de ti. Y de entre los hombres te arrojarán,
y con las bestias del campo será tu habitación, y como los bueyes
te apacentarán, y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas
que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y
lo da a quien Él quiere. En la misma hora se cumplió la
palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres
y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el
rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila,
y sus uñas como las de las aves. Mas al fin del tiempo yo, Nabucodonosor,
alcé mis ojos al cielo, al fin del tiempo, cuando Dios determinó. y mi razón me fue de vuelta y
bendije al Altísimo, y a la ve y glorifiqué al que vive para
siempre cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra
son considerados como nada, y Él hace según Su voluntad en el
ejército del cielo y en los habitantes de la tierra, y no hay quien
detenga Su mano y le diga, En el mismo tiempo mi razón me
fue devuelta, y la majestad de mi reino, y mi dignidad, y mi
grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros
me buscaron, y fui restablecido en mi reino, y mi mayor grandeza
me fue añadida. Ahora yo, Nabucodonosor, alabo
y engrandezco y glorifico al Rey del Cielo, porque todas Sus
obras son verdaderas. y sus caminos justos, y Él puede
humillar a los que andan con soberbia." Estas palabras, las últimas palabras
que vemos en este capítulo, Él puede humillar a los que andan
con soberbia. Gracias sean dadas a Dios que
Él puede humillar a los que andan con soberbia. Jactancia, altanería, ojos altivos,
esto es la soberbia. Sabe nos dice la Palabra de Dios
en Proverbios capítulo seis, que seis cosas Proverbios capítulo
6, versículo 16, dice que son seis cosas, siete las que aborrece
el alma de Dios. Seis cosas aborrece Jehová, aun
siete abomina su alma. Los ojos altivos, la primera
cosa que menciona, los ojos altivos. la persona que se enorgullece,
la persona que se jacta, la persona que se levanta a sí misma. El Señor Jesucristo dijo esto,
el que se enorgullece será humillado y el que se humille será enaltecido. El que se enorgullece, el que
se levanta, el que se jacta, Dios lo va a poner en el polvo. Y el que se humilla, Dios lo
va a exaltar. Bueno, gracias sean dadas a Dios
que Él sabe o Él puede humillar a los soberbios. Porque si tú
estás aquí y crees en el Señor Jesucristo antes de que Él se
te revele, tú andabas en soberbia. Tú andabas en orgullo, jactancia. Quiero que veamos esto en la palabra de dos personajes
podríamos decir. En primero en Génesis capítulo
once vemos la soberbia del hombre. La soberbia del hombre y lo que
dice el hombre. la soberbia del hombre y lo que
dice el hombre. Dice el versículo uno, Tenían
entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras,
un solo idioma. Acababan recién salidos, digo
recién, pero habían pasado muchos años, pero en términos, era poco
tiempo. Habían salido del del diluvio
Noé y su familia y habían tenido hijos y habían reproducido como
Dios les había dicho que los bendijos que se reprodujeran
que poblaran el mundo y toda la tierra tenía una sola lengua
y unas mismas palabras esa traducción allá de mismas palabras significa
una misma meta un mismo pensar una misma manera de ser. No está repitiendo la palabra
lenguas y palabras, no está hablando lo mismo. La palabra palabras
aquí está hablando de intención. Tenía una misma meta, una misma
intención, un mismo designio. ¿Cuál era esta intención y cuál
era este designio? Todo designio del pensamiento
de los hombres es de continuo solamente el mal. Lo mismo que
pasó antes del diluvio, está aquí otra vez después del diluvio. Y éste es el primer lugar donde
comienza la idolatría. Unas solas mismas palabras y
aprecio que cuando salieron del oriente, Hallaron una llanura
en la tierra de Sinar, y se establecieron allí, y se dijeron unos a otros. Noten aquí, se dijeron. Estos
habitantes se dijeron, ellos mismos se dijeron unos a otros.
Vamos, hagamos ladrillo y cosámonos con fuego. Y les sirvió el ladrillo
en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla, y dijeron,
ellos dijeron. Vamos, edifiquemos una ciudad
y una torre cuya cúspida llegue al cielo y hagámosnos un nombre. Nosotros queremos ser alguien. Queremos hacernos un nombre. Vamos nosotros a hacer esto. Esto es actancia. Esto es orgullo. Esto es ojos altivos. Vamos a
hacer nosotros. Vamos, oigan la palabra aquí,
hacer. Vamos nosotros a hacer. Vamos
nosotros a hacer. Y quiero recalcar esto, vamos
nosotros a hacer, porque estas mismas palabras se oyen en la
religión de hoy día. Vamos nosotros a hacer. Vamos
nosotros a hacer nuestra decisión por Cristo. Vamos nosotros a
hacer nuestras obras para ser salvos. Vamos nosotros a ser
y cuando nosotros hagamos vamos a hacernos un nombre delante
de Dios. Estas son las palabras de orgullo
y jactanería. Por si fuéramos esparcidos sobre
la paz de toda la tierra y descendió Jehová para ver la ciudad y la
torre que edificaban los hijos de los hombres para ver si había
algún entendido Vean lo que dice el Salmo capítulo 14, no es que Dios tuviera que descender,
Dios sabe todas las cosas, pero habla de una manera para que
nosotros sepamos que Dios no está hablando de capricho. Dice el necio en su corazón,
otra vez el hombre está diciendo Ellos dijeron, vamos, hagamos.
Otra vez el hombre está diciendo algo. Dice el necio en su corazón,
no, Dios. Allí la palabra hay está añadida
por los traductores para entendimiento, pero en el original dice, no,
Dios, no. no lo que tú digas, lo que yo
digo. Es una necedad, es una necedad
altercar con el Creador, con el Dios, el Señor del cielo y
la tierra. Pero dice el necio, otra vez
está diciendo el necio, está hablando, no Dios. Y dice Dios, se han corrompido,
hacen obras abominables, no hay quien haga el Jehová miró desde
los cielos sobre los hijos de los hombres para ver si había
algún entendido que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se
han corrompido. No hay quien haga lo bueno, no
hay ni siquiera uno. No hay ni siquiera uno. Esa es
la arrogancia, esa es la altanería del hombre. Hagamos. Vamos a
hacer esto. Vamos a hacernos un nombre. vamos
a lograrlo casi casi puedo oír las palabras de estas personas
si se puede, si se puede me recuerda a las personas que
andan corriendo de pueblo en pueblo en noviembre cuando entran
a un pueblo andan cantando esto si se pudo, si se pudo, si se
pudo no oyes la arrogancia, no oyes la jactanería en eso si
se puede Si puedes agradar a Dios con lo que tú haces, es lo que
dicen los hombres. Si puedes contribuir a tu salvación,
Dios ha hecho todo lo que Él pudo, ahora tú puedes, falta
que tú decidas hacer tu voluntad para que sea efectiva la voluntad
de Dios. Es mentira, es actancia, es orgullo
del hombre, pero Dios sabe como humillar a los soberbios. Descendió Jehová para ver la
ciudad y la torre que dedicaban los hijos de los hombres, y dijo
Jehová, he aquí el pueblo es uno, en intención, en propósito. Todos los hombres a una se unen. Pero eso va a frustrar el propósito
de Dios. Si toda la humanidad se pusiera
en contra de Dios, ¿puede eso acaso mover a Dios? ¿Puede acaso, si toda la humanidad
juntamente, podrían ir todos juntos delante de Dios y quejarse
en contra de Dios, puede eso acaso frustrar el propósito de
Dios o cambiar a Dios? No. Toda la humanidad, todos
los hombres son nada delante de Dios. menos que el polvo que está sobre
la balanza. ¡Nada! Y la única razón por la que Dios
mira a los hombres es por su gracia que Él ha tenido en Cristo
Jesús antes de la fundación del mundo sobre gusanos como tú y
yo. Pero es la única razón. Nosotros
no le añadimos nada a Él. Nosotros no le añadimos nada
a Dios, Él sí nos añade todo a nosotros. Es uno. Y todos tienen un solo
lenguaje y han comenzado la obra. Y nada les hará desistir hasta
que lo hayan... ahora que lo han pensado hacer. Nada va a hacer desistir. Así
es de perco el hombre. Así es de mula. el hombre, tan
tergo como un burro. Nada puede hacer que cambie su
pensar. Gracias sean dadas a Dios que
Él sabe cómo humillar a los soberbios. Él puede humillar a los que están
obstinadamente determinados irse al infierno. Y cada uno de nosotros Por naturaleza,
nacemos en este mundo en enemistad en contra de Dios, determinados
a alejarnos de Dios, determinados a alejarnos de Cristo Jesús y
correr tras el infierno como si el infierno fuese cielo, y
correr hacia el diablo como si el diablo fuese Dios. Estamos
determinados, obstinadamente tercos, tercos como una mula. pero Dios puede. Dios puede. Ahora, pues, descendamos y confundamos
ahí su lengua, para que ninguno entienda el hablar de su compañero.
¡Qué tan fácil es para Dios frustrar el propósito del hombre! Confundamos su lengua. Ya nadie
está de acuerdo. Nadie se entiende. Nadie se entiende. ¿Qué tan fácil es para Dios revolcar
o poner de cabeza el propósito del hombre? Es tan fácil. Así los esparció Jehová desde
ahí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por eso fue llamado el nombre
de ella Babel. porque ahí confundió Jehová el
lenguaje de toda la tierra y desde ahí los esparció sobre toda la
faz de la tierra. Babel antes de esto significaba
la puerta del cielo, pero llegó a ser llamado confusión, confusión. ¿Por qué? Porque ahí los confundió
Dios porque ellos querían elevarse. y ser tener un hombre, tener
un hombre, querían tener un hombre. Queremos tener un hombre, queremos
ser alguien. Bueno, gracias sean dadas a Dios, Él
sabe cómo humillar a Su pueblo. Aquí en capítulo once tenemos
lo que el hombre dijo, decía, vamos hagamos ladrillo. ¡Vamos,
hagamos esto! ¡Sí se puede! Y Dios miró el
corazón de ellos y dijo, esto es arrogancia, ellos están queriendo
elevarse y tomar el lugar que le corresponde solamente a mi
Hijo. Y cada vez que el hombre se levanta
en su pensamiento, en su orgullo, está yendo en contra de nadie
menos que el Señor Jesucristo. Dios ha puesto a Su Hijo, el
Señor Jesucristo, sobre el trono. Dios el Padre ha dado al Hijo
un nombre que es sobre todo nombre. A Él, Dios le ha dado a Él un nombre
que es sobre todo nombre. El hombre está queriendo hacerse
un nombre, ser alguien, tener preeminencia. Pero noten aquí
en el capítulo doce, El hombre había dicho, pero noten aquí
en el versículo, pero Jehová había dicho. Ven allá la diferencia. Pero Jehová había dicho. Esto
es lo que dijo el hombre, pero esto es lo que dijo Jehová Abraham. Esto es lo que dijo Jehová Abraham. Noten ahí, voy a leerlo y quiero
hacer unas observaciones aquí. Pero Jehová había dicho a Abram,
vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la
tierra que te mostraré, y haré de ti una nación grande, y te
bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren,
y a los que te maldijeren, y serán bendictas en ti todas las familias
de la tierra. Y se fue Abraham como Jehová
le dijo, y Lot fue con él. Y era Abraham de edad de setenta
y cinco años cuando salió de Haram. Bueno, Jehová había dicho. Aquí vemos un contraste de lo
que el hombre había dicho en su orgullo y en su jacarería,
y de lo que Dios dijo a Abraham. Jehová dijo a Abraham. Primero quiero que notemos aquí
este humillarse. ¿En qué consiste humillarse? Y luego quiero que veamos cómo
es que Dios humilla a su pueblo. ¿Cómo es que Dios humilla a Su
pueblo? A todos los que vienen al Señor
Jesucristo vienen humillados. Bienaventurados los pobres en
espíritu. Son humildes. Dios los humilla. ¿Cómo es que Dios humilla a Su
pueblo? Primero quiero que notemos aquí
que este humillarse es obedecer a Dios. este humillarse es obedecer
a Dios. Dios le habló a él. Dios le habló
a él. Dijo a Abraham, esta es la manera
que Dios humilla a su pueblo. Lo único que Dios tiene que hacer
para humillar a su pueblo es mostrarle a Cristo Jesús. vean lo que dice Hechos, Hechos
capítulo Jehová había dicho esto a Abram
al mismo tiempo que esta gente estaba diciendo a sí mismos al
mismo tiempo que toda esta gente estaba diciéndose esto a sí mismo
Abram estaba incluido en ese grupo estaba en Ur de los Caldeos
no estaba más que unos cuantos kilómetros de Babilonia Abraham
estaba entre esta gente diciéndose, hagamos un, Abraham era un idólatra,
nos dice la palabra de Dios. Cuando Dios, Él tenía sus propias
ideas, sus propias imaginaciones, y nos dice allá en Hechos capítulo
siete, aquí Esteban está recordando
a sus hermanos según la carne, se está recordando la historia
de los israelitas. Versículo 2, Y él dijo, Esteban
dijo, Varones, hermanos y padres, oíd, el Dios de la gloria apareció
a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia antes que morase
en Arán. Ahí está la manera que Dios humilla
a Su pueblo. Esta es la manera que Dios humilla
a Su pueblo. Solamente tiene que mostrarte
a Su Hijo. ¿Se acuerdan ustedes de Saulo
de Tarso? Ese hombre era orgulloso. ¿Se
acuerdan cómo él dijo que yo me enorgullecía hablado de lo
que él tenía que ofrecer o lo que él traía antes de su conversión,
él consideraba esto gran ganancia, él consideraba estas cosas gran
ganancia. Pero cuando el Señor Jesucristo
vino a él en el camino a Damasco, lo botó de su caballo, Él estaba
viniendo con cartas de los sacerdotes para arrestar a todos aquellos
que confesaran el nombre de Jesús. ¿Y qué fue lo que lo botó de
su caballo? Él vio al Señor Jesucristo. Él vio al Señor Jesucristo. Y
cuando vio al Señor Jesucristo, ya no estaba pensando en lo que
yo voy a hacer para servir a Dios. Todo el tiempo estaba pensando,
yo estoy sirviendo a Dios, voy a hacer favor a Dios. Toda la
ley que estoy obedeciendo, estoy agradando a Dios, yo estoy haciéndome
un nombre. Pero cuando Él vio al Señor Jesucristo, Él dijo, todo es basura. Yo soy basura, miserable de mí. Estoy muerto. ¿Se acuerdan cuando
Isaías, en el capítulo seis de Isaías, cuando es que Isaías
dejó de decir, ay de ti, ay de ti, ay de ti, ay de ustedes,
ay de ustedes, cuando comenzó a decir, Isaías, ay de mí? Cuando
vio al Señor alto y sublime, en capítulo seis, Entonces dice
Isaías, yo soy hombre muerto. Ahora sí entiendo quién soy yo. Job dijo, de oídas te había yo
oído, pero ahora mis ojos deben, y ahora me aborrezco a mí mismo.
¿Cuándo es humillado el pueblo de Dios cuando mira al Señor
Jesucristo? Pablo dice, yo fui circuncidado
al octavo día del linaje de Israel de la tribu de Benjamín, hebreo
de hebreos en cuanto a la ley fariseo, y en cuanto a celo perseguidor
de la iglesia y en cuanto a la justicia que es una ley irreprensible. Pero cuantas cosas eran para
mi ganancia las he estimado como pérdida por amor de Cristo, y
ciertamente aún estimo todas las cosas como pérdida por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor. por amor
del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura para ganar a
Cristo. El Dios de Gloria. El Señor Jesucristo, el Rey de
Gloria, se aparece. El Rey de Gloria se aparece.
Cuando Cristo es predicado en el poder del Espíritu Santo y
Él es levantado, dijo el Señor Jesucristo, si yo fuera levantado
a todos, hablando de su pueblo, atraería a mí mismo. Pero está
hablando del Señor Jesucristo, el que está sentado sobre el
trono. No es un pobre jesito Jesús que quiere que tú le des
permiso. No le vas a tener lástima a este
pobre jesito Jesús para que pueda Él hacer Su obra. después de
todo, si tú no le dejas, Él no puede. Eso es una mentira, es
una blasfemia, es una mentira del diablo. Y la persona que
confía que Él le hizo un favor a ese Jesucito, no conoce, no
ha visto al Dios vivo y verdadero. No ha sido humillado esa persona. Él es el Señor. Él tiene todo
potestad, Él tiene autoridad para dar vida eterna a todos
los que Dios el Padre le dio. Él tiene la autoridad para dar
vida a todos los que Él quiere dar vida. Depende de Él, de la
voluntad de Dios, la voluntad de Dios el Padre, la voluntad
de Dios el Hijo, la voluntad del Espíritu Santo. En esa voluntad
somos santificados mediante la ofrenda. cuerpo de Jesucristo
hecha una vez para siempre. La voluntad de Dios, y tiene
que verlo el pecador en esa, en su gloria, en su gloria. Y cómo el Señor Jesucristo haría
en la cruz del Calvario, ahí es donde se revela la gloria
principal de Dios, cómo Dios puede ser justo, Dios que es
justo. Dios tiene que ser justo. Es
su naturaleza. Él es justo, y Él no puede pasar
por alto ningún pecado. Donde quiera que Dios haya el
pecado, la ira de Dios infinita tiene que caer sobre ese pecado.
Dios es santo. Dios es justo. Y la gran pregunta es entonces
cómo es que Dios puede salvarme a mí. ¿Cómo es que Dios puede
tener misericordia en mí si yo soy culpable? No solamente tengo
un pecado, tengo cubierta desde la cabeza hasta el pie, soy todo
podrida y haga hinchazón. No hay cosa sana en mí, no hay
cosa buena en mí, soy pecador. Dios me ha convencido de esto. que aún las cosas buenas que
quiero hacer hay maldad, pecado en ellas. Y si Dios me llama
a rendir cuentas por mis obras tendré que sufrir eternidad en
el infierno. Y tú también. Y tú también. Bueno, ¿y cómo es que Dios salva
a pecadores? Dios muestra Su gloria en Cristo
Jesús. Es en Cristo Jesús que la justicia
divina cayó sobre el inocente que fue hecho culpable. Al que
no conoció pecado por nosotros, lo hizo pecado, para que nosotros
seamos hechos la justicia de Dios en él. Es así como Dios
castiga el pecado de Su pueblo en el cuerpo de Su Hijo, el Sustituto. y aquel que obedeció la santa
ley y estableció justicia aquí en la tierra. Si tú crees en
el Señor Jesucristo, esa vida del Señor Jesucristo, esa rectitud,
esa justicia, su nombre es Jehová Justicia Nuestra. Esa es la justicia
que te justifica. esa es la fe que te justifica
la fe del Señor Jesucristo gracias sean dadas a Dios que te reveló
al Señor Jesucristo y te dio fe para creer y confiar en la
fidelidad del Señor Jesucristo es así como te he humillado desde
que te mostró el Señor Jesucristo ya no quieres hablar de tus obras
ya no quieres hablar de lo que yo hago Jehová había dicho a Abram, el
Dios de gloria apareció a nuestro padre cuando estaba ya en Ur
de los Caldeos, no te vi dejar página, esto es capítulo 7, cuando
nuestro padre estando en Mesopotamia antes de que morase en Haram. Es decir, cuando este llamamiento
a Abram Es un llamamiento. Tengo cuatro cosas aquí para
mostrar este llamamiento. Este llamamiento era un llamamiento
de gracia. Este llamamiento es un llamamiento
de gracia. Porque no había nada en Abraham
que mereciera que Dios lo llamara. Abraham era uno como todos los
demás, como todos nosotros. Y tú que has creído en el Señor
Jesucristo, tú sabes que la única manera que tú has creído es por
gracia. Y Dios te llamó por gracia, porque tus familiares son mucho
mejores que tú, tus amistades son mucho mejores que tú, pero
Dios tuvo misericordia de ti, y te llamó a ti. Es un llamado de gracia.
Favor no merecido. Maravillosa gracia cantamos este
canto de Cristo, rico don. Fue un llamamiento de arrepentimiento
y fe, un llamamiento cuando Dios se le reveló, Él le dijo dos
cosas, sal de la tierra donde estás y ven, sígueme, ven al
lugar que yo te digo. Y cuando Dios se revela, cuando
Dios se revela en Su gloria y humilla a una persona, Él le dice lo
mismo. Arrepiéntete de tus pecados,
tus pensamientos que son iniquidad, tus pensamientos que son contrarios
a Dios, tus pensamientos que quieren elevarse a hacerse un
nombre por ti mismo, de tener alguna dignidad. Arrepiéntete. y vena al Señor Jesucristo, vena
a Él. Es un arrepentimiento de, es
un llamado de arrepentimiento y fe, es el mismo llamado hoy
día, es un llamamiento de gracia y es un llamamiento de arrepentimiento
y fe. Deja tus ídolos, deja tu religión,
Deja tus pensamientos, deja tu familia. Si vas a venir al Señor
Jesucristo vas a tener que dejar a todos y venir a Él. Vas a tener que dejar a todos
y venir al Señor Jesucristo. El que ame Padre, Madre más que
mí no es digno de mi libro, el Señor Jesucristo. Y es un llamado particular es
un llamamiento particular es decir Dios abro Abraham en Isaías
capítulo 51 versículo uno dice oídme los que seguís la justicia
los que buscáis a Jehová ¿Estás siguiendo al Señor Jesucristo,
la justicia de Dios? Dice Dios, oíme. Los que seguís
la justicia, los que buscan a Jehová en Cristo Jesús, tal como es
revelado, oí lo que Dios dice. Mira la piedra de donde fuiste
cortado. Mira la piedra, la cantera de
donde fuiste, y el hueco de la cantera donde fuiste arrancado. Mira de dónde fuiste. rescatado. Mira a Abraham, vuestro padre,
y a Sara, que os dio a luz, porque cuando no era más que uno, sólo
lo llamé." Yo lo llamé uno solo. Dios llama uno por uno a sus
ovejas. Es un llamamiento particular.
Si tu padre cree en el Señor Jesucristo, esto no te basta
a ti. No estés confiado. Tú busca al Señor Jesucristo.
Tú ven al Señor Jesucristo. Tu padre y tu madre no pueden
arrepentirse por ti. Tu padre y tu madre no pueden
creer de tu parte. Tú tienes que venir por ti mismo.
Es un llamamiento particular. El Señor Jesucristo vino a salvar
a Sus ovejas y amar a los Suyos. Él no está llamando a todos los
habitantes de la tierra, está hablando a Su pueblo que a Él
le fue dado por Dios el Padre en la elección divina. Y noten
aquí, es un llamado eficaz. Es un llamado eficaz. Y se fue a Abraham. versículo
cuatro del capítulo doce de Génesis. Y se fue a Abraham, como Jehová
le dijo. Es un llamado eficaz. Saben,
este llamado de gracia no puede ser frustrado. Es un llamado,
es la voz del Hijo de Dios que cuando llama, cuando llama a
los muertos, es un llamado eficaz. ¿Se acuerdan cuando Lázaro, digo,
el Señor Jesucristo vino al sepulcro de Lázaro? Lázaro ya estaba en
el sepulcro cuatro días. Estaba envuelto en trapos, como
envolvían a los muertos, como momia. Cuatro días, ya su cuerpo
estaba en decomposición, apestaba, y así es el hombre natural. Delante de Dios todo lo que nosotros hacemos
es apestar, es lo que hacemos delante de Dios. Pero vino el
eterno Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, el Autor de la vida,
el que tiene vida en sí mismo, el que tiene poder para dar vida
a todos aquellos que Dios el Padre le dio, y Él llamó a Lázaro. No digo muertos salgan, Un día vendrá cuando todos los
muertos oirán Su voz y saldrán. Pero este es un llamado particular
y es un llamado eficaz. Él dijo, Lázaro. Lázaro. ¿Pecador? ¿Te está hablando el Señor Jesucristo?
¿Pecador? ¿Lázaro? tú que estás, ven fuera. Lázaro, el que estaba muerto,
salió vendado como momia, salió fuera del poder del hombre poder
salir, estando vendado, así no te puedes mover, pero él salió. flotando, salió. Y el Señor Jesucristo
le dijo a los que estaban allá alrededor, suéltalo, quítene
todos esos trapos. Es una figura de lo que Dios
hace cuando salva a Su pueblo. en este mundo, dondequiera que
encuentre sus ovejas están envueltas en tradición, están envueltas
en religión, en superstición y Dios manda a sus mensajeros
a decir, suelta mis ovejas suelta mis ovejas, son mis ovejas, deben
estar andando libre no deben estar envueltos con tradiciones,
trapos mandamientos de hombres tradiciones suelta, son libres
es un llamado eficaz. Y dice allí, Dios dijo. Ven allá la diferencia entre
la gran bendición, el hombre dijo, habrán, y Dios dijo. Lo que Dios dijo. El hombre dice
esto, pero Dios dijo esto, habrán. Con razón el apóstol Pablo Dice
allá en Efesios capítulo 1, con razón dice el apóstol Pablo,
bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien
nos bendijo. Dios había dicho toda cosa buena
de nosotros en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.
Los hombres todos a una se levantaron y dijeron, vamos a hacernos un
nombre pero Dios había dicho Dios había dicho y nosotros decimos
bendito sea Dios que el dijo que el habló que el se reveló
que el vino a nosotros en su tiempo y nos reveló a su hijo
el Dios de gloria apareció a nosotros en la predicación de su palabra
y nos ha dicho salte de la casa de tu parentela, de la casa de
tu padre, a la tierra que te mostraré." ¿Cuál es la tierra
que te va a mostrar? La tierra prometida, ¿verdad?
¿Ya llegaste al lugar donde Dios, a lo que te llamó Dios? No, te
llamó a la gloria. Te llamó a la gloria. Y si tú
has visto al Señor Jesucristo, Él te ha humillado, estás siguiendo
al Señor Jesucristo, solamente una persona que está siguiendo
al Señor Jesucristo ha sido humillada. Él sabe cómo humillar. Él puede
humillar a los soberbios. Habrá un hombre soberbio y Dios
lo humilló. ¿Cómo? Mostrándole a su hijo. Hablándole a él. te voy a mostrar una tierra,
y haré de ti una nación grande." Ah, qué nación tan grande, el
pueblo de Dios, el Israel espiritual, una nación santa. Y te bendeciré. Voy a hablar toda clase buena,
cosa buena de ti. Él ya habló toda cosa buena de
nosotros en Cristo Jesús. Y engrandeceré tu nombre, y serás
bendición. Es una gran cosa si Dios dice,
yo voy a engrandecer tu nombre. Otra cosa si tú dices, voy a
hacerme un nombre. Pero si Dios dice, yo voy a hacer
tu nombre gran. ¿Saben qué tan grande es nuestro
nombre? Estamos unidos al que le ha sido
dado un nombre que es sobre todo un nombre. Él es la cabeza, nosotros
la iglesia del Señor Jesucristo, su cuerpo. Y lo que se dice del
Señor Jesucristo es verdad de su esposa. Somos herederos y
coherederos. Somos hijos de Dios. Mirad cuán
amor nos ha dado el Padre que seamos llamados hijos de Dios. ¡Qué nombre! ¡Qué nombre! Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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