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Cody Groover

La intercesion de Cristo

Cody Groover • June, 17 2012 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • June, 17 2012
What does the Bible say about Christ's intercession?

Christ's intercession is the act of standing between God and humanity, representing us before the Father based on His atoning sacrifice.

The Bible presents Christ as our great High Priest who intercedes on our behalf. In Numbers 16, Aaron's role as a mediator is a foreshadowing of Christ's ultimate intercession. Just as Aaron ran into the midst of the congregation to offer incense and make atonement for the people, Jesus intercedes for us based on the sacrifice He made on the cross. This intercession is not merely verbal, but grounded in His blood, which satisfies God's justice and allows for forgiveness. Hebrews 9:22 states that without the shedding of blood, there is no remission of sins; hence, Christ's sacrifice is foundational for His role as intercessor.

Numbers 16, Hebrews 9:22

How do we know Christ's intercession is true?

Christ’s intercession is affirmed by His fulfillment of Old Testament prophecies and His continued priestly role in heaven.

The truth of Christ's intercession is substantiated by Scripture, particularly through the typology of the Old Testament priesthood, which points to Christ. In Hebrews, it is emphasized that Jesus is a priest in the order of Melchizedek, who offers Himself as the perfect sacrifice. His ascent to heaven and taking His place at the right hand of the Father signifies that His intercession is valid and efficacious. Additionally, Romans 8:34 confirms that Christ, having died and risen, intercedes for us, providing assurance of His active role as our mediator before God. His intercession is based on His completed work of salvation, and we can trust it because it is founded on God's promises.

Romans 8:34, Hebrews 7:24-25

Why is Christ's intercession important for Christians?

Christ's intercession is vital for Christians as it assures us of our salvation and continuously connects us to God's grace.

The importance of Christ's intercession for Christians cannot be overstated. First, it provides continual access to God, reinforcing the assurance that we are accepted in the Beloved (Ephesians 1:6). Christ's ongoing intercession means that although we may falter in faith and commitment, we have a reliable advocate before the Father who pleads our case based on His righteousness. Furthermore, it highlights the grace of God; we are reminded that it is not by our merit but by Christ’s sacrifice and intercession that we stand justified. This truth cultivates peace and confidence within believers that nothing can separate us from the love of God (Romans 8:38-39), as Christ diligently pleads for us.

Ephesians 1:6, Romans 8:38-39

Sermon Transcript

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En esta mañana quiero que abran
sus Biblias ahí donde acabamos de leer en Números capítulo 16. Quiero que veamos a partir de
el capítulo 16 versículo 41. Quiero que recordemos lo que
acabamos de oír acerca de lo que pasó el día anterior a éste. Coré, Datán y Abiram se juntaron para murmurar en
contra de Moisés y de Aarón y dijeron ya basta de ustedes, ¿quiénes
se creen ustedes? Nosotros también somos santos.
Nosotros también podemos ir delante de Dios y ofrecer sacrificio. Solamente hay uno por el cual
Dios puede aceptar el sacrificio, y es por medio de nuestro sumo
sacerdote, el Señor Jesucristo. No hay ningún otro camino. Solamente
Él puede ir delante de Dios santo, santo, y ofrecer el sacrificio
perfecto para quitar el pecado de su pueblo. Pero aquí en figura,
Datán, Abiram, Coré, ellos se rebelaron en contra de la autoridad
que Dios había dado a Moisés. Ellos no se estaban murmurando
en contra de Moisés, por decir así, estaban murmurando en contra
de Dios. Moisés trató de hacerles ver
esto allá en esos versículos del 5 al 11, les trató de demostrar
lo irrazonable. Les dijo, no es suficiente que
Dios les haya sacado, les haya librado, no es suficiente que
Dios les haya puesto hijos de Leví. No es suficiente eso que
sean de la tribu de los que sirven al tabernáculo. Ahora ustedes
quieren tomar el mismo lugar del sacerdote que Dios ha nombrado. ¿Quieres tomar el lugar de Cristo
mismo? Por decir, en figura, ¿verdad? No es suficiente. Moisés les
dijo entonces esto. Todos ustedes mañana van a comparecer,
van a presentarse, delante del tabernáculo, cada quien traiga
su incensario, cada quien traiga incienso en su incensario, y
Aarón también va a traer su incensario. Y al que Dios acepte, éste es,
sea esto suficiente a ustedes. Y luego le dijo a la congregación,
si estos hombres, hablando de Corea, de Atán y de Abeira, el
Dios, Moisés oró a Dios y dijo, no, no recibas su sacrificio,
no recibas su oración, y luego Moisés le dijo, si estos hombres
mueren como todos los demás hombres mueren, es decir, por vejez o
cualquier otra cosa, entonces ustedes saben que Dios no me
envió a mí. Pero si Dios hace algo diferente, si Dios abre
la tierra y se traga a todas estas personas vivos, los lleva
directamente al infierno. Entonces ustedes van a saber
que Dios, todo lo que yo he hecho, lo he hecho porque Dios me dijo
que yo lo haga. Leímos ahí como se abrió la tierra
y tragó a Corete, a Dan y a Viran, salió fuego delante del Señor
y consumió a esos 250 que estaban con estos hombres. Uno pensaría Uno pensaría que esto fuera suficiente
para hacer temblar al pueblo. Ya no voy a quejarme más. Uno
pensaría esto es suficiente. Bueno, que tendría un efecto duradero,
tal vez duraría, no sé, el resto de su vida tal vez suficiente.
que ya nunca más se vuelvan a quejar o murmurar, pero vean cómo es
el corazón del hombre natural. Nos dice allá en el versículo
cuarenta y uno que el día siguiente, ni siquiera veinticuatro horas,
el día siguiente, toda la congregación murmuraba se quejaba en contra
de Moisés y de Arón diciendo, has matado al pueblo de Dios.
Ahora se están quejando en contra del juicio de Dios. Dios es justo y lo que Él hace
es justo, correcto. Moisés y Arón no hicieron esto,
fue Dios quien hizo esto. Y ellos se están quejando contra
Moisés diciendo, Y lo que esto nos revela es la dureza del corazón
del hombre, la ceguera, la ceguera total y la dureza del corazón
del hombre natural. No importa cuántos milagros le
muestres a una persona, o sea, a una persona vea. Y yo sé que
el hombre natural piensa, si yo pudiera ver un milagro. Si
yo pudiera ser yo, si yo viviera en esos días cuando el Señor
Jesucristo anduvo aquí en la tierra, entonces creería. Mentira. Mentira. Miles de personas vivieron en
el día y vieron y tocaron al Señor Jesucristo y no creyeron.
Vieron los milagros que hizo el Señor Jesucristo. Si tú crees
en el Señor Jesucristo eres porque es bienaventurado de Dios. bienaventurado
de Dios, así como los que creyeron en su día. No creyeron por los
milagros, creyeron la palabra de Dios porque Dios les dio vida,
porque Dios el Espíritu Santo les dio vida, ellos creyeron.
Pero bueno, la ceguera, si Dios el Espíritu Santo no revela,
no revela al Señor Jesucristo, si Dios el Espíritu Santo no
regenera o da vida a un hombre que está muerto espiritualmente,
nunca, nunca va a crecer. Mantenga su lugar allá en Números.
Quiero que veamos la intercesión del Señor Jesucristo en ese pasaje,
en Números 16, pero quiero que vean lo que dice el Señor Jesucristo
en Juan capítulo 5. En Juan capítulo 5 el Señor Jesucristo
está diciendo esto desde el versículo 31. El Señor Jesucristo está hablando
aquí como hombre. Si yo doy testimonio acerca de mí
mismo, mi testimonio no es verdadero. Ahora en otro lugar el Señor
Jesucristo dijo, si yo doy testimonio, mi testimonio está hablando como
Dios. Pero aquí está hablando, ellos
lo consideran un hombre, y Él está hablándoles como hombre. Y si yo solamente doy testimonio
de mí, mi testimonio no es válido. Pero en estos versículos, voy
a resumírselos, pero en estos versículos Él les da cuatro testigos,
cuatro o cinco testigos, dicen Juan dio testimonio de mí. Otro
es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio
que da de mí es verdadero. Vosotros enviasteis mensajeros
a Juan el Bautista, y él dio testimonio de la verdad. ¿Qué
dijo Juan? He aquí el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Él es el Hijo de Dios. El Verbo,
el que viene después de mí, es antes de mí, porque es primero
que yo. Él dio testimonio a la verdad, pero no creyeron. Pero
yo no recibo testimonio de hombre alguno, mas digo esto para que
vosotros seáis salvos. No es que yo reciba testimonio
de hombre. Tengo mayores testigos que eso. Juan Bautista, gran testigo.
Pero tengo mayores testigos que eso. Dice, Él era la antorcha
que andía al umbral y vosotros quisiste regocijaros por un tiempo
en su luz. o su mensaje. Yo tengo mayor
testimonio que el de Juan, porque las obras que el Padre me dio
para que cumpliese las mismas obras que yo hago dan testimonio
de mí que el Padre me ha enviado. Él dijo, si yo no hago las obras
que nadie puede hacer sino solamente Dios, o si yo hago las obras
que solamente Dios puede hacer, ¿cuál debe ser su conclusión?
Dios está aquí. Las obras que Dios el Padre le
dio dan testimonio de Él. También el Padre que me envió
ha dado testimonio de mí. Él habló con vos del cielo. Este es mi Hijo amado en quien
tengo complacencia. Dijo en su bautismo. Dijo también
en el monte de transfiguración. Nunca habéis oído su voz, ni
habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morada en vosotros,
porque a quien él envió, vosotros no creéis. Juan dio testimonio, las obras
que el Padre me dio dan testimonio, Dios mismo da testimonio, y las
Escrituras dan testimonio de mí. Dice el versículo 39. Escudriñad
las Escrituras, El Señor Jesucristo no les está
dando tarea, ellos eran lo que hacían. Ellos escudriñaban las
Escrituras. Él dijo, ustedes están escudriñándolas,
escudriñenlas más, pero ustedes están pensando que en ellas,
es decir, en cumplimiento de estas cosas. Ustedes ven reglas
y requisitos. Ustedes piensan que al hacer
esto, cumplir esta ley, guardar esto, guardar esta ceremonia,
tienen vida eterna. Y ellas, todas estas cosas, el
Antiguo Testamento nuevo, de cubierta a cubierta, habla del
Señor Jesucristo, de su persona y su obra. Ellas dan testimonio
de mí y no queréis venir a mí. Esto no está haciendo una pregunta,
está diciendo el Señor Jesucristo, ustedes no quieren venir a mí
para que tengáis vida. Esta es la dureza del corazón
del hombre natural imposible que un hombre crea aparte de
la obra de Dios el poder todopoderoso esto no es obra de hombre es
obra de Dios pero esto nos enseña esto la palabra de Dios en toda
la palabra de Dios y aquí entonces vemos que estas personas estaban
murmurando estaban quejando Y justamente, o sea, en justicia, Dios dice voy a arraer con todos. La ira de Dios se encendió. ¿Por
qué no? Pecando en contra de Dios. Todo
pecado es cometido en contra de Dios. Pero no creer a Dios
es el padre de los pecados. La incredulidad de tener no sé cómo decir, la osadía de
decirle a Dios lo que tú dices no es verdad como si Dios fuera
hombre para mentir como si Dios pudiera cambiar la ira de Dios
se encendió contra este pueblo rebelde vamos a leer versículo
41 de número 16 El día siguiente, toda la congregación
de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo,
Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová. Y aconteció
que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron
hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la nube
lo había cubierto. y apareció la gloria de Jehová. Y vinieron Moisés y Aarón delante
del tabernáculo de reunión, y Jehová habló a Moisés diciendo, Apartaos
de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Quítate de en medio de ellos,
yo los voy a borrar a todos. La ira de Dios. La ira de Dios
se revela. La ira de Dios se revela contra
toda injusticia. Dios es justo. Dios es santo. Y no puede haber rebelión, pecado,
ninguna rebelión o pecado, transgresión delante de Dios. Un solo pecado. destruyó esta
creación. Por un solo pecado, de un solo
hombre, trajo la condenación a esta creación. En el reino de los cielos, en
el reino de Su Hijo amado, no puede haber ningún rebelde. No
puede haber ningún pecado. Él va a quitar todo pecado. y
que aquí esta rebelión Dios dice voy a borrarlos a todos saben
cuando Satanás Lucero cayó y juntamente con él los ángeles Dios los reservó
en cadenas de oscuridad de tinieblas hasta el día de juicio no hay
para ellos misericordia cayeron y no hay esperanza no hay salvación
Cuando Adán se reveló, gracias sean dadas a Dios, ya había un
Salvador, ya había un Redentor, antes de que hubiera un pecador,
porque la justicia de Dios es pronta, es rápida. No debemos pensar que Dios demora
su justicia. Dios es paciente para con su
pueblo, para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca,
sino que todos procedan al arrepentimiento, dice la palabra de Dios. Dios
nos tarda para la ira. Dios es paciente. Es paciente para con su pueblo. Bueno, ¿qué hizo Moisés y Aarón? Moisés y Arón inmediatamente
se postraron al suelo oraron, ¿verdad? Moisés y Arón, dice
allá se postraron sobre sus rostros se postraron sobre sus rostros
Dios es justo Dios es santo pero vino la palabra del profeta al Sumo Sacerdote. Moisés representa
a Cristo. Moisés representa a Cristo. Él
es el profeta, como Moisés. Dice Jehová a Moisés, profeta
les levantaré entre tus hermanos como tú, Moisés. A Él oirán,
van a oírlo a Él. Él es el profeta que revela la
voluntad de Dios. Él es el que estaba ya en el
pacto eterno de la gracia antes de la fundación del mundo, que
oyó, que estuvo presente, que entró en este pacto y luego en
el tiempo nos está soplando las cosas que estaban en ese pacto.
Moisés habló a Aarón y le dijo a Aarón, Aarón dice allá, toma
el incensario y pon en el fuego del altar. Aquí hay una cosa
muy importante que hay que notar. Toma fuego del altar. No tomes
cualquier fuego. Si nosotros venimos a Dios, solamente
podemos venir a Dios por medio del Señor Jesucristo. Por medio
del Señor Jesucristo, el que ha hecho el sacrificio, el que
ha quitado el pecado no podían ir a tomar, aquí hay una fogata,
voy a tomar este fuego de acá. Tenía que ser fuego que descendió
del cielo, fuego del altar mismo. Fuego de Dios. La ira de Dios
se consumió en el sacrificio del Señor Jesucristo. Pon incienso
en tu incensario. Toma fuego del altar sobre el incienso y ve pronto
a la congregación y haz expiación por ellos. Porque el furor, la
ira, ha salido de la presencia de Jehová, la mortandad ha comenzado."
Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés le dijo, y corrió
en medio de la congregación, y es aquí que la mortandad había
comenzado en el pueblo, Y él puso incienso e hizo expiación
por el pueblo, y se puso entre los muertos y los vivos, y cesó
la mortandad. Y los que murieron en aquella
mortandad fueron catorce mil setecientos sin los muertos por
la rebelión de Corea. Después volvió Aarón y Moisés
a la puerta del Tabernáculo de Reunión cuando la mortandad había
cesado. Notamos aquí que cuando Moisés
dio instrucciones, Arón también es figura de Cristo Jesús, nuestro
Señor Jesucristo. Moisés, la palabra de Dios salió
a Arón, el sumo sacerdote, de tomar el incienso, el incensario,
tomar fuego sobre el altar, poner incienso y luego ir en medio
de la congregación. Es importante ese punto. Ir en
medio de la congregación, identifíquete con esa congregación y ofrece
una expiación. Ofrece la expiación allí por
el pueblo. Aarón, el sumo sacerdote, corrió. No caminó. Corrió. Vino velozmente. no con miedo, no con temor, no
con trepidación, deteniéndose. Él corrió en medio del pueblo
con el incensario lleno de incienso y puso, se puso Aarón entre los
muertos y los vivos. Los muertos y los vivos. ¡Qué bella imagen! ¡Qué bella
imagen de nuestro Señor Jesucristo haciendo intercesión por Su pueblo! Haciendo intercesión por nosotros. Quiero que consideremos tres
cosas acerca de Aarón como el sumo sacerdote, como figura de
Cristo. Notamos primeramente que Aarón
amó a este pueblo. Es cierto que este pueblo no
amaba Este pueblo estaba listo para linchar a Aarón. Querían matar a Aarón. Ellos
despreciaban a Aarón. Pero Aarón amó a estas personas. Todo esto, esta rebelión era
contra Aarón. Ellos querían tomar el lugar
de Aarón. Todo esto era contra él. Pero
él los amó. y no podemos ver allá en eso
el amor de nuestro Señor Jesucristo. Nuestro amor, el amor de nuestro
Señor Jesucristo hacia nosotros, la raza caída, Su pueblo que
fue caído en Adán. Es cierto que hablando de estos
hombres allá en el Antiguo Testamento, ellos no amaron a Arón. Ellos
no amaron a Arón. y así también nosotros no amamos
a Cristo. Nosotros no amamos a Dios. No
es que nosotros hayamos amado a Dios, es que Él nos amó a nosotros. Él amó a Su pueblo, y dio a Su
Hijo en propiciación por nuestros pecados. Dios no dio al Señor
Jesucristo, Su eterno Hijo, para ser muerto en la cruz del Calvario
para que Él pueda amar. No. es el amor de Dios que envió
a su Hijo al mundo. En esto se muestra el amor de
Dios en que, aun siendo nosotros pecadores, Cristo murió por nosotros,
por rebeldes, por enemigos, por gente que todo el tiempo está
en contra de Él. En el huerto de Edén, en la torre
de Babel, Aún todo esto culminó allá en la cruz del Calvario
cuando los gritos, fuera con él, fuera con él, no queremos
que éste reine sobre nosotros. Todo el tiempo en contra del
sacerdote que Dios ha señalado. Y esto sin causa. El manso y
humilde sin causa, dice el Señor Jesucristo, me aborrecieron sin
causa no había ninguna causa en él, fue haciendo bien sanando
a todas las personas, sanando nosotros igualmente le robaríamos
su preeminencia al Señor Jesucristo el hombre natural el hombre que
no ha sido regenerado si pudiera ponerle las manos al Señor Jesucristo
lo traería, lo bajaría de su trono. Lo está haciendo en su
corazón. Pero lo agarraría del trono y
lo tiraría. Esa es la rebelión y el odio
que hay en el corazón, la enemistad, dice el apóstol Pablo. La mente
carnal es enemistad en contra de Dios, porque no se sujeta. a la ley de Dios. No se sujeta
a la Palabra de Dios, ni tampoco puede, dice la Palabra de Dios. Bueno, con todo y este desprecio
que experimentó Aarón, y con todo este desprecio y esta enemistad
de su pueblo, Aarón amaba a este pueblo. Aarón amaba a este pueblo. Y si tener en cuenta su propia
seguridad su propio confort, no sería contagiado, había muerte
en el campamento, no le tocaría a él, sin considerar su propia
vida, su seguridad, corrió en medio del pueblo. Vino velozmente
y se puso en medio de la congregación entre las personas que estaban
bajo la ira de Dios. Pueden ver allá la figura de
nuestro Señor Jesucristo. Él dijo, que aquí vengo, oh Dios,
para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito
de mí. Él vino. Él vino a este mundo lleno de
odio y maldad. de desprecio en contra de Su
persona. Y luego Él se identificó, se
identificó con este pueblo, cómo nos amó, hablando de Su pueblo,
cómo amó al Señor Jesucristo a Su pueblo. Él vino a este mundo
y fue hecho carne de nuestra carne, hueso de nuestro hueso. Nos dice ya en Filipenses capítulo
dos, que el Señor Jesucristo no Si nosotros pensamos en la
humillación, cómo descendió el Señor de gloria. En su humillación, el Creador
fue hecho hombre. Va de escalón en escalón descendiendo. El Creador fue hecho hombre. No podemos nosotros. Grande es
el misterio de la piedad. Dios fue manifestado en la carne. Dios fue manifestado en la carne. Si pudieras, si pudieras, próxima vez que veas un gusano
en la tierra o en el piso, y dijeras, bueno si pudieras ir a tomar
el lugar de ese gusano de identificarte con ese gusano si pudieras sabes que eres una
creación la creación más alta que un gusano si pudieras tomar
el lugar de ese gusano eso no sería una gran cosa podríamos
decir, en comparación, porque después de todo, entre nosotros
y Gusán, los dos somos criaturas. Los dos somos criaturas. Pero estamos hablando del Creador
de todas las cosas. ¿Qué Él fue hecho? Hombre, criatura. ¿Qué humillación? Más bajo que
los ángeles. Y no solamente eso, nos dicen
Filipenses 2, Él nació, nos dice en Gálatas, nació bajo la ley. Él tuvo que venir a este mundo
y nacer bajo la ley para establecer rectitud, justicia aquí en la
tierra como hombre. Es lo que Dios requiere. Esa
es la justicia en la cual somos salvos. Somos presentados delante
de Dios. en la justicia del Señor Jesucristo.
Jehová, justicia nuestra. Haya pues en vosotros este sentir
que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios,
Él es Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa que aferrarse,
sino que se despojó a sí mismo, no de su Deidad, no de su Deidad,
esa lo vieron como hombre nada más
y los hombres dijeron tú siendo hombre te haces Dios lo tenían
al revés él siendo Dios se hizo hombre se despojó a sí mismo
tomando forma de siervo siervo de Dios su padre y aquí vengo
Dios para hacer tu voluntad siervo, siervo no solamente de Dios,
siervo también de su pueblo hecho semejante a los hombres, y estando
en condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte. Obediencia perfecta. Gracias
sean dadas a Dios, esa es la obediencia en la que somos hallados.
Esa es la justicia de cada uno que cree en el Señor Jesucristo. Ningún creyente mira lo que hace,
lo que está haciendo en este mundo. El creyente mira al Señor
Jesucristo. Mira la vida del Señor Jesucristo.
Mateo, Marcos, Lucas y Juan, ahí está tu justicia, la rectitud. Y Dios dice de cada uno de los
suyos, este es mi hijo amado. Este es mi hijo amado, porque
lo dijo en Cristo Jesús. Si estás unido a Cristo Jesús,
eres uno con Él. Dios dice lo mismo de ti en Cristo. en Cristo. Se despojó a sí mismo tomando
forma de siervo hecho semejante a los hombres, y estando en condición
de hombre se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la
muerte y muerte de cruz. Ese era el mandato de Dios el
Padre. Tú anda y da tu vida. Tú ve y da tu vida allá en la
cruz. Tú vas a ser hecho maldición
por ese pueblo que fue maldito. tu pueblo fue maldito en la transgresión
y tú vas a ser hecho en maldición." Habiendo obedecido a Dios, Dios
lo exaltó. Por lo cual Dios también la exaltó
hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para
que el nombre de Jesús se doble toda rodilla que está en los
cielos y en la tierra y debajo de la tierra y toda lengua confiese
que Jesucristo es el Señor por la gloria. de Dios Padre. Bueno, Aarón amó a ese pueblo
pecaminoso. ¡Oh, cuán grande amor el del
Señor Jesucristo a su pueblo! Que Él vino velozmente. Él vino
en el cumplimiento del tiempo. Dios envió a Su Hijo. Él vino
con alas de águila, ¿verdad? Con alas de águila. nos dicen en 1 Juan, aquí está
el amor, no en que nosotros hayamos amado, 1 Juan capítulo 4, en
esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado al
Señor Jesucristo, nosotros no le amamos a Él, Él nos amó a
nosotros, 1 Juan 4, 10, en esto consiste el amor, no en que nosotros
hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó a nosotros y envió
a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Oh, qué amor,
¿verdad? El amor de Dios para con Su pueblo
que envió a Su Hijo. Bueno, Aarón corrió, Aarón corrió
y se metió, puso en pero Aarón no vino así simplemente porque
así vino por sí solo Aarón era sumo sacerdote pero
el sumo sacerdote tiene que tener algo tiene que tener algo Aarón no se precipitó a venir
ante Dios Santo, Santo, Santo sin un sacrificio en sus manos
no se atreva a venir una persona delante de Dios sin el sacrificio. Aarón mismo no se atrevió a venir
delante de Dios, hombre señalado por Dios. Y el Señor Jesucristo
no entra en el lugar santísimo. Este hombre, nuestro sumo sacerdote,
no entra en el lugar santísimo allá en el cielo sin un sacrificio. La intercesión que hace nuestro
sumo sacerdote es sobre la base de su expiación. El pueblo de Dios había pecado.
La ira de Dios estaba consumiendo. La ira de Dios no puede ser quitada
sin una ofrenda por el pecado. sin el derramamiento de sangre
dice Hebreos 9.22 no se hace remisión de pecados y solamente
el sacrificio del Señor Jesucristo esos sacrificios en el Antiguo
Testamento nunca quitaron un pecado solamente la sangre del
Señor Jesucristo quita el pecado de su cuerpo pero sin esa sangre
esa sangre no es posible quitar el pecado. De la misma manera,
Aarón trajo este sacrificio, él llegó en medio de la congregación
e hizo la expiación. Hizo el sacrificio en medio de
la congregación. Ahí lo tenemos allá en la al siglo 47. Entonces tomó Aarón
el incensario, como Moisés le dijo, y corrió en medio de la
congregación. He aquí que la mortandad había
comenzado para el pueblo, y él puso incienso e hizo expiación
por el pueblo. Ahora, Aarón, pueden imaginarse,
ahí está Aarón. ¿Cuál es su expiación de Aarón?
cuál es su expiación, cuál es su intercesión de Aarón. Aarón no llegó delante de Dios
santo y dijo, Dios perdónalos, no lo vuelven a hacer. Dios perdónanos, no ves que tú
los amas. de Dios en la persona y la obra del Señor
Jesucristo. Él no vino diciendo, Dios ten
misericordia de ellos porque eres misericordioso. Sí, Dios
es misericordioso. Pero tiene que haber un sacrificio.
La intercesión de Aarón fue sobre la base de la expiación. La base de la expiación. Y Cristo
no está en la gloria declarando nuestra rectitud no está declarando
nuestra rectitud la suya, ¿verdad? No está hablando de nuestra justicia,
está hablando de su justicia. No está hablando de nuestras
obras, está hablando de su obra. Hablando de esa manera, porque
el Señor Jesucristo no tiene que decir nada. Su misma presencia
en el cielo es la intercesión por nosotros. La tercera cosa
que quiero que veamos de Aarón es esto. Él fue mediador. Él sirvió o él fue en servicio
como mediador. Pueden ver la figura. La gente
estaba cayendo como moscas, como polvo. Estaba cayendo. Y Aarón se interpuso entre ellos
y Dios. Aarón se interpuso entre ellos
y Dios. Es un mediador. Tiene que haber
dos, ¿verdad? Cuando hay un mediador tiene
que haber dos bandos. Él se puso, interpuso, y estaba
como diciendo, estaba como diciendo, muerte y juicio, si vas a consumir
a estos, vas a tener que pasar por mí. vas a tener que ignorar
mi expiación y vas a tener que pasar por alto que yo soy el
sumo sacerdote de Dios vas a tener que matarme a mi, quitarme a
mi, quitar la expiación y luego puedes consumir a estos tienes
que matar al sacerdote de Dios tienes que ignorar su sacrificio
saben que ninguno, ninguno de aquellos que representa al Señor
Jesucristo se perderá. Dios está satisfecho con el sacrificio. Cuando Arón se puso allá e hizo
la expiación, se paró la mortandad. La justicia de Dios está satisfecha
en la expiación. la justicia de Dios está satisfecha
en la muerte del Señor Jesucristo. Ya no puede demandar dos veces
pago, primero a la mano del sustituto y después a la mano del pecador
que él sustituyó. La paga está hecha una vez, y
Dios está satisfecho. La justicia divina está satisfecha. La ley de Dios ha sido honrada.
Ha sido magnificada, glorificada. El juicio de Dios ha pasado. Es por eso que dice allá en Romanos
capítulo 8, ninguna condenación. Ningún juicio es lo que significa
esto. Ningún juicio hay para los que
están en Cristo Jesús. Ningún juicio. si estás en Cristo
Jesús estás sobre tierra quemada estás sobre tierra quemada el
juicio ya pasó allá en tiempos antiguos cuando pasaban del este
de los Estados Unidos al oeste pasaban en caravanas con sus
caballos y carretas y en las praderas de allá de Nevada de
Montana no sé si estoy correcto a Indiana,
Agua, por allá hay grandes praderas de pasto y si caía un rayo empezaba
este fuego que consumía, corría rápidamente por el pasto y cuando veía a uno que venía el
fuego, no había manera de escaparlo, si corres te alcanza por atrás. Y un niño le pregunta a su papá,
papá vamos a morir. Y el papá, sabiendo que iba a
ser, agarró una antorcha y quemó, sacate, atrás de ti, y se fue
del fuego para allá. Y veía el niño que se acercaba
al fuego, y el papá tomó al niño y lo hizo retroceder para pararse
sobre las cenizas. Y el niño seguía temiendo y le
dijo al papá, no temas, ya estamos sobre piso quemado, no puede
quemar dos veces. La persona que está en Cristo
Jesús ha muerto al pecado y ahora vive para Dios. ¡Qué precioso
es la intercesión del Señor Jesucristo! Es lo que Él por su pueblo, porque
Él pagó su pueblo a libre. Que el Señor bendiga esta palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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