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Cody Groover

Una mujer llamada Lidia

Cody Groover • June, 10 2012 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • June, 10 2012
What does the Bible say about grace?

Grace is God's unmerited favor, a sovereign act of God to save His people, as seen in Ephesians 1:4-5.

The Bible presents grace as the unearned favor of God, which is central to the salvation of His people. Romans 9:16 states that salvation does not depend on human will or effort, but on God's mercy. The sovereignty of grace indicates that God actively chooses whom to save, illustrating His divine purpose and love. Furthermore, Ephesians 1:4-5 clarifies that God's grace was bestowed upon us before the foundation of the world, showcasing its eternal and unconditional nature. It is not simply a desire for God to save; rather, grace is His powerful and effective arm that accomplishes salvation in the lives of those He has chosen.

Ephesians 1:4-5, Romans 9:16

How do we know God's sovereignty in salvation is true?

God's sovereignty in salvation is confirmed through scripture where He chooses and calls His elect, as seen in Romans 8:28-30.

The sovereignty of God in salvation is a fundamental doctrine supported by numerous passages in scripture. Romans 8:28-30 affirms that God works all things for the good of those who love Him, specifically those He called according to His purpose. This indicates that God orchestrates not only the circumstances leading to salvation but also the means by which individuals come to faith. Moreover, Ephesians 1:11 emphasizes that we are predestined according to His purpose, further validating that salvation is ultimately a work of God's design, rather than a random act of chance. It showcases the assurance that those whom God has chosen will undoubtedly come to faith, as He is in control of their spiritual awakening.

Romans 8:28-30, Ephesians 1:11

Why is Lidia's story important for Christians?

Lidia's conversion exemplifies God's sovereign grace in action and encourages believers about God's personal calling.

The story of Lidia is significant for Christians as it illustrates the personal nature of God's grace in the salvation process. In Acts 16, we see that Lidia was a businesswoman who worshipped God but had not yet encountered Christ. When Paul spoke, God opened her heart to respond, demonstrating that salvation is initiated by God’s grace alone. This narrative reassures believers that God actively seeks His chosen people, revealing His love and mercy at the perfect time. Lidia's response to the gospel, her subsequent baptism, and her hospitality towards Paul and his companions emphasize the transformative power of grace leading to a life dedicated to serving others. Her story serves as a reminder of the importance of sharing the gospel, trusting in God's timing and sovereignty.

Acts 16:11-15

Sermon Transcript

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Pido que abran sus Biblias conmigo
al libro de Hechos Hechos capítulo 16 Comenzando en el versículo
once Dice así, zarpando pues de Troas, venimos con rumbo directo
a Samocracia, y al día siguiente a Neapolis, y de ahí a Filipos,
que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, a una
colonia, y estuvimos allí, estuvimos en aquella ciudad algunos días,
y un día de reposo salimos fuera de la puerta junto al río, donde
solía hacerse la oración, y sentándonos hablamos a las mujeres que se
habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia,
vendedora de púrpura de la ciudad de Teatira, que adoraba a Dios,
estaba oyendo y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese
atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada y su familia
nos rogó diciendo si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad
en mi casa y posad y nos obligó a quedarnos. En esta tarde quiero que veamos
la gracia de Dios a una mujer llamada Lidia, la gracia de Dios. Yo cuando veo La gracia de Dios
siempre es cosa de asombro. Siempre es cosa de maravilla
y asombro para mi. La gracia de Dios a pecadores. Como Dios va en busca de su pueblo
escogido, de su pueblo amado. Aqui en este texto vemos que
estas mujeres salieron a la orilla del rio para orar, para adorar. Y debemos pensar que había muchas
mujeres. Había muchas mujeres en Filipos.
Habían varias que se reunían para orar junto al río. En este
sábado, mujeres se habían reunido a la orilla del río. Pero nos
dice la palabra de Dios que cierta mujer, o una mujer llamada Lidia,
que había, estaba allí en asuntos de negocio. Lidia no era de ese
lugar. Lidia no era de allí. Lidia era
de Teatira. Otro lugar. Otro lugar. Pero ahí estaba ella. Estaba
ella, fue a hacer negocio. Era vendedora de púrpura. Pero
Dios había escogido a Lidia. Dios había amado a Lidia con
amor eterno. Dios había dado a Lidia a su
hijo, al Señor Jesucristo. Y el Señor Jesucristo había venido
en el tiempo para redimir a Lidia. Y ahora este era el tiempo en
que Lidia iba a huir de ello. Y Dios le abrió el corazón de
Lidia. Esa es, podríamos decir, la manera
que Dios obra en su pueblo. Estoy viendo aquí a muchas Lidias.
Tal vez la circunstancia sea un poco diferente para cada persona,
pero las cosas que son iguales es que Dios amó a su pueblo con
amor eterno. Dios te dio a ti al Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo vino. Estoy
hablando de esas personas que creen el Evangelio, que creen
a Dios. Dios te amó. El Señor Jesucristo
te redimió. Y las circunstancias pueden ser
un poco diferentes para cada persona, pero en todo caso, Dios
vino buscándote por la predicación de la Palabra y se reveló a ti,
abrió tu corazón. Tal vez en esta tarde hay alguna
persona que está aquí y está aquí por otro asunto. Lidia estaba
allá en Filipos, ella estaba haciendo negocios. Ella no conocía
al Señor. Pero ella estaba siguiendo la
luz que Dios le había dado. La luz que Dios le había dado.
Anda la luz que Dios te da y te da más luz. Bueno, antes que
comenzara el mundo, Dios había escogido. Había designado el
tiempo. Y Dios designa el tiempo donde
Él va a dar vida a su pueblo. Ninguno se va a perder. No tenemos
que tener cuidado. Debemos nosotros ser fieles a
predicar el Evangelio a todas las criaturas. Debemos ser fieles
de ir donde el Señor abre la puerta para predicar y testificar
de lo que Cristo ha hecho por nosotros. Pero no debemos tener
ninguna ansiedad o duda acerca de que si el Señor está cumpliendo
su voluntad. En ninguna manera. Porque no
hay ninguno que se va a perder. Aquellas personas que traten
de poner a la persona sobre una presión de que si no le testifiques
a esa persona se va a ir al infierno. Esa persona está diciendo que
es una posibilidad que sea salvo. Pero la palabra de Dios no habla
de una posibilidad de ser salvo. La palabra de Dios habla de una
certeza. el Señor Jesucristo salva a su
pueblo. Y el mismo que es poderoso para
quitar el pecado de su pueblo, es poderoso para enviar su palabra
en el tiempo donde está su oveja y si es necesario darle vuelta
a este mundo, por decir así, sacudir este mundo para hacer
que sus ovejas, ya sea que sus ovejas vayan a estar debajo del
sonido de la predicación de la palabra o envíen un mensajero
a su puerta, pero sea como sea, él les va a llegar la palabra
y eso ya está determinado por Dios. Exactamente en el momento
que Dios ha determinado. Saben, es como vemos allá en
Ezequiel, capítulo 16, ustedes saben que Dios está hablando
de su pueblo y cuando Él pasa, dice allá en ese capítulo 16,
versículo 8, dice, y pasé yo otra vez junto a ti y te miré
y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores. O sea que hay un tiempo,
hay un tiempo determinado por Dios que es el tiempo de tus
amores. Es el tiempo que Dios que te
ha amado con amor eterno. Estoy hablando a su pueblo. Es
el tiempo que Dios que ha amado con amor eterno a su pueblo va
a revelar a Cristo en su corazón. El tiempo de amor. El que va
a derramar su amor en el corazón de su pueblo. tiempo de amores,
y extendí mi mano sobre ti, te cubrí tu destudez y te di juramento. Y entré en pacto contigo, dice
Jehová el Señor, y fuiste mía. Es el tiempo. Hay un tiempo que
está determinado por Dios. Y Dios trajo aquí el apóstol
Pablo, el mensajero de la gracia de Dios a la orilla de este río
en ese día. para predicar el Evangelio a
Lidia. Y el Señor abrió el corazón de
ella. Esta breve narración, podemos ver varias
cosas, pero quiero que veamos cinco en esta tarde. Primero,
quiero que consideremos la gracia de Dios. La gracia de Dios siempre
cumple su propósito. La salvación es por la gracia
de Dios, por la gracia de Dios. Esto se dice tan claramente en
la palabra de Dios que muy pocas personas se atreven a negarlo. Todos, todos dicen, hablando
de aquellos que se dicen ser creyentes o se dicen ser cristianos,
todos dicen son salvos por la gracia. Pero muy pocas personas
Muy pocas personas lo niegan abiertamente, sin embargo, hay
pocas personas en este mundo que entienden el significado
de la palabra gracia. El significado, como se utiliza
en la palabra de Dios. Es decir, todos pueden ver, por
gracia soy salvo, por medio de la fe y esto no de vosotros,
pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe. Eso
lo citan. Lo citan. Pero la gracia ellos
entienden de otra manera y la gracia de dios es más que un
atributo es la determinación divina de dios de salvar a su
pueblo no es simplemente un deseo un deseo en el corazón de dios
para salvar yo quiero salvar no la gracia de dios podríamos
decirlo de esta manera es el brazo todopoderoso de dios que
se extiende y salva a una persona No es meramente un deseo de Dios. La gracia de Dios es el poder
de Dios. La gracia de Dios es soberano. La gracia de Dios es soberano.
Es decir, Dios salva a quien quiere. Dios salva a quien quiere. Gracias sean dadas a Dios que
Él quiere salvar a unos. Que Él quiso. Dios es Dios de
misericordia. Y porque Él es Dios de misericordia,
Él quiere, Él va a mostrar misericordia. Pero Él va a mostrar misericordia
a quien quiere mostrar misericordia. Va a compadecerse de quien quiere
compadecerse. Nos dice la palabra de Dios allá
en Romanos capítulo 9, versículo 16 muy claramente. Así que no
depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios. que
tiene misericordia. El salva a quien el quiere. Habian
muchas mujeres en Filipos y varias estaban alla junto al rio. Pero
Dios señalo, esta señalando aqui en esta palabra que esta mujer
llamada Lidia, entre ellas esta mujer llamada Lidia. Y asi es
en todo caso. Dios salva a una persona porque
la razón se encuentra únicamente en Dios. No se encuentra en el
objeto de su gracia. Él salva a algunos para la vida
eterna. Es un acto de su amor libre. Amor libre, incondicional. En Efesios capítulo 1 versículo
3 y 4 nos dicen Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en
los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en Él, en Cristo,
antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin
mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para
ser adoptados hijos Suyos por medio de Jesucristo, según el
puro afecto de Su voluntad. según el puro afecto de su voluntad,
no porque haya algo en el hombre. Con amor eterno, dice la palabra
de Dios, te he amado, antes de que el hombre fuese creado. La
causa está en Dios y Él tiene, Él ha manifestado esta gracia
y la gracia nunca es causada o dependiente o determinada por
el hombre. La gracia fue dada antes de los
tiempos de los siglos, nos dice segundo Timoteo. Segundo Timoteo
el apóstol Pablo nos dice que esta gracia que fue dada a su
pueblo en Cristo Jesús fue dada antes de los tiempos
de los siglos. Dice ya versículo 8 hablando
de Dios aflicciones por el Evangelio
según el poder de Dios, estamos hablando de Dios, quien nos salvó,
es tiempo pasado, si pudiéramos hablar de eso, la eternidad,
nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras
obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue
dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. La
gracia es soberana, es incondicional, nunca causada o dependiente del
hombre. El pueblo de Dios a quien es
dada esta gracia y las bendiciones de la gracia, las bendiciones
que traen la gracia de Dios, fueron determinados antes por
el puro afecto de su voluntad. Otra vez en Efesios capítulo
1 versículo 11. En él asimismo tuvimos herencia,
habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas
las cosas según el designio de su voluntad. Otra cosa que podemos aprender
en la palabra de Dios acerca de la gracia, estamos hablando
de la gracia de Dios, que es diferente a lo que la religión
piensa. La gracia de Dios no puede recibir
un no. La gracia de Dios dada es eficaz. El Señor Jesucristo no está frustrado
en su propósito. Él no está frustrado en su propósito.
La gracia de Dios es invencible, es eficaz. dice ya en Salmo 65, bienaventurado
el valor que tú escogieres y atrajeres a ti, atrajeres, esa es la gracia,
atrayendo al hombre toda potestad, es irresistible, el hombre no
quiere por su voluntad, su voluntad está muerto, muerto en delitos
y pecados, no quiere, pero Dios es invencible. Él produce en
su pueblo el querer como el hacer por su gracia, por su buena voluntad,
buena voluntad. El hombre no quiere venir y nunca
vendría, pero la gracia de Dios es invencible, irresistible. Y la gracia de Dios es más que
una bondad de Dios, más que una bondad de Dios, es omnipotente
bondad de Dios, omnipotente. Bueno, y cuando hablamos de la
gracia de Dios, cuando hablamos de la gracia de Dios, la gracia
de Dios da toda la honra y la gloria de la salvación a Dios
el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo y abate el
orgullo del hombre. La gracia de Dios no da lugar
a que el hombre se enaldezca o se enorgullezca en ninguna
manera. Solamente Dios, a él solamente
sea la honra y la gloria. Eso es lo que la gracia de Dios
promueve, podríamos decir, produce. Produce en el creyente alabanza
y gloria a Dios y no al hombre. El apóstol Pablo dijo en 1 Corintios
1.30 Mas por él, hablando de Dios, por él estáis vosotros
en Cristo Jesús, quien por Dios nos ha sido hecho sabiduría,
justificación, santificación y redención, para que como está
escrito, el que se gloríe, el que se jacte, jáctese en el Señor,
o gloríese en el Señor. Nosotros somos la circuncisión,
dijo el apóstol Pablo a los filipenses. Los que adoramos a Dios en espíritu
nos regocijamos, nos gloriamos en Cristo Jesús y no tenemos
ninguna confianza en la carne, ni en la nuestra ni en la de
ningún otro hombre. La gracia de toda la honra y
la gloria a Dios en la salvación y la gracia de Dios siempre siempre
cumple su propósito y siempre es a tiempo siempre es a tiempo Dios tiene su propósito Dios
tiene su propósito es como dije es para su honra y para su gloria
pero la gracia de Dios nunca es tarde nunca es tarde alguien
sabe podrían decir, hablamos como hombres y decimos, nació
temprano o nació tarde, del hombre, ¿verdad? Nació prematuramente. No, en verdad no, eso no es posible. Nadie nace prematuramente o nadie
nace tarde. Nace en el tiempo, hablando físicamente,
siempre nace una persona en el momento que Dios ha terminado
y ni un segundo antes. Pues, de la misma manera, En
la gracia, la gracia siempre es puntual. Siempre llega a tiempo. Siempre llega al momento. El
momento señalado cuando el pecador ha escogido que ha sido salvo
por la gracia de Dios desde la eternidad. Es algo, saben, en
la mente el propósito de Dios. Cuando el escogió un pueblo para
salvación, Este pueblo está seguro que será salvo. Pero la elección
no es la salvación, la elección es para salvación. Pero se puede
decir fuimos salvos en la eternidad, en el propósito y la mente de
Dios. Porque nada puede detener la voluntad de Dios, el propósito.
Nadie puede detener su mano y decir ¿qué haces? Se puede decir en
el tiempo, en la eternidad fuimos salvos. Cuando Cristo Jesús nos
fue dado a nosotros y nosotros le fuimos dado a Él. Pero el
Señor Jesucristo vino en el tiempo y se puede decir que cuando Él
murió en la cruz del Calvario y pagó la deuda del pecado de
Su pueblo contra la santa ley, fuimos salvos. Él pagó la deuda
y el pueblo de Dios no tiene pecado delante de Dios. Él quitó
el pecado de Su pueblo. Pero también se puede decir que
en el tiempo, recuerden en el tiempo el Espíritu Santo viene
y aplica lo que el Señor Jesucristo hizo. Es cuando Dios da vida
misteriosamente, milagrosamente mediante la predicación de la
Palabra. Él da vida, Él nos da vida. Él
de su voluntad nos hizo nacer por la Palabra de Verdad, dice
Santiago 1.18. siendo renacidos de simiente
no de simiente corruptible sino de incorruptible por la palabra
de Dios bueno somos nacidos en el tiempo por el Espíritu Santo
somos salvos y estamos siendo salvos y algún día seremos plenamente
salvos cuando veamos al Señor Jesucristo con estos ojos estemos
en un cuerpo glorificado como la del Señor Jesucristo, entonces
todos nuestros enemigos será cosa de los olvidados, olvidados,
no habrá más memoria de ellos. Bueno, este momento señalado es el momento que Dios va a salvar
a su pueblo. ya que Dios ha determinado salvar
a su pueblo por su gracia. Nosotros, esto es lo que siempre
es cosa de maravilla para mí, como Dios obra todas las cosas
para el bien de su pueblo. La providencia de Dios gobierna
sobre todos los asuntos de cada uno de nosotros, de todo el mundo,
todo el tiempo. Es por eso que todas las cosas
ayudan a bien a los que aman a Dios, a los que conforme a
su propósito son llamados, Romanos 8, 28, porque todas las cosas
están bajo su control. Nada ocurre por accidente, nada
ocurre por accidente. Dios es la primera causa de todas
las cosas. Nosotros Podemos ver cosas como
buenas o malas, pero en realidad todas son buenas para el pueblo
de Dios. Todas son buenas para el pueblo
de Dios, porque Él lo opera de esa manera. Ha sido determinado
que todas las cosas van a operar para el bien de su pueblo. Esta lección de que todas las
cosas, Dios gobierna en todas las cosas para el bien de su
pueblo, está demostrado una y otra vez en el libro de Hechos, pero
en el pasaje que estamos estudiando, ustedes se acuerdan también del
pasaje de Eleonoco, Eleonoco que envió a Felipe a predicar
al desierto. Eleonoco estaba en Jerusalén,
donde estaban los apóstoles, pero no ahí, No ahí estaba determinado
que él iba a oír el Evangelio. En el desierto, por Felipe. Bueno,
de esta misma manera, Dios ha determinado que el apóstol Pablo
va a cruzar el camino de esta mujer, Lidia. Esta mujer que
el Señor Jesucristo amó. Y la gracia determinó que era
Lidia. Es personal, ¿verdad? Es personal. Lidia es mi oveja. Ella va a oír mi voz y me va
a seguir. ¿Cómo va a oír su voz? Tiene
que haber un mensajero. Tiene que haber un mensajero.
Y ya sea que el mensajero vaya a ella o ella vaya al mensajero,
pero va a cruzar el camino del mensaje. Dios ha capacitado a
sus mensajeros para ir y predicar el Evangelio. Y Lidia era este
objeto de la gracia de Dios. Y el tiempo que había sido determinado
era un sábado y el lugar era junto al río. Esto ya lo había
determinado Dios. Pero cómo iban a cruzar su camino. Si ustedes ven allá en el libro
de Hechos capítulo 16. Versículo 6 dice, Atravesando
Frigia y la providencia de Galacia les fue prohibido por el Espíritu
Santo hablar la palabra en Asia. Pablo quería ir a Asia, pero
les fue prohibido por el Espíritu Santo que vayan a Asia. ¿Qué cosa? Dios no le permitió
que vayan a Asia. Y cuando llegaron a Misia intentaron
ir a Bitinia, pero el Espíritu Santo no se lo permitió. ¿Saben
qué? Es muy interesante, pero esta
ciudad de Tiatira está en Bitinia. Esta ciudad de Tiatira, de donde
era Lidia, está en Bitinia. Pero Lidia no estaba en casa. Lidia no estaba en casa. Lidia
estaba allá en Filipos. Así es que no vayas allá a Bitinia,
porque no está Lidia allá. Lidia está en Filipos. Querían ir a Bitinia, pero el
Espíritu Santo no se lo permitió, y pasando junto a Misa, descendieron
a Troas. Y se les mostró a Pablo una visión
de noche, y un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo,
pasa Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, enseguida
procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos
llamaba para que se les anunciase el Evangelio. Y zarpando pues
de Troas, vinimos con rumbo directo a Samocracia y el día siguiente
a Neapolis. y de ahí a Filipos, que es la
primera ciudad de la provincia de Macedonia. Qué notable, ¿verdad? La providencia de Dios dirigiendo
a Pablo para que vaya allá a Filipos a predicarle a Lidia, que vaya
a predicar. Y no solamente Lidia, leímos
en el primer capítulo de Filipenses, ¿verdad? Muchos otros creyeron,
pero Lydia era la que estaba mostrando aquí en este texto.
Fue traído, sus intenciones eran totalmente otras, ir a otro lugar.
Él quería ir allá a Asia, luego quería ir a Bitinia, pero no
le fue permitido. Era necesario que él vaya a Filipos. Me recuerda siempre cuando veo
cómo Dios opera para llevar su evangelio recuerdo lo que dijo
el señor Jesucristo en Juan capítulo 4 nos dice la palabra de Dios
que le era necesario pasar por Samaria le era necesario pasar
por Samaria porque allá en Samaria había una mujer y habían otros
del pueblo que no tenemos su nombre pero esta mujer que estaba
junto al pozo de Jacob le era necesario pasar por ahí porque
ahí estaban sus ovejas O sea que cuando Dios envía a
un hombre a predicar, lo envía a predicar a sus ovejas. El hombre que es enviado a predicar
la palabra de Dios, no está aquí en la esquina, gritándole al
aire. ¿Entienden lo que estoy diciendo?
Si Dios envía a un hombre a predicar su palabra, también va a hacer
que cruce el camino de sus ovejas. Y si no le está predicando a
nadie, si está hablando al viento, Simplemente no ha sido enviado.
Has visto personas que estén hablando al viento nada más.
No son enviados de Dios. Dios envía a su pueblo, a sus
ovejas, a sus ministros hablar a su pueblo, a sus ovejas. Es que Dios no está buscando
a sus ovejas como a tanteo. Dios no está buscando a sus ovejas
como a tanteo. Están perdidos, pero no al Señor. O sea, Él sabe dónde están. Están perdidos, pero Él sabe
dónde están. Y si están en el lugar más remoto
del mundo, Él sabe que están allá. Él los puso allá. Y va
a hacer que cruce el camino con su Evangelio. Y luego Lidia,
ella estaba allá con asuntos de negocio. Era ella vendedora
de púrpura. Ella es vendedora de púrpura.
Ella había llegado allí a Filipos para hacer negocio. Siempre debemos
confiar en la gracia de Dios que va a hacer su voluntad. Él va a traer a su pueblo. Siempre
me maravillo de personas que vienen aquí a este lugar. De
veras que me maravillo de personas que vienen a este lugar y vienen
y se regocijan en el Evangelio. Yo sé que el Señor los trajo,
porque yo no los traje. Yo no los traje. Es el Señor.
Y sé que son del Señor si se quedan. Sé que son del Señor
si se quedan, si se regocijan en el Evangelio. Es que el Señor
los trajo. Y puedes insertar allá tu propia
historia de cómo Dios operó en su gracia maravillosa gracia
en tu vida para traerte bajo el sonido del Evangelio. Tal
vez esta no sea la primera vez que oís, pero si es la primera
vez, aquí lo oiste, si lo oiste por primera vez, Dios te trajo.
Dios te trajo. Y es cosa de dar gracias a Dios. Bueno, podemos aprender aquí
en este texto también que aquellas personas que andan en la luz
que Dios les da, Dios les da más luz. Dijo el Señor Jesucristo, esta
es la condenación, que los hombres amaron más las tinieblas que
la luz. Esta en Juan capítulo 3. La condenación
del hombre es esta, el Señor Jesucristo que es la
luz ha venido y la luz que es revelada al hombre
es decir Dios no se ha dejado sin testigo Dios no se ha dejado
sin testigo aun los cielos cuentan su gloria pero el hombre toma
esa luz y la apaga el hombre toma esa luz y la apaga y no
anda En otras palabras, el apóstol Pablo dijo de esta manera allá
en Atenas, en capítulo 17. Dijo, ustedes deben saber que
nosotros no somos, que Dios no es toro, por decir así. Ustedes
deben saber que Dios no es toro, porque nosotros no somos toros. Dicen que somos hijos de Dios,
con su propio razonamiento deben saber si somos hijos de Dios
entonces Dios no es un toro pero ahí tiene el hombre allá un toro
y se está adorándolo tiene luz pero esa luz la apaga así es
todo el hombre por naturaleza pero cuando Dios en su gracia
opera lo que los antiguos llamaban gracia ante la gracia Dios obrando
en la persona antes de que le revele al Señor Jesucristo. Así
que camine en luz, en la luz que Dios le da. Y esta mujer,
Lidia, no conocía al Señor Jesucristo, pero estaba haciendo lo que sabía. Estaba asistiendo a un lugar
de oración. Es decir, no era indiferente
a su alma. ¿Dónde está ¿Dónde vino? ¿Dónde produjo eso? Dios operó
en ella. Dios operó en ella. No podemos
atribuir eso al hombre. Y no por eso Dios le mostró su
gracia. Pero cuando una persona anda
en la luz que Dios le da, Dios le va a dar más luz. las salvaciones únicamente por
la gracia de Dios. Les dije en Juan 3, Juan 3, 19. Y esta es la condenación, que
la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que
la luz porque sus obras eran malas. Donde quiera que la luz esté,
aunque sea poca luz, anda en esa luz. Pero aquí está la persona
en tinieblas. Vamos a suponer que hay tinieblas. Tantas tinieblas que no puedes
ver tu mano enfrente de tu rostro. Así de oscuro está. Y todos están
en tinieblas. Y ahí tiene allá un niño. Un niño tiene un cerillo. Y enciende el cerillo. ¿Qué tal, qué pensarías de la
persona que dice, ah, porque es cerillo, no lo voy a, no lo
voy a seguir. Porque es cerillo, es luz de
cerillo, o luz de vela, no, no, no voy a seguirlo. Va a seguir
andando en sus tinieblas y va a seguir tropezando. ¿Verdad?
Así es, así es el hombre. porque ama más las tinieblas
de su superstición, ama más las tinieblas de su tradición, habla
más las tinieblas de su religión, pero la luz, la persona que anda
en la luz, viene a la luz, esa persona a Dios le va a dar más
luz. ¿Para qué te daría más luz si no estás andando en la luz
que tienes? Bueno, solamente esos que Dios ha escogido
para la salvación Dios el Padre ha escogido para la salvación
Dios el Hijo ha redimido y el Espíritu Santo llama son los
que van a ser salvos solamente ellos van a ser salvos
está muy claro en la palabra de Dios somos escogidos por Dios
el Padre, redimidos por el Señor Jesucristo y llamados por el
Espíritu Santo. Pero eso no elimina la responsabilidad
del hombre. El hombre es responsable de creer
la palabra de Dios. El hombre es responsable de obedecer
el Evangelio. Aquí hay tres cosas que quiero
mencionar que son hechos que no se pueden negar y están en
la palabra de Dios. Todas las personas son responsables
de creer o de confiar en Cristo Jesús. En Hechos 17, Dios manda,
Hechos 17, versículo 30, Pero Dios, habiendo pasado por alto
los tiempos de esta ignorancia, y eso es en lo que está el hombre,
en ignorancia, pasando por alto los tiempos de tu ignorancia.
Si no lo has oído antes, lo estás oyendo ahora, dice. Ahora manda a todos los hombres
en todo lugar que se arrepientan. Es un mandato de Dios. Es un mandato. Ahí está la primera
cosa, primer hecho. Todo hombre es responsable de
confiar en Cristo. La segunda cosa, Nadie, nadie
jamás va a confiar en Cristo a menos a que Dios le dé la fe. Es don de Dios. Nadie jamás va
a confiar en Cristo a menos a que Dios le dé. Allá en Juan capítulo
5, versículo 40, el Señor Jesucristo está hablando a estas personas
que eran religiosos, los fariseos. en versículo 39 les dije ustedes
están escudriñando las escrituras porque a vosotros os parece que
en ellas o en el cumplimiento de ellas tenéis vida eterna ustedes
creen que por hacer esto y lo otro van a establecer su justicia
delante de Dios y ellas son las que dan testimonio de mí y ustedes
no quieren venir a mí para que tengas vida nadie quiere Todo
hombre es responsable y nadie quiere. Si Dios no da la vida,
vean lo que dice Juan capítulo 6, versículo 44. Juan 6, 44. Ninguno puede venir a mí si el
Padre que me envió no le trajere y yo le resucitaré en el día
postre. Todo hombre es responsable y
nadie puede. Nadie quiere. y aquí está la tercera cosa cualquiera
cualquiera en el mundo que venga a Cristo que venga a Cristo cualquiera
que venga a Cristo será salvo cualquiera que venga a Cristo
será salvo Juan 6.37 todo lo que el Padre me da vendrá a mí
Es decir, nadie quiere, pero hay algunos que vienen. ¿Cómo
es esto? Dios es el que produce en vosotros
el querer, así como el hacer, por su gracia, por su buena voluntad. Todo lo que el Padre me da, vendrá
a mí. Y al que a mí viene, no le echo
fuera. Su pueblo se lo ofrecerá voluntariamente. en el día de su poder y no antes. Lidia no pudo abrir su corazón.
Lidia no tenía habilidad de abrir su corazón. Esto es la obra de
Dios únicamente. Ella no podía abrir su corazón
pero ella no estaba indiferente. O sea, si una persona cuando hablamos
de la elección divina una persona piensa bueno ya que Dios escogió
y si Él me escogió voy a ser salvo quita eso de la mente eso
es fatalismo eso es fatalismo si Dios me escogió voy a ser
salvo si no me escogió no puedo hacer nada eso es fatalismo quita
eso Dios escogió a su pueblo y son
los únicos que van a ser salvos. Pero eso no está impidiendo que tú
vengas. Lo que impide es que una persona no quiere. Pero si
tú quieres, puedes. Y cuando quieras vas a entender
que Dios es el que produjo en ti el querer. Y vas a darle a
Él la gloria. La salvación es por gracia. O
sea que no puede ser una persona indiferente. Las personas siempre
van a tratar de torcer la palabra de Dios. La religión especialmente
siempre va a tratar de torcer la palabra de Dios y lo tuercen
para su propia destrucción. La elección es la elección de
Dios en las salvaciones. Es cosa de bendecir a Dios. Gratitud en el corazón. Ella, como dije, no era indiferente
a su alma. Ella estaba... Si una persona
no conoce al Señor Jesucristo, no conoce al Señor, ¿saben qué
haría? Ven al lugar donde Cristo es predicado. Ven al lugar donde Cristo es
predicado. Puede que Dios te esté moviendo
para hacerlo. oigas el Evangelio. Cuando ella
oyó la palabra de Dios que el apóstol Pablo estaba predicando,
¿qué estaba predicando? Nos dice aquí el texto en versículo
13. Un día salimos fuera de la puerta
junto al río donde solía hacerse la oración y sentándonos hablamos
a las mujeres que se habían reunido. ¿De qué habrán hablado el apóstol
Pablo y Timoteo? pues el apóstol Pablo siendo
ministro del Evangelio habló siempre la misma palabra a todos. Allá en Corintios, en 1 Corintios
capítulo 2, el apóstol Pablo dijo, cuando vine a vosotros me propuse no saber
cosa alguna entre ustedes más que Cristo Jesús y este crucificado. Lejos esté de mí, dijo el apóstol
Pablo, gloriarme sino en la cruz de Cristo Jesús. El tema, es
decir, de quién habló el apóstol Pablo. Así que hermanos, cuando
fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui
con excelencia de palabras o de sabiduría, pues me propuse no
saber entre vosotros cosa alguna, sino a Jesucristo y a este crucificado. Cuando Él habló a las mujeres
que estaban allá junto al río, Él habló de la persona y de la
obra del Señor Jesucristo. ¿Quién Él es? Él es Dios. Al Dios no conocido. El Dios
que los hombres no pueden conocer. Está revelado en la persona de
su Hijo, el Señor Jesucristo. Les habló de Jesús. Él es Jehová
con nosotros. Jehová Dios con nosotros. Les
habló que Él es el Ungido, el Cristo, el Prometido en las Sagradas
Escrituras del Antiguo Testamento. Todas las Escrituras fueron escritas
acerca de Él y se cumplen en Él. Él es el Profeta, Sacerdote
y Rey. Y Él es el Cordero de Dios que
vino para quitar el pecado del mundo, de su pueblo. Él testificó
del Señor Jesucristo. Cuando Él habló estas palabras,
nos dice la palabra de Dios, entonces una mujer llamada Lidia,
vendedora de púrpura de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios,
estaba huyendo y el Señor abrió el corazón. El Señor abrió el
corazón de Lidia. Sólo Dios puede abrir el corazón
de una persona. la providencia de Dios. Dios
había traído a Pablo, un mensajero de Dios, había traído allí junto
al río. Él estaba hablando a estas personas,
a estas mujeres, y Dios habló al corazón de Lidia. Esto es lo que Dios siempre hace
cuando salva a una persona. Dios habla al corazón. Dios abrió
el corazón para que ella esté atenta a las palabras del apóstol
Pablo. Para que estuviese atenta a lo
que Pablo decía. Pero ¿saben qué oyó ella? Quiero
que vean lo que dice ella en Tesalonicenses. Tesalonicenses. Ella, Dios abrió
el corazón para que ella esté atenta a lo que Pablo decía. Pero ella no oyó a Pablo. Ella
no oyó a Pablo. Estaba oyendo a su pastor. Al pastor, al obispo de su alma.
Dice allá en 1 Tessalonicenses capítulo 2, versículo 13 dice,
por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios. Que cuando recibiste la palabra
de Dios, que oísteis de nosotros. Él vino
anunciando el testimonio de Dios, Cristo Jesús. Oíste la palabra
de Dios que oísteis de nosotros, es decir, lo oyó por Pablo, la
boca de Pablo. La recibiste, no como palabra
de hombre. Esto no era palabra de, vamos
a decir, vamos a citar este filoso, vamos a citar este otro Esa es
la Palabra de Dios. Lo que tenemos en nuestra mano
es la Palabra de Dios. De nada sirve oír a Pablo, por
decir así. Aunque él es ministro del Evangelio,
oír la Palabra de Pablo no te sirve. Viene la hora y ahora
es cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios y los que
lo oyeran vivirán. Tienen que oír la voz del Señor
Jesucristo. la oyeron no como palabra de
hombre sino según es en verdad la palabra de Dios la cual actúa
en vosotros los creyeron, actúa abrió el corazón de Lidia, actuó
en abrir el corazón de Lidia la palabra de Dios eso es un
misterio, solo Dios puede hacer esto Si Dios no hace la obra, si Dios
no hace la obra, entonces todo es de vano, todo es en vano,
todo es de valde. Dios es el que abre el corazón
para estar atenta a lo que dice un hombre. Y noten allá en versículo 5,
Dios le dio vida a Lidia. Dios le dio vida a Lidia. Esto
nos dice cuando fue bautizada. Pablo le habló de Cristo Jesús
y de sus ordenanzas, de sus mandatos y de predicar el Evangelio a
toda criatura. El que creyera y fuera bautizado
será salvo. Ella oyó la voz del Señor Jesucristo
y ella dijo bautizado. está prestando atención a esto,
bautizado. Esa es la manera que una persona
se identifica y confiesa al Señor Jesucristo. Yo quiero ser bautizado,
yo quiero confesar, yo quiero confesar al Señor lo que Él hizo
en mí, mi esperanza. Cuando fue bautizado, Y su familia
nos rogó diciendo, si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor. Esta fe no era en vano. Esta
fe produjo en ella amabilidad, gentileza, cortesía. Ella quería
demostrar. No era cosa muerta en ella, la
fe. Si habéis juzgado que yo sea
fiel al Señor, no fiel a ti, Si habéis juzgado que yo he obedecido
al Señor, yo he sido fiel al Señor, entrad en mi casa y posad,
y noten allá, nos obligó. Él no iba a recibir un no. Nos
obligó a quedarnos, a quedarnos en su casa. Ah, qué precioso es la gracia
de Dios. Ella obedeció a Cristo, confesándolo
en el bautismo, y ella se enamoró del pueblo del Señor Jesucristo. En esto conoceréis que son mis
discípulos, en que los amáis los unos a los otros. Y su amor
por Pablo obligó a Pablo a que se quedara con ella. como es la gracia de Dios, no
me deja de asombrar. Maravillosa gracia.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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