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Cody Groover

¿Oyes la voz del Pastor?

Cody Groover April, 22 2012 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover April, 22 2012
What does the Bible say about hearing the voice of Christ?

The Bible emphasizes that Christ's sheep hear His voice and follow Him, indicating a true relationship with Him.

Scripture teaches that those who belong to Christ, referred to as His sheep, recognize His voice and respond by following Him. In John 10:27, Jesus states, 'My sheep hear my voice, and I know them, and they follow me.' This relationship is crucial for understanding genuine faith; it is not merely about hearing the words but responding in obedience and faith. True believers are described as those who not only hear the Word of God but act upon it, demonstrating that they have truly understood and accepted it.

John 10:27, Matthew 7:21

How do we know that faith without works is dead?

The Bible clearly states that faith that does not produce good works is not genuine faith (James 2:26).

The Apostle James explicitly teaches that faith without works is dead in James 2:26, stating, 'For as the body without the spirit is dead, so faith without works is dead also.' This emphasizes the importance of evidence in faith; true faith results in a transformation that causes a believer to live out the teachings of Christ. If someone claims to have faith but shows no evidence of good works or a changed life, they are deceiving themselves. Genuine faith shows itself through deeds, which furthers the believer’s growth in grace and accordance with God’s will.

James 2:26, Matthew 16:24

Why is it important for Christians to follow the Word of God?

Following the Word of God is essential for spiritual growth, guidance, and living a life that honors Christ.

For Christians, adhering to the Word of God is vital as it serves as a guide for all aspects of life (Psalm 119:105). The Word instructs, corrects, and equips believers to live according to God’s will. In 2 Timothy 3:16-17, we learn that 'All Scripture is breathed out by God and profitable for teaching, for reproof, for correction, and for training in righteousness.' Therefore, engaging with Scripture is not merely an intellectual exercise; it's crucial for spiritual health and transformation. Those who prioritize the Word will find themselves grounded in faith and capable of producing the fruit of the Spirit, which reflects Christ's character.

Psalm 119:105, 2 Timothy 3:16-17

How does one truly come to Christ according to the Bible?

One must come to Christ by recognizing Him as both Lord and Savior, repent, and follow Him in obedience.

To come to Christ truly is to acknowledge Him as both Lord and Savior, involving repentance and a commitment to follow Him. In Matthew 11:28, Jesus invites those who are weary and burdened to come to Him for rest, indicating a movement toward Him requires faith and trust in His work. Moreover, true coming to Christ is manifested in taking up one’s cross and following Him daily (Luke 9:23); this signifies a willingness to deny oneself for the sake of the Gospel. Obedience to His commands serves as evidence of one's love for Him (John 14:15). Therefore, genuine salvation is marked by a transformative relationship that includes confession, repentance, and a continual following of Christ.

Matthew 11:28, Luke 9:23, John 14:15

Sermon Transcript

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100%
se encuentra en Mateo capítulo
13 pero pueden abrir hasta Mateo 13 pero antes de llegar al texto
voy a decir algunas cosas el tema en esta mañana o la pregunta
que tengo para cada uno de nosotros para mí y para cada miembro de
esta congregación. Para los que me están escuchando
por Internet, oyes la voz de Cristo. Oyes la voz de Cristo. El Señor Jesucristo dijo, Yo
soy el buen Pastor. Él es el Pastor de las ovejas.
Las ovejas son Suyas. Él ha puesto a hombres en esta
tierra para apacentar a su rebaño, pero Él es el Pastor. Yo no soy el Pastor de las ovejas. El Señor Jesucristo es el Pastor
de tu alma, el Señor Jesucristo. Pero el Señor Jesucristo dijo
eso de sus ovejas. Él dijo, mis ovejas oyen mi voz. Pero no solamente oyen su voz,
sino que le siguen. Y es por eso que hago la pregunta,
¿oyes la voz de Cristo? ¿Oyes la voz de Cristo? El pastor
que Él ha puesto sobre Su iglesia, los pastores que Él ha puesto
sobre Su iglesia han de hablar la Palabra de Dios. La Palabra
de Dios, la Palabra del Señor Jesucristo, ese es el en la Palabra de Dios recibimos
el consuelo para almas cansadas, ¿verdad? Venid a mí, todo el
que está trabajado y cargado, y os haré descansar. Oímos el
consuelo para nuestras almas sobre la salvación de nuestras
almas, que todo está completo en Cristo Jesús. Pero no solamente
oímos que Cristo Jesús ha hecho la salvación, pero también dice
me siguen." O sea que la fe sin obras es muerta. Una persona puede decir, yo estoy
oyendo la Palabra de Dios, yo estoy oyendo al Señor Jesucristo,
pero si no hay fruto, si no hay evidencia de ese oír, si no hace
que esa persona siga al Señor Jesucristo, si la Palabra de
Dios que es útil para enseñar, para redarguir, para corregir,
para instruir. Si la Palabra de Dios predicada
no hace esto a la persona, no está escuchando al Señor Jesucristo,
no está oyendo. Puede estar escuchando, pero
no está oyendo al Señor Jesucristo. La persona que oye la voz del
Señor Jesucristo, mis ovejas oyen mi voz y me siguen. Seguimos al Señor Jesucristo. Cada asunto, cada situación en
nuestra vida tiene, la Palabra de Dios tiene que decirnos. Pero
para que la Palabra de Dios nos diga, tenemos que estar en la
Palabra. El Señor Jesucristo dijo, si
permaneces en mi Palabra, entonces son verdaderamente mis discípulos.
Si mi palabra tiene cabida en vosotros, si no solamente entra
una oreja y sale la otra, sino que hace efecto. No son los oidores
de la palabra, sino los que hacen, ¿verdad? La persona que oye y
no hace, puede llamarlo Señor, Señor, todo lo que quiera, pero
se está engañando a sí mismo. Vamos a ver algunos textos acerca
de esto. Se sabe que una oveja está oyendo
la voz de su pastor cuando esta oveja está siguiendo al Señor
Jesucristo. Espero que esté claro lo que
estoy diciendo. Muchas personas dicen Señor, Señor. Pero el Señor
Jesucristo dijo, ¿por qué me dicen Señor y no hacen lo que
yo digo? ¿Por qué piensan que yo soy su
señor? Si cuando yo les digo qué hacer, no lo hacen. Muchas personas son engañadas.
Vean lo que dice Santiago. Santiago capítulo 1. Esto es
para cada uno de nosotros. Recuerden que la regeneración
es una vez, pero la conversión es todos los días. La conversión la recibimos al
recibir instrucción, al recibir, a redarguir nuestros pensamientos. ¿Qué redarguye? La Palabra de
Dios. Redarguye nuestros pensamientos. Nos muestra dónde está el error
de nuestros pensamientos para seguir los pensamientos de Dios
y no los nuestros. Pero en Santiago, capítulo uno, Versículo 21 dice, Por lo cual,
desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre
la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
No solamente recibir la palabra, sino desechar la inmundicia,
la abundancia de malicia. ¿Acaso no es instrucción eso? ¿Acaso no es corrección esto? ¿Quién está corrigiendo? ¿Este
hombre? No. Si oyes la voz del Señor
Jesucristo, aquí está. Desecha estas cosas. No es la
opinión de hombre, es si tienes oídos para oír hoy lo que dice
el Señor. Pero sed hacedores de la palabra. Sed hacedores. De nada sirve oír. Ser hacedores
de la Palabra, no solamente oidores, engañando a vosotros mismos. La persona que oye puede oír
el Evangelio de la verdad, la verdad de Cristo Jesús, pero
si no, esa persona no viene a Cristo Jesús. Si esa persona no toma
su cruz y sigue en pos del Señor Jesucristo, se está engañando. porque si alguno es oidor de
la verdad, pero no hacedor de ella. Este es semejante al hombre
que se considera en un espejo su rostro natural, porque él
se considera a sí mismo y se va y luego olvida cómo era, más
el que mira atentamente a la perfecta ley. No está hablando
de los diez mandamientos. el que mira atentamente la palabra
de la ley de la libertad, el Evangelio de Cristo Jesús, Cristo
Jesús es el Evangelio, la vida de fe es puesto vosotros en Jesús
el autor y consumador de nuestra fe, pero nosotros le seguimos
a Él, venimos a Él, ven al Señor Jesucristo, ¿dónde está el Señor
Jesucristo? ¿dónde está el Señor Jesucristo? el Señor Jesucristo
está en la gloria, Él está a la diestra de Dios allá en la majestad. ¿Estás allí ahorita tú mismo?
Bueno, en tu representante, en tu cabeza federal, sí. Pero,
¿estás allí todavía? ¿Estás allí? Cuando lleguemos allá, ¿verdad? En lo que... en Cristo Jesús
estamos en Él ahora mismo. Estamos en la gloria. Pero todavía
no hemos alcanzado. Ahí el apóstol Pablo dijo, no
pretendo haberlo alcanzado. No pretendo haberlo alcanzado.
Yo prosigo la meta para asirme de aquello por lo cual fui yo
asido. Yo no voy a estar satisfecho, dijo el salmista, hasta que yo
despierte y yo vea al Señor cara a cara. Eso entonces va a decir,
ahora sí soy salvo. Porque en este mundo, ¿de qué
sirve comenzar en la fe? si uno no termina en la fe. Uno
puede andar todos los días a Judas Iscariote, anduvo con el
Señor Jesucristo tres años, pero después se apartó, ¿verdad? ¿Fue su salvación verdadera,
genuina? Él no fue salvo. Nosotros nos
hacemos de Cristo. Sabemos que la salvación es de
Él. Pero nosotros venimos a Él. La
fe que Él nos da se aferra a Él y no lo suelta. Y aprendemos
de Él. No son los oídores de la palabra,
sino los hacedores, los seguidores. Mira atentamente a la perfecta,
la Ley de la Libertad, y persevera en ella. persevera en ella. La palabra del Señor Jesucristo
es lámpara a nuestros pies, lumbrera a nuestro camino, es lámpara,
que nos enseña en toda manera cómo debemos nosotros comportarnos
en todo aspecto de nuestra vida diaria. Sabemos que no somos
salvos por las obras. No somos salvos por las obras.
pero la persona que dice que cree en el Señor Jesucristo y
no toma su cruz y sigue en pos de Él, no puede ser su discípulo. Mira atentamente la de la libertad
y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor
de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace. Cristo dijo, Venid a mí todo
lo que está trabajado y cansado, y yo os haré descansar. Pero
también dijo, Tomad mi yugo sobre vosotros." Mateo capítulo 11,
versículo 28. Venid a mí todos los que estáis
trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Y venimos a La persona que oye
la voz del Señor Jesucristo en el Evangelio viene a Él. Y en el Señor Jesucristo recibimos
el descanso, la paz, la paga por nuestros pecados. La obra
ha sido terminada. Pero Él no solamente es Salvador,
es Señor, ¿verdad? Nadie debe pensar que el Señor
Jesucristo es su Salvador, que no sea su Señor. Él es Señor
y Cristo. Él es el Señor de mi vida. Esto es lo que vino, el Señor
Jesucristo vino a establecer su reino. Y un reino tiene un
rey. Si el reino de Dios está en ti,
entonces el Rey Cristo Jesús está sentado sobre el trono de
tu corazón. Y Él es el que gobierna en tu
vida. Es el que gobierne. Dice ahí,
llevad mi yugo. El yugo es un instrumento que
utilizan los animales, los bueyes, que los sujeta, ¿verdad? Los sujeta donde ellos reciben
órdenes para el trabajo. Y el Señor Jesucristo dice, llevad
mi yugo sobre vosotros y aprended de mí. Es decir, hay una conversión,
hay un aprendizaje continuo. Hay un continuo venir al Señor
Jesucristo, un continuo aprendizaje del Señor Jesucristo si tenemos
oídos para oír. Pero la persona que oye en la
Palabra de Dios amándolos unos a los otros, perdonándolos
unos a los otros como Cristo también los perdonó a vosotros,
y no perdona, no está siguiendo al Señor Jesucristo. La persona que no puede perdonar,
esa persona no está siguiendo al Señor Jesucristo. La persona
que no es misericordiosa, esa persona no está siguiendo al
Señor Jesucristo. La persona que no puede ayudar a su hermano que tiene
necesidad, esa persona no está siguiendo al Señor Jesucristo.
Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso
y humilde de corazón y allí haréis descanso para vuestras almas,
porque mi yugo es fácil y ligera mi carga." El yugo del Señor
Jesucristo es yugo, es yugo. Está muy fácil pensar, el Señor
Jesucristo murió por todos mis pecados, pero podríamos decir eso es la
leche, ahí viene la carne, ahí viene la carne. niégate a ti
mismo y ven en voz de Cristo. Niega tus derechos, dice el hombre. Yo tengo mis derechos. Este hermano
está violando mis derechos. Este hermano me hizo mal. Yo
tengo que, tengo que vengarme. No, no tenemos derecho de vengarnos. lo que tenemos que hacer es perdonarnos
los unos a los otros, si estamos oyendo la voz del Señor Jesucristo. El yugo de Cristo es su amor
a los hermanos. Saben, no es fácil que tú me
ames a mí. No es fácil. Muchas veces no
soy amable. Y también puedo decir lo mismo
de todos los hombres, todos los hombres, pero debemos amarnos
los unos a los otros, así como Cristo nos amó a nosotros, si
somos seguidores de Él. Dijo ya en versículo, en Mateo capítulo 16, ven lo
que dice Mateo 16 versículo 24, Entonces Jesús dijo a Sus discípulos,
si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome
su cruz y sígame. Confesar al Señor Jesucristo
con nuestra vida, con nuestra vida. Porque todo aquel que quiera
salvar su vida, la perderá, y todo que la pierda, pierda su vida
por causa de mí, la hallará. Y como dije ya en Lucas capítulo
26, el Señor Jesucristo dijo, Lucas 6, 46. El Señor Jesucristo dijo a estas
personas, ¿Por qué me llamas Señor, Señor y no haces lo que
yo digo? ¿Por qué me llamas Señor, Señor
y no haces lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí y oye
mis palabras y las hace. Oye mis palabras y las hace.
¿Os indicará a quien es semejante? Semejante al hombre que edifica
una casa, cavó hondo y ahondó y puso el fundamento sobre la
roca, que es y cuando vino una inundación
el río dio con ímpetu contra aquella casa pero no la pudo
mover porque estaba fundada sobre la roca más el que huyó y no
hizo semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra
sin fundamento contra la cual el río dio con ímpetu y luego
cayó y fue grande la ruina de aquella casa una persona que
dice que que crea en el Señor Jesucristo, pero no viene al
Señor Jesucristo, no sigue al Señor Jesucristo. Puede decir
que cree todo el tiempo, puede decir Señor, Señor. El Señor
Jesucristo dijo, no todo el que me dice Señor entrará en el reino
de los cielos, sino el que mi padre, ¿verdad? En Mateo, capítulo
7. No todo el que me dice Señor,
Señor entrará en el reino de los cielos. Muchos me dirán aquel día, versículo
22, Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre
echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros,
entonces les declaré, nunca os conocí, apardados de mí, hacedores
de maldad. Nunca vinieron al Señor Jesucristo. Dijeron que creyeron, dijeron
que era el Señor, pero nunca vinieron al Señor, nunca creyeron,
nunca siguieron al Señor. Ahora, ¿dónde nos habla el Señor
Jesucristo? ¿Oyes la voz de Cristo? Si eres
oveja, oyes la voz de Cristo. ¡Qué precioso es cuando el Señor
Jesucristo da oídos para oír a sus ovejas! Tienen oídos para
oír la voz de su Pastor, del Señor Jesucristo. ¿Dónde oímos
la voz del Señor Jesucristo? Oímos la voz del Señor Jesucristo
en Su Palabra. Es por esto que debemos nosotros
estar bajo la predicación de la Palabra de Dios. Debemos tener
cuidado de qué hombre oímos, ¿verdad? Si Dios nos va a hablar,
nos va a hablar por un hombre, pero este hombre ha de hablar,
hay de ese hombre si no habla la Palabra de Dios. Nos habla
la Palabra del Señor Jesucristo en Su Palabra. Estamos oyendo
Su voz. Vean lo que dice, todas las escrituras
hablan de Cristo. Sabemos eso. En Lucas capítulo
24 el Señor Jesucristo les habló a los discípulos y sabemos que
el Espíritu Santo es el que toma las cosas de Cristo y nos las
enseña. Sin el Espíritu Santo revelando
la palabra a nosotros no podemos recibir. Necesitamos que el Espíritu
Santo nos hable. hable por la Palabra, pero nunca
habla, no habla aparte de la Palabra, o no habla en contra
de la Palabra, no habla en contra de Cristo. En Lucas capítulo
24, versículo 25, entonces Él les dijo, oh insensatos y tardos
de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho, no
era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara en
su gloria. y comenzando desde Moisés y siguiendo por todos
los profetas les declaraban todas las escrituras lo que de Él decían,
lo que del Señor. Todas las escrituras revelan
al Señor Jesucristo revelan a Él y todas las escrituras también
son nos dice allá en el segundo de Timoteo capítulo 3 en el segundo
de Timoteo capítulo 3 nos dice que todas las escrituras son
inspiradas por el Espíritu Santo, inspiradas por Dios. El apóstol Pablo está hablando
aquí a Timoteo. Dice allá en versículo 12, según
Timoteo 3, 12, Y también todos los que quieren vivir piadosamente
en Cristo, padecerán persecución. más los malos hombres y los engañadores
irán de mal en peor engañando y siendo engañados. Pero persiste
tú en lo que has aprendido, y te persuadiste sabiendo de quién
has aprendido." El apóstol Pablo le está hablando aquí a Timoteo.
Persiste, es decir, sé firme. Estad firmes persiste en lo que
tú has aprendido y te persuadiste o fuiste persuadido sabiendo
de quién has aprendido. Bueno, depende de quién has oído
es de quién has aprendido, ¿verdad? Si aprendiste de un hombre entonces
fuiste persuadido por un hombre. Aprendiste de un hombre. Pero
si fuiste enseñado por el Espíritu Santo, si fuiste enseñado, si
oíste la voz del Señor Jesucristo, entonces te estás siendo persuadido
por el Señor Jesucristo. Y que de la niñez, dice ya versículo
15, has sabido las Sagradas Escrituras. La Biblia que tenemos en nuestra
mano es la Palabra de Dios, las Sagradas Escrituras, las cuales
te pueden hacer sabio para la salvación. por la fe que es en
Cristo Jesús. La salvación es por la fe de
Cristo Jesús. En el Evangelio se revela la
justicia de Dios por la fidelidad del Señor Jesucristo, por la
fe del Señor Jesucristo, para que tú creas en el Señor Jesucristo
para fe, para que tú creas en Él. Las Escrituras son en las Escrituras
que te puede hacer sabio para la salvación. que están en Cristo
Jesús. Toda la Escritura es inspirada
por Dios, y útil para enseñar, útil para redarguir. Cuando somos enseñados, somos
enseñados lo que no sabemos. Somos enseñados lo que no sabemos. La Palabra de Dios es predicada
y lo que no sabemos de Dios nos es enseñado del Señor Jesucristo. Nos es enseñado cómo debemos
nosotros seguir al Señor Jesucristo, cómo debemos nosotros comportarnos
en nuestra vida, cómo debemos nosotros honrar al Señor Jesucristo. Se nos enseña eso porque no lo
sabemos. La palabra redarguir significa,
nosotros tratamos de meterle pensamientos a esto. Nosotros
tratamos de acomodar, el hombre trata de acomodar la palabra
de Dios a sus pensamientos. La palabra de Dios sirve para
redarguir, para, nos dice, esa palabra redarguir es impugnar
o rechazar una cosa por el vicio que contiene. impugnar o rechazar
una cosa por el vicio que contiene. Y si nosotros ajustamos, o sea,
si nosotros tratamos de ajustar la palabra a nuestros pensamientos,
tratamos de tomar aquí y tomar allá, contiene vicio, contiene
error, ¿verdad? Y la palabra de Dios sirve para
redarguir, para quitar ese mostrar dónde está el vicio, dónde está
el mal en nuestros pensamientos. Sirve para corregir. Una corrección
es traerlo otra vez al camino, ¿verdad? Si nosotros salimos,
la corrección nos trae otra vez al camino. Seguir, traernos otra
vez, si podemos oír la palabra de Dios. Si no puedes oír la
palabra de Dios, entonces no eres oveja del Señor Jesucristo. Instruyeron justicia. ¿Nos instruye
dónde está la justicia? En Cristo Jesús. Como dije, en Salmos 119, 105,
dice, Lámpara mis pies es tu palabra, y lumbrera mi camino. ¿Puedes oír la voz del Señor
Jesucristo? Cristo dijo esto en muchas ocasiones,
el que tiene oídos para oír, oiga. El oído que oye, el ojo que ve,
los dos, ambos son de Dios, ambos son de Jehová. Ahora quiero que
regresemos entonces a nuestro texto allá en Mateo capítulo
13. Ahora voy a leer el capítulo
trece, versículo uno. Aquel día salió Jesús de la casa
y se sentó junto al mar. Señor Señor Cristo salió y se
sentó junto al mar y se juntó la gente, se juntó la gente para escuchar. Y entrando Él en la barca se
sentó y toda la gente estaba en la playa. El Señor Jesucristo
estaba allí para enseñar, para predicar el Evangelio, ahí estaba
toda la gente. Y el Señor Jesucristo les habló
muchas cosas por parablas diciendo, esta es una de las parablas que
el Señor Jesucristo habló, y en esta parabla el Señor Jesucristo
está hablando de la manera que nosotros oímos. Es una parabla. de la manera
que nosotros oímos. ¡Qué clase de oidores somos!
Dice, He aquí el sembrador salió a sembrar, y mientras sembraba,
parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves
y la comieron. Parte cayó en pedregales donde
no había mucha tierra, y brotó pronto, porque no tenía profundidad
de tierra. pero salido el sol se quemó,
y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos, y
los espinos crecieron y la ahogaron. Y parte cayó en buena tierra,
y dio fruto, cual a ciento, cual a sesenta, y cual a treinta por
uno. El que tiene oídos para oír,
oiga." Ahora sabemos que la razón que el Señor Jesucristo habló
en parábolas. El Señor Jesucristo dijo esto.
Le preguntaron, ¿por qué hablas en parábolas? En un momento vamos
a ver la explicación de esta parábola. Pero le hicieron esta
pregunta, ¿por qué hablas en parábolas? El Evangelio es tan
claro. Pero el Señor Jesucristo da oído
soberanamente al que Él quiere, a los que Él ha determinado salvar
antes de la fundación del y aunque los otros lo oigan, aunque los
otros sean buenos oidores, si no da fruto, no son nada. Entonces acercándose a los discípulos,
dijeron, ¿por qué les hablas por parábolas? Él respondiéndoles
dijo, Porque a vosotros os es dado saber los misterios. La
razón por la que hablo en parábolas es que a ti Tú que oyes, te has
dado el oír, te has dado entender los misterios del reino de los
cielos. Es don de Dios, es por gracia,
mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene
se le dará y tendrá más, pero el que no tiene aún lo que tiene
le será quitado. El que tiene habilidad de oír,
se le va a dar más habilidad de oír. Pero el que no tiene
habilidad de oír, es decir, no tiene oídos para oír, aunque
diga que tenga oídos para oír, eso mismo se le va a quitar. Por eso les hablo en parábolas,
para que viendo no ven, porque viendo no ven y oyendo no oyen
ni entienden. De manera que se cumple en ellos
la profecía de Isaías que dijo, de oídos oiréis y no entendréis,
y viendo veréis y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo
se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado
sus ojos para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos,
y con el corazón entiendan, y se conviertan y yo los sane. Pero
bienaventurados, bendictos de Dios. vuestros ojos porque ven,
y benditos de Dios vuestros oídos porque oyen. Porque de cierto
os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no
lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron. Oíd pues vosotros
la parabla del Sembrador. Cuando alguno oye la palabra
del reino y no la entiende, cuando uno oye ¿Quién es el que habla
la Palabra del Reino? En Marcos capítulo 4, ¿Quién
es el que habla la Palabra del Reino? El sembrador es el que siembra la palabra. La palabra
de Dios es la semilla que Dios utiliza. Es la semilla que Dios
utiliza para dar vida. Nosotros no tenemos habilidad de sembrar
la semilla nosotros predicamos la palabra de Dios y en esta
manera regamos la palabra de Dios pero solamente Dios puede
sembrar la palabra y la palabra de Dios es lo que
Él utiliza para dar vida a su pueblo Él de su voluntad nos
hizo nacer por la palabra de verdad nos dice Santiago 1.18
por la palabra de verdad y nos dice en 1 Pedro 1.23 siendo renacido
no de simiente corruptible sino de incorruptible la palabra de
Dios es la palabra de Dios es la semilla Él nos hace nacer
por la palabra y cuando la palabra es predicada Cuando la voz del
pastor, cuando la voz del Señor Jesucristo está hablando, muchas personas oyen, muchas
personas oyen, pero parte de esta semilla cae sobre lo que
nos dice aquí en versículo 18 de Mateo 13. Cuando alguno oye
la palabra del reino y no la entiende, no la entiende porque
Dios no le ha dado entendimiento. Sabemos que el Hijo de Dios ha
venido, nos ha dado entendimiento. Las ovejas del Señor Jesucristo
oyen su voz, entienden lo que está diciendo y lo siguen. No tienen entendimiento, no la
entienden. Viene el malo, es decir Satanás,
y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Ese sí que fue
sembrado junto al camino. No hay fruto. no hay fruto en
ese que oye. Apenas oyó la palabra, le fue
arrebatado de la palabra. Entró una hora y salió la otra.
No hubo fruto, no hubo efecto sobre su vida. El segundo que
fue sembrado en pedregales, ese es el que oye la palabra y al
momento la recibe con gozo. Al momento parece que lo recibe
con gozo. Lo recibe con gozo y parece que
está encendido con fuego por el Señor. Recibe con gozo. Pero no tiene raíz en sí. No ha adentrado. La Palabra de
Dios no ha adentrado en su corazón. Es un conocimiento que tiene
intelectual. La fe, creer con el corazón,
involucra no solamente el entendimiento, involucra también el afecto y
la voluntad. Tiene que adentrar al ser de
la persona. Si solamente afecta una parte,
el entendimiento o el afecto o la voluntad no es la fe que
Dios da. No tiene raíz en sí mismo, sino
que es de corta duración porque ahí está la razón al venir la
aflicción o la persecución a causa de la palabra. A causa de la
palabra porque no tiene el amor de Dios derramado en su corazón.
Entendió, dice que entiende, la recibió, pero no recibió el
amor a esto. no recibió el amor a la gloria
de Cristo Jesús. Tiene un entendimiento pero no
recibió amor a ello. Viene la persecución por la palabra. Tropieza, tropieza. Ah, bueno, si eso es lo que involucra,
si eso es lo que involucra, que significa que Dios es soberano. y que el puede salvar a quien
el quiere y el deja, endurece al que el quiere mi mamá, mi papá mis hermanos, mis
hijos ellos no aman ese evangelio y si yo sigo en pos de ese evangelio
ellos me van a abandonar voy a perder mi trabajo, voy a perder
y dicen bueno no me conviene no me conviene. Viene la persecución
por la palabra, la persecución por la verdad, y tropiezan, y
no siguen. Versículo 22, el que fue sembrado
entre los espinos, este es el que oye la palabra, pero el afán
del siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra y
la hacen infructuosa. Tampoco da fruto. Esta palabra que fue sembrada,
esta persona tiene muchos amores. Tiene muchos amores. Tiene su
trabajo, y todos tienen que trabajar, pero el trabajo viene a tomar
el mismo lugar en realidad no, tiene que tener un poco más,
tiene más importancia que servir al Señor. Ahí tiene la familia,
ahí tiene compromisos, todos estos son los afanes de esta
vida. Hay una cosa importante, una
cosa esencial. El Señor Jesucristo le dijo a
Marta, Marta, Marta, estás muy ocupada en todas estas cosas,
hay una cosa importante. y es la que ha escogido María
y a ella no se le va a quitar. Una cosa importante es tu relación,
tu relación con el Señor Jesucristo, una cosa importante. Pero los afanes, y todos tienen
afanes, pero estas personas no recibieron el amor a Cristo solamente. aman a padre, madre más que a
Cristo. Trabajo, influencia, alguna posición
social, lo aman más que a Cristo, y se hace infructuosa y viene
a hacer nada. Bueno, gracias sean dadas a Dios
que sus ovejas, las ovejas del Señor Jesucristo, siguen al Señor
Jesucristo. porque Él es el que produce en
vosotros el querer así como el hacer por su buena voluntad.
Él no solamente les da una nueva vida, Él les dice sígueme y les
siguen. El que fue sembrado en buena
tierra, hay que hacer una nota acerca de esto, no hay ninguna
tierra buena por naturaleza. No hay ninguna tierra buena por
naturaleza. toda la tierra, es decir, todos
nosotros por naturaleza somos tierra del camino somos tierra
de espinos somos tierra pedregosa cada uno de nosotros tiene estas
cosas en nuestra vida tenemos afanes tenemos pruebas y dificultades
todos nosotros somos esto le estoy hablando de ovejas, los
creyentes Pero el Señor Jesucristo, el Espíritu Santo, viene antes
de oír la Palabra y prepara la tierra. Quita los estorbos, quita
las piedras, quita, cuando se va a labrar la tierra para que
agarre la semilla, se tiene que quitar esos prejuicios, se tiene
que quitar esos tropezaderos, se tiene que quitar las raíces
de amargura, se tiene que quitar estas cosas, para que al oír
la palabra de Dios, Dios pone esa palabra en el corazón, en
lo más íntimo de la persona, de tal manera que esa persona
ahora sigue al Señor Jesucristo porque ha recibido el amor de
Cristo en su corazón. No por una ley externa que lo
está obligando, Eso no es la fe del Señor Jesucristo, sino
porque Él ha derramado su amor, el amor de Cristo, dijo el Apóstol
Pablo, nos constriñe, nos motiva, nos mueve. El que fue sembrado
en buena tierra es aquella persona que ha sido el Espíritu Santo,
ha hecho buena tierra, ha hecho buena tierra. Hay un trabajo
Hay un trabajo que el Espíritu Santo hace. Este es el que oye
y entiende la Palabra. No solamente la oye y la entiende,
da fruto. Da fruto. ¿Cuál es el fruto del
Espíritu Santo? El fruto del Espíritu Santo es
amor, gozo, paz, paciencia. Allá en Galatas capítulo cinco. produce el Espíritu Santo sembrando la
Palabra de Dios en el corazón de su pueblo, el fruto del Espíritu
es amor, amor a Dios, amor al Señor Jesucristo. Y recuerden, nadie puede decir
que ama a Dios si no ama a su hermano. El que ama a Dios naturalmente
por la naturaleza del Espíritu Santo que vive en él, a eso me
refiero, el que ama a Dios por esa nueva naturaleza que tiene
naturalmente en el Espíritu, ama también a los que son engendrados
por Dios. Es lo que dice San Juan. Ama
el uno al otro. Este amor que sentimos. Nosotros sabemos, dijo el Señor
Jesucristo, en esto conocerán que son mis discípulos, en que
os amáis los unos a los otros. Y el amor el uno hacia el otro
se demuestra, se demuestra con acciones de misericordia, en
perdonarnos los unos a los otros, en buscar la unión, la comunión,
el gozo, buscar el bienestar del otro. no buscando nosotros
mismos. Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad,
bondad, fe, mansedumbre, templanza, contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han
crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos
por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. Si vivimos por
el Espíritu, si vivimos, andemos guiados por el Espíritu Santo.
Guiados conforme Su Palabra. El Espíritu Santo no guía aparte
de la Palabra escrita. La Palabra escrita. El Espíritu
Santo nos impulsa, pero cuando nosotros buscamos instrucciones,
aquí están las instrucciones. Aquí está la palabra, aquí está
la luz a nuestro camino. Este lleva fruto y produce a
ciento, a sesenta, a treinta por uno. Eso es conforme a la
voluntad de Dios, conforme al crecimiento que Dios da. No todos son adultos. Hay algunos
niños en la fe. Hay algunos jóvenes en la fe.
Según el Señor, la verdad. Según Él bendice. Pero no hay
por qué querer seguir siendo niños y comportarnos como niños.
Debemos querer buscar, buscar la leche para crecer por la Palabra
de Dios. Crecer. ¿Estás? ¿Estoy oyendo yo? No hablo de ustedes. Estoy oyendo
yo la Palabra de Dios. Estás oyendo tú al Señor Jesucristo. Si lo estás oyendo, entonces
lo estás siguiendo. Estás sujeto a Él. Él es tu Señor. Pero cualquier
persona que oye la Palabra de Dios y no se sujeta al Señor
de señores se está engañando. No es tu Salvador, sino es tu
Señor. Que el Señor bendiga a su pueblo.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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