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Cody Groover

Ten Misericordia de Mí

Cody Groover April, 29 2012 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover April, 29 2012
What does the Bible say about faith?

The Bible teaches that true faith is a gift from God that enables believers to trust in Jesus Christ for salvation.

Faith is a fundamental aspect of the Christian life, as it represents the means by which individuals come to trust in the Lord Jesus Christ. In the context of salvation, faith is not merely an act of belief but a deep-seated reliance on the person and work of Christ. Romans 10:17 emphasizes that faith comes from hearing the message, and the message is heard through the word of Christ. This underscores the idea that faith is a divine gift, given by God, allowing us to recognize our need for Him and to trust fully in His mercy and grace.

Romans 10:17, Ephesians 2:8-9

How do we know Jesus saves us?

We know Jesus saves because He fulfilled the law and bore our sins through His death, offering us justification.

The assurance of salvation through Jesus Christ is rooted in His accomplished work on the cross, where He fulfilled all righteousness and paid the penalty for sin. Jesus proclaimed that He came to seek and save the lost (Luke 19:10), demonstrating His purpose as the Savior. Justification is granted to those who believe in Him, as articulated in Galatians 2:16, which states that a person is justified by faith in Jesus Christ and not by the works of the law. This means our hope is secure in His perfection and grace, making it clear that salvation is exclusive to Him.

Luke 19:10, Galatians 2:16, Ephesians 1:7

Why is mercy important for Christians?

Mercy is crucial as it reflects God's character and is the foundation of our relationship with Him as sinners seeking grace.

Mercy is a central theme in the Christian faith as it illustrates the compassion and love of God towards humanity. The narrative of Bartimaeus crying out for mercy serves as a vivid reminder that all of humanity, like Bartimaeus, finds itself in desperate need of God's grace. Through divine mercy, believers are reminded that, despite their sinful state, God offers forgiveness and restoration through Jesus Christ. Therefore, mercy is not only foundational to our salvation but also guides how we, in turn, display love and compassion to others, thereby reflecting God's character in our lives.

Luke 1:50, Ephesians 2:4-5, James 2:13

How does God give faith to His people?

God gives faith through the hearing of His Word, enabling individuals to recognize their sin and need for Christ.

The process through which God grants faith to His people involves the proclamation of His Word. Romans 10:17 asserts that faith comes from hearing, and this hearing is through the Word of Christ. The Holy Spirit actively works in the hearts of individuals, awakening them to their need for a Savior and providing them the faith necessary to respond positively to the gospel. This divine enablement is not based on human effort or merit but rather stems from God's sovereign grace, highlighting that true faith is ultimately a gift from Him to bring sinners into a restored relationship with Himself.

Romans 10:17, Ephesians 2:8-9

Sermon Transcript

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estamos contentos de tener aquí
con nosotros en esta mañana el Pastor Gilberto él va a traer
el mensaje después de esta primera hora y los que están con nosotros
visitando por primera vez le damos la bienvenida esperamos
que el Señor bendiga su palabra a cada uno que está aquí presente
vamos a abrir nuestras Biblias ahora el libro de Marcos cuando
encuentren Marcos no les voy a dar el capítulo sólo buscan
el libro de Marcos. Cuando buscan allá en Marcos,
en Nuevo Testamento, quiero que vayan también al libro de Josué,
en el Antiguo Testamento. Después del Peronomio, está el libro
de Josué, En Josué capítulo 10, dice estas palabras, Josué capítulo
10 versículo 12, entonces Josué habló a Jehová el día en que
Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel y dijo
en presencia de los israelitas, Sol detente en Gabaón, y tu luna
en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo, y la luna
se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos.
¿No está escrito en el libro de Hazer? El sol se paró en medio
del cielo y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Y no hubo
día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la
voz de un hombre, porque Jehová peleaba por Israel. Imagínense
eso. No ha habido día como ese desde
entonces. No hubo día antes y no ha habido
día después. Que Dios atendiera la voz de
un hombre. Josué dijo, Sol detente. Y se detuvo. Se paró el Sol casi
un día entero. Casi 24 horas. Se paró el Sol
en su curso. No se puso el Sol. La luna se
paró donde estaba. que cosa, ¿verdad? No había día
como ese. Bueno, aquí en Marcos tenemos
algo aún más maravilloso. Nos dice allá que se detuvo el
sol porque Jehová peleaba por Israel. Jehová el Señor Jesucristo, Él
es Dios con nosotros. Él es Emanuel, Dios con nosotros. y Él pelea por Su pueblo. Él
pelea por Su pueblo. Pero algo más maravilloso que
este sol, el que está brillando aquí en el cielo ahora, más maravilloso
que este sol se detenga, que el Hijo de Dios, el Creador del
sol, el Hijo de Dios, el que creó los cielos y la tierra,
el Creador de todas, que Él se detenga, en su camino. Es más asombroso, ¿verdad? Más
maravilloso. Que Él se detenga en su camino. ¿Qué fue lo que causó, podríamos
decir, que el Señor Jesucristo se detenga en su camino? Si ustedes
tienen sus Biblias ahora abiertas, el libro de Marcos, en el capítulo
10, tenemos esta historia Comenzando en el versículo 46,
dice, Entonces vinieron a Jericó, y al salir de Jericó, él, el
Señor Jesucristo, y sus discípulos, y una gran multitud, estaba siguiendo
al Señor Jesucristo, una gran multitud, bartimeo el ciego,
bartimeo el ciego, Hijo de Timeo estaba sentado junto al camino
mendigando. Ahí estaba el ciego, y oyendo
que era Jesús Nazareno, comenzó a dar voces y a decir, Jesús,
Hijo de David, ten misericordia de mí. Y muchos le reprendían
para que callase, pero él clamaba mucho más, Hijo de David, ten
misericordia de mí." Entonces Jesús deteniéndose. ¿Ven allí la palabra que estoy?
Lo maravilloso de eso. Entonces Jesús se detuvo. Fue
entonces que el Señor Jesucristo, Él estaba en camino a Jerusalén,
Él vino para hacer la voluntad de Dios Su Padre, y nada podía
hacer que Él se detenga en Su camino de cumplir la voluntad
de Dios Su Ni Herodes podía hacer que salga del camino, ni los
discípulos, que dijeron, No, Señor, nunca se haga eso. Ten compasión de Ti, dijo Pedro.
Ni los discípulos, ni María, la madre del Señor Jesucristo,
podía detenerlo. Pero aquí hay un pobre hombre
ciego. Un pobre hombre ciego en el camino,
mendigando, y él clamó al Señor Jesucristo, y el Señor Jesucristo
se detuvo. ¡Qué figura tan hermosa! ¡Qué figura tan hermosa tenemos
delante de nosotros! El Señor Jesucristo vino para
buscar y salvar lo que se había perdido, y este hombre era uno
de ellos. ¡Qué alegre relato es esta pequeña
narración en la historia terrenal de nuestro Señor Jesucristo.
Jesús deteniéndose mandó llamarle y llamaron al ciego diciéndole,
ten confianza, levántate, te llaman. Él entonces arrojando
su capa se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús le dijo, ¿qué
quieres que te haga? Y el ciego le dijo, que recobre
la vista. Y Jesús le dijo, vete, tu fe
te ha salvado, y enseguida recorboró la vista y seguía Jesús en el
camino. ¡Qué preciosa es esta historia!
El Señor Jesucristo vino para buscar y salvar lo que se había
perdido, y este era uno de estos que estaba perdido. Quiero que
consideremos algunas cosas acerca de esta historia. Primero quiero
que consideremos la fe que Dios da. La fe que Dios da es cosa
sorprendente. Es sorprendente. No esperas encontrarlo
donde lo encuentras. Los discípulos no esperaban encontrarlo
acá. La gente, la multitud que lo
seguía, ellos no expresaron esta fe. La razón que sé que no reexpresaron
esta fe es porque no tenían necesidad. La fe que cree a Dios tiene necesidad
del Señor Jesucristo. Una fe que no tiene necesidad
del Señor Jesucristo no es fe que Dios da. No es fe que Dios
da. Bartimero era un creyente. Él creyó a Dios y porque él creyó
a Dios, él clamó. Él creyó a Dios. Ninguno de los
discípulos esperaba encontrar en este hombre esta fe. pero
muchas veces se encuentra la fe donde no se espera encontrarla. Estos objetos de misericordia,
¿verdad? Muchos, muchos le seguían, pero
pocos, pocos creyeron en el Señor Jesucristo. Muchos le seguían
por el pan. Muchos le seguían por curiosidad
para ver los milagros que Él hacía. Pero muy pocos tenían
necesidad de Él. de su misericordia y de su gracia. Bartimeo nos representa a toda
la humanidad. Nos dice la Palabra de Dios que
Bartimeo era hijo de Timeo. Timeo, la palabra Timeo significa
un honor o honorable. Es decir, Bartimeo era un hombre
ciego pero era hijo de un hombre honorable, un hombre de honor. Y también nosotros, por naturaleza. Todos nosotros somos hijos de
Adán. Dios creó al hombre en honor. Dios creó al hombre recto. Pero
ahí nos encontramos toda la raza humana en la miseria. No todos
lo saben, ¿verdad? No todos lo saben. Pero esta
figura, este Martimeo, es figura de los que Dios les da a entender
su condición. En realidad todos los que estaban
siguiendo al Señor Jesucristo tenían esta misma necesidad de
que su vista sea dada, porque todos los hombres por naturaleza
son ciegos, ciegos a la gloria de Dios en Cristo Jesús. No pueden ver la gloria de Dios
en Cristo Jesús. Ven a Cristo Jesús y lo ven como
un hombre, lo ven como un ejemplo. Un ejemplo a seguir nada más.
Un buen hombre, pero solamente un hombre. Pero él es mucho más
que un hombre. Él es el Dios hombre. Él es el
Creador de todas las cosas. El eterno Hijo de Dios que fue
enviado por Dios el Padre para dar Su vida en rescate por Su
pueblo. Es el Señor Jesucristo. Pero
no todos lo ven, no todos lo consideran, no todos lo entienden.
Todos los hombres por naturaleza están ciegos. Ciegos. Este hombre Bartimeo nació ciego,
aunque era hijo de un hombre noble, y nosotros nacimos en
pecado. Todos nosotros por nuestro Padre
Adán nacemos en el pecado, muertos a Dios. Ciegos a la hermosura,
la belleza de la santidad que está en el Señor Jesucristo.
Le vemos no hay hermosura en Él para que le decíamos." Nos
dice la Palabra de Dios en Isaías. Es la condición del hombre por
naturaleza. Pero gracias sean dadas a Dios
que el eterno Hijo de Dios fue enviado, fue enviado al mundo
para dar luz. Él es la luz del mundo. ¿Saben
qué significa eso? Luz es lo que nosotros necesitamos
para poder ver, pero también necesitamos ojo sano. Para que
puedas ver, para que este cuerpo natural pueda ver, necesitamos
luz, claridad y necesitamos un ojo sano. El hombre por naturaleza,
sus ojos están ciegos. La luz es el Señor Jesucristo. Nadie va a conocer a Dios aparte
de conocer al Señor Jesucristo. Él es la imagen del Dios invisible. Él vino para revelar a Dios el
Padre. Nadie ha visto a Dios jamás.
El unigénito que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer,
dice Juan 1, 18. Nadie va a ver a Dios si no lo
ve en el Señor Jesucristo. Y el Señor Jesucristo es la luz
del mundo. La luz ha salido por todo el
mundo. El problema es que los ojos de los hombres están cegados
a esta luz. Pero el Señor Jesucristo dijo
que Él vino para dar luz. Vean lo que dice Lucas capítulo
4. Lucas está citando textos del Antiguo Testamento, pero
en Lucas capítulo 4 Versículo 16, está citando una
cita en Isaías 61, pero no vamos a ver la cita en Isaías por tiempo. Vino a Nazaret, 4.16. Vino a Nazaret de donde se había
criado el Señor Jesucristo, y en el día de reposo entró en la
sinagoga conforme a su costumbre, y se levantó a leer. y se le dio el libro del profeta
Isaías, y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba
escrito, El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me
ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a
sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos
y vista a los ciegos." Vista a los que no pueden ver.
y poner en libertad a los oprimidos a predicar el año agradable del
Señor. Y enrollado el libro lo dio al
ministro, y se sentó, y los ojos de todos en la Cenagoa estaban
fijos en él, y comenzó a decirles, Hoy se ha cumplido esta Escritura
delante de vosotros. Él vino para dar vista a los
ciegos, para abrir los ojos de los que están ciegos. Y esto
no es al azar. Esto no es por chance. Esto es
porque Dios el Padre le dio un pueblo. Dios el Padre le dio
un pueblo a Su Hijo, el Señor Jesucristo, y Él vino para redimir,
Él vino para salvar a ese pueblo. Y no solamente que Él vino para
hacer la obra, es decir, el Eterno Hijo de Dios no vino aquí al
mundo simplemente para vivir y dar Su vida en rescate por
Su pueblo. Él en el tiempo, por el Espíritu
Santo, da vista a su pueblo para que vean quién es el Señor Jesucristo
y qué es lo que Él hizo. Y su esperanza está en Él, en
el Señor Jesucristo, quién Él es y qué es lo que Él hizo. La realidad es que todos los
hombres, es decir, su pueblo, todo su pueblo, está como este
hombre en esta condición de mendigo, esperando a la orilla del camino
hasta que pase Jesús por su camino. Un día, si tú eres del Señor
Jesucristo, tengo buenas nuevas, aunque no lo entiendas ahora.
Aunque ahora no lo entiendas, tengo buenas nuevas. Si tú eres
del Señor Jesucristo, un día Él va a cruzar tu camino. Él
va a cruzar tu camino con la predicación de la Palabra, te
va a dar entendimiento de quién es Él, te va a mostrar que tu
esperanza está únicamente en Él. Y cuando Él pase por tu camino,
y tú estés en esta condición de tinieblas, en tu miseria,
Él va a causar este clamor en tu corazón, Jesús, Hijo de David,
ten misericordia de mí. Él va a venir por ti. Él pasó por este camino. Sin lugar a dudas, este hombre
Bartimeo había oído del Señor Jesucristo. Si vemos allá en
el versículo, el Señor Jesucristo al salir de Jericó, Él y Sus
discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo,
estaba sentado junto al camino mendigando y oyendo Ah, ahí está. Ahí está la clave. Oyendo que era Jesús Nazareno,
comenzó a dar voces. La cosa que él oyó era que era
Jesús Nazareno. Eso fue lo que él oyó de las
personas que estaban alrededor de él. Es Jesús Nazareno. ¿Saben
esa palabra Nazareno? Era un despectivo. se decía con
desprecio, puede algo salir bueno de Nazaret decía, creo que era Andrés dijo
puede algo bueno salir de Nazaret y le decían Jesús Nazareno él
oyó esto pero él sabía que era más que Jesús Nazareno él oyó,
esa es la primera cosa que quiero que noten él oyó la fe que Dios
da La fe salvadora viene por oír, y el oír la Palabra de Dios. Dios ha querido salvar a los
creyentes por la locura de la predicación, del testimonio. Nosotros somos testigos. La iglesia es testigo del Señor
Jesucristo de quién es y qué es lo que Él ha hecho. ¿Quién
es Él a nosotros? ¿Y qué es lo que Él ha hecho
por mí? Él es el Señor, Él es Dios manifestado
en la carne. Él vino aquí a este mundo, tomó
carne de nuestra carne y hueso de nuestro hueso. Es quien es. Él vino de su Padre para cumplir
la justicia divina, cumplir la santa ley de Dios. Esa santa
ley que demanda perfección, demanda perfección de ti y de mí. Esa
ley que te condena a ti y me condena a mí. La ley que dice
maldito es todo aquel que no continúa en todas las cosas escritas
en la ley para hacerlas. No para darles el buen visto,
no para estar de acuerdo con ellas, o decir son buenas, sino
para hacerlas. Eso es lo que la ley requiere.
Y si no lo cumples, sólo hay estipulación de muerte. La ley
es mensaje de muerte. El Señor Jesucristo, porque Dios
es justo, y porque Dios no puede salvar, y eso lo digo, hay cosas
que Dios no puede hacer, Dios no puede mentir, Dios no puede
negarse a sí mismo, y Dios no puede ser injusto. Cuando Él
salva a un pecador, Cuando Él recibe a un pecador en su presencia,
no es como si tome el pecado de esa persona y simplemente
lo ponga debajo de la alfombra y lo cubra, y ahí está, vamos
a pretender que no está allá. Dios cuando salva a un pecador,
tiene que salvarlo en una manera consistente con su misma justicia. Él tiene que quitar el pecado,
de tal manera que Dios mismo no lo ve. Dios que ve todas las
cosas no ve el pecado de su pueblo. ¿Por qué? Porque no existe. Así
es la sangre del Señor Jesucristo que quitó el pecado de su pueblo. Él vino para cumplir la santa
ley de Dios. Él dijo ayer en Mateo 5, no vine
a abrogar la ley. No piensen ustedes que yo vine
a hacer a un lado la ley o a no darle consideración Yo sé que
muchas personas dicen el Dios del Antiguo Testamento parece
ser diferente del Dios del Nuevo Testamento. ¡Oh no! Dios no cambia. Dios es el mismo. Y el mismo
que salvó en el Antiguo Testamento es el mismo que salva hoy. Y
la misma manera que fueron salvos en el Antiguo Testamento es por
el mismo camino el Señor Jesucristo que somos salvos hoy. El Señor
Jesucristo vino para cumplir toda jota y tilde de la ley,
obedecer a Dios su Padre como hombre. Agradó a Dios todos los
días de su vida. Este es mi Hijo amado en quien
tengo complacencia, dijo el Padre. Este es mi Hijo amado. Y solamente
de Él ha dicho estas palabras. Aquí viene lo precioso. Él también está agradado de ti
si estás en Cristo Jesús. Él también está agradado de ti
si estás en Él. Habiendo Él cumplido todo lo
que Dios el Padre le había dado para establecer justicia como
hombre aquí en la tierra, Él fue a la cruz del Calvario, y
Él pagó la deuda que su pueblo debía a esa ley. La deuda que
demandaba su muerte. Él murió. Él murió la muerte
que debía morir su pueblo. Como sustituto de su pueblo.
Él murió en lugar de su pueblo. Y lo salvó. Lo redimió. Él pagó la deuda. Ahora, delante
de Dios, su pueblo no tiene pecado. está libre de pecado. La evidencia
de que Dios está satisfecho con la obra del Señor Jesucristo
es que Dios lo levantó de los muertos, lo resucitó el tercer
día, y ahora ha sido ascendido, está sobre el trono de Dios,
exaltado. Le ha dado un nombre al Señor
Jesucristo, que es sobre todo nombre, y ha jurado que toda
lengua va a confesar, toda rodilla se va a doblar, y va a confesar
que Él es el Señor. que él es el rey para la gloria
de Dios el Padre. El Señor Jesucristo vino para
salvar a pecadores. Este hombre oyó quien era el
Señor Jesucristo, porque él oyó era Jesús Nazareno, pero él no
se dirigió a él como Jesús Nazareno. Muchas personas hablan de Jesucito. Ese no es el Jesús de la Biblia.
Como si puedes poner a este Jesucito en un nicho, o puedes poner a
este Jesucito sobre tu pecho. Ese no es el Jesús de la Biblia.
El Jesús que vino Dios manifestado en la carne es el Señor de gloria. Él oyó quién era Jesús. Él oyó
que era el Cristo, el ungido de Dios, el que iba a ser enviado.
Y es por esto que Él se dirigió a Él de esa manera. Se dirigió
a Él como el Cristo. Él dijo, Jesús, sí, ese es su
nombre que le fue dado, llamará su nombre Jesús porque Él salvará
a su pueblo de sus pecados. Noten allá en Mateo capítulo
uno, yo estaba viendo esto. Siempre dejamos de citar este
texto en ese versículo, pero creo que debemos leer más. Versículo 21 dice, y dará a luz
un Hijo, hablando de María, dará a luz un Hijo y llamará a su
nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Jesús es Josué. que significa
Jehová salva. Todo esto aconteció para que
se cumpliese. Todo esto aconteció para que
se cumpliese lo dicho por el Señor Jehová por medio del profeta
cuando dijo, He aquí una virgen concibirá, dará a luz un hijo,
y llamará su nombre Emanuel, Dios con nosotros. Llamará su
nombre Jesús, sí, Él es Jesús, es un hombre, pero Él es Dios. todopoderoso manifestado en la
carne. Él oyó esto, Él oyó esto y estoy
convencido de que Él oyó las cosas que estaba haciendo el
Señor Jesucristo, los milagros que Él estaba haciendo, que daban
testimonio de Su divinidad. El Señor Jesucristo dijo, si
ustedes no me creen a mí, crean por las obras que hago. Las obras
que yo hago, ningún hombre las puede hacer. Ellos mismos daban
testimonio de esto. Nicodemo dijo, sabemos que has
venido de Dios porque nadie puede hacer las cosas que tú haces
si Dios no está con él. El Señor Jesucristo dijo, testigos
no faltan. El Antiguo Testamento da testimonio
de mí, Juan el Bautista da testimonio de mí, el Padre ha dado testimonio
de mí, las obras que yo hago dan testimonio de mí, y hablando
estas personas quieren creer, ustedes no quieren creer, ustedes
no creen, porque no son mis ovejas. Él oyó quien era, seguro había
oído, Él está sanando toda clase de enfermeros, Él vino para dar
vista a los ciegos, Yo soy ciego. Yo soy ciego. Él vino para dar
vista a los ciegos. Yo soy ciego. Él vino para salvar
a pecadores. ¿Qué oyes cuando se dice en la
Palabra de Dios, Él vino para salvar a pecadores? ¿Eres como
Bartimeu? Yo soy pecador. Solamente el Espíritu Santo te
puede mostrar la miseria, la oscuridad y las tinieblas en
que te encuentras si no estás en Cristo Jesús. Pero Bartimeu
dijo, yo soy ciego. Él vino para dar vista a los
ciegos. Yo soy ciego. Yo soy ciego. Él oyó esto. Él oyó esto, y cuando
oyó eso, se puso en el camino donde iba a pasar. Tal vez una
persona está diciendo, bueno, yo soy ciego, pero yo no he oído
de él. Él no me ha hablado a mí. ¿Sabe
qué hizo este hombre Bartiméu? Se puso en el camino donde iba
a pasar el Señor Jesucristo. Se puso en el camino donde iba
a pasar el Señor Jesucristo. Si estás aquí en este lugar y
no has conocido al Señor Jesucristo, ponte en el lugar donde el Señor
Jesucristo está pasando. El Señor Jesucristo dijo donde
dos o tres están congregados, y mi hombre ahí estoy. Les recomiendo
que cada vez que se abra este lugar para predicar, vamos a
predicar por la gracia de Dios a Cristo Jesús. Ponte en el lugar
donde Cristo Jesús está pasando. No dejes de congregarte. ven a el el escucho y el se puso en el
camino oyendo que era Jesús Nazareno cuando el oyo que era Jesús Nazareno
el porque estaba convencido de su necesidad porque estaba convencido
de que el Señor Jesucristo tenia poder esto es convicción verdad
y si estas convencido de que eres pecador Alguien dijo eso,
el pecador es una cosa santa, porque el Espíritu Santo se lo
ha revelado. El Espíritu Santo se lo ha revelado. Si estás convencido que eres
un pecador, estás en la miseria, estás en la oscuridad, no puedes
ver la hermosura de Cristo, no puedes ver la gloria de Dios
en la faz de Cristo Jesús, ¿estás convencido de esto? ¿Estás convencido
que Cristo Jesús tiene poder para salvarte? ¿Has oído que
Él vino para salvar a pecadores? Entonces ven y escucha la palabra. Ponte en el lugar donde él está
hablando. Había un niño que estaba en una congregación, esto pasó
hace muchos años, pero él oyó esto. Este niño, es una ilustración
muy hermosa, este niño estaba sentándose, creo que en la segunda
fila, y estaba predicando el pastor y él puso sus manos detrás
de sus orejas, así. y el papá estaba escuchando,
el niño estaba aquí junto a él y el papá por fin se dio cuenta
de lo que está haciendo el niño está poniendo sus manos así y
el papá le bajó las manos y después de un rato el niño volvió a subir
sus manos detrás de sus orejas a hacer así y el papá le volvió
a bajar las manos y por fin el papá le dijo cuando lo hizo otra
vez le dijo ¿qué estás haciendo? Y el niño le contestó, es que
yo oí que el Señor Jesucristo llama a sus ovejas y estoy escuchando. Pon atención, verdad. Pon atención. Él oyendo que Jesús... Cuando él oyó y estaba convencido
de esto, él comenzó a clamar. comenzó a clamar, a dar voces
y a decir, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. Ten misericordia
de mí. Saben, este es el clamor, este
es el llanto, podríamos decir, de los hijos de Dios que agarra
la atención del Señor Jesucristo. Esto se puede ilustrar muy fácilmente
cuando pones a 20 niños en una guardería. todos están jugando. Ahí tienes a las mamás separadas
en otro cuarto. Cuando un niño grita en dolor
o grita por algo, la mamá sabe. Todas las demás no escuchan,
pero la mamá está atenta. Ese es mi hijo. Voy a socorrer. La voz de uno de sus hijos clamando,
pidiendo misericordia, es la voz del Señor Jesucristo. Está
atento. al clamor de sus hijos. Él se
detuvo. Muchos le reprendían para que
callase, pero clamaba mucho más, hijo de David. Muchas personas,
aún especialmente los religiosos, los que estaban siguiendo a...
ellos estaban en la multitud, estaban siguiendo a Cristo. Y
cuando este hombre estaba convencido de su necesidad, él empezó a
clamar, y esos que estaban alrededor, ellos no estaban clamando, Ellos
no estaban buscando misericordia, y el hecho de que Él estuviera
buscando misericordia estaba reprendiendo la dureza de ellos
por no clamar. De hecho, todos debieran estar
clamando, ten misericordia de mí. Todos debieran estar clamando,
ten misericordia, pero cuando Él comenzó a clamar, ellos empezaron
a reprender. No, no lo hagas. Mira, no estás
tan mal, dicen algunas personas. Cuando una persona está convencida
de su su pecado y su necesidad de Cristo, especialmente religiosos. Empieza a tratar de callar a
la persona. Mira, mira que has sido creyente
toda tu vida. Mira que has sido buen cristiano,
entre comillas, toda tu vida. Y ahora vas a hacer este ruido
pidiendo misericordia. No ves que estás acusando a todos
los demás buenos cristianos. Este hombre no le importaba eso. Él tenía que tener misericordia
de Cristo. No sé si eso estuvo claro o no,
pero muchas veces personas que son simplemente cristianos en
nombre, cuando una persona empieza a buscar a Cristo, las otras
personas se ponen incómodas porque ahora tú estás buscando, veo
algo en ti y no está en mí. Mejor cállate. Vamos todos juntos. pero el creyente va a clamar.
No puedo estar satisfecho sin tener esta misericordia. Yo voy
a seguir buscando. Yo voy a seguir viniendo. Estos
son propiesos. Bueno, él seguía clamando. ¿Hasta
cuándo? ¿Hasta cuándo has de clamar?
¿Hasta cuándo has de clamar? Ya pedí al Señor que tenga misericordia
en mí. ¿Obtuviste misericordia? ¿No? ¿Dejaste de pedir misericordia?
¿Sí? No estás buscando misericordia.
No tienes. No estás en una manera desesperada. Está como esa mujer que estaba
buscando, la mujer sidofenicia que estaba buscando misericordia
del Señor. Y por fin el Señor Jesucristo
le dijo, mira, no está bien que yo tome el pan de los hijos.
Yo no fui enviado sino a la casa de Israel y no está bien que
yo tome el pan de los hijos y lo tire a los perros. Ella era una
mujer gentil. Eso no la disuadió a ella. Eso
no la desanimó. Ah, me insultó. No, el creyente
no está desanimado. El creyente sabe yo no soy nada,
no tengo nada, soy ciego, necesito vista. Tú eres el único que puede
darme la vista. Si tú no tienes misericordia
en mí, voy a perecer, pero yo voy a seguir viniendo a ti. Esa
es la fe que Dios da. La fe que se aferra al Señor
Jesucristo. Como Jacob, que luchó con el
ángel del Señor, y dijo, no te voy a soltar hasta que me bendigas.
No voy a dejar de venir a ti, y si muero, muero a tus pies.
Escuchen esto. Ninguno. ninguno se perderá de
aquellos que vienen al Señor Jesucristo buscando misericordia.
Está contrario a su naturaleza. Él es Dios rico en misericordia,
y si tú vienes buscando misericordia, reconociendo quién Él es, que
no te lo debe, que Él es el Señor, buscando misericordia, fallarás. Nadie que viene a Él será echado
fuera. No lo puedes encontrar en la
Biblia. Es inconsistente con su naturaleza. Él es Dios rico
en misericordia. Él se compadece y Él tiene placer
en mostrar misericordia. Nada le pudo disuadir a este
hombre. Él seguía clamando. ¿Hasta cuándo? Hasta que oyó
que el Señor Jesucristo le llama. No sigas dejando de venir hasta
que oigas de él. Hasta que oigas de él. Sigue
viniendo el Señor Jesucristo. Entonces Jesús deteniéndose llamó,
mandó, oigan esto, mandó llamarle. No hay ninguna palabra, no hay
ninguna palabrita en la palabra de Dios que no tenga significado. El Señor Jesucristo mandó, no
invitó. trae ese hombre trae ese hombre,
tráemelo acá el Señor Jesucristo manda, ¿verdad? pecador, ven a mí él clamó la razón por la que
clamó era porque tenía necesidad ¿quién le dio esta necesidad?
Dios se la dio Dios le dio esta necesidad Dios
le enseñó y él clamó Él fue mandado y mandó, mandó llamarle y llamando
al ciego, diciéndole, le dijeron esto. Algunas veces la persona
es temerosa y dice, bueno yo sé que vino a salvar a pecadores,
yo sé que soy un pecador, pero qué tal si no vino a salvarme
a mí. Qué tal si no vino a llamarme
a mí. Eres pecador, ven al Señor Jesucristo. Es un mandato del
Señor Jesucristo. Es un mandato, Él te manda. Venid
a mí, todo el que está trabajado y cargado, yo os haré descansar.
No es una sugerencia o una invitación, es un mandato. Así es que si
estás convencido que eres pecador, el Señor te manda. Tengo libertad
de decirle eso a todos los pecadores. A todos los que son pecadores,
hecho y derecho, verdaderos pecadores, tengo el derecho de decirle,
el Señor te manda. Ven a Él. ten confianza ten animo el señor
el señor te llama el te llama sientes este llamamiento cuando
el fue llamado cuando el fue llamado dice aquí entonces arrojando
su capa esta era toda su posesión su capa que era su abrigo lo
que le cobijaba se levantó y vino a Jesús. Cuando él oyó que el
Señor te llama, él mandó que se te llame, él vino al Señor
Jesús todavía no viendo, a tanteos. Él me llama, yo voy
buscando, yo voy buscando. Él todavía no tenía, pero ven
como la fe que Dios da se mueve y viene al Señor ese no se da
por vencido. Y respondiendo, Jesús le dijo,
¿qué quieres que te haga? El Señor Jesucristo ya sabía
lo que este hombre quería, ya sabía lo que este hombre tenía
necesidad, pero esto lo pregunta el Señor Jesucristo para que
salga de su boca. ¿Cuál es tu condición? ¿Cómo
te llamas? pecador. ¿Qué es lo que necesitas? Necesito perdón de pecado, necesito
limpieza, necesito justicia. Yo no tengo ninguna de estas
cosas. Yo te necesito a ti. Con el corazón
se cree para justicia y con la boca se confiesa para salvación. Maestro que recobre la vista.
Maestro que, Señor que yo pueda ver. Yo quiero ver. ¿Quieres ver la gloria de Dios?
¿Quieres ver al Señor Jesucristo en la gloria? Pídele, pídele. Yo quiero ver. Yo no tengo vista,
me estoy ciego. Quiero ver. Oigan lo que dijo el Señor Jesucristo.
Pues vete, ándate Ya tienes vista. Ánate. Tu fe te ha salvado. Tu fe te ha salvado. Ahora, la
fe de este hombre, él ya tenía la fe y todavía estaba ciego.
¿Oyeron eso? Cuando él clamó, él ya tenía
fe. No es su fe la que le dio la
vista, es el autor de su fe. el objeto de su fe. Vete. Tu
fe, el autor de tu fe te ha salvado, te ha dado la vista. Eso que
tú crees de mí, que yo tengo poder para hacerlo, es verdad,
yo tengo poder para darte vida. Tú crees de mí que yo tengo poder
para quitar tus pecados, es verdad, yo tengo poder. Eres limpio,
no tienes pecado. Es el Señor Jesucristo el que
salva. Es el Señor Jesucristo el que quita. La sangre del Señor
Jesucristo es la que quita el pecado. Pero nadie no es salvo
aparte de creer en el Señor Jesucristo. Nadie no es salvo aparte de confiar
en el Señor Jesucristo. Somos salvos por la fe de Cristo
Jesús. Nosotros creemos en Cristo Jesús
para ser salvos por la fe de Cristo Jesús. Les voy a mostrar
esto en la Biblia y lo dice de esa misma manera en Gálatas capítulo
2 versículo 16. 2 Galatas 2, 16, sabiendo que el
hombre no es justificado por las obras de la ley. Esta palabra
justificado es declarado justo delante de Dios. Una persona
que es declarado justo por Dios delante de Dios es porque Dios
ha hecho algo por él. No hay justo ni a un uno en el
mundo, pero si Dios declara a un hombre justo es porque de veras
lo es, porque Él lo ha justificado. Ahora, el hombre no es justificado
por las obras de la ley, sino por la fe de Cristo. La fe de Jesucristo. Su obediencia, su rectitud, su
obediencia hasta la muerte y la muerte de la cruz. Nosotros también
hemos creído en Jesucristo. Ahí está tu fe. Si es que Dios
te da la fe. Tu fe se aferra al autor de tu
fe, el Señor Jesucristo. Tu confianza está en Él. No en
tu fe. Muchas personas dicen yo tengo
mucha fe. Equivale a decir yo tengo mucha fe en mi fe. Yo creo
que porque yo creo. Yo creo que porque yo creo mucho
voy a ser salvo. No es nuestra fe. Yo creo en
el Señor Jesucristo. Mi confianza está en Él. Vete,
tu fe te ha salvado. Está hablando de que nadie es
salvo aparte de creer en el Señor Jesucristo, pero es la fe del
Señor Jesucristo la que nos salva. Y tú no puedes tener gozo aparte
de creer en el Señor Jesucristo. No puedes saber que Cristo Jesús
vino al mundo a dar su vida para que tú seas salvo aparte de que
tú creas en Él. De hecho, todo el tiempo que
estás en rebelión y no creas en el Señor Jesucristo, no tienes
ninguna esperanza en este mundo. Nosotros también hemos creído
en Jesucristo para ser justificados por la fe de Cristo y no por
las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie
será justificado. Bueno, vete, tu fe te ha salvado. y enseguida recobró la vista
y seguía Jesús en el camino enseguida el momento que tú por la gracia
de Dios vengas al Señor Jesucristo y pidas a Él el momento que tú
pidas a Él que tenga misericordia de ti tal como este hombre pidió
que se tuviera misericordia de Él el momento que vengas a Él
en fe porque Él te da la fe en ese momento vas a recobrar, vas
a tener la vista, ahora se ahora se quien es el señor jesucristo
ahora se que es lo que el vino a hacer y asi como este hombre
asi tu tambien vas a seguirlo por el resto de tu vida vas a
ponerte en el camino, ser su seguidor que precioso ilustracion
verdad que el señor bendiga su palabra
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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