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Cody Groover

La justicia que es por la fe

Cody Groover • July, 5 2009 • Audio
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Cody Groover • July, 5 2009

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Abran sus Biblias conmigo en
esta noche a Romanos capítulo 4. Aquí en Romanos capítulo 4,
el apóstol Pablo está dando un ejemplo de lo que ha venido diciendo,
y especialmente culminando en el capítulo 3, donde habla que
la justicia es por medio de la fe. La justicia que es delante
de Dios es por medio de la fe. y sabemos que somos justificados
por la fe de Cristo Jesús, nosotros los que creemos a Dios y creemos
en Cristo Jesús. Esa es la manera que el hombre
es justificado delante de Dios y no por las obras de la ley. Y aquí, en Romanos capítulo 4,
está dando el ejemplo al apóstol Pablo, hablando y mostrando que
Abraham es un ejemplo de esto, que Abraham Él fue justificado,
fue declarado justo delante de Dios cuatrocientos años antes
de que fuera dada la ley en el monte de Sinaí. ¿Cómo fue declarado
justo? Fue declarado justo en la circuncisión,
y nos dice claramente que Él no fue declarado justo siendo
circunciso, sino que Él fue declarado justo delante de Dios aún en
su circuncisión. Ahora, vamos a ver esto entonces
en Romanos capítulo 4, versículo 1, dice, ¿qué pues diremos que
halló Abraham nuestro padre según la carne? Porque si Abraham fue
justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para
con Dios. No para con Dios. Nadie se va
a gloriar delante de Dios. No va a haber nadie para que
se gloríe. somos hechuras suyas, creados en Cristo Jesús para
buenas obras, las cuales Él preparó de antemano que anduviésemos
ahí. Nos dice que por gracia sois salvos por medio de la fe,
y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para
que nadie se gloríe. No por obras. Habrá no tiene
de qué gloriarse delante de Dios. Dice versículo 3, dice, porque
¿qué dice la Escritura? La Escritura claramente dice,
creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia. Creyó a Dios. Ahora, debe ser
obvio, para que una persona crea a otra persona, esa persona tiene
que haberle dicho algo. La fe viene por el oír y el oír
la Palabra de Dios. Es imposible creer a Dios aparte
de oír la Palabra de Dios. es imposible creer a Dios, aparte
de que Dios nos hable en su palabra. Muchos creen en Dios. Es decir,
sólo el necio dice no hay Dios. Todos los hombres, si tienen
mente racional, ellos saben que hay un Dios. Pero esa fe de creer
que hay un Dios, esa no es la fe salvadora. Esa no es la fe
de los escogidos de Dios. Esa no es la fe de Abraham. Abraham
creía que había un Dios antes de que Dios se le apareciera.
Abraham era un idólatra. Él conocía que había un Dios,
mas no conocía al Dios verdadero. El hombre conoce que hay Dios,
mas no conoce al Dios verdadero. Pero cuando viene Dios en su
palabra, y es predicado, Cristo Jesús, Nosotros conocemos a Dios
únicamente en la revelación que está en Cristo Jesús. Él es la
imagen del Dios invisible. Él le ha dado a conocer. Cuando
viene la palabra de Dios y es predicado Cristo Jesús en su
persona y su obra, es levantado delante de los que oyen, y Dios
da la fe. Dios hace una obra de milagro
en el corazón de una persona y da vida. y la evidencia de
esa vida es que esa persona cree a Dios y es lo que dice aquí,
la escritura dice claramente creyó Abraham a Dios, lo ven
allá en versículo 3 lo que estoy queriendo recalcar es que él
creyó a Dios porque Dios le dijo algo ya lo acabamos de leer allá
en Génesis capítulo 15, progresen allá Dios ya le había hablado
en otras ocasiones a Abraham Pero dijo allá en el versículo
3, dijo también Abraham, mira que no me has dado prole, y he
aquí que será mi heredero, un esclavo nacido en mi casa. Luego
vino a él palabra de Jehová, así como vino a nosotros palabra
de Jehová, los que hemos creído a Dios, vino a nosotros. Nosotros no íbamos tras Dios,
no buscábamos a Dios. Vino el Evangelio, vino la palabra
de Dios a nosotros, los que hemos creído. vino a él palabra de
Jehová diciendo no te heredará éste sino un hijo tuyo será el
que te heredará y lo llevó afuera y le dijo mira ahora los cielos
y cuenta las estrellas si las puedes contar y le dijo así será
tu descendencia no se pueden apreciar las estrellas hoy día
cuando salimos en la ciudad a verlas tenemos que salir allá al campo
para ver las estrellas innumerables, verdad, no las podemos contar,
las galaxias. Y dice Dios a Abraham, así será
tu descendencia, como las estrellas del cielo. Y dice versículo 6,
y creyó a Jehová, creyó a Jehová, ahí está. Si por la gracia de
Dios, tú en esta noche puedes creer el testimonio de Dios que
Él ha dado en Su Palabra acerca de Su Hijo Jesucristo, que Él
es el Salvador de pecadores. Si tú por la gracia de Dios puedes
creer a Dios en este momento, serás contado por justicia. Esa
fe que Dios te da es contado por justicia. Creyó a Jehová
y le fue contado por justicia. No su fe le es contado por justicia. No la fe de él. La fe del Señor
Jesucristo es imputado, puesta a su cuenta. Él creyó a Dios. Nuestra fe no es la que nos salva. Nuestra fe no murió por nosotros.
Nuestra fe es débil. Nosotros creemos y luego dudamos. Luego tenemos temor. Nuestra
fe es imperfecta. Pero la fe, si es la fe de Dios,
la fe que el Señor Jesucristo da, es la fe de Él, y es por
la fe de Él que somos salvos, la fidelidad de Él. Y es su obediencia
o su fidelidad la que es imputada o puesta a nuestra cuenta. Nadie
es salvo aparte de esa fe, la fe que cree a Dios. Nadie es
salvo aparte de esa fe. Y es lo que está diciendo acá.
Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia. Luego dice
en versículo 4 de Romanos 4, dice, Pero al que obra, la religión
del hombre por naturaleza es querer ser salvo por lo que hace. Es la religión de las obras.
Sólo hay dos religiones en el mundo, la religión de la gracia
y la religión de las obras, la religión que salva y la religión
que conduce a perdición. Y dice acá, al que obra, no se
le cuenta el salario como gracia, no es favor. Si tú trabajas una
semana y después de terminar la semana viene el patrón o el
que te da el cheque y te dice, te voy a regalar este dinero. Dices, perdón, no me lo estás
regalando. Esto no es un regalo, yo trabajé para eso. Tú me lo
debes. Cuidado con que no me lo dé.
Cuidado con que no me lo debes. Eso no es favor. Y es lo que
está diciendo acá. Al que obra, no se le cuenta
el salario como gracia. Y si eso fuera la base de la
aceptación con Dios, entonces la salvación no es por gracia.
Es lo que está diciendo. La salvación no es por gracia
de esa manera. No es tampoco la cooperación
entre Dios y el hombre. Si yo hago una cosa, para aportar
a la salvación que ha hecho el Señor Jesucristo, me lo estoy
ganando. Tengo de qué gloriarme delante
de Dios, y también tú. Pero nos dice claramente la Palabra
de Dios que no es por obras, para que nadie se gloríe, para
que nadie se gloríe en su presencia. El único que es alabado es el
Señor Jesucristo. A Él es toda la honra y la gloria. Al que obra no se le cuenta el
salario como gracia, sino como deuda. Vean esto en Romanos capítulo
11. Lo dice de nuevo aquí el apóstol
Pablo. Está hablando de ese remanente.
Queda un remanente escogido según la gracia. En el capítulo 11,
versículo 5, está diciendo el apóstol Pablo, así también, aún
en este tiempo, ha quedado un remanente escogido, escogido
por gracia. Sabemos que la salvación es por
gracia desde el principio hasta el fin, y todo en medio. Es decir,
somos escogidos por Dios antes de la fundación del mundo por
la gracia de Dios. Somos salvos en el tiempo por
la gracia de Dios. Somos preservados por la gracia
de Dios. Y somos glorificados por la gracia
de Dios. Es todo por gracia. Ha quedado
un remanente escogido por gracia, dice. Y dice en versículo 6,
y si por gracia, Y si es gracia la salvación, entonces ya no
es obra. De otra manera, gracia ya no
es gracia. De otra manera, gracia no es
gracia. No se puede mezclar la gracia
y las obras. Y si por obras, ya no es gracia. De otra manera, la obra ya no
es obra. Tal vez hay que pensar eso un poquito. Pero lo que está
diciendo aquí el Apóstol Pablo es que no se puede mezclar estas
dos cosas. Regresamos allá a Romanos capítulo
4. Al que obra no se le cuenta el
salario como gracia, sino como deuda. Mas al que no obra, sino
cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por
justicia. Su fe, la fe del Señor Jesucristo,
le es contada por justicia. ¿Significa esto que el creyente
no tiene obras? Ustedes saben que no es cierto.
El creyente tiene buenas obras. Pero las buenas obras que tiene
el creyente no son la causa de la salvación, sino son... acompañan, acompañan la salvación. La persona que crea a Dios va
a andar en las obras que Dios ha preparado de antemano, que
andemos en ellas. Vean eso en Efesios capítulo
2. El creyente tiene buenas obras y el creyente quiere agradar
al Señor, y el creyente quiere tener buenas obras. Pero las
buenas obras son algo... Oigan eso, el Señor Jesucristo
dijo, hagan sus buenas obras para que su Padre sea glorificado. El momento que una persona hable
de ti y diga algo bueno, y tú hagas algo para ser visto de
los otros, eso ya no es buena obra. Dice el Señor Jesucristo,
ya recibiste tu paga. Lo hiciste para ser visto de
los hombres, recibiste tu alabanza de los hombres y ya es todo. Cuando hagas las obras, hazlo
en secreto para que tu Padre que vea en secreto. Y cuando
hablen las personas de ti, hablen y dan gracia a Dios, dan gracia
a Dios por la gracia de Dios que está siendo manifestada en
ti. Y cuando una persona es movida a dar gracias a Dios por la gracia
de Dios que ha sido manifestado en ti, por tu comportamiento,
por dar un vaso de agua, eso es buena obra. Pero la cosa misteriosa
de eso es que el creyente, después de hacer las buenas obras, dice,
¿cuándo lo hicimos? porque lo hace sin pensar en
ello. Dice allá en Efesios capítulo
2, dice versículo 8, porque por gracias soy salvos por medio
de la fe, por medio de la fe. Y esto no de vosotros, pues es
don de Dios. no por obras para que nadie se
gloríe, porque somos hechuras suyas, creados en Cristo Jesús
para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para
que anduviésemos en ellas. El creyente va a andar en esas
buenas obras. El creyente va a tener esas buenas
obras. Él es el que nosotros produce
el querer como el hacer por su buena voluntad. Quiero que queden
aquí en Efesios 2. Quiero que vean esto. Por gracia
soy salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es
el don de Dios. Es don de Dios. Por la fe soy
salvos, por gracia. Y quiero que noten acá en Galatas
capítulo 2, versículo 16, Esto va mano a mano con Romanos capítulo
3, pero dice allá, sabiendo que el hombre no es justificado delante
de Dios por las obras de la ley, sino por la fe, ¿de quién? La
fe de Jesucristo. Jesús, como hombre, él creyó
a Dios. Él creyó a Dios en perfección. Él anduvo, Él agradó a Dios.
Son salvos por la fe de Jesucristo, Nosotros también, ahora está
hablando de creyentes, nosotros también hemos creído en Jesucristo,
ahí está nuestra fe, en Jesucristo es nuestra fe, para ser justificados
por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley, por cuanto
por las obras de la ley nadie será justificado. El creyente,
ahora oigan esto claramente, oigan esto, el creyente Sí es
justificado delante de los hombres por las obras. De eso está hablando
Santiago. Santiago está hablando de ser
justificado por las obras delante de los hombres. No me digas que
crees a Dios y luego andes de una manera contraria a eso que
estás diciendo. Es justificada la fe del hombre
por lo que hace. y da el ejemplo en este caso
de Abraham, da el ejemplo de David, crea a Dios, crea a Dios. Vamos a ver esto en Santiago
capítulo 2, versículo 14 dice, hermanos míos, ¿de qué aprovechas
si alguno dice que tiene fe y no tiene obras? La fe sin obras
es muerta. Dice una persona, yo creo a Dios,
yo creo en el testimonio de Dios acerca de Cristo Jesús, pero
esa persona nunca ha venido al Señor Jesucristo, nunca ha confesado
su fe en el Señor Jesucristo. No tiene obra. ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana
están desnudos y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
Y alguno de vosotros le dice, ida en paz, calentados y saciados,
pero no le dais las cosas que son necesarias para el cuerpo
de que aproveche. Hay una persona, está claro eso,
¿verdad? Hay una persona, yo tengo para
poder dar a un hermano que tiene necesidad, las necesidades de
la vida. Está hablando de necesidades.
Y yo tengo para dar, pero no le doy. Yo le digo eso, anda
en paz, caliéntate con eso. Le sirve eso, de ninguna manera. Así también la fe si no tiene
obras es muerta en sí misma. Pero alguno dirá, tú tienes fe
y yo tengo obras. Dice, muéstrame tu fe sin tus
obras y yo te mostraré mi fe por mis obras. ¿Tú crees que
Dios es uno? ¿Crees que Dios es uno? ¿Crees
que hay Dios? Esa es la fe de muchos, ¿verdad?
Yo creo en Dios. Yo creo en Dios, yo creo en el
Señor. Y si ayer tú crees que Dios es uno, bien haces. También
los demonios creen. Ellos también creen. Ellos están
seguros que hay un Dios. No hay nadie en el infierno que
no sabe seguramente que hay un Dios. Los demonios creen y ellos
tiemblan. ¿Más quieres saber, hombre vano,
que la fe sin obras es muerta? No fue justificado por las obras
Abraham nuestro padre. Abraham, nuestro padre, fue justificado
por las obras delante de quién? Delante de nosotros. Nosotros
sabemos que Abraham creyó a Dios porque él obedeció a Dios. Él
salió, ¿verdad? Abraham, nuestro padre, fue justificado
por las obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar.
¿Qué más nos puede demostrar la fe de Abraham que aquello
cuando Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia? Esa
es la justicia delante de Dios. Pero viene el tiempo y dice Dios
a Abraham, su descendencia va a ser como las estrellas que
están en el cielo. Y ustedes saben la historia. Habló con Abraham y dijo, pues
ya pasó el tiempo y no nos ha dado ese hijo, hay que echarle
la mano a Dios. ¿Por qué no entras con mi sierva
y ahí tienes el hijo que Dios nos prometió? Como echándole
la mano a Dios. Ese hijo que nació es Ismael
y solamente causó problemas a Isaac, el hijo prometido, a la siguiente
prometida. Bueno, pero después nació Isaac. el hijo de la promesa. Y en Isaac
será la descendencia bendecida. Cristo está hablando de la simiente
prometida. Bueno, Dios había prometido que
de Isaac vendría la simiente prometida. Su simiente prometida
nacería, es decir, Cristo. Su esperanza, su esperanza de
gloria, nacería por Isaac. Pero luego le dice Dios a Abraham,
toma a tu hijo, tu único, anda y ofrécelo como holocausto allá
en el monte que yo te diré, el monte Moriah, que es el monte
Carvajal. Y nos dice la palabra de Dios
que Abraham creyó a Dios. Pero ¿cómo lo sabemos nosotros?
¿Cómo es justificada la fe de Abraham delante de nosotros?
Dios le dijo, toma a tu hijo y ofrécelo, y él fue a ofrecer
a su hijo. Y nos dice la Palabra de Dios
que él, en su corazón, él ya había matado a ese joven. Él
ya lo había degollado. Ya había levantado el cuchillo
para degollar a su hijo sobre el altar. Cuando le detuvo la
mano, Dios le dijo, no lo hagas daño. Ya sé que ahora tú temes. No me has rehusado ni a tu hijo.
Pero habrán estado convencidos, nos dice la Palabra de Dios,
habrán estado plenamente convencidos que Dios es poderoso para levantar
a ese joven de los muertos por el cual vendría el Cristo. Y
en figura, Él recibió a Isaac de los muertos tres días después
de que Él recibió el mandamiento. Es la figura de la resurrección,
el Señor Jesucristo. Él creyó a Dios. Y su fe es justificada
delante de nosotros. Nosotros sabemos que Abraham
creyó a Dios. Pero él no fue justificado por
eso. Él fue justificado antes de esto,
cuando él creyó a Dios. Bueno, regresamos allá a Romanos
capítulo 4. Al que obra no se le cuenta el
salario como gracia, sino como deuda. Mas al que no obra, sino
cree, En aquel que justifica al impío, su fe le es contado
por justicia. ¿A quién justifica a Dios? ¿A quién justifica a Dios? La
palabra, su nombre es Jesús. Llamará su nombre Jesús porque
Él salvará a su pueblo de sus pecados. ¿A quién justifica a
Dios? ¿A los justos? Dice acá, justifica
al impío. a limpio, a pecadores. Tenemos
que reconocer que Dios vino a salvar a pecadores. La palabra de fiel
y digna es ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo
a salvar a pecadores, dijo el apóstol Pablo, de los cuales
yo soy el primero. El Señor Jesucristo dijo, los
sanos no necesitan un médico. Los sanos no necesitan un médico.
Son los pecadores, los enfermos. necesitan un médico. Y Él justifica
al impío. ¿Cómo justifica Dios al impío? Dios justifica al impío por la
sangre del Señor Jesucristo. Es justificado por la obra del
Señor Jesucristo en la cruz del Calvario. Cristo nos redimió. Dice acá en Gálatas capítulo
4, Dice, en el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo
nacido de mujer, nacido bajo la ley, para que redimiese a
los que estaban bajo la ley. Nosotros teníamos sobre nosotros,
por nuestra naturaleza pecaminosa, porque entramos en este mundo
pecadores delante de Dios, la ley tenía una demanda sobre nosotros.
El alma que pecare ciertamente morirá. La ley de Dios demanda
nuestra muerte. Estamos cautivos. Somos pecadores
y estamos en la esclavitud al pecado y la ley de Dios demanda
nuestra muerte. Y para que Dios pueda ser justo,
cuando Él recibe a un pecador en Su presencia y es aceptado
en el Señor Jesucristo, Él tiene que pagar la deuda que esa persona
debe a Su santa ley. Eso es lo que hizo el Señor Jesucristo.
Él vino y con Su sangre preciosa 1 Pedro, capítulo 1, versículo
18, nos dice, sabiendo que fuiste rescatado, esa es la palabra
redimido, fuiste rescatado, redimido, de vuestra vana manera de vivir,
la cual recibiste de vuestros padres, no con cosas corruptibles,
como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo,
como de un cordero sin mancha y sin contaminación, y ha destinado
desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los
posteros tiempos por amor de vosotros, mediante el cual creéis
en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria,
para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. Bueno, dice allá
Romanos 3, siendo justificados gratuitamente por su gracia,
mediante la redención que es en Cristo Jesús. Es por gracia,
favor no merecido. Pero al Señor Jesucristo le costó.
A Él le costó. A Él le costó el precio, el precio
de su sangre, para limpiar para quitar el pecado de su pueblo.
Eso es el mensaje de la salvación por la gracia de Dios. Es el
único mensaje que da paz al alma, que da consuelo al alma, que
somos salvos, completamente salvos. Cuando Cristo murió, Él pagó
por todos los pecados de todo su pueblo, escogidos y dados
por Dios el Padre. Él murió por todos los pecados.
Ya no existe el pecado de su pueblo, del Señor Jesucristo.
¿Oyeron eso? Esas son buenas nuevas. El pecado
de su pueblo ha sido quitado. Él es victorioso. Él tomó el
pecado de su pueblo en su propio cuerpo y fue a la cruz y murió,
derramó su sangre y él murió y fue sepultado. Al tercer día,
Él resucitó victorioso sobre todos nuestros enemigos. Victorioso
sobre el pecado, el mundo, Satanás y la muerte. Él ha vencido todos
nuestros enemigos, y este hombre, el Señor Jesucristo, como Cabeza
Federal y representante de Su pueblo, ahora mismo ha sido glorificado
y está sentado en el trono en el cielo. Al que no obra, sino
que cree en Aquel que justifica al impío. Su fe le es contada
por justicia. David también habla de esto.
Habla de Abraham y ahora habla de David. Dice, David habla de
esta bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia
sin obras, diciendo, y está citando Salmo 32, Bienaventurados aquellos
cuyas iniquidades son perdonadas y cuyos pecados son cubiertos.
Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado. atribuye justicia sin obras.
Bueno, el versículo nueve dice, es pues esta bienaventuranza
solamente para los de la circuncisión, es solamente para los judíos
de la nación de Israel, los judíos según la carne, es esta bienaventuranza
que habló David solamente para los judíos, o también para los
de la incircuncisión, también para nosotros aquí en Yucatán. Porque decimos que a Abraham
le fue contada la fe por justicia. Ahora está diciendo cómo le fue
contado. ¿Cuándo le fue contado a Abraham
esta justicia? ¿Cómo pues le fue contada? ¿Estando
en circuncisión o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en
la incircuncisión. Abraham no había sido circuncidado
cuando él dice la palabra de Dios le fue contado por justicia.
Él recibió, dice versículo 11, recibió la circuncisión como
señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún
incircunciso, para que fuese padre de todos los creyentes
no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea
contada por justicia. Nosotros somos gentiles. Esta
señal fue dada a los judíos. Esta señal de la circuncisión
fue dada a los judíos. ¿Significa que solamente judíos
son salvos? No, judíos y gentiles son salvos
por la fe, por la fe del Señor Jesucristo, y Padre de la circuncisión
para los que no solamente son los de la circuncisión, sino
también que siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro Padre
Abraham antes de ser cuncidado. Nosotros también somos circuncidados.
La persona que cree en el Señor Jesucristo somos circuncidados.
La circuncisión no echa de mano. Cuando Dios corta, Él nos corta
y nos quita ese corazón de piedra, ese corazón duro, y nos pone
un corazón sensible, corazón de carne. Es decir, que cada
persona que cree en el Señor Jesucristo es circuncidada, y
eso está hablando. Bueno, voy a terminar con eso. Que el Señor bendiga Su Palabra.
Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. Será contado por justicia.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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