Bootstrap
Cody Groover

Creyeron por la palabra de Él

Cody Groover May, 17 2009 Audio
0 Comments
Él vino para salvar

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos a abrir nuestras Biblias
ahora al libro de Juan capítulo 4 y vamos a ver los últimos versículos
en este libro de Juan capítulo 4 en esta mañana vamos a comenzar
desde el versículo 25 desde el versículo 25 de Juan capítulo 4 le dijo la
mujer Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo. Cuando Él
venga, nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo, Yo soy
el que habla contigo." Vamos a dejar de leer aquí por
un momento. El Señor Jesucristo, Jehová El
eterno Hijo de Dios vino a este mundo para buscar y salvar lo
que se había perdido. Él es el buen pastor que va en
busca de sus ovejas que están en todas partes del mundo. Vimos
en la primera parte de este capítulo que el Señor, a propósito, cruzó
el camino de esta y en la providencia de Dios, Él estaba allá con esa
mujer, solo, solo. Él vino para salvar a esta mujer. Y qué maravilla de maravillas
es para el alma de una persona que tiene esta realización. Maravillosa gracia, acabamos
de cantar este himno. ¿No te maravilla Si tú crees
en el Señor Jesucristo, el Señor se ha manifestado a ti, ¿no te
maravilla que el Señor de gloria deje la gloria para venir a este
mundo? Es cosa de maravilla. Que Él deje la gloria y venga
y tome carne de nuestra carne y hueso de nuestro hueso. para
identificarse, que venga a buscarnos a nosotros. Seguramente nosotros
no lo estamos buscando a Él. Es gracia. La salvación es por
gracia. Bueno, ¿y cómo es que salva el
Señor Jesucristo a esta mujer? ¿Cómo es que el Señor Jesucristo
salva a Su pueblo? Sabemos que Él salva a Su pueblo
de sus pecados por Su sangre. preciosa que Él derramó en la
cruz del Calvario. Es la sangre del Señor Jesucristo
que quita el pecado de Su pueblo. Es la sangre del Señor Jesucristo
que hace paga a la justicia divina por esa ley quebrantada. Es lo
que satisface a Dios. Permite que Dios sea justo y
el que justifica al que es de la fe de Pero quiero que notemos
en este, es necesario que Él vaya a la cruz del Calvario,
es necesario. Sin que Él muera, no hay otro
camino. Él es el camino, la verdad y
la vida. El camino a Dios, el camino a
estar justo delante de Dios, en justicia, es por medio del
Señor Jesucristo. No hay otro camino, solamente
en Él. Pero esta mujer, y al igual que nosotros, nosotros
no teníamos ningún entendimiento. No solamente Él vino a hacer
esto, sino que Él se revela en el tiempo. Es necesario que Él
venga individualmente a cada uno de nosotros. Y Él viene en
la predicación de la Palabra. Es más, el Señor Jesucristo está
aquí. El Señor Jesucristo está aquí
en esta mañana. Él está hablando a los Suyos. Él está hablando. El Señor Jesucristo
le dijo a esta mujer, si supieras quién es el que habla contigo,
si supieras cuál es el don de Dios y quién es el que habla
contigo, tú le pedirías y Él te daría agua viva. Él es el
que está hablando por medio de la predicación de Su Palabra.
Cuando Él es predicado, Él es levantado delante de todos. no en una imagen visible, no
en un idolo, sino que la Palabra de Dios es predicado y Él es
levantado para que todos los que lo vean, vivan. Todos los
que lo vean a Él con ojos de fe y crean, vivan. Pero es necesario que Él venga
y Él se manifieste, Él se revele a cada uno de los Suyos. Esta
es la vida eterna, dijo el Señor Jesucristo, que te conozcan a
ti. al único Dios verdadero y a Jesucristo
quien ha enviado. Es necesario que esta mujer entienda,
conozca al Dios vivo, que lo conozca. Y es necesario que cada
uno de los suyos conozca, conocemos a Dios. Primera de Juan capítulo cinco,
primera de Juan capítulo cinco, Versículo 19, es un texto que
conocemos bien. Dice versículo 19. Sabemos que
somos de Dios. Somos está hablando de los suyos,
de los escogidos, de los que creen. Y el mundo entero está
bajo el poder del maligno, poder de Satanás. Pero sabemos que
el Hijo de Dios ha venido. ¿Cómo lo sabemos? Es lo que estoy
diciendo. Él se nos reveló. Se nos manifestó. Sabemos que el Hijo de Dios ha
venido y nos ha dado entendimiento. Sí creemos, pero entendemos lo
que creemos. La fe no es ciega. La fe tiene
su objeto puesto en el Señor Jesucristo. Él es el autor de
la fe. La fe está mirando al objeto
de la fe, al Señor Jesucristo. Tenemos entendimiento para conocer
al que es verdadero. Y estamos en el verdadero, en
Su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la
vida eterna. Conocerlo a Él es conocer a Dios
el Padre. Es conocer a Dios el Padre. Y
es por eso que el Señor Jesucristo vino a esta mujer, al igual que
Él viene a todo Su pueblo. Él está viniendo a Su pueblo
hoy. Nosotros no sabemos dónde está este pozo, no sabemos dónde
está este pozo, pero nos dijo ir y predicar el Evangelio a
toda criatura. Y Él va a cruzar el camino de
los Suyos en este pozo. en este pozo donde la gente está
tratando de satisfacer sus deseos, sus necesidades, y no haya satisfacción. Él va a cruzar su camino y Él
va a revelarse a los Suyos. Esta mujer tenía algo de entendimiento,
era religiosa, tenía algo de entendimiento, pero hasta ese
momento no conocía a Dios. No conocía al Señor Jesucristo. Todo lo que ella entendía venía
a ser superstición, venía a ser tradición. Es que si todo lo
que nosotros sabemos, si lo que nosotros sabemos no está basado
sobre la Palabra de Dios, entonces hemos de desecharlo, hemos de
desecharlo. Nuestra fe, la fe del creyente,
tiene que estar basado sobre la Palabra de Dios únicamente. Solamente la Palabra de Dios
es el fundamento de la fe. Sí, nosotros creemos el testimonio
de hombres, pero ese testimonio tiene que estar basado sobre
la Palabra de Dios. Tiene que estar basado sobre
la Palabra de Dios. Esta mujer tenía entendimiento,
pero todo lo que tenía venía a ser superstición, y el Señor
Jesucristo le dijo, Ustedes adoran lo que no saben. ellos estaban adorando allá en
este monte y ustedes creen que se debe adorar allá en Jerusalén
el Señor Jesucristo les dijo la hora viene y ahora es cuando
los verdaderos adoradores ni en este monte ni en Jerusalén
los verdaderos adoradores adorarán en espíritu y en verdad nunca
aparte de la verdad tal como está en Cristo Jesús siempre
en espíritu y no en forma no en ritos, no en ceremonias, sino
de corazón. Ahí está el asunto del hombre,
el corazón. Es necesario que en espíritu
y en verdad que le adoren. Y esta mujer había sido convencida
por el Espíritu Santo de su pecado. Cuando el Señor Jesucristo Cuando
viene el Espíritu Santo en la predicación de la Palabra, el
Espíritu Santo convence de tres cosas, dice el Señor Jesucristo
en Juan capítulo 16. Si quieren ver allá en Juan capítulo
16, el Espíritu Santo convence de tres cosas. En Juan capítulo 16, versículo
8 dice, hablando del Consolador, del Espíritu Santo, Cuando Él
venga convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De estas tres cosas. De pecado,
y noten esto, de pecado por cuanto no creen en mí. Cada hombre por naturaleza es
pecador. Cada hombre es por naturaleza
pecador. Y todos nosotros somos pecadores por naturaleza, pero
Dios convence del pecado, de que no es nuestra maldad, no
es nuestra maldad lo que nos estorba venir al Señor Jesucristo. El pecado es mi supuesta bondad. El pecado es lo que soy. es lo que está en mí. No está
en las acciones, está en mí. Y el pecado se manifiesta, la
raíz del pecado es esta, no han creído en mí. ¿Saben? Hay un arrepentimiento del que
no hay que arrepentirse. ¿Ah? Hay un arrepentimiento del
que no hay que arrepentirse. y ese es el arrepentimiento de
la incredulidad al Señor Jesucristo. Cuando Dios da la fe y la persona
cree en el Señor Jesucristo, nunca se tiene que arrepentir
de ese arrepentimiento. Nunca se tiene que arrepentir.
Ese es el arrepentimiento hacia Dios. Pero de las acciones que
nosotros hacemos, podemos arrepentirnos y decir, nunca lo vuelvo a hacer.
Ahora les voy a decir lo que está en mí. ¿Cuántas veces yo
he dicho? Ustedes también pueden decir
lo mismo, porque así como estoy mirando a ustedes es como si
estoy mirando a un espejo. ¿Cuántas veces han dicho, me
arrepiento, no lo vuelvo a hacer? Y por un tiempo todo va bien. Y de repente, ahí salió eso otra
vez. Dices, ya me arrepentí de eso,
pero volvió a salir. ¿Qué pasó de tu arrepentimiento?
Hay que arrepentirse de ese arrepentimiento, ¿verdad? Porque ese arrepentimiento
no produjo nada. Hay que arrepentirse de ese arrepentimiento.
Pero el arrepentimiento que es hacia Dios, el pecado que es
contra el Señor Jesucristo, porque no creyeron en mí. Ahí está mi
rebelión, ahí está el ñollo de mi rebelión. Yo no me he sujetado
a la justicia que está en el Señor Jesucristo. No he venido
a Él, no me he postrado a Sus pies. La persona que cree en
el Señor Jesucristo, que se ha arrepentido de sus obras y solamente
está confiando en las de Él, entonces no tiene que arrepentirse
de eso ya más. Ojalá que esté claro esto. De
pecado, de justicia y de juicio. De pecado por cuanto no creen
en mí, de justicia por cuanto voy al Padre y no me veréis más. Él ha establecido la justicia. Él ha establecido cuando una
persona es convencida de la justicia del Señor Jesucristo, Él está
allá en la gloria ahora. Hay un hombre allá en la gloria.
Hay una justicia que se requiere del hombre, y hay un hombre allá
en la gloria. De eso estoy convencido. El Espíritu
Santo convence de que Él está en la gloria, justo delante de
Dios. Él llevó el pecado de Su pueblo
en Su propio cuerpo, y lo llevó allá a la tumba y lo dejó allá,
y nunca más será recordado de justicia. por cuanto voy al Padre,
y de juicio por cuanto el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado."
De juicio. Él ha puesto a juicio el pecado
de Su pueblo. Él ha juzgado el pecado de Su
pueblo en el cuerpo del Señor Jesucristo. satanás el príncipe
de este mundo ya ha sido juzgado y nosotros nuestro pecado ya
han sido juzgados ya no hay más condenación para los que están
en Cristo Jesús ya no hay más juicio porque Él ya ejecutó el
juicio allá en la cruz del Calvario el Espíritu Santo convence de
estas tres cosas y esta mujer allá en nuestro texto en Juan
capítulo 4 Esta mujer, ella tenía una conciencia
de pecado, ella tenía una conciencia de maldad. Ella había tenido
cinco maridos y el que estaba con ella en ese momento no era
su marido, era una mujer adultera. Ella tenía una conciencia, pero
seguía allá en su vida, seguía haciendo lo mismo. Tenía una
conciencia de esto, pero el Señor Jesucristo le muestra ello, ella
se justifica y el hombre siempre se justifica en su maldad pero
el Señor Jesucristo le habló le habló al corazón a ella y
cada uno de nosotros dice, podríamos decir yo creo que puedo decir
esto confiado y cada uno de nosotros acepta que somos pecadores Pero
el Señor Jesucristo sabe exactamente dónde tocar. Está como el doctor, cuando vas
al doctor y el doctor de repente empieza a empujar, empieza a
empujar al retideo, luego empuja y ¡ay! grita, ¡ay! esa ya. El Señor Jesucristo sabe dónde
tocar en la vida de cada uno de los suyos para que ellos confiesen. El Señor Jesucristo no necesita
información sobre tu vida. Eres un libro abierto para el
Señor Jesucristo. No necesita que alguien le diga
acerca de ti. Él sabe lo que está aquí. Sabe
con todos los demás, se vale poner fachada. Los novios, cuando
quieren enamorar a las novias, ponen fachada, ¿verdad? También
las novias lo hacen. Es decir, no muestran las garras.
Se portan bien. Y nosotros queremos ser civiles,
queremos ser... Pero con el Señor Jesucristo
estamos desnudos. Él nos ve. Él ve adentro. Y no podemos venir delante de
Él con fuegos. El Señor Jesucristo le pregunta,
¿Dónde está tu marido para que ella confiese? ¿Dónde está ¿Dónde estás, Adán? ¿Dónde estás,
Adán? Él sabe dónde está Adán. ¿Dónde
estás tú? Pero Él viene buscando y Él abre
el interés de esta mujer y luego viene el momento que ella empieza
a hablar y luego dice allá, ella manifiesta un interés en el Señor
Jesucristo. Ella manifiesta un interés en
Cristo. Ella no sabía que era Jesús.
Ella manifiesta un interés en el Cristo, el Mesías de Dios,
el que fue prometido en las Sagradas Escrituras, el que es el Redentor,
el que es el Salvador. Ella tenía un entendimiento. Ella había oído del Mesías que
iba a venir. Y esta es la preparación, esta
es la preparación que Dios hace en el corazón de Su pueblo. El
Señor Jesucristo vino a esta mujer y ella ya había oído del
Mesías. Ella ya había oído del Mesías,
que era el Salvador, del Cristo, pero ella no sabía quién era.
Y muchas veces nosotros cuando vamos predicando la Palabra,
vamos hablando a nuestras amistades, ellos tal vez ya han oído algo
de otra persona, tal vez en su niñez. Los niños están yendo
en la clase, debemos orar por ellos. Los niños saben, ellos
escuchan la Palabra y saben, los niños creen, ellos creen. Les hablas la Palabra de Dios
y ellos creen. y luego viene el día que se empiezan
a revelar y a ir por fuera y desaparecen por un tiempo, pero el Señor
puede utilizar esa semilla, esa semilla. No sabemos cuándo fue
sembrada esta semilla en esta mujer, pero el Señor Jesucristo
lo va a traer a fruto en este momento. y le dice a esta mujer
le dijo mujer dijo la mujer versículo 25 sé que ha de venir el Mesías
llamado el Cristo cuando Él venga cuando Él venga a ti nos declarará todas las cosas todas las cosas todas las cosas
acerca de nosotros mismos, porque no nos conocemos nosotros mismos. Hasta que Él viene y nos declara
quiénes somos, tenemos una opinión muy alta de nosotros mismos.
Cuando nos declara todo acerca de nosotros mismos, nos revela
quiénes somos. Nos declara todo acerca de Dios. Él es el que revela a Dios el
Padre. Cuando Él venga, Él nos declarará
todas las cosas todas las cosas que son para sabiduría con Dios. Y el Señor Jesucristo le dice,
yo soy. ¡Qué precioso es este! Este es
la palabra de poder, yo soy. Yo soy el que habla contigo. Cuando el Señor Jesucristo dice
yo soy, cuando Él dice yo soy, Él está diciendo, yo Jehová,
yo Jehová. Él está usando las mismas palabras
con que se identificó a Moisés cuando Moisés vino a la zarza
que ardía y no se consumía, ¿se acuerdan? Cuando Moisés fue comisionado
por Jehová para ir y librar su pueblo de la cautividad en Egipto. Él le dijo, cuando yo volviere
y les dijera, ¿quién me envió? Y el Dios le dijo, yo soy, Jehová
le dijo, yo soy el que soy. Así le vas a responder, yo soy
el que soy, te envío, yo soy, te envío. Esto es el siempre
existente, el que tiene existencia en sí mismo, el Dios del pacto. Jehová dice yo soy el creador
de todas las cosas yo soy el que tiene existencia en sí mismo
y cuando Él se reveló a esta mujer como yo soy el Cristo Él
está diciendo yo soy el que se reveló a Moisés allá en la salsa
que ardía Jehová yo soy el Dios de Abraham de Isaac y de Jacob
ella había hecho referencias acerca de Jacob, ¿verdad? Ella
era, nuestro padre Jacob dijo, yo soy, yo soy el Dios de Jacob,
yo soy el Dios de Jacob, yo soy el que apareció a Moisés, yo
soy el Dios del pacto de quien todas las Escrituras dan testimonio. Yo soy Jehová que fue prometido
en las Escrituras que vendrían. Es lo que está diciendo. ¿Saben? La palabra, el nombre Yo Soy,
Yo Soy Jehová, su nombre Jehová, tiene varias, ¿cómo podría decir? varias, Jehová
se ha manifestado en el Antiguo Testamento con varios nombres
compuestos del nombre Jehová. Y todos estos nombres de Jehová nos alimentan, nos sostienen,
nos da fuerza. Es el nombre del Señor. Primero,
por ejemplo, yo soy Jehová que provee, como en Génesis capítulo
Yo soy Jehová que provee, Jehová proveerá, ese es Su nombre. Yo
soy Jehová proveerá. El que provee todas tus necesidades,
todo lo que necesitas, todo lo que yo requiero de ti, Yo soy
Jehová que lo provee. Yo soy Jehová que sano todas
tus enfermedades, todas tus dolencias, en la cruz del Calvario, cuando
ese árbol fue echado al agua y convirtió esas aguas de mara,
aguas saladas, aguas que no podían tomar, fueron convertidas en
agua dulce por ese árbol que fue echado en la amargura. Pues en nuestra amargura, en
nuestra amargura de nuestro pecado, el Señor Jesucristo fue a la
cruz del Calvario y es por Su muerte allá en la cruz del Calvario
que nosotros tenemos vida. Yo soy Jehová que sano todos
tus enfermedades. Yo soy Jehová tu estandarte,
a quien todo el pueblo de Dios es reunido. Él es Jehová tu estandarte. Es Jehová tu paz, Jehová Salom. Él es el que ha hecho la paz
mediante la sangre de Su cruz. Yo soy Jehová tu pastor. nada
te faltará. Yo soy Jehová tu justicia. Yo
soy tu justicia. Yo soy Jehová que estoy contigo. Si Dios es con nosotros, ¿quién
contra nosotros? Yo soy el Cristo. ¡Qué momento,
verdad! ¡Qué momento cuando esto, esta verdad, Esta persona inunda
el alma de una persona. ¿Qué dije? Inunda. Sí, porque
te llena, te llena y rebosa. El Señor Jesucristo Dios serán
aguas que salten para vida entera. El que tenga sed, venga a mí
y beba, y de su interior correrán ríos de agua viva. Te llena,
te inunda. Yo soy imagínate bueno como ha
ocurrido en la vida de muchos de nosotros que hemos creído
el momento que nosotros el señor se nos revela estamos llenos
de gozo llenos de gozo queremos compartir este gozo saben el
gozo el gozo se tiene que compartir verdad se tiene que compartir
si estas solo en un lugar y te pasa algo bueno está difícil,
¿verdad? Está difícil porque quieres compartir
ese gozo. Cuando el Señor Jesucristo viene,
quiere la persona compartir ese gozo, esa verdad. Y esa mujer
dice, dice la Escritura, en esto vinieron sus discípulos, regresando
a nuestro texto, en esto vinieron sus discípulos y se maravillaron. Y nosotros nos maravillamos también.
Nos maravillamos también que el Señor Jesucristo haya venido
a nosotros. Que el Señor Jesucristo haya
venido a hombres pecadores. Esta era una mujer samaritana,
de quien los judíos no tenían trato. Los tenían como perros,
y además era una mujer adulta. Se sabía por qué estaba yendo
al mediodía. Eso no era costumbre. Y nosotros
no somos mejores, somos pecadores. Y el Señor Jesucristo ha tenido
misericordia de nosotros. ¡Qué maravilla! Así es que yo
puedo decir, yo me maravillo que el Señor Jesucristo venga.
Y ustedes pueden mirar aquí al frente y decir, yo me maravillo,
hermano Cody, que el Señor Jesucristo venga por ti. Y yo digo, amén. Yo también me maravillo. que
habla con una mujer, sin embargo ninguno dijo, ¿qué preguntas
o qué hablas con ella? Entonces la mujer dejó su canto
y se fue a la ciudad y dijo a los hombres, venid y ved, aquí hay
algo que quiero que notemos, esta mujer en este pueblo donde
adoraban superficiosamente, donde no tenían la revelación del Señor
Jesucristo, ella era una una lámpara en una oscuridad. Ella
era la única que conocía, por lo que sabemos en las Escrituras,
la única que tenía la verdad. Y por cierto, no era la mejor
referencia, podríamos decir, en el pueblo. El Señor Jesucristo vino y se
reveló una mujer que todo el pueblo sabía que tenía mala reputación. Pero ella era la única que tenía
la verdad. Ella era la luz en este pueblo. Pero noten cómo
ella, ella no va con un aire de yo sé y tú no sabes. Ella
no fue con un aire de superioridad o tratar de indoctrinarlos o
tratar de convencerlos. Ella simplemente fue y dijo ven
y ve. Ven y ve. Hay algo muy poderoso
en esto. Saben, el Señor Jesucristo dijo,
no hay profeta en su propio pueblo. No hay profeta en su propia tierra.
Y muchas veces no hay profeta en su propia casa. Mucha sabiduría, ven y ve. Hay
mucha sabiduría en ven y ve. El Señor Jesucristo ha hecho
algo por mí, ven y ve. yo no te puedo convencer, y ninguna
otra persona, más vale que ninguna otra persona te pueda convencer.
Pero si la predicación de la palabra viene a tus oídos, y
eres convencido por ti mismo, por el Espíritu Santo, entonces
eso nadie te lo quita. Si yo por elocuencia, ya lo tengo. Pero si alguna persona por elocuencia,
o por facilidad de palabra te puede convencer de una manera,
espera que venga otro más elocuente y te convenza de otra manera.
Pero si el Señor Jesucristo, si el Espíritu Santo te convence,
es como ese hombre, ¿se acuerdan de ese hombre ciego allá en Juan
capítulo nueve? El Señor Jesucristo había sanado
a ese hombre ciego, hombre ciego. Él no tenía el privilegio de
ir a las escuelas, a las universidades, de haber leído las Escrituras,
pero él era más sabio en ese momento que el Sanedrín. Y ellos estaban examinando a
este hombre y él dijo, ellos dijeron, es un pecador, da gloria
a Dios, sabemos que este Jesús es pecador. Y él dijo, si es
pecador o no, no lo sé, sólo sé una cosa, antes era ciego
y ahora veo, y sabemos que Dios no escucha pecadores. Él sabía
más que estos hombres. Ven y ve. Hay algo muy práctico
para nosotros en eso también, ¿verdad? Algo muy práctico para
nosotros. Ven y ve. Hay un hombre que me ha dicho
todo cuanto he hecho. Mucho más de lo que está revelado
acá. Y el Señor Jesucristo, el Espíritu
Santo está hablando a los Suyos. mucho más rápido de lo que yo
estoy hablando. Yo estoy hablando y estoy hablando la Palabra de
Dios, pero el Espíritu Santo está revelando, está trayendo
cosas a la memoria y está revelando cosas que yo no sé y no puedo
saber, pero Él sabe. Él sabe todo cuanto yo he hecho
y Él sabe todo cuanto tú has hecho y Él sabe todo de todo.
No será éste el Cristo. Ella sabía que era el Cristo.
Ella sabía que Él era el Cristo. Pero no pretende enseñarles a
ellos. Pretende que ellos vengan. Ese
es su propósito. No que me creas a mí. Yo creo
que tú vengas. Ven y ve. Ese es mi mensaje.
Ven al Señor Jesucristo. Ven al Señor Jesucristo y ven
por ti mismo. No pretendo que me creas a mí.
Ven a señores de Cristo y ven. ¿No será este el Cristo? Entonces salieron de la ciudad
y vinieron a Él. Entre tantos, los discípulos
le rogaron diciendo, Raví, come. Y Él les dijo, yo tengo una comida
que comer que vosotros no sabéis. Entonces los discípulos decían
unos a otros, Le habrá traído alguien de comer? Jesús le dijo,
mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe
su obra. Esa es su comida. Él estaba comiendo
todo el tiempo. Hay, para nosotros también, para
nosotros también hay una comida espiritual. Al Señor Jesucristo
es el pan. que yo acabe la obra. Mi comida
es que yo haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra.
¿Lo hizo? ¿Acabó su obra? ¿Hizo la voluntad
del Padre? En esa voluntad somos santificados. En esa voluntad, la voluntad
de Dios el Padre que el Señor Jesucristo cumplió, En esa obra
terminada está nuestra salvación. Él acabó esa obra. Y ahora el
Señor Jesucristo dice acá a los discípulos, no decís vosotros,
aún faltan cuatro meses para que llegue la siega. Y aquí os
digo, alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos
para la siega. Entre la siembra y la siega hay
como cuatro meses, en el sentido natural. Si siembras maíz, cuatro meses,
ahí está la cosecha, en el sentido natural. Pero en el sentido espiritual,
siempre es tiempo. Siempre es tiempo de cosecha.
Siempre es tiempo de la siega. ¿Por qué? Porque hay otros que
van delante. A Apóstol Pablo, yo sembré y
Apóstol lo fregó. el Señor del crecimiento, es
el Señor. En el reino de los cielos no
hay este, hay un proverbio que dice, el que ciega recibe salario
y recoge fruto para vida eterna para que el que siembra goce
juntamente con el que ciega. Nuestro propósito es que vengan
al Señor Jesucristo, no es hacer nombre para nosotros mismos.
porque esto es verdadero dicho uno es el que siembre y otro
es el que ciega en el sentido natural eso causa celos verdad
envidia si yo siempre yo hago todo el trabajo y tu gozas del
trabajo eso en el ámbito natural eso enoja verdad eso da celos
pero en el reino celestial eso no es así cuando yo siembre y
tu ciegas los dos nos gozamos, los dos nos regocinamos. Yo os he enviado a cegar lo que
vosotros no labrastes. Otros labraron y vosotros habéis
entrado en sus labores. Todos los santos del Antiguo
Testamento, los apóstoles, ellos sembraron, ellos escribieron
la palabra inspirada por el Espíritu Santo. Ustedes Cada uno que ha
venido aquí, no fue la primera vez que oyeron el Señor Jesucristo.
Ya habían oído. Si ahora es el Señor que se revela
a ti, o uno sembró a otro ciega, pero los dos nos gozamos. Y luego dice ya, y muchos de
los samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por la palabra
de la mujer que había dado testimonio diciendo me dijo todo lo que
he hecho muchos creyeron pero saben muchos
creyeron también dijeron que creyeron en el Señor Jesucristo
cuando vieron los milagros cuando si yo digo algo y ustedes creen
porque yo lo dije eso puede hacer que vengan, verdad. Si yo digo
ven y ve, porque en este mensaje está toda mi esperanza. En este
mensaje yo oigo lo que Dios ha hecho por mí. Y yo me regocijo. Ustedes pueden creerme y venir,
pero eso no es la salvación. La base del fundamento de la
salvación es creer la palabra de Dios. Creer la palabra de
Dios. No es suficiente creer a un hombre. Puedes ver a una persona y decir,
yo creo que tu crees, pero no es lo mismo decir, yo creo en
el Dios que tu crees, eso no es. La persona tiene que estar
en el arco por si misma, yo tengo que creer por mi mismo. Tu fe
tiene que estar basado sobre la palabra de Dios. Quiero que vean allá Si vas a creer a un hombre, si
vas a creer a un hombre, crea al apóstol Pablo, ¿verdad? Si vas a creer a un hombre, crea
al apóstol Pablo, pero aún así no es suficiente. con todo y que el apóstol Pablo
es un testigo fiel. Pero noten lo que el apóstol
Pablo está buscando cuando él predica. Capítulo 2, versículo
1. Así que hermanos, cuando fui
a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios. ¿Qué es
lo que estoy anunciando? El testimonio de Dios. No mi palabra. Es el testimonio
de Dios acerca de su Hijo. No fui con excelencia de palabras
o de sabiduría. Es lo que esta mujer usó, ¿verdad?
Ven y ve. No fui con excelencia de palabras
o de sabiduría, aunque el apóstol Pablo había sido enseñado a los
pies de Gamaliel, y era un hombre sabio. Pero no fui con eso, pues
me propuse no saber entre vosotros cosa alguna, sino a Jesucristo
y a este crucificado. Jesús es el Cristo. Jesús, ese hombre, es el Hijo
de Dios, es el Cristo, el ungido de Dios, profeta, sacerdote y
Rey, crucificado, Su obra, Su persona y Su obra. Ese es mi
mensaje, Su persona y Su obra. Y estuve entre vosotros con debilidad
y mucho temor y temblor, y ni mi palabra ni mi predicación
fue con palabras persuasivas de humana sabiduría. Él no utilizó
de su humana sabiduría para tratar de convencer a la gente, sino
con demostración del Espíritu de poder en la predicación de
la palabra, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría
de los hombres, sino en el poder de Dios. Su fe está basado en
el poder de Dios, la palabra de Dios, el testimonio de Dios. Entonces vinieron, regresando
ya a Juan capítulo 4, entonces vinieron los samaritanos. Ella
fue un éxito en su propósito, ¿verdad? Fue un éxito en su propósito
porque ella dijo ven y ve y vinieron. Qué precioso es eso, ¿verdad?
Ven y ve y ellos vinieron. Y los samariteros vinieron a
él, y le rogaron que se quedase con ellos, y se quedó allí dos
días. Y creyeron muchos más por la palabra de él. Ahora sí. Ahora sí. La palabra de él no
puede fallar. La palabra de un hombre puede
fallar. Y decían a la mujer, ya no creemos solamente por tu
dicho. Ella lo que dijo era verdad.
pero su fe no está basado sobre lo que ella dijo. Ya no creemos
solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído y
sabemos, nos ha dado entendimiento, que verdaderamente éste es el
salvador del mundo, no solamente de judíos, también de yucatecos. Él es el salvador del mundo,
de todo aquel que viene a Dios por medio Él es el Cristo de
Dios. Qué precioso es eso, ¿verdad?
Cuando una persona dice, yo sé, yo creo. Yo creo el testimonio
de Dios que oí. Yo creo a Él. Qué precioso. El fundamento de la fe es la
palabra de Dios. ¿Has creído? ¿Has creído el testimonio
de Dios? Yo sé que el Señor se ha revelado. Nosotros queremos ver que este
mensaje del Señor Jesucristo hable a otros. Que el Señor bendiga su Palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.

0:00 0:00