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Cody Groover

Por gracia sois salvos

Ephesians 2
Cody Groover April, 5 2009 Audio
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Cody Groover
Cody Groover April, 5 2009
Salvación no merecido

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capítulo dos. El versículo uno dice, Y él os dio
vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros delitos y
pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo siguiendo la corriente
de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu
que ahora opera a los hijos de desobediencia, entre los cuales
también todos nosotros vivimos en otro tiempo. en los deseos
de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los
pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los
demás. Pero Dios, que es rico en misericordia,
por Su gran amor con que nos amó, aun estando en nosotros
muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Por gracia,
y juntamente con Él nos resucitó y asimismo nos hizo sentar en
los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos
venideros las abundantes riquezas de Su gracia en Su bondad para
con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos
por medio de la fe. Y esto, no de vosotros, pues
es don de Dios. No por obras para que nadie se
gloríe, porque somos hechura Suya creados en Cristo Jesús
para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para
que entuviésemos en ellas. Nos dice allá en versículo cuatro,
Por gracia sois salvos. Por gracia sois salvos. Vamos
a ver qué es esta gracia de Dios. Nos dice que por gracia sois
salvos. Primero quiero hacer esta pregunta,
¿qué significa esto de ser salvo? Muchos religiosos dicen, Esa
palabra salvo tiene un significado o abarca muchas otras palabras. Esta palabra salvo abarca muchas
otras palabras. Por ejemplo, una persona que
es salvo es una persona que ha sido redimido por el Señor Jesucristo. Una persona que es salva es una
persona que ha sido santificado en Cristo Jesús, ha sido santificado
por Dios el Padre, que ha sido santificado por el Espíritu Santo,
santificado. Una persona que es salvo es una
persona justificada delante de Dios. Todas estas palabras están
incluidas en la palabra salvo. Pero en términos simples, una
persona que es salva es una persona que a fin, después del tiempo,
esa persona va a estar con Dios en el cielo, con el Señor Jesucristo. Es una persona salvo. de sus
pecados. Dice la Palabra de Dios, llamará
su nombre Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Va a ser salvo, salvo en la eternidad
de sus pecados. Y aquí nos dice que en nuestro
texto, el apóstol Pablo dice, por gracia, soy salvo. La persona que va a estar delante
de Dios, en perfección, esa perfección que Dios requiere, esa perfección
que nosotros necesitamos para poder estar delante de Dios y
no ser consumidos. Esa perfección que Dios da y
que Dios requiere, esa perfección es dada por gracia. Es gracia. Por gracia soy salvo. Ahora,
la palabra gracia, la palabra significa favor no merecido. Favor de Dios al hombre, favor
de Dios no merecido. Y quiero que consideremos esto,
el favor de Dios que no es merecido de parte del hombre, el hombre
no lo merece, es por eso que está diciendo que no es por obras,
para que nadie se gloríe. Esta gracia, quiero que consideremos
algunas cosas acerca de esta La primera cosa que quiero que
consideremos es la necesidad, la necesidad de parte nuestra
de esta gracia, la necesidad. ¿Cuál es la necesidad de la gracia? ¿Por qué es necesario que la
salvación sea por gracia? ¿Acaso no puede una persona ir
al cielo por lo que Él hace? Ustedes saben la respuesta de
esto. Nos dice claramente, no por obras. Una persona no es
salvo por obras. Pero mucha gente piensa eso,
¿verdad? Mucha gente piensa que por lo que él hace, o lo que
no hace, eso lo acredita para poder entrar al cielo. Dice,
bueno, yo soy buena persona. Dios va a tomar eso en consideración. Va a dejar que yo esté en el
cielo. somos buenos o somos malos. Si
somos buenos, vamos a ir al cielo. No, es lo que enseña. La gracia
de Dios, el mensaje de Dios a nosotros, es que esta salvación es favor
no merecido. No merecido. ¿Por qué no es merecido? Bueno, primeramente, lo único
que nosotros podemos merecer de Dios, lo único que podemos
nosotros merecer de Dios es la ira. Es lo único que podemos
merecer de Dios, es la ira. Nos dice la Palabra de Dios que
estamos muertos. Nos dice allá, Él nos dio vida.
Está hablando a personas que tienen vida. Vamos a ver quiénes
son estas personas. Está hablando a personas que
han sido regeneradas, personas que han sido dadas vida de Dios,
vida espiritual, vida eterna. Pero Él está enseñando que Él
dio vida, Dios dio vida a estas personas cuando estaban, ¿en
qué condición? Muertos en delitos y pecados. Muertos, y nos enseña esto que
es una inhabilidad. Una persona que es muerto no
puede hacer nada, es una persona inactiva. Una persona que es
inactiva no puede hacer algo. Bueno, la palabra Dios nos enseña
la inhabilidad Y de eso estamos hablando, de la inhabilidad del
hombre de hacer algo para poder merecer la salvación. No puede. Una persona no puede agradar
a Dios en la carne. En la carne nadie puede agradar
a Dios. Pero en Juan capítulo 6, 44, hablando de ir al cielo, de ser
salvo, de venir a Dios, dice el Señor Jesucristo, ninguno
puede venir a mí si el Padre que me envió no le trajere, y
yo le resucitaré en el día postrado." Ahí esa palabra puede, no es,
no está hablando de permiso, está hablando de habilidad, no
tiene poder de hacerlo. No está diciendo, no tiene, ninguno
tiene permiso, no está diciendo eso. Está diciendo, ninguno tiene
la habilidad de venir a mí. ninguno tiene la habilidad de
venir a Dios si Dios mismo no le da esa habilidad. Si Dios
no le da esa habilidad, esa habilidad es vida, vida para poder moverse. Y lo triste del caso es que no
solamente el hombre está muerto, no puede y tampoco quiere. La realidad de su inhabilidad
se encuentra en su falta de querer, no quiere. Vean lo que dice Juan
capítulo cinco, versículo El Señor Jesucristo está hablando
en este versículo, está hablando a hombres religiosos, hombres
que tenían, por cierto, la Palabra de Dios en sus manos. Y Él les
dijo allá en el versículo treinta y nueve, escudriñad las Escrituras. Ustedes escudriñan. Está hablando
a pariseos. Escriban. Y si ustedes estudian
las Escrituras, porque a ustedes les parece, a vosotros les parece
que en les parece que en cumplir estas cosas, les parece que en
cumplir ritos y requisitos, ustedes tienen vida eterna. Y ellas,
las Escrituras, son las que dan testimonio de mí. Dan testimonio
de mí, y ven lo que dice acá, y no queréis venir a mí para
que tengáis vida. No queréis venir a mí. Ahí está
la condenación, ahí se manifiesta la condenación del hombre, que
el Señor Jesucristo vino al mundo y los hombres odiaron más la
luz que las tinieblas. Es lo que dice en Juan capítulo
tres, versículo diecinueve. Esta es la condenación. Aquí
está revelada la condenación, la muerte espiritual en la que
se encuentra el hombre por naturaleza. Aquí está revelada su condición. en que la luz, el Señor Jesucristo,
el Evangelio, vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas
de su propia imaginación, amaron más las tinieblas de su propia
superstición, amaron más las tinieblas de su propia tradición,
porque sus obras eran malas. Ahí está la condenación. Todo
aquel que hace lo malo aborrece la luz. y no viene a la luz para
que sus obras no sean reprendidas, más el que practica la verdad.
Estamos hablando de una persona que la gracia de Dios está obrando
en él. El que practica la verdad, esa
persona viene a la luz. La gracia de Dios está obrando
en él, viene a la luz para que sea manifiesto que sus obras
son hechas en Dios. Son las obras que él preparó
de antemano que anduviésemos en ellas. ¿Cómo llegamos entonces
a esta muerte espiritual? Esa muerte espiritual es la inhabilidad
que el hombre tiene por naturaleza, por gracias usados. Él os dio
vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestras vidas. ¿Cómo
llegamos a esta condición? Nos enseña en la Palabra de Dios
que fue nuestro padre Adán. Fue nuestro padre Adán en un
representante, en una cabeza pedrada. Es decir, todos nosotros
nacemos en esta Y saben, esto es razón de dar gracias a Dios. ¿Les parece extraño? Es razón
de dar gracias a Dios que todos nosotros caímos en Adán. ¿Por
qué? Porque también todos los que
creen en Cristo Jesús son vivificados. Son todos los que en Cristo Jesús,
todos son vivificados. Todos los que son en Cristo.
Es representación. Cabeza federal. Adán representó
a toda la raza humana, en este hombre, y todos nosotros quisiéramos,
si alguien nos va a representar, quisiéramos, si nos pidiera nuestra
opinión, si Dios viniera y te preguntara a ti, de todos los
hombres que han vivido en el mundo, ¿quién quieres que te
represente? Todos nosotros escogeríamos a
este hombre, Adán. Mira a Adán, Adán en su condición
creado de Dios perfecto, inteligencia, antes de la caída, perfecto,
pero Alán cayó. Nuestro primer cabeza representante
del hombre cayó, y si bien el que vino de las manos de Dios
cayó, nosotros caeríamos también. Los ángeles cayeron, los ángeles
que cayeron con Lucero. Pero nosotros estamos bajo ese
pacto, en nada todos nosotros caímos. Fuimos a ser en esa naturaleza
corrompidos. Perdimos la vida, perdimos el
camino, perdimos la verdad. Perdimos el camino, la verdad
y la vida. En Cristo Jesús, ¿qué dijo el
Señor Jesucristo? Yo soy el camino, la verdad y
la vida. Bueno, llegamos a esta condición
por nuestro padre Adán. Bueno, necesitamos entonces que
Dios haga algo por nosotros. Dios tiene que hacer algo por
el hombre, es decir, Dios tiene que dar, si va a dar, si alguien
va a tener vida, Dios tiene que dar vida. Y Dios es soberano
en su gracia. Dios es soberano en todo. Dios es soberano. es decir, Él
da vida a quien Él quiere dar vida. La única gracia que existe
es gracia soberana. De otra manera, no es gracia. No es gracia. La única gracia
que es, es la gracia soberana de Dios. De otra manera, si no
es soberana, no es gracia. Piénselo. Si tú puedes hacer
algo para de alguna manera merecerlo, entonces ya no es gracia. Si
tú de alguna manera puedes motivar o de alguna manera tienes algo
que ver en eso, entonces Dios ha sido movido por algo en ti
y no es por su soberana voluntad. Pero la única gracia que existe
es la gracia soberana de Dios. Es favor de Dios y no es paga
a un individuo. Gracias. ¿Cuál es la causa de
la gracia? Aquí está la segunda cosa que
quiero que veamos. la causa de la gracia. Por gracia sois salvos,
por medio de la fe, y esto no de vosotros. Pero vean aquí versículo
cuatro, Pero Dios que es rico en misericordia,
por su gran amor con que nos amó. ¿Dónde está la causa? ¿Qué motivó a Dios mostrar esta
gracia? Ya dijimos qué es Entonces, ¿cuál
es la causa? No está la causa en el hombre,
en ninguna manera. No está en el hombre, de otra
manera no sería gracia. Lo único que había en el hombre
era muerte, enemistad en contra de Dios, rebelión. Nos dicen
Romanos 8, 7, la mente carnal es enemistad. Los designios de
la mente son enemistad en contra Bueno, la causa de la gracia
la vemos allá en versículo 4. Toda la raza humana tendría que
sufrir en el infierno por toda la eternidad, así como los ángeles
que cayeron, si no fuera por eso. Que Dios, dice allá, pero
Dios que es rico en misericordia por su gran amor con quien nos
amó. por Su gran amor con la iniciativa
o la motivación de la gracia es el amor de Dios con nosotros. Dios amó a Su pueblo. Dios amó a Su pueblo con un amor
eterno, dice la Palabra de Dios. Vean lo que dice Jeremías capítulo
treinta y uno. En aquel tiempo, dice Jehová,
yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me
serán a mí por Así ha dicho Jehová, el pueblo que escapó de la espada
halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de
reposo. Jehová se manifestó a mí hace
ya mucho tiempo, diciendo, con amor eterno, te he amado. Por tanto, te prolongué mi misericordia. Con amor eterno. Entonces, la
motivación de esta es por su gran amor con que Él amó a su
pueblo, con su gran amor que nos amó, nos amó. Vamos a ver en un momento que
este nos está hablando únicamente del pueblo de Dios, el pueblo
es ojido de Dios. Por su gran amor nos amó. El amor de Dios es infinito,
es decir, nunca ha habido tiempo, nunca ha habido tiempo en que
Dios no haya amado a su pueblo. El amor de Dios es desde la eternidad
a la eternidad, sin principio, sin fin. Es eterno. El amor de Dios es en Cristo
Jesús. Él ha amado a su pueblo en Cristo
Jesús. Eso es un gran consuelo para
el pueblo de Dios, que no hay nada que nosotros hicimos para
llegar a alcanzar este amor en el tiempo. Y no hay nada, por
cierto, entonces qué podamos hacer para sacarnos del amor. El amor de Dios es invencible,
así como la gracia de Dios es invencible. El amor de Dios es
eterno, sin principio y sin fin. De tal manera, dice Juan capítulo
3, 16, de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
unigénito. para que todo aquel que en él
crea no se pierda, mas tenga vida entera. De tal manera, amó
a Dios. Es decir, el Señor Jesucristo
no vino aquí al mundo para que Dios pueda amar a Su pueblo.
¿Entienden eso? El Señor Jesucristo no vino para
que Dios pueda amarnos. No. Fue porque Dios amó a Su
pueblo que envió a Su Hijo. Dios amó. Dios nos amó cuando
no éramos amables. cuando éramos enemigos, Dios
amó a su pueblo y entregó a su Hijo a la muerte. Él los amó. La motivación, entonces, de la
gracia de Dios es amor eterno, amor eterno, con amor eterno
te he amado. Regresen allá al Versos, Capítulo
2. Quiero que veamos esto. La tercera
cosa que quiero decir acerca de esto. Esta gracia, ¿en qué
consiste? Esta gracia consiste en esto,
dice, pero Dios que es rico en misericordia. Esta gracia es
misericordia. Esta gracia es misericordia. Dios es misericordioso. La misericordia no se gana. Dios
que es rico en misericordia por su gran amor compensado. Esta
gracia consiste en la misericordia de Dios. Todos nosotros, recuerden
que la misericordia no es para amigos. La misericordia es para
enemigos. La misericordia no es para gente
buena. La misericordia es para los malos. Y nosotros, nos dice, nosotros
recibimos esta gracia, la misericordia de Dios. Dios que es rico en
misericordia. ¡Qué precioso es eso! Paramos
rico en misericordia. Nosotros necesitamos mucha misericordia. Y no, el pueblo de Dios no va
a agotar la misericordia de Dios, porque en Cristo Jesús, Dios
es rico en misericordia. Lo que nosotros, precisamente
lo que nosotros necesitamos, misericordia, Dios es abundante
en misericordia. Dios es abundante en misericordia.
¡Qué Dios como tú! Que no solamente es rico en misericordia,
sino que se deleita en mostrar misericordia. Se deleita y se
complace en mostrar misericordia. Pero recuerden esto, la misericordia
de Dios no puede ser mostrada a expensas de su justicia. la misericordia de Dios, Él no
puede mostrar misericordia a expensas de Su justicia, es decir, Su
carácter justo, Su carácter santo. Él es Dios santo, Dios justo,
Dios misericordioso. Y todos estos atributos de Dios
no están en competencia en contra de Sí, sino que son, están en
armonía, están en armonía. es decir, la justicia divina
no está en contra, no está en contra del amor de Dios. El amor
de Dios es amor, amor infinito, y Dios es ira, ira infinita,
y Dios es misericordia, y misericordia infinita. ¿Y dónde entonces,
cómo es que Dios puede mostrar misericordia para mí, para ti,
el enemigo, para nosotros que somos culpables? La única manera
que Dios puede mostrar misericordia es en la muerte del Señor Jesucristo. La justicia divina ha sido satisfecha. ¿Ven eso? La justicia divina. Así es que Dios descargó Su ira
infinita sobre el único que puede absorber esa ira infinita, el
infinito, el Señor Jesucristo. Él absorbió absorbió toda la
ira de Dios, que esta era en contra de nosotros, Él lo absorbió. Cuando Él estuvo sobre la cruz
del Calvario, ola tras ola tras ola tras ola de ira cayó sobre
el Señor Jesucristo, cuando Él llevó el pecado de Su pueblo
en Su propio cuerpo. El que no conoció pecado por
nosotros, Él lo hizo pecado. Él lo hizo pecado, y en esa condición
en esa condición culpable, aunque Él no cometió pecado, Él vino
a ser el culpable delante de la justicia divina, y la ira
divina cayó sobre Él. Él consumió toda la ira, está
quemado ese suelo. ¿Saben cuando está quemado el
suelo? Puedes pararte sobre ese suelo
quemado sin temor a que venga el fuego allá, porque ya está
quemado. Si ya está quemado el suelo,
puedes pararte y puede estar un infierno alrededor de ti y
no te va a tocar ese fuego. ¿Por qué? Porque ya está quemado
el suelo donde estás. Y así es el Señor Jesucristo.
Nosotros, en Cristo Jesús, la ira de Dios ha sido consumida. Bueno, Dios tiene que ser justo
y en Cristo Jesús Él es el justo. es lo que enseña ya Romanos capítulo
3 el apóstol Pablo escribiendo aquí en Romanos y es precioso este pasaje es lo que
Dios estaba mostrando en el Antiguo Testamento con toda la dispensación
de los sacrificios dice allá hemos hablado de ser justificados
hemos hablado de ser salvos dice el versículo 19. Pero sabemos
que todo lo que la ley dice, lo dicen los que están bajo la
ley para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el
juicio de Dios, ya que por las obras de la ley ningún ser humano
será justificado delante de Él, porque por medio de la ley es
el conocimiento del pecado. Pero ahora, en el Evangelio,
ahora, aparte de que tú tengas que cumplir algo en la ley. Él
lo cumplió. Se ha manifestado, se ha revelado,
se ha mostrado la justicia de Dios. De eso es de lo que estamos
hablando. Dios tiene que ser justo cuando
salva a su pueblo. Dios tiene que ser justo. O deja
de ser Dios. Nos dice la palabra de Dios que
el cimiento del trono de Dios está fundado sobre juicio y justicia. Es el juicio, es el cimiento
del trono de Dios. Él tiene que ser justo. Dice,
la justicia de Dios, dice, por medio de la fe en Jesucristo. La justicia de Dios por medio
de la fe en Jesucristo. Esta justicia es para todos los
que creen en Él porque no hay diferencia. Esta justicia es
imputada o expuesta a la de todos que creen en, no hay diferencia
entre judío y griego, por cuanto todos pecaron y están destituidos
de la gloria de Dios. Pero los que son salvos son justificados,
dice el versículo 24, gratuitamente, esa palabra significa sin causa,
sin causa en ti, sin causa en mí, justificados gratuitamente
por su gracia mediante la redención que es en Cristo, eso es lo que
estamos diciendo, es mediante la obra redentora del Señor Espíritu.
Ahora, vean lo que dice allá en versículo veinticinco, esta
redención Dios lo vino predicando desde el Antiguo Testamento,
a quien Dios puso, Dios puso a Cristo como propiciación por
medio de la fe en Su sangre para manifestar Su justicia a causa
de haber pasado por alto en su paciencia los pecados pasados.
Es decir, esos sacrificios en el Antiguo Testamento nunca quitaron
un pecado. Pero Dios, dice, pasó por alto. Pasado por alto, Dios pasó por
alto. Esos pecados en el Antiguo Testamento,
Dios pasó por alto porque todo el tiempo tenía en su mira poner
ese pecado de ese pueblo antes de Cristo, también sobre Cristo.
Si tú crees en el Señor Jesucristo, todo tu pecado fue puesto sobre
Cristo. Con la mira de manifestar en
este tiempo su justicia a fin de que Él sea el justo, Dios
sea justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús,
al que es de la fe del Señor Jesucristo. Dios justifica. ¿Y de qué manera Dios justifica?
Por ver de la fe de Cristo Jesús, la fidelidad del Señor Jesucristo,
todos los que creen en Él. Dios es justo de esa manera.
Bueno, esta gracia de Dios dice, por gracia soy salvo. Esta gracia
consiste en la misericordia de Dios. Y estamos viendo que la
misericordia de Dios viene a expensas de la muerte del Señor Jesucristo. el precio de la gracia, esta
salvación que es favor de Dios, que no es merecido, que no es
comprado con buenas obras, porque el hombre no tiene ninguna. Es
gratuita, pero le costó al Señor ese precio. Dice allá, pero Dios que es rico
en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aún estamos
nosotros muertos en pecados. ¿En qué consiste esta gracia? ¿En qué consiste esa gracia?
Vida. Vida. Estábamos muertos y por
gracia se dio vida. Aún estamos nosotros muertos
y el pecado nos dio vida juntamente con Cristo. El efecto de esta
gracia que Dios ha tenido es vida. El pueblo de Dios estaba
muerto, sin esperanza en sí mismo. pero Dios dio vida a Su pueblo
en Cristo Jesús. ¿Cuándo? Cuando Cristo Jesús
resucitó. Cuando Cristo Jesús resucitó,
entonces todos aquellos que Él representó también resucitaron
juntamente con Él. Dice allá, nos dio, nos, nosotros,
nos dio vida juntamente con Cristo, al mismo tiempo. Eso nos, cuando
nos está hablando de la muerte de Cristo. Cristo, el Señor Jesucristo,
el sacrificio, Él murió, murió verdaderamente, derramó Su sangre
en paga por el pecado. La paga del pecado es muerte,
y Él murió, y estuvo tres días, tres días y tres noches en la
tierra, sepultado, conforme a las Escrituras. Pero habiendo pagado
la deuda, Él recobró vida, Dios le dio vida. Él dijo, nadie me
quita la vida, yo tengo poder para ponerla y para tomarla otra
vez, este mandamiento recibido de mi Padre. Pues al tercer día,
conforme a las Escrituras, Él salió del sepulcro, habiendo
rendido satisfacción a la justicia divina. Y cuando Él cobró vida,
ahora estamos hablando de este hombre, Jesús de Nazaret, cuando
Él fue al sepulcro llevó el pecado de su pueblo allá, pero cuando
él salió del sepulcro dejó el pecado allá, y salió a vida,
ahora vida eterna, vida eterna, nunca más morir. Y se acuerdan
cómo en Adán caímos, pudimos caer y en efecto caímos. En Cristo
Jesús el pueblo de Dios no puede caer. En el pueblo de Dios no
puede caer. ¿Qué parece la seguridad eterna
del pueblo de Dios? En Cristo Jesús no puede caer.
Requeriría que Dios mismo caiga. Es imposible. Es imposible. Vida, sois salvos. Y vean el
tiempo de esas palabras, sois, presente. Sois salvos. Es decir, una persona no está
esperando a cerrar los ojos en este para ser sábado. El que
cree en el Señor Jesucristo tiene ahora mismo vida eterna. Has pasado de la muerte a la
vida, y a la vida eterna. No es un quizás, no es un tal
vez, es una salvación segura. Cristo, vida con Cristo, la vida
de Él. He hablado de representación
una vez más. Bueno, el fin de esto, pues sois salvos,
por gracia sois salvos. Y recordamos entonces una vez
más que somos salvos del pecado. Llamará su nombre Jesús porque
Él salvará a su pueblo de sus pecados. Esta gracia con la cual
somos salvos nos salva de la culpa del pecado, la culpa del
pecado. la culpa del pecado, la conciencia
del pecado nos salva. La sangre del Señor Jesucristo
nos limpia de todo pecado, y nos presenta, nos presenta delante
de Su crono limpios, irreprensibles, sin mancha, sin arruga, presentados
delante de Él, nos salva de la pena del pecado, la pena del
pecado es muerte, y un día nos salva nos salvará de la misma
presencia del pecado, de la culpa, de la pena y de la presencia
del pecado. Bueno, por último, quiero que
noten acá estos cinco puntos, y quiero que noten, voy a decirlos
brevemente. Primero, quiero que noten allá
que en estos textos podemos ver la doctrina de Cristo, y lo voy
a mencionar en cinco puntos. La doctrina de Cristo nos enseña,
podemos ver allá, la depravación total del hombre, la depravación,
o la depravedad, o la inhabilidad del hombre, la inhabilidad total.
Nos enseña esto con Diovira, cuando estaba muerto. Esa es
la enseñanza de la depravedad o depravación total. Segundo,
podemos ver la elección incondicional, la elección incondicional. Nosotros
los nosotros de este texto éramos lo mismo que los demás. Lo mismo. Éramos lo mismo que los demás.
Lo mismo que si tú crees en el Señor Jesucristo, no tienes nada
de qué jactar. Yo no tengo nada de qué jactar.
Fuimos escogidos por Dios. La elección incondicionada. Lo
mismo que los demás. Y podemos ver allá también la
redención particular. Está hablando a los nosotros,
a los que creen en el Señor Jesucristo. No está hablando de todo el mundo,
sin excepción. La redención particular se puede
notar allá en la palabra nos, nos amo, nosotros. Y luego podemos
ver allá la gracia irresistible de Dios. Dio vida. Dio vida. Irresistible. una persona no tiene que aceptarlo,
dio vida y luego lo acepta. Y luego la perseverancia de los
santos en el cielo con Cristo los resucitó, los hizo sentar
a los lugares celestiales con Cristo. Nadie puede pensar que
eso no es una salvación segura, la perseverancia, la preservación
de los santos. Por gracia soy salvo. Yo si no lo perdí, ¿eh? Falaba.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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