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Cody Groover

El Amor de Dios

Cody Groover March, 29 2009 Audio
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Cody Groover
Cody Groover March, 29 2009
Más citado y más mal usado

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Abran sus Biblias conmigo. Libro
de Juan. Juan capítulo 3. Lo que vamos
a ver en esta mañana es un texto muy conocido. Vamos a comenzar en el capítulo
3 versículo 16. Pero antes de que entremos en
este tema del amor de Dios. Quiero que consideremos unas
cosas. acerca de esta verdad del amor de Dios. Primero quiero
que sepamos que este es un texto, Juan 3, 16, que es, creo, el
más citado y más mal usado, creo, en toda la Biblia. Más citado
y más mal usado. Pero quiero que consideremos
algunas cosas en esta mañana. Primero, quiero que vayamos a
Malaquías. Malaquías capítulo 3. Donde Dios
dice algo acerca de sí mismo. Y debemos recordar esto. Dice
Malaquías 3 versículo 6. Porque yo Jehová no cambio. Yo Jehová no cambio. Por esto, hijos de Capacol, no
habéis sido consumidos. Dios no puede cambiar. Él es inmutable. Santiago capítulo 1, versículo
17 dice, Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo
alto, del Padre de las luces, en el cual no hay ninguna mudanza
ni sombra de variación. No hay ninguna sombra de variación. No hay mudanza. Dios no cambia. Dios no cambia. Y el momento que una persona
comienza a insinuar que Dios en un momento odió a una persona
y en el otro momento amó a esa persona, en ese momento está
en error porque Dios dice yo no cambio yo no cambio su amor es eterno por tanto su
amor es eterno el no cambia con amor eterno dice Jeremías
capítulo 31 Jeremías capítulo 31 versículo 3 Dios dice Jehová se manifestó
a mí hace ya mucho tiempo diciendo con amor eterno te he amado por
tanto te prolongué mi misericordia con amor eterno ahora a la luz de esto regresan
a Malakí es un momento a la luz de esto tenemos esta enseñanza Con amor eterno te he amado,
dice Dios, por tanto te prolongué mi misericordia. En Malaquías
capítulo 1, versículo 1 dice, profecía de la palabra de Jehová
contra Israel, formé de Malaquías. Yo os he amado, dice Jehová,
y dijiste, ¿en qué nos amaste? o ¿cómo nos amaste? Oigan la
respuesta de Dios. No era Esaú hermano de Jacob,
dice Jehová, y amé a Jacob, y a Esaú aborrecí, y convertí sus montes en desolación,
y abandoné su heredad para los chacales del desierto. En Romanos
capítulo 9 dice, a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí, y está citando
este versículo. No hay, escuchen esto, no hay
en el infierno un mundo de personas que Dios amó que están perdidos. ¿Entendieron eso? No hay un mundo de gente en el
infierno a quien Dios amó. El amor de Dios es para su pueblo,
es para salvación y salvación eterna. Ahora vamos a ver en
nuestro versículo allá en el texto en Juan capítulo 3 y vamos
a entender que es lo que dice aquí. Dije que es el versículo más
frecuentemente citado y más mal usado. Porque de tal manera amó Dios
al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel
que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. porque
no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino
para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree no es condenado,
pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído
en el nombre del Unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación,
que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas
que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel
que hace lo malo aborrece la luz y no viene a la luz para
que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad
viene a la luz para que sea manifestado que sus obras son hechas en Dios. Notaron allá en el capítulo 3,
versículo 16, ese texto que siempre es citado. Este texto digo que
es mal citado por esta razón. Se cita ese versículo como si
eso fuese el Evangelio. Se cita ese versículo como si
eso fuese el Evangelio. Pero ese versículo, no hay Evangelio
en ese versículo. Ese no es el Evangelio. en los
versículos anteriores a éste está el Evangelio en los versículos
anteriores a éste está el Evangelio y el versículo 16 es la razón
del por qué Dios dio a su Hijo noten allá en el versículo, vamos
a ver allá el versículo 12 Si os he dicho cosas terrenales,
dijo el Señor Jesucristo a Nicodemo, y no creéis, ¿cómo creeréis si
os dije de las celestiales? Nadie subió al cielo sino el
que descendió del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo.
Ahí está la primera cosa. Dios fue manifestado en carne. El Eterno Hijo de Dios fue hecho
carne. Este es el primer gran misterio. Dios fue manifestado en la carne. Es cosa celestial esto. Es cosa que el hombre no puede
recibir a menos a que le sea dado por Dios el Padre. No puede
recibir a menos a que el Espíritu Santo haga que esa persona sea
una nueva criatura. Ahí está la primera cosa, y la
segunda es ésta. Y como Moisés levantó la serpiente
en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado. Ahí está el Evangelio. Ahí están
las buenas nuevas. Que Dios envió a su Hijo al mundo
para morir en la cruz del Calvario. Él tuvo que ser levantado, y
noten esa palabra, es necesario. Es necesario porque no hay ninguna
otra manera que el hombre puede estar en la presencia de Dios
y ser aceptado. Si fuera posible de alguna otra
manera Dios no hubiese enviado a su hijo a morir en la cruz.
Él dijo, yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie viene
al Padre si no es por mí, si no es por mi cruz, por si no
es por mi intercesión, mi representación, mi sacrificio. Nadie viene al
Padre si no es por medio de mi sangre, por medio de mi justicia. Nadie viene al Padre si no es
por mí. Moisés levantó esa serpiente
en obediencia a Dios Porque Dios le dijo, le hace a una serpiente
la semejanza de esas serpientes venenosas, una serpiente de bronce,
que por cierto no tiene veneno en sí, y levantala sobre un asa. Esa es una figura del Señor Jesucristo,
que aunque Él no tuvo pecado, Él no hizo pecado, Él fue hecho
en la semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, Él fue
condenado en la cruz del Calvario. Él murió en lugar de su pueblo. Sustituto. Y dice la Palabra
de Dios, dijo a Moisés, manda a todos en Israel que vean a
esa serpiente. ¿Y saben qué? Eso está hablando
de fe. Cree en el Señor Jesucristo y
serás salvo. Habían personas, imagínate que
yo levante un poste aquí de 10 metros. Es alto, 10 metros, ¿verdad? Imagínate que yo levante un poste
aquí en 10 metros, y yo le diga a las personas que están en las
partes más remotas de Mérida, mira ese poste. Dirían, pues
no puedo, porque está muy lejos. Habían personas que no podían
mirar ese poste. Porque la distancia que estaban,
estaban muy lejos. No podían verlo. Pero era la
fe, era la obediencia. Ellos creyeron a Dios. Y la persona
que miraba... ¿Dónde está ese poste? ¿Dónde
está esa serpiente levantada? Estoy en mi casa. ¿Tengo que
salir a la calle? No. Mira la serpiente, ¿dónde
está? Y todo aquel que miraba a esa
serpiente era sano. Y todo aquel que mira al Señor
Jesucristo sobre la cruz del Calvario y cree en Él. Nosotros
estamos a dos mil años. A dos mil años. Y su cuerpo no está colgado sobre
esa cruz. Jamás. Pero nosotros miramos
por fe. al que Dios levantó sobre la
cruz del Calvario y dijo, cree en el Señor Jesucristo y serás
salvo de tus pecados. Así es necesario que el Hijo
del Hombre sea levantado, porque si Dios va a ser justo cuando
recibe a una persona delante de su presencia, la justicia
divina tiene que ser satisfecha, la ley tiene que ser honrada.
Y es lo que dice allá en Romanos capítulo 3, en Romanos capítulo
3 versículo 24 dice siendo justificados
gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo
Jesús a quien Dios puso al Señor Jesucristo Dios lo puso como
propiciación por medio de la fe en su sangre para manifestar
la justicia de Dios, su justicia, a causa de haber pasado por alto
en su paciencia los pecados en el Antiguo Testamento. Con la
mira, con el propósito, con el fin de manifestar en este tiempo
su justicia, a fin de que Él sea el justo y el que justifica
al que es de la fe de Jesús. Al que no conoció pecado por
nosotros, lo hizo pecado. Para que nosotros seamos hechos
la justicia de Dios en él. Alguien dijo esto, versículo
14, ese es el remedio por el pecado. Versículo 15, para que
todo aquel que en él crea no se pierda, mas tenga vida eterna. El resultado de ese remedio El
resultado de ese remedio de la muerte del Señor Jesucristo,
el resultado es que tengan vida eterna. La fuerza del argumento
está para que tengan vida eterna. ¿Quiénes? Todo aquel que cree. Bueno, ¿quién es el que cree?
Al que Dios le da potestad para creer. Y ahora aquí en versículo
16. quiero notar esto en versículo
16 porque de tal manera amó Dios de tal manera amó Dios al mundo
la fuerza está sobre de tal manera de tal manera así es el amor
de Dios así es el amor de Dios en esto muestra Dios su amor
para con nosotros en Hayan Romanos capítulo 5 versículo 7 dice ciertamente
apenas morirá alguno por un justo con todo pudiera ser que alguno
osara morir por el bueno más Dios muestra su amor para con
nosotros en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros Allá en la Cruz del Calvario
se hace una exhibición de todos los atributos de Dios. En la Cruz del Calvario se hace
una exhibición de todos los atributos de Dios. Y el atributo que aquí
estamos viendo es el amor de Dios. Su grande amor. Este es el fundamento por el
cual Dios hace lo que hace. El amor. Dios es amor. Dios es
amor. Y su amor va a ser manifestado. Pero Dios es justo. Dios es santo. Y para que Dios muestre su amor
tiene que ser en consistencia con su justicia. Con su santidad. Esta es la razón del cual Dios
dio a su Hijo porque amó. Muchas personas piensan que Dios
envió a su Hijo para que pueda amar. Pero eso está al revés. Dios no envió a su Hijo al mundo
para morir para que pueda amar. a un pueblo nos dice Dios muestra
su amor para que siendo nosotros pecadores Cristo murió por nosotros
el envió a su hijo en amor en amor porque el amó a su pueblo
no para hacer que sean amables o amorosos no hay desacuerdo
entre la deidad Dios el Padre Dios el Hijo Dios el Espíritu
Santo Dios es amor y va a ser manifestado. En este versículo nos muestra
siete cosas acerca de este amor de Dios. Primero podemos notar
de tal manera amó. Quiero que noten aquí el tiempo. No dice de tal manera amará.
De tal manera amó. Su amor, como hemos visto ya
en Jeremías, es un amor eterno. Porque Dios no cambia. Su amor
es amor eterno. Él siempre ha amado a su pueblo. Siempre los ha amado en su Hijo,
el Señor Jesucristo. El Padre ama al Hijo y todas
las cosas ha entregado en sus manos. El amor de Dios está en
su Hijo. El Señor Jesucristo es el primer
escogido de Dios y su pueblo es escogido en Él. El amor de
Dios está en Cristo Jesús y es eterno. Nunca ha cambiado. Nunca
ha cambiado. Ya vimos Romanos capítulo 5,
versículo 8 y Jeremías capítulo 31, versículo 3. La segunda cosa
que quiero notar acerca de este amor de Dios es la magnitud de
este amor. de tal manera amó de tal manera
el amó a su pueblo con un amor infinito en Juan capítulo 15
versículo 13 el amor de Dios no para Juan 15 versículo 13
nadie tiene mayor amor que este que uno ponga su vida por sus
amigos. El Señor Jesucristo puso su vida
por su pueblo, ¿verdad? Puso su vida. Qué amor, ¿verdad? La magnitud de este amor del
Señor Jesucristo. Él dio su vida. Él dio su vida
voluntariamente. Él sufrió lo que debió sufrir
su pueblo una eternidad en el infierno. Lo que su pueblo debió
sufrir en el infierno por una eternidad. Como si pudiera ser
cuantificado eternidad. No hay dos eternidades. Es sólo
una. Pero lo que debió sufrir su pueblo
en el infierno, Él sufrió. Él sufrió. Él dio su vida. Ahora quiero que noten también...
¿A quién? ¿Qué abarca? ¿Qué abarca este
amor? Tercera cosa, quiero que noten
esta. ¿Qué abarca? ¿De tal manera amó Dios al mundo? ¿Cómo vamos a reconciliar estas
dos cosas? Vamos a reconciliar estas dos
cosas. Acabamos de leer a Jacob, a Memas, a Esaú, a Borresí. Se
está contradiciendo la palabra de Dios en ninguna manera. ¿Quién es este mundo del que
está hablando aquí? Saben, nosotros también usamos
ese lenguaje. Cuando alguien invita a una persona
a una fiesta o a un evento y dice No te vi allá. Te lo perdiste. ¿Quién estaba allá? Todo el mundo
estaba allá. ¿No es así? Todo el mundo estaba
allá. ¿Me quieres dar a entender con esa expresión? ¿Me quieres
dar a entender que todo individuo de todo el mundo estaba en ese
lugar? No. Lo que me estás dando a entender
es que todos aquellos que yo conozco están allá. ¿Verdad? Todos los que me interesan están
allá. pues aquí el mundo está hablando
del mundo no solamente de los judíos sino también los gentiles
de tal manera amó Dios no solamente a judíos también a yucatecos
también a yucatecos en todas partes del mundo, Él tiene a
sus escogidos. De tal manera amó Dios al mundo. Él tiene un pueblo de toda lengua,
de todo pueblo y nación allá en Apocalipsis capítulo 5 versículo
9 dice y cantaban un nuevo cántico diciendo digno eres de tomar
el libro y de abrir sus sellos porque tú fuiste inmolado y con
tu sangre nos has redimido para Dios de todo linaje y lengua
y pueblo y nación y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes
y reinaremos sobre la tierra todo pueblo, toda lengua, toda
nación Qué precioso es eso, ¿verdad? Ir y predicar el Evangelio a
todas las criaturas. ¿Por qué? Porque Dios tiene un
pueblo en todo el mundo. En todo el mundo. Educados y no educados. Blancos
y negros. Amarillos y rojos. No hay distinción. Todos somos pecadores por naturaleza
y Dios amó un pueblo en Cristo Jesús de este pueblo caído. Bueno, noten aquí también la
cuarta cosa, la naturaleza del amor de Dios. La naturaleza del
amor de Dios es de dar. De tal manera amó que dio. De tal manera amó que dio. El
amor verdadero siempre busca lo mejor del objeto del amor,
del objeto de lo amado. ¿A qué me refiero con esto? Si
yo amo a una persona, si tú amas a una persona, tú quieres lo
mejor para esa persona. Tú quieres lo mejor para ella.
Siempre das lo mejor. Vean lo que dice el primer Corintios
capítulo 13, versículo 4. El amor es sufrido. Este es el
amor de Dios. El amor es sufrido, es benigno. El amor no tiene envidia. El
amor no es factancioso, no se envanece. No hace nada indebido. Nunca busca lo suyo. No se irrita. No guarda rencor. No se goza
de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. El amor nunca
deja de ser. El amor nunca deja de ser. Y
el Señor Jesucristo amó a los suyos. Y Él dio. Él dio lo mejor. Él dio lo mejor. Él dio exactamente, no solamente
lo que nosotros necesitamos, sino lo mejor. Él nos dio, nos hizo allá en su sacrificio,
países y sacerdotes para nuestro Dios. Luego dice, quiero notar
la quinta cosa, el carácter. Este amor de Dios que Él dio
a su Hijo, Es un amor con carácter sacrificial. Él dio a su Hijo. Pero si solamente el Señor Jesucristo
hubiese venido al mundo a vivir nada más para mostrarnos ejemplo,
si solamente eso no nos podría servir. Nadie podría
ser salvo. El Señor Jesucristo no vino para
dar ejemplo de cómo debemos vivir. Porque no podemos cumplir lo
que hizo el Señor Jesucristo. Pero Él vino. Él vino. Dios dio a Su Hijo. Él vino a
este mundo. Él se identificó con nosotros. Carne es nuestra carne y hueso
es nuestro hueso. Y luego Él fue hasta la cruz
del Calvario. Él se dio a sí mismo. Vean lo
que dice allá en Filipenses capítulo 2. Por cierto, esta es la manera
que debemos tener nosotros. Cada creyente debe tener este
mismo sentido que hubo también en el Señor Jesucristo. Vamos
a ver desde el versículo 3. Nada hagáis por contienda o por
vanagoria, antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás
como superiores a él mismo. Esa es una buena receta para
acabar con toda contienda, ¿verdad? Estima al otro mejor que tú.
Se acabó la contienda. No mirando cada uno por lo suyo
propio, sino cada cual también por lo de los otros, el bien
de los otros. Haya pues en vosotros este sentir
que hubo también en Cristo Jesús. el cual siendo en forma de Dios,
él es Dios, igual con Dios el Padre siendo el mayor siendo
en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa que
aferrarse sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo
hecho semejante a los hombres y estando en la condición de
hombre se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la
muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios también lo exaltó
hacia lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre para
que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla y de los que
están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra y toda
lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios
Padre. su carácter sacrificio, él se
dio hasta la muerte él se dio hasta la muerte la paga del pecado
es muerte y él murió en lugar de su pueblo él dio la paga y
noten acá el diseño o el propósito del amor de Dios en versículo
16 el diseño O sea, ¿con qué fin amó Dios a su pueblo? ¿Con
qué fin amó Dios al mundo? Dice allá, para que no perezcan. Para que tengan vida eterna.
Aquí está la primera cosa, para que no perezcan. El diseño, el fin, el propósito
del amor de Dios es que no perezcan. No quiero que perezcan. Él no
quiere que ninguno de los suyos perezas, sino que todos procedan
al arrepentimiento. Esa es la voluntad de Dios. ¿Hay
algo que va a estorbar la voluntad de Dios? ¿Hay algo que va a impedir
que Dios cumpla su propósito? Esa es la voluntad de Dios. De
que todo lo que me diera, si no pierdo nada, sino que lo necesite
en el día postrero. Y luego, la beneficencia del
amor de Dios. que tengan vida eterna la beneficencia,
el amor de Dios mira cual amor nos ha dado el Padre dice vean
allá en 1 Juan capítulo 3 mirad cual amor nos ha dado el Padre
bueno no solamente nos dio a su Hijo
para que el muera en la cruz del Calvario para salvarnos de
nuestros pecados sino que también nos ha dado gloria. Mirad cual amor nos ha dado el
Padre para que seamos llamados hijos de Dios. Seamos adoptados
en su familia, hijos de Dios. Por naturaleza éramos hijos de
ira, lo mismo que los demás. airados en contra de Dios pero
el amor de Dios se ha manifestado mira cual amor nos ha dado el
Padre que seamos llamados hijos de Dios por esto el mundo no
nos conoce porque no le conoció a Él amados amados de Dios ahora
somos hijos de Dios si uno cree en el Señor Jesucristo tiene
vida eterna ha sido nacido de Dios ahora somos hijos de Dios
y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque
veremos tal como Él es. Qué precioso es eso, ¿verdad?
Ahora, regresemos a nuestro texto de Juan, capítulo 3. Ya vemos
entonces que el capítulo 3, versículo 16, nos está hablando del porqué. Del porqué Dios envió a Su Hijo
al mundo. porque Dios amó a su pueblo ahora
Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo debemos
entender esto Dios no envió a su Hijo al mundo a condenar al mundo
aunque el mundo es condenado el mundo ya ha sido condenado
el mundo ya ha sido condenado Dios no tenía necesidad de condenar
al mundo cuando Adán desobedeció a Dios en el huerto de Edén el
mundo cayó bajo la condenación por el pecado de Adán y toda
su descendencia de Adán nacimos en este mundo bajo la condenación
del pecado Dios no tiene que enviar a su Hijo para condenar,
ya están condenados esa es nuestra condición por naturaleza pero
Él vino a ser hombre para salvar a su pueblo. Él vino para salvar
a hombres y a mujeres, para que ellos sean salvos. Ese es el
diseño. Ese es el propósito por el cual
Él vino. Él vino para que sean salvos,
no para condenar. No envió Dios a su Hijo al mundo
para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por
Él. Ahora, ya hablamos de quién es
este mundo, ¿verdad? ahora versículo 18 el que en
el cree el que en el cree crees el testimonio de Dios acerca
de su hijo Jesucristo crees el testimonio de Dios por la gracia
de Dios yo creo por la gracia de Dios tu crees también si crees esto no es de hombre por gracia
sois salvos por medio de la fe y esto, esta fe no es de vosotros
Dios te lo dio cuando cuando el Espíritu Santo mediante la
predicación de la palabra te dio vida y la evidencia de esa
vida que Dios te ha dado es que crees tenemos que confesar Señor
creo ayuda a mi credulidad pero por la gracia de Dios creo creo Y para el creyente, el que
en él cree, no es condenado. Aquí tienes... Ahora vamos a
hablar de todo el mundo sin excepción. De todos los que han nacido del
linaje de Adán, todos por la naturaleza están condenados. Pero el que cree a Dios no es
condenado. ¿Cómo está eso? ¿Cómo es posible
que el que cree no es condenado? Porque Cristo fue condenado en
su lugar. El que cree no es condenado. El Señor es su Cristo. Dice Romanos
capítulo 8 versículo 1. Ahora pues ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús. Ninguna condenación hay
presente. No dice ninguna condenación habrá.
Ahora mismo el creyente vive delante de Dios sin pecado. ¿Cómo está eso? Yo miro a mí
y lo único que veo es pecado. Pero ahí está la respuesta. ¿Dónde
lees en la Biblia que tienes que mirar adentro? En ningún lugar lees en la Biblia,
mira, examínate adentro. En la Biblia siempre te dice,
mira al Señor Jesucristo. Mira afuera de ti, mira al Señor
Jesucristo, confía en Él. Y la persona que cree no es condenado. Dios tomó su pecado de usted,
si tú crees en el Señor Jesucristo, y lo condenó en el cuerpo de
su Hijo, el Señor Jesucristo. Él fue molido por nuestras transgresiones. Pero dice allá ese versículo
18, el que en él cree no es condenado, pero el que no cree, el que no
cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del
Unigénito Hijo de Dios. La persona que no cree, saben,
esta es una Esa es una decisión de la voluntad del hombre. Ahí
sí está la voluntad del hombre. Cuando una persona cree, es Dios
quien produce en vosotros el querer como el hacer por su buena
voluntad, por su gracia. Pero cuando una persona no cree,
eso está haciendo su propia decisión. Esta es la propia decisión del
hombre. El hombre cuando entra, una persona,
un bebé, nace en este mundo y crece. Está condenado ya por el pecado
de Adán y por el pecado que lleva en sí mismo. Se va a manifestar.
Alguien dice los niños son inocentes. No es cierto. Cuando están llorando, están
pecando. Te están mintiendo. No les falta nada. Pero están
mintiendo. Llegamos, entramos en este mundo
con esta maldición, este pecado sobre nosotros, y por naturaleza,
como dice Efesios 2, 3, somos hijos de ira lo mismo que los
demás. Los incrédulos, eso significa
ellos están airados en contra de Dios. Diciendo, no queremos
que este reine sobre nosotros. No importa lo que dice Dios en
su palabra, yo no voy a seguir lo que Cristo, Dios, en amor
envió a su Hijo al mundo para dar su vida, para que todo aquel
que no lo crea no se pierda, mantenga la vida eterna. Y yo
oigo eso y yo digo, ¿y a mí qué es eso? ¿Y a mí qué? Yo, yo no,
no vengo. ¡Venid a mí! Todo el que está
trabajado y cargado, yo os haré descansar. Yo no vengo. Creer
en el Señor Jesucristo y serás salvo. Yo no creo. Esta es decisión del hombre.
El hombre, si una persona entra en este mundo pues, por la naturaleza
está condenado y luego también está condenado por su propia
desobediencia. Pero si esta persona oye el Evangelio
y no cree, Esa persona viene a ser más culpable. Llega a tener
más culpa. Donde hay más luz, donde hay
más revelación, hay más culpa. Es lo que enseña el Señor Jesucristo
en Mateo capítulo 11. Hablando de estas ciudades donde
el Señor Jesucristo fue a predicar el Evangelio. El Señor Jesucristo
estaba allá predicando, y dice versículo 20, Mateo 11, 20. Entonces
comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos
de sus milagros. Él solamente no estaba haciendo
milagros, él estaba predicando. Y nadie puede predicar mejor
que el Señor Jesucristo. El verbo hecho carne. Nadie puede
predicar con más amor que aquel que es amor. Nadie puede predicar
con más compasión que Él. Y aquí están ellos oyendo y viendo
estos milagros, porque no se habían arrepintido. Y el Señor
Jesucristo les dijo, hay de ti Corazón, y hay de ti Bethsaida,
porque si en Ciro y en Tirón hubieran hecho los milagros que
han sido hechos en vosotros, tiempo a que se hubieran arrepentido
en Cilicio y en Cinisa. Por tanto, os digo que en el
día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón
que para vosotros. Y tú, Capernaum, esta era la
ciudad donde el Señor Jesucristo hizo mayoría de sus milagros. que eres levantado hasta el cielo,
hasta la ave serás abatida, porque si en Sonoma se hubieran hecho
los milagros que han sido hechos en ti, habrían permanecido hasta
el día de hoy. Por tanto os digo que en el día
del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de
Sonoma que para ti. Es decir, es muy peligroso para
cada uno de nosotros en esta mañana, niños, niñas, jóvenes,
adultos, Oír el Evangelio y no venir al
Señor Jesucristo es peor. Es peor. Hubiera sido mejor que
nunca hubieras oído. Pero habiendo oído lo que Dios
hizo, su provisión, lo que Dios hizo por sí mismo y el amor que
Dios lo hizo, tomar ese sacrificio de Dios y pisotearlo y decir
a mi que cuidado caer en manos de Dios vivo es horrenda cosa
horrenda cosa bueno versículo 19 donde esta la condenación
de una persona donde se manifiesta la condenación de una persona
dice y esta es la condenación o aqui esta en que la luz vino
al mundo Esta luz, tomala como quieras tomarla. El hombre es
condenado cuando no anda en la luz que Dios le da. Cuando un
hombre anda en la luz que Dios le da, Dios le va a dar más luz
para que ande. En otras palabras, hay una luz
de la creación y esa luz el hombre no lo sigue. Hay una luz de la
creación. Pero aquí está la razón de la
condenación. La luz vino al mundo. El Señor
Jesucristo es la luz. El Evangelio es la luz. Es entendimiento. Sabemos que el Hijo de Dios ha
venido y nos ha dado entendimiento para que sepamos. Para que conozcamos
al que es Dios. Eso está en 1 Juan capítulo 5,
versículo 20. Sabemos que el Hijo de Dios ha
venido y nos ha dado entendimiento. Para conocer al que es verdadero,
y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el
verdadero Dios y la vida eterna. Esta es la luz que ha venido
al mundo. La revelación de Dios en la persona
y la obra del Señor Jesucristo. Aquí está la condenación. La
luz vino al mundo y los hombres no amaron. No amaron a Dios. No amaron la
revelación de Dios. Amaron más las tinieblas que
la luz. ¿Dónde está el amor del hombre?
El amor del hombre está en su propia mente, en su propio pensamiento. Amaron más las tinieblas de su
tradición. Siempre lo hemos hecho así. Amaron
más las tinieblas de su religión. Mi religión dice esto. Amaron más las tinieblas de su
superfición. Amaron más estas cosas y no la
revelación de Dios en Cristo Jesús en su palabra. Yo sé que
tú estás leyendo eso en la Biblia, pero mira aquí tengo esta otra
cosa, es lo que voy a seguir. Amaste más eso que lo que dice
Dios. Y así éramos todos por naturaleza. Si Dios no derrama su amor en
nuestro corazón, nosotros también estaríamos ahora amando el mundo. Es por gracia. Pero aquí está
la condenación. Dios es justo. La luz vino al
mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque
sus obras eran malas. Sus obras, lo que ellos hacen,
lo que ellos piensan. Y es por eso que el hombre tiene
que arrepentirse de lo que piensa acerca de Dios. El hombre tiene
que arrepentirse de lo que piensa acerca de sí mismo. El hombre
tiene que arrepentirse de lo que piensa del Señor Jesucristo. El hombre tiene que arrepentirse
de lo que piensa de cómo va a venir delante de Dios y presentarse.
Los pensamientos del hombre son armas en contra de la santidad
de Dios. Y estos pensamientos son los
que tiene que arrepentir. Sí, hay muchas cosas. actos y
cosas de las que debemos arrepentirnos. Pero este arrepentimiento hacia
Dios es el arrepentimiento del que no hay que arrepentirse.
¿Cuántas veces has dicho, no lo vuelvo a hacer y lo volviste
a hacer? Tienes que arrepentirte de ese
arrepentimiento. Pero de este arrepentimiento
hacia Dios, ¿de quién es el Señor Jesucristo? de que es lo que
el vino a hacer, donde esta el ahora de ese arrepentimiento
nunca que hay que arrepentirse nunca hay que avergonzarse sus
obras eran malas la palabra de Dios, la persona no viene a la
luz porque la palabra de Dios lo condena si así es, no lo voy a leer ya
mi conciencia la voy a apaciguar porque no lo voy a leer La Palabra
de Dios lo condena. La Palabra de Dios lo convence.
La Palabra de Dios le tapa la boca. La Palabra de Dios lo encierra
a la misericordia de Dios que está en Cristo Jesús. O Dios
me salva o voy a estar perdido para siempre. La salvación es
de Jehová. A eso encierra la Palabra de
Dios. Si Dios no me salva, no voy a
ser salvo. Pero el que cree, dice el versículo
21, 20, porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz. Y no viene a la luz para que
sus obras no sean reprendidas. Por eso no viene. Por eso no
viene. Gracias sea a Dios que su pueblo
viene. Mas el que practica la verdad,
El que practica la verdad viene a la luz. Noten esta palabra,
viene. Es un continuo venir. Continuamos
viniendo al Señor Jesucristo. Yo necesité un Salvador ayer,
porque fui convencido de mi pecado. Y vine. Pero si yo practico la
verdad, yo reconozco que hoy necesito un Salvador. y vengo
hoy el momento que dejes de venir dejas de practicar la verdad
en hecho nunca lo has practicado pero la persona que viene al
Señor Jesucristo continúa viniendo hasta el fin acercándose dice
la palabra de Dios al Señor Jesucristo como piedra viva va a ser que
practica la verdad viene a la luz para que sea manifestado
que sus obras son hechas en Dios. Dios es el que hace esto. Dios
es el que recibe la gloria en la salvación del hombre. Qué
precioso es esto, verdad. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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