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JC

Te alabaré

Psalm 9:1-2
Joel Coyoc • January, 22 2025 • Video & Audio
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JC
Joel Coyoc • January, 22 2025
Salmo 9

El sermĂ³n "Te alabarĂ©" de Joel Coyoc se centra en el tema de la alabanza a Dios, especialmente en el contexto de la aflicciĂ³n y la necesidad de reconocer las maravillas de Su obra. El predicador destaca que alabar al Señor es un milagro que manifiesta la gracia divina en la vida de los pecadores, haciendo referencia al Salmo 9:1-2. A lo largo del mensaje, Coyoc argumenta que la capacidad de alabar a Dios con todo el corazĂ³n es un don que solo puede surgir de la revelaciĂ³n y la obra del EspĂ­ritu Santo en los creyentes. Las Escrituras, incluyendo referencias al Salmo 2 y al testimonio de personajes bĂ­blicos como Pablo y David, subrayan que el verdadero gozo y la alegrĂ­a se encuentran en Dios y no en las circunstancias externas. Esta comprensiĂ³n trae consigo la exhortaciĂ³n prĂ¡ctica de desarrollar un corazĂ³n unificado en la adoraciĂ³n, buscando constantemente conocer mejor a Cristo, el cual es el fundamento de toda alabanza y alegrĂ­a.

Key Quotes

“Es un milagro el que podamos decir te alabarĂ©, oh JehovĂ¡... Porque no toda persona, asĂ­ como no toda persona que ve el cielo puede decir te alabarĂ© o JehovĂ¡, tampoco toda persona que va a la escritura puede decir te alabarĂ© o JehovĂ¡.”

“La tragedia es que constantemente... todos nuestros problemas son problemas de adoraciĂ³n.”

“El gozo estĂ¡ en el Señor... La misma Escritura dice que en tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre.”

“Que el Señor quiera seguir revelĂ¡ndose a nosotros y que nosotros no nos cansemos de cantar en el culto, en la casa, en cualquier tiempo.”

What does the Bible say about praising God?

The Bible emphasizes that we should praise God with all our hearts for His wonders.

The Bible teaches us the importance of praising God wholeheartedly, as seen in Psalm 9:1-2, where the psalmist declares, 'I will praise You, O Lord, with all my heart; I will tell of all Your wonders.' Praising God is not only an act of worship but also a profound acknowledgment of His greatness and goodness in our lives. Through our praises, we remember His past faithfulness and His ongoing work in our lives, leading us to worship with joy and gratitude.

Psalm 9:1-2

How do we know that praising God is important for Christians?

Praising God is vital for Christians as it reflects our gratitude and strengthens our faith.

Praising God is central to the Christian faith because it aligns our hearts with His reality and truths. In Psalm 9, the psalmist illustrates the importance of praise as a response to God's marvelous deeds. When we recognize who God is and what He has done, it cultivates a spirit of thanksgiving and rejoicing. Furthermore, praise helps reorient our focus away from our circumstances to God’s sovereignty and grace, reminding us that in all situations, we can find joy in Him. In the face of struggles, praise serves as a declaration of our trust in God's plan and character.

Psalm 9:1-2, Philippians 4:4

Why is worship significant in the life of a believer?

Worship is significant as it unifies our hearts towards God and fosters spiritual growth.

Worship plays a crucial role in a believer's life as it is an expression of our relationship with God. It involves surrendering our hearts and recognizing our dependency on Him. As noted in the sermon, worship is not merely about singing or rituals; it is about engaging with God directly. When we truly worship God, particularly with a unified heart, we grow in our understanding of His character and love for us. This transformative process fuels our faith and empowers us to face life's challenges while maintaining joy, as we become more aware of God's sufficiency in all circumstances.

Psalm 9:1, 1 Corinthians 10:31

Sermon Transcript

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vamos a el salmo nĂºmero nueve dice el salmo nĂºmero nueve Te alabarĂ©, oh JehovĂ¡, con todo
mi corazĂ³n. ContarĂ© todas tus maravillas.
Me alegrarĂ© y me regocijarĂ© en ti. CantarĂ© a tu nombre, oh AltĂ­simo. Mis enemigos volvieron atrĂ¡s,
cayeron y perecieron delante de ti, porque has mantenido mi
derecho y mi causa. Te has sentado en el trono, juzgando
con justicia. Reprendiste a las naciones, destruiste
al malo, borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre. Los enemigos han perecido, han
quedado desolados para siempre, y las ciudades que derribaste,
su memoria pereciĂ³ con ellas. Pero JehovĂ¡ permanecerĂ¡ para
siempre. Ha dispuesto su trono para juicio.
Él juzgarĂ¡ al mundo con justicia y a los pueblos con rectitud.
JehovĂ¡ serĂ¡ refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarĂ¡n los que conocen
tu nombre, por cuanto tĂº, oh JehovĂ¡, no desamparaste a los
que te buscaron. Cantad a JehovĂ¡, que habita en
Sion, publicad entre los pueblos sus obras. porque el que demanda
la sangre se acordĂ³ de ellos. No se olvidĂ³ del clamor de los
afligidos. Ten misericordia de mĂ­, JehovĂ¡. Mira mi aflicciĂ³n
que padezco a causa de los que me aborrecen. TĂº que me levantas
de las puertas de la muerte para que cuente yo todas tus alabanzas. En las puertas de la hija de
Sion y me goce en tu salvaciĂ³n. Se hundieron las naciones en
el hoyo que hicieron. En la red que escondieron fue
tomado su pie. JehovĂ¡ se ha hecho conocer en
el juicio que ejecutĂ³. En la obra de sus manos fue enlazado
el malo. Los malos serĂ¡n trasladados al
Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios. Porque no para
siempre serĂ¡ olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres
perecerĂ¡ perpetuamente. LevĂ¡ntate, oh JehovĂ¡. No se fortalezca
el hombre. Sean juzgadas las naciones delante
de ti. Pon, oh JehovĂ¡, temor en ellos. Conozcan las naciones que no
son sino hombres. Vamos a a meditar este salmo
y vamos a comenzar por los primeros dos versículos. Te alabaré, oh
JehovĂ¡, con todo mi corazĂ³n. contarĂ© todas tus maravillas
me alegraré y me regocijaré en ti cantaré a tu nombre oh altísimo
damos gracias a Dios porque al leer este salmo gracias a Dios
yo creo que es notorio que estamos ante un milagro Pablo podĂ­a escribir que estaba
afligido pero siempre gozoso y es un milagro y es interesante
que es un salmo que empieza pues no hay no se nota que haya tristeza
aunque cuando va avanzando el salmo pues habla de tristeza
porque el creyente puede estar afligido pero siempre gozoso
y eso es un milagro y todo el salmo va hablando de algo que
es milagroso es milagro del señor nuestro tema es te alabaré y
lo primero que miramos en el salmo es dice te alabarĂ© oh JehovĂ¡
el que un pecador el que un descendiente de AdĂ¡n puede decir te alabarĂ©
oh JehovĂ¡ es un milagro es totalmente un milagro este tambiĂ©n es un
salmo de David es un milagro cuando el hombre levanta sus
ojos y queda sorprendido y dice, oh JehovĂ¡ Señor nuestro, cuĂ¡n
glorioso es tu nombre en toda la tierra. Nosotros sabemos de
cuĂ¡nta gente ha levantado sus ojos al cielo y se puso a adorar
al sol, otros levantaron sus ojos al cielo y se pusieron a
adorar a la luna, otros pues a las estrellas, otros adoran
a los Ă¡rboles, a la lluvia, Pues nosotros somos aquĂ­ en la penĂ­nsula
descendientes de gente que tenía infinidad de dioses. Pero qué
bendiciĂ³n que con David nosotros podemos decir, te alabarĂ©, oh
JehovĂ¡. Que el Señor ha abierto nuestros
ojos para que podamos ver su grandeza en su creaciĂ³n. y es
totalmente un milagro, es totalmente un milagro. Y nosotros estĂ¡bamos
mirando en el Salmo 2 cĂ³mo habla de la alabanza y estamos mirando
cĂ³mo el salmista pues puede enfrentar sus situaciones con adoraciĂ³n
y eso es también un milagro es un milagro que proviene del del
milagro que se han abierto nuestros ojos y Dios quiera mostrarnos
su imponencia en su creaciĂ³n pero no solamente en su creaciĂ³n
por la gracia de Dios él nos ha hecho mirarlo imponente en
su creaciĂ³n pero nos ha hecho mirarlo imponente en su palabra
miramos la escritura y miramos al señor Jesucristo que es admirable,
que es consejero, que Dios fuerte, que es padre eterno, que es prĂ­ncipe
de paz, pero eso es un milagro, porque no toda persona, asĂ­ como
no toda persona que ve el cielo puede decir te alabarĂ© o JehovĂ¡,
tampoco toda persona que va a la escritura puede decir te alabaré
o JehovĂ¡. podemos mirar que es una gran
misericordia del señor que ha querido tener misericordia de
nosotros y podemos decir te alabarĂ© oh JehovĂ¡ sabemos por la historia
de la redenciĂ³n que hubo hombres que fueron a la escritura que
sabĂ­an cuĂ¡ntas letras tenĂ­a el antiguo testamento sabĂ­an cuĂ¡ntas
veces aparecĂ­a el nombre de Dios sin embargo no estaban no podĂ­an
alabar a JehovĂ¡ porque pues el Señor los dejĂ³ en su condiciĂ³n
natural de enemigos de Dios, y en lugar de mirar la gloria
del Señor en aquel que es la imagen misma de su substancia,
pues lo acusaron de blasfemia. Siempre lo querĂ­an apedrear,
siempre estaban enojados con Ă©l, pero quĂ© bendiciĂ³n, es una
bendiciĂ³n, es un milagro el que de esa gente, todos iguales,
Nicodemo, experimentara un milagro. Nicodemo pues Dios en su gracia
se revelĂ³ a Ă©l y le dio el don de la fe. Nicodemo no era mejor
que ellos. MĂ¡s adelante otro fariseo, Saulo
de Tarso. Misericordiosamente Dios abre
sus ojos y él puede decir también con David y con todo el pueblo
de Dios te alabarĂ© o JehovĂ¡. Y hermanos es interesante que
es realmente un milagro. Toda la formaciĂ³n desde su niñez
de Saulo de Tarso era la escritura, él sabía la escritura, pero no
fue sino hasta que Dios le dio ojos de fe, que él, hasta que
Dios obrĂ³ un milagro, que Ă©l pudo decir con David y con el
pueblo de Dios, te alabarĂ©, oh JehovĂ¡, te alabarĂ©, oh JehovĂ¡.
Lo siguiente que vemos en este pasaje es te alabarĂ© oh JehovĂ¡
pero no simplemente te alabarĂ© oh JehovĂ¡ sino te alabarĂ© con
todo el corazĂ³n quĂ© quĂ© bendiciĂ³n hermanos porque fuimos hechos
para adorar y la tragedia es que constantemente bueno todos
nuestros problemas son problemas de adoraciĂ³n el problema empezĂ³
en el EdĂ©n cuando se dejĂ³ de adorar al Señor aquel que es
digno de de la adoraciĂ³n aquel que es la fuente de todo gozo
de toda bondad de toda felicidad y se empezĂ³ a buscar la satisfacciĂ³n
en las cosas creadas pues es un milagro el que podamos
decir te alabarĂ© oh JehovĂ¡ pero es un milagro el que podamos
aspirar y decir te alabarĂ© con todo el corazĂ³n te alabarĂ© con
todo el corazĂ³n hermanos esto esto tiene que ver con con la
pregunta del señor JesĂºs aquel hombre que le dijo crees y Ă©l
dijo señor creo ayuda mi incredulidad hermanos si el señor nos ha concedido
verle y hemos dicho te alabarĂ© o que va que sea tambiĂ©n la aspiraciĂ³n
de nuestro corazĂ³n que es otro milagro que y que el señor siga
infundiendo en nuestro corazĂ³n el deseo de que sea con todo
nuestro corazĂ³n Porque una realidad es que tenemos un corazĂ³n dividido,
pero sĂ³lo Dios puede hacer que nuestro corazĂ³n sea unificado.
El Señor llama a su pueblo y le dice, amarĂ¡s al Señor tu Dios
con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas.
Y hermanos, nuestra Ăºnica esperanza de que podamos adorar al Señor
con todo el corazĂ³n es tambiĂ©n un milagro. No podemos adorar
a Dios con todo el corazĂ³n hasta que Él produzca en nosotros crecimiento,
crecimiento de conocimiento de su persona. No de conocimiento
acerca de Él, sino conocimiento de Él. Conforme nosotros conozcamos
cada vez mĂ¡s al Señor, entonces cada vez nuestro corazĂ³n se va
a unificar. Cada vez va a estar menos dividido
y tenemos que tener claridad en algo. De este lado de la gloria
no va a ser, va a ser hasta que nosotros veamos cara a cara al
Señor Jesucristo. Es nuestra esperanza. El día
que seamos como el Señor JesĂºs, ese dĂ­a le vamos a adorar con
todo nuestro corazĂ³n. Ese dĂ­a no habrĂ¡ mĂ¡s nada que
nos distraiga y nos engañe y nos haga ir buscando fuera de Dios
lo que no hay. Ese dĂ­a dejaremos por la gracia
de Dios de cavar cisternas rotas que no tienen, que no retienen
agua. Y entonces de todo nuestro corazĂ³n alabaremos al Señor. Y hermanos, Es un milagro. Es parte de las bendiciones espirituales
con que ya hemos sido bendecidos en Cristo en los lugares celestiales.
Sin embargo, aĂºn estĂ¡ en nosotros esa vieja naturaleza que batalla,
esa vieja naturaleza que nos distrae, ese corazĂ³n, ese residuo
de maldad que aĂºn sigue siendo engañoso y perverso. Pero quĂ©
bendiciĂ³n que el Señor nos da su palabra. porque por su palabra
el Señor va sembrando la simiente no corruptible y nuestro corazĂ³n
va siendo unificado hermanos que sea no olvidemos el Señor
no rechaza un corazĂ³n contrito y humillado el Señor quiere todo
nuestro corazĂ³n solamente el Señor puede hacer que seamos
de un solo corazĂ³n, solamente el Señor puede hacer que dejemos
de ser de doble Ă¡nimo, porque el hombre de doble Ă¡nimo es inconstante
en todos sus caminos. Y hermanos, clamemos al Señor
para que Ă©l siga ese milagro que ha empezado en nuestro corazĂ³n,
al que Ă©l que comenzĂ³ en vosotros la buena obra la perfeccionarĂ¡
hasta el dĂ­a de Jesucristo. Y la buena obra es que tengamos
un solo Ă¡nimo, un solo corazĂ³n, La buena obra es la obra del
EspĂ­ritu Santo que de pronto nos redargulle cuando nos hemos
desviado y venimos otra vez al Señor en arrepentimiento y fe.
La buena obra es el EspĂ­ritu Santo que nos recuerda la verdad
y entonces reflexionamos acerca de nuestro error y de las mentiras
que creemos. Hermanos, Si el Señor ha empezado
esa obra, mantengĂ¡monos con ese clamor de que el Señor siga haciendo
ese milagro de concedernos que podamos alabarle con un solo
corazĂ³n. Y que el Señor obre de tal forma
que haya el deseo que hubo en MoisĂ©s, que hubo en el apĂ³stol
Pablo. Moisés le dijo al Señor, muéstrame
tu rostro. Pablo dijo, yo ya no quiero nada,
sino solamente una cosa, conocer a Cristo, porque entre mĂ¡s conozca
a Cristo, mi corazĂ³n va a ser mĂ¡s difĂ­cil de dividir, porque
entre mĂ¡s conozca a Cristo, voy a estar mĂ¡s sorprendido de Ă©l,
y voy a saber que no hay nadie mĂ¡s que sea admirable, sino sĂ³lo
aquel que es admirable. Voy a, entre mĂ¡s yo le mire y
le escuche, yo voy a aprender que no hay mĂ¡s grande consejero
que Ă©l, porque Ă©l es admirable consejero. Entre mĂ¡s yo le conozca,
voy a conocer de su fortaleza, de su, de que él es imponente,
y voy a conocer que Ă©l es Dios fuerte. Entre mĂ¡s conozca de
Ă©l, mi corazĂ³n va a ser movido y va a tener sentido lo que dijo
el Señor Jesucristo. A nadie llaméis padre, porque
uno es vuestro padre, y no querrĂ¡is tampoco que la gente les estĂ©
llamando padre. Y entre mĂ¡s conozca a Cristo me voy a dar cuenta
que Él es Padre Eterno. Entre mĂ¡s conozca al Señor Jesucristo
yo voy a poder notar que no hay otro lugar donde buscar paz porque
Él es el Príncipe de Paz. Y en medio de las situaciones
adversas de la vida, en medio de los conflictos saber que Cristo
es el prĂ­ncipe de paz y entonces mi corazĂ³n va a estar dirigido
y cada vez mĂ¡s dirigido hacia solamente alabar a JehovĂ¡ y hacerlo
con todo el corazĂ³n. Note que mĂ¡s adelante cuando
estemos estudiando vamos a mirar que el salmista estĂ¡ pasando
situaciones de aflicciĂ³n pero no parece en estos primeros dos
versĂ­culos porque el salmista ya habĂ­a una si hay algo que
es una constante en la vida del creyente hermanos es en el mundo
tendréis aflicciones si alguien te ha dicho que vengas a Cristo
y creas en Cristo y tus problemas van a terminar déjame decirte
que JesĂºs no dijo eso JesĂºs dijo, en el mundo tendrĂ©is aflicciones,
pero confiad, yo he vencido al mundo. El salmista dice, en otro
lugar, nos ampararemos bajo la sombra de tus alas hasta que
pasen los quebrantos. ¿Y cuĂ¡ndo va a ser esto? Hasta que le veamos al Señor
Jesucristo tal y como Él es. Entre tanto, hermano, si ya mataste
al oso, pues no te asustes porque al rato va a venir el leĂ³n y
cuando acabes con el leĂ³n pues va a venir el lobo y despuĂ©s
del lobo pues viene Goliat y después de Goliat pues Absalom y después
ya casi muriéndose Adonías ya casi estaba pero Dios hizo un milagro y David
podía alabar al señor Y eso lo movía a hacer algo. Contaré todas
tus maravillas. Estoy en aflicciones. Parece
que las historias se repiten. Parece que ya sé el final de
lo que va a pasar, pero en lugar de ver con pesimismo lo que va
a suceder, yo tengo algo que contar. Contaré todas tus maravillas. Te alabaré contando todas tus
maravillas. comenzando con la maravilla de
que él me haya salvado, qué himno precioso que Cristo me haya salvado
tan malo como yo fui, me deja maravillado pues Ă©l se entregĂ³
por mĂ­, cuĂ¡n grande amor, oh grande amor el de Cristo para
mĂ­. Empezando con eso, no importa que las cosas se repitan y se
repitan, es te voy a alabar y te voy a alabar contando tus maravillas,
es una maravilla que un rebelde se haya rendido a ti, es una
maravilla el que alguien que no querĂ­a someterse lo hayas
sometido con lazos de amor es una maravilla al que yo pueda
entender que lo mejor que puede suceder es que yo haya entendido
que él es rey de reyes y que es señor de señores y que él
estĂ¡ sentado ahĂ­ sobre su trono y no simplemente estĂ¡ gobernando
todo y nada absolutamente nada escapa de su control sino que
ademĂ¡s Ă©l es tan bueno que estĂ¡ gobernando todo y lo estĂ¡ haciendo
para bien de su pueblo Y sabemos que a los que aman a Dios todas
las cosas les ayudan a bien. El mundo se estĂ¡ cayendo a pedazos.
Este año empezĂ³ con aviones cayĂ©ndose por todos lados y paĂ­ses, ciudades
incendiĂ¡ndose y terrible. Pero en medio de eso te alabarĂ©
contando tus maravillas. La maravilla mĂ¡s grande es que
hayas tenido misericordia pesar del gran pecador que yo soy,
que tĂº hayas querido tener misericordia. ContarĂ© la gran maravilla de
que un día no podía ver, pero abriste mis ojos. Contaré la
maravilla de que era un pueblo que estaba en tinieblas, pero
un dĂ­a luz resplandeciĂ³ sobre nosotros. CantarĂ© la maravilla
de saber de que tengo esperanza. la maravilla de saber que Cristo
ha ganado justicia para mí, la maravilla de saber que el Señor
demanda perfecciĂ³n y que estando en Cristo tengo perfecciĂ³n, la
perfecciĂ³n de Cristo es mĂ­a por la fe, saber que es maravilloso
saber que aquel que podĂ­a ser mi juez hoy es mi abogado, saber
que aquel a que se le ha encomendado todo juicio es mi hermano y no
se avergĂ¼enza de llamarme hermano. Saber que es maravilloso saber
que aquello para lo cual yo soy totalmente incapacitado, soy
totalmente incapaz y que Dios me libre de volver a pensar lo
que aquel joven rico pensĂ³. Eso de la ley es pan comido,
yo cumplĂ­ todo eso desde que era joven, yo ya lo hice. que podamos por la gracia de
Dios mantener la vista mirando no es verdad, no has cumplido
ni siquiera un solo punto de la ley y lo que has hecho todos
los dĂ­as de tu vida es quebrantar toda la santa ley de Dios, pero
que Cristo cumpliĂ³ perfectamente esa ley y se deleitĂ³ en cumplir
esa ley y lo hizo a mi favor. Ese cumplimiento perfecto de
la ley me ha sido dado. ha sido puesto a mi cuenta, y
toda mi deuda, toda mi maldad, toda mi fracaso ha sido cargado
en el Señor Jesucristo, y Él ha pagado en la cruz por mis
pecados. Que Cristo no, lo que nos salva
no es lo que hicieron los romanos, sino lo que el Padre mismo hizo
al Señor Jesucristo. AllĂ¡ en la cruz Él castigĂ³ el
pecado de su pueblo. Y ir contando esas maravillas,
contaré todas tus maravillas. Empezando por esas y recordando
cĂ³mo en cada situaciĂ³n que he vivido el Señor ha hecho maravillas. El poder llegar a este momento
y de pronto no sĂ© cĂ³mo es que llegamos aquĂ­. En todos los aspectos
de mi vida no sĂ© cĂ³mo es que llegamos aquĂ­. espiritual, sea material, no
lo puedo explicar, pero es una maravilla el que hayamos podado
llegar aquí porque el Señor nos ha ayudado, porque el Señor ha
cumplido sus promesas, porque el Señor es fiel, porque él es
nuestro proveedor, porque él es nuestro sustentador, porque
Ă©l es nuestra sabidurĂ­a, nuestra santificaciĂ³n, nuestra justificaciĂ³n,
porque él es todo para nosotros, y eso es la maravilla que contar. Dice después el salmista te alabaré
y te alegrarĂ©, te alabarĂ© alegrĂ¡ndome y regocijĂ¡ndome en ti. Hermano,
alabar al Señor es estar alegre y regocijado en el Señor. Hermano, que Dios nos ayude a
que el gozo no esté en cosas a corto plazo, porque eso no
es gozo. La Escritura dice claramente, tĂº dices, alegrĂ­a mi corazĂ³n
mayor que la de ellos cuando abunda su grano y su mosto. Dios,
Dios, Dios es todo lo que realmente el hombre necesita. Dios es todo
lo que el hombre necesita. Sin embargo, el engaño, el engaño
nos ha hecho creer que necesitamos muchĂ­simas cosas. Alguien dijo
que tiempo atrĂ¡s en diferentes tiempos se han hecho listas de
las cosas que la gente necesitaba para vivir y a principios del
siglo XX se necesitaban aproximadamente 45 cosas y hoy la lista es interminable. Pero hermanos, lo que necesitamos
es al Señor. Porque podemos tener tantas cosas
y ni siquiera poder disfrutar todas las cosas que tenemos.
Pero cuando nos alegramos y regocijamos en el Señor, entonces y sĂ³lo
entonces podemos disfrutar las cosas que Él nos da abundantemente
para disfrutarlas. Qué triste es que cuando pensamos
que el gozo estĂ¡ en las cosas y de pronto llegamos a acumular
tantas cosas que en lugar de ser motivo de disfrute se vuelven
motivo de carga y de dolor. Pero quĂ© bendiciĂ³n es que Dios
ha hecho un milagro y el milagro es de hacernos volver en sĂ­. Porque es locura buscar la alegrĂ­a
y el gozo donde no estĂ¡. Nada ni nadie puede darte el
gozo. El gozo estĂ¡ en el Señor. El mismo Señor es la fuente del
gozo. La Escritura dice con toda claridad
en tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra
para siempre. Y es el testimonio del pueblo
redimido del Señor en toda la historia de la redenciĂ³n que
ellos se gozaron y su gozo fue en Dios y en su salvaciĂ³n. es el testimonio unĂ¡nime tanto
de santos del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento que
no hay gozo sino solamente en el Señor. La gente puede tener
un regocijo o una alegrĂ­a momentĂ¡nea cuando las cosas salen como nosotros
queremos que salgan. Cuando has planeado un dĂ­a de
playa y pues hay sol, pues cualquiera estĂ¡ alegre. ¿Pero quĂ© pasa si
de pronto cae el aguacero? ¿Pero quĂ© bendiciĂ³n es que el
creyente se goza en el Señor? El creyente sabe que el Señor
es sabio. Y aunque yo habĂ­a planeado ir
a la playa, Dios decidiĂ³ que hoy haya lluvia y yo me gozo
en el Señor porque Él es el Rey que estĂ¡ haciendo todo para mi
bien. Y el gozo no estĂ¡ en tener un dĂ­a excelente en la playa,
sino el gozo estĂ¡ en saber que el Rey gobierna y gobierna para
su gloria y para el bien de su pueblo. Y saber que el gozo estĂ¡
en saber que yo puedo tener comuniĂ³n con Él. El saber que el gozo
estĂ¡ en su presencia y el poder agradecer al Rey en lugar de
protestar. y es el testimonio unĂ¡nime de la escritura. El profeta
dice, aunque la higuera no florezca ni las vidas haya fruto, aunque
las vacas sean quitadas de los corrales y las ovejas de la majada,
con todo yo me alegrarĂ© en JehovĂ¡ y me gozarĂ© en el Dios de mi
salvaciĂ³n. Llegamos al Nuevo Testamento y nos encontramos
al apĂ³stol Pablo. Y Ă©l dice, angustiados, pero siempre gozosos. Él puede estar en la prisiĂ³n,
en una horrible prisiĂ³n y escribir siempre gozosos. Orad sin cesar,
dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con
vosotros en Cristo JesĂºs. Él desde esa prisiĂ³n con cadenas
en las manos, él puede escribir y decir regocijaos en el Señor,
otra vez les digo regocijaos, dad gracias en todo, porque esa
es la voluntad de Dios para con vosotros. Hermanos, David, Pablo,
ElĂ­as, cada uno de ellos eran personas exactamente como nosotros. la diferencia es la rica misericordia
de Dios siempre es bueno recordar hermano porque a veces pensamos
pensamos que ellos eran distintos o a veces inconscientemente pensamos
que ellos son los hijos consentidos de Dios y nosotros no el hijo
consentido de Dios es el Señor Jesucristo y Pablo David Elías
dice la escritura especĂ­ficamente dice ElĂ­as era un hombre con
pasiones semejantes a las nuestras. Dios hizo un milagro y ese milagro
es para cualquiera que viene al Señor Jesucristo. El milagro
de poder verdaderamente experimentar a dĂ³nde estĂ¡ el gozo. El gozo,
ese gozo que nadie, nada ni nadie puede quitar. Ese gozo que sorprendiĂ³
a algunos militares del imperio romano. que uno de ellos danos
su testimonio dice que nunca habĂ­a visto tanta valentĂ­a en
soldados cuando los veía morir cuando él vio a unos adolescentes
morir en el circo romano cantando con con un rostro de paz y con
valentĂ­a y cantando al que nos amĂ³ y nos nos lavĂ³ de nuestros pecados
con su sangre y morir y enfrentar la muerte con la paz del prĂ­ncipe
de paz regocijĂ¡ndose en su Salvador y es por eso que el apĂ³stol Pablo
podĂ­a decir para mĂ­ el vivir es Cristo y el morir es ganancia
y por Ăºltimo te alabarĂ© y te alabarĂ© cantando a tu nombre,
oh altísimo. Te alabaré cantando a tu nombre,
oh altĂ­simo. Hermanos, que Dios nos ayude
a ser un pueblo que canta. Cantemos cuando vengamos al culto
de la iglesia. Su nombre es maravilloso, que
podamos cantar Cristo, nombre glorioso, precioso Salvador,
bello Señor, Emanuel, Dios con nosotros, palabra viva mi redentor
que podamos cantar maravilloso es el gran amor que podamos cantar gran cantidad de himnos que Dios
ha dado a su pueblo y que nos aseguremos de siempre cantar
a su nombre y exaltar su nombre porque su nombre es altĂ­simo
su nombre es admirable hermanos que el Señor quiera seguir revelĂ¡ndose
a nosotros y nosotros no nos cansemos de cantar en el culto,
en la casa, en cualquier tiempo cante. El apĂ³stol dice cantando
en vuestros corazones con salmos e himnos y cĂ¡nticos espirituales.
Y una cosa importante, hermanos, asegurémonos que estamos cantando
al nombre del Señor. PidĂ¡mosle al Señor que nos ayude
a no cantar cosas simplemente porque estĂ¡n bonitas. de pronto
uno escucha cantar y alguien estĂ¡ cantando JesĂºs te necesita
cristiana juventud hermano eso es eso es blasfemia eso no es
cantar a su nombre la biblia dice cantaré con el espíritu
pero cantarĂ© tambiĂ©n con el entendimiento un JesĂºs que necesita la cristiana
juventud no es el dios de la biblia JesĂºs no necesita ninguna
cristiana juventud. La cristiana juventud necesita
a Cristo, pero Cristo no necesita ninguna cristiana juventud, ni
su fuerza, ni su virtud, porque ni una cristiana juventud tiene
ni fuerza, ni virtud. La virtud es del Señor Jesucristo.
La fuerza es del Señor Jesucristo. El Señor de la gloria tiene todo
y no necesita nada, absolutamente nada. Es todo suficiente en sĂ­
mismo. y que Dios nos guarde de cantar cosas que sean blasfemas
y pensar que estamos cantando a su nombre, que cantemos a su
nombre, que Dios nos guarde de cantar cosas como no vengo a
pedir, pues claro que venimos a pedir, necesitamos todo del
Señor, nosotros no tenemos nada, somos miserables, por supuesto
que venimos a pedir y venimos a rogar, Señor, que el Señor
obre de tal forma que nosotros le alabemos y le alabemos cantando
a su nombre y exaltando su precioso nombre y que cada una de las
cosas que cantamos verdaderamente estén inspiradas en la escritura,
que estén como base la palabra de Dios y que cada una de esas
cosas proceda de hombres santos, redimidos, de hombres que han
sido iluminados por el EspĂ­ritu Santo. No necesariamente tiene
que ser antiguo, pero sĂ­ escritural. Valoremos los himnos antiguos,
debemos de valorarlos, atesorarlos, pero no necesariamente el que
un himno sea antiguo es garantĂ­a de que estĂ¡ cantando al AltĂ­simo.
hermanos que el señor nos ayude a que en casa en cualquier lugar
alabemos al señor cantando y que el señor nos ayude a enfrentar
las batallas este es el preludio a una batalla y que en medio
de la batalla y antes de la batalla y después de la batalla por el
milagro del señor nos mantengamos haciendo algo alabar a JehovĂ¡
alabar a JehovĂ¡ vamos a orar

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