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JC

No hay diferencia

Romans 3:23-24
Joel Coyoc June, 15 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 15 2022
Estudios en Romanos

La predicación de Joel Coyoc se centra en el pasaje de Romanos 3:23-24 y aborda la doctrina de la justificación por la fe, enfatizando que "no hay diferencia" entre judíos y gentiles en cuanto al pecado y la necesidad de redención. Coyoc argumenta que todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios, subrayando que la única persona sin pecado es Jesucristo. La escritura se apoya en diversas citas del Antiguo Testamento y en el mismo mensaje de Pablo, que hace hincapié en la graciosa justificación que se obtiene mediante la fe en Cristo, no a través de obras. La importancia práctica de este mensaje radica en la necesidad de reconocer la igualdad de todos los seres humanos ante Dios y en la urgencia de depender únicamente de la gracia divina para la salvación.

Key Quotes

“La única persona que ha nacido sin pecado es el Señor Jesucristo.”

“Todos, todos hemos pecado, y sin embargo, el corazón engañoso y perverso tiende a hacernos pensar que algunos somos diferentes en cuanto a eso.”

“No hay posibilidad de que lo puedas ganar; tiene que ser algo gratuito.”

“Si algo debemos de decir es el cordero que fue inmolado, él es digno.”

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Romanos capítulo tres dice la palabra de Dios ¿Qué
ventaja tiene pues el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión? Mucho en todas maneras. Primero
ciertamente en que les ha sido confiada la palabra de Dios.
pues que si alguno de ellos ha sido incrédulos, su incredulidad
habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera. Antes bien, sea Dios veraz y
todo hombre mentiroso, como está escrito, para que seas justificado
en tus palabras y venzas cuando fueres juzgado. Y si nuestra
injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será
injusto Dios que da castigo? Hablo como hombre. ¿En ninguna
manera, de otro modo, cómo juzgaría a Dios al mundo? Pero si por
mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué
aún soy juzgado como pecador? ¿Y por qué no decir cómo se nos
calumnia y cómo algunos cuya condenación es justa afirman
que nosotros decimos hagamos males para que vengan bienes?
¿Qué pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos?
En ninguna manera, pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles
que todos están bajo pecado. Como está escrito, no hay justo
ni a un uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos
se desviaron. A una se hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno. No
hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta.
Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo
de sus labios. Su boca está llena de maldición
y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar
sangre. Quebranto y desventura hay en
sus caminos. Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante
de sus ojos, pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice
a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre
y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios. Ya que por las
obras de la ley, ningún ser humano será justificado delante de él,
porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. pero
ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios,
testificada por la ley y por los profetas. La justicia de
Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él,
porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron y están
destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente
por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. a quien
Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,
para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto en su
paciencia los pecados pasados, con la mira de manifestar en
este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo y el que
justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está
la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino
por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre
es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente
Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles?
Ciertamente también de los gentiles. porque Dios es uno y Él justificará
por la fe a los de la circuncisión y por medio de la fe a los de
la incircuncisión. Luego por la fe invalidamos la
ley en ninguna manera, sino que confirmamos la ley. Vamos a meditar
los versículos 23 y 24. por cuanto todos pecaron y están
destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente
por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. Y nuestro tema es, no hay, no
hay diferencia. No hay diferencia. Nos gusta
muchas veces pensar en nuestras diferencias. Y somos fáciles
de llegar a enorgullecernos de nuestras diferencias. Y si tenemos
algunas cosas que nos hacen diferente, normalmente, pues, no son propiamente
algunas que en sí mismo sean mérito nuestro. De hecho, ni
siquiera por nuestra inteligencia. Hay una canción que me gusta
mucho, que recuerda, que dice, ¿Qué poseo yo que no recibí de
ti? Dice, ¿Qué misterio se aclaró sin tu explicación? ¿Qué verdad
hablé sin antes venir de ti? ¿Qué obra buena realicé que no
ordenaste tú? Todo aquello que en un momento
dado pudiera hacernos diferente, al final de cuentas, ni siquiera
tenemos propiamente una participación en ello. De hecho, el apóstol
Pablo también dice, ¿por qué te glorías o de qué te glorías
que no hayas recibido? Y la verdad es que En lo fundamental,
los seres humanos somos sin diferencia, no hay diferencia. De hecho,
cuando concluye el versículo veintidós dice, porque no hay
diferencia. Y justamente viene hablando el
apóstol Pablo acerca de la justicia de Dios que se ha manifestado,
esa justicia que se ha manifestado en el Señor Jesucristo. Y termina
con la frase, no hay diferencia. Y en los versículos que siguen,
la Escritura nos muestra tres cosas que son bien importantes
que recordemos en que no hay diferencia. La primera es, no
hay diferencia porque todos hemos pecado. Todos hemos pecado. Desde que Adán y Eva pecaron,
toda la raza humana nacemos en pecado. El salmista dice, he
aquí en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre. Y la única persona que ha nacido
sin pecado es el Señor Jesucristo. Algunas personas han querido
inventar que hay alguien más que nació sin pecado. Y han hecho
toda una doctrina de decir que María nació sin pecado. Pero
la verdad es que la Biblia dice claramente, que no hay diferencia,
todos han pecado, y damos gracias a Dios porque la misma Escritura
da testimonio de que pues María era consciente de que estaba
de acuerdo con la verdad revelada al apóstol Pablo, de que no hay
diferencia, ella no era diferente a nadie, ella dice que dice mi
espíritu se regocija en Dios, mi salvador, y si ella miraba
a Dios como su salvador es que ella estaba consciente que había
pecado, que no hay diferencia. La única persona sin pecado es
el Señor Jesucristo. Todos los demás hemos pecado,
por cuanto todos pecaron. Y el apóstol Pablo lo ha dicho
en otros lugares ya de la Escritura, y está citando no algo que es
original de él, sino es verdad que Dios había revelado en los
Salmos, cuando dice, no hay justo ni a un uno. Y en verdad es que
todos, todos hemos pecado. Y sin embargo, el corazón engañoso
y perverso tiende a hacernos pensar que algunos somos diferentes
en cuanto a eso. Es interesante que aún a los
niños en ciertos momentos se les puede preguntar si han pecado
y hay niños que dicen no han pecado. Y algunos no tan niños
no somos muchas veces conscientes de que hemos pecado, muchas veces
porque pues pensamos necesariamente en pecado como pecados groseros
o pecados escandalosos. Sin embargo, la Escritura nos
recuerda aquí que no hay diferencia. Todos los seres humanos somos
iguales delante de Dios en el hecho de que todos, todos nosotros
hemos pecado. La otra cosa que nos recuerda
el apóstol Pablo es, no hay diferencia. Todos hemos pecado y todos, dice,
están destituidos de la gloria de Dios. O sea, todos, todos
somos incapaces de reflejar el carácter de Dios. Destituidos. Hay una traducción de la Escritura
que dice, pues todos han pecado y están privados de la gloria
de Dios. Algunas veces, se suele usar
este pasaje para hablar de separación, pero más bien el pasaje habla
de la incapacidad de vivir para lo que Dios creó al hombre. Dios
hizo todo lo que hizo para su gloria, pero especialmente al
hombre y a la mujer los creó a su imagen y semejanza para
que mostraran su carácter, para que ellos ejerceran dominio sobre
esta creación en su nombre. Siendo así, es la criatura, hombre
y mujer, los que tenemos la mayor responsabilidad de mostrar, de
reflejar quién es Dios. Sin embargo, el pecado nos ha
hecho seguir siendo imágenes de Dios, pero distorsionadas.
Imágenes incapaces de reflejar el carácter de Dios. Es interesante que, por lo menos
en algunas cosas, este asunto le queda claro a la humanidad.
Si nosotros saliéramos y fuéramos por la calle preguntándole a
la gente en cualquier país si usted es perfecto, casi toda
la gente es consciente y va a contestar, no, yo no soy perfecto. Nadie
es perfecto. Y pareciera que agregar ese nadie
es perfecto como que trae un poco de consuelo pensar que no
soy el único. Nadie es perfecto. Sin embargo,
esa incapacidad de reflejar la gloria de Dios es algo grave,
de hecho es en sí mismo lo que es el pecado, es fallar en vivir
para el propósito que Dios nos ha creado. Las palabras que se usan para
pecado en la escritura pueden ser consideradas como el hecho
de errar el blanco, o sea, de estar fuera de propósito y vivir
fuera de propósito, es vivir en pecado. El fracaso de reflejar
el carácter de Dios. Decía yo, cuando pensamos en
la perfección, pues todos dicen, nadie es perfecto. Pero el Señor
Jesús dijo, sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre
que está en los cielos es perfecto. Entonces, he ahí el asunto, no
importa que todos no seamos perfectos, no importa que seamos muchos,
eso no es precisamente un consuelo. Es grave no ser perfecto. Cuando
pensamos en Dios es justo, Cristo es la justicia de Dios que se
ha manifestado, se ha revelado la justicia de Dios, y dice la
Escritura, no hay justo ni a un uno, y eso habla de la seriedad,
de la gravedad, de no poder vivir para reflejar el carácter de
Dios. Y pudiéramos pensar en mucho más. Y creo que cada uno
de nosotros es consciente de que no hay diferencia. No hay
diferencia. Dice la Biblia, por ejemplo,
que Dios es lento para la ira. Quizá algunos de nosotros somos
más rápidos de enojarnos, pero al final de cuentas, comparados
con el patrón, con Dios, que es a quien somos llamados a reflejar,
resulta que somos iracundos. Quizá tenemos diferentes velocidades
de ira, pero Dios es lento para la ira. cuando pensamos en la
misericordia de pronto nos encontramos a veces en silencio emitiendo
juicios terribles sobre otras personas pero Dios es grande
en misericordia Dios es rico en misericordia y pudiéramos
pensar en todo lo que es el carácter de Dios de hecho si pensamos
en la ley Pues la ley en sí misma es el carácter de Dios, y Dios
nos llama a hablar verdad. ¿Por qué? Porque verdad no es
algo que Dios hace, sino Dios mismo es la verdad, y por eso
está mal que hablemos mentira. cuando pensamos en por qué dice
la ley no cometerás adulterio y es porque Dios es fiel por
eso es que somos llamados a ser fieles y pudiéramos pensar en
cada uno de los mandamientos y mirar cómo la incapacidad de
reflejar el carácter de Dios la incapacidad de vivir en conformidad
a la ley moral que es el mismo carácter de Dios y pues todo
esto pudiéramos pensar pues nos hace iguales Y lejos de ser un
pasaje que cause desánimo, es un pasaje que nos llama a la
esperanza y nos llama a la humildad. Porque el pasaje sigue diciendo
después... Después de decir lo que no hace
diferencia entre un ser humano, no hace diferencia entre el judío,
ni entre el gentil, ni entre el educado y el menos educado,
ni entre el pobre, ni el rico, ni entre el anciano y el niño,
todos han pecado, todos han fracasado en mostrar el carácter de Dios.
Sin embargo, después de que ha dicho allí antes que la justicia
se ha manifestado en Cristo y dice, siendo justificados gratuitamente,
Después de decirnos que hemos pecado, y después de hablarnos
de nuestra incapacidad de decir en qué consiste ese hecho que
nos hace a todos igual, y está diciendo en otras palabras, somos
todos culpables, sin embargo, algo nos puede hacer igual también,
y es así como todos hemos pecado y todos hemos fracasado, todo
el que es declarado justo, Todo el que es declarado justo lo
es gratuitamente y sin costo. El hecho de mirar que hemos pecado
nos llama a esperanza. Cuando pensamos en las batallas
del ser humano, muchas veces se le ha intentado etiquetar
de diferentes formas. A veces pensamos, en lugar de
pensar en el pecado como pecado, la gente tiende a ensuavizarlo
hablando de errores. Algunos vicios de esclavitud
del pecado, como el alcoholismo, algunas personas tienden a llamarlo
enfermedad. Y se piensa que eso puede ser
misericordioso, pero la verdad es que eso no tiene nada de misericordia
ni de esperanza. Porque yo no sé ustedes, pero
no existe un tratamiento médico que pueda curar el alcoholismo.
No existe una inyección, no hay una terapia, no existe. Entonces,
si decimos que eso es enfermedad, entonces no hay esperanza. Pero
si nosotros escuchamos la verdad bíblica y miramos eso como el
pecado, hay toda la esperanza. Porque un culpable pecador, pecador
fracasado en vivir para lo que Dios lo ha creado puede ser declarado
justo a pesar de esa culpabilidad y puede ser declarado justo de
manera gratuita aún en eso no hay diferencia si alguien va
a ser declarado justo no hay diferencia no hay nadie que pueda
venir y hable de otra manera de ser justo que no sea gratuitamente
cuando pensamos en esto hay toda la esperanza porque justamente
dice la biblia hablando del evangelio dice el apóstol pablo palabra
fiel es esta y digna de ser recibida por todos que cristo jesús vino
al mundo a salvar a los pecadores y salvar a un pecador es declarar
lo justo es justificarlo y cómo se hace eso eso se hace gratuitamente
sin costo siendo justificados gratuitamente por su gracia Y
es interesante que Pablo parece que está siendo redundante, pero
es necesario que se sea redundante. Y es necesario que se haga todo
el énfasis que se tiene que hacer, porque el corazón humano siempre
tiende a pensar que él puede pagar, siempre tiende a pensar
que él puede contribuir, siempre quiere pensar que hay algo. Recuerde
que el joven rico viene al Señor Jesús y le dice, Maestro, bueno,
¿qué debo hacer? siempre estamos ocupados en pensar
de qué manera yo lo voy a ganar y a veces de manera inconsciente
los padres tendemos a formar un poco eso en los hijos de hacerles
creer a veces de manera inconsciente que en esta vida todo se tiene
que ganar y a veces traemos eso a la cuestión de la salvación
y estamos pensando cómo voy a ganar el ser justo el ser justificado
Y la verdad es que no hay posibilidad de que lo puedas ganar, tiene
que ser algo gratuito. Porque no es que no cueste nada,
es que tiene que ser gratuito porque no lo puedes pagar. Tiene
que ser gratuito porque el ser humano está... en bancarrota. El ser humano está en un fracaso
total. Entonces, es la razón por la
que no hay diferencia. Si alguien va a ser declarado
justo delante de Dios, tiene que ser gratuitamente. Tiene
que ser gratuitamente. Y tiene que ser gratuitamente,
y pareciera que es redundante, pero tiene que ser por gracia.
y la gracia es el regalo de Dios que no me da lo que merezco yo
merezco su condenación y en lugar de darme la condenación como
un pecador culpable Dios me declara justo y lo hace por gracia es
algo que es totalmente inmerecido por su gracia él me declara justo
ahora ya habló de que es gratis, que es sin costo. Ya habló que
es algo que no mereces, no mereces que se te dé eso gratis. Pero
hay un costo y va a terminar hablando de que no hay diferencia. Todo el que es declarado justo
lo puede ser solamente mediante el pago o rescate que Cristo
realizó. solamente no hay diferencia,
no hay nadie que pueda llegar y diga sabes que pues yo me lo
gané, yo cumplí la ley o yo hice esto y por lo tanto no Nada que
tú puedas pagar jamás va a poder dar satisfacción a lo que Dios
demanda. Es interesante que el domingo
decía, a veces se dice, Dios te ama tal y como eres. No, Dios
nos ama a pesar de cómo somos. La única persona que Dios ama
tal y como es, es al Señor Jesucristo. y Dios nos ama a pesar de lo
que somos, porque lo hace, porque Cristo ha pagado el precio, porque
Cristo es digno. Él pagó el rescate, dice ahí,
mediante la redención que es en Cristo Jesús. y es mediante
el pago, o sea, la redención implica un pago o un rescate.
Todo el Antiguo Testamento está lleno de figuras que hablan acerca
de este, de la redención, de que hubo un pago. No es cuando
pensamos en todo lo que por gracia Dios nos da. Antes de seguir
hablando de la redención, hermanos, cuando pensemos en la gracia,
no pensemos como algo Dios tiene o que Dios da, sino
Dios mismo es un Dios de gracia. Cristo es la personificación
de la gracia, de la gracia de Dios. Y ahora, en cuanto, en
cuanto a la la redención, en cuanto a la redención, iba a ser sacrificado. Dios le
pidió que lo sacrificara a Abraham. Allí hay una figura de la redención.
Isaac no muere en el altar porque Dios se provee de un cordero
y ese cordero ocupa el lugar y es su sangre. Por supuesto que no es que ese
cordero, ese carnero que estaba ahí atorado en sus cuernos por
lo cual Isaac fue sustituido en ese momento, en ese sacrificio,
por ese carnero. Pero espiritualmente, él es salvado,
no por ese carnero, sino por el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo. En realidad, Isaac debía de morir
como todos nosotros deberíamos de morir. Sin embargo, Isaac
no muere, no solo en ese sacrificio, sino no muere de la muerte segunda,
porque el Señor Jesucristo ocupa su lugar. Recuerde, esa historia
no terminó allí. A veces pensamos, qué bonito
final, un carnero, los zafaron. No, esa historia terminó en el
Calvario. Esa historia terminó allí donde
el padre sí, sí clavó el cuchillo sobre su único hijo. donde el
padre si descargó su ira sobre su único hijo, donde el hijo
si pagó el precio del rescate, porque no lo hizo por sí mismo,
porque él no había razón para que él pagara, porque es la única
persona a quien Dios ama tal y cual es, porque él es la imagen
misma de su substancia, porque él es el resplandor de su gloria,
porque si se trata de justicia perfecta, pues él es la misma
justicia de Dios, Si se trata de ser perfecto, pues Él es perfecto. Por eso el Padre dice, este es
mi Hijo amado en quien yo tengo complacencia. Entonces, Él no
estaba pagando por sí mismo, sino Él estaba pagando porque
dice la Escritura, llamará su nombre Jesús porque Él salvará
a su pueblo de sus pecados. Es que Él estaba pagando la cuenta
de otros. Estaba pagando nuestra cuenta.
Él no tenía ni una deuda con la justicia. Él hizo justicia
siempre. Él, de hecho, esa es la manifestación
de la justicia de Dios porque en todos sus días en esta tierra
Él hizo justicia. Él hizo siempre la voluntad de
su padre. Él cumplió perfectamente la ley. Estaba manifestando la
justicia. Pero en la cruz también se manifestó
justicia. Él ganó justicia para su pueblo. Él pagó el rescate. Otra de las
figuras que pues uno pudiera pensar qué bonita historia la
historia de Ruth y de vos y de cómo él es el pariente que puede
redimir y la idea es que bueno ella quedó viuda sin tener descendencia
y pues estaba condenada a una vida de pobreza Y Boz es el pariente
cercano que puede redimir. Había alguien más cercano, pero
no quería, quería sólo la propiedad. Pero la idea no era sólo la propiedad,
sino tomar a Ruth por esposa. Y Boz es el pariente que toma
la propiedad y toma a Ruth y la libera, la rescata, apaga el
precio del rescate y la libera de una vida de pobreza. También
cuando sale el pueblo de Egipto, La última de las plagas, que
fue la muerte de los primogénitos, Dios manda que se sacrifique
un cordero y se marcan las puertas. Y esa marca en las puertas es un
símbolo de la sangre del cordero de Dios. Bueno, ese cordero,
su sangre había sido para marcar y el ángel pasaba y no iba a
matar. al primogénito que estuviera
en esa casa. Y cada casa que no tuviera la
marca, pues el primogénito moría. Ahora, ¿quiénes eran mejores,
los primogénitos de los judíos o de los egipcios? Ninguno. Todos
son iguales. Todos han pecado y todos debían
de morir. No sólo de esa muerte física en que la marca esa los
salvó, sino aún espiritualmente. El cordero pagó, el cordero murió
en lugar del primogénito para que el primogénito no muriera.
Y es lo que el Señor Jesucristo hizo al derramar su sangre. Y
la Biblia nos recuerda esto en diferentes lugares de la Escritura,
como dice, sabiendo que fuimos rescatados de nuestra vana manera
de vivir, la que recibimos de nuestros padres, no con cosas
corruptibles como oro o plata. Toda la plata del mundo no puede
pagar, además, No le podíamos pagar a Dios con lo que es de
Él. Dice, de Jehová es la tierra y su plenitud el mundo y los
que en él habitan. Mía es la palata y mío es el oro. Así que
no le podemos pagar con lo que es de Él. Y el oro y la plata
no pueden pagar la sangre preciosa del Señor Jesucristo. Y una de
las figuras Para hablar de mostrar y tratar de ayudarnos a entender
lo que significa la redención era algo que algunas ocasiones
ocurrió en el imperio romano cuando había esclavitud y es
que había gente que tenía dinero y iba al mercado de esclavos
Y de pronto encontraban a un esclavo y lo compraban. Y al
pagar el precio se les daba un título de propiedad. Y había
personas que después de sacarlo del mercado de esclavos, rompían
el título de propiedad y decían, puedes irte. Te compré para que
seas libre. Y esa es una figura de la redención.
Y eso es lo que el Señor Jesucristo hizo. Y bueno, algunos historiadores
dicen que normalmente esos esclavos que compraban para ser libres,
pues no se iban, sino se iban a servir a esa persona que los
rescató por gratitud. Y bueno, cuánto más aquellos
que por gracia hemos sido salvados gratuitamente, sabiendo que no
es sin costo, en realidad costó la vida del Señor Jesucristo,
costó el derramamiento de la sangre del Señor Jesucristo,
Y uno de los pasajes más... A mí me encanta mucho este pasaje
que leí en el versículo 9, pero me gustaría leer el capítulo
5 de Apocalipsis. Vamos a buscarlo y lo voy a leer
del 9 al 14. Y hermanos, este asunto de la
redención es el corazón del Evangelio. Este es uno de los pasajes más
maravillosos. Después de Pablo estar pintando
todo de negro y mostrarnos y dejarnos a todos en el banquillo de los
acusados a todos como debiera ser con la boca cerrada porque
qué vamos a decir somos culpables y somos culpables y cuando pensamos
en el pecado no es simplemente de cosas escandalosas es buscar
nuestro gozo y nuestra satisfacción en algo más que en dios es pecado
aunque el mundo no le parezca es una grosería eso es una grosería
al señor de la gloria porque él es el sumo bien y cuando nosotros
estamos buscando nuestro bien nuestro gozo en otro lugar pues
estamos siendo tan ofensivos aunque el mundo no lo considere
así, tan ofensivos con el Señor, menospreciando al Señor. Y Apocalipsis
5, 9 al 14 dice, porque tú fuiste inmolado, y
con tu sangre nos has redimido para Dios, nos has redimido para
Dios de todo linaje y lengua y pueblo y nación, y nos has
hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre
la tierra. Y miré y oí la voz de muchos
ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los
ancianos, y su número era millones de millones que decían a gran
voz, el Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las
riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. y a todo lo creado que está en
el cielo y sobre la tierra, y debajo de la tierra y en el mar, y a
todas las cosas que en ellos hay, oí decir, al que está sentado
en el trono y al cordero sea la alabanza, la honra, la gloria
y el poder por los siglos de los siglos. Los cuatro seres
vivientes decían amén y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus
rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.
Hermanos, qué maravilloso de poder pensar que En eso que estaba
viendo Juan, por la gracia de Dios, ahí nos vio. De todo linaje,
lengua, pueblo y nación, y sobre todo la figura, el hecho de que
el Señor Jesucristo es digno porque Él pagó nuestro rescate. Él era el único que podía pagar,
Él era el único que podía dar satisfacción, hacer lo que nosotros
no pudimos hacer, pero pagar por nuestra culpabilidad de aquello
que no pudimos hacer. Él cargó nuestro fracaso, el
castigo de nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros
curados. Y un asunto que enfatiza mucho,
creo que Pablo va a citar más adelante, aquí hace énfasis muy
grande, se trata de Dios, se trata del Señor Jesucristo, se
trata de su honor, de su fama, Él es digno, Él es... y el tema,
me gustó la frase con que termina el versículo, y por eso, lo que... no hay diferencia. Hermanos,
no hay diferencia. y toda la gloria y toda la adoración
y si hay algo en lo que nosotros debamos de gloriarnos es únicamente
en el señor jesucristo y nada más que en el señor jesucristo
o sea no hay diferencia recordar el evangelio constantemente para
guardarnos de ser desviado en aquellas cosas que el apóstol
pablo está dejando claro para la iglesia de roma Él empezó
a hablar y a presentar la culpabilidad de los gentiles, y probablemente
los hermanos con contexto judío estaban aplaudiendo y diciendo
amén. pensando que el problema era
sólo de los judíos. Pero Pablo está constantemente
repitiendo, no te olvides, no hay diferencia. Y después dijo,
pues ahora vamos con ustedes, hermanos del otro, que son de
contexto judío. Pues también ustedes son culpables,
también ustedes no son justos, también ustedes se hicieron inútiles.
Son exactamente igual y todos debemos estar con la boca cerrada.
Y si algo debemos de decir es el cordero que fue inmolado,
él es digno. Dice, cantar un cántico nuevo,
que sea nuestra canción, que sea el tema de nuestra vida,
el recordar y pensar, no hay diferencia, y el único que es
digno de ser alabado y adorado es el Señor Jesucristo, porque
Él pagó el precio de nuestra redención. Y no olvidar, no hay
diferencia, somos todos pecadores, todos somos fracasados. Y no
hay diferencia. Si vas a ser declarado justo
de esa culpabilidad, la única manera es que sea gratuitamente. La única manera es que sea por
gracia de Dios. Algo que no merecemos. No hay
diferencia. Tiene que ser por el pago que
el Señor Jesucristo hizo. Si alguien cree que hay diferencia,
pues se va a llevar el chasco de su vida, porque No hay diferencia. Si tú crees llegar delante de
Dios con algo diferente, te vas a encontrar con la condenación.
El Señor solamente va a recibir lo que Él ha provisto. Y lo que
Él ha provisto es la sangre de Cristo, que es el pago, que es
el rescate. No es tu religión, no es tu moralidad,
no está mal que seas moral, pero nadie va a ser declarado justo
por ser moral. Nadie va a ser declarado justo
por ser religioso o por cumplir con mandamientos o con ritos,
con ceremonias. El que va a ser declarado justo
lo es porque ha confiado en el Señor Jesucristo. Es porque el
Espíritu Santo le ha enseñado que es gratis, es sin costo,
porque Cristo ya pagó el costo. el Espíritu Santo le ha enseñado
que es algo que no merecemos, es algo que es totalmente fuera
de nosotros, y que todo el mérito es para Dios, el Padre, para
Dios el Hijo, para Dios el Espíritu Santo, para el Señor Jesucristo,
el Cordero que es digno, porque Él nos ha redimido para Dios
de todo linaje, lengua, pueblo y nación. Vamos a orar, Dano,
gracias a Dios.

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Joshua

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