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JC

2 parte. Los pacificadores

Jeremiah 17:5-10
Joel Coyoc June, 12 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 12 2022
El pacificador

La predicación de Joel Coyoc se centra en el tema de la pacificación, tomando como base el pasaje de Jeremías 17:5-10. Coyoc expone que los pacificadores son aquellos que, al respirar la gracia y bondad de Jesucristo, traen amor, misericordia y perdón a los conflictos de la vida diaria. El sermón analiza la naturaleza del corazón humano, que es engañoso y perverso, y enfatiza que las circunstancias de los conflictos no son la causa de nuestros problemas, sino que revelan lo que ya hay en nuestro interior. A través de las Escrituras, se enseña que, al confiar en Dios, encontraremos la verdadera capacidad para ser pacificadores, resaltando la importancia de reconocer la gloria de Dios en cada situación. La esencia de la enseñanza es que los creyentes son llamados a enfrentar los conflictos no con una mentalidad de victoria personal, sino buscando los intereses y la gloria de Dios en todas las circunstancias.

Key Quotes

“Los pacificadores son personas que respiran gracia, toman constantemente de la bondad y poder de Jesucristo.”

“El conflicto no va a poner nada en tu corazón, sino va a sacar lo que ya está en tu corazón.”

“El llamado es aclamar al Señor y que por el evangelio podamos tener un corazón renovado por el Evangelio.”

“No puedes ser un hacedor de la paz si no estás en paz con Dios.”

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Hermanos, empezamos hace 15 días
a estudiar acerca de la pacificación y empezamos leyendo algunos versículos,
como Bienaventurados, los de Linn, Mateo 5.9, que habla de bienaventurados
los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Leímos Santiago 4.1 al 4, que habla del origen de los conflictos. Dimos una definición de lo que
es un pacificador. Me quisiera recordar un poco
la definición y hacer hincapié en algunas palabras de la definición.
Los pacificadores son personas que respiran gracia, toman constantemente
de la bondad y poder de Jesucristo. toman constantemente de la bondad
y poder de Jesucristo y luego traen su amor, misericordia,
perdón, fortaleza y sabiduría a los conflictos de la vida diaria. Para recordar la definición y
recordar que no está en nosotros el ser pacificadores. Lo que
el ser humano ha hecho desde que Adán y Eva pecaron fue hacer
conflicto. Inmediatamente que pecaron vino
el primer conflicto. Adán se paró enfrente de su esposa
y en lugar de amarla y protegerla, la acusó. Después, Caín, pues,
mató a Abel, y después de eso, pues, lo que hemos hecho mejor
que cualquier otra cosa, aunque se ha premiado a algunos como
pacificadores, es hacer la guerra. De hecho, el mundo ha premiado
a algunos con el Premio Nobel de la Paz mientras estaban destruyendo
a algunas otras personas haciendo la guerra. Y quisiera que pudiéramos
leer esta mañana Jeremías 17, Y vamos a leer los versículos
5 hasta el versículo 10. el el pasaje termina con un concepto
que está en el salmo que leyó el hermano Marco que empieza
ese salmo con empieza y termina con el mismo concepto y es el
salmista empieza diciendo tú me has examinado y conocido y
él tiene esa convicción y termina ante la conclusión de saber que
Dios lo ha examinado y conocido termina pidiéndole a Dios examina
mejor Dios y conoce mi corazón y Jeremías diecisiete dice así
ha dicho Jehová Maldito el varón que confía en el hombre y pone
carne por su brazo y su corazón se aparta de Jehová, será como
la retama en el desierto, no verá cuando viene el bien, sino
que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada
y deshabitada. Bendito el varón que confía en
Jehová y cuya confianza es Jehová, porque será como el árbol plantado
junto a las aguas, que junto a las corrientes echa sus raíces
y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde
y en el año de sequía no se fatigará ni dejará de dar fruto. engañoso
es el corazón más que todas las cosas y perverso. ¿Quién lo conocerá? Yo Jehová que escudriño la mente,
que pruebo el corazón para dar a cada uno según su camino, según
el fruto de sus obras. En este en este pasaje Se nos
presenta algo que está fuera de nosotros. Se nos presenta
algo que está dentro de nosotros, pero también se nos presenta
lo que está fuera de nosotros. Y se nos presenta lo que es el
verdadero problema del ser humano en todas las situaciones de la
vida. y es el problema el corazón,
y se nos presenta algo que está descrito en el versículo seis,
que dice, será como recama en el desierto, no verá cuando viene
el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en
tierra despoblada y deshabitada. Y está mencionado en el versículo
ocho que dice, porque será como árbol plantado junto a corrientes,
junto a a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces
y no verá cuando viene el calor. Y podemos pensar en un sol, que
es lo que más se puede disfrutar en el desierto, porque no hay
dónde guardarse, a menos que llegue a uno algún, algún lugar
de refugio. Lo que hay mayormente en un desierto
son pequeños arbustos espinosos. Y, sin embargo, cuando hay corrientes
de aguas, el árbol que está ahí no verá cuando viene el calor.
¿Y qué es el calor? El calor, o lo que podemos entender
en este pasaje es pensar en un sol, que es el sol de las circunstancias. Y las circunstancias están fuera
de nosotros, nuestro corazón está dentro. Y el verdadero problema
del hombre es el corazón, que es engañoso y perverso más que
todas las cosas. Un corazón que nosotros mismos
no conocemos. Nadie de nosotros se conoce realmente
a sí mismo, y eso es verdad bíblica. Dice, ¿Quién lo conocerá? Y la
respuesta es, el Señor es el que conoce el corazón. El salmista
empieza el Salmo 139 con esa convicción de que Él no se conoce. El que lo conoce a profundidad
es el Señor. Y ante ese inicio del Salmo,
y después de toda la descripción, termina con una oración basada
en esa convicción. Examíname, oh Dios, y conoce
mi corazón. y el problema es el corazón,
no obstante, tenemos una tendencia y la tendencia es saber nuestro
problema en las circunstancias y culpar lo que está fuera de
nosotros. Adán hizo exactamente eso cuando
Dios lo confrontó y él dijo, la mujer que me diste, o sea,
mi problema está afuera de mí y yo tengo acá una una copa y
pueden Hay dos formas en que salga lo que está en la copa.
Y yo les pregunto, ¿una puede ser que yo empiece a inclinar
esto lentamente y va a salir lo que está contenido aquí? ¿La
otra es que alguien violentamente empuje o golpee la copa y también
va a salir lo que está en la copa? Ahora, la mayoría de ustedes
puede ver qué es lo que tiene la copa. Y nadie de nosotros
esperaría que de esta copa salga Coca-Cola, ya sea que yo la incline
despacito o que yo la golpee fuerte. ¿Por qué no esperaríamos
que salga Coca-Cola? No esperaríamos que salga Coca-Cola
porque lo que hay aquí es agua. Y sea que sea lentamente o que
sea violento, lo único que va a salir es lo que ya está dentro
de la copa. Bueno, las circunstancias. Dentro de las circunstancias
de nuestra vida, una de las circunstancias tan frecuentes de nuestra vida,
sobre todo viviendo entre seres humanos que hemos caído en Adán,
es que vamos a tener conflicto. Y los conflictos pueden ser suaves
o pueden ser violentos. Puede ser que alguien actúe violentamente
contra nosotros. ¿Y qué es lo que va a ocurrir? ¿Qué es lo que va a hacer el
conflicto? El conflicto no va a poner nada adentro. El conflicto
va a ser solamente una cosa. El conflicto va a sacar lo que
ya tenemos dentro. Y yo estaba leyendo hace un rato
la la definición del pacificador porque son personas que respiran
gracia y toman constantemente de la bondad y poder de Jesucristo. No se puede salir un fruto de
pacificación sino si nosotros tomamos de nosotros mismos, porque
lo que hay en nosotros mismos no es precisamente pacificación. Lo que hay en nosotros es muchas veces ídolos de nuestro
corazón. Confianza no donde tiene que
estar. El pacificador toma del poder de Jesucristo. Y normalmente
no somos pacificadores porque tomamos, confiamos en nosotros
mismos. Y estábamos mirando la semana
pasada Dios disfruta de transmitir su gracia a través de pacificadores
y usarlos para disipar el enojo y mejorar el entendimiento, promover
la justicia, y alentar el el arrepentimiento y la reconciliación.
Cuando los cristianos aprenden a ser pacificadores, pueden convertir
un conflicto en una oportunidad para fortalecer relaciones, preservar
recursos valiosos, y hacer de su vida un testimonio del amor
y del Lo que vamos a aprender hoy acerca
de la pacificación es algo que parte de la razón por la que
nosotros fuimos creados. Es algo que el apóstol Pablo
escribe no al público en general, sino a aquellos que ya están
en Cristo. Él ha escrito antes de escribir ese versículo, de
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas
viejas pasaron, y aquí todas son hechas nuevas. Y en Primera
de Corintios 10, 31. Es un versículo que probablemente
lo hemos escuchado muchas veces, y que probablemente varios de
nosotros lo sepamos de memoria. Y el versículo dice, si pues
coméis o bebéis o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo todo para
la gloria de Dios. Si comes o bebes o haces cualquier
otra cosa, hazlo todo para la gloria de Dios. Y eso quiere
decir que cuando llegue el calor de las circunstancias, el calor
del conflicto, La respuesta para los que están en Cristo debe
ser, si comes o bebes o resuelves un conflicto, hazlo todo para
la gloria de Dios. Sin embargo, quisiera que pudiéramos
pensar en qué ocurre cuando alguien... Quisiera que puedas pensar en
la última vez que alguien te maltrató. ¿Qué fue lo que ocurrió
cuando fuiste maltratado? Cuando alguien se me opone y
me maltrata, Eso es el sol que dice allá en Jeremías. Alguien
se me opone o me maltrata e inmediatamente viene una respuesta y frutos,
frutos. ¿Y qué es lo que normalmente
hacemos? Normalmente tendemos a responder de una manera instintiva. Y esa reacción instintiva nos
lleva a dedicar toda nuestra energía ¿En qué será? Normalmente, yo
creo que lo hacemos en defendernos y a derrotar a aquella persona
que nos está maltratando. Y esto es algo, pues, autoabsorbente,
que hace que la vida gire en torno a nosotros mismos. En realidad,
los conflictos son Dios la Dios disfruta de transmitir Su trae el conflicto a nuestra vida,
porque todo viene... Dios es la causa primaria de
todas las cosas. Y Dios trae bondadosamente el
conflicto a nuestra vida para que podamos crecer a la imagen
del Señor Jesucristo. Si no viviéramos en conflicto,
no habría manera de mirar a dónde estamos confiando, o dónde está
mi tesoro. Nosotros muchas veces no podemos
ni siquiera ver nuestro corazón. porque es engañoso y perverso.
Y Dios utiliza el conflicto para hacernos mirar a dónde en verdad
está puesto nuestro interés, qué es lo que es más importante
para nosotros. Y eso se revela en la manera
en que nosotros respondemos al conflicto. Si nosotros nos dedicamos
a simplemente defender nuestra reputación, a defender nuestros
intereses, entonces vamos seguramente a actuar de manera instintiva
y a concentrarnos en derrotar al adversario. Ahora, es interesante
que cuando yo reacciono de esa manera, normalmente voy a hacer
cosas que van a ofender al adversario, y eso va a hacer que el conflicto
sea mucho más complejo. Eso, bondadosamente, Dios lo
trae para que podamos ver a dónde está mi confianza. ¿Qué es lo
que es más importante para mí? El Señor trae eso a nuestra vida
para que podamos mirar cuál es el tesoro de nuestro corazón.
Dice el Señor, donde está su tesoro, allí está su corazón. Ahora, los creyentes somos llamados
a recordar y Dios trae esos conflictos para que podamos pensar en esos
momentos y clamar al Señor que nos ayude a recordar. Si comes
o bebes o resuelves un conflicto, hazlo todo para la gloria de
Dios. Y la mejor manera de glorificar a Dios es El creyente es llamado
muchas veces a sacar su mirada de sí mismo. De hecho, la vida
del creyente debe ser poner los ojos en Jesús. Dice, puesto los
ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Y una de las mejores
maneras de poder enfrentar un conflicto es sacando nuestros
ojos de nosotros mismos. Y a aquellos que hemos sido redimidos
por Cristo, aquellos que se nos ha dado un nuevo corazón, se
nos ha llamado también a tener un nuevo tesoro. Eso ocurrió
en la vida del apóstol Pablo. Las cosas que antes para él eran
ganancia, ahora eran pérdida, con tal de conocer a Cristo Jesús. Y si él quería conocer a Cristo
Jesús, sus ojos tenían que estar puestos pues en Cristo Jesús. El apóstol Pablo en Colosenses
capítulo 3, versículo 1 al 2, nos llama a los creyentes a poner los ojos fuera de nosotros
mismos. Y eso es... es el llamado constante del Evangelio.
El Evangelio nos llama a poner nuestros ojos fuera de nosotros.
El Evangelio nos llama a mirar al Señor Jesucristo. Y solamente
cuando el Señor Jesucristo se nos revela es que nosotros podemos
comenzar recién a entender quiénes somos. Es cuando el Señor Jesucristo
es puesto ante mis ojos que empiezo a mirar que en verdad, pues yo
no soy bueno como había pensado. Es cuando empiezo a ver al Señor
Jesucristo que empiezo a mirar ante su santidad cuán pecaminoso
soy, cuán egoísta soy. Es cuando empiezo a mirar al
Señor Jesucristo que empiezo a conocer quién soy y El llamado
es, dice Colosenses capítulo 3, versículos 1 y 2, dice, si
pues habéis resucitado con Cristo, evidentemente está hablando aquellos
que somos creyentes, dice, si pues habéis resucitado con Cristo,
poned la mira en las cosas de arriba. Poned la mira en las
cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto
con Cristo y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Poned la mira en las cosas de
arriba. Y es probable que de pronto responda
mal al conflicto. Es probable que de pronto me
enfrasque en defender mi postura, mi posición, en derrotar a mi
enemigo. Pero si somos de Cristo, el Espíritu
Santo nos va a confrontar y vamos a venir en arrepentimiento y
fe. Es interesante que el aprender estas cosas no quiere decir que
dejaremos de pecar. Pero Dios nos va a mostrar cuando
hemos pecado. Cosa que de pronto puede ser
que estamos viviendo y ni siquiera vemos como pecaminoso. Pero poder
comenzar a mirar qué es lo que es más importante que cualquier
otra cosa. Recuerde que nosotros tenemos
un corazón dividido. Santiago dice los de doble ánimo.
Y los que estamos en Cristo tenemos una nueva naturaleza, pero aún
batallamos con el residuo de maldad. Y tenemos aún un corazón
que es engañoso y perverso, una vieja naturaleza. Y Dios, a través del conflicto,
nos muestra qué es lo que en verdad es importante para mí.
Y el pasaje nos llama a sacar los ojos de nosotros y ver lo
que es importante. Poner la mira en las cosas de
arriba. Y poner la mira en las cosas de arriba es mirar y recordar
por el poder del Espíritu Santo. ¿Para qué es que fui creado?
¿Cómo es que yo caí de aquello en que fui creado? Fuimos creados
a imagen de Dios para hacer todo para su gloria, para mostrar
siempre su carácter. Pero por cuanto todos pecaron,
están destituidos de la gloria de Dios, incapaces de vivir para
lo que fuimos creados. Pero si estamos en Cristo, dice,
somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras. Somos nuevas criaturas. a esas
nuevas criaturas se les ha dado el poder para poder vivir para
lo que fueron creados. Y van a vivir para lo que fueron
creados cuando vemos como importante, la cosa más importante es la
gloria de Dios. Cuando yo dejo de mirar dentro
de mí mismo, entonces puedo mirar y dar la mayor prioridad los
intereses de Dios. En este conflicto, lo más importante
no es si gano o pierdo el conflicto. Lo más importante es, ¿cuáles
son los intereses de Dios? ¿Cuáles son los mandamientos
de Dios? Y eso va a ayudarnos a poder ver las cosas más claras. Recordar recordar que lo lo más
importante es la fama, la estamos puestos como luminares
para resplandecer en medio de una generación maligna y perversa. Recordar que somos la sal de
la tierra, que la cosa más importante no es si yo gano este conflicto,
la cosa más importante es qué va a ver el mundo acerca del
Señor Jesucristo, qué va a decir principados y potestades acerca
del Señor Jesucristo y es interesante que hay el Señor nos redimió
y Efesios dice que hay una una batalla intensa y todo está ocurriendo
aún en los momentos en que no hay nadie aparentemente todo
está siendo mirado y una cosa que debe ser el clamor de nuestro
corazón si estamos en Cristo es que recordemos que lo importante
no es No es mis intereses, sino es el interés del Señor. Son los mandamientos del Señor.
Es la gloria, es la fama y es el honor del Señor. Y es clamar
al Señor para que eso domine nuestra mente. El apóstol Pablo
Evidentemente eso era su vida. Él decía, para mí el vivir es
Cristo, el morir es ganancia. Él decía, todo lo que para mí
era importante ahora es basura, es estiércol. Lo que yo quiero
es conocer cada vez más al Señor Jesucristo para poder hacer todo
para su gloria. Una cosa que necesito es conocer
a Cristo para poder, conociéndole cada vez más, poder mostrar su
carácter. Y conocer a Cristo va más allá
de tener información acerca del Señor Jesucristo, sino es el
hecho de en verdad conocer su carácter. Es el hecho de que,
por el poder del Espíritu Santo y por el Evangelio, su vida fluya
hacia mí y pueda responder con el carácter del Señor Jesucristo.
Y el conflicto, el conflicto provee oportunidades. Provee
la oportunidad de poder mostrarme a cada momento qué es lo que
para mí es importante. Es para mí importante la gloria,
el honor de Cristo. Es para mí importante los intereses
del Señor Jesucristo. ¿Qué es lo que me lleva a responder
de determinada manera al conflicto? muchas veces cuando uno mira
por ejemplo en las relaciones empresariales la manera en que
surgen los conflictos y la manera en que la gente enfrenta los
conflictos y la verdad es que el mundo allá afuera es un mundo
de prácticamente la gente pelea como perros y gatos desesperadamente
y una de las cosas que Dios me ha hecho pensar en eso es la
mayoría de ellos tienen todo depende de ellos. Su sustento
depende solamente de ellos. Su tesoro es lo que ellos pueden
adquirir en el momento de los negocios que hacen. Y de pronto
hay gente que decide decirle a un proveedor con una deuda
de hasta 80 mil o más pesos y decirle, ¿sabes qué? No te voy a pagar.
Y se arman conflictos muy, muy, muy severos. Y la gente muchas
veces así pone una actitud Y pensando en ello, pensaba, bueno, si todo
depende de ellos, si todo dependiera de mí, haría exactamente lo mismo.
Doy gracias a Dios porque sé que mi sustento viene del Señor,
y sé que hay otra manera de enfrentar los conflictos. Pero cuando yo
miro que todo depende de mí, cuando mi tesoro está, y no es
que no No es que el creyente tiene siempre que renunciar a
cosas que son justas. Vamos a ir estudiando después
las diferentes maneras de resolver los conflictos de una manera
que honre a Dios, de una manera que me haga servir a los demás,
de una manera que pueda ser resuelto el conflicto de una manera lo
más justo posible. No obstante, es importante el
poder recordar, hermanos, si estamos en el Señor, somos llamados
a la confianza en el Señor, somos llamados a la confianza en su
sabiduría, somos llamados a la confianza en su provisión, y
Dios utiliza cada vez el conflicto para mostrarnos, en realidad,
lo que para nosotros es importante. A veces hacemos conflicto o respondemos
de una manera mal al conflicto porque pues estamos evidenciando
que lo importante para nosotros es nuestra fama, nuestro honor
y no la fama y la gloria de Dios. Y poner la mira en las cosas de
arriba, no en las de la tierra. Buscar, no en mi capacidad, no
en mi capacidad diplomática, no en mi capacidad manipulativa,
porque hay tantas cosas que se pueden hacer evidentes cuando
hay conflicto, pero en verdad el hecho de poder recordar Lo
importante es mostrar el carácter de Dios. Lo importante es crecer
a la imagen del Señor Jesucristo. Lo importante es servir a mi
prójimo. El conflicto es la oportunidad
de poder mirar hacia dónde se inclina mi corazón que no es
Dios. ¿Qué es lo que en verdad es prioritario para mi vida y
que no es Dios? El pasaje de Queremías nos da
la figura de dos árboles, y es una figura que es el Señor Jesucristo
usó varias veces en los Evangelios, cuando Él decía, por sus frutos
los conoceréis, y uno es un árbol espinoso, un árbol del desierto,
y... su manera de responder a las
circunstancias. Y después está un árbol que dice,
bendito el varón que confía en Jehová y cuya confianza es Jehová. Y dice, será como árbol plantado
junto a corrientes, junto a las aguas, que junto a la corriente
echará sus raíces. Y esta es una figura que se repite
en la Escritura. Uno de los pasajes más conocidos
de eso es el Salmo 1, que probablemente muchos de nosotros sabemos de
memoria. Ahora, ¿quién es ese bendito
varón que confía en Jehová y cuya confianza es Jehová? Ese, ese
varón del Salmo 1, ese varón del versículo 7, no es otro que
el Señor Jesucristo. Él es el que confía y ha confiado
y confiará siempre en su Padre. Él jamás dudó de su Padre. Él
jamás dejó ni una sombra de duda hacia
la confianza en su Padre. Es importante que nosotros podamos
recordar la fe que nos salva, la fe que nos puede llevar a
resolver conflictos de una manera bíblica, nos salva de la condenación,
pero nos salva del poder del pecado. Y estar siendo salvado
del poder del pecado es poder aprender a resolver conflictos
de una manera bíblica, de una manera que honre a Dios. Esa
fe es la del Señor Jesucristo. Él confió siempre en su Padre. recuerde que nuestra fe es...
preciosa porque es don de Dios, pero por cuanto es nuestra, está
llena de debilidad, la fe que nos salva, y la fe que nos hace
crecer en gracia, es la fe, la fidelidad del Señor Jesucristo
en confiar en su Padre. Dice, será como árbol plantado
junto a las aguas, que junto a las corrientes echa sus raíces,
y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde
y en el año de la sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. Y aquí está hablando del árbol
fructífero. pero el árbol fructífero se alimenta
de, está junto a las aguas, y esas aguas hacen referencia a la palabra
escrita, la revelación de Dios, y hace referencia a la palabra
viva que es el Señor Jesucristo. Hermanos, nuestra necesidad es
del Evangelio. El Evangelio nos recuerda y nos
confronta con nuestra pecaminosidad. Decía yo hace quince días, cuando
dice, bienaventurado a los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos
de Dios, no es que porque hacemos la paz somos llamados hijos de
Dios, sino es porque somos hijos de Dios, son llamados hijos de
Dios porque hacen la paz, son llamados hijos de Dios porque
han sido hechos hijos de Dios por creer en el Señor Jesucristo,
más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, Y ellos están
por la fe en el Señor Jesucristo, confiados en el Señor Jesucristo,
alimentándose del agua viva, que es procedente de la palabra
viva y de la palabra escrita, es que ellos pueden dar fruto
constantemente para la gloria de Dios. No importa si el conflicto
es leve, si el conflicto es grande. Y recuerde, aquellos que han
sido hechos hijos de Dios por creer en el Señor Jesucristo,
el apóstol Pablo nos dice que se nos ha dado el ministerio
de la reconciliación. Y bueno, evidentemente eso es
en la proclamación del Evangelio. Pero la manera en que resolvemos
los conflictos entre nosotros son proclamaciones también del
evangelio. Hace quince días estaba hablando
de un un ejemplo de una familia y una herencia y cómo estaban
a punto de agarrarse a batazos y el pastor habló con ellos,
oraron, buscaron la sabiduría de Dios y algunos hijos que estaban
ahí pensando y pues lejos del Señor se sorprendieron de ver
cómo por el Evangelio y por la gracia de Dios, dos hombres que
estaban dispuestos a agarrarse a batazos por una herencia, se
pudieron abrazar y el hijo dijo, no puedo seguir dudando que Dios
existe, porque esto mi padre no lo hubiera hecho por sí mismo.
No hay duda que esto es el poder del Señor. Hermanos, la manera
de resolver los conflictos El conflicto provee una oportunidad. Provee oportunidades. Y, en especial,
la oportunidad de crecer a la imagen del Señor Jesucristo.
Y, si Dios lo permite, la próxima semana vamos a empezar a estudiar
de algunos pasajes de la Biblia y algunas tendencias que nosotros
tenemos respecto al conflicto. Y que Dios nos ayude a poder
tener una perspectiva bíblica de los conflictos. Muchas veces
nosotros pensamos que necesariamente los conflictos son malos. A veces
pensamos que todos tenemos que pensar igual y tenemos que estar
de acuerdo en todo. Y la verdad es que en la diversidad
se refleja mejor la gloria de Dios. No tenemos todos que pensar
igual. Pero sí somos llamados a una paz genuina. Dice el Salmo
103, dice, mirad cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos,
pero no dice sólo juntos, dice en armonía. Y la armonía no significa
que estamos de acuerdo en todo. pero significa que hay paz duradera
porque nuestras tendencias equivocadas es que a veces tendemos a negar
que hay conflicto a veces tendemos a huir del conflicto y porque
pensamos que el conflicto en sí mismo es destructivo pero
hermano no olvides algo el conflicto es circunstancia que está fuera
ciertamente de tu control. Tú no puedes controlar lo que
está fuera de ti. Tú no puedes controlar la manera
en que una persona viene y actúa para contigo. Pero tú sí puedes
y tienes responsabilidad de la manera en que respondes al conflicto.
El conflicto no va a poner nada en tu corazón, sino va a sacar
lo que ya está en tu corazón. El subconflicto va a mostrar
en quién confías. El conflicto va a mostrar qué
es lo que para ti es importante. Si para ti es importante la gloria
de Dios, el conflicto va a poner de manifiesto si te has descuidado
y has dejado de mirar las cosas de arriba donde está Cristo sentado
a la diestra de Dios. Y es la oportunidad de que Si
no es a través del conflicto, no lo vemos. Dios usa el conflicto
para que podamos ver y si estamos fuera de foco, si estamos mirando
mucho dentro de nosotros, si lo importante es mi fama, mi
honor, mi respetabilidad, poder venir en arrepentimiento y fe
y clamar al Señor que haga tal obra en nuestro corazón, que
pueda alimentar nuestro corazón de esa agua que nos enseña quién
es Dios en medio de las circunstancias. Recuerde que la cosa más importante
para el ser humano es conocer a Dios en Cristo Jesús. Y hermano, es pensar en los conflictos
y recordar, son oportunidades para crecer en conocer al Señor
Jesucristo. Son oportunidades en que se revela
lo que verdaderamente para mí es importante. ¿Dónde está nuestro
tesoro? Es todo un tiempo de oportunidad. Cada cosa que Dios trae a nuestra
vida son oportunidades. He dicho en otras ocasiones,
por ejemplo, cuando pensamos en la educación de los hijos,
nosotros no podemos ver el corazón de nuestros hijos. Y muchas veces,
a pesar de la bondad de Dios, fracasamos en ver el corazón
se revela en sus frutos. El Señor Jesús dijo, por sus
frutos los conoceréis. El Señor dijo, el buen hombre
del buen tesoro de su corazón saca lo bueno y el malo del mal
tesoro de su corazón saca lo malo. Dijo el Señor, no puede
el árbol malo dar buenos frutos. Hermanos, el llamado es aclamar
al Señor y que por el evangelio podamos tener un corazón renovado
por el Evangelio. Que Dios nos guarde de hacer
algo que, para todos, a todas luces, es ridículo. Si usted
tiene un árbol de naranjas que... Algunos árboles de naranja, le
suele pasar que, antes que maduren, se parten. Imagine que usted
está cansado de ese árbol y entonces usted decide solucionarlo yendo
a la central de abastos y comprando 300 naranjas dulces. Y usted
llega y las empieza a pegar de uno en uno, cambiando los que
están partidos por esos bonitos que usted escogió. cualquiera
de ustedes diría que eso es, eso es necio, eso es tonto de
hacer, y en verdad que lo es. Pero que el Señor nos guarde
de espiritualmente hacer eso. No se trata de poder colgar buenos
frutos traídos de fuera, sino se trata de clamar al Señor de
que Él se revele a nosotros en el Evangelio, en la Escritura,
de que Él nos permita ver en cada circunstancia de nuestra
vida quién es Él. cuando nosotros leemos la escritura,
cuando nosotros enfrentamos algún conflicto, recordar quién es
Cristo en esta circunstancia. ¿Qué hace o qué dice Cristo cuando
yo soy maltratado? ¿Qué hizo o qué dijo el Señor
Jesucristo cuando Él fue maltratado? Recuerde que usted y yo no vamos
a ser los primeros que en un momento dado nos puedan En un
momento dado, quizá puedan aborrecernos sin causa. Quizá. Porque al final
es muy probable que sí tengamos alguna causa por la que alguien
nos aborrece. Pero el Señor Jesucristo fue
aborrecido sin causa. El Señor Jesucristo fue varón
de dolores y experimentado en quebranto. El Señor Jesucristo
enfrentó conflictos y Él siempre tenía un placer en su corazón.
Del buen tesoro de su corazón, del corazón del Señor, salió
siempre lo que había en su corazón. y qué había en el corazón del
Señor Jesucristo. Varios pasajes en la Escritura
nos dicen qué había en el corazón del Señor Jesucristo. El Salmo
48, que después está citado en los Evangelios, especialmente
en Juan, el Señor Jesús dice, yo tengo una comida que ustedes
no conocen. Y uno de los deleites de esta
vida, yo creo que están de acuerdo conmigo, uno de los deleites
de esta vida es comer. Y el Señor dijo, yo tengo una
comida que ustedes no conocen y esa comida es hacer la voluntad
de mi Padre. Y el Salmo 48 dice, el hacer tu voluntad Dios mío
me ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón. El deleite
de Cristo era hacer la voluntad de su padre. Su corazón estaba
lleno de amor por su padre. Estaba lleno de confianza en
su padre. Los enemigos se burlaron de él, diciendo, se encomendó
a Dios, líbrele a él, pues en él confiaba. Y el Señor le libró,
y él no fue avergonzado. Él enfrentó el conflicto siempre. Es interesante, siempre confiando
en el Señor, siempre teniendo que la prioridad era la gloria
de su Padre. Dice, gloríficame con aquella
gloria que tuve antes que el mundo fuese. Yo te he glorificado
en la tierra. ¿Qué hizo Cristo siempre? Mostró
siempre y consistentemente el carácter de su Padre. Siempre
estuvo haciendo el bien. Siempre estuvo Él cumplió toda
la ley por amor de su padre y él enfrentó, si alguien enfrentó
conflictos fue el Señor Jesucristo. Desde la más tierna infancia
tuvieron que huir de Faraón, había conflicto, lo querían matar.
Herodes lo quería, huyó a Egipto huyendo de Herodes, pero después
los fariseos, los saduceos, todo el tiempo lo acosaban. Ah, varias
veces intentaron matarlo. Y en la cruz, él fue escupido,
fue azotado, y sencillamente salió siempre algo de su corazón
y salió, dice la Biblia, Dios es amor. ¿Y qué fue lo que salió
del corazón del Señor? Amor, porque eso había en su
corazón. Hermanos, en nuestro corazón Si estamos aparte de
la gracia de Dios, sólo puede salir pecado. Sólo si estamos
en Cristo. Sólo si confiamos en el Señor,
si confiamos en la obra de Cristo, puede salir algo distinto. Confiando
en nosotros mismos, lo que vamos a hacer es más conflicto. Pero
si estamos en Cristo, somos llamados a hacer la paz. Vamos a orar. El punto es confiar
en el Señor Jesucristo. Confiar en el Señor Jesucristo
para toda la vida. El evangelio es no sólo para
ir al cielo. El evangelio es para crecer a
la imagen del Señor Jesucristo. El evangelio es para que cada
día podamos vivir como hechura suya, creados en Cristo Jesús
para buenas obras. Y recuerde, sólo son buenas obras
las que hacen los que han sido hechos nuevas criaturas en Cristo.
Los que no han sido hechos nuevas criaturas en Cristo pueden hacer
cosas que impresionen a la gente, nos pueden impresionar, pueden
hacer cosas por las que se les reconozca por la gente, incluso
se les puede premiar, pero el Señor nunca va a aprobar esas
cosas. Eso es simplemente cortar naranjas y ponerlas en un árbol
que da frutos malos, pensando que así componemos el árbol.
Y eso puede impresionar. Si alguien pasa después que colgaste
las naranjitas y no sabe que están amarradas, quizás impresione
por tu árbol. Pero el Señor que mira el corazón,
el Señor que nos conoce, así como dice el Salmo que leyó el
hermano Marco, Lo único que Él acepta es lo que Él provee. Y
lo que Él provee no es de frutos amarrados, sino que Él provee
es verdadera justicia, verdadera pacificación. Y hermanos, que
Dios nos guarde y ponga en nuestro corazón deseo de que en verdad
nosotros vivamos en nuestros ambientes con paz verdadera y
no con paz fingida. Porque a veces es común que nosotros
tendamos a vivir y mostrar que todo está bien. ¿Cuántas familias
y personas viven en relaciones que en verdad no están bien,
pero que viven aparentando que hay, que está todo bien? Hermanos,
somos llamados a ser hacedores de paz duradera, de paz auténtica,
porque nuestro rey, nuestro príncipe es el príncipe de paz, porque
Podemos empezar teniendo paz con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Hermano, el asunto del Evangelio
es vital. No puedes ser un hacedor de la
paz. si no estás en paz con Dios.
Porque sin paz con Dios tú vas a intentar siempre echar la culpa
a otros. Sin paz con Dios tú vas a intentar
mostrarte mejor que lo que realmente eres. Pero es inútil, porque
puedes engañar a las personas, pero a Dios no, porque las cosas
están desnudas ante sus ojos. Y no necesitas intentar mostrarte
mejor de lo que eres. lo mejor que pueda hacer, jamás
va a satisfacer a Dios. Lo único que satisface a Dios
es el Señor Jesucristo. Él dice, este es mi hijo amado,
en quien tengo complacencia. No vivas esforzándote por esperar
el día en que Dios te aplaude y diga, me has complacido, ese
día no va a llegar a menos que estés en el Señor Jesucristo.
Del único que Dios, el Padre, va a decir, este es mi hijo amado,
en quien tengo complacencia, es del Señor Jesucristo. le complacen
aquellos que están en Cristo porque Él les ve en su Hijo,
los ve vestidos de su justicia, verdadera justicia, los ve como
árboles que están dando verdadero fruto, no frutos amarrados o
pegados de una manera artística, no importa cuán artístico sea,
como estamos pegando el fruto, no vamos a engañar al Señor.
El Señor, Él, Él es el que hace el fruto y el fruto que Él alaba
es el fruto que Él produce. Vamos a ahorrar.

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Joshua

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