En el sermón "La Iglesia 3," el predicador Joel Coyoc aborda la teología de la iglesia como un cuerpo redimido por Cristo, cuyo propósito es glorificar a Dios mediante la adoración. A través de una exégesis de Mateo 6:18-19 y Efesios 1:22-23, Coyoc argumenta que la iglesia no fue simplemente instituida para llevar a los creyentes al cielo, sino para funcionar como un medio en el que los redimidos adoren y reflejen el carácter de Dios en su vida diaria. Coyoc destaca que, a raíz de la caída de Adán, la humanidad perdió su capacidad de glorificar a Dios, pero esta es restaurada en Cristo, quien es "el camino, la verdad y la vida." La relevancia práctica de este mensaje radica en la enseñanza de que la adoración debe ser el propósito central de la iglesia, y que cada acción, por pequeña que sea, debe ser realizada para la gloria de Dios. Esta comprensión exhorta a los creyentes a vivir en una constante actitud de adoración en todos los aspectos de sus vidas.
“El fin único del hombre es glorificar a Dios, gozando de Él para siempre.”
“Cuando piensas que Dios es el supremo bien, hallarás tu gozo en Él.”
“La adoración es el resultado de conocer a Cristo.”
“Desde la cuna estamos adorando, y nuestro gran problema no es que no adoramos, sino a quién estamos adorando.”
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