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JC

Simon Pedro

John 18:10-11
Joel Coyoc April, 28 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc April, 28 2021
Estudio del Evangelio de Juan

Sermon Transcript

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100%
Evangelios en San Juan, Evangelios
en San Juan es capítulo dieciocho Dice la Palabra de Dios, había
tenido Jesús y estas cosas, salió con sus discípulos al otro lado
del torrento que se derrumbó, donde había un huerto en el cual
entró con sus discípulos. Y también Judas, el que le entregaba,
conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido
allí con sus discípulos. Judas pues, tomando una compañía
de soldados y algo así desde los principales sacerdotes y
de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas y con armas. Pero Jesús, sabiendo todas las
cosas que le habían de sobrevivir, se adelantó y les dijo, ¿a quién
buscáis? Le respondieron, a Jesús Nazareno. Jesús les dijo, yo soy. Y estaba
también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo,
yo soy, retrocedieron y cayeron en tierra. Volvió pues a preguntarles,
¿a quién buscáis? Y ellos dijeron, a Jesús Nazaret. Respondió Jesús, vos he dicho
que yo soy, pues si me buscáis a mí, dejad ir a éstos. Para
que se cumpiese aquello que había dicho, de los que vendiste no
perdí ninguno. Entonces Simón Pedro, que tenía
una espada, la desenvainó, le dio al ciervo de su sacerdote
y le cortó la oreja de ella, y el ciervo se llamaba Malco.
Jesús entonces dijo a Pedro, mete tu espada en la vaina. La
copa que mi padre me ha dado, no la he de beber. Entonces la
compañía de soldados, el tribún y los almohacines de los judíos,
prendieron a Jesús y le ataron. Le limaron primeramente a Anás,
porque era su héroe de Caipás, era su sacerdote aquel año. Era Caipás el que había dado
el consejo a los judíos de que convenía que un solo hombre judiese
por el pueblo. Seguía a Jesús Simón Pedro y
otro discípulo, y este discípulo era conocido del sumo sacerdote.
Entró con Jesús al patio del sumo sacerdote, mas Pedro estaba
afuera, a la puerta. Salió con ese discípulo que era
conocido del sumo sacerdote, y abrió a la puerta e hizo entrar
a Pedro. Entonces la criada ortera dijo
a Pedro, no eres tú también de los discípulos de este hombre.
Dijo él, no lo soy. Estaba en pie los cielos y los
aguaciles que habían descendido un fuego, porque hacía frío y
se calentaban, y también con ellos estaba Pedro en pie calentándose. Jesús Cicerdote preguntó a Jesús
acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús les respondió,
yo únicamente he hablado a uno, siempre he enseñado en la sinagoga
y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado
con un mundo. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregúntanos
que han oído, que les ha dialogado. De aquí lo saben lo que yo he
dicho. Cuando Jesús tuvo dicho esto, uno de los angoasiles que
estaba allí le dio una boquetada diciendo, Así respondes al sumo
sacerdote. Jesús le respondió, Si he hablado
mal, testifica que he estado en mal. Y si bien, ¿por qué me
golpeas? Anás entonces le dio atado a
Caibás y sumo sacerdote. Estaba el juez Pedro en pie,
calentándose, y le dijeron, ¿no eres tú de sus discípulos? Él
negó y dijo, no lo soy. Fue uno de los ciervos de su
cerdote, valiente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja,
dijo, no te vi yo en el cuerpo con él. Negó Pedro otra vez,
y enseguida cangó el galio. Llevaron a Jesús a casa de Caifás,
al praetorio. Era de mañana. Y ellos no entraron
al praetorio para no contaminarse y así poder comer la páscua.
Entonces salió Pilato a ellos y les dijo, ¿qué acusación traéis
contra ese hombre? Escogieron y le dijeron, si éste
no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado. Entonces
les dijo milagro, tomate los ojos y juzgate según vuestra
ley. Y los judíos le dijeron, a nosotros
no nos está permitido dar muerte a nadie, para que se cumpliese
la palabra que Jesús había dicho, dando a entender de qué muerte
iba a morir. Entonces Pilato volvió a entrar
en el recorrido y llamó a Jesús y le dijo, ¿eres tú el rey de
los judíos? Jesús le respondió, ¿dices tú
esto por ti mismo o te lo has dicho otros de mí? Pilato le
respondió, ¿soy el abrazo judío? Nación y los principales sacerdotes
te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? Resonó Jesús. Mi reino no es de este mundo.
Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para
que yo no fuera entregado a los judíos, pero mi reino no es de
aquí. Le dijo entonces Pilato, luego
eres tú rey. Respondió Jesús, tú dices que
yo soy rey, yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo,
para dar testimonio a la verdad. Todo el que es de la verdad,
oye en Dios. Le dijo Pilato, ¿qué es la verdad? Cuando hubo dicho esto, salió
otra vez a los judíos y les dijo, yo no valio en él ningún delito,
pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte uno en la paz
moral. ¿Queréis, pues, que os suelte
al rey de los judíos? Entonces todos dieron voces de
nuevo, diciendo, no a este, sino a Barabás, y Barabás era la ley. Vamos a meditar los versitos
diez a once, quince a veintiocho, y veinticinco a veintisiete. Y nuestro tema de esta tarde
es Simón Pedro. Simón Pedro. En una ocasión el Señor Jesucristo
dijo, separados de mí nada podéis hacer. Doy gracias a Dios por la palabra
que Dios provee, porque es adecuada a nuestra necesidad constantemente. En especial porque vivimos en
un mundo donde se nos llama constantemente a tener confianza en nosotros
mismos. Frecuentemente hoy, sobre todo
en este último tiempo, están de moda los maestros de la autosuperación,
de la autualidad. Hay muchas iglesias que dicen
ser cristianas y en realidad lo que hacen es cosas que son
automotivacionales. La iglesia no es el lugar para
ayudarnos a descubrir el camión que tenemos dentro. Somos llamados
constantemente, tristemente somos a veces arrastrados, a veces
uno mira a gente que se supone tiene conocimiento de la Espíritu,
o ha estado años en iglesias, pero de pronto postea en redes
sociales frases en cualidad, y a veces porque Porque no hemos
entendido que la vida es una sola y que es el Evangelio que
necesitamos para todas las áreas de nuestra vida. Nuestra vida
no se concorre de diferentes compartimientos cerrados, donde
tengo un compartimiento con mi padre, otro con mi esposo, otro
con mi mamá. ingeniero, profesor, albañil,
todo lo que fue. Sino toda la vida tú creyentes
delante de Dios, para la gloria de Dios. Y toda la vida, y todo
lo que viene, tiene que ser filtrado, tiene que ser visto, tiene que
ser interpretado a través de los eventos de la escritura.
Pero es frecuente que, de pronto, uno publica frases, y a veces
ponen fotos de gente como algeriense, y a veces son cosas que ni siquiera
han visto. pero solemos poner admiración en el ser humano y
a veces se suele admirar a personas. Quisiera leer algunas frases
que nos animan a cosas que son totalmente desencaminadas y que
tenemos un buscado de seguir estas cosas que alientan justamente
lo que Dios quiere mostrarnos hoy que es totalmente lo que
hay que desalentar. Dice una frase de una persona,
dice aprende a vivir con leche de que no eres una persona perfecta
sino una persona que merece respeto y honestidad. Suena bonito, pero
somos personas en esta tierra que merecemos no respeto, sino
una sola cosa. Merecemos la justa guía de Dios. Eso es todo lo que el ser humano
merece. Ten el coraje de seguir tu corazón e intuición. De alguna
forma ya saben que lo que verdaderamente quieres convertir, todo lo demás
es secundario. Y es un nombre que muchos admiramos,
es Dios. Sigue, dice, ten el coraje de
seguir tu corazón y tu visión, porque tu corazón ya sabe, pero
dice la escritura, el engañoso y perverso es el corazón del
hombre. Así que no sigas a tu corazón,
fíjate que va de todo tu corazón, no te apoyes en tu propia crueldad.
Dice, que cuando confíes en ti mismo, sabrás cómo vivir. Que
cuando confíes en ti mismo, sabrás cómo vivir. totalmente falso. Fíate de verdad, de todo tu corazón. No te fíes de ti mismo, porque
ni siquiera te conoces a ti mismo. El Señor es quien nos conoce. Dice, no es sencillo encontrar
la felicidad en nosotros mismos, y no es posible encontrarla en
otro lugar. No es sencillo encontrar la felicidad
en nosotros mismos, y no es posible encontrarla en otro lugar. siempre
alimentándonos a aquel alto hueco en nosotros, siempre haciéndonos
mirar hacia nosotros, a confiar en nosotros, la felicidad no
es posible encontrarla más que en un solo lugar. Y ni siquiera
felicidad, porque la felicidad es circunstancial. La felicidad
es lo que tiene cualquier persona cuando las cosas salen como uno
quiere. Pero el creyente se le ofrece no felicidad, gozo. no
está dentro de ti mismo. Dice, en tu presencia hay plenitud
de gozo, delicias, y esta para siempre. Solo hay un rincón del
universo en el que puedes estar seguro de mejorar, y es propio
Dios. El Señor, a través de la palabra,
Quiere mostrarnos algunas cosas importantes en cuanto a Simón
Pedro. Hay tres cosas que vamos a ver en nuestro pasaje acerca
de Simón Pedro. Uno, su nombre. Qué especial
hay en su nombre. La segunda cosa es sus acciones
y palabras revelaban su corazón. Sus acciones y palabras revelaban
lo que estaba gobernando su corazón. Y número tres, el amor de Cristo, el gran amor
porque Cristo le amó. Antes de empezar a mirar, para
completar la introducción, quisiera leer un pasaje, porque resulta
que nosotros somos muy, muy parecidos a la voz del Pedro. Los problemas
con que la gente batalla y que hoy mucha gente de automotivación
nos anima son algunas de esas cosas que te he escrito. No es
difícil encontrarlas. Usted le corre frases de autoayuda
y le van a salir páginas donde hay 100 frases de autoayuda.
Todos llamamos a confiar en nosotros mismos y descubrir el cambio
que tenemos dentro y confianza en la carne. Pero somos tan parecidos,
el pueblo de Israel, somos tan parecidos a Simón Pedro, que
dice la Escritura, porque no quiero hermanos si ignoréis que
nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron
en el mar, y todos en Moisés fueron bautizados en la nube
y en el mar. Y todos comieron el mismo alimento
espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque
bebían de la roca espiritual que los sedía, y la roca era
Cristo. Pero de los más de ellos no se
agarró Dios, por lo cual quedaron postrabas en el desierto. Y prestemos
atención, dice, más estas cosas sucedieron como ejemplo para
nosotros, para que no condiciemos cosas malas como ellos condiciaron,
ni seáis idólatas como algunos de ellos. Según está escrito,
se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos
como algunos de ellos fornicaron y cayeron en un día peligroso. Ni tentemos al Señor como también
algunos de ellos lo intentaron y perecieron por las serpientes.
Ningún rey, como algunos de ellos, murió y perecieron por el destructor. Y otra vez, si estas cosas les
acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a
nosotros, a quienes han alcanzado los miles de siglos. Así que
el que piensa que está aquí, que mire que no caiga. No os
ha sobretenido ninguna tentación que no sea humana. Pero fiel
es Dios que nos dejará ser tentados más de lo que podremos resistir,
sino que dará también, juntamente con la tentación, la salida para
que podáis soportar. Por tanto, amados niños, huid
de la idiocracia. Cuando pienso en el apóstol Pedro,
y lo que la Biblia nos va a mostrar a través del apóstol Pedro, lo
que va a suceder ahorita en nuestro tema es Simón Pedro. Lo que va
a brillar no es precisamente Simón Pedro, lo que va a brillar
es el Señor Jesucristo. En cumplimiento a como dice la
escritura, que recogamos este tesoro en vasos de barro, para
que en excelencia le podamos decir a Dios y no a nosotros.
El Señor tiene el mismo propósito que tuvo con el apóstol Pedro.
El poder llegar a mostrarle a Pedro una sola cosa. Que en eso que
somos animados por nuestra cultura, confiar en sí mismos. En verdad,
lo único que nadie, lo que quería el Señor que Pedro pudiera tener
con claridad en sus ojos, es que separados de mí, nada podéis
hacer. En otras palabras, el Señor quiere
mostrarnos, sin Cristo, somos solamente un fracaso. Eso es
lo que el Señor quería ver bien en claro a los ojos del apóstol
Pedro. Y nuestra pasada comienza con
la expresión que dice, entonces Simón Pedro, entonces Simón Pedro. ¿Qué nos dice el nombre de Pedro?
Simón Pedro. Cuando Él viene a Señor Jesucristo,
Él viene como Simón. Y el apóstol Juan, en su capítulo
uno del siglo cuarenta, dice, Andrés, hermano de Simón Pedro,
era uno de los dos que habían comido a Juan y habían seguido
a Jesús. Es de Aión primero a su hermano
Simón, y le dijo, hemos hallado al Mesías, que traducido es el
Cristo, y le trajo a Jesús. Y mirándole a Jesús dijo, tú
eres Simón, hijo de Conás, tú serás llamado Cepas, que quiere
decir Pedro. Es interesante que Juana aquí
habla de cómo él viene a Jesús como Simón. Y Jesús hace algo,
Jesús cambia el nombre, Jesús depone un nombre, porque Jesús
no estaba simplemente cambiando el nombre, sino el propósito
de Jesús es que a través de su obra de redención, el Señor iba
a dar un corazón nuevo, iba a ser una nueva persona. Cuando pensamos
en el nombre Simón, Simón viene de la forma grea de Simeón, y
es el significado del nombre es oír, escuchar alguien ha dicho
que Simón es alguien que ha escuchado y alguien ha querido decir que
es alguien que ha escuchado a Dios y es maravilloso poder pensar
en lo que implica ese nombre porque en verdad el apóstol Pedro
Tu, la bendición de escuchar a Dios. Tu, la bendición de escuchar
a Dios el Padre. Y el Señor Jesucristo lo dijo
cuando Él hizo su gran confesión de fe. Y Él dijo, tú eres el
Cristo, el Hijo del Dios viviente. Jesús le dijo, y a mi corazón
le decimó, hijo de Tomás, porque eso no me reveló carne y sangre,
sino mi Padre que está en los cielos. Ese nombre implica en
hecho que me da la posibilidad de oír. ¿Por qué es que él pudo
oír la voz del Padre? No sólo él pudo oír la voz del
Padre, él pudo oír al Señor Jesucristo. Él pudo identificar al Señor
Jesucristo. Y él pudo hacer esto porque Porque
dice la Biblia, que aun el nombre de Simón, todo el mérito de él
es para Dios, para el Señor Jesucristo, es toda la gloria y la salvación
de este pecador, igual que los otros pecadores. No es que él
escuchó quien oyó, porque él era más listo, o tenía alguna
habilidad. El Señor Jesucristo dijo, mis
ovejas oyen mi voz. ¿Saben por qué Pedro escuchó
al Señor Jesucristo? Porque Pedro escuchó al Padre
mostrándole quien era el Señor Jesucristo. La revelación misma
que el Padre le hizo del Señor Jesucristo. Porque él era una
oveja del Señor Jesucristo. Por eso él pudo escuchar. Él
escuchó y dice el Señor Jesucristo a Pedro. Tú serás llamado cepas,
que quiere decir pedazo de roca o piedra. Es cepas en arleo y es piedra
en miel. ¡Qué maravilloso es poder imaginar
lo que el Señor estaba haciendo con ellos! Dios, el Señor Jesucristo,
lo había elegido para salvarlo y para hacerlo de un hombre de
un carácter demasiado confiado en sí mismo. Evidentemente, Simón
era un hombre que confiaba demasiado en sí mismo. Él era el primero
que siempre respondía a las preguntas. Él era el primero que hablaba
cuando muchas veces no lo había hablado. Él era el primero que
de pronto, Señor si eres tú, tu semana no va a ir ahí. De
pronto ya estaba parado en el mar. Y era un hombre que evidentemente
tenía mucha confianza en sí mismo. Señor Jesús, Él quería conocerse. Como muchas veces nosotros pensamos
conocernos. Y aquí se nos alienta, porque
hay que conocernos, porque lo dice el Señor a Pedro, Satanás
nos ha pedido para que salgamos de este maldito. Tu vida vas
a morir contigo. Yo te digo que me vas a negar
tres veces hasta que yo ya no caiga. Y él dice, Señor, de ninguna
manera. Aunque todos te dejen, yo no
te voy a negar. Si es necesario mi vida morir
contigo. Demasiada confianza en sí mismo,
demasiada seguridad en sí mismo. Vamos, seamos misericordiosos
con Él. Nosotros, por la gracia de Dios,
estamos en Cristo, estamos en un plan. Su salvación no había
sido consumada. El Señor Jesucristo, el Cordero,
su Pascua, aún no había sido sacrificada. Cristo no había leído al Padre
y al Espíritu Santo, no había leído. debemos de tener compasión
y misericordia de Pedro porque al final de cuentas somos bastante
parecidos al apóstol Pedro somos más parecidos que discípulos
y cuando miramos al apóstol Juan escribiendo de Pedro a partir
de lo que dijo en el capítulo 1 casi siempre que hablamos de
Pedro Juan es el apóstol que era bastante amigo de Pedro Y
normalmente el apóstolo Juan lo cita con los dos nombres.
Si usted lee repetidamente en su casa, casi siempre que Juan
lo menciona le va a mencionar los dos nombres. En los otros
evangelios se suele usar el nombre Simón. Cuando se habla de las
cosas de su vida, como de la suegra de Simón, su trabajo como
pescador, de su barca, Y cuando está actuando de acuerdo a su
naturaleza, así Cristo lo llamaba. Siempre se le llama Simón. Y
cuando está actuando espiritualmente correcto, se le suele llamar
Pedro. Si usted mira, muchas veces cuando
el Señor le dice Simón es porque lo va a defender. Es probable
que cuando hubiera escuchado Simón temblar y decida Señor,
llámame Pedro. Probablemente el Señor me diría
que voy a llamar Pedro cuando me comportes como Pedro. ¿Y qué
para mí ya es cuando pensamos en esos dos nombres? La primera
es mano. Si hemos escuchado la voz de
Dios, somos simones. Las ovejas de Cristo son simón
porque tienen la facultad de oír la voz del buen pastor. Las
ovejas oyen voz. Y la otra condición es si somos
Estamos en Cristo. Él no solo nos ha llamado con
nuestro viejo nombre, también nos ha puesto el nombre de Pedro.
También somos piedras. Dice el apóstol Pedro al hablar
con los hermanos, también vosotros como piedras vivas. ser unificados
sobre la primera tierra principal del ámbito que es el Señor Jesucristo.
Si estamos en Cristo, en bendición, lo encontramos en estos dos nombres. Los hermanos son Simón, las hermanas,
los hermanos de Simón, pero Jimena es una forma extrañora de Simón. Podemos considerarnos Simones,
Jimenas, perros, tierras, hijas, para ser unificados. Cuando seguimos
avanzando, nos vamos a encontrar las acciones del rey. ¿Cuáles
son las acciones del apóstol Pedro? ¿Y qué es lo que revela
de las acciones del apóstol Pedro? Hermanos, nosotros no podemos
ver el corazón, pero nuestro actuar, nuestras emociones, nuestras
palabras revelan la realidad de nuestro corazón. El apóstol Pedro dice en la Biblia
que, después de que dice ahí, Entonces vino Pedro y dice que
tenía una espada en ese baño. Su primera acción fue sacar la
espada. y cortarle la oreja a un siervo,
a un siervo de sumo sacerdote. En verdad, Pedro estaba actuando
de una manera sumamente imprudente. Tenía una compañía de soldados
romanos que eran mínimo, mínimo 600 hombres. Y esos soldados
romanos estaban bien armados porque esperaban lo peor en ese
momento. Aparte, tenían coasquiles que
eran no tan armados, pero también eran de la guardia militar. Comprendiendo,
habían unas 700 personas armadas, y de pronto, en la voz de Pedro,
saca su espada, y yo estoy seguro que Pedro no quería precisamente
cortarla. De clases que él era prestador,
no era muy hábil, logró apuntar solamente la ley. Y esta fue
su primera acción, su primera... que va arreglando el corazón
de la posible en ese momento. No podemos juzgar que en verdad
él era una vieja de Cristo, que había oído a Cristo. No podemos
dudar acerca de su llamado, sobre todo porque por la gracia de
Dios nosotros vemos el final y sabemos que Él que comenzó
la buena obra, la perfeccionó hacia el día de Jesucristo. Porque
podemos saber hoy día que en verdad Él puso su vida por Cristo. Él murió falsificado también.
Fue todo un mérito con la obra del Señor Jesucristo. En verdad
Él había visto la gloria de Cristo. En Lucas, mucho antes de estos
hechos, se nos narra esta tristeza milagrosa cuando él vio allí
la gloria de Cristo y él dijo, apártate de mi Señor, que es
el hombre pecador. Él había visto la gloria de Cristo
en el monte de la Transfiguración. Evidentemente había visto la
gloria de Cristo. Él dijo, aquí hay ecos. Tienes
palabras de vida eterna. Él había escuchado, él había
visto, pero su corazón se había desviado. Le digo, vamos a ver
por qué esos hechos van revelando que su corazón se había desviado. Dice, después, ¿qué otra cosa hizo de él? sacó la espada, cortó la oreja.
Después hubo un momento que el Señor Jesús dijo, si alguien
me busca, déjenme ir a ellos. Los otros evangelios dicen que
todos huyeron. Y el Señor había dicho, para que se cumpla la
escritura que dice, herirán la pastora y las ovejas serán dispersadas.
Pedro había dicho, yo te voy a seguir. Y una acción de Pedro
es que Pedro, dice la Biblia en el versículo 15, y seguían
a Jesús, Simón, Pedro y otros discípulos. Su siguiente acción
fue seguir a Cristo. Y aquí el mérito no es de él. ¿Saben por qué seguía a Cristo?
Porque él era una oveja de Cristo. Mis ovejas hoy en mi voz, yo
las conozco y les sigo. Y aunque estaba pasando momentos
de ceguera espiritual, era una oveja que estaba dentro de él.
Seguía ahí. Era dentro del Señor Jesucristo.
No eres por quien le era. No eres por su confianza en su
Padre. De todos modos, él estaba siguiendo
a Cristo y seguía tristemente ofuscado, cegado, no estaba escuchando,
no estaba viendo, no estaba entendiendo. El Señor sabía, por eso Él dijo
lo que yo hago ahora en la cena, le dijo, no lo vas a entender
como creerás después. Es importante que podamos no
solo conocer a Cristo, sino entender quién es Cristo. Y él evidentemente
no estaba entendiendo. Pero recordemos, aún no se le
había dado el Espíritu Santo que lo guiara a toda la realidad.
Aún no se le había dado el poder que lo había tenido sobre nosotros
el Espíritu Santo. Pero Él estaba siguiendo a Cristo,
porque Él era una obra de Cristo. ¿Qué es lo otro que dice que
hizo? Pues, llegaron y el otro discípulo, que es Juan, que no
se menciona, pues él de alguna manera tenía alguna relación
con Jesús y se acercó y pues él entró. Y después se acordó
que Pedro, su amigo, tenía un mente y lo fue a buscar. Y por
influencia de él, quemó. Mientras Pedro, que ya era más
que evidente que Juan, que era conocido de sus, es el don que
seguramente la criada conocía, y fue a buscar para que su amigo
entrara, pues lo más seguro es que este amigo, que además hablaba
como caribero, pues era también un discípulo. Y la criada le
dice, Pero es el ciclo que inmediatamente viene la siguiente acción, que
niega al Señor tal como el Señor lo había dicho. Y sus siguientes
acciones es negar al Señor otras dos veces como Jesús lo había
dicho. Luciendo y después otro que era
valiente de la gente a quien le había apuntado la oreja, a
lo mejor creía que era la mancha de la sangre de su mano. y se
apura a decir, no te digo, no, yo no soy discípulo de este hombre
y él y sus acciones negaron al Señor. Notemos algo, habiendo
visto la gloria de Dios y el deseo en el corazón de Pedro,
él no entendía perfectamente bien quien era el Señor Jesucristo. Muchas veces perdió de vista. El Señor Jesucristo fue claro,
como le dijo, viene a limpiar tu erección, hijo de Tomás, porque
esto no te le reveló carne ni sangre. Jesús le estaba diciendo,
esto no es por ti, no es por la clase de carne que tienes,
o por la clase de sangre. No es porque tú tienes genéticamente
un cerebro más desarrollado que tú pudiste ver, que yo soy el
hijo del Dios viviente. Es porque mi Padre te lo ha querido
revelar. Sin embargo, Pedro, confiado en su carne, de pronto
sintió el orgullo. Cuando Jesús empezó a decir que
iba a ir, iba a aparecer, y él se atrevió a decirle al Señor
Jesús qué tenía que hacer. Y dijo, Señor, eso no te acontece. Pedro fue... y el discípulo que
recibió las más cederas, por lo menos registradas en la escritura
de la canción. Evidentemente, después de haberle
dicho que el honorado era ese señor, Jesús le dice, apága de
mí, Satanás, que no correspondía a las cosas de Dios, sino a la
de los hombres. Quizá él todavía no entendía
la clase de mesías que era el Señor Jesucristo. Y lo que Él
hizo allá en el 13 de noviembre, en la importancia que me hace,
de querer proteger al Señor Jesucristo, de que a pesar de que había visto
que era un pecador, quizá todavía pensaba que el Mesías iba a ser
un Mesías holí, Quizá habían deseos intensos en su corazón
que les estaban privando de ver la gloria de Dios. Sus ídolos
lo habían cegado. ¿Por qué digo que sus ídolos
lo habían cegado? Allí en el jardín de Bethlehem, minutos
antes, quizá segundos, el Señor Jesucristo había hecho un despliegue
de su gloria. Cuando él dijo, yo soy, retrocedieron más de
600 soldados armados y se cayeron. ¿Qué es eso? La gloria de Dios. Si él dijo yo soy ese cariño,
¿qué hago? Sacarle una espadita para cortarle
una vega, ¿vale? por el amor de Dios que le protegió,
no terminó habiendo hecho pedazos ahí por todo lo que creyó todo
humano que estaba en ese lugar. Una insensatez de pensar que
Jesús necesitaba a mí sacar una espada, a un pescador que podía
filetear pescado pero que no podía cortar la cabeza con una
espada. ¿Qué necesidad tenía al decir
yo soy el que soy? Soy el Dios de Abraham, estaba
implícito en esa expresión y esa gente cayó al suelo, todos así
de valientes como eran, cayendo al suelo. Pero no lo pudo detener,
no lo pudo detener. Pero el Señor Jesús en Mateo
le dice, no crees que puedo pedir una legión de ángeles, pero entonces
todo se va a cumplir de escritura. El Señor Jesús le había hablado
y Pedro no había escuchado. El Señor le había dicho claramente,
Pedro, Satanás está venido para salamear tu mamí. Y él estaba,
no, maestro, yo voy a comer con ti. Mi vida voy a comer con ti. En lugar de estar escuchando
al Señor Jesucristo, Sus ídolos de su corazón le habían hecho
perder de vista cosas que el Señor Jesucristo había visto.
Él había visto que su problema era su pecado y dijo, apártate
de mí. Pero si Cristo no podía, él iba
a quedarse con todo su pecado. Su mayor problema nunca iba a
ser resuelto. Era necesario. Jesús lo había dicho y él había
olvidado. Es necesario que como Dios es
elevador del sermiente y del desierto, así mismo el Dios sea
elevado, para que todo aquel que me cree, no se pierda en
este camino eterno. Y dice el Señor Jesús, la copa
que me ha dado el Padre, no es de beber. Y el Señor, Pero con un corazón
con deseos intensos, no podía escuchar. Olló, pero no escuchaba. Ya no estaba percibiendo la voz
del buen maestro. El engaño de su corazón lo había
cegado y lo había dejado solo. No podía escuchar lo que Jesús
había dicho. El Señor estuvo insistiendo,
lo llevó 3 veces. El Señor regresó y le hizo llorar
para que no entrara en esa tentación. Pero él sentía que él podía ir,
estar en acción en sí mismo, confiando en sí mismo. Este Señor
llamó, y la gran maravilla es el gran amor con el Cristo de
amor. ¿Cómo Dios mostró su amor por
él? Lo mostró a través de su intercesión.
Dice el Señor, dijo también el Señor Simón, Simón, que aquí
Satanás se ha tenido para salamear a su matrimonio. Y yo he rogado
contigo que tu fe no falte. Tú, una vez vuelvo, confirma
a tus hermanos. Jesús no le dejó actuar. Jesús lo protegió de ánimo. Pero Jesús lo protegió porque
Porque Jesús bebió la boca de Pedro que tenía que beber. Y
dijo, Pedro, la boca que le da a tu padre no la debes beber.
¿Cómo se va a cumplir la escritura? ¿Cómo puedes tener salvación
si tú pones tu vida por mí? No sirve de nada. Tu vida no
sirve absolutamente de nada. Parte de mi es un verdadero fracaso. Tengo que morir por ti para que
tú puedas hacer algo. Tienes que depender de mi. Yo
tengo que morir por ti. Yo tengo que ir al Padre. La manera de ir al Padre es pasando
por la Cruz del Carvajo. Es necesario que tú seas elevado
para que tú puedas tener el Espíritu Santo y entonces puedas tener
poder y nada te asuste. Para que tú puedas tener el poder
del Espíritu Santo y puedas decir tus grandes discursos de vencer
a los pobres santos y a Dios. y poder llegar a enfrentar aún
la muerte por causa de la vida de Cristo en él y ya no por la
bondad sin la carne. Jesús estaba trabajando en él
y lo sometió a las pruebas más duras para mostrarle que es un
fracaso. Toda la humanidad sin Cristo,
aunque nos digan que tenemos un cambio dentro, somos un fracaso
sin Cristo. Estamos arruinados, somos miserables,
muertos de delitos y pecados. Todo lo que apaga en Cristo no
podría ser sino una sola cosa, pecar. Separados de mi, nada
podéis hacer. Lo único que yo merezco fuera
del Señor Jesucristo es su justa ira. Y la ira de Dios es terrible. El Señor tenía que hacer entender
eso a la fuerza de fe. El Señor le amó de tal manera
que consumó su salvación. El Señor Jesucristo tenía que
morir. No era posible que Pedro pusiera
su vida en su lugar. No era posible que Pedro estorbara
la obra perfecta con la cual el Señor Jesucristo viva este
mundo. Vivo a buscar y a salvar la enfermedad que se había perdido.
Si Cristo no iba a la cruz, no había posibilidad de salvación
ni para Pedro, ni para nada. El Señor Jesucristo estaba abogándonos
del interior para mostrarle, no tienes que confiar en la carne,
no tienes que confiar en ti mismo. Separado de mí hay una sola cosa
que puedes hacer y la única cosa que puedes hacer es ser contigo
y con Santo, ser una persona esclava de sus emociones, ser
una persona que emprende una cosa muy animada y de pronto
está abajo y de pronto hace promesas grandes que no puede cumplir.
El Señor lo negó de enfrentar como él pensaba que podía, pero
el Señor me dejó. Juan no lo registra, pero los
otros evangélicos dicen que cuando él negó la última vez al Señor,
el gallo cantó. Cristo lo dio. Y no fue una mirada
de retocho, fue una mirada de gran amor con Cristo de amor. Y a pesar de la clase de persona
que era, y a pesar de la clase de persona que yo soy, el Señor
me ha amado. Y el Señor quiere que pueda ver
en mí mismo que sólo soy un fracaso, que todo el mérito y toda la
posibilidad de transformación que es el poder del Espíritu
Santo, que es la vida de Cristo viviéndolo, que es necesario
confiar.

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Joshua

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