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JC

El Retrato De Un Traidor

John 18:2-9
Joel Coyoc April, 25 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc April, 25 2021
Estudio del Evangelio de Juan

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que lo hace en San Juan en su
capítulo dieciocho. San Juan, capítulo dieciocho. La Palabra de Dios dice, habiendo
dicho Jesús de estas cosas, salió con sus discípulos al otro lado
del torrente de Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró
con sus discípulos. También Cuba se le entregaba,
conocía aquel lugar, porque muchas veces se había reunido allí con
sus discípulos. Y después, tomando una compañía
de soldados y acuaciles, de los principales sacerdotes y de los
juariceros, fue a ir con linternas y antorchas y con armas. Pero
Jesús, sabiendo todas las cosas que le había de sobrevenir, se
adelantó y les dijo, ¿a quién buscáis? Le respondieron, a Jesús
Nazareno. Se dijo, yo soy. Y estaba también
con ellos Cusas, el que le entregaba. Cuando les dijo, yo soy, retrocedieron
y cayeron a tierra. Volvió Cusas a preguntarles,
¿a quién buscáis? Y ellos dijeron, a Jesús Nazareno. Respondió Jesús, os he dicho
que yo soy. Pues si me buscáis a mí, dejad
y la esposa. Para que se cumpliese aquello
que había dicho, de los que me diste, no perdí ninguno. Entonces
Simón Pedro, que tenía una espada, la desembañó e hirió al siervo
de su sacerdote, y le cortó la oreja derecha, y el siervo se
le llamaba Álvaro. Jesús entonces dijo a Pedro,
mete tu espada en la vaina. La copa que el Padre me ha dado,
no la he hecho yo. Entonces, la compañía de soldados,
tribunas y los autobusines de los judíos, prendieron a Jesús
y le agarraron. Le llevaron primeramente a Anás,
porque era suegro de Caipás, era su sacerdote aquel año. Era
Caipás el que había dado un consejo a los judíos de que convenía
que él solo permitiese por el pueblo. Seguían Jesús, Simón
Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido como
el Sumo Sacerdote. Entró con Jesús al patio del
Sumo Sacerdote, pero Pedro estaba fuera de la puerta. Salió, pues,
el discípulo que era conocido de sumo sacerdote, y habló a
la portera, e hizo entrar a Pedro. Entonces, la criada portera dijo
a Pedro, ¿no eres tú también de los discípulos de este hombre?
Dijo él, no lo soy. Estaban en pie los ciegos, los
algoaciles que habían encendido fuego, porque hacía frío, y se
calentaban. Y también con ellos estaba Pedro
en pie, calentándose. Jesús, un sacerdote, preguntó
a Jesús acerca de sus discípulos y de su escritura. Jesús le respondió,
Yo públicamente he hablado en un mundo. Siempre he enseñado
en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los críos,
y nada he hablado en un mundo. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregúntalos
que han oído que les haya algo hablado, que alguien no sabe
lo que yo he dicho. Cuando Jesús hubo dicho esto,
uno de los angoaciles que estaba allí, le dio una profetada diciendo,
¿Así respondes a su sacerdote? Jesús le respondió, si he hablado
mal, explíquenme este animal, y si bien, ¿por qué me golpeas? Anás entonces le dio a darlo
a Caipaz, Jesús sacerdote. Estaba pues Pedro aquí encalentándose
y le dijeron, ¿no eres un de sus discípulos? Él pegó y dijo,
no lo soy. Uno de los cielos es un sacerdote,
pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo,
¿no te pilló en el huerto con él? Le pegó Pedro otra vez y
enseguida atacó el gallo. llevaron a Jesús a casa de Caifás,
al pretorio. Era de mañana que ellos no entraron
en el pretorio para no contaminarse y así poder comer la Páscua. Entonces salió Pilato a ellos
y les dijo, ¿qué acusación traéis contra este hombre? Respondieron
y le dijeron, si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos
entregado. Entonces les dijo Pilato, tomate
vosotros y juzgadles según vuestra ley. Y los judíos le dijeron,
a nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie, para que
sintiese la palabra de Jesús que había dicho, dando a entender
que un muerte iba a ocurrir. Entonces Pilato volvió a entrar
en el territorio y llamó a Jesús y le dijo, ¿eres tú el rey de
los judíos? Jesús le respondió, ¿dices tú
esto por ti mismo o te lo han dicho otros de mí? Pilato le
respondió, ¿soy yo el rey de los judíos? Tu nación y los principales
sacerdotes te han entregado a mí, ¿qué has hecho? Respondió Jesús,
mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo,
mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los
judíos. Pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato,
luego eres tu rey. Respondió Jesús, tú dices que
yo soy rey. Yo para esto he nacido y para
esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo
aquel que está en la verdad oye mi voz. Le dijo Pilato, ¿qué
es la verdad? Cuando hubo dicho esto, salió
otra vez a los judíos y les dijo, yo no valgo en él ningún delito,
pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte una páscua. ¿Queréis, pues, que os suelte
la reina de los judíos? Entonces todos vieron voces de
nuevo diciendo, no a este, sino a Baratás, y Baratás era la reina. Vamos a editar los versículos
del versículo 2 al versículo 9. Y nuestro tema es tratar de
darles el retrato de un traidor. Nuestro versículo menciona el
nombre empezando tanto en el versículo 2 como en el versículo
3 y se vuelve a mencionar tres veces se menciona el nombre del
traidor y siempre que se le nombra a la escritura se hace alusión
a aquel de aquel que iba a entregar al Señor Jesucristo, sus nombres
puras. El Señor Jesucristo había elegido
a doce hombres para que estuvieran con Él, hombres todos comunes
y corrientes, hombres llenos de luchas similares a las nuestras. Y once son de ansiedad para nuestra
vida espiritual y este es para una advertencia, una reflexión.
para poder reflexionar como somos invitados frecuentemente en la
escritura. ¿Examina mi voz y conoce mi corazón? ¿Pruébame y conoce mis pensamientos? O como el apóstol Pablo invita
a los hermanos de Corinto y a todas las iglesias en el mundo, en
todas las épocas, examinados a vosotros mismos, si estáis
en la fe. ¿Por qué? ¿Por qué expresa así? Porque siempre dentro de la iglesia,
no todos en la iglesia necesariamente son de Cristo. Recuerde que alguna
vez los discípulos le dijeron que si arrancaban la cizaña,
y el Señor dijo que lo dejaran así, o sea que intentando arrancar
la cizaña arrancaran también el trigo. Sólo el Señor, que
es conocedor de corazones, puede determinar la condición espiritual
de las personas que están dentro de la iglesia, la Biblia dice
que no todo es Israel, que si Israel y todos los descendientes
de Abraham, pues son hijos de Abraham. Y aún dentro de los
discípulos, de los apóstoles, pues vemos que no todos los apóstoles
son apóstoles. Este pasaje nos trae el recado
de una persona, el recado de una persona que frecuentemente
ha sido duramente estigmatizada Damos gracias a Dios porque yo
espero que Dios nos está enseñando por su palabra a entender quién
es el hombre, a entender la doctrina de la defamación humana. No vamos a estudiar acerca de
alguna persona de la cual nosotros somos mejores, vamos a estudiar
acerca de alguna persona que solo hay una cosa que nos hace
diferentes de ella, y eso es lo único que nos hace diferentes
es la rica misericordia de Dios. Éramos lo mismo que los demás,
traidores. Habiendo nacido en la edad, nacemos
traidores, aborrecedores de Dios, obviados a Dios. La voz de Pablo
unida por el Espíritu Santo dice que lo único que nos hace diferentes
es que Dios es rico en misericordia por el gran amor con menos amor. Lo que Judas hizo es algo que
no está No somos gente hecha de otra carne y mejores que Judas.
No es algo que nosotros no podemos hacer. Cada persona que va al
infierno va justamente por no valorar, por no ver al Señor
Jesucristo como aquello que es en verdad precioso y que es verdaderamente
digno. Y nos hace reflexionar en varias
preguntas en la vida de Judas, el traidor. ¿Cuál es el motivo
por el que nosotros hemos venido a Cristo? El motivo es importante,
porque el Señor Jesucristo es digno. Hoy en día hay mucha gente
que de pronto parece buscar al Señor Jesucristo. Van a lugares donde quieren buscar
al Señor Jesucristo porque les dicen que si vienes a Cristo
vas a parar de sufrir. Otros vienen al Señor Jesucristo
porque ven que hay algo que Cristo les puede ofrecer. Quizá la mayoría
de sus discípulos empezaron a seguir a Cristo y no con una perspectiva
totalmente correcta. Y cuando nosotros empezamos a
mirar esto, esto nos va a hacer responder a varias preguntas
que son necesarias para esconder a la luz de la escritura y reflexionar
en los grandes privilegios que el Señor nos ha dado. En verdad
Judas fue una persona que Dios le dio ricos privilegios. Él pudo estar humanamente al
lado tan cerca como puede ser posible del Señor Jesucristo.
Las profecías hablan de él como alguien que íntimo, su familiar,
como alguien que comunicaba dulcemente los secretos. Y esto es en verdad
un privilegio. Si hablamos en términos de iglesia,
podríamos decir que Judas estuvo en la mejor iglesia. Podríamos
decir que Judas estuvo de pastor al buen pastor. Podríamos decir
que Judas pudo escuchar a aquel príncipe de los pastores que
predicaba de otra manera que expositiva la palabra de Dios,
tuvo el privilegio de escuchar las mejores predicaciones que
se han predicado bajo la tierra, esos fuertes privilegios que
tuvo Judas. Creo que compartimos muchos de
esos privilegios, vivimos desde el lado de la luz, vivimos ya
después de que Cristo ha ascendido a la gloria, ha consumado la
salvación, el Espíritu Santo ha venido ya a esta tierra. Bueno,
entonces yo creo que estamos en similitud de privilegios.
Y cuando pensamos en todo esto, tenemos que reflexionar. ¿Qué es lo primero que podemos
mirar allí? Y lo primero que nos presenta
a pasar es el nombre. El nombre del traidor. Su nombre
es Judas Iscariot. Probablemente sus padres cuando
nacieron tenían muchas expectativas acerca de él. Porque su nombre
significa Jehová guía, comillado por Jehová. Iónicamente, pues
no ha habido persona que se haya hecho más evidente que el que
fue guiado por su padre y su padre era justamente Satanás
porque dijo Jesús, vosotros y vuestro padre teníamos los hoyos y los
deseos de vuestro padre que debéis hacer un hombre que aunque su
nombre significaba guiado por Dios otra, cuando pensamos en
el complemento de su nombre Escariote y su nombre Escariote pues Significa
simplemente un hombre de un lugar determinado. La primera parte
de su nombre es hombre B. Más que un apellido, la palabra
Iscariot le hace referencia a la ciudad de donde él era. Si Judas
fuera de libertad y específicamente de Media, pues sería Judas de
Medivés. Lo que dice el nombre Iscariote
es que era de una ciudad que se llamaba Quijote y que era
una ciudad que estaba en la parte sur de Tumera. Él era el único
de los discípulos que no era de Galilea. Y la Biblia no dice
mucho acerca de él. El apóstol Juan registra el lugar
donde era y nos lo menciona en el capítulo 6 del mismo Evangelio
de Juan. En el versículo 75 dice que Buda
se escarió del hijo de Simón. Ahí se nos menciona a su padre
que era Simón, un hombre bastante común en aquel tiempo. Dice que
Buda se escarió del hijo de Simón. No se nos dicen demasiados. Lo
único que sí es que era probablemente el único de los discípulos que
a parte de no ser de Galilea era de Judea y era por lo tanto
pues muy probablemente de la misma tribu de la cual descendía
el Señor Jesucristo que es sabemos que el Señor Jesucristo era de
la tribu de Judea y probablemente leí la conexión de las profecías
que dice mi íntimo, mi familiar con quien comunicamos dulcemente
los secretos. Su nombre es Jehová Guía. Ahora, la otra cosa que el versículo,
el pasaje, nos enseña acerca de Judas es, dice, y también
Judas el que le entregaba conocía aquel lugar porque muchas veces
Jesús había, se había reunido allí con sus discípulos. Y nos
habla aquí de un cierto conocimiento que Judas tenía. A pesar de haber gozado del privilegio
de estar con el mismo príncipe de los pastores, de haber tenido
personalmente al buen pastor, él aprendió y conoció muy poco. No obstante, él tenía una enorme
responsabilidad por su condición espiritual. Total responsabilidad. Y es quien él aprendió el lugar
donde se reunía el Señor Jesús. Él aprendió ciertas costumbres
del Señor Jesús y de los discípulos. Recuerden que Jesús desde el
principio, dice el apóstol Juan en capítulo dos, Manuel convirtió
el canal del agua en vidrio, dice desde el principio de señales,
hizo Jesús y mostró su gloria a sus discípulos y creyeron en
él. Judas tuvo el privilegio de ver
la gloria de Dios, estuvo viendo la gloria de Dios, sin embargo,
la pureza de su corazón, su corazón duro es del Señor, su corazón
encalloso y perverso, su corazón dominado de toladría que había
cegado los ojos. Dios de este siglo le había cegado
el entendimiento para que no replanteciera la luz del Señor
Jesucristo. Y pues él no pudo hacer más que
recibir por algunos meses un poco de educación teológica.
Es probable que él podía hablar teológicamente correcto. Es probable
que él podía expresarse de una manera correcta. Y muy probablemente
lo hacía porque Una de las cosas que caracterizó la vida de Judas
es que él era un maestro, un maestro destacado en el arte
de la hipocresía. Mantuvo todo el tiempo la valiencia
hasta el final. Cuando el Señor Jesús habla de
una manera bastante clara acerca de su naturaleza, acerca de su
carácter y de sus intenciones, el apóstol Juan registra y dice
que los demás discípulos no entendían y no captaban qué era lo que
el Señor Jesús le estaba diciendo. engañó a nosotros, 11 apóstoles,
pero nunca a aquel que dice que él explica la mente y el corazón. Nunca a aquel que no mira, mira
el ojo, porque el ojo mira, está delante de sus ojos, pero Dios
mira el corazón. A él nunca le pudo engañar. Todas las cosas están desnudas
a los ojos del Señor Jesucristo, a aquel que nosotros teníamos
que dar cuenta. Aquel que se muere en medio de
los candeleros de oro, con las miradas penetrantes en la posición
en la cual sus ojos son como llamas de fuego, a él jamás le
pudo engañar. Él pudo, a pesar de que el Señor
estaba mostrando su gloria, él vio la resurrección de Lázaro,
él vio cada una de las señales El Espíritu Santo pidió al apóstolo
Juárez vivir para que sepáis que Jesús es el Cristo, el Hijo
de Dios, para que creyendo tengáis vida en su nombre. La otra cosa que nos muestra
el pasaje aquí es su traición. Lo que termina relatando el apóstolo
Juárez aquí es la consumación de su acto de traición. El Benítez
definitivamente no conoció a Dios. Alguien que conocía a Dios no
le glorificó como a Dios. Él era similar a las personas
con las cuales terminó asociados. Los escribas, los pareceros,
los líderes religiosos de aquel tiempo amaban más la gloria de
los hombres que la gloria de Dios. Judas se caracterizaba
y terminó asociado con ellos. Y por amarlas, la gloria de los
hombres y la gloria de Dios, tenía ojos y no leí. Una de las
cosas trágicas de Judas. Como todo ser humano que nace
en esta tierra, nacemos adoradores. Lo que nosotros tenemos que decidir
no es si vamos a adorar o no vamos a adorar. Nacemos y estamos
adorando desde la cuna hasta la tumba. Lo que hay que responderles,
¿a quién vamos a adorar? ¿O adoramos al Dios vivo y verdadero? ¿O adoramos al Dios que creó
los cielos y la tierra todo cuando existen? al único soberano y
sapio Dios, lo terminamos adorando a un ídolo que puede ser hecho
con manos, puede ser un ídolo forjado en nuestra imaginación.
Y algo triste es que el único Dios vivo y verdadero, dice la
Biblia, la verdad de Dios, Dios está en los cielos. Dice todo
lo que quiso, ha hecho. Pero dicen después los ídolos
de las naciones, dicen tienen ojos y no ven. Tienen oídos y
no oyen. Tienen boca y no hablan. que
dicen versículos semejantes a ellos sólo se los hacen, y cualquiera
de ellos conviene. Y la Escritura, con justa razón,
del apóstol Juan, concluye su primera epístola con una expresión
que dice, hijos guardados de los hijos, Y sus ídolos le habían
cegado sus ojos. Es lo mismo cuando el Señor nos
pasa por alto y nos deja responder conforme a nuestra naturaleza
esa misma gloria que endurece. El Señor estuvo mostrando su
gloria para hoy. Para hoy cuando colía lo que
él veía, empezaba a chillar y pedía que ustedes vinieran a llorar
y una vez que estaba aliviado de su corazón se endurecía y
se endurecía. Y era la gloria de Dios que se
estaba manifestando. Dios demostró su gloria. A Isaías,
el Señor demostró su gloria en el templo. Cuando él vio la gloria
de Dios, él vio cuánto depravado era. Y él clavó al Señor. El
Señor quiso mostrarle su gloria y él clavó al niño que es un
muerto. ¿Qué es el trasfondo que hay
detrás de esta traición? Esta traición está aquí descrita. Dice que aparece Judas, que sabía
dónde se podía encontrar al Señor Jesucristo, que aparece con una
compañía, de verdad no conoció nada. El Señor Jesús había dicho
que era un jurado de pacificadores, y él creyó una idea común de
que estaban esperando terminar lo que hoy. Por eso trajeron
una compañía que mínimo andaba alrededor de 600 soldados romanos,
más algo así de los, dicen, y algo así desde los principales sacerdotes
y de los fariseos en el reciclo trece y con palos y con armas
y se piensa que ese día era el cuarto día de la luna llena y
el Señor vinieron como para tratar de estar encontrando al Señor
si había cuevas o debajo de árboles vino pensando tomar al Señor
Jesucristo por sorpresa vino intentando sorprender a aquel
que seguramente en todas escuchó el testimonio de la Mujer Samaritana,
que dijo, déjenme ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he
hecho, y eso había impactado a esta mujer, la gloriosa omnisciencia,
omnipresencia del Señor, el que todo sabe tanto lo que es en
el pasado como lo que es en el futuro. Ese testimonio que se
parecía el del Saldízar al recibir el Santo 139, dice, aún está
la Palabra en mi boca y tú la sabes toda, detrás y delante
de propiedades de tal conocimiento es demasiado maravilloso para
mí. Y es sin dudas pensando en sorprender al Señor Jesucristo,
y creyendo gente armada, y creyendo lámparas y todas las cosas innecesarias,
que no podía sorprender al Señor porque Él Pero él pensaba que
podía sorprender. Él no conocía al Señor. Él no
conoció al Señor. Sus ídolos habían cegado sus
ojos. Su adoración idólatra, su corazón
entregado a la malicia, había marcado su sentencia final. Y quisiera que pudiéramos mirar
qué es lo que llevó a Judas a terminar de esta manera. ¿Cuál es el transporte
de Judas? De manos puede ser que hayamos
empezado a buscar al Señor Jesucristo por motivos equivocados, pero
es importante que cuando resplandezca la luz de Cristo, aprendamos
a mirar. Seguramente, si Él es misericordia
y se revela a nosotros, nuestros motivos cambiarán, no importa
que hayan sido equivocados. porque aprenderemos algo, que
Cristo es digno, que no importa que Él ha prometido dar salvación
a todos los que vienen a Él. Pero una cosa es segura, y es
que cuando Él se nos prevé la podemos entender que Él es digno,
ni siquiera porque Él nos ofrece la salvación, aunque Él no nos
salvara, Él es digno. Él es digno de recibir la gloria,
la honra, el honor. Él es el único, inocente, santo,
uno y eterno Hijo de Dios, a quien toda la creación debe darle toda
la gloria y toda la honra, y mucho más cuando hemos creado justamente
para eso. En el tiempo que el Señor Jesucristo
vino, aquí hay una gran expectativa oficial. Y desgraciadamente los
bibles que instruían al pueblo habían desviado y habían convertido,
pensaban ellos en su engaño. Ellos habían tratado constantemente
y tenían mucho más temor a las interpretaciones de la ley que
a la misma ley de Dios. Ellos creían que eran más fieles
a sus interpretaciones de Moisés que en verdad a la ley de Moisés. Ellos decían que Moisés les había
dado permiso para divorciar a sus esposas por cualquier motivo,
pero esa era su interpretación que ellos daban de Moisés. Eso
no era lo que Moisés había enseñado. Por ese sentido había distorsionado
y ellos tenían un concepto de Dios, que no era el Dios que
se revela en la escritura, sino habían agarrado versículos para
hacer un Dios como ellos. Les gustaba que era Dios, un
Dios que se parecía mucho a ellos, un Dios que no tenía el armiterio
como armiterio, pero que el Señor Jesús les tiene que corregir
y les tiene que decir que el armiterio no es necesariamente
consumar algo físico. El Señor Jesús les tiene que
decir, cualquiera que mira a una mujer para comenciar a hallar
un legó de su corazón, que el Señor les tiene que hablar del
Espíritu y de la ley, porque ellos habían hecho a Dios y a
su ley conforme a sus propios caprichos. Ellos aparentaban
creer en Dios, pero ese no era el Dios de Israel. No era el
verdadero Dios de Israel. Porque si ellos creyeran en el
Antiguo Testamento, y ellos estuvieran honrando al Dios de Israel, lo
hubieran reconocido. Pero ellos adoraban un híbrido
que habían hecho en su corazón. Por eso ellos crucificaron al
Señor del Amor, por la dureza de su corazón. Es probable que
la mayoría de los discípulos empezaron a ver y veían el cumplimiento
de Jesús en todas las profecías del Antiguo Testamento, pero
habían llegado a un punto y que ellos no pasaban de ver simplemente
cosas terrenales. Aquí han llegado a un punto en
que ellos no miraban que su verdadero problema era el pecado. Ellos
aquí han llegado a un punto en que no entendían que su verdadera
necesidad era conocer a Dios, conocerme, entender que yo soy
Jehová. Ellos creían que su problema
más grande era un problema político. Ellos estaban esperando que Jesús
iba a venir y entonces iba a sacar a los romanos y iba a poner su
trono. Y esa era la expectativa. Por el transcurrir el tiempo,
Dios fue hablando a sus corazones. El Señor Jesucristo fue mostrando
su gloria. Llega un momento en la vida de
Judas, que está en el capítulo 6 de la Biblia de Juan, y no
lo vamos a leer todos porque es muy largo. Muy probablemente él, al igual que los demás, venía
con expectativas incorrectas. Pero el Señor les empezó a revelar
la naturaleza de su reino. El Señor les empezó a revelar
su verdadera necesidad. El Señor les empezó a abrir sus
ojos. Pero hay algo que caracterizaba
la vida de Judas Iscariot, y él amaba más la gloria de los hombres
que la gloria de Dios. Él tenía dentro del círculo de
los discípulos un lugar de privilegio. El Señor lo había privilegiado
en ser administrador tesorero, y él era cercano al Señor Jesucristo. Quizá él se captaba al pensar
que incluso nosotros, de la misma tribu, somos medio parientes.
Y él pensaba que Jesús iba a establecer el reino. Y él pensaba que, bueno,
él probablemente iba a ser el tesorero del reino. Y, pues,
siendo tesorero del reino, pues, él estaba pensando en tener dentro
todo el asunto desde una perspectiva como lo miran hoy día nuestros
políticos. Él pensaba en tener posición,
dinero, bienes materiales. Resulta que la gente entendía
lo mismo y de pronto el Señor Jesús les dice el pan y comen,
y al día siguiente toda la gente viene buscando a Jesús porque
le querían hacer rey, porque igual en aquellos tiempos, pues,
el partido que les daba de comer a princesas debían ser coronados.
Y el Señor Jesús los enfrenta y les dice, el Señor no deja
que lo hagan reír. Y el Señor empieza a marcar muy
claro algo, y empieza a hablar de que eres el maná del Señor
del Cielo, que eres el pan de vida, que trabajas no con la
comida que creces, sino con la casilla eterna que permanece.
El Señor es directo y le dice, ustedes están equivocados. Ustedes
están buscando, no porque dieron la señal, creen que yo soy el
Hijo de Dios, sino porque comieron pan y enganaron su estómago.
Ustedes ya pensaban que ya decimos, ya tenemos a alguien que nos
dé comida gratis, así que vamos a ser los reyes. Y el Señor Jesucristo
llama su atención a la realidad de su reino. Y es notorio que
en ese capítulo 4, el Señor Jesús lleva un objeto en que había
muchos discípulos que empezaron a irse. El Señor Jesús, contrario
a mucha gente en las iglesias, hoy día muchos líderes de iglesias
están preocupados, tratando de suavizar el mensaje para que
la gente no se vaya. El Señor Jesús les dice, ¿ustedes
también se quieren ir? Pero dice, Señor, aquí viremos.
Tienes palabras de vida eterna. Pero en ese mismo contexto, vamos
a leer aquí los versículos, y es, dice, Después de haber dicho todo eso,
el Señor Jesús dice, en el versículo 64, reemos de vosotros que no
creen. Y aquí el Señor Jesús empieza
a hablar directamente y empieza a mencionar a Judas. Dice, porque
Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían
y quiénes habían de entregar. Dijo, por eso os he dicho que
ninguno puede venir a mí si no hay fredado del Padre. Después
van diciendo que muchos dedicaron de seguir, después viene la comprensión
que tiene el Ejército, y después en el versículo 69 En el versículo
70 dice que Jesús le respondió, ¿no vos eres cogido de todos
vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariótico
de Simón, porque este era el que le iba a entregar el chavo
de los doce. Y abiertamente el Señor, el Espíritu
Santo, vino a Guadalajara a escribir los hechos que ocurrieron. El
Señor está marcando que esta ocasión seguramente marcó algo
en el corazón de Judas. empezó la desilusión porque empieza
a entender que Cristo no tiene la intención de hacerse rey.
Él tenía toda la intención de que Cristo se hiciera rey y él
fuera el ministro de finanzas. Después vamos a saber por qué
él quería ser el ministro de finanzas. Él era un hombre, mi
oído era el dinero. La avaricia llenaba su corazón
y la Biblia dice que la raíz de todos los males es el amor
al dinero. Pero gran calaza es la fiedad
acompañada del contentamiento. Dice, la raíz de todos los males
es el amor al dinero. Y esto nos debe llevar a reflexionar
en el asunto que dice, imagínese el sandista que escribe el santo
119. A pesar de lo que Dios le quiera
exprimir, clamó en el deseo de su corazón por Dios por su palabra. Él le dice, Señor, Guárdame de
la malicia. Guárdame de la malicia. Haz que
yo amé mis palabras. Haz que sea mejor tu palabra
que mi ya que se me olvidaba. El peligro de la malicia. El Dios de Judas era el dinero. Por eso tenía cegado mis ojos.
El Dios de Judas era posición, era sobresalir, era resaltar,
era ser alguien dentro del reino. Estaba totalmente desencaminado.
No era la gloria de Cristo. No era Cristo, lo más precioso
para él, si no era lo que él podía obtener a través de Cristo. El Dios nos guarda desde seguir
a Cristo por motivos equivocados. Hay gente que viene a Cristo
para hacerse rico, hay gente que hay chingleses que dicen
paren de sufrir. No vengas a Cristo porque él puede concorrer en
tu matrimonio. No vengas a Cristo porque él puede sanar tus enfermedades.
Ven a Cristo porque él es Dios. Ven a Cristo porque él es Dios
que se hizo hombre. Ven a Cristo porque entiendes
que tu gran problema no es tu enfermedad física. Tu gran problema
no es social, no es político. Ven al Señor Jesucristo porque
tu gran problema es tu corazón engañoso y perverso. Tu corazón
pegamioso. y que el único que puede cambiar
tu corazón es el Señor Jesucristo. De modo que si alguno está en
Cristo, nueva criatura es. Es necesario nacer de nuevo.
Él dice a Nicodemo, al Señor Jesucristo, solamente Cristo
te puede hacer nacer de nuevo. Sólo Cristo puede quitar tu corazón
de piedra. Los años de estar yendo a Getsemaní
y de vivir cada vez que Cristo va y de estar ahí cerca de Cristo
y comunicar dulcemente los secretos No puede transformar tu corazón
a menos que creas en el Señor Jesucristo como Él mismo se reveló.
El Cristo que se reveló a Judas no le gustó. A Judas no le gustó
un Cristo que no le iba a dar poder económico. A Judas no le
gustó un Cristo que no le iba a dar una posición. No era el
único que estaba desentaminado. Algún momento se vio a los discípulos
pidiendo a su mamá, a pedir que les dieran un lugar, uno a la
derecha y el otro al izquierdo. Podemos tener momentos desencaminados,
pero hay algo que el corazón de Judas empezó a desilusionarse
del Señor Jesucristo. Y Judas empezó a moverlo por
su corazón y a mostrar la naturaleza del hombre, el hombre natural,
la pobreza de ellos. A él no le gustaba un Cristo
que predicaba un evangelio de paz. Un Cristo que predicaba,
que decía tu problema no es la esclavitud que tienen los romanos
sobre ti. Un Cristo que decía tu problema es que eres esclavo
del pecado. Un Cristo que decía si a ti me
dan libertad del pecado ser verdaderamente libre lo hace conocer la verdad
y la verdad te va a servir. Jesucristo a él no le gustaba.
El amado Cristo que había hecho en su cabeza, aún quizá podía
apoyarlo en algunos versículos, es decir, él creía en el Cristo
de la Biblia, pero él no estaba creyendo. Tenía ciertos versículos
que le ayudaban a probar que Jesucristo era el de la Biblia,
pero en verdad no creía en el Cristo que se estaba revelando
ante sus ojos. Empezó a amargar su corazón.
Después, en el otro lugar donde vemos al Señor, vemos a Budas. Es en el capítulo 12. Quizá él se contentaba diciendo,
bueno, tal vez no estoy entendiendo bien. Tal vez lo que hay que
hacer es tener un poco de paciencia. Y aquí viene la corte general
en el vaso. Capítulo 12 de Evangelio. Capítulo 13 de Evangelio de Juan. Perdón, capítulo dos. Dice, seis
días antes de la Pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba
Lázaro, que había estado muerto, y quien había resucitado de los
muertos. Hicieron una enchilda cena. Marta,
Sergía y Lázaro agarraron los que estaban sentados a la mesa
con él. Don José María, con una libra de perfume Fernando de
mucho precio, dibujó los pies de Jesús y los embudó con sus
cabellos, y la casa se hirió del olor del perfume. Dijo uno
de sus discípulos, En los otros evangelios está aquí, dice que
no sólo él, pero aquí el Espíritu Santo guía a Juan, porque se
ve que él es el que encabezó, el que lideró, porque dice en
los otros evangelios que Juan es el discípulo del Señor. Pero
aquí el Espíritu Santo guía a Juan, que en su momento Juan tampoco
se daba cuenta. Guateado por el Espíritu Santo,
dice acá, Judas escarió del hijo de Simón, el que había que entregar.
Dice, ¿por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios
y dado a los pobres? Pero dijo este no porque se juzgaran
a los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la fuerza
sustraía de lo que se echaba de ella. No es que él tenía cuidado de
los pobres, él era un maestro del incomprensible. Él sabía
cómo disimular su mala acción. Engañó a los discípulos. Los
discípulos pensaron cuando le dijo Jesús que lo que fuera a
hacer le hiciera pronto, que era corrido a comprar lo que
necesitaba para la Pascua, porque le dijo que no iba a hablar con
los pobres, porque tenía una faliencia de piedad. podía encallar
y mantuvo encallados a los discípulos. Juan escribió esto bastante tiempo
después, con la iluminación del Espíritu Santo que lo empieza
a pillar. Y aquí hay algo, aquí fue una gota que derramó el vaso,
porque cuarenta y dos mil pesos de ofrenda,
hizo rabia, porque el ídolo del dinero controlaba su corazón.
Estaba enfurecido. Casi se levantan los ojos tras
ello. Porque una mujer traba una ofrenda
de 42 mil pesos. 300 denarios. Instalaron un mínimo en México
hoy en día de 142 pesos. Si usted lo multiplica por 300,
son una ofrenda de 42 mil pesos. ¿Cómo se le ocurre a esa mujer
hacer semejante desperdicio de dinero? Eso se pudo haber dado
a los pobres. Por las gracias de Dios podemos
decir que el fallazaba. Pero aquí fingiendo ser piadoso,
aparentando ser totalmente piadoso. Un hombre misericordioso y compasivo
que pensaba en los pobres, pero el Espíritu Santo no se le puede
mentir. Así como Ananías y Safía quisieron mostrar ante la iglesia
cuán piadosos eran, pero no pudieron engañar al Espíritu Santo de
Dios en que ellos fulminaban. El Espíritu Santo tiene muestra
a la costa cubana y a la iglesia. ¿Cuál era la verdadera intención?
¿Cuál era el ídolo de su corazón? ¿Qué era el dinero que controlaba
su corazón? Y él estaba alejado porque se
le perdió la posibilidad. Y él, cuando faltaba dinero de
las ofrendas, pues la justificación le decía, pues este fue para
los pobres. Y si uno era pobre, pues el pobre era él. y estaba
enojado. La pregunta es, ¿cuál es nuestra
actitud? Todas estas cosas nos deben llevar
a la reflexión. ¿Qué produce en mí cuando veo
a algún hermano de Cristo dar generosamente una ofrenda para
ser fiel al Cuerpo de Cristo? ¿Eso causa, molesta en mi corazón? ¿Me molesta en mi corazón ver
cómo otras personas muestran amor por lo que les da y como
administran lo que Dios les da? Peligro. Estaba reflejando el dinero que
estaba controlando su corazón. Era un hombre que estaba lleno
de avaricia, un deseo desmedido por tener bienes materiales. No es que sí sea malo tenerlo.
Pero eso controlaba su corazón. Eso le estaba llevando a conflicto
con el mismo Señor. Eso le estaba causando una madura
en su corazón. Y lo que derramó la boca del
vaso es que Jesús le dice, entonces Jesús dijo, déjala, partía de
mi escultura, guarda lo resto. Y aquí, bueno, acabóse. El odio
salió de su cuerpo. Ese Cristo no me gusta. Un Cristo
que están diciendo que lo van a secundar. Yo no quiero ese
Cristo. Yo quiero un Cristo que se va
a sentar en mi trono. Yo quiero un Cristo porque yo lo he hecho
en mi propia cabeza. Ese no es el Cristo que yo creo. ¿Cómo sabemos que aquí se derramó
la gota? Porque después de esto, Los otros evangelistas que usted
puede ver en su casa dicen que él salió y se fue a hablar con
sus escribas y los fariseos. Y les dijo, ¿qué me van a dar
si yo se los entrego? Y ellos estaban felices. Estaban felices porque en una
celebración de la Paz había más de un millón de gente, todos
muy idénticos. ¿Cómo iban a identificar a un millón y tantas personas
a Cristo? Pues ahora ya tenían a este que
lo conocía perfectamente. y había dado la señal de cómo
él se lo iba a entregar y cumplimiento de la profecía del procedimiento.
Pues él pensó, bueno, este Jesús ya me hizo perder tres años de
mi vida siguiendo y resulta que no voy a ser ministro de finanzas.
Resulta que él se está preparando para un invierno. Y bueno, pues
perdieron cuatro años. El salario de un mes es lo que
me dieron por entregar a mi maestra. El salario de un mes de un fornadero
por impuesta inesclava que él le dio al maestro. Y mantuvo,
hay otros pasajes que estudian en su casa, luego vamos a ver
en el capítulo 13. Jesús hace varias referencias
hablando directamente. La hipocresía estaba allí, allí
al punto de que el Señor, Jesús estaba hablando y el Señor habla
ya directamente. Y Él dice también en el versículo
100. Y él, pues, tuvo que aparentar
esa superstición. Él no podía quedar atrás. Era
un maestro de la hipocresía. Y él, dice este, Dios, había
que ponerse igual que todos. Pero el Señor sabía lo que había
en su corazón. Y el Señor le dijo claramente. Y el Señor estuvo hablando y
hasta el final, el Señor volvió a mostrar su globo. Cuando vinieron
a buscarlo, el Señor hizo una demostración de su presencia
gloriosa. Aquí en Bucharest, a Jesús Nazaret,
Jesús dijo yo soy. Cuando él dijo yo soy, si ustedes
su Biblia, dice que Jesús se cayó. Pero era tanta dureza de
su corazón que se puso de pie como paradón y siguió adelante
en su viaje. Era tanta dureza de su corazón
que La señal para entregar al Maestro cuando no la liste. En realidad esa señal era la
necesaria. Jesús no se dio a ganar ese comienzo.
Jesús salió y dijo, yo soy. Sin embargo, a lo que no era
necesario, él siguió en su copra teatral, en su hipocresía, y
besó al Señor Jesucristo. Con un beso entregó al Señor
Jesucristo. Porque el beso no lo hacía que
dar mal. Pues yo aparecí acá y les encontraron
todos estos, porque yo sigo siendo tu amigo. Así que yo te beso,
por tal que el Señor Jesús se supone en su pobre mente, no
sabía. Algo que él también debía saber,
porque era parte de toda la poesía inicial. Estaba ya en el Antiguo
Testamento. El Señor Jesucristo, por supuesto,
lo sabía. Pero él mantuvo eso hasta el
final. Y al final él va y tira las monedas en el tesoro del
templo. Y dijo algo sobre él que estuvo
en movimiento. No volvió a estar en movimiento.
y murió bajo el engaño de sus ídolos. Siempre. Torturado por sus ídolos. Paracudas
sabían qué era importante. Saben qué era importante Paracudas
y su reputación. ¿Cómo ahora descubran que yo
ya me enloquecí, ya es más teniente que yo soy? Que soy una gente
más desinocente. ¿Y cómo yo hago para regresar
ahora? O sea, todavía era mi reputación. Y sabía, de cierta
manera, que el Señor Jesucristo también había descubierto sus
malos momentos. Estaba tan preocupado por su
reputación, que era tan importante para él, que fue y se abortó. Hermanos, reflexionemos. ¿Estamos
adorando al Dios de la gloria? ¿Es para nosotros tan importante
su gloria, su honra, su honor, sus mandamientos? ¿O es para
mí más importante elegir a la gente de mí? ¿Tengo que fingir,
sufriendo siempre las apariencias? No importa que alguien enloquezca
con el Señor desde hace bastante tiempo. porque venía enojado
y amargado contra el Señor, porque veía que el Señor, el Rey, estuvo
avanzando, no a lo que él imaginaba e interpretaba, sino a la revelación
verdadera que el Señor estaba dando en cumplimiento de toda
la propiciera del Antiguo Testamento. ¿Qué tal nuestra actitud hacia
las riquezas? Es bueno que está todo en abundancia
para que la disfrutemos, pero los ricos de este siglo manda
que no ponga su confianza en las riquezas. ¿Qué tan frecuentemente
se encuentra en conflicto el manejo de las riquezas? Quizá
él pensó en mitad, bueno, desperdicié 3 años de mi vida para seguir,
ah, lo debo de ganar. Y se sentó a hacer esos cálculos
y me asiego y me digo, pues, aunque sea, 30 botellas de plata. gran ganancia es la piedad acompañada
de donde la tienes porque nada nos trae a este mundo y nada
podríamos llevar. Pero mamo, lo más importante
no es mi reputación, lo más importante es la gloria de Dios. Lo más
importante es no gloriar en tu nombre, sino gloriarnos en su
nombre. Lejos de estar en mi vida y gloriarme,
sino en la cruz de Cristo. No tengo que parecer mejor de
lo que realmente soy. La salvación del Señor viene
cuando el Espíritu Santo es la vida. Cuando el Espíritu Santo
es la vida, lo primero que te manifiesta es cuán pecador eres. Entonces, sabes morir sin tratar
de taparte porque te haces entender que nada puede morir. Porque
lo que en verdad importa no es la mirada de la gente, no es
la mirada de la iglesia, no es la mirada de los otros once.
Lo que en verdad importa es la mirada penetrante del Señor aquel
a que todas las cosas están desnudas delante de sus ojos, que esa
es humanidad en verdad importante. Y entonces venir, así como estoy,
como un mendigo, reconociendo que no hace falta tratar de taparme
con hojas ni hierbas, porque Cristo me ha ganado justicia
para mis sueños. Y poder venir juntamente, no
como Buda, sino como el apóstol Pablo, que dice, Hago con mis
miedos esta ley, que el mal que no quiero eso hago. Y entonces
en lugar de tratar de mostrar cuán bueno soy, viene diciendo
miserable. Yo soy un miserable. Yo no confío
en ti. ¿Quién me puede librar? Doy gracias
a Dios por Jesucristo porque Él me libra. Él me libra del
pecado. Venimos juntamente con el apóstol
Pablo diciendo, palabra bien digna de ser recibida por todos,
que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores de los
cuales yo soy el primero. Libertad, el Señor Jesucristo
vino a dar libertad a los malditos, el mago está así adicionado a
la libertad. La libertad trae el descanso.
Dice el Señor Jesucristo que en el camino estáis trabajados
y cargados, y yo les haré descansar. Aprendí de ti, que soy malso
y humilde de corazón, y agregué ese descanso y paz para vuestras
almas. Te cuidas nunca hubo descanso. Y por eso pensó encontrar descanso
de una manera falsa. Nunca hubo unidad. Terminó yendo
de reconciliación autoorientada por sus propios ídolos. El ídolo
de su reputación, de su prestigio, no lo dejó más en paz. Pero Cristo
ofrece libertad. Y esa libertad es descanso. Hermano,
el pecado y el pecado de entender la justificación de Cristo destruye
la vida. La gente trata y lucha por cumplir
una familia y eso es desgastante. Pero eso no es lo peor. Lo peor
es que te desgastes, es que te engañes con fe en nuestro Señor,
es que menosprecies lo que Cristo hizo. Es igual que vender a Cristo
con treinta piezas de plata, tratar de mostrar cuán feo eres. No hace falta hermano, no hace
falta a mí. Solo hay una vestidura que lo
puede vestir. Así como no sintieron las hojas de higuera sin un cordero
inocente fue degollado ese que Dios tuviera para cubrir a la
tierra. Esa es una pintura. Lo que Cristo
ha hecho es lo que te puede cubrir. Y la mirada que importa, de la
mirada que tiene que haberle algo importante. De la mirada
del Rey. de reyes y señores de señores.
Esa es la mirada que importa. Y para encontrarse aquí, hay
ya una vestidura. Y es la vestidura de la justicia
del Señor Jesucristo. Esa vestidura que es mayor que
la de los espíritus de pareceros. Hay una perfección. Se puede
nosotros ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos
es perfecto. Y esa perfección es la del Señor Jesucristo. Diga
al Señor Jesucristo. Cree en el Señor Jesucristo.
Confía en el Señor Jesucristo. Tenemos privilegios similares
a los que tuvo Júnez. Dios nos guarde determinado en
Júnez. Dios extiende su misericordia. Nadie ha estado en la iglesia
bautista de Manuel por anos. Nadie de nosotros se ha ido a
terminar de una manera triste, con sus ojos cegados por la invadir. Venga Señor Jesucristo, que en
Él hay abundante perdón y gracia. Dile a la señora que se despede.

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Joshua

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