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JC

Recibir A Cristo

John 13:20
Joel Coyoc January, 31 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc January, 31 2021
Estudio del Evangelio de Juan

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Buenas noches, hermanos. Vamos
a abrir nuevamente nuestras Biblias en el Evangelio de San Juan nuevamente
en su capítulo trece. La palabra de Dios dice, antes
de la fiesta de la Pascua, Sabiendo Jesús que su hora había llegado
para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a
los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo
ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón,
que le entregase, Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas
las cosas en las manos y que había salido de Dios y a Dios
iba, se levantó de la cena y se quitó su manto, y tomando una
toalla, se la ceñió. Luego puso agua en un lebrillo
y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a enjugarlos
con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón
Pedro y Pedro le dijo, señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió
Jesús y le dijo, lo que yo hago tú no lo comprendes ahora, mas
lo entenderás después. Pedro le dijo, no me lavarás
los pies jamás. Jesús le respondió, si no te
lavaré no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro, Señor, no
sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo,
el que está lavado no necesita sino lavarse los pies, pues está
todo limpio, y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque
sabía quién le iba a entregar, por eso dijo, no estáis limpios
todos. Así que después que les hubo
lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo,
¿sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis maestro y
señor, y decís bien por qué lo soy. Pues si yo, el señor y el
maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros
los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para
que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de
cierto os digo, el siervo no es mayor que su señor, ni el
enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas,
bienaventurados seréis si las hicierais. No hablo de todos
vosotros, yo sé a quienes he elegido. Mas para que se cumpla
la escritura, el que come pan conmigo, levantó contra mí su
calcañara. Desde ahora os lo digo antes
que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy. De cierto,
de cierto os digo, el que recibe al que yo enviare, me recibe
a mí, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. Habiendo
dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu y declaró y dijo,
de cierto os digo que uno de vosotros me va a entregar. Entonces
los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. Y uno de sus discípulos, al cual
Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A este, pues,
hizo seña Simón Pedro para que preguntase quién era aquel de
quien hablaba. Él, entonces, recostado cerca
del pecho de Jesús, le dijo, Señor, ¿quién es? Respondió Jesús,
a quien yo diere el pan mojado, aquel es. Y mojando el pan, lo
dio a Judas Iscariote, hijo de Simón, Y después del bocado,
Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo, lo que
vas a hacer, hazlo más pronto. Pero ninguno de los que estaban
a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban,
puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía, compra lo
que necesitamos para la fiesta, o que diese algo a los pobres. Cuando él, pues, hubo tomado
el bocado, Luego salió y era ya de noche. Entonces, cuando
hubo salido, dijo Jesús, ahora es glorificado el Hijo del Hombre,
y Dios es glorificado en él. Sí, Dios es glorificado en él.
Dios también le glorificará en sí mismo, y enseguida le glorificará. Hijitos, aún estaré con vosotros
un poco. me buscaréis, pero como dije
a los judíos, así os digo ahora a vosotros. Adonde yo voy, vosotros
no podéis ir. Un mandamiento nuevo os doy,
que os améis unos a otros como yo os he amado, que también os
améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos, si tuvierais amor los unos con los otros.
Le dijo Simón Pedro, Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió,
¿a dónde yo voy? No me puedes seguir ahora, más
me seguirás después. Le dijo Pedro, Señor, ¿por qué
no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús
le respondió, ¿tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto
te digo, no cantará el gallo sin que me hayas negado tres
veces. Versículo 20 dice, de cierto,
de cierto os digo, el que recibe al que yo enviare, me recibe
a mí, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. Nuestro tema esta noche es recibir
a Cristo. Se habla mucho acerca de recibir
a Cristo y mucha gente tiene ideas pues muy lejanas de lo
que bíblicamente es recibir a Cristo. Mucha gente cree que recibir
a Cristo es escuchar una predicación y después alguien te diga una
oración que repetir en la cual invitas a Cristo a tu corazón
y eso es recibir a Cristo. es bíblico recibir a Cristo.
El pasaje habla de eso aquí, pero no es bíblico el hecho de
que recibir a Cristo es repetir alguna oración. Sabe, dice la
escritura, a lo suyo vino y los suyos no le recibieron, mas a
todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Recibir a Cristo
es un asunto de responsabilidad humana. Y específicamente este
versículo es un versículo que habla acerca de la enorme responsabilidad
que conlleva el hecho de que Cristo se haya hecho carne y
haya mostrado su gloria, la responsabilidad que el mundo tiene ante este
acto de mostrar y manifestar su gloria, la gloria de Dios. También este pasaje es un pasaje
de enorme consuelo para la iglesia, de enorme ánimo para el pueblo
de Dios porque nos habla de la manera en que el Señor Jesucristo
considera a aquellos que Él ha amado con amor eterno, la manera
en que el Señor Jesucristo considera a aquellos que Él ha comprado
con su propia sangre. Recuerde que las figuras son
intensas de cómo el Señor ilustra la relación con su pueblo. Una
figura bien intensa es la que Se nos muestra en la epístola
del apóstol Pablo a los Efesios, donde hay una enseñanza acerca
de cómo los esposos deben amar a sus esposas. Pero después dice,
grande es este misterio, pero yo digo esto respecto de Cristo
y de la iglesia. Y es de ánimo, sobre todo en
los tiempos que vivimos, para la iglesia mirar La realidad
que el Señor quiere comunicar en este pasaje, no sólo de responsabilidad,
de la respuesta en cuanto a recibir o rechazar, en cuanto a creer
o rehusar creer en el Hijo de Dios, sino también del trato,
del amor, de la forma en que Dios mira a aquellos que Él ha
amado con amor eterno. Y nuestro pasaje pues nos muestra lo primero que el Señor Jesús
dice es el que recibe al que yo enviare, me recibe a mí. El que recibe al que yo enviare,
me recibe a mí. Escuchaba yo algunas estadísticas
de una organización que hace investigación acerca de
la actitud de los pueblos hacia, bueno ellos hacen un censo con
respecto a la actitud hacia los evangélicos, y el último año, el año 2020, la
persecución hacia los evangélicos ha arreciado, y México es uno
de los países donde ha arreciado en especial por parte del crimen
organizado, pero por diversas razones en diferentes lugares
del mundo está habiendo una actitud de persecución y una actitud
de rechazo hacia el Señor Jesucristo, hacia el pueblo amado del Señor
Jesucristo. El pasaje dice, bueno, Jesús
se toma el tiempo para poner énfasis en lo que Él va a decir.
Dice, de cierto os digo, el que recibe al que yo enviare, el
que recibe al que yo enviare, me recibe a mí. ¿Quién es aquel
a quien el Señor Jesús ha enviado? Él estaba en aquel momento hablando
a sus discípulos, a los cuales más adelante les dice, no me
elegisteis vosotros a mí, sino que yo les elegí a vosotros,
y les he puesto para que vayan y para que lleven mucho fruto.
Aún en este pasaje, Él ha implicado el hecho de que Él los ha enviado.
Dijo que el siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es
mayor que el que le envía. De una manera muy clara y muy
específica, Él les dice, después de haber resucitado, dice, toda
potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id
y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles
todas las cosas que yo os he mandado. Y aquí estoy con vosotros
todos los días, hasta el fin del mundo. Id y predicad el Evangelio. a toda criatura. El que creyere
y fuere bautizado será salvo, pero el que no creyere será condenado. Está hablando, si bien, aquel
círculo de los apóstoles, pero sabe, es el enviado, aquel que
él envía, es todo aquel a quien él ha manifestado su gloria,
todo aquel a quien él ha revelado el Evangelio. Recuerde que en
la visión que tuvo el profeta Isaías en el templo donde vio
la gloria de Dios, dice, sentado sobre un trono alto y sublime,
y sus faldas llenaban el templo, y él miró la gloria de Dios y
miró su condición humana, a pesar de que moralmente hablando era
de lo mejor que había en el pueblo de Israel, ante la gloria, ante
la santidad de Dios, los terubines que daban voces uno al otro diciendo,
santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos, toda la tierra
está llena de su gloria. Y sabe, la respuesta fue, ay
de mí, que soy muerto, porque siendo hombre inmundo de labios,
mis ojos han visto a Jehová de los ejércitos, han visto al rey. Y sabe, Viene una escena del
evangelio cuando uno de los querubines toma un carbón encendido y toca
sus labios. Y sabe, le dijo que es quitada
su culpa. Sabe, es una figura del evangelio.
Y la respuesta inmediata de Isaías fue, dice, ¿a quién enviaré y
quién irá por nosotros? Y la respuesta fue, eme aquí. envíame a mí. Sabe, no sólo era
específicamente a aquellos doce discípulos. La Escritura dice
claramente, dice, porque vosotros sois real sacerdocio. Ya el apóstol
Pedro está escribiendo estas epístolas que se conocen como
universales. que son para toda la iglesia, vosotros sois real
sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para anunciar
las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz
admirable. Y si bien es verdad que el Señor
constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas,
a otros pastores y maestros, dice, a fin de perfeccionar a
los santos. No es porque solo ellos son enviados, sino para
perfeccionar a los santos, y los santos son todos aquellos que
están en Cristo. Para la obra del ministerio,
dice, para la edificación del cuerpo de Cristo. Y damos gracias
a Dios porque él nos ha enviado. Él nos ha enviado, está hablando
de su iglesia, está hablando de aquellos que amó con amor
eterno, está hablando de aquellos que Él rescató de su vana manera
de vivir, no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con su
propia sangre. De ellos está hablando, dice,
todo aquel que recibe, dice, el que recibe al que yo enviare.
Isabe está hablando de su pueblo. Isabe es de gran ánimo y de gran
consuelo para la iglesia de Dios cuando miramos, porque dice,
el que recibe al que yo enviare, me recibe a mí. Isabe está hablando
de la intensidad de su amor. Está hablando de la manera en
que él mira a aquellos que ha enviado. Recuerde que somos su
cuerpo. Él es la cabeza de la iglesia.
Él considera que somos uno con él. Por eso él dice, El que recibe
al que yo enviare, recibe al que me envió. ¿Sabe? Cuando pensamos
en esto... es tal la intensidad de su amor
para los suyos que con justa razón el apóstol Juan con asombro
y admiración dice mirad cuál amor nos ha dado el padre que
seamos llamados hijos de Dios porque de tal manera y sabes
expresiones de asombro por la manera en que él considera a
los suyos cuando el apóstol Pablo fue confrontado por el señor
Jesucristo camino a Damasco el señor Jesucristo Cuando Él dijo,
¿Quién eres, Señor? El Señor Jesucristo le dijo,
yo soy Jesús, y no le dijo, yo soy Jesús y tú persigues a mi
iglesia. ¿Sabe? El Señor lo tomó personal, porque
Él estaba persiguiendo al cuerpo de Cristo, aquellos que son parte
de Cristo, aquellos que están sentados juntamente con Cristo
en los lugares celestiales, y Él le dijo, yo soy Jesús a quien
tú persigues. El Señor Jesús lo tomó como algo
personal. ¿Sabe qué bendición de que seamos
considerados por la rica y abundante misericordia y gracia de Dios
como uno con Él? No siendo más que merecedores
de su ira, Él nos amó con amor eterno. Cuando aún éramos débiles,
Cristo murió por nosotros. Mas Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Hermanos, esto es de ánimo, es
de gozo para nosotros. Pero sabe, es de enorme responsabilidad
también para este mundo, este mundo que cada vez arrecia un
trato de indiferencia, de menosprecio, de pensar que el pueblo de Dios
es un pueblo anticuado, gente que no acepta ideas progresistas. Y sabe, hay una enorme responsabilidad. Sabe, el Señor Jesús toma el
trato a los suyos como algo personal. Recuerde que dice el Señor, dice,
me viste desnudo, hambriento, dice, me cubriste, me diste de
comer, estuve en la cárcel y me visitasteis. Dice, cuando le
digan, señor, ¿cuándo te vimos así? Y la respuesta va a ser,
por cuanto le hiciste a uno de estos mis hermanos más pequeños,
a mí me lo hicisteis. ¿Sabe el poder clamar al Señor, que en medio
de los tiempos nosotros podamos recordar el amor con que nos
ha amado y que no nos parezca cosa extraña el fuego de prueba
que pueda venir sobre nosotros. ¿Sabe? Cada vez la revelación
que Dios ha hecho de su persona va a ser rechazada. Gente que
está asumiendo posiciones diciendo que creen en el Señor, jurando
sobre la Biblia y haciendo todo lo contrario a lo que enseña
la Escritura. ¿Sabe? Gente que está alentando la agresión
a las iglesias al día siguiente de que gente que se identifica
con sus maneras de pensar toma posesión y haciéndolo de una
manera hipócrita, jurando sobre la Escritura, pero haciendo todo
lo contrario. Pero no nos debe parecer algo
extraño. Dice el Señor Jesucristo a los
suyos, Dice, os expulsarán de las sinagogas y aún viene la
hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio
a Dios y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. Mas
os he dicho estas cosas para que cuando llegue la hora os
acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al
principio porque yo estaba con vosotros. ¿Sabe? Vienen tiempos. difíciles, no sabemos hasta qué
tanto, pero damos gracias porque él nos ha hecho uno con él. porque Él ha prometido no dejarnos
solos. Estoy con vosotros todos los
días hasta el fin del mundo, pero implica una enorme responsabilidad
el trato hacia aquellos que proclaman el Evangelio verdadero, ya no
pensando en comunidades precisamente evangélicas perseguidas, sino
pensando en el pueblo redimido de Dios que proclama el evangelio
verdadero. Sabe, somos llamados a dar testimonio
y es posible que eso implique ser perseguidos, pero también
implica una enorme responsabilidad, el recibir a aquellos que el
Señor Jesucristo ha enviado. Después dice el Señor Jesucristo,
y el que recibe, el que me recibe a mí, recibe al que me envió,
el que me recibe a mí recibe al que me envió. Hay mucha gente
hoy que pretende recibir, hay gente que dice que ellos se proclaman
testigos de Jehová y pretenden ir al Padre sin el Señor Jesucristo,
pretenden rechazar, no sólo, no pretenden, rechazan al Señor
Jesucristo, porque recibir al Señor Jesucristo no es salir
a decir cualquier cosa que tú quieras pensar de Cristo, sino
recibir a Cristo, es creer lo que la Escritura dice acerca
de Él. Y la Escritura dice, no que Cristo es un maestro, no
que Cristo es un ejemplo, la Escritura dice claramente Yo
soy el camino, soy la verdad, soy la vida. Nadie viene al Padre
si no es por mí. La Escritura dice con toda claridad
que el Padre ha dado todo juicio al Hijo para que todos honren
al Hijo como honran al Padre. No hay manera de pretender llegar
al Padre sin el Señor Jesucristo. ¿Sabe? Cristo, recibir a Cristo,
es creer que Él es Dios eterno que tomó forma de hombre, que
se despojó de su gloria y que vino a este mundo para mostrarnos
al Padre. Dios, dice la Escritura, habiendo
hablado muchas veces y de muchas maneras, en esos postreros días
nos ha hablado por el Hijo. ¿Sabe? Él es el resplandor de
su gloria. Él es la imagen misma de su substancia. ¿Sabe? Cristo es Dios hecho hombre,
es el cumplimiento de todas las profecías del Antiguo Testamento.
Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Cristo es nuestra paz. Cristo es nuestra justicia. Cristo
es todo lo que se necesita para poder tener paz con Dios. Dice la Biblia, justificados
pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. No hay manera de decir que se
puede recibir o se puede llegar al Padre sin recibir al Señor
Jesucristo. Y recibir al Señor Jesucristo
es más que simplemente repetir una oración diciendo que le abres
tu corazón. ¿Sabes? Recibir al Señor Jesucristo
es ver su gloria. Recibir al Señor Jesucristo es
ver cuán santo es el Señor Jesucristo. Recibir al Señor Jesucristo es
ver toda la perfección de Dios y, por lo tanto, gritar como
Isaías, ¡Ay de mí, que soy muerto! Porque cuando ves al Señor Jesucristo,
ves que estás lleno de imperfección, cuando ves al Señor Jesucristo
ves que no das la medida, cuando ves al Señor Jesucristo ves que
necesitas de un Salvador, sabes no estás recibiendo al Señor
Jesucristo si tú crees que tienes algún mérito. Si tú crees que
tu salvación depende de ti, si tú crees que el Señor hizo una
parte de la salvación y lo demás depende de ti, déjame decirte
que no importa que digas en tu oración que le abres tu corazón,
eso no es recibir al Señor Jesucristo. ¿Sabes? Recibir al Señor Jesucristo
es venir desesperado como un mendigo. Recibir al Señor Jesucristo
es tener en claro que no eres una buena persona, que no tienes
una buena religión, que no haces tu esfuerzo. recibir al Señor
Jesucristo es reconocer delante de Él que soy un pecador, que
merezco únicamente condenación, que soy totalmente incapaz de
agradar. No hay manera en que yo pueda
agradar a Dios y que la única manera en que pueda ser visto
agradable a Dios es estando en el Señor Jesucristo porque Él
es, dice el Padre, este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia. La única manera en que yo puedo
agradar a Dios es que yo sea visto en el Señor Jesucristo.
La única manera de agradar a Dios, la única manera de recibir a
Cristo es lo que Pablo pudo ver, porque el Señor Jesucristo se
lo mostró. ¿Y qué es lo que él pudo ver? Que tenía que dejar
todo aquello en que confiaba y ver todo eso como basura. ver su religión como basura,
ver su celo religioso, ver su pretendido cumplimiento de la
ley como basura, y ver lo que Cristo hizo y la persona de Cristo
como algo de sumo valor, como un tesoro. El apóstol decía después,
yo no quiero ser hallado teniendo mi propia justicia, que es por
la ley, sino la que es por la fe de Cristo Jesús. Es una responsabilidad, pero
es una maravilla para nosotros el poder saber que el padre y
el hijo son uno. No es posible recibir al padre
sin recibir al Señor Jesucristo por la fe, creyendo todo lo que
Él ha revelado acerca de sí mismo. Sabe que cuando Él te muestra
quién es, es inevitable que mires quién eres. La necesidad es ver
al Señor Jesucristo, ver su gloria, clamar al Señor, que abra tus
ojos y te permita ver en verdad al Señor Jesucristo. No seguir
con ideas en tu cabeza. ¿Sabe? Podemos tener ideas. Judas tenía ideas en su cabeza
acerca del Señor Jesucristo. Pero ¿sabe qué? No estaba creyendo
en el Señor Jesucristo como el Señor Jesucristo mismo se estaba
revelando. ¿Sabe? No estaba entendiendo
por la dureza de su corazón la naturaleza del reino de Cristo
y de quién era el Señor Jesucristo. No estaba entendiendo cuán profundo
problema tenía con su pecado. ¿Sabe? Judas pensaba que su problema
era quizá la opresión de otro pueblo que los oprimía políticamente. Judas estaba viendo de valor,
pues, los tesoros temporales del pecado, pero no estaba viendo
ni captando cuando Jesús dijo, todo aquel que practica pecado,
esclavo es de su pecado. Si elijas libertades, serés verdaderamente
libres. Pero cuando ves a Cristo, cuando
Cristo se revela a ti, entonces, vas a clamar a él que te salve,
vas a mirar que en ti no hay más que corrupción, hinchazón,
podrida llaga, vas a mirar que tienes un corazón que es no bueno
como pensamos sino engañoso y perverso más que todas las cosas, vas
a mirar que lo que el Señor demanda no es tu mejor esfuerzo sino
perfección, santidad, ¿sabe? todos saben, la gente dice si
le preguntas si es perfecto, no soy perfecto, pero lo que
no somos conscientes es de la gravedad de no ser perfectos
y sabe, no basta con saber que no eres perfecto sino mirar cuán
grave es no ser perfecto y entonces clamar como Isaías, ay de mí
que soy muerto y clamar al Señor Jesucristo que te salve, que
te vista de su justicia, que te vista de su perfección, que
te lave de tus pecados con su sangre. ¿Sabe? Eso es recibir
al Señor Jesucristo. Cuando se recibe al Señor Jesucristo,
se recibe al Padre. Si usted cree que puede ir al
Padre sin el Señor Jesucristo, está usted totalmente equivocado. ¿Sabe? No hay manera. Cristo
es el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si
no es a través del Señor Jesucristo. No hay otro nombre dado a los
hombres en que podamos ser salvos, sino solamente en el nombre del
Señor Jesucristo. Esto deja una enorme responsabilidad. Sabe, el ser humano es responsable.
El ser humano caído en pecado no se sujeta a la ley de Dios,
la mente carnal no se sujeta, ni puede ni quiere. Pero de todas
maneras, el Señor manda a los hombres que se arrepientan de
la manera en que ven al Señor Jesucristo. Y sabe, es nuestro
deber llamarte al arrepentimiento. arrepiéntete creen en el señor
jesucristo cree en el señor jesucristo tal y como él se ha revelado
en la escritura la biblia dice más a todos los que le recibieron
a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos
hijos de dios dice los cuales no son No son engendrados de
voluntad de carne, ni de voluntad de sangre, ni de voluntad de
varón, sino de Dios. Sabe, recibir a Cristo es una
obra de gracia y de misericordia en el corazón del pecador. Cuando
Él obra así, venimos quebrantados al Señor Jesucristo. Venimos
con fe que Él pone en nuestro corazón, creyendo todo lo que
Él ha dicho acerca de Él, humillados, creyendo lo que Él dice también
acerca de nosotros, porque hemos visto Su santidad, porque hemos
visto Su gloria, Su misericordia y Su amor. Entonces, venimos
a Él sabiendo que en nosotros no hay mérito alguno, sabiendo
que si Dios nos debe algo, es únicamente Condenarnos, dice
la Biblia, la paga del pecado es muerte. Mas la dádiva de Dios
es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro. Hermanos, oremos
a Dios por nosotros y por nuestros hermanos que pueden estar ya
enfrentando persecución en diferentes lugares del mundo. Clamemos que
el Señor consuele sus corazones, que la verdad de la palabra de
Dios los haga gozarse de poder saber y recordar que son uno
con Cristo, que a pesar de que estén padeciendo en la tierra,
a pesar de que sean tratados duramente despreciados. Ellos
están sentados con Cristo en los lugares celestiales. El Señor,
por su Espíritu, les recuerde que las aflicciones del tiempo
presente no son comparables a las glorias venideras que en nosotros
han de manifestarse. Y sí decirle a este mundo que
el Señor manda a todos los hombres que se arrepientan. Que puedes
despreciar, puedes negar al Señor Jesucristo, puedes maltratar
a su pueblo, pero la Biblia dice con toda claridad, el que cree
en el Hijo tiene la vida, pero el que rehúsa creer en el Hijo
de Dios no verá la vida. La ira de Dios está sobre él. Y sabe, cuando pensamos en ello,
y pensando en el pasaje que dice el Señor, No estamos pensando
sólo en gente, necesariamente, como fue el régimen comunista
que decía que ellos no tenían religión. El Señor Jesús dice
que muchos cuando persigan pensarán que rinden servicio a Dios. ¿Sabe? Gente religiosa que está
confiando en su religión, que el Evangelio verdadero les ofende. porque el evangelio verdadero
no da lugar de mérito al hombre y por eso es ofensivo al hombre
y por eso va a haber indignación y puede haber persecución no
significa nada el ser un religioso no significa nada el profesar
ser miembro de alguna iglesia no significa nada el tomar el
nombre de dios en vano haciendo un juramento sobre la escritura
y después haciendo leyes y legislaciones totalmente contrarias a la verdad
revelada de Dios, totalmente contrarias al carácter de Dios.
Y el llamado a este mundo es arrepiéntete, Cristo viene pronto. Sabes, Cristo toma como algo
personal el maltrato a su pueblo. Sabes, puedes maltratar a su
pueblo, Y un día te vas a encontrar, damos gracias a Dios porque Pablo
se encontró y fue objeto de misericordia de Dios. Y el Señor lo confrontó
y le dijo, soy yo Jesús a quien tú persigues. Dura cosa te es
dar coces contra el aguijón. Y sabe, nos gozamos de saber
de que igual que Pablo, merecíamos condenación, pero alcanzamos
misericordia. Y nuestra oración es que el pueblo
elegido que el Señor siga salvándoles por la predicación y que siga
sosteniendo a aquellos que ya ha salvado, a pesar de la persecución,
a pesar de la dificultad y podamos ser recordados siempre, los que
Él ha enviado somos nosotros, los que Él ha enviado somos nosotros
y nos ama con tal amor que dice que somos uno con Él, que recibir
al que ha enviado es recibir al Señor Jesucristo y así como
Él es uno con su Padre, y hemos venido a ser uno con el Padre.
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos
de Dios. Y es el ánimo para nuestro corazón,
que sigamos siendo testigos del Señor Jesucristo.

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Joshua

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