Bootstrap
JC

Hayar Dicha En Cristo

John 13:7
Joel Coyoc January, 27 2021 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc January, 27 2021
Estudio del Evangelio de Juan

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos a abrir nuestras Biblias
en San Juan, capítulo trece. Dice la palabra de Dios, antes
de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado
para que pasase de este mundo al Padre. Como había amado a
los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando
cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas
Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, sabiendo Jesús
que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que
había salido de Dios y a Dios iba, se levantó de la cena y
se quitó su manto, y tomando una toalla se la ciñó. Luego
puso agua en un lebrillo y comenzó a lavar los pies de los discípulos
y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces
vino a Simón Pedro y Pedro le dijo, Señor, ¿tú me lavas los
pies? Respondió Jesús y le dijo, lo
que yo hago tú no lo comprendes ahora, más lo entenderás después. Pedro le dijo, no me lavarás
los pies jamás. Jesús le respondió, si no te
lavaré, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro, señor, no
solo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo,
el que está lavado no necesita sino lavarse los pies, pues está
todo limpio, y vosotros limpios estáis, aunque no todos. porque
sabía quién le iba a entregar, por eso dijo, no estáis limpios
todos. Así que después que les hubo
lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo,
¿sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis maestro y
señor y decís bien porque lo soy. Pues si yo, el señor y el
maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros
los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para
que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de
cierto os digo, el siervo no es mayor que su señor, ni el
enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas,
Bienaventurados seréis si las hicierais. No hablo de todos
vosotros, yo sé a quienes he elegido, mas para que se cumpla
la escritura, el que come pan conmigo levantó contra mí su
calcañar. Desde ahora os lo digo antes
que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. De cierto,
de cierto os digo, El que recibe al que yo enviare, me recibe
a mí, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. Habiendo
dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu y declaró y dijo,
De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. Entonces los discípulos se miraban
unos a otros, dudando de quién hablaba. y uno de sus discípulos,
al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A este, pues,
hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel
de quien hablaba. Él, entonces, recostado cerca
del pecho de Jesús, le dijo, Señor, ¿quién es? Respondió Jesús,
a quien yo diere el pan mojado, aquel es. Y mojando el pan, lo
dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Después del bocado, Satanás
entró en él. Entonces Jesús le dijo, lo que
vas a hacer, hazlo más pronto. Pero ninguno de los que estaban
a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban,
puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía, compra lo
que necesitamos para la fiesta, o que diese algo a los pobres. Cuando él, pues, hubo tomado
el bocado, luego salió y era ya de noche. Entonces, cuando
hubo salido, dijo Jesús, Ahora es glorificado el Hijo del Hombre,
y Dios es glorificado en él. Sí, Dios es glorificado en él. Dios también le glorificará en
sí mismo, y enseguida le glorificará. Hijitos, aún estaré con vosotros
un poco. Me buscaréis, pero como dije
a los judíos, así os digo ahora a vosotros. A donde yo voy, vosotros
no podéis ir. Un mandamiento nuevo os doy,
que os améis unos a otros, como yo os he amado, que también os
améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos, si tuvierais amor los unos con los otros.
Le dijo Simón, Pedro, Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió,
¿a dónde yo voy? No me puedes seguir ahora, más
me seguirás después. Le dijo Pedro, Señor, ¿por qué
no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús
le respondió, ¿tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto
te digo, no cantará el gallo sin que me hayas negado tres
veces. Versículo diecisiete dice, si
sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hicierais. Si sabéis estas cosas, bienaventurados
seréis si las hicierais. Vamos a meditar este versículo
y el tema es hallar dicha en Cristo, hallar dicha en Cristo. El apóstol Juan ha dejado escrito
qué es lo que lo motivó a escribir este evangelio. El motivo es
que podamos conocer quién es el Señor Jesucristo y específicamente
en este pasaje el Señor Jesucristo está revelando su carácter de
siervo, está revelando el carácter de su reino y En el versículo diecisiete, él
le dice a sus discípulos, si sabéis estas cosas, bienaventurados
seréis si las hicierais. Una de las personas que está
más intensamente en el diálogo es el apóstol Pedro. Y en ocasión
pasada, el Señor Jesús le ha dicho a Pedro, cuando Pedro confesó
su fe en el Señor Jesucristo, El Señor Jesucristo le dijo a
Pedro, bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo
reveló carne mi sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Y aquí el Señor le dice, bienaventurados seréis si las hicierais. Pero
él ya le ha dicho a él que él es bienaventurado. Si nosotros
vamos a más adelante, después de que Cristo había resucitado, Cuando Tomás le vio y él dijo,
Señor mío y Dios mío, Jesús le dijo, porque me has visto, Tomás,
creíste, bienaventurados los que no vieron y creyeron. ¿Y
qué es lo que está diciendo Jesús aquí cuando dice, si sabéis estas
cosas, bienaventurados seréis si las hicierais? ¿Y qué es lo
que el Señor se refiere a que tenemos que saber? Algunas traducciones de este
versículo que dicen, si entiendes estas cosas y las pones en práctica,
serás dichoso. Y otra traducción lo presenta
en forma de una pregunta, ¿entienden esto? Dichoso serán si lo ponen
en práctica. El Señor está mostrando su carácter
y específicamente cuando dice, si sabéis estas cosas, se está
refiriendo a todo lo que Él ha hecho y ha dicho previamente
a este versículo. Lo que él ha hecho fue que él
mostró una actitud de siervo, una actitud de tomar el trabajo
del siervo de la más baja condición, y él hizo la tarea que nadie
más estuvo dispuesto a hacer, al lavar los pies de sus discípulos. Después el Señor les ha dicho,
ustedes me llaman a mí Maestro y Señor y dicen bien porque lo
soy. Después el Señor les ha dicho,
¿Ha mostrado su carácter tal y como ha sido profetizado por
el profeta Isaías como el siervo del Señor? El domingo estábamos
meditando en que el mayor servicio que él hizo no era precisamente
el de haberles lavado sus pies sucios, sino el mayor servicio
del Señor fue el haber lavado sus corazones, el haberles limpiado
con su sangre. el haberlos rescatado, habernos
rescatado de nuestra vana manera de vivir con su propia sangre,
el haber cargado en su cuerpo nuestros pecados, el haber sufrido
el castigo que merecían nuestros pecados, el haber hecho lo que
hemos fracasado en hacer, que es vivir sirviendo a Dios de
una manera que refleje su carácter. En Adán fracasamos. El Señor
Jesús ha hecho eso y ha servido, ha servido por amor a su Padre
y como consecuencia del servicio de amor a su Padre ha servido
a su pueblo. Cuando la Escritura habla acerca
del Señor Jesucristo, habla de Él como que Él no vino para ser
servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.
cuando vemos el evangelio de Marcos, se presenta al Señor
ahí con el carácter de siervo, es un evangelio breve pero muy
intenso, donde siempre el Señor Jesucristo está sirviendo y está
en todos los evangelios, se presenta el mayor servicio que es cuando
Él fue sacrificado por su pueblo. el Señor ha dicho que lo que
ha hecho, lo ha hecho para dejar ejemplo, el Señor ha dicho que
el siervo no es mayor, no es mayor que su señor y el
enviado no es mayor que el que lo envió. Y el Señor está diciendo,
entiendes estas cosas. Entender estas cosas es vivir
una vida de servicio. Pero entender estas cosas es
conocer al Señor Jesucristo. Solo conociendo al Señor Jesucristo
podemos conocerle a Él como el siervo del Señor, solo escuchando
el Evangelio. Y es que, en realidad, desde
que fracasamos en Adán en servir y administrar la creación para
la gloria de Dios, en verdad que nos es difícil tener actitudes
de siervo, nos es difícil poder tener una actitud de servicio
y de hacerlo todo para la gloria de Dios. Uno de los conflictos
que frecuentemente menciona este mismo evangelio es que pues lo
que la gente estaba buscando No creían en el Señor Jesús porque
amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios, el reconocimiento
de los hombres. Y tenemos que reconocer en nuestro
corazón que, frecuentemente, pues somos así, buscando el reconocimiento. Pastor del siglo XVIII, Charles
Spurgeon, dice, da un consejo, y él dice, cuando veas que en
la iglesia hay un trabajo de ese que nadie mira, de ese donde
nadie te va a reconocer, donde nadie te va a mirar, dice, procura
que Dios te muestre esa clase de trabajo, y cuando lo hayas
encontrado, dice, empieza a realizarlo, y no lo dejes de hacer, y no
te sientas preocupado, porque seguramente no le estarás robando
a nadie. ese lugar, ese trabajo. Pero
poder vivir de esa manera es, dice el Señor Jesús, si lo entiendes,
y después dice, bienaventurados seréis si las hiciéreis. Y es
el poder vivir haciendo, pero ¿qué es lo que nos hace vivir
haciendo? El vivir haciendo es haber conocido
al Señor Jesucristo. ¿Sabe? Es interesante que una
característica del hombre caído en pecado es que es inútil para
Dios. Dice, no hay justo ni a uno. No hay quien busque a Dios. Dice,
a una se hicieron inútiles. ¿Y sabe? El vivir haciendo es
vivir haciendo Número uno, con el propósito correcto. La gente
puede hacer servicios. Y hay muchas cosas que nos motivan
a servir. Uno es, hay servicios que se
hacen porque es reconocido. Y si nos gusta ser reconocido,
y claro que nos gusta ser reconocido, pues podemos servir por el reconocimiento. Muchas veces podemos servir porque
hay una remuneración económica. Hay muchas cosas que nos pueden
impulsar a servir, pero hay una sola que puede traer dicha, y
esa una sola que nos puede traer dicha es ver al Señor Jesucristo
en su carácter de siervo, ver el mayor servicio que Él ha hecho,
y ese servicio es el Evangelio. El Evangelio es necesario para
poder hacer lo que Cristo ha hecho. Es el evangelio que es
necesario para poder entender lo que Cristo ha hecho, es ver
la gloria de Dios, su carácter de siervo. Recuerde que la gloria
de Dios es su carácter manifestándose. Y en realidad es que el Señor
está siempre sirviendo a los suyos. El Señor, si algo caracteriza
al Señor es que Él, dice la Biblia, hace salir su sol sobre toda
la creación, sobre buenos y malos. El Señor hace llover, el Señor
sostiene su creación. Pero sobre todas las cosas, para
su pueblo el mayor servicio es el hecho de que nos ha rescatado
de nuestra vana manera de vivir. ¿Y sabe? El poder hacer y poder
ser bienaventurados es solamente cuando vemos el carácter del
Señor Jesucristo, cuando escuchamos y necesitamos escuchar cada vez
lo que Cristo ha hecho porque somos olvidadizos, porque tendemos,
vivimos en un mundo que habla otras cosas contrarios a la que
la escritura habla. En este mundo se habla de buscar
grandeza, de buscar realización. No es bien visto el hecho de
servir. Somos animados a no dejarnos,
a todo lo contrario de lo que es el espíritu y la actitud de
siervo. Y muchas veces el bombardeo de
esas ideas engaña nuestro corazón, porque
también tenemos deseos en nuestro corazón. ¿Sabes? Es necesario
que cada día podamos escuchar otra vez lo que el Señor Jesucristo
ha hecho, que podamos recordar su actitud de servicio al dejar
su gloria, al venir a nacer en una condición humilde, al venir
a rescatar a gente que no lo merecía, pero que vino para mostrar
su misericordia, El poder volver a escuchar cada vez acerca de
que Él tomó nuestro lugar, que Él cargó nuestro pecado y que
Él vivió justicia para que podamos tener justicia. solo eso puede llevarnos, aquí
no está hablando de hacer algo para ser dichosos, como si es
algo que nosotros pudiéramos hacer en nosotros mismos. No
nos está llamando a la dicha por el esfuerzo humano, nos está
llamando a poder mirar al Señor Jesucristo y poder encontrar
en Él el poder de hacer Si has entendido lo que Cristo ha hecho,
si has entendido lo que Cristo ha dicho, somos llamados a andar
como él anduvo. Y para andar como él anduvo,
necesitamos ver otra vez al Señor Jesucristo. Necesitamos conocer
al Señor Jesucristo. ¿Qué es lo que te va a llevar
a ser bienaventurado? A poder hallar el gozo en el
Señor Jesucristo, hallar la dicha en el Señor Jesucristo, el poder
del Evangelio. Todo lo que se hace para la gloria
de Dios y que se hace, se tiene que hacer con un solo poder,
el poder del evangelio. Y el poder del evangelio es el
poder del Espíritu Santo. El poder recordar que nosotros
mismos solo hay una cosa que podemos hacer, pecar. Nada más. ¿Sabe el apóstol Pedro
que estaba muy involucrado en el diálogo con el Señor Jesucristo?
El Señor le estaba enseñando, le estaba enseñando respecto
a su propia persona, respecto a mirar cuántas veces confiamos
en nuestra propia capacidad y perdemos de vista el hecho de la gloria
de Dios y del poder del Evangelio, de poder depender de lo que Cristo
hizo en la cruz por su pueblo. El apóstol Pedro al final del
capítulo le dice al Señor, mi vida pondré por ti. Y él estaba
bien seguro en sí mismo. Y sabe, tenemos que reconocer
que cuando estamos seguros en nosotros mismos Fracasamos igual
que fracasó el apóstol Pedro. ¿Sabe? Lo único que podemos hacer,
dijo Jesús separados de mí, nada podéis hacer. Y lo único que
podemos hacer, aparte del Señor Jesucristo, es pecar. Pero damos
gracias a Dios porque cuando Él nos ha limpiado, nos vuelve
a atraer hacia sí mismo. Damos gracias a Dios porque Dios
utiliza a su pueblo, su palabra, para poder llamarnos al arrepentimiento,
para hacernos ver las veces en que nos desviamos, las veces
en que, escuchando voces contrarias y
siguiendo los deseos de nuestro corazón, nos extraviamos. y dejamos de buscar, dejamos
siendo ya dichosos en Cristo, entramos en frustración porque
estamos buscando el gozo adonde no está, y el gozo está en el
Señor Jesucristo. Aquí no hay ninguna contradicción
entre cuando dice, bienaventurados seréis si las hicierais. ¿Sabe? Los que pueden hacer estas cosas
son solamente los que han visto el gran y experimentado, el gran
servicio que Cristo ha hecho por su pueblo. Nadie, aparte
de esto, puede hallar dicha en hacer lo que Cristo dejó como
ejemplo. ¿Sabe? Es más, ni siquiera hay
interés en el corazón de tener una actitud de servicio. Y es
un recordatorio para que podamos disfrutar de dicha completa.
Bienaventurados seréis si las hicierais. Y de nuevo, no es
que la dicha está en hacer. Es que lo hago porque he visto
al Señor Jesucristo. Es que lo hago porque Cristo
me ha servido. Porque el servicio de Cristo
en mi corazón ha sido efectivo. Y también lo dejo de hacer pierdo
de la totalidad de ese gozo. ¿Sabe? Esa dicha que se puede
tener cuando se está en Cristo, es posible que el creyente pierda
esa dicha. ¿Sabe? El apóstol Pedro la perdió
después de haber negado al Señor Jesucristo. Se fue y lloró amargamente,
pero el Señor le restituyó otra vez al gozo. Es recordar en la
escritura al rey David después de haber pecado, pues él perdió
esa dicha, esa dicha que viene de poder ver a Cristo. Ya le
había dicho el Señor, bienaventurado eres, porque me has visto y no
te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los
cielos. Esa dicha que le dijo a Tomás, pues porque me viste
creíste, pero bienaventurado los que no vieron y creyeron.
Y sabe, esa dicha que dice también en el Salmo Bienaventurado aquel
a quien Dios no inculpa de pecado. ¿Sabe? Hubo un momento en la
vida del rey David y ha habido momentos y lo sabemos que hemos
perdido la dicha pero David oró y le dijo vuélveme No le dijo
que le volviera la salvación, pero le dijo, vuélveme el gozo
de tu salvación. ¿Sabe cuántas veces que nos desviamos
escuchando otras voces, siguiendo nuestro corazón? Pero gracias
a Dios que por su palabra y por la exhortación de nuestros hermanos,
podemos volver al Señor y decir como David, vuélveme el gozo,
la dicha de tu salvación. ¿Sabe? Está hablando de esa dicha
completa de poder vivir y andar como Cristo anduvo, de poder
hacer lo que Él ha hecho por los suyos. ¿Y sabe? solo se puede
hacer y tener esa dicha completa cuando se ha visto al Señor Jesucristo. Y como creyentes es nuestra necesidad
mirar lo que Cristo ha hecho. Es poder mirar su servicio, poder
clamar aún por su servicio. Porque dice la Biblia, si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo para limpiar nuestros
pecados, para perdonar nuestros pecados y limpiarlos. Él sigue
sirviendo a su pueblo, él sigue proveyendo del único medio de
poder limpiarnos de la contaminación del pecado. Y ese único medio
es la sangre de Jesucristo, su Hijo, que nos limpia de todo
pecado. Que el Señor nos guarde de perder
el privilegio de seguir disfrutando de ese servicio. Que nosotros
podamos seguir viviendo nuestra necesidad del Evangelio. que
no caigamos pues en el engaño que alguna vez tuvimos de pensar
que el evangelio es para los que están allí afuera, nosotros
ya creímos entonces nosotros vamos a ocuparnos de otras cosas,
no hay otra cosa de que ocuparnos que del evangelio. ¿Sabe? El
hecho de conocer a Cristo va a hacer que cada día sea más
consciente de mi pecado, va a hacer que cada día sea más consciente
de mi necesidad de venir al Señor Jesucristo, va a hacer que sea
cada vez más consciente de cuán frecuentemente hago lo de Pedro. ¿De cuán frecuentemente confío
en mi carne y me alejo del Señor? ¿De cuán frecuentemente mi vida
es inconsistente y que yo pueda venir otra vez corriendo y desesperado
porque separado de Él no puedo sino solamente pecar? Dice el Señor, ¿has entendido
que yo soy el siervo? ¿Has entendido que he dado ejemplo
para ti? ¿Has entendido que sigo sirviendo
a mi pueblo? Si lo has entendido, vas a ser
bienaventurado porque ese entendimiento te va a llevar a practicarlo.
Y ese entendimiento te va a llevar a mirar cuántas veces no lo practicas,
pero vas a poder clamar para que te vuelva el gozo de su salvación
cada vez que hay un fracaso, porque el Señor sigue ofreciendo
su servicio para los fracasos de su pueblo. ¿Sabe? Él proveyó servicio para el fracaso
de Pedro. Él proveyó servicio para la incredulidad
de Tomás. Y al final de cuentas es la incredulidad
que nos lleva a pecar. Todo aquello que no proviene
de fe es pecado. Y sabe, es frecuente en nuestras
vidas que nos encontramos en situaciones de incredulidad,
en que dudamos de las promesas del Señor pero qué maravilloso
es que podemos recordar de su servicio, de poder recordar ese
carácter de siervo, ese servicio en favor nuestro y que el Señor
nos haga recordarlo y recordarlo y recordarlo. ¿Sabe? El Señor
es su carácter es servicio. Quiero terminar recordando una
frase que dice que algunos teólogos escribieron que el fin principal
del hombre es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. Otras personas Dios ha guiado
a pensar en que en que glorificar a Dios es el fin no principal,
sino único del hombre. No tenemos otra cosa que hacer,
porque dice la escritura, si comes o bebes o haces cualquier
otra cosa, hazlo todo para la gloria de Dios. Entonces, el
fin único del hombre es glorificar a Dios, gozando de Él para siempre. y que eso nos motive a vivir
vidas de servicio. Si hemos visto su gloria como
el siervo, que eso nos motive a hallar gozo. en la gloria de
Cristo. Entre más nos servimos unos a
otros, como dice en Gálatas, que fuimos llamados a libertad,
pero no para usar esa libertad como ocasión para la carne, sino
para servirnos, dice, por amor los unos a los otros. Y que entre
más nosotros vemos esa gloria de Cristo como el siervo del
Señor, motiva nuestro corazón a hallar gozo en servirnos por
amor los unos a los otros. y que glorificar a Dios y gozar
de Él no son dos cosas distintas, sino son una sola cosa. Y que
entre más glorificamos a Dios, mayor gozo hallamos. Y entre
mayor gozo hallamos en Él, de una manera mayor le glorificamos.
Que el Señor obre nuestro corazón y que no nos deje olvidar El
servicio del Señor es el Evangelio. Lo que Cristo ha hecho por su
pueblo es su servicio por amor a su Padre que sirve a su pueblo,
que ha servido para dejarlo ya limpio y sigue sirviendo para
limpiarle cuando se mancha en la suciedad de este mundo, porque
estamos caminando en medio de este mundo polvoriento de pecado.
y se nos impregna y seguimos, siguen voces mentirosas que alientan
el fuego de los deseos también engañosos y perversos en nuestro
corazón, pero que el Señor Jesucristo mantiene la provisión, la sangre
de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.