Bootstrap
JC

Palabras Reveladoras

John 13:18-19
Joel Coyoc January, 31 2021 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc January, 31 2021
Estudio del Evangelio de Juan

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Buenos días, hermanos. Vamos
a abrir nuestra Biblia en el Evangelio de San Juan, en su
capítulo 13. La palabra de Dios dice, antes
de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado
para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a
los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo
ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón,
que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas
las cosas en las manos y que había salido de Dios y a Dios
iba, se levantó de la cena y se quitó su manto y tomando una
toalla se la ceñó. Luego puso agua en un lebrillo
y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a enjugarlos
con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón
Pedro y Pedro le dijo, Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió
Jesús y le dijo, lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora, más
lo entenderás después. Pedro le dijo, no me lavarás
los pies jamás. Jesús le respondió, si no te
lavaré, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro, señor no
solo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo,
el que está lavado no necesita sino lavarse los pies, pues está
todo limpio, y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque
sabía quién le iba a entregar, por eso dijo, no estáis limpios
todos. Así que después que les hubo
lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo,
Sabéis lo que os he hecho. Vosotros me llamáis Maestro y
Señor, y decís bien porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el
Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros
los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para
que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de
cierto os digo, el siervo no es mayor que su señor, ni el
enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas,
bienaventurados seréis si las hiciéreis. No hablo de todos
vosotros. Yo sé a quienes he elegido, mas
para que se cumpla la Escritura, el que come pan conmigo levantó
contra mí su calcañar. Desde ahora os lo digo antes
que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy. De cierto,
de cierto os digo. El que recibe al que yo enviare,
me recibe a mí. Y el que me recibe a mí, recibe
al que me envió. Habiendo dicho Jesús esto, se
conmovió en espíritu y declaró y dijo, de cierto, de cierto
os digo. que uno de vosotros me va a entregar. Entonces los discípulos se miraban
unos a otros, dudando de quién hablaba. Y uno de sus discípulos,
al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A este, pues,
hizo seña Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de
quien hablaba. Él, entonces, recostado cerca
del pecho de Jesús, le dijo, Señor, ¿quién es? Respondió Jesús,
a quien yo diera el pan mojado, ¿a qué él es? Y mojando el pan,
lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Y después del bocado,
Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo, lo que
vas a hacer, hazlo más pronto. Pero ninguno de los que estaban
a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban,
puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía, compra lo
que necesitamos para la fiesta, o que diese algo a los pobres. Cuando él, pues, hubo tomado
el bocado, luego salió y era ya de noche. Entonces, cuando
hubo salido, dijo Jesús, Ahora es glorificado el Hijo del Hombre,
y Dios es glorificado en él. Sí, Dios es glorificado en él. Dios también le glorificará en
sí mismo, y enseguida le glorificará. Hijitos, aún estaré con vosotros
un poco. ¿Me buscaréis? Pero como dije
a los judíos, así os digo ahora a vosotros. Adonde yo voy, vosotros
no podéis ir. Un mandamiento nuevo os doy,
que os améis unos a otros, como yo os he amado. Que también os
améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos, si tuvierais amor los unos con los otros.
Le dijo Simón Pedro, Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió,
¿a dónde yo voy? No me puedes seguir ahora, más
me seguirás después. Le dijo Pedro, Señor, ¿por qué
no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús
le respondió, ¿tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto
te digo, no cantará el gallo sin que me hayas negado tres
veces. Vamos a meditar en los versículos
18 y 19. Dice, no hablo de todos vosotros, yo
sé a quienes he elegido, mas para que se cumpla la escritura,
El que come pan conmigo levantó contra mí su calcañar. Desde
ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda creáis
que yo soy. El tema es palabras reveladoras. Jesús está hablando con sus discípulos. y está revelando el carácter
de su reino, está revelándose como el siervo del Señor. Y en estos versículos que vamos
a meditar, él está hablando palabras que revelan acerca de los suyos,
palabras que revelan acerca de su persona. La palabra que ha sido dada es
la revelación, la revelación de Dios. Dios se ha revelado,
Dios ha hablado, dice la escritura, de muchas formas y de muchas
maneras. Dicen otro tiempo a los padres por los profetas. y en
estos posteriores días por el Hijo. Dios se revela en la creación,
pero Dios se revela en la palabra escrita, revelada a través de
los profetas, a través de los santos varones inspirados por
el Espíritu, pero Él se revela en el Señor Jesucristo, que es
la palabra viviente. cuando empieza este evangelio
empieza en el principio era el verbo y el verbo era con dios
y el verbo era dios dice aquel verbo se hizo carne y habitó
entre nosotros y vimos su gloria gloria como del unigénito del
padre lleno de gracia y de verdad y el señor está ahora revelando
algunos asuntos importantes con respecto a él mismo y a los suyos. Y tres cosas, por lo menos, nos
deja claro el pasaje. La primera declaración de Jesús,
estas palabras reveladoras es, no hablo de todos vosotros. Y
ahí el Señor está dejando claro de quiénes realmente Él está
hablando. No hablo de todos vosotros. Y
se está refiriendo a lo que ha dicho anteriormente. Después
el Señor dice, yo sé a quienes he elegido, y por último el Señor
dice que su palabra se cumple. Y cuando el Señor dice, no hablo
de todos vosotros, recuerde que antes el Señor Jesucristo ha
dicho, Ustedes me llaman Maestro y Señor y dicen bien porque lo
soy. Y después el Señor ha lavado
los pies a los discípulos, se ha dado el diálogo ahí intenso
entre Pedro y el Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo ha dejado
asuntos muy claros con respecto a la naturaleza de su carácter
de siervo. Ha dejado aspectos claros con
respecto a que no son cuestiones externas, sino es la obra que
el siervo del Señor hace en el corazón de los suyos. Y el Señor
está diciendo, no hablo de todos vosotros. y esa palabra sigue
siendo vigente. Y dice el Señor acercándose ya
a estos versículos dice, el siervo no es mayor que su señor, ni
el enviado es mayor que el que le envió. Y si el Señor está
diciendo no hablo de todos vosotros, pero nosotros entendemos que
en el contexto de ese momento, pues específicamente estaba haciendo
distinción entre los once apóstoles y Judas Iscariote, y el Señor
ha hecho énfasis varias ocasiones al respecto, pero en un sentido
más amplio, el Señor está, su palabra es eterna, su palabra
es de aplicación diaria, continua, constante. Su palabra era vigente
en aquel aposento donde estaban celebrando la cena, como sigue
siendo vigente hoy, en este lugar, en este momento. Y el Señor está
diciendo de quienes habla. No hablo de todos vosotros, pero
hablo de mis siervos. El siervo no es mayor que su
Señor. El Señor está diciendo, estoy
hablando de aquellos a los cuales he enviado. El Señor está diciendo,
estoy hablando a aquellos que son bienaventurados, no sólo
a aquellos que pueden hacer cosas externas en apariencia de estar
obedeciendo a Dios, sino a aquellos que en verdad el Señor ha hecho
una obra interna en sus corazones, porque podemos mirar la Escritura
y saber que el Señor está hablando a sus siervos, a los que Él ha
enviado, está hablando a aquellos que Él ha hecho ser bienaventurados,
porque Él ha querido darse a conocer a ellos, porque el Padre les
ha revelado al Señor Jesucristo. Está hablando a personas que,
a pesar de que tienen sus momentos de incredulidad, como el apóstol
Pedro, que en este mismo momento está, como muchas veces nos encontramos,
confiando en su carne, siendo orgulloso y mostrando aún el
residuo del pecado en su corazón, pero el Señor le está hablando,
porque el Señor lo ha elegido a él y el Señor está haciendo
una obra en su corazón, y el Señor está hablando a ellos,
en forma clara, porque Él les ha hecho bienaventurados. Está
hablando a ese Pedro que, aunque impulsivo, pues el Señor le ha
mostrado que Cristo es el Hijo del Dios viviente. Y el Señor
Jesucristo mismo ha dicho, bienaventurado eres, porque esto no te lo ha
revelado carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Le está hablando a Felipe, a Felipe que pues Dios ha sembrado ya
fe en su corazón, sin embargo, no hay todavía una claridad como
muchas veces, pues nosotros centramos en momentos de incredulidad y
de falta de claridad. A un Felipe que después va a
decirle, muéstranos al Padre y nos basta. Y Jesús le dice,
pues, hace tanto tiempo que estoy contigo y no me has visto. ¿Sabes?
Está hablando a personas como nosotros, que Él ha escogido
y Él los ha hecho ser distintos por su gracia y por su misericordia.
Está hablando a personas que caemos en momentos de incredulidad,
de desesperación, de orgullo, que perdemos la perspectiva correcta,
pero que la diferencia lo hace no quienes somos en nosotros
mismos, sino quién nos ha hecho ser porque nos ha elegido en
Cristo. por el puro afecto de su voluntad
para la alabanza de la gloria de su gracia, y porque la diferencia
nos deja claro que somos lo mismo que los demás, pero que Dios
que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos
amó, nos ha dado vida juntamente con Cristo. Y sabe, no habla
de todos. pero está hablando de aquellos
que él ha elegido, de aquellos que son distintos de Judas, no
porque lo merecen ser, todos merecemos exactamente terminar
como Judas. La diferencia es que Dios tiene
misericordia del que tiene misericordia. La diferencia es que Él es rico
en misericordia. Y Dios, el Señor Jesucristo,
está hablando y está ayudándoles a mirar su necesidad de dependencia,
ayudándoles a mirar la necesidad de confiar en el Señor Jesucristo
y no en su propia carne, en sus propias habilidades. Y el Señor Jesucristo está hablando
a un Tomás que aún está en sus batallas con la incredulidad
y que al final el Señor Jesucristo misericordiosamente abrirá sus
ojos y el Señor le dirá, porque me has visto, Tomás, creíste.
Bienaventurados los que no vieron y creyeron. ¿Y cuántas veces
somos así como Felipe, como Pedro? en realidad no somos nada distinto
de ellos. Y lo único que hace a Pedro,
a Felipe, a Tomás y a los elegidos distinto que Judas es la misericordia
de Dios. Dice después el Señor Jesucristo,
yo sé a quienes he elegido, no hablo a todos vosotros, yo sé
a quienes he elegido. Aquí el señor deja muy claro
algo, bueno, él sabe a quienes ha elegido y en esa misma frase
está implícita la razón y la razón es porque él mismo los
ha elegido, o sea, él sabe a quienes ha elegido porque él ha hecho
ese acto soberano de elección, él nos escogió en Cristo desde
antes de la fundación del mundo, la divina Trinidad obró desde
la eternidad en un plan perfecto, y nos eligió en Cristo para la
alabanza de la gloria de su gracia. El Señor Jesucristo dice, no
me elegisteis vosotros a mí, sino yo os elegí a vosotros,
y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto
permanezca, para que todo lo que pidierais al Padre en mi
nombre, él os lo dé. No me elegisteis vosotros a mí. Yo, dice, sé a quienes he elegido. Y nuevamente es motivo de gozo
en nuestro corazón el poder saber que Él es quien nos eligió. Si Él no nos hubiera elegido,
hubiéramos elegido de acuerdo a nuestra naturaleza, y hubiéramos
elegido todo aquello que es como 30 piezas de plata. hubiéramos
elegido y sería nuestro tesoro, lo que en su momento fue tesoro
para Pablo. Todo aquello que cuando Dios
le mostró las abundantes riquezas de su gracia, entonces él empezó
a mirar todo como basura, como estiércol, con tal de ganar a
Cristo Jesús. Pero, ¿sabe? Es de gozo en nuestro corazón
el poder recordar que es porque Él nos eligió. es porque Él nos
amó. Nosotros le amamos a Él porque
Él nos amó primero. Nosotros estamos en Él porque
Él nos eligió y Él sabe a quiénes eligió porque Él nos eligió.
Y gracias a Dios que es así porque terminaríamos todos exactamente
como Judas. Aún esos momentos de lucha en
el corazón de Pedro, esos momentos de negar al Señor Jesucristo,
fue porque pues en un sentido estaba amando las cosas, las
cosas que no tienen ni un punto de comparación con Cristo Jesús. amando la aprobación de la gente,
estaba asustado por lo que la gente le pudiera hacer. ¿Sabe
cuántos momentos tenemos también nosotros en nuestra vida, así
como Pedro, así como Felipe, así como cada uno de ellos que
son tan humanos como nosotros? Pero que la diferencia es la
obra del Señor Jesucristo. La diferencia es la elección
del Señor Jesucristo. Ellos fueron elegidos Y llevaron
fruto. El Señor Jesucristo sabía algo
con toda claridad y se lo dijo al apóstol Pedro. Dice, Pedro,
mi vida voy a poner por ti. Y el Señor le dice, mi vida,
tu vida pondrás por mí. Pero el Señor le dice algo, a
donde yo voy no me puedes seguir ahora. Pero el Señor garantiza
en su persona, no en la de Pedro. no me puedes seguir ahora, pero
me seguirás después. Y efectivamente, por la obra
del Señor Jesucristo, a pesar de que en ese momento, pues,
y yo creo que en todo momento, si miramos a Pedro, pues, siendo
Pedro, pues, si dependiera de Pedro, no se hubiera hecho eso. Pero, ¿sabe? Se hizo porque todo
dependió del Señor Jesucristo. ¿Sabe? Si fuera solo dependiendo
de Pedro, Pedro hubiera seguido teniendo miedo a la criada del
sacerdote. Pero, ¿sabe qué es la obra del
Evangelio? Es la obra de la gracia y la
misericordia de Dios. Es la obra que el Señor ha decidido
hacer en la vida de sus elegidos. Dice, El apóstol Pablo, estando
persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena
obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. ¿Y sabe?
Esa buena obra inició cuando Él nos eligió en Cristo, desde
antes de la fundación del mundo. Y la garantía de que llegará
a su fin, pues descansa en la misma persona y obra del Señor
Jesucristo. No es el mérito de Pedro el que
él efectivamente siguió al Señor Jesucristo después. Él murió
mártir por causa del evangelio. Murió ya no asustado por una
sirvienta. Él pudo decir, juzguen qué es
lo que hay que hacer si es necesario obedecer a los hombres antes
que a Dios. Usted sabe, no hay mucho parecido entre aquel que
temblaba ante la sirvienta a aquel que se podía parar por la gracia
de Dios y por la obra de Jesucristo en su corazón, por el conocimiento
creciente de la persona del Señor Jesucristo. Y el Señor Jesucristo
está hablando aquí palabras, palabras reveladoras acerca de
Él mismo, acerca de los Suyos. Dice, también la Escritura dice,
el Señor Jesucristo hablando, antes les había dicho cuando
habló del buen pastor, y haciendo alusión a lo que está diciendo,
yo sé a quienes he elegido. Y bueno, él sabe a quienes ha
elegido porque él es el buen pastor. Y aquellos que él ha
elegido y sabe que los ha elegido es porque son sus ovejas. Y él
ha dicho, yo soy el buen pastor, el buen pastor su vida da por
las ovejas. Y en versículo 14 del capítulo 10 dice, yo soy el buen pastor y conozco
mis ovejas y las mías me conocen qué qué bendición de poder de
poder, por la gracia de Dios, decir que el Señor Jesucristo
es mi pastor y poder escuchar a su voz que dice, yo sé a quién
he elegido y él sabe a quién ha elegido. Es importante el
poder escuchar cuando estamos, era importante en ese momento,
en ese lugar, con las personas que estaban, escuchar al Señor
Jesús y es importante y es confortable. Yo creo que esas declaraciones
del Señor Jesucristo, aunque quizá no eran del todo claras
para los discípulos, pero eran confortantes a su corazón. A
la vez que eran también un llamado, un llamado que hacía cada vez
más y más responsable a Judas. porque es una realidad el hecho
de la elección soberana de Dios, como también es una realidad
la responsabilidad humana. Y el Señor Jesucristo estaba
haciendo énfasis cada vez en la necesidad de ser limpiado,
en la necesidad del hombre. Hacía que Él obraba para que
en sus ovejas creciera la necesidad de Él. ¿Sabe? Aquel que fue dejado
a su naturaleza lo que sucedía con el Señor atrae el corazón
de su pueblo y es el mismo medio ante el cual el que es dejado
a su naturaleza pues endurece su corazón. Recuerde que cuando
pensamos, por ejemplo, en el caso de Faraón, ¿qué estaba haciendo
el Señor cada vez que Moisés le mostraba una señal? Mostrándole
su gloria. ¿Sabe? Cuando pasaba el susto,
él respondía de acuerdo a su naturaleza. y eso hacía endurecer
cada vez más su corazón. ¿Sabe? Cuando Dios despliega
su gloria y aquellos que Él ha elegido caen postrados y admirados. Lo podemos ver en Job, que Dios
va desplegando su gloria y él se da cuenta de que, de lo mismo
que Dios le muestra a Pablo, de que la justicia propia no
sirve. y él termina humillado diciendo, de oídas te había oído,
ahora mis ojos te ven, por tanto me aborrezco y me arrepiento.
El apóstol Pablo cae ante el Señor Jesucristo y ve su gloria
y empieza a ver que la justicia propia es basura y él no quiere
otra justicia que no sea la del Señor Jesucristo. Aquí el Señor
está haciendo lo mismo, está mostrando su gloria y los suyos
están siendo confortados, están siendo alentados, y aquel que
es dejado a actuar de acuerdo a su naturaleza endurece más
su corazón. Dice también la escritura, pero
el fundamento de Dios está firme teniendo este sello. Conoce el
Señor a los que son suyos y aparte se desniquidad todo aquel que
invoca el nombre de Cristo. Conoce el Señor a los que son
suyos. Y pudiéramos pensar en esta frase
del Señor Jesucristo que alienta nuestro corazón en tantos lugares
en la escritura como cuando dice, porque a los que antes conoció,
también nos predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen
de su hijo. Y todo eso alienta nuestro corazón
y nos recuerda, en medio de las dificultades de la vida que muchas
veces oscurecen nuestro pensamiento, poder recordar otra vez y escuchar,
no Yo sé a quienes he elegido. Poder escuchar otra vez, no me
elegisteis vosotros a mí, sino que yo les elegí a vosotros.
Poder reflexionar en el hecho de agradecer a Dios porque en
verdad que si Él no nos hubiera elegido, nunca le habríamos elegido
a Él. Siempre me gusta recordar en en el ejemplo del león, si nosotros
tuviéramos un león aquí y sacáramos muchas verduras de las más bonitas
que pudiéramos imaginar en una canasta y sacáramos también una
canasta de carne, pues sencillamente si soltáramos a León, él elegiría
de acuerdo a su naturaleza. Y su naturaleza es que él no
va a elegir las verduras y las frutas por atractivo que pueda
parecer. ¿Sabe? Ese es el caso de aquel
que es dejado. Judas eligió de acuerdo a su
naturaleza. Y sabe, los otros once eligieron
contrario a la naturaleza caída, eligieron de acuerdo a la nueva
naturaleza que por misericordia Cristo les había dado. Eligieron
a Cristo porque Él les había hecho nacer por la Palabra de
Verdad. Eligieron a Cristo porque Dios es rico en misericordia.
Y eligieron a Cristo porque Él les eligió. Al final es, no me
elegisteis vosotros a mí, yo les elegí a vosotros. El Señor Jesús dice después,
más para que se cumpla la Escritura, el que come pan conmigo levantó
contra mí su calcañar. Desde ahora os lo digo antes
que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. Y lo siguiente
que está revelando el Señor Jesucristo aquí es, mi palabra se cumple. ¿Sabes? La Escritura había dicho
ahí en el Salmo, mesiánico en el profeta Isaías. Se habían
descrito, cuando uno lee pasajes de Isaías, pareciera que Isaías
estaba mirando lo que sucedió allá en el Calvario. Sin embargo,
pues él vivió 500 años antes de que ocurriera. Y sabe, dice,
la escritura en San Juan dice que lo que dijo Isaías, lo dijo
cuando vio la gloria, la gloria de Cristo. ¿Sabe? La más grande
expresión de la gloria de Cristo fue justamente cuando Él fue
obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Y su palabra se cumple. El Salmo, cuando dice, el que
comió, el que comió pan conmigo, dice, levantó contra mí su calcañar.
El Salmo 41, 9, pues, es palabra de quién. pues es palabra de Dios, es palabra
del Señor Jesucristo, es su palabra que se cumple y el Señor está
diciendo ahí que su palabra se cumple y específicamente está
hablando de lo que está a punto de ocurrir con Judas Iscariote. No obstante, Hay lecciones muy
importantes, hay palabra y verdad de Dios muy importante de prestar
atención y el Señor Jesucristo al decir el que come pan conmigo
levantó contra mí su calcañar. Una de las cosas que nos comunica
de mucha importancia es la apariencia externa no está oculta de su
vista. La apariencia externa no está
oculta de su vista. Comer el pan era símbolo de amistad. El Salmo 41 dice, no fue un extraño,
sino mi íntimo, mi familiar. ¿Sabe? Externamente Judas mostraba
tener comunión con el Señor Jesucristo, pero era algo simplemente externo.
Y ese pasaje enfatizando que su palabra se cumple y es porque
él es el principio, él es el fin, porque él es el que ha diseñado
todo lo que ocurre, porque él es el soberano, porque su plan
se está llevando a cabo y su palabra se cumple. Pero en específico
nos llama la atención al hecho de que él dice, la escritura
de él mismo dice que el Señor no mira lo que está delante de
sus ojos, como el hombre. El hombre mira sólo lo que está
delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón. Recuerde que
el Iba estaba apurado para… Samuel estaba apurado para un jire y
iba a un jire al primer hijo de Isaí, pero el Señor le dijo,
no mires a lo hermoso de su apariencia ni a lo grande de su estatura
porque yo lo desecho. Porque Dios no mira lo que mira
el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos,
pero Dios mira el corazón. Y, ¿sabe?, los discípulos no
captaban bien que lo de Judas era una actuación, que lo de
Judas era una apariencia. aún el apóstol Juan dice que
no entendían lo que Jesús les estaba diciendo. Ellos pensaban
que Jesús les estaba encargando a comprar algo para la fiesta. Quiere decir que él sabía muy
bien guardar las apariencias, pero el Señor está revelando
allí que su palabra se cumple en el sentido en todo el sentido
amplio de la palabra. ¿Sabe? Alguien cercano le iba
a traicionar, pero también habla en el sentido de que Dios conoce
el corazón, de que Dios conoce lo más profundo del corazón,
de que ante el Señor no se puede, podemos engañar a las personas,
a nosotros mismos, pero nunca al Señor. Y recordando que su
palabra dice respecto del corazón, engañoso y perverso es el corazón
del hombre más que todas las cosas. Y él es el conocedor de
corazones. Dice, ¿quién lo conocerá? Dice,
yo Jehová que juzgo la mente y el corazón. La otra cosa que el Señor está
diciendo allí es, el Señor ha dicho, vosotros me llamáis Maestro
y Señor y decís bien porque lo soy. Y el Señor está diciendo
ahí, justo en el contexto de las cuestiones de apariencia
externa, confirmando lo que en otro lugar ha dicho, no todo
el que me dice, Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,
sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Está diciendo, el Señor está diciendo ahí también, no importa
si recibes algún beneficio externo, en realidad toda la humanidad
está siendo beneficiada externamente porque Dios es en gran manera
bueno. La gente recibe beneficios. ¿Sabe? Judas había recibido un beneficio
ya. Jesús le lavó sus pies. Pero
¿sabe qué? Ese lavamiento era algo externo,
que era símbolo de algo interno. Y Jesús lo ha explicado y ha
dicho, el que está limpio no necesita lavarse sino los pies.
Y ha dicho claramente, y vosotros limpios estáis, y vuelve a conectar
con lo que ha dicho acá. No hablo de todos vosotros. Y
dice, limpios estáis, aunque no todos. Y dice, porque él sabía
quién le iba a entregar. Él sabía de Judas que en verdad
no estaba limpio, aunque podía tener toda una actuación que
podía dejar impresionado a cualquiera, al punto de que siempre fue algo
intrigante para los discípulos y hasta el final no entendían
bien qué es lo que estaba pasando con Judas. sabe el señor... y al final la referencia es directa
y clara, no importa si comes pan con él, no importa si comes
pan con él, de hecho es aún más es aún más peligroso cuando pensamos. Ciertamente, el comer pan con
él no era parte de lo que es en sí mismo la cena del Señor.
Eso fue establecido hasta que él se salió y se fue afuera. Pero, ¿sabe? El llamado fuerte
de la atención a tener cuidado con las cuestiones de pensar
que es cumplir con ciertas cosas externas. ¿Sabe? El Señor, su
palabra, se cumple. Y en todo tiempo habrá personas
como Judas en todo lugar. El Señor le dijo a sus discípulos,
ellos le dijeron si arrancaban, o sea, hacer la distinción entre
la cizaña y el trigo. Y él les dijo que no, porque
no sea que tratando de arrancar la cizaña arrancaran el trigo.
Pero ¿sabe qué? El llamado constante a poder
no confiar sino solamente en la obra del Señor Jesucristo. Porque ¿sabe? Si pensamos ya
en el hecho de comer pan y en el hecho de comer la cena del
Señor, entonces aún ahí hay un verdadero peligro, que es el
que come y bebe indignamente ¿sabe? Beber y comer indignamente
es venir y comer pensando que vas a recibir algún beneficio
espiritual, venir en lugar de hacerlo como una celebración
por lo que él ya ha hecho internamente en tu corazón, de poder conmemorar,
alguien ha dicho que eso es como una representación del evangelio,
dice el pan es su cuerpo que por vosotros es partido, ¿sabe? si no has comprendido que lo
único que puede hacerte aceptable es ese sacrificio de su cuerpo
que es molido por nuestros pecados. de poder confiar en su obra salvadora
y venir y conmemorar eso, sino venir pensando que hay algún
beneficio espiritual de salvación en el hecho de una participación,
eso es hacerlo indignamente, eso es no discernir el cuerpo
y la sangre del Señor Jesucristo. ¿Sabe? Cuando participamos de
la cena, pues el pan es pan y el vino es vino que representan
el cuerpo de cristo y la sangre de cristo y no como algunas personas
creen que están comiendo en verdad el cuerpo de cristo y bebiendo
su sangre que es totalmente contrario a la escritura ¿sabe? son símbolos
y la iglesia celebra en obediencia ¿sabe? no que Dios guarde a quienes
escuchan, que Dios nos lleve al examen de poder pensar y reflexionar. Siempre la Escritura nos llama
a examinarnos si estamos en la fe. Nos llama a que haya en nuestra
vida momentos de incredulidad y volver al Señor Jesucristo
y confiar plenamente, única y exclusivamente en lo que Cristo ha hecho y hacer
sus ordenanzas en obediencia, porque Él ya ha hecho algo en
nuestro corazón, y no esperar que a través de las cosas externas
suceda algo en nuestro corazón. ¿Sabe? En última instancia el
Señor está revelando, sus palabras son reveladoras, y el Señor está
haciendo énfasis en el punto principal e importante, el que
puedas, dice, ¿qué es el propósito con la profecía cumplida? El
propósito con la profecía cumplida es, dice, desde ahora os lo digo
antes que suceda para que cuando suceda creáis que yo soy. ¿Sabe? El punto del Señor Jesucristo
es el Señor Jesucristo ha amado a los suyos, dice, y como los
amó, los amó hasta el fin. Y Él sigue mostrando su amor
y su amor está en el hecho de seguir haciendo énfasis en que
veas quién es Él. ¿Sabe? Él está diciendo algo
que va a ocurrir porque ya está dicho en su palabra. Él lo ha
dicho ya a través de sus profetas, pero se los está recordando en
ese momento con el propósito de confirmar su fe en un asunto
de vital importancia, de que el Señor Jesucristo es el gran
yo soy, de que el Señor Jesucristo es el Señor de la historia, el
Señor de la salvación, el Señor de todo lo que hay, de que el
Señor Jesucristo es Dios que tomó forma humana. No es un hombre
que está pretendiendo ser Dios como sus enemigos interpretan,
sino es Dios que se despojó de su pueblo. de su trono, de su
gloria, que tomó forma de hombre, que se hizo obediente hasta la
muerte y muerte de cruz, y que toda su palabra se cumple. Y
él está haciendo énfasis porque eso es de vital importancia.
Él está llamando vez tras vez a sus discípulos a que puedan
ver quién es él. ¿Sabe? Es el punto por el cual
el Espíritu mismo ha guiado al apóstol Juan a escribir este
evangelio, de recordar constantemente que el punto importante es Todo
esto se ha escrito para que sepas que Jesús es el Cristo, el Hijo
de Dios, y para que creyendo tengas vida en su nombre. Todo
esto no se ha escrito para que hagamos cada año una ceremonia
e invitemos a algunos que vengan con su pie sucio y se lo lavemos
aquí. Todo esto no se ha hecho para que sencillamente tratemos
de cumplir con hacer alguna ceremonia de bautismo o alguna ceremonia
de comer pan y beber vino. Todo esto se ha escrito. Nada
de eso tiene sentido si no queda claro que Jesús es el Cristo,
el Hijo de Dios, y creyendo puedas tener vida en su nombre. Puede
bautizarse muchas veces, puede comer mucho pan y mucho vino,
pero si no ha creído que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios,
usted está perdido igual que Judas Iscariot. Se le lavaron
sus pies, cenó con el Señor, no propiamente la cena de celebración,
pero él andaba cerca, parecía íntimo, dice la Biblia, íntimo,
el familiar. Y la Biblia es clara cuando dice,
el que no es conmigo, contra mí es. Y sabe, no hay punto medio
con respecto al Señor Jesucristo. Sabe, o estás en Cristo o no
estás en Cristo. Y sabe, el asunto es sumamente
grave y solemne, porque o estás en Cristo y estás en paz con
Dios, o no estás en Cristo y estás en serios problemas porque fuera
del Señor Jesucristo, Dios es fuego consumidor. Sabe, a la
gente le gusta pensar que Dios es amor, pero se le olvida que
Dios es fuego consumidor y que la única manera de estar en paz
con Dios es justificados pues por la fe tenemos paz para con
Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo y sabe todo esto nos
hace recordar algo que ha ocurrido en este evangelio y que es en
los primeros pasajes cuando Dios cuando el Señor Jesucristo se
mostraba a las personas estaba mostrando su gloriosa omnisciencia
y omnipresencia saben nos recuerda el salmo 139 que habla acerca
de cómo él los conoce, de cómo él conoce todas las situaciones
y las circunstancias. Quisiera concluir leyendo. El Señor Jesucristo está concluyendo,
revelando su gloriosa omnipresencia y omnisciencia para que cuando
ocurra todo como Él lo ha dicho, nuestra fe se confirme. El Salmo
139 dice, O Jehová, Tú me has examinado y conocido. Tú has
conocido mi sentarme y mi levantarme. Has entendido desde lejos mis
pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi
reposo. todos mis caminos te son conocidos,
pues aún no está la palabra en mi lengua y aquí, oh Jehová,
tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste
y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado
maravilloso para mí. Alto es, no lo puedo comprender.
¿Adónde miré de tu espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia? Si subiera a los cielos, allí
estás tú. Si en el cielo hiciera mi estrado, he aquí, allí tú
estás. Si tomara las alas del ala alba
y habitar en el extremo del mar, aún allí me guiará tu mano y
me asirá tu diestra. Si digere ciertamente las tinieblas,
me encubrirán. Aún la noche resplandecerá alrededor
de mí. Aún las tinieblas no encubren
de ti. Y la noche resplandece como el día. Lo mismo te son
las tinieblas que la luz. Porque tú formaste mis entrañas.
Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré porque formidables,
maravillosas son tus obras. Estoy maravillado y mi alma lo
sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo,
bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo
de la tierra. mi embrión vieron tus ojos, y
en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron
luego formadas, sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me
son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!
Si los enumero, se multiplican más que la arena. Despierto y
aún estoy contigo. Desierto, oh Dios, harás morir
al impío. Apartaos, pues, de mí, hombres
sanguinarios. porque blasfemias dicen ellos
contra ti. Tus enemigos toman en vano tu
nombre. No odio o que obá a los que te aborrecen y me nardezco
contra tus enemigos, los aborrezco por completo, los tengo por enemigos. Y los últimos versículos, examíname,
oh Dios, y conoce mi corazón. Pruébame y conoce mis pensamientos
y ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno. y conoce mis pensamientos, y
ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno. Y sabe, el Señor fue fiel en
hacer esto en el apóstol Pedro, y el Señor es fiel en hacerlo
con nosotros. Esto nos llama de la necesidad
de volver constantemente al Señor Jesucristo, de clamar al Señor
que frecuentemente nos muestre cuán equivocados estamos. Vivimos en un mundo lleno de
mentiras, con un corazón lleno de deseos y con facilidad de
pronto estamos mostrando que somos en verdad ovejas, tontas
y extraviadas. pero que al poder mirar su maravillosa
omnipresencia y omnisciencia, como él está diciendo aquí, lo
que va a suceder, para que cuando suceda creas que yo soy. clamor
de nuestro corazón puede hacer terminar así como el salmista
maravillado estoy maravillado estoy maravillado de ti sabes
veo que eres tú el cristo que eres el hijo del dios viviente
y decir examíname o dios y conoce mi corazón pruebame y conoce
mis pensamientos ve si hay en mi camino de perversidad guíame
en el camino eterno sabe el camino de perversidad es Cualquier camino
que lleva a confiar en otra cosa que no sea Cristo, Jesús y su
obra completa. ¿Sabe? Es perverso poder creer
que hay otra forma de poder llegar a Dios, de poder estar en paz
con Dios, que no sea única y exclusivamente lo que Cristo ha hecho. Porque
Él ha dicho, soy el camino, soy la verdad, soy la vida. Nadie
viene al Padre si no es por mí. Y que el Señor nos ayude. Sabe,
no solo es que hallemos la paz con Dios, sino como creyentes
disfrutar de la paz de Dios. ¿Cuántas veces estamos equivocando
el camino? La necesidad de clamar y decir,
examíname, oh Dios, y conoce mi corazón, pruébame y conoce
mis pensamientos. Tanto es así para nuestra salvación
eterna como para el completo disfrute de lo que el Señor Jesucristo
ha ganado para los suyos. Ven al Señor Jesucristo.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.