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JC

La Angustia De Jesus

John 13:21-26
Joel Coyoc February, 3 2021 Video & Audio
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Joel Coyoc February, 3 2021
Estudio del Evangelio de Juan

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Buenas noches, hermanos. Vamos
a abrir nuevamente nuestra Biblia en el capítulo veintitrés del
evangelio según San Juan. Perdón, capítulo trece. Sólo
tiene veintiún capítulos. Capítulo trece. dice la palabra de sabiendo Jesús que su hora había
llegado para que pasase de este mundo al Padre. Como había amado
a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo
ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón,
que le entregase, Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas
las cosas en las manos y que había salido de Dios y a Dios
iba, se levantó de la cena y se quitó su manto y tomando una
toalla se la ceñó. Luego puso agua en un lebrillo
y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a enjugarlos
con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón
Pedro y Pedro le dijo, Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió
Jesús y le dijo, lo que yo hago tú no lo comprendes ahora, más
lo entenderás después. Pedro le dijo, no me lavarás
los pies jamás. Jesús le respondió, si no te
lavaré, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro, Señor, no
sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo,
el que está lavado no necesita sino lavarse los pies, pues está
todo limpio, y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque
sabía quién le iba a entregar, por eso dijo, no estáis limpios
todos. Así que después que les hubo
lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo,
sabéis lo que os he hecho, vosotros me llamáis maestro y señor y
decís bien porque lo soy. Pues si yo, el señor y el maestro,
he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies
los unos a los otros. porque ejemplo os he dado, para
que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de
cierto os digo, el siervo no es mayor que su señor, ni el
enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas,
bienaventurados seréis si las hicierais. No hablo de todos
vosotros, yo sé a quienes he elegido. más para que se cumpla
la Escritura, el que come pan conmigo levantó contra mí su
calcañar. Desde ahora os lo digo antes
que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. De cierto,
de cierto os digo, el que recibe al que yo enviare me recibe a
mí, y el que me recibe a mí recibe al que me envió. Habiendo dicho
Jesús esto, se conmovió en espíritu y declaró y dijo, de cierto,
de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. Entonces
los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. Y uno de sus discípulos, al cual
Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A este pues
hizo seña Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de
quien hablaba. Él entonces, recostado cerca
del pecho de Jesús, le dijo, Señor, ¿quién es? Respondió Jesús,
a quien yo diera el pan mojado, aquel es. Y mojando el pan, lo
dio a Judas Iscariote, hijo de Simón, y después del bocado,
Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo, lo que
vas a hacer, hazlo más pronto. Pero ninguno de los que estaban
a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban,
puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía, compra lo
que necesitamos para la fiesta, o que diese algo a los pobres.
Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió y era
ya de noche. Entonces, cuando hubo salido,
dijo Jesús, Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es
glorificado en él. Si Dios es glorificado en él,
Dios también le glorificará en sí mismo, y enseguida le glorificará. Hijitos, aún estaré con vosotros
un poco. Me buscaréis, pero como dije
a los judíos, así os digo ahora a vosotros. a donde yo voy, vosotros
no podéis ir. Un mandamiento nuevo os doy,
que os améis unos a otros como yo os he amado, que también os
améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos, si tuvierais amor los unos con los otros. Le dijo Simón Pedro, Señor, ¿a
dónde vas? Jesús le respondió, a donde yo
voy, no me puedes seguir ahora, más me seguirás después. Le dijo
Pedro, Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré
por ti. Jesús le respondió, ¿tu vida
pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo,
no cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces. versículo veintiuno dice habiendo
dicho Jesús esto se conmovió en espíritu y declaró y dijo
de cierto de cierto os digo que uno de vosotros me va a entregar
entonces los discípulos se miraban unos a otros dudando de quién
hablaba y uno de sus discípulos al cual Jesús amaba estaba recostado
al lado de Jesús a este pues hizo señas Simón Pedro para que
preguntase quién era aquel de quien hablaba Entonces, recostado
cerca del pecho de Jesús, le dijo, señor, ¿quién es? Respondió
Jesús, a quien yo diera el pan mojado, ¿a qué le es? Y mojando
el pan, lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Vamos a orar. Señor, agradecemos
por tu palabra, agradecemos por tu obra de salvación, rogamos
que nos hables a través de tu palabra, que podamos verte y
poder sentir nuestra necesidad de ti, poder venir a ti, y rogamos
que sigas salvando a tu pueblo por la predicación del evangelio.
Rogamos tu ayuda, en nombre de Jesús, amén. de Jesús quisiera leer el versículo veintiuno
si bien vamos a meditar en algunos versículos más el énfasis va
a estar en el versículo veintiuno y una traducción del otra traducción
de del versículo veintiuno dice así dicho esto Jesús se angustió
profundamente y declaró ciertamente traicionar. Y nuestra Biblia
dice, habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró,
y dijo, de cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros
me va a entregar. Y lo primero que nos muestra
aquí el pasaje es hablando acerca de un momento en el cual hubo
angustia, hay un comentarista que dice
que cuando empieza el versículo uno las mismas palabras que el
señor Jesús usa hacia las hacia sus discípulos son las que se
traducen en el versículo veintiuno como su espíritu conmovido cuando
dicen no se turbe vuestro corazón definitivamente el señor Jesucristo
experimentó La Biblia nos dice claramente que experimentó, pues
prácticamente no hay experiencia nuestra que podamos decir que
el Señor Jesús no experimentó. Él experimentó todo lo que hemos
experimentado y nosotros no tenemos idea de realmente cuál fue el
alcance de la angustia que experimentó el Señor Jesucristo. El Señor
Jesucristo jamás fue tomado por sorpresa ante los hechos que
venían. Él estaba en el control absoluto y Él sabía exactamente
todos los detalles de aquello que iba a suceder. Él mismo había
dado revelación a través de los profetas desde los Salmos. El Salmo cuarenta y uno es un
Salmo que va narrando exactamente lo que está ocurriendo en este
momento en esta última cena. Y cuando pensamos en el alma angustiada,
tenemos que pensar que es algo que alguna vez hemos experimentado. Yo creo que todos los que estamos
aquí alguna vez hemos sentido angustia en el alma. Es interesante
que el alma del Señor se angustió, pero el Señor es santo, santo,
santo. Y siendo él santo, su angustia
fue también una angustia santa, no podía ser de otra manera.
Y es interesante que cuando él empieza a hablar del arma turbada
que podemos tener quienes hemos creído en él, en este caso hablando
de sus discípulos, Hay una diferencia entre la angustia santa del Señor
Jesucristo y esta angustia que describe el versículo uno cuando
dice, no se turbe vuestro corazón, creéis en Dios, creed también
en mí. ¿Y cuántas veces nuestra alma
se angustia y se angustia no por las razones que Cristo estaba
angustiado? Básicamente, el versículo dice
que la razón de nuestras angustias es incredulidad. No se turbe
vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también
en mí. Creo que no hace falta que nos
expliquen mucho, porque sabemos en cuántas veces hemos estado
en aflicción. Y justamente nuestra aflicción
ha sido porque dudamos de la persona de Dios, porque dudamos
de las promesas de Dios, porque dudamos del plan y propósito
de Dios. nos entra la la aflicción en
el alma justamente porque estamos actuando en incredulidad y el
Señor Jesús dice no se turbe vuestro corazón, no se aflija
vuestra alma, creéis en Dios, creé también en mí. Ahora, ¿qué
es la cuando pensamos en la angustia que experimentó el Señor Jesucristo
en este momento? El Señor se conmovió en su espíritu,
estaba profundamente angustiado. Podemos pensar que Dios salvó
al apóstol Pablo. Y sabemos que a los que antes
conoció los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen
de su hijo. Y estamos seguros que cuando
el apóstol Pablo escribe el capítulo 9 de Romanos, sin duda había
habido ya un crecimiento en la gracia. Él estaba siendo transformado
de aquel perseguidor de la iglesia a alguien que iba creciendo y
que el afán y el deseo de su corazón era conocer a Cristo
Jesús mi Señor. Era la pasión de su alma. Él
decía, todo lo tengo por basura con tal de conocer a Cristo.
Y es interesante que vemos algo parecido en el corazón de Pablo
porque Cristo está haciendo su vida en el apóstol Pablo, dice
el versículo uno y dos Verdad digo en Cristo, no miento, y
mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, de que
tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón, porque deseara
yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos,
los que son mis sin duda, hay un crecimiento,
está mostrando el carácter de Cristo, y el apóstol Pablo está
hablando de una angustia también santa en su alma, y él tenía
angustia por aquellos que amaba, aquellos que eran sus parientes
según la carne, y, ¿sabe?, el Señor Jesucristo estaba experimentando
una angustia por aquel hombre a quien dice la Biblia que era
su íntimo, su amigo, su familiar, y que iba a levantar su carcañar.
aquel que lo aborrecía, lo odiaba. ¿Sabe? Judas no podía soportar
más y había odio en su corazón hacia el Señor Jesucristo igual
que de cualquier hombre que el Señor no ha salvado. ¿Sabe? Por
naturaleza nacemos aborrecedores de Dios. ¿Sabe? Aquella demostración
de amor del Señor siendo el siervo del Señor que proveyó para alabar
a los suyos. y que tuvo la actitud de servicio
y le lavó los pies, él no podía soportar en su mente un Mesías
que hiciera el trabajo más bajo porque él estaba pues había amado. la gloria temporal. Había amado
las cosas terrenales. Él no lograba entender porque
el hombre natural no percibe las cosas del espíritu. Él no
podía entender un mesías que tenía una actitud de siervo.
Él no entendía cuál era su más profundo problema y necesidad.
Él había escuchado al Señor Jesucristo que había hablado, si el Hijo
te hace libre, vas a ser verdaderamente libre. ¿Y de qué te va a librar?
de la el más grande, la más grande esclavitud, la más terrible esclavitud,
que no es la de que un hombre te someta bajo su voluntad, sino
el estar sometido al pecado, todo aquel que practica pecado,
es esclavo de su pecado, y el esclavo dijo Jesús no permanece
en casa, el hijo queda en casa, así que si el hijo os libertare,
seréis verdaderamente ¿Cómo había que tratar a los
enemigos? Si tuviera hambre, dice, dale de comer. Si tuviera
sed, dale de beber. ¿Sabe? El Señor había dado posiciones de privilegio, lugares
de privilegio a Judas. Es interesante que la escena
se va describiendo y uno de los que estaban cercanos al Señor
Jesucristo en esta escena es Juan, el discípulo a quien Jesús
amaba. Pero sabe, cuando lee el Salmo
41 dice el que mete su pan en mi plato. Y eso habla de que
en la disposición de la cena, Judas estaba demasiado cerca
del Señor Jesucristo. es interesante que la descripción
que el apóstol Juan guiado por el espíritu va haciendo aquí
es él estaba allí cerca y fue testigo presencial muy cercano
de lo que estaba ocurriendo en ese momento él estaba recostado
cerca del pecho del señor Jesús y Algunas pinturas que son populares
que hemos visto, pues no son la realidad porque algunos pintores
europeos nos han hecho famosos cuadros donde están sentados
en mesas como las nuestras y ellos no cenaban de esa manera, estaban
recostados porque eran mesas bajitas y era en el piso y se
hacía recostado hacia un lado. Y sabe, Judas estaba bastante
cerca también del Señor Jesús y el darle el pan mojado era
incluso un trato especial al punto de que los discípulos dentro
de su contexto no captaban realmente qué era lo que estaba sucediendo.
Él tenía una posición que le dio el Señor de administrar los
recursos económicos y los discípulos no entendieron qué es lo que
estaba sucediendo. En Mateo, el mismo Judas le pregunta
al Señor, seré yo, y el Señor le dice, tú lo has, tú lo has
dicho. Y sabe, había una dureza en su
corazón, el Señor Jesús le siguió dando, a pesar de que él aborrecía
a Jesús, el Señor Jesús le siguió dando un trato, y el Señor Jesús
experimentó angustia en su corazón por aquel que se mantiene en
el menosprecio al Señor Jesucristo, en aquel que incluso calumnió
a Dios mismo y sabe todo en cumplimiento de la Escritura. A diferencia,
muchas veces nos angustiamos con angustia pecaminosa. No obstante,
recordemos que el Señor Jesucristo fue tentado en todos en nuestra
semejanza, pero nunca pecó. Y sabe, Él es nuestro sumo sacerdote
por el cual podemos acercarnos confiadamente al trono de la
gracia y clamar al Señor para que Él haga lo que hizo en el
apóstol Pablo. Ese corazón que siente angustia
por sus hermanos y clama al Señor por la salvación de aquellos
que persisten y nuestra responsabilidad es clamar a Dios que les siga
extendiendo la misericordia. Y bueno, el Señor va a obrar
también de acuerdo a su voluntad, pero poder mantener en nuestro
corazón ese deseo como Pablo tenía por sus hermanos judíos
que persistían en despreciar al Señor Jesucristo, en rechazar
al Señor Jesucristo, que se mantenían en esa posición de aborrecedores
de Dios. El apóstol Juan va narrando toda
esta situación porque él va a hacer énfasis en algo, en que esta
es una historia real, esto es algo que efectivamente ocurrió,
esto es algo que él vio de primera mano. El apóstol Juan, después,
al finalizar el evangelio, él dice versículo veinticuatro este es
el este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y escribió
estas cosas y sabemos que su testimonio es verdadero. ¿Sabe? Verdaderamente todo esto
ocurrió tal y como estaba profetizado. En verdad el Señor Jesucristo
experimentó una angustia en su corazón por causa de aquel que
le aborreció, que le despreció, pero que fue todo en cumplimiento
de la escritura. Y sabe, él, pues, murió en una
condición triste y lamentable. No es suficiente el poder tener
dentro de la comunidad alguna posición de distinción o de privilegio. No es suficiente el hecho de
que Es más, nada de eso significa algo, no tiene absolutamente
una importancia. El Señor Jesús le lavó los pies,
Él estuvo cerca, Él administró los recursos financieros y sin
embargo mantuvo un corazón cerrado. Él no estaba limpio. Es necesario
ser limpio por el Señor Jesucristo. Es necesario el poder reconocer
la necesidad del servicio del siervo humilde del Señor. Y sabe,
no aceptar el servicio es también orgullo. A veces podemos pensar
que rehusar a ser servidos es humildad y en especial en el
caso de la salvación, es total orgullo y desprecio el rechazar
el servicio que únicamente puede dar el siervo del Señor. lo que puede limpiar tu corazón.
Ese servicio de proveer la limpieza misma de tu corazón. Ese servicio
de lavarte él mismo. Cuando vemos la adoración celestial
dice al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre. ¿Sabe? Toda la obra de limpieza
de un pecador, toda la obra de salvación de un pecador, es de
Dios de principio a fin. ¿Saben? No fue la ocurrencia
de un hombre. El hombre está constantemente
intentando ganarse la salvación. El hombre está constantemente
viendo que tiene cierto mérito. El hombre está constantemente
pensando que su problema no es el que realmente es el problema.
¿Saben? Aún nosotros cuántas veces nos
desviamos y pensamos que nuestra necesidad es otra que no el Evangelio. Se nos ha hecho pensar que necesitamos
tantas cosas, pero nuestra verdadera y real necesidad es el Evangelio,
porque nuestro verdadero y real problema es nuestro pecado, es
nuestro corazón engañoso y perverso más que todas las cosas. el Señor
es quien muestra en estos pasajes, no sólo que conoce los detalles
de cada vida, los detalles de cada situación de la historia.
¿Sabe? Él estaba mostrando aquí que
él conocía a totalidad los detalles de lo que Judas iba a hacer.
Él está mostrando aquí que él conocía a totalidad los detalles
de lo que Pedro iba a hacer. Sabe, no hay nada que escape
del conocimiento. Él nos conoce mejor de lo que
nosotros nos conocemos. Sabe, y Él, así conociéndonos,
nos ha amado con amor eterno a aquellos que fuimos escogidos
en el Señor Jesucristo. Cuando pensamos en la cuestión
de los lugares y del arreglo, es interesante que el apóstolo
Juan hace énfasis en algo que menciona por lo menos cuatro
veces en este evangelio, y es el hecho de que Jesús le amaba. Cuando empieza el capítulo, el
Señor dice que él había amado a los suyos y los amó hasta el
fin. Y no obstante, había una intimidad especial con el apóstol
Juan. Y sabe, él no presume de esto,
pero él hace el énfasis, no en el amor que él tenía a Jesús,
sino en el amor que Jesús tenía para con él. Y sabe que nuestro
gozo también pueda hallarse en ese asunto que él llama la atención
cuando dice, mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos
llamados hijos de Dios. Él escribe y hace mucho énfasis
en el amor del Señor. Él escribe, de tal manera amó
Dios al mundo, mirad cuál amor nos ha dado el Padre. Y sabe
el poder hacer énfasis, no en cuánto nosotros le amamos, porque
nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero. Sabe el poder
clamar al Señor que Él haga su obra en nuestro corazón de tal
forma que le podamos amar y crecer en amor hacia el Señor, porque
tenemos que reconocer que no le amamos como es debido. Le
amamos porque Él nos amó primero, pero si hay algo que necesitamos
clamar al Señor es que Él siga mostrándose a nosotros para que
Él siga conformándonos a la imagen de Cristo y para que nuestro
amor pueda crecer hacia Él, para que podamos quitar de nuestra
vista todo aquello que nos distrae, para que podamos mirar su santidad,
para que podamos mirar nuestra necesidad. Una de las razones
de nuestra angustia es que justamente dejamos de mirar nuestro verdadero
problema, que justamente dejamos de mirar sus promesas, que justamente
caemos en el asunto de pensar muchas veces nos autocompadecemos
porque empezamos a mirar en otro lugar, empezamos a sentirnos
merecedores, empezamos a pensar que Dios nos debe algo y olvidamos
que el Señor está haciendo una obra para conformarnos a la imagen
del Señor Jesucristo y que Dios para esa obra usa todas las cosas,
aun aquellas que nos causan aflicción. y las palabras de Jesús es, no
se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creé también
en mí. Que el Señor nos ayude a poder
ser librados de la angustia pecaminosa y que haga crecer en nuestro
corazón la angustia santa, el poder sentir compasión por los
perdidos, el clamar por su salvación, el predicarles el Evangelio,
que ese sea el deseo de nuestro corazón orar a Dios por gente
que amamos, que Dios les quiera salvar según su voluntad, que
el Señor nos utilice para poder proclamarles el Evangelio de
la salvación. Y pues quisiera terminar recordando,
recordando la importancia de poder reconocer de manera humilde
que estamos necesitados del servicio del Señor Jesucristo. Y que no
hay manera alguna de poder tener salvación si no es por la obra
del Señor Jesucristo. El Señor había dicho, ¿a dónde
yo voy ahora? Ustedes no pueden ir. Y Pedro
se apuró a decir, este, voy a poner mi vida por ti. Si los doce hubieran
puesto su vida, no iba a servir de nada. Sabe, sólo la sangre
de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado. Y sabe, ellos
no podían ir en ese momento porque era necesario que se cumpliera
la Escritura, porque era necesario que el siervo del Señor llevara
hasta el último hasta la muerte y muerte de cruz, hasta el final
de su servicio, que era dar su vida en rescate por muchos. Ellos
no podían ir. Era necesario que Jesús fuera
primero. Y sabe, no hay manera de ir si
no es porque crees en el Señor Jesucristo, porque confías en
su obra. Si no, no hay, no hay modo. No
hay otro nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos. Yo
soy el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al
Padre si no es por mí. El clamor de nuestro corazón
es que el Señor nos haga constantemente ver nuestra necesidad y que cada
posición de privilegio implica una enorme responsabilidad. ¿Sabe? Judas fue confrontado
hasta el final por el Señor Jesucristo y se mantuvo en rechazar al Señor
Jesucristo. ¿Sabe? Hasta el último momento
en que él salió, el Señor estaba hablando el Evangelio y él quedó
en la dureza de su corazón irresponsable. Y se cumplió lo que dice la escritura,
el que cree en el Hijo tiene la vida, el que rehúsa creer
en el Hijo de Dios no verá la vida, la ira de Dios está sobre
él. Amén.

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Joshua

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