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Lo Que Jesus Dijo

John 13:6-10
Joel Coyoc January, 20 2021 Video & Audio
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Joel Coyoc January, 20 2021
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about the humility of Jesus?

The Bible reveals Jesus' humility through His actions, such as washing the disciples' feet, illustrating the nature of His kingdom.

In John 13:6-10, we see a profound demonstration of humility as Jesus washes the feet of His disciples. This act not only serves as a physical cleaning but symbolizes the deeper spiritual cleansing He provides. Jesus, acknowledging His role as Lord and Master, exemplifies the character of a servant. This act points to a fundamental truth about His kingdom: it is characterized by humility and service rather than worldly power. The humility of Christ is essential for Christians to understand the nature of their faith, as it calls them to serve one another in love, reflecting the example set by Christ Himself.

John 13:6-10

How do we know the doctrine of salvation through Christ is true?

Salvation through Christ is affirmed in Scripture, emphasizing faith in His cleansing sacrifice as the only means for redemption.

The doctrine of salvation through Christ is anchored in the Biblical truth that no one can be cleansed from sin without the shedding of Christ's blood (Hebrews 9:22). Jesus Himself highlights this when He states, 'If I do not wash you, you have no part with me' (John 13:8). This underscores the necessity of accepting Christ's sacrificial work as the sole source of cleansing and redemption. The consistent message throughout the New Testament, particularly in the writings of Paul, validates that it is by grace through faith we are saved – not by our works – establishing a clear pathway to affirming the truth of salvation through Christ alone.

Hebrews 9:22, John 13:8, Ephesians 2:8-9

Why is the concept of Jesus washing the disciples' feet important for Christians?

Jesus washing the disciples' feet is crucial as it shows the importance of humility and service among believers.

The act of Jesus washing the disciples' feet serves as a powerful lesson in humility and servant leadership. In John 13:12-15, Jesus teaches that if He, the Lord and Master, can perform such a humble task, His followers must also do the same for one another. This emphasizes that in the Christian faith, true greatness is found in serving others, reflecting the nature of Christ Himself. The call to wash each other's feet is a metaphor for the continual need to serve, forgive, and love one another, which is foundational to the Christian community. Through this act, Jesus redefines greatness in the kingdom of God as that which is expressed through love and selflessness.

John 13:12-15

What does the phrase 'you are clean, but not all' mean in John 13?

'You are clean, but not all' highlights that while Jesus' disciples have been cleansed spiritually, Judas Iscariot was not truly one of His own.

In John 13:10, Jesus makes a profound statement when He says, 'You are clean, but not all of you,' which refers to His disciples' spiritual cleansing contrasted with Judas Iscariot's betrayal. This distinction is significant as it illustrates the reality that not all who appear to belong to the church are truly part of Christ's body. It underscores the necessity of genuine faith and the work of grace, for while the other disciples have received cleansing through faith in Christ, Judas, who ultimately betrays Jesus, demonstrates the peril of superficial allegiance. This emphasizes the importance of true relationship with Christ for salvation and the ongoing need for believers to examine their own hearts.

John 13:10

Sermon Transcript

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Buenas noches, hermanos. Vamos a abrir nuestra Biblia
en Juan, Evangelio según San Juan, en su capítulo trece. Damos gracias a Dios por la palabra
y también por tus hermanos desde ánimo verles, es una bendición. La palabra de Dios dice, antes
de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado
para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a
los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban como el diablo
ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón,
que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas
las cosas en las manos y que había salido de Dios y a Dios
iba, se levantó de la cena y se quitó su manto y tomando una
toalla se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo
y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a enjugarlos
con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón
Pedro y Pedro le dijo, Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió
Jesús y le dijo, lo que yo hago Tú no lo comprendes ahora, mas
lo entenderás después. Pedro le dijo, no me lavarás
los pies jamás. Jesús le respondió, si no te
lavaré, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro, señor, no
solo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo,
el que está lavado no necesita sino lavarse los pies, pues está
todo limpio y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque
sabía quién le iba a entregar y por eso dijo, no estáis limpios
todos. Así que después que les hubo
lavado los pies, tomó su manto y volvió a la mesa y les dijo,
¿sabéis lo que os he hecho? Y vosotros me llamáis Maestro
y Señor y decís bien por qué lo soy. Pues si yo, el Señor
y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis
lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado,
para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto,
de cierto os digo, El siervo no es mayor que su señor, ni
el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas,
bienaventurados seréis si las hicierais. No hablo de todos
vosotros, yo sé a quienes he elegido, mas para que se cumpla
la escritura, el que come pan conmigo, levantó contra mí su
calacañar. Desde ahora os lo digo antes
que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. De cierto,
de cierto os digo, el que recibe al que yo enviare, me recibe
a mí, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. Habiendo
dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu y declaró y dijo,
de cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. Entonces, los discípulos se miraban
unos a otros, dudando de quién hablaba. Y uno de sus discípulos,
el cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A este, pues,
hizo seña Simón Pedro para que preguntase quién era aquel de
quien hablaba. Él, entonces, recostado cerca
del pecho de Jesús, le dijo, Señor, ¿quién es? Respondió Jesús,
a quien yo diera el pan mojado, ¿a qué les? Y mojando el pan,
lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Y después del bocado,
Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo, lo que
vas a hacer, hazlo más presto. Pero ninguno de los que estaban
a la mesa entendió por qué le dijo esto. porque algunos pensaban,
puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía, compra lo
que necesitamos para la fiesta, o que diese algo a los pobres. Cuando él, pues, hubo tomado
el bocado, luego salió y era ya de noche. Entonces, cuando
hubo salido, dijo Jesús, Ahora es glorificado el Hijo del Hombre,
y Dios es glorificado en él. Sí, Dios es glorificado en él. Dios también le glorificará en
sí mismo, y enseguida le glorificará. Hijitos, aún estaré con vosotros
un poco. ¿Me buscaréis? Pero como dije
a los judíos, así os digo ahora a vosotros. Adonde yo voy, vosotros
no podéis ir. Un mandamiento nuevo os doy,
que os améis unos a otros como yo os he amado, que también os
améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos, si tuvierais amor los unos con los otros.
Le dijo Simón Pedro, señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió,
adonde yo voy no me puedes seguir ahora, más me seguirás después. Le dijo Pedro, señor, ¿por qué
no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús
le respondió, ¿tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto
te digo, no cantará el gallo sin que me hayas negado tres
veces. Bueno, estamos meditando este
pasaje y había comentado que un tema general es en la cena,
que estábamos pensando el domingo en lo que Jesús hizo. Y, pues,
dentro de las cosas que vimos que Jesús hizo fue que, pues,
él dejó su asiento en la cena, él se quitó su manto. él tomó una toalla y él empezó
a lavar los pies de los discípulos. Y en el versículo 12 dice así,
después que les hubo lavado los pies, tomó su manto y volvió
a la mesa. Y se ilustra aquí todo lo que el
apóstol Pablo escribe a los filipenses, que haya en nosotros el mismo
sentir como en Cristo Jesús, y se ilustra el hecho de que
él dejó su trono de gloria, se ilustra el hecho de que él quitó
su manto, se despojó a sí mismo, tomó la toalla, se vistió de
siervo, se humilló hasta lo sumo, haciéndose obediente hasta la
muerte y muerte de cruz, pero en el versículo 12 concluye con
el hecho de que él volvió otra vez a su asiento y tomó otra
vez su manto y habla de la glorificación de
Cristo al lado del Padre, el volver a tener esa gloria que
él tuvo con su Padre antes que el mundo fuese. Él no sólo sirvió,
no sólo fue levantado en la cruz así como Moisés levantó la serpiente
en el desierto, no sólo él fue sepultado, sino él satisfizo
la justicia del Padre y él volvió otra vez a su lugar y tomó otra
vez su manto, su gloria, la gloria con que estuvo con el Padre antes
que el mundo fuese. Y hoy quisiera que pudiéramos
mirar más en lo que Jesús dijo, El Señor Jesús empezó a hacer
una parábola actuada delante de ellos. No me gusta mucho la
palabra actuada porque no estaba haciendo una actuación. El Señor
Jesús estaba revelando su carácter de siervo. El pasaje que leyó
el hermano Isaías profetiza el hecho de que Jesús, que no estimó
el ser igual a Dios, él estaba revelando el carácter de siervo
y no era precisamente nada más una actuación, sino era revelar
su carácter, revelar el carácter de su reino. Los discípulos ya
habían entendido que él era el Mesías, era el cumplimiento de
la profecía, pero no tenían claridad acerca del carácter del reino.
Y el Señor está aquí mostrándoles cuál es el carácter de su reino.
Él está haciendo peso en cosas que les ha enseñado cuando les
ha dicho, mi reino no es de este mundo. Y lo primero que vemos
aquí en cuanto a lo que Jesús dice es, hay una frase que nos
es necesario escuchar con claridad. Y es que, pues, pudiéramos pensar
que Pedro, estaba pues reaccionó los otros no reaccionaron y él
pues hizo una pregunta como como una pregunta retórica diciéndole
a Jesús tú me lavas los pies y el señor responde y sabes siempre
en el obrar del señor siempre solemos tener preguntas como
es el tipo de pregunta que hizo Pedro porque Hay una realidad
que el Señor Jesús declaró en la frase cuando Él dice, lo que
yo hago, lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora, más lo entenderás
después. Lo que yo hago. ¿Qué es lo que
no le permitía a Pedro? Evidentemente, Pedro había creído
ya en el Señor Jesucristo. Aún no había toda la claridad. aún el Señor está haciendo un
proceso de transformación, y es interesante que ese proceso inicia
cuando el Señor nos da vida juntamente con Cristo. Y para que ese proceso
inicie, Dios tiene que hacer algo en nosotros. Y es lo que
el salmista dice, bueno mes haber sido humillado. Antes que fuera
humillado, descarriado andaba. Es lo mismo que Job dice cuando
dice de oídas, te había oído, pero ahora mis ojos te ven y
él termina con la justicia propia y dice, por lo tanto me aborrezco
y me arrepiento en polvo y ceniza. Y sabe, la humillación es vital,
es importante y Dios humilla. Cuando Dios humilla y quiebra
nuestro orgullo cuando Dios muestra su gloria y nos hace poder ver
realmente quiénes somos. El orgullo es arrancado. Y sabe
ese mismo orgullo que estaba revelándose en Pedro, porque
todos ellos sabían que hay algo que no se había hecho y que se
debía de hacer, pero nadie estuvo dispuesto a hacerlo. Y evidentemente
hay una cuestión de orgullo en la pregunta de Pedro y Dios está
haciendo, el Señor Jesucristo está haciendo una obra en su
pueblo. Sabe, el Señor nos ha humillado y hemos entendido nuestra
naturaleza. Sin embargo, solemos olvidar
y solemos volver otra vez. Nos es fácil volver a situaciones
de arrogancia y el Señor tiene que seguir obrando y trabajando. Sabe, el orgullo no le permitía
comprender qué es lo que Jesús estaba haciendo. El Señor Jesús
estaba trabajando en el corazón de Pedro para poder desarraigar
el orgullo de su corazón y fue todo un proceso que vemos a un
apóstol Pedro en primera de Pedro ya transformado, hablando y escribiendo
revestidos de humildad. A un apóstol Pedro ya no temblando
ante una sirvienta, sino a un apóstol Pedro que va al martirio
por causa del Señor, a un apóstol Pedro que puede animar a la iglesia
a decir que no se amedrenten. ¿Por qué? Porque el Señor ha
trabajado en su corazón y parte de eso Dios utiliza y Dios está
diciendo a su pueblo, lo que yo hago tú no lo comprendes ahora. Yo creo que todos hemos experimentado
situaciones donde no comprendemos qué es lo que Dios está haciendo
en nuestra vida. Muchas veces tendemos a cuestionar,
a cuestionar qué es lo que Dios está haciendo, pero debe traer
paz a nuestro corazón la palabra de Jesús que dice lo que yo hago
no lo comprendes ahora, más lo entenderás después. Debe traer
toda la paz a nuestro corazón el poder saber que por qué tiene
que traer paz a nuestro corazón cuando Jesús dice lo que yo hago
no lo comprendes ahora. más lo entenderás después. Sabe
por el carácter de quien lo está diciendo. Lo está diciendo el
Señor Jesús, aquel que nos amó y nos lavó de nuestros pecados
con su sangre. Lo está diciendo aquel Señor
que se ha revelado en la Escritura y que el Salmo 118 es uno de
muchos de los pasajes que hablan de que el Señor es bueno. Lo
está diciendo aquel que es bueno en todo el sentido de la palabra.
Cuando vino el joven y dijo, maestro bueno, Jesús le dijo,
¿por qué me llamas bueno? Solo hay uno, bueno. Y en toda
la extensión de la palabra, Dios es bueno. Dice la Biblia, alabad
a Jehová porque él es bueno. ¿Sabe? Si el que es bueno en
toda la extensión de la palabra te dice lo que yo hago, no lo
comprendes ahora. más lo entenderás después podemos
descansar y confiar no importa si eso duele porque a veces y
muchas veces duele Dios obra de maneras que nosotros no esperamos
en los momentos quizá más inesperados cuando menos esperamos las cosas
no son como nosotros quisiéramos que sean y Jesús dice no lo comprendes
ahora sabe muy lo que Dios está obrando a través de cada circunstancia
de nuestra vida es hacernos conforme a la imagen de su hijo. Y sabe,
así como un día nos hizo entender cuán pecadores somos, Dios trae
situaciones en nuestra vida que duelen muchas veces porque solemos
otra vez retomar el orgullo Es evidente que Pedro estaba lleno
de confianza en la carne y el Señor le está mostrando y está
hablándole a él y está haciéndolo dejar de confiar en Pedro y empezar
a confiar y venir otra vez y venir otra vez, ese lavarse, el Señor
nos ha lavado una vez a sus redimidos, pero si confesamos nuestros pecados,
Él es fiel y justo para permitir nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad. el continuo venir, aunque ya
hemos sido limpiados una vez y para siempre, pero la necesidad
de venir y ser limpiados. Y muchas veces Dios, a través
de esas situaciones, muestra a dónde está nuestra confianza.
Y nos vamos a descubrir demasiadas veces confiando en nosotros mismos.
¿Sabe? Pedro dice al final, Señor, ¿cómo
que no te puedo seguir? Mi vida pondré por ti. Y el Señor
le dice, Pedro, tu vida pondrás por mí. Le dice, de verdad, de
verdad te digo que antes que cante el gallo tú me vas a negar.
Y sabe, es evidente que Pedro, Pedro ilustra lo que dice la
escritura en el Antiguo Testamento cuando dice, engañoso y perverso
es el corazón del hombre más que todas las cosas. ¿Quién lo
conocerá? Y Jesús está mostrando aquí que
Él es el que conoce el corazón. Él conoce el corazón de Pedro
y el mismo problema de su corazón no le permite y no nos permite
comprender al momento lo que el Señor está haciendo. Nos debatimos
y pensamos que nosotros sabemos, pero no nos olvidemos que Sus
pensamientos no son nuestros pensamientos, ni nuestros caminos
sus caminos. Como son más altos los cielos
que la tierra, sí son más altos sus pensamientos que nuestros
pensamientos. No olvidemos que nosotros no
somos sabios, pero Él es nuestra sabiduría. Cristo es la misma
sabiduría. Y aunque no entiendo lo que Él
está haciendo, puedo confiar de que es lo mejor que se está
haciendo, porque lo está haciendo Aquel que es que me ha dicho
con amor eterno te he amado. Lo está diciendo aquel que es
bueno y para siempre es su misericordia. Lo está haciendo aquel que por
amor a su padre, como consecuencia del amor a su padre, nos ha amado
y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre. Y sabe con mucha
seguridad que él está obrando allí para quitar esos lugares
de confianza en nosotros mismos. Ese lugar de confianza en nosotros
mismos lo tuvo que quitar para que pudiéramos venir a la salvación.
¿Sabe? El poder reconocer que necesito
del servicio del siervo del Señor. Él es el siervo del Señor y estoy
necesitado de su servicio. Mientras yo siga pensando que
hay algo bueno en mí, eso es orgullo. Y entonces cuando yo
sigo pensando que en mi salvación hay algo que yo tengo que hacer,
estoy equivocándome rotundamente. Sabe, necesito mirar que desesperadamente
necesito del servicio del siervo del Señor. Él debe lavarme. No lo entiendes ahora, pero estoy
seguro. que si el Señor te ha elegido
para la salvación, lo vas a entender. Lo vas a entender. El hombre
natural no percibe las cosas del espíritu. Pero en el momento
que Dios te vida espiritual, Dios te lo va a hacer entender.
¿Sabes? Dios te va a mostrar quién eres.
Y vas a admirar que necesitas aceptar que todo orgullo sea
echado fuera y clamar, lávame. Necesito que me laves. La mancha
que yo traigo no la puede quitar mi esfuerzo, no lo puede quitar
ni una ceremonia, absolutamente nada. No, tal vez no esté todo
claro. Pero si el Señor lo dice, el
Señor es digno de confianza. El Evangelio lo dice, el apóstol
Pablo dice, palabra fiel es ésta y digna de ser recibida por todos.
Que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, vino
a alabarnos de nuestros pecados, a alabar a su pueblo, a rescatar
a su pueblo, de los cuales yo soy el primero. ¿Sabes? Tal vez
no haga sentido en tu mente porque tú piensas que Hay que ser bueno,
hay que ser nuestro esfuerzo, hay que ser lo mejor posible.
¿Sabes? Esas cosas te lo ha enseñado
una cultura que está equivocada. Pero no es eso lo que dice el
Evangelio. Lo que dice el Evangelio es,
no hay nada que te pueda limpiar, sino el siervo del Señor. El
siervo del Señor. Y ¿sabes qué? Aunque tengas falta
de entendimiento, si te está hablando, cree. porque Él te
dice, lo que yo hago, no lo entiendes ahora, no lo comprendes ahora,
más lo entenderás después. Y sabe, damos gracias a Dios
porque quienes estamos en Cristo estamos entendiendo, comprendiendo. Todavía no lo comprendemos todo,
pero de a poco nos está haciendo entender. Y sabe, produce gratitud
en nuestro corazón lo que Él nos está haciendo entender. La
forma de Dios no fue cambiada por la forma de un siervo, fue
revelada en la forma de un siervo. Alabar los pies de los discípulos, aunque en el momento no lo entendieron,
estos vieron un raro despliegue de la autoridad y gloria del
Verbo Encarnado y una rara declaración del carácter del Padre mismo. Puede parecer bien intencionado
y puede parecer humilde, es decir, no me lavarás los pies jamás,
pero no tiene nada de humildad. Sabe, la humildad está en reconocer
que se necesita de la obra del siervo del Señor. No es humildad decir que tú lo
puedes hacer, o que tú lo puedes ganar. ¿Sabe? Es orgullo, es
despreciar lo que Cristo ha hecho. Es despreciar el hecho de que
Él dejara su trono de gloria. Es despreciar el hecho de que
Él asumiera la posición del siervo más humilde. ¿Sabe? Es despreciar
el hecho de que, en realidad, nadie más podía hacer lo que
Él ha hecho. Absolutamente nadie. Estamos agradecidos de que Jesús
no haya dicho, bueno, le dice, viene lo siguiente que Jesús
dice. Pedro dice, no me lavarás los
pies jamás. Jesús le respondió, si no te lavaré, no tendrás parte
conmigo. Si no te lavaré, no tendrás parte
conmigo. Y, bueno, agradecemos a Dios
porque, pues, el Señor Jesús no dijo, si tienes una gran santidad,
Tampoco dijo si tienes un gran dominio de la escritura. Tampoco
dijo si cumples la ley. Y, ¿sabe? Todas estas cosas están,
no las dijo porque sencillamente nadie en sí mismo tiene esa santidad. Nadie en sí mismo cumple la ley.
¿Sabe? Hay otras cosas que podrías tener
como quizá un dominio de la escritura. Pero no es eso lo que Jesús dijo.
Jesús dijo, si no te lavare. ¿Sabe? Cuando Jesús te lava,
te limpia, y entonces él te provee de una gran santidad. Cuando
Jesús te lava y te limpia, él te provee de una gran justicia,
de una justicia que es mayor que la de los escribas y fariseos. Sabe, si no te lavare, no tendrás
parte conmigo. Es empático. Sabe que no hay
limpieza que se pueda... No hay limpieza que pueda igualar
a la limpieza que el Padre exige. La Biblia dice con claridad,
sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados. Y no
está refiriéndose al derramamiento de la sangre de los sacrificios
que se hicieron en el Antiguo Testamento, porque la Biblia
dice con claridad que es la sangre de Jesucristo, su Hijo, la que
nos limpia de todo pecado. La sangre de Jesucristo, su Hijo,
no es ninguna otra sangre, no es ninguna otra cosa. La Biblia
es empática en decir que fuimos rescatados de nuestra vana manera
de vivir, no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la
sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin
contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo,
pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros. Sabe, si no te lavare, no tendrás
parte conmigo. Sabe, es la sangre del Señor
Jesucristo. Eso es lo que ilustraba la sangre
del Cordero de la Pascua, que marcaba las puertas para que
cuando pasara el ángel, el primogénito no muriera. ¿Sabe? Es la sangre
de Jesucristo. El ser lavados en la sangre del
Señor Jesucristo. Si no te lavare, no tendrás parte
conmigo. ¿Qué más dijo Jesús? Después
dijo Jesús, el que está limpio no necesita sino lavarse los
pies. El que está limpio no necesita
sino lavarse los pies. volvió a contestar, y ya que
le dijeron, si no te lavas, no tienes parte, pues él pidió un
baño completo. Y evidentemente, Jesús ya lo
había lavado. Él ya había hecho su declaración
de fe. Él ya había dicho, tú eres el Cristo, el hijo del Dios
viviente. Él había visto la gloria de Cristo
en la pesca milagrosa, y él dijo, Señor, apártate de mí, porque
soy hombre pecador. ¿Y sabe? Dios nos trae a luz. y de pronto tenemos pues es un
crecimiento en la gracia y tenemos esos momentos de que volvemos
a confiar en nuestra carne, tenemos esos momentos en los que no comprendemos
lo que el Señor está haciendo, pero sabe el Señor está dejando
en claro aquí que Él ya había salvado al apóstol Pedro y Él
está también marcando y delimitando que el asunto no era, el propósito
del señor era dar una lección de humildad y de servicio, era
instruirlos acerca de la naturaleza de su reino, pero también el
señor estaba dejando claro en cuanto al asunto de la salvación,
en cuanto al asunto de la limpieza del pecado, en cuanto a ser redimidos
por su sangre. Porque el Señor hace una distinción
aquí clara cuando le dice, el que está limpio no necesita sino
lavarse los pies. Y dice, pues está todo limpio. El que ya, dice, el que está
limpio no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio. Y pudiéramos. Entender de allí
nuestra necesidad de la obra continua de Cristo a favor de
su pueblo. De esa obra continua del servicio
del siervo de Dios en favor de su pueblo. De poder seguir encontrando
en él limpieza para nuestras almas. Dice la Biblia, si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad. de la continuidad de
venir al Señor Jesucristo, de cuando pensamos en la figura
que está hablando el Señor aquí dice no necesita sino lavarse
los pies y el apóstol Juan en primera de Juan usa mucho la
cuestión de caminar dice que el que está en él debe andar
como él anduvo. Y al final estamos andando y estamos andando en
este mundo. Y al final nuestros pies se vuelven
a ensuciar. Pero ya está limpio porque ha
creído en el Señor Jesucristo. Y es el continuo venir. Si una
vez te lavaste, te sigues lavando en el Señor Jesucristo. Te sigues
limpiando en el Señor Jesucristo. Y dice, pues está todo limpio.
Después dice, y vosotros limpios estáis. Y vosotros limpios estáis. Damos gracias a Dios porque a
pesar de que se nos manchan los pies, sabemos que nos ha salvado. Sabemos que él ha hecho propiciación
por nuestros pecados. Sabemos que si confesamos nuestros
pecados, él es fiel y justo. Y sabemos que ya nos ha limpiado
de nuestros pecados con su sangre. Y después el Señor Jesucristo
termina diciendo, aunque no todos. Recuerde que en una ocasión le dijeron los
discípulos al señor si se arrancaba la cizaña y él dijo que no, no
sea que tratando de arrancar la cizaña también arrancaran
el trigo y siempre dentro del de la iglesia local, pues no
podemos garantizar el que siempre son todos ovejas y debemos orar
por aquellos que estamos, dar gracias a Dios por los que están,
porque puede ser que no apurarnos en nosotros tratar de hacer lo
que no tenemos que hacer. Lo que tenemos que hacer es predicar
el Evangelio, es orar por los que están, porque Dios está haciendo
una obra, a su tiempo él va a salvar a los suyos. No tenemos que apurarnos
en esperar conformidad o crecimiento uniforme. Dios está haciendo
una obra en cada una de las personas. Y aunque específicamente en este
pasaje está hablando precisamente de Judas, pero no olvidemos que
esto tiene aplicación a la iglesia en todos los tiempos. ¿Sabe?
Si está aquí y está escuchando, gracias a Dios que está escuchando.
Y si está escuchando y acostumbra seguir por internet la predicación,
está escuchando el evangelio. Y nuestro deber es seguir proclamando
ese evangelio. proclamando que en Cristo hay
la limpieza del pecado, proclamando que no hay otra manera de presentarse
limpio sino solamente a través de la obra perfecta de Cristo
y seguir orando por lo que Dios está haciendo. que pueda haber
paz en nuestro corazón, de que no importa lo que veamos en las
personas. Si están viniendo y se están
exponiendo al evangelio, Dios sabe qué es lo que va a hacer.
Dios sabe si lo ha elegido para salvación. Y pues, si está aquí
y está escuchando o está escuchando en internet, qué bueno que está
escuchando. Porque Dios, a su tiempo, va a hacer que su pueblo
tenga entendimiento del evangelio, va a obrar en su corazón. Bueno,
aquellos que Dios no ha elegido para salvación, pues dice la Biblia que Dios tiene
misericordia del que tiene misericordia. Pero nuestro deber es seguir
proclamando ese evangelio, seguir proclamando y seguir orando para
que Dios obre en el corazón de los suyos. Entonces, lo que el
Señor hace muchas veces no entendemos. Muchas veces no entendemos lo
que Dios está haciendo, a pesar de que ya hemos sido salvos,
como Pedro ya era salvo, pero no tenía claridad de qué es lo
que el Señor Jesús estaba haciendo. Y en esa ocasión era la cuestión
de lavarle los pies. pero en muchas ocasiones en nuestra
vida vamos a enfrentar situaciones en que no entendemos lo que el
señor está haciendo pero confiemos porque él es bueno su misericordia
es para siempre porque él ha dicho con amor eterno te he amado
y te he prolongado mi misericordia porque él es sabio nuestra sabiduría
es limitada él es la sabiduría misma y sabe él va a obrar de
tal forma que vaya a ser en nosotros transformarnos a la imagen del
Señor Jesucristo. Damos gracias a Dios porque pues
Él dijo, si no te lavare, no dijo otra cosa. Sabe, dejemos
de pensar, si piensas que hay algo que tú puedes hacer, no
es lo que tú puedes hacer, es lo que Cristo hace por ti. Lo que tú puedes hacer no es
importante. En cuanto a la salvación es lo
que Cristo hace por ti. Él tiene que lavarte. Necesitas
el servicio y aceptar con humildad el servicio del siervo del Señor. El servicio de que Él no sólo
proveyó con que lavarte, sino Él mismo te lava de tus pecados. y el poder recordar que si hemos
venido a Cristo estamos ya limpios, ya limpios y si estamos limpios
no necesitamos sino lavarnos los pies, seguir viniendo al
Señor Jesucristo y podemos pensar de aquí si estás ya limpio quizá
podemos pensar en la identificación, si ya estás limpio pues Algo
que necesites hacer es identificarte. Identificarte con Cristo a través
del bautismo, de obedecer el mandato del bautismo. Pero el
Espíritu Santo tiene que decir a tu corazón que ya estás limpio.
Porque si vienes pensando que eso te va a limpiar, pues no
es así. Cristo tiene que lavarte en tu
corazón y entonces va a servir de algo el que des un testimonio
público de lo que Cristo ha hecho en tu corazón. Y sigamos orando y proclamando
el Evangelio. Quizá Dios nos ha dado una congregación
pequeña. No sabemos qué es lo que Dios
va a ir haciendo, pero estemos agradecidos por cada persona
que Dios traiga Oremos por cada persona que Dios traiga y proclamémosle
el Evangelio. Y la salvación es del Señor.
Nosotros no tengamos apuros con la gente. Esa es obra del Señor. ¿Qué es lo que Él va a hacer
en su tiempo? Aquellos que Él ha elegido para
salvación, aquellos que ha ordenado para salvación, van a comprender
el Evangelio y van a creer. Amén.

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Joshua

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