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JC

El Cristo

John 7:29-31
Joel Coyoc August, 16 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc August, 16 2020
Estudio del Evangelio de Juan

Sermon Transcript

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Buenas tardes hermanos. Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Evangelio de San Juan en su capítulo siete dice la palabra de Dios Después
de estas cosas, andaba Jesús en Galilea, pues no quería andar
en Judea, porque los judíos procuraban matarle. Estaba cerca la fiesta
de los judíos, la de los tabernáculos, y le dijeron sus hermanos, sal
de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean
las obras que haces, porque ninguno que procura darse a conocer,
hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate
al mundo. Porque ni aún sus hermanos creían
en él. Entonces Jesús les dijo, Mi tiempo
aún no ha llegado, mas vuestro tiempo está presto. No puede
el mundo aborreceros a vosotros, mas a mí me aborrece, porque
yo testifico de él que sus obras son malas. Subid vosotros a la
fiesta. Yo no subo todavía a esa fiesta,
porque mi tiempo aún no se ha cumplido. Pero después que sus
hermanos habían subido, entonces él también subió a la fiesta,
no abiertamente, sino como en secreto. Y le buscaban los judíos
en la fiesta y decían, ¿dónde está aquel? y había gran murmullo
acerca de él entre la multitud, pues unos decían, es bueno, pero
otros decían, no, sino que engaña al pueblo. Pero ninguno hablaba
abiertamente de él por miedo a los judíos. Mas a la mitad
de la fiesta, subió Jesús al templo y enseñaba. Y se maravillaban
los judíos diciendo, ¿Cómo sabe este letras sin haber estudiado?
Jesús les respondió y dijo, Mi doctrina no es mía, sino de Aquel
que me envió. El que quiera hacer la voluntad
de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por
mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta,
su propia gloria busca. Pero el que busca la gloria del
que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia. ¿No os dio Moisés la ley y ninguno
de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme? Respondió
la multitud y dijo, Demonio tienes. ¿Quién procura matarte? Jesús
respondió y les dijo, una obra hice, y todos os maravilláis. Por cierto, Moisés os dio la
circuncisión, no porque sea de Moisés, sino de los padres. Y
en el día de reposo circuncidáis al hombre. Si recibe el hombre
la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés
no sea quebrantada, os enojáis conmigo, porque en el día de
reposo sané completamente a un hombre. No juzguéis según las
apariencias, sino juzgad con justo juicio. Decían entonces
unos de Jerusalén, ¿no es éste a quien buscan para matarle?
Pues mirad, habla públicamente y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido
en verdad los gobernantes que éste es el Cristo? Pero éste
sabemos de dónde es, mas cuando venga el Cristo, nadie sabrá
de dónde sea. Jesús entonces enseñando en el
templo, alzó la voz y dijo, A mí me conocéis, y sabéis de dónde
soy, y no he venido de mí mismo, pero el que me envió es verdadero,
a quien vosotros no conocéis. Pero yo le conozco, porque de
él procedo y él me envió. Entonces procuraban prenderle,
pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.
Y muchos de la multitud creyeron en él, y decían, ¿el Cristo,
cuando venga, hará más señales que las que éste hace? Los fariseos
oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas, y los principales
sacerdotes y los fariseos enviaron algo a Ciles para que le prendiesen.
Entonces Jesús dijo, Todavía un poco de tiempo estaré con
vosotros, e iré al que me envió. Me buscaréis y no me hallaréis.
Adonde yo estaré, vosotros no podréis venir. Entonces los judíos
dijeron entre sí, ¿A dónde se irá éste que no le hallemos?
¿Se irá a los dispersos entre los griegos y enseñará a los
griegos? ¿Qué significa esto que dijo,
me buscaréis y no me hallaréis, y a donde yo estaré vosotros
no podréis venir? En el último y gran día de la
fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz diciendo, si alguno
tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice
la escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto
dijo del Espíritu que habían de recibir, los que creyesen
en Él, pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús
no había sido aún glorificado. Entonces, algunos de la multitud,
oyendo estas palabras, decían, verdaderamente, éste es el profeta. Otros decían, éste es el Cristo. Pero algunos decían, de Galilea
ha de venir el Cristo. ¿No dice la Escritura que del
linaje de David y de la aldea de Belén, de donde era David,
ha de venir el Cristo? Hubo entonces disensión entre
la gente a causa de él, y algunos de ellos querían prenderle, pero
ninguno le echó mano. Los alguaciles vinieron a los
principales sacerdotes y a los fariseos, y éstos les dijeron,
¿por qué no le habéis traído? Los alguaciles respondieron,
jamás hombre alguno ha hablado como este hombre. Entonces los
fariseos le respondieron, ¿también vosotros habéis sido engañados?
¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes o de los fariseos? Mas esta gente que no sabe la
ley, maldita es. Les dijo Nicodemo, el que vino
a él de noche, el cual era uno de ellos, ¿juzga acaso nuestra
ley a un hombre? si primero no le oye y sabe lo
que ha hecho, respondieron y le dijeron, eres tú también Galileo,
escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta. Vamos a a meditar los versículos
veintinueve al treinta y uno que dice pero yo le conozco porque
de él procedo y él me envió. Entonces procuraban prenderle,
pero ninguno le echó mano porque no había llegado su hora, porque
aún no había llegado su hora. Y muchos de la multitud creyeron
en él y decían, el Cristo cuando venga, ¿hará más señales que
las que éste hace? Y el tema es el Cristo, el Cristo. Y es el tema por siempre para
el creyente. Cristo es el Evangelio. Cristo
es todo para el creyente. El evangelio no es aquello que
se enseña como mucha gente piensa a los nuevos convertidos. Vamos
a enseñarles las cosas básicas y después vamos a estudiar cosas
más profundas. No hay cosa más profunda que
el Señor Jesucristo. No hay cosa más profunda que
el evangelio. Y toda la eternidad no va a bastar
para conocer y conocer y conocer al Señor Jesucristo porque su
ser es infinito. Él es Él es el Evangelio, Él
es Dios, Él es el Cristo, y es necesario que cada día conozcamos
a Cristo. No conocer acerca de Cristo o
conocer de la Palabra de Cristo, sino conocer a Cristo. Porque
conocer a Cristo es la necesidad urgente y necesaria. porque sólo
conociendo a Cristo es que podemos conocer al Padre, porque conocer
a Dios es la vida eterna, dice, y esta es la vida eterna que
te conozca en a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo
a quien has enviado. Lo podemos mirar como esto cuando
Dios salvó al apóstol Pablo. Esto apasionó su corazón, conocer
a Cristo. Todas las cosas que para él eran
ganancia resultaron ser basura, estiércol. Lo tenía todo por
estiércol con tal de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. ¿Y qué cosas nos enseña este
pasaje acerca del Señor Jesucristo? Cristo, Cristo es el que conoce
al Padre y es que Él conoce al Padre porque Él es uno con el
Padre. En el Evangelio, cuando Juan
empieza a escribir, una de las primeras cosas que él dice es,
a Dios nadie le vio jamás. El unigénito Hijo que está en
el seno del Padre, Él le ha dado a conocer. El hombre necesita
conocer a Dios. Pero la única manera de conocer
a Dios es en el Señor Jesucristo. Y la única manera de conocer
a Dios en el Señor Jesucristo es que Dios te dé vida. Es que Dios te dé ojos espirituales
para verle. sino simple y sencillamente vas
a terminar viendo a un hombre que hace milagros en el día de
reposo y quebranta según tu corazón engañoso y perverso la ley de
Moisés. Sólo vas a terminar viendo a
un hombre que te va a impresionar porque aunque no fue a la escuela,
sabe más que todos los que fueron a la escuela. solo vas a terminar
viendo a un buen maestro de moral, pero al fin simplemente a un
hombre. Pero Cristo dice que Él conoce, dice el Señor Jesucristo,
pero yo le conozco porque de Él procedo y está hablando de
su Padre. Cristo es el que conoce, el que
conoce a la perfección al Padre, porque Él es uno con el Padre. En el versículo 57 del capítulo
6 dice Jesús, como me envió el Padre viviente y yo vivo por
el Padre, asimismo, el que me come, él también vivirá por mí.
Dice, y yo vivo por el Padre. ¿Por qué? Porque él y el Padre
son uno. Cristo conoce al Padre porque
él y el Padre son uno. En otras ocasiones y en otros
pasajes, él dijo, yo y el Padre uno somos. Y él recalcaba esto
a pesar de que él sabía que esta verdad era la verdad que enojaba
tanto a los líderes y era la razón por la cual ellos procuraban
matarle. Incluso le acusaban de blasfemar
porque decía que Dios era su padre y ellos entendían claramente
que se hacía igual a Dios y él se hacía igual a Dios porque
él es igual a Dios. Él es el que conoce al padre. Siempre ha habido gente que intenta,
que habla de Cristo, pero intenta, intenta decir cosas de Cristo
que no son las que la Escritura ha revelado. Gente que intenta
decir que Cristo es la primera creación de Dios, pero eso es
totalmente falso. La Escritura dice aquí, el Señor
Jesús dice, yo le conozco y dice, porque de él procedo. porque
de él procedo. Y Cristo es aquel que procede
del Padre. Es eternamente engendrado del
Padre. Y Juan, por inspiración del Espíritu
Santo, desde el principio del Evangelio, empieza a escribir
esta verdad cuando él dice, en el principio, era el verbo, y
el verbo era con Dios, y el verbo era Dios. No era él creación
de Dios, sino el verbo era Dios. Y habla de Él como uno con el
Padre, como procedente del Padre cuando Él dice todas las cosas
por Él fueron hechas y sin Él nada de lo que ha sido hecho
fue hecho. En Él estaba la vida y la vida
era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece
y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Y a lo largo de
la Escritura, Dios va revelando, y los escritores bíblicos van
registrando y escribiendo este hecho de que Cristo es el unigénito
Hijo del Padre. De hecho, el Señor, el apóstol
Juan, inspirado por el Espíritu, dice, Gloria como del unigénito
del Padre. Y en esa palabra está implícito
el hecho de que Él no es creado, sino es unigénito, el único engendrado
del Padre, eternamente engendrado del Padre. En Hebreos, el escritor
bíblico dice, Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras,
en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros
días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de
todo, y por quien asimismo hizo el universo, el cual siendo el
resplandor de su gloria. Cristo es el resplandor de la
gloria del Padre, dice, y la imagen misma de su substancia.
quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo
efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de
sí mismo, se sentó a la diestra de la majestad en las alturas.
Y en el versículo 5 dice, porque a cual de los ángeles dijo Dios
jamás, mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy y otra vez
yo seré a el padre y él será mi hijo. Cristo es eternamente
engendrado del Padre, procede del Padre, no es creado, Él es
creador con el Padre. cuando dice en Génesis, y dijo
Dios, hagamos al hombre conforme a nuestra imagen, conforme a
nuestra semejanza, hubo un solemne consejo divino y estaba hablando
en plural, no en singular, porque ahí estaba la bendita Trinidad,
el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. El Espíritu Santo, Cristo,
eternamente engendrado, engendrado del Padre. Dice después, porque de él procedo
y él me envió. Cristo fue enviado por el Padre. Y Cristo fue enviado por el Padre
con un propósito específico. El propósito específico, Jesucristo
lo expresó de muchas, de diversas maneras. Pero ese propósito era
mostrar la gloria del Padre. Era hacer posible el conocer
a Dios a aquellos que Dios quería darse a conocer. Su propósito
al venir fue revelar la gloria de su Padre. Dice el pasaje que
leímos anteriormente a Dios, nadie le vio jamás. El unigénito
Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer. Algunas veces dice que Él descendió
del cielo no para hacer su voluntad, sino la voluntad del que le envió.
Y hacer la voluntad del que le envió era cumplir la ley. Y cumplir la ley, recuerde que
la ley es el carácter de Dios manifestándose. La ley habla
y habla al pueblo y le llama a vivir no cometiendo adulterio,
porque Dios es un Dios fiel. La Biblia habla al pueblo y le
habla a no levantar falso testimonio, sino hablar verdad, porque Dios
es verdadero. Las cosas que dice la ley no
son cosas que Dios hace, sino es el carácter mismo de Dios
manifestándose. Cristo tuvo placer y deleite. Él decía que tenía una comida
y su comida era hacer la voluntad de su padre. Y la voluntad de
su padre era mostrar su carácter al cumplir la ley. Aquello que
hemos fracasado, en Adán, aquello que ni un hombre aparte de Jesucristo
pudo hacer, Cristo vino y lo hizo a la perfección. Se deleitó
en ello. Su deleite fue hacer la voluntad
de su Padre. Ese era el gozo de su corazón.
Dice la Escritura, hablando de él en el Salmo 48, el hacer tu
voluntad, Dios mío, me ha agradado y tu ley está en medio de mi
corazón. el deleite, el placer, el gozo del Señor Jesucristo
era estar mostrando consistentemente el carácter de su padre. Cuando
él fue sometido a las más duras pruebas que un ser humano puede
experimentar de desprecio, de insultos, que no merecía en verdad,
sin embargo, la respuesta que siempre hubo del Señor Jesús
fue el carácter de Dios. Él ahí mostró gracia. Allí, pudiendo
él desintegrar a sus enemigos, él mostró misericordia, mostró
paciencia y soportó con paciencia vasos de ira. Allí él estaba
siendo objeto del desprecio y él clamó por perdón de sus adversarios
cuando dijo Padre perdónalos porque no saben lo que hacen.
Sabe muchas veces el ser humano nacido de Adán a la menor provocación
sacamos lo que ya está y lo que ya está no es precisamente amor,
odio. Pero el Señor Jesucristo ante
la presión y la situación más compleja de provocación, y no
sólo eso, teniendo el poder de destruir a quienes le estaban
atacando, porque Él es el que sustenta todas las cosas. Esas
personas estaban haciendo lo que hacían porque Él les estaba
dando vida, porque Él les estaba permitiendo hacerlo. Porque Él
pudo haber, dice la Escritura, pedido doce legiones de ángeles. Recuerde que Pedro sacó una espada
y el Señor le dijo, guarda la espada. ¿Sabe? Él estaba reflejando
ante la mayor dificultad aquello para lo cual Él vino. Mostrar
el carácter del Padre. Mostrar el carácter de Dios que
es rico en misericordia. ¿Sabe? La humanidad merecía una
cosa. Y sigue mereciendo una sola cosa.
A veces decimos que no merecemos nada de Dios. Merecemos algo
de Dios. Y lo que merecemos de Dios es
su justa ira. Merecemos su condenación. Eso
es lo que merecemos de Dios. Somos miserables y merecemos
su justa ira. Pero Dios, que es rico en misericordia,
por su gran amor con que nos amó, y ahí estaba Cristo en esa
cruz, recibiendo insultos, recibiendo desprecios, y estaba respondiendo
con el carácter mismo de Dios, mostrando misericordia, mostrando
paciencia, mostrando amor, porque Él fue enviado para eso. Su propósito
específico era justamente mostrar el carácter de Dios. El propósito
de Cristo era rescatar un pueblo y hacerlo capaz de reflejar el
carácter de Dios. Él dice, la Escritura llamará
a su nombre Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. ¿Sabe? La mayor expresión de la gloria
de Dios es Cristo muriendo en la cruz por los pecadores para
satisfacer la justicia de Dios, para mostrar misericordia a quienes
no, a quienes merecían únicamente condenación, para mostrar gracia,
para alabanza de la gloria de su gracia. Y el evangelio es
la mayor expresión de la gloria de Dios. la otra cosa que nos enseña este
pasaje es dice versículo 30 entonces procuraban prenderle pero ninguno
le echó mano porque aún no había llegado su hora pero ninguno
le echó mano y eso es algo que hemos estudiado anteriormente
pero que Pero que es importante recordarlo, creo que consuela
nuestros corazones, anima nuestra fe, nos da paz en medio de la
dificultad, algo que dice este versículo. Entonces procuraban
prenderle, pero ninguno le echó mano porque aún no había llegado
su hora. Y esto es, Cristo es soberano. para cumplir su agenda. Cristo
es soberano para cumplir su agenda. En todo este capítulo he estado
mostrando. Él subió a Jerusalén, no cuando
sus hermanos le dijeron. Él tenía una agenda y él soberanamente,
sin ninguna presión de ninguna persona, hizo lo que tenía que
hacer en el momento que lo tenía que hacer. La gente tenía toda la intención
de destruirle, de matarle, pero no lo iban a hacer hasta que
llegara la hora y sabe estaban allí todos ellos con la intención
de prenderle y varias veces en este capítulo se nos repite esto
ah, el versículo cuarenta y cuatro dice, y algunos de ellos querían
prenderle, pero ninguno le echó mano. El versículo cuarenta y
cinco dice, los algoaciles vinieron a los principales sacerdotes
y a los fariseos, y estos les dijeron, ¿por qué no le habéis
traído? Los algoaciles respondieron,
jamás hombre alguno ha hablado como este hombre, ¿sabe? No podían
prenderle, con toda la intención, y seguramente estos algoaciles
eran guardias, que tenían manera humanamente hablando de prenderle,
pero es tal el poder de Dios, es tal su soberanía que las cosas
se hacen cuando él ha determinado que se hagan. Y no importa cuán
preparados estuvieran para poder detenerle, no pudieron resistir
su palabra y fueron impactados y dijeron jamás hombre alguno
ha hablado como este hombre. Y esto nos va diciendo que el
Señor es... Cristo es totalmente soberano
para cumplir su agenda. Por un lado vemos todos esos
versículos que hablan que no había llegado su hora. Por otro
lado están los versículos como el capítulo 12-23 que dice Jesús
les respondió diciendo ha llegado la hora para que el Hijo del
Hombre sea glorificado. Versículo 1 del capítulo 17 Jesús
dice estas cosas habló Jesús y levantando los ojos al cielo
dijo Padre la hora ha llegado glorifica a tu hijo para que
también tu hijo te glorifique a ti padre la hora ha llegado
y sabe nadie fue capaz de tirarle una piedra de levantar una mano
o de detenerle hasta que no llegó la hora que desde la eternidad
dios había programado en su agenda. Él es soberano y él tiene sus
tiempos. A veces, aquellos que estamos
en Cristo, miramos, miramos las cosas que hicimos mal, las maneras
en que pecamos, y a veces decimos, tarde, conocí al Señor. Déjame decirte, no es tarde.
fue a la hora. Cristo es soberano en el tiempo
de tu salvación, y a la hora exacta y correcta, no importa
cuánto sufrimiento, cuánto dolor, Él llegó y te salvó a la hora
exacta en que Él lo había programado hacer. ¿Sabe cuántas veces desesperamos
por la debilidad en nosotros, por nuestra tendencia al pecado, Cristo llega a tiempo. ¿Cuántas
veces desesperamos por lo que está ocurriendo en nuestro alrededor
y quisiéramos la salvación de nuestros familiares, de nuestros
hijos, y no tenemos que hacer una cosa más que clamar a Dios,
predicar el evangelio, no hay más que puede hacer. Mi pecado,
porque lo único que voy a terminar haciendo es pecar contra Dios
y pecar contra mis hijos. Es correcto que desee la salvación
de mis hijos, totalmente correcto y deseable, pero no he de desearlo
más que Dios y su gloria, y he de tener claro algo en mi mente,
Si Dios los ha destinado para salvación, he de exponerlos al
Evangelio, he de orar por ellos. Y a su tiempo, a su tiempo, en
su soberana agenda, si Dios los ha destinado para salvación,
los va a salvar. Yo no puedo acelerar ese tiempo.
Yo no puedo producir nada en el corazón de mis familiares,
de mis hijos, de mis amigos o de mis vecinos. No puedo hacer nada
más que proclamar el Evangelio por el cual da vida a los muertos. No puedo hacer nada más que clamar
al Señor para que extienda su misericordia. Y si el Señor los
ha destinado para salvación, una verdad rotunda y clara de
la Escritura, ninguno por el cual Cristo derramó su sangre
se perderá. Ninguno. dice el Señor Jesús
que sus ovejas son ovejas desde antes de la fundación del mundo.
Él dijo, no dijo que tenía cabritos que traer. Él dijo, tengo otras
ovejas que no son de este redil. Y estaba hablando de los gentiles.
Y estaba hablando de nosotros, los que iban a creer por la palabra,
que ya estaban destinados para salvación. Dios tiene una agenda. Nuestra ocupación es clamar a
Dios por salvación, clamar a Dios que extienda su misericordia
y procurar proclamar el Evangelio. no los podemos convencer nosotros
no apelamos a ellos como si fuera una venta el evangelio no es
una venta no hay necesidad de estar diciendo por última vez
quién va a levantar su mano como si fuera una subasta ¿sabe? es proclamar el evangelio porque
la figura más clara de esto es cuando el profeta estaba predicando
al valle de los huesos secos y no le podemos hacer oferta
a los huesos secos Solamente si Dios los ha destinado para
salvación por la proclamación del Evangelio, el Señor les va
a dar vida. Es lo que Él ha prometido hacer. Y decía que esto es de consuelo,
porque tenemos corazones a veces desesperados. Descansemos en
que Dios es soberano. Hagamos lo que nos ha mandado
hacer. proclamar el evangelio, orar, y confiemos en lo que Dios
va a hacer. El escritor bíblico dice, yo
sembré a polos regó, pero el crecimiento lo da el Señor. Yo
puedo mover la tierra, puedo echar el agua, no hay más que
puedo hacer. Si va a crecer la planta, eso
solo el Señor lo puede hacer. El versículo 31 dice, y muchos
de la multitud creyeron en él y decían, el Cristo cuando venga
hará más señales que las que éste hace. Y lo que nos enseña este versículo
es, Cristo es creído. Y cuando pensamos en Cristo es
creído es, podemos entender dos cosas que son probables en este
pasaje. En el sentido bíblico, ¿qué es
creer? Creer no es simplemente aceptar
que algo es verdad y que sucedió. Eso sería una fe intelectual,
una fe académica. Y la mayoría de la gente tiene
una fe académica, intelectual, y creen en Cristo, porque creer,
negar a Cristo, sería negar la historia. De hecho, los años
los contamos antes de Cristo y después de Cristo. Ahora, ese
creer en Cristo no es el creer que la Biblia está hablando aquí,
que el que cree en Él tiene vida eterna. Porque dice la Escritura,
tú crees que Dios es uno. Bien haces, los demonios también
creen. Ahora, ¿qué es realmente creer
en Cristo? Y este pasaje aquí dice, y muchos
de la multitud creyeron en Él y decían, Cristo cuando venga
hará más señales que las que éste hace. Una posibilidad es
que algunos creyeron, y creyeron en la manera bíblica de creer,
que es comparada a comer de un pan, que es comparada a beber
agua y estar satisfecho. Que en el sentido bíblico, creer
es confiar totalmente en lo que Cristo ha hecho. Si yo creo en
Cristo, yo dejo de confiar en mi bautizo. Si yo creo en Cristo,
yo dejo de confiar en que voy todos los domingos a la iglesia. Y no está mal ir los domingos
a la iglesia. Pero si vienes a la iglesia pensando
que por eso, que por eso tú tienes vida eterna, estás equivocado
totalmente. Si tú crees que tienes vida eterna
porque lees la Biblia, no está mal leer la biblia es necesario
el que ha probado que el señor es bueno lee la escritura desea
la escritura pero no tiene vida eterna porque hace eso si tú
crees que tienes vida eterna porque sigues las enseñanzas
de tu padre o de la religión de tus padres estás equivocado
y no estás creyendo porque estás confiando en ciertas cosas Y
creer en Cristo es olvidar todo lo demás y confiar plenamente
en el Señor Jesucristo, es ver que no hay ni un otro lugar a
donde ir. Ver que mi justicia, mi obra
no puede agradar a Dios, sino solamente el obrar del Señor
Jesucristo. Confiar en Cristo es creer que
Él es el único que ha cumplido la ley. Es dejar de pensar que
esforzándome por cumplir la ley puedo alcanzar el favor de Dios.
Y es venir desesperado como un miserable sabiendo que no hay
esperanza para mí porque nunca cumplo la ley. Todos los días
de mi vida lo único que hago es quebrantar la ley de Dios
y que no hay capacidad en mí para hacerlo, pero que Cristo
la cumplió a la perfección, que Cristo sufrió el castigo que
merezco por haber quebrantado esa ley y que Cristo derramó
la sangre que puede limpiarme de mi pecado. Eso sería, en el
sentido bíblico, creer en Cristo. Ahora, hay posibilidad de que
algunos aquí hayan creído así, pero hay posibilidad de que algunos
creyeron intelectualmente, académicamente, o que creyeron porque, pues creyeron
que era un maestro, porque veían, pero no pasaban de ver en verdad
quién era el Señor Jesucristo. Se cree en Cristo, Cristo es
creído y se cree en Él Y pudiéramos decir que la forma más clara
para entender qué es creer en la Escritura es lo que dice la
Biblia acerca de Abraham. Porque yo pienso que la gente
aquí realmente no creyó en el sentido bíblico, porque dice
aquí, y muchos de la multitud creyeron en él y decían, el Cristo
cuando venga hará más señales que las que éste hace. Seguían,
creyeron en él, pero seguían esperando a un Cristo que iba
a venir y iba a hacer más señales. Cuando Cristo estaba delante
de ellos, mostrando la gloria del Padre. Cuando Cristo le dijo
a Felipe, yo y el Padre, unos ojos, el que me ha visto a mí,
ha visto al Padre. No creyeron en el sentido bíblico.
En el sentido bíblico podríamos entender que es lo que dice en
Romanos 4, 3, que dice, porque dice la escritura, creyó Abraham
a Dios y le fue contado por justicia. Es bien importante que pueda
quedar claro, creer en el sentido bíblico es de total confianza.
Y creo que una manera muy clara, que lo dice la escritura, es
que creer en el sentido bíblico es lo que hizo Abraham. Creyó
Abraham a Dios. Porque sabe, todo mundo cree
en Cristo. Usted va y le pregunta a las
personas, en cualquier iglesia, incluso gente que no está en
la iglesia, si creen en Cristo, y la gente le va a decir que
cree en Cristo. Pero crees a Cristo, crees a Dios. Si crees a Cristo,
crees a Dios. Y si crees a Cristo, tú vas a
darte cuenta de algo. Si crees a Cristo, te vas a dar
cuenta que no eres una persona buena que de vez en cuando hace
cosas malas. Si crees a Cristo, vas a creer que tus pensamientos
son de continuo solamente el mal. Si crees a Cristo, tú vas
a creer que eres un ser en depravación total. Si crees a Cristo, tú
vas a darte cuenta que no eres alguien que busca a Dios, sino
que eres un aborrecedor de Dios. Te vas a dar cuenta que tu carne
no se somete a la ley de Dios y tampoco puede. Si crees a Cristo,
tú te vas a dar cuenta que no hay nada que puedas hacer para
aplacar la ira de Dios, no hay nada que puedas hacer para ser
limpio delante de Dios, no hay nada que puedas hacer para presentarte
justo delante de Dios, sino únicamente venir confiando en el Señor Jesucristo
como un miserable que no tiene absolutamente nada que ofrecer,
por lo cual Dios está ofreciendo su misericordia. Y venir así
con las manos vacías, confiando únicamente en lo que Cristo ha
hecho, viendo a Cristo en la cruz como la propiciación por
nuestros pecados, viendo a Cristo en la cruz como el único que
es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Usted ni
yo no podemos quitar nuestro pecado. Podemos tratar de taparlo,
pero es inútil. Lo podremos tapar de la gente.
Pero de los ojos de Dios jamás los podremos tapar. Sus ojos,
dice la Biblia en el Apocalipsis, que son como llamas de fuego.
¿Sabe? Las cosas todas están desnudas
ante sus ojos. Y no hay necesidad de estar intentando
taparlo, que no se puede tapar. Si Dios te está hablando y estás
escuchando a Cristo, nuestra oración es que Él te dé fe para
creerle a Él. Y en lugar de seguir intentando
tapar, puedas venir así como eres y clamar al Señor Jesucristo
para que Él te cubra con su justicia, para que Él limpie su corazón.
La sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado. No hay pecado que la sangre de
Cristo no pueda quitar. Clamamos al Señor para que Él
nos siga atrayendo, para que Cristo siga siendo precioso para
nosotros. Clamamos a Cristo para que no
quitemos la mirada y pensemos que está en nosotros. Que nosotros
podemos hacer ciertas cosas para agradar a Dios, sino poder mirar
que la única manera de agradar a Dios es estar en Cristo. De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Que podamos
escuchar la voz del Padre que dice, este es mi Hijo amado en
que tengo complacencia. La única manera en que puedo
complacer al Padre es siendo hallado en el Señor Jesucristo.
La única manera de ser hallado justo delante de Dios es vestido
de la justicia del Señor Jesucristo. Que seamos tales, que el Señor
produzca en nuestro corazón lo que produjo en el apóstol Pablo,
de que no quiero ser hallado en mi justicia propia. la que
es de la fe de Jesús que podamos ser hallados tales que todo lo
demás mi esfuerzo y todo eso sea basura y mi único tesoro
sea Cristo y su obra Cristo y lo que hizo en la cruz y nada más
y que nada de mi corazón compita con lo que Cristo ha hecho y
no contaminemos porque Cristo hizo una obra completa y él dijo
cuando llegó el tiempo consumado es y la salvación de su nos llena de gozo, nos llena
de esperanza y nos produce adoración en nuestro corazón de poder saber
que está todo hecho. Nuestra vida es una vida de gratitud,
de agradecer a Dios por lo que Él ya ha hecho. y seguir viniendo
al Señor Jesucristo cada día. No es que una vez hace tiempo
vine a Cristo. Si una vez has venido a Cristo,
sigue viniendo a Cristo. Él es nuestra necesidad diaria.
Diario necesitamos el Evangelio. Diario necesito mirar cuán pecador
soy y cuán necesitado y que no está en mí. todo lo que yo necesito,
Cristo lo provee para mí. Cristo provee su perdón, Cristo
provee su limpieza, Cristo provee la capacidad para hacer lo que
en mí mismo no puedo hacer a través del poder del Espíritu Santo.
Que Cristo sea el deseo de nuestro corazón y que cada día en nuestro
corazón crezca el deseo de conocer a Cristo, de conocer a Cristo,
de conocer a Cristo hasta que llegue ese momento, como dice
el apóstol Juan, Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no
se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando
Él se manifieste, seremos semejantes a Él. ¿Por qué? Porque por fin
le veremos tal como Él es. Ahora le vemos oscuramente como
a través de un espejo, pero un día le vamos a ver cara a cara.
Venga el Señor Jesucristo. Amén. Y bueno, no quiero oír otro evangelio. Lo que él predicó es lo que creo. Mi confianza y mi salvación. Vamos a ser despedidos ahora.

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Joshua

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