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JC

Crees Verdaderamente la Escritura

John 5:45-47
Joel Coyoc July, 12 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc July, 12 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about the importance of believing Scripture?

The Bible emphasizes that truly believing Scripture is essential for understanding God's truth and the necessity of faith in Jesus Christ.

Believing Scripture is not merely about academic knowledge or diligent study; it is about believing God's revelation as it points to Christ. As stated in John 5:46-47, if one truly believes Moses, they would believe in Jesus, for Moses wrote about Him. Furthermore, true belief in Scripture is recognizing that the Scriptures testify of Christ and highlight our need for salvation through Him. This belief is vital, especially in a time when many read and study the Scriptures without truly understanding their message about Jesus.

John 5:45-47

How do we know that Jesus is not our accuser according to the Bible?

The Bible assures us that Jesus, being one with the Father, does not accuse but offers salvation and represents us before God.

In John 5:22-23, Jesus clarifies that He has been given all judgment by the Father, but He is not an accuser. Instead, He stands as our advocate and defender, taking our sins upon Himself. The religious leaders of Jesus' time misconceived His role, thinking He would accuse them before God. However, the reality is that Jesus came to fulfill the law and to save humanity from the judgment due to sin. This truth emphasizes that those who are in Christ are not condemned but accepted in the beloved, encapsulating the essence of grace.

John 5:22-23

Why is it important for Christians to understand the purpose of the law?

Understanding the purpose of the law reveals our inability to achieve righteousness and points us to our need for Christ's grace.

The law serves as a tutor leading us to Christ, as stated in Galatians 3:24-25. Its role is to expose our sinfulness and inadequacy in fulfilling its demands, which reflect God's moral character. The law does not save; rather, it demonstrates that all have sinned and fall short of the glory of God (Romans 3:23). Recognizing this leads to dependence on Christ's redemptive work, highlighting our need for grace. Hence, a clear understanding of the law's purpose is crucial for appreciating the gospel's profound impact on our lives.

Galatians 3:24-25, Romans 3:23

Sermon Transcript

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después del movimiento del agua,
quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Y había allí un
hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando
Jesús lo vio acostado y supo que llevaba ya mucho tiempo así,
le dijo, ¿quieres ser sano? Señor le respondió al enfermo,
no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua,
y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús
le dijo, levántate, toma tu lecho y anda. Y al instante aquel hombre
fue sanado. Y tomó su lecho y anduvo y era
día de reposo aquel día. Entonces los judíos dijeron a
aquel que había sido sanado, es día de reposo, no te es lícito
llevar tu lecho. Él les respondió, el que me sanó
él mismo me dijo, toma tu lecho y anda. Entonces le preguntaron,
¿Quién es el que te dijo, toma tu lecho y anda? Y el que había
sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado
de la gente que estaba en aquel lugar. Después le halló Jesús
en el templo y le dijo, mira, has sido sanado, no peques más
para que no te venga alguna cosa peor. El hombre se fue y yo aviso
a los judíos que Jesús era el que le había sanado. Por esta
causa los judíos perseguían a Jesús y procuraban matarle, porque
hacía estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les respondió,
mi padre hasta ahora trabaja y yo trabajo. Por esto los judíos
aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de
reposo, sino que también decía que Dios era su propio padre,
haciéndose igual a Dios. Respondió entonces Jesús, y les
dijo, De cierto, de cierto os digo, No puede el Hijo hacer
nada por sí mismo, sino lo que vea hacer al Padre. Porque todo
lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque
el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace. Y mayores obras que éstas le
mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. porque como el
Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el Hijo
a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga,
sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al
Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra
al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo,
el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna,
y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De
cierto, de cierto os digo, viene la hora, y ahora es, cuando los
muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren
vivirán. Porque como el Padre tiene vida
en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo,
y también le dio autoridad de hacer juicio, Por cuanto es el
hijo del hombre, no os maravilléis de esto, porque vendrá hora cuando
todos los que están en los sepulcros oirán su voz. Los que hicieron
lo bueno saldrán a resurrección de vida, mas los que hicieron
lo malo, a resurrección de condenación. No puedo yo hacer nada por mí
mismo. Según oigo, así juzgo. Y mi juicio
es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del
que me envió, la del Padre. Si yo doy testimonio acerca de
mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Otro es el que da
testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí
es verdadero. Vosotros enviasteis mensajeros
a Juan, y él dio testimonio de la verdad. Pero yo no recibo
testimonio de hombre alguno. Mas digo esto para que vosotros
seáis salvos. Él era antorcha que ardía y alumbraba,
y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. Mas
yo tengo mayor testimonio que el de Juan, porque las obras
que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que
yo hago dan testimonio de mí que el Padre me ha enviado. También
el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis
oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra
morando en vosotros. Porque a quien él envió, vosotros
no creéis. Escudriñad las Escrituras, porque
a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas
son las que dan testimonio de mí. Y no queréis venir a mí para
que tengáis vida. Gloria de los hombres no recibo,
mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros. Yo
he venido en nombre de mi Padre y no me recibís. Si otro viniera
en su propio nombre, a ese recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer,
pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la
gloria que viene del Dios único? No penséis que yo voy a acusaros
delante del Padre. Hay quien os acusa. Moisés en
quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyéseis a Moisés,
me creeríais a mí. porque de mí escribió él, pero
si no creéis a sus escritos, ¿Cómo creeréis a mis palabras? Amén. Amén. Vamos a meditar los
versículos cuarenta y cinco al cuarenta y siete. Dice, no penséis
que yo voy a acusaros delante del padre. Hay quien os acusa. Moisés en quien tenéis vuestra
esperanza porque si porque de mí escribió él, pero
si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?" Vamos a meditar este pasaje,
lo vamos a meditar con el tema, ¿crees verdaderamente la escritura? ¿crees verdaderamente la escritura? Es importante tener una respuesta
correcta a esta pregunta. No es suficiente ser alguien
que es diligente en escudriñar la escritura. Estas personas
eran diligentes en escudriñar la escritura. No es suficiente
tener el pensamiento correcto de que en ellas se encuentra
la vida eterna. No es suficiente. Es necesario
creer verdaderamente la escritura, porque creer verdaderamente la
escritura es creer a Dios, porque no es, no se trata de creer en
Dios, sino es creer a Dios que es distinto. Y es de vital importancia
el poder responder adecuadamente esta pregunta, porque hoy más
que nunca la gente tiene acceso a la escritura. Y mucha gente
lee la escritura, mucha gente memoriza la escritura, mucha
gente es diligente en estudiar la escritura, pero en verdad
crees la escritura. No olvidemos que habiendo caído
en Adán, nacemos sin vida espiritual. Por eso Jesús le dice a Nicodemo
que tenía conocimiento de la escritura, es necesario nacer
de nuevo, porque el que nace de la carne, carne es, y para
comprender lo espiritual es necesario nacer de nuevo. El apóstol Pablo
vuelve a repetir y dice, el hombre natural no percibe las cosas
del espíritu de Dios porque se han de discernir espiritualmente,
y nacemos como hombres naturales, con vida física pero muertos
espiritualmente. Y una oración que debemos tener
a Dios al acercarnos a la Escritura es que el Señor abra nuestros
ojos, que el Señor verdaderamente nos hable a través de la Escritura.
que podamos mirar el personaje central dentro de toda la escritura
y dentro del drama de la historia humana. El personaje central
es Dios y su gloria, es el Señor Jesucristo. ¿Y sabes? Es necesario
no acercarse a la escritura como alguien que está por encima de
algo que puede estudiar, escudriñar y conocer como si fuera alguna
otra materia que se estudia. La palabra de Dios es viva y
eficaz, es más cortante que toda espada de dos filos. La palabra
de Dios es, son palabras que son espíritu y son vida. Pero
el hombre natural, y esto es importante que se vuelva a repetir
y se vuelva a repetir, el hombre natural, no obstante tener acceso
a la escritura, puede estar escudriñando con diligencia, puede pensar
que cree la escritura, y estar totalmente equivocado. Y se puede
ver si realmente cree en la Escritura por aquellos pensamientos que
tienes acerca del Señor Jesucristo. Si tú tienes, ahora que miremos
este pasaje, va a responder a la pregunta, ¿crees verdaderamente
en la Escritura? El Señor Jesús empieza aquí y
dice, no penséis que yo voy a acusaros delante del Padre. No penséis
que yo voy a acusaros delante del Padre. ellos pensaban, pensaban cosas
correctas, pensaban otras incorrectas, ellos pensaban que era necesario
ser diligentes en la escritura y ciertamente eso es correcto,
ellos pensaban que ahí está la vida eterna. Pero la vida eterna
está allí cuando se puede ver que la Escritura da testimonio
de Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, y cuando entonces vemos
su gloria por su misericordia y nos da fe para creer, y es
entonces cuando se cree verdaderamente la Escritura. Porque, ¿saben?
Ellos tenían pensamientos incorrectos. Si Jesús les dijo, no penséis
que yo voy a acusaros delante del Padre, es porque ellos pensaban
eso. ellos pensaban que Jesús les
iba a acusar, y eso era totalmente erróneo. Jesús, Cristo, el Mesías,
el Cordero de Dios, no acusa a nadie delante del Padre. Y
la razón por la que Él no acusa es porque el Señor, es impresionante
poder mirar cómo el Señor con paciencia, con paciencia a sus
ovejas que están escuchando, como Nicodemo, que está escuchando
y Dios está obrando para darle vida. Otros han avanzado un poco
más, otros menos, pero el Señor pacientemente está haciendo una
obra, a la vez que está soportando con paciencia a los vasos de
ira, porque el Señor ha tomado todo este tiempo para repetir
una verdad bien importante que puedas ver que las obras, como
esa obra de levantar a ese hombre de treinta y ocho años de estar
enfermo, es para que veas que Jesús es el Cristo, el Hijo de
Dios, y para que creyendo tengas vida en su nombre. Pero el religioso
solo veía, según su entender, y según su interpretación, que
era lo que verdaderamente creía, que todo lo que podía ver era
un hombre parado, de, después de treinta y ocho años, y quebrando,
quebrantando toda la ley. Cuando Ese hombre era un hombre
que estaba parado después de 38 años por el poder de Dios
hecho hombre. Un hombre de 38 años de estar
paralítico y por fin estaba obedeciendo verdaderamente la palabra de
Dios porque Dios hecho hombre le dijo, levántate, toma tu lecho
y anda. Y no importa si es el sábado
o es el viernes o es el domingo. El Señor se lo mandó y él estaba
obedeciendo aunque el religioso veía otra cosa. y el Señor pacientemente vuelve
a machacar el mismo asunto. No acuso, porque yo y el Padre
uno somos. Se acusa cuando hay alguien más
arriba. Cristo es Dios hecho hombre. Él no es acusador. Cristo no acusa porque el Padre
ha entregado todo el juicio al Hijo. Y Cristo no es el acusador. Cristo es el Juez. Por eso Él
no acusa. Y el Señor está dejando aquí
bien claro un asunto. Él no acusa, no te equivoques. Si verdaderamente crees la Escritura,
si verdaderamente crees a Moisés, vas a ver que Moisés escribió
acerca de Cristo, y lo que escribió acerca de Cristo es que Cristo
no es el acusador. Cristo es la simiente de la mujer. Cristo es el cordero que muere
para dar un vestido adecuado para Adán y Eva. Cristo es el
cordero que muere en lugar de Isaac. Cristo es el cordero que
muere en lugar de los primogénitos. Cristo es el cordero de Dios
que quita el pecado del mundo. Si crees a Moisés, no puedes
estar pensando que Cristo es el acusador. Si crees a Moisés,
si crees la escritura, verdaderamente crees la escritura, tu pensamiento
tiene que estar lleno. Cristo es el cordero de Dios
que quita el pecado del mundo. Cristo es el juez justo a quien
se le ha entregado todo juicio. Cristo no te va a acusar. Cristo
o es tu juez que te va a condenar, o Cristo es tu abogado, o Cristo
es tu justicia. Pero Cristo de ninguna manera
es el acusador. en salmo capítulo dos versículo
doce dice honrat al hijo y justamente veíamos que aquí en Juan Juan
dice que el padre le entregó todo el juicio al hijo para que
le honren al hijo igual como honran al padre y el salmo dice
honrat al hijo para que no se enoje y perezcaisen el camino
él no te va a acusar o es tu abogado O te vas a encontrar
con él y vas a experimentar toda su ira. O él llevó tus pecados
en la cruz y te vistió de justicia y entonces no hay condenación
para los que están en Cristo Jesús. O te vas a encontrar con
su ira y no vas a poder llegar al Padre. Porque fuera del Señor
Jesucristo, Dios es fuego consumidor. Y el pasaje dice, honrad al Hijo
para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues inflama de
pronto su ira. ¡Bienaventurados los que en él
confían! ¡Bienaventurados los que en él
confían! Damos gracias a Dios porque no hay condenación para
aquellos que son bienaventurados y son bienaventurados aquellos
que están en Cristo Jesús ahora pues ninguna condenación hay
para los que están en Cristo Jesús justificados hay ciertamente
un juicio y habrá acusador y habrá juez pero que bendición poder
saber que podemos llegar a ese juicio vestidos con la justicia
del señor Jesucristo. Qué bendición saber que tenemos
para con el padre a Jesucristo el justo, el cual es el abogado,
es la propiciación por nuestros pecados, es nuestra nuestro defensor,
es nuestra justicia, es nuestra perfección, es todo lo que el
padre demanda en el juicio, ¿Qué gran bendición poder saber
que si crees la Escritura, no está pasando por tu mente el
hecho de que Cristo te va a acusar? Cristo, según la Escritura, puedes
hallarte con su ira. Si Él te salva, no hay condenación. Se inflama de pronto su ira. Honra al Hijo. se le ha dado
el juicio para que se dé honra como se honra al Padre. Y Jesús
sigue repitiendo, yo y el Padre uno somos. Yo soy Dios igual
con el Padre. Por eso puedo hacer lo que hago,
porque soy por encima del día de reposo, porque estoy por encima
de la ley y no vine a abrogar la ley, sino a cumplirla. No
importa si eso te enoja, esa es la verdad. Y el Señor lo está
repitiendo otra vez porque es importante que quede claro quién
es el Señor Jesucristo. Ahora, el Señor Jesucristo nos
dice aquí, si verdaderamente crees la Escritura, vas a entender
para qué se dio la ley. La ley es la que acusa. Si crees la Escritura, no estás
confiando en que puedes ser salvo por la ley. Si estás confiando
en que puedes ser salvo por la ley, déjame decirte, tristemente,
te estás engañando. no crees la escritura, porque
la escritura en ninguna parte muestra, en ninguna parte se
encuentra que el propósito de la ley haya sido salvar a alguien
por la ley. El propósito que enseña toda
la Escritura, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, es que
era mostrar al hombre su incapacidad, era dejar al hombre en desesperación,
viendo cuán incapaz era de cumplir esa perfecta ley de Dios. Ese
es el propósito de la Escritura, mostrar, encerrar y mostrar nuestra
incapacidad. Si tú piensas que eres capaz
de cumplir la ley, no crees la Escritura. estás creyendo como
ellos creían. ¿Sabes qué es lo que ellos creían?
Interpretaciones que habían hecho acerca de la escritura. Ellos
habían interpretado la ley a su manera y esas interpretaciones
que ellos habían dado de la ley, esas sí las cumplían. Esas seguro
que las cumplían. ¿Sabes? Tener interpretaciones
y sujetar nuestra vida a interpretaciones normalmente significa que has
bajado la norma. ¿Sabe? La ley no demanda tu mejor
esfuerzo. La ley demanda perfección. La
ley demanda un cumplimiento total, no solo de lo que dice la letra,
sino del espíritu de la ley. Y el Señor Jesús dejó claro cuando
dijo, ustedes creen que cumple la ley porque ustedes dicen que
no cometen adulterio. Pero el Señor les dijo, cualquiera
que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró en su corazón. Si
se trata de solo cumplir exteriormente, puede ser que te sientas bien
y te sientas impresionado de tu justicia. Pero sabes, cuando
verdaderamente el Señor te revela qué es la ley, la ley es su carácter
moral, la ley es su gloria de la que hemos perdido por el pecado.
Cuando dice la Escritura, por cuanto todos pecaron, están destituidos
de la gloria de Dios. Esa es la ley de Dios. Dios dice
no cometerás adulterio porque Dios es fiel. Dios dice que no
hables falso testimonio contra tu prójimo porque Dios es verdadero. La ley no son cosas que Dios
hace, es el carácter de Dios y es claro para nosotros. somos
incapaces de cumplir la ley y sabe una sola cosa hacemos todos los
días quebrantar todos los mandamientos de la ley de Dios porque el que
quebranta uno de los mandamientos ha quebrantado toda la ley la
ley si crees la escritura te va a quedar claro que la ley
es la que te acusa Ten mucho cuidado, tal vez sabes la escritura,
tal vez has memorizado la escritura, tal vez hablas de Cristo, pero
tienes mucho cuidado de no trabajar el sábado, de no comer cierta
comida, porque crees que ahí está tu salvación. Déjame decirte,
tristemente, eso está mostrando no crees verdaderamente la escritura. Estás creyendo interpretaciones
que se le han dado a la escritura, y eso es triste. Sabe, es muy
fácil cumplir las cosas y querer que otros cumplan las cosas que
nosotros creemos que quiere decir. Pero sabe, es necesario clamar
al Señor para que Él revele lo que verdaderamente dice y no
lo que el hombre cree que dice. Normalmente vamos a creer que
dice cosas que nosotros podemos cumplir. Pero la ley no la puede
cumplir el hombre. El hombre es totalmente incapaz
de cumplir la ley de Dios. Por eso es que Cristo vino. Si
alguien pudiera cumplir la ley, pues, no habría sido necesario
que el Señor Jesucristo viniese. Quisiera que pudiéramos escuchar
un poco acerca, un poco, porque no pudiéramos escuchar todo lo
que Dios, la Escritura dice acerca acerca de la ley. Y no olvidar
algo importante, la escritura es la mejor intérprete de la
escritura y es necesaria la guía del Espíritu Santo. No confíes
en tu opinión, clama al Señor que el Espíritu Santo te enseña
y te guía la verdad porque para eso vino el Espíritu Santo. No
confíes en lo que dicen los libros de tus maestros. Hay gente que
te deja leer la Biblia, pero tienes que hacerlo con un librito
que ellos han escrito porque, según ellos, solo con escritura
te puedes perder. Mentira. Es el Espíritu Santo
el que nos guía a la verdad. Es necesario clamar que él nos
enseñe qué verdaderamente dice la escritura para creer lo que
verdaderamente dice la escritura. Y dice la Biblia así en Galatas
capítulo 3 versículos 6 al 29. Así Abraham creyó a Dios y le
fue contado por justicia. Sabed por tanto que los que son
de fe estos son hijos de Abraham y la escritura Previendo que
Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de
antemano la buena nueva a Abraham, diciendo, En ti serán benditas
todas las naciones. De modo que los que son de la
fe son bendecidos en el creyente Abraham. Porque todos los que
dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito
está, maldito todo aquel que no permaneciere en todas las
cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas. Y porque
por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque
el justo por la fe vivirá. Y la ley no es de fe, sino que
dice, el que hiciera estas cosas vivirá por ellas. Cristo nos
redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición,
porque escrito está, maldito todo el que es colgado en un
madero. para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase
a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa
del Espíritu. Hermanos, hablo en términos humanos.
Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo
invalida ni le añade. Ahora bien, a Abraham fueron
hechas las promesas y a su simiente. No dice y a las simientes como
si hablase de muchos, sino como de uno. y a tu simiente, la cual
es Cristo. Esto pues digo, el pacto previamente
ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino 430 años
después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia
es por la ley, ya no es por la promesa. Pero Dios la concedió
a Abraham mediante la promesa. Entonces, ¿para qué sirve la
ley? fue añadida a causa de las transgresiones
hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa,
y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador, y el
mediador no lo es de uno solo, pero Dios es uno. Luego la ley
es contraria a la promesa de Dios en ninguna manera. porque
si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente
por la ley. Mas la escritura lo encerró todo
bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo,
fuese dada a los creyentes. Pero antes que viniese la fe,
estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella
fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido
nuestro hallo para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos
justificados por la fe, Pero venid de la fe, ya no estamos
bajo hallo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que habéis sido
bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay
judío ni griego, no hay esclavo ni libre. No hay varón ni mujer,
porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús, y si vosotros
sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos
según la promesa. Y aquí está claro el propósito
de la ley. Si de veras crees la ley. Si de veras crees a Moisés, si
de veras crees la palabra, no estás intentando salvarte por
el cumplimiento de la ley. La ley no se dio para salvar
y es la ley que acusa. La ley no tiene misericordia,
la ley exige cumplimiento perfecto. Y otro pasaje dice en Romanos
2, 14, 16, porque cuando los gentiles que no tienen ley hacen
por naturaleza lo que es de la ley, Estos, aunque no tengan
ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita
en sus corazones, dando testimonio a su conciencia y acusándoles
o defendiéndoles sus razonamientos en el día en que Dios juzgará
por Jesucristo los secretos de los hombres conforme a mi Evangelio. No pienses que Cristo te va a
acusar. Pero si estás confiando en la ley de Moisés, si estás
confiando en alguien más que no es Cristo, es trágico. Es trágico porque dice, honrada
al Hijo, porque se enflama de pronto su ira y puedes perecer
en el camino. Bienaventurados, no dice los
que en Moisés confían. No dice bienaventurados los que
en la ley confían. No dice bienaventurados los que
en su religión confían. Dice bienaventurados los que
en Él, en el Hijo de Dios, en el Señor Jesucristo confían.
Esos son bienaventurados. ¿Crees realmente en la Escritura? Y el Señor termina diciendo,
Porque si creyeses a Moisés, me creeríais a mí, porque de
mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos,
¿cómo creeréis a mis palabras? Creer a Moisés es creer a Cristo. Creer a Moisés es creer a Cristo. Creer a Moisés es creer que Moisés
escribió de Cristo que es la simiente de la mujer, aquel que
iba a aplastar la cabeza de Satanás y que aplastó la cabeza de Satanás. Cristo es el contenido de la
escritura es Cristo. Si leemos la escritura y vemos
cualquier otra cosa, es normal para alguien que está muerto
en pecados. Si lees la escritura y solo estás
motivado por la escritura, hacer un hombre moral, hacer un hombre
más bueno, pero no miras la maravillosa riqueza del señor Jesucristo
y no miras que él es el cordero perfecto, si no miras que él
es la justicia requerida por la ley, si no miras que él es
la santidad necesaria para ver a Dios, si no miras que él es
el cordero perfecto que es la propiciación por nuestros pecados,
si no le miras levantado en la cruz, hecho maldición por causa
de la ley que dice que es maldito todo el que es colgado en un
madero, Si no le miras allí como aquel que vino a salvar a su
pueblo de sus pecados, es que en verdad no crees la escritura. No quiere decir que no lees la
Biblia. No quiere decir que no sabes
versículos. Probablemente tu versículo favorito es Juan 3,
16. Y después de eso, todo lo demás no te gusta. Creer la escritura es creer Dios
como Él ha hablado de sí mismo. Creer la Escritura es creer lo
que Dios ha hablado acerca de su Hijo, el Señor Jesucristo.
Creer a Dios es creer lo que Él ha dicho acerca del hombre.
No hay manera de conocer al hombre si no es conociendo a Dios. El
hombre es imagen de Dios. Y para poder verdaderamente conocer
al hombre es necesario que Dios se rebele a nosotros mismos.
Antes que Dios abra nuestros ojos y nos muestre quién es Él,
nosotros pensamos bien de nosotros mismos. Nosotros pensamos que
Dios está a punto de aplaudirnos por lo bueno que somos. Pero
¿sabe por qué? Porque estás creyendo en un Dios
de tu imaginación, en un Dios de pensamientos extraviados como
estos que pensaban que Jesús los iba a acusar delante del
Padre. Pero cuando Dios abre tus ojos y empiezas a ver, Cristo
es Dios hecho hombre, Cristo es la imagen misma de su substancia,
Cristo es Emanuel, Dios con nosotros. Cristo es el cordero de Dios
que quita el pecado del mundo. Y empiezas a mirar, empiezas
a mirar, yo no soy tan bueno como pensaba. Lo que yo hago
no es cumplir la ley. Todo el tiempo estoy adorando
a un Dios que no es Dios, estoy amando algo más que a Dios verdadero. Estoy amando más la aprobación
de la gente porque estoy más necesitado de que me haga sentir
bien lo que dicen, de que me acepten y tengo miedo de que
ellos me rechacen. Todo eso es señal de que no estás
creyendo en verdad la palabra de Dios. Pero cuando Él abre
tus ojos y te muestra quién es Él y puedes mirar quién eres
tú, entonces venir corriendo al Señor Jesucristo y Dios pone
en su lugar tus pensamientos, puedes acercarte confiadamente
a Dios y sabes que Él no te va a acusar Y tampoco te va a juzgar
porque tus pecados han sido ya juzgados sobre su persona, y
han sido ya castigados en su cuerpo sobre el madero. Sabes
que Él es, como dice la Escritura, abogado tenemos para con el Padre
a Jesucristo el justo, el cual es la propiciación por nuestros
pecados, no sólo por los nuestros. sino por los de todo el mundo.
Y qué paciencia de este Señor Jesucristo, de este Dios hecho
hombre, qué paciencia de este Cordero de Dios, que a pesar
del enojo de esta gente y de su necedad, sigue proclamando,
proclamando, y hablándoles, y dejándolos totalmente sin excusa. Un día
le dijeron, también somos ciegos, y les dijo, bueno, si ustedes
hubieran dicho que son ciegos, pues no tendrían pecado, pero
ya que dicen que ven, porque El Cordero de Dios estuvo ante
sus ojos y pacientemente les fue explicando. Y sabe, así tenía
que ser. Aquellos que creyeron como Nicodemo,
como la mujer samaritana, como Felipe, como Natanael, eran iguales. La única diferencia es que Dios
que es rico en misericordia, al igual que a nosotros, nos
había elegido desde antes de la fundación del mundo. Y a su
debido tiempo abrió nuestros ojos, a su debido tiempo nos
dio vida, a su debido tiempo nos mostró que antes, aunque
sabíamos mucho de la Biblia, no creíamos la Biblia, no le
creíamos a Dios. Hasta que Él nos mostró, y nos
mostró cuán engañados estábamos de pensar que cumplíamos la ley
de Dios. y nos mostró qué es su ley y cuán fracasados y lejos
estábamos de poder cumplirla. Y entonces nos mostró que lo
que había que hacer era venir rendidos. reconociendo nuestra
incapacidad, reconociendo nuestra miseria, venir corriendo al Señor
Jesucristo. Venir corriendo al Señor Jesucristo
en arrepentimiento y fe. Levantar los ojos, como hizo
el pueblo de Israel, y vieron aquella serpiente en el madero,
que es la figura que dice Jesús en el capítulo 3 de Juan, que
así como Moisés levantó a la serpiente en el desierto, así
es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que
todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna,
porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo,
sino para que el mundo sea salvo por él. El que cree en el Hijo
tiene la vida, el que rehúsa creer en el Hijo de Dios no verá
la vida, sino la ira de Dios está sobre él. Si Dios te está
mostrando que no has creído correctamente, pero está empezando a hablar,
clama al Señor que siga hablando a tu corazón, clama que te dé
fe, y ven al Señor Jesucristo. Amén. Señor bendito y poderoso que
habitas en los cielos, gracias Padre por tus palabras, gracias
por tu mensaje Señor, gracias por el mensajero Señor que nos
ha utilizado para podernos recordar a Dios tus bellas palabras. Señor,
gracias por revelarnos Tu Hijo Dios, y que ahora podemos saber
y entender, Dios, que nosotros no tenemos absolutamente ningún
mérito, Dios, para poder comprender esa vida eterna, Padre, sino
que solo ha sido por Tu única misericordia que se te fue el
comido. Gracias, Señor, por ese amor,
Un condicional que Tú tienes día a día, que nos preservas,
Dios, nos guardas. Clamamos, Señor, que a pesar
de cada uno, Señor, de los errores, de los pecados, que Tú, Señor,
sigas con esa paciencia, Señor, mostrándonos y guiándolo, Señor,
en cada momento. Señor, respídanos en esta cara,
hermano, si esta voluntad, el proyecto de unierto que se trae
aquí para escucharte, ya no va a ocupar. Te pedimos todo lo
que estés, Jesús. Amén.

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Joshua

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