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Cristo el Hijo de Dios

John 3:31-36
Joel Coyoc June, 7 2020 Video & Audio
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Joel Coyoc June, 7 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about Jesus as the Son of God?

The Bible declares that Jesus is the Christ, the Son of God, sent by the Father for our salvation (John 3:35).

The Scriptures affirm that Jesus is the Son of God, which is essential for understanding His divinity and the nature of salvation. As John 3:35 states, 'The Father loves the Son and has given all things into His hand.' This relationship signifies that Jesus possesses divine authority and the ability to grant eternal life to those who believe in Him. It is through His identity as the Son of God that we understand the fullness of God’s redemptive plan through Christ, who was sent to save the world (John 3:16).

John 3:35, John 3:16

How do we know Jesus is the true testimony of God?

Jesus's works and the fulfillment of prophecy serve as evidence of His divine testimony (John 3:32-33).

The truth of Jesus's identity as the Son of God is substantiated by His miraculous works and the prophecies fulfilled in Him. John 3:32 states, 'He bears witness to what He has seen and heard, yet no one receives His testimony.' This highlights not only the rejection faced by Jesus but also emphasizes that those who accept His testimony affirm that God is true. The fulfillment of Old Testament prophecies, His miraculous signs, and the divine nature of His teachings lend credence to the claim that He is indeed God's final and ultimate revelation.

John 3:32-33

Why is being born again necessary for salvation?

Being born again is essential because it grants spiritual life, enabling us to see and enter the kingdom of God (John 3:3).

In John 3:3, Jesus explains to Nicodemus that 'unless one is born again, he cannot see the kingdom of God.' This spiritual rebirth is necessary because, without it, we remain in a state of spiritual death due to our inherent sin. The new birth, wrought by the Holy Spirit, transforms our hearts and enables us to perceive the glory of Christ, leading to genuine faith and reconciliation with God. Thus, being born again is not only pivotal for entering the kingdom of God but also for experiencing the fullness of life that is found in Christ.

John 3:3

What does it mean that God loves the world?

God's love for the world is expressed through the giving of His only Son for humanity's salvation (John 3:16).

God's love for the world is epitomized in John 3:16, which states, 'For God so loved the world that He gave His only Son, that whoever believes in Him should not perish but have eternal life.' This sacrificial love underscores the depths of God’s grace and mercy, provided through Christ. It highlights that God’s intention is redemptive; He desires for all to come to repentance and have eternal life through faith in Jesus. This foundational truth challenges us to embrace the enormity of God’s love and to reflect that love as we share the gospel.

John 3:16

Sermon Transcript

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Buenas tardes hermanos, abrimos
nuevamente nuestras Biblias allí en el Evangelio según San Juan. Vamos a dar lectura al capítulo
3 del Evangelio de Juan. La palabra de Dios dice, había
un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal
entre los judíos. Este vino a Jesús de noche y
le dijo, Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro,
porque nadie puede hacer estas señales que tú haces si no está
Dios con él. Respondió Jesús y le dijo, de
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no
puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo, ¿cómo puede
un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda
vez en el vientre de su madre y nacer? Respondió Jesús, de
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del
espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido
de la carne, carne es, y lo que es nacido del espíritu, espíritu
es. No te maravilles de que te dije,
os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere,
y oye su sonido, mas ni sabes de donde viene, ni a donde va.
Así es todo aquel que es nacido del espíritu. Respondió Nicodemo
y le dijo, ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo,
¿Eres tú maestro de Israel y no sabes esto? De cierto, de cierto
te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto testificamos,
y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales
y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie
subió del cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo
del Hombre que está en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente
en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga
vida eterna. Porque de tal manera amó Dios
al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree No se pierda, mas tenga vida eterna. Porque
no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino
para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree no es condenado,
pero el que no cree ya ha sido condenado porque no ha creído
en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación,
que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas
que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel
que hace lo malo, aborrece la luz, y no viene a la luz para
que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad,
viene a la luz para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Después de esto vino Jesús con sus discípulos a la tierra de
Judea y estuvo allí con ellos y bautizaba. Juan bautizaba también
en Enón junto a Salim porque había allí muchas aguas y venían
y eran bautizados. Porque Juan no había sido aún
encarcelado. Entonces hubo discusión entre
los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación. Y vinieron a Juan y le dijeron
Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del cordán,
de quien tú diste testimonio, bautiza y todos vienen a él.
Respondió Juan y dijo, no puede el hombre recibir nada si no
le fuere dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos
de que dije yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante
de él. El que tiene la esposa es el esposo. Mas el amigo del
esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la
voz del esposo. Así pues este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero
que yo mengüe. El que de arriba viene es sobre
todos. El que es de la tierra es terrenal,
y cosas terrenales habla. El que viene del cielo es sobre
todos. Lo que vio y oyó esto testifica. Y nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio es
de atestigua que Dios es veraz. Porque el que Dios envió, las
palabras de Dios habla, pues Dios no da el espíritu por medida. El Padre ama al Hijo y todas
las cosas ha entregado en su mano. El que cree en el Hijo
tiene vida eterna, pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá
la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. Amén. Vamos a meditar los versículos
del 31 al 36, y el tema es Cristo, el Hijo de Dios. Cristo, el Hijo
de Dios. Es bueno que sigamos recordando
qué es, cuál es la razón que el Espíritu Santo puso en el
corazón del apóstol Juan al escribir este libro. El propósito de Juan,
que es el propósito que el Espíritu Santo tenía para este libro es,
hizo además Jesús muchas otras señales que no están escritas
en este libro. Pero las que se han escrito,
se han escrito para que sepáis que Jesús es el Cristo, el Hijo
de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre. Juan el apóstol, guiado por el
Espíritu Santo, está en todo momento llamando nuestra atención
hacia Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo
que él es el hijo de Dios, tengas vida en su nombre. Es el propósito
que Dios el Espíritu Santo tenía al inspirar a Juan el apóstol
a escribir este evangelio. Cuando terminamos en la mañana
de meditar con la frase, es necesario que él crezca, pero que yo Si recordamos que cuando escribió
Juan no dividió por versículos, y uno podría pensar que quizá
está haciendo un resumen de todo lo que ha tratado el capítulo
3, o pudiera ser que sea una continuación
de algo que Juan el Bautista estaba diciendo. No importa si
es el apóstol Juan o si es Juan el Bautista, algo que importa
es el Espíritu Santo con toda seguridad, que es quien inspiró
la Escritura, y justamente llamando nuestra atención hacia el hecho
de que decía es que él mengúe, que él crezca y que yo mengúe,
es necesario que él crezca y que yo mengúe, y no es que él crezca
porque hay cambio en él, él no puede crecer porque él es grande,
él es magnífico, él es el señor de la gloria, es el sentido de
magnificar a Cristo, haciéndolo grande a los ojos de la gente
en el sentido que explicaba en la mañana, el sentido de que
un telescopio magnifica cosas que ya de por sí son grandes,
pero por la distancia las percibimos pequeñas, y el propósito de cuán
el propósito de aquellos que Dios ha enviado es magnificar
a Cristo. No es importante si somos admirados,
si somos reconocidos, eso es intrascendente. El propósito
es que Cristo sea magnificado, es mostrar por la obra del Espíritu
Santo, cuán grande, cuán maravilloso, cuán valioso, cuán La Escritura dice, el que de
arriba viene es sobre todos. El que es de la tierra es terrenal
y cosas terrenables habla. El que viene del cielo es sobre
todos. Y aquí está magnificándose a
Cristo. Él, Cristo, el Hijo de Dios,
es ese que viene de arriba. Él es el que viene del cielo.
Él es Cristo, el Hijo de Dios, que viene de Dios. que es Dios,
que en el principio era con Dios y que todas las cosas por Él
fueron hechas y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.
Cristo es el que viene de arriba, Cristo es el que viene del cielo,
Cristo es el que está lleno de Dios, toda la plenitud de la
Deidad habita corporalmente en Él. Cristo es, como dice el mismo
Evangelio, vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad. Y el propósito aquí es de magnificar,
de mostrar cuán grande, cuán valioso, cuán atractivo es el
Señor Jesucristo para su pueblo, para sus ovejas. Aquel que cuando
estamos muertos en nuestros delitos y pecados le vemos sin atractivo
para que le deseemos. aquel menospreciado y experimentado
en quebranto. Pero cuando Dios da vida a su
pueblo, cuando Dios abre sus ojos y les muestra quién es Cristo,
entonces Cristo es reconocido como aquel que viene de arriba.
Y el pecador que estaba con soberbia persiguiendo En el suelo dice,
¿Quién eres, Señor? Y le ve magnífico como es, le
empieza a ver grande como es, le empieza a ver como el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo, le empieza a ver como
la justicia que necesita y que ya no hace falta y que no sirve
para nada lo que yo pretendo que sea justicia. Empieza a mirar
como pérdida la justicia que es por la ley y empieza a buscar
ser hallado solamente en la justicia de Cristo. Solamente en la limpieza
que puede dar la sangre del Señor Jesucristo. Empieza a ver a Dios
mismo, a Dios, el creador y sustentador de todas las cosas. Aquel que
dice la Biblia, porque de él, por él y para él son todas las
cosas. Ese es el Señor Jesucristo. Él
es el que viene de arriba. Él es el que está de Dios y dice,
el padre ama al hijo, él es el que es amado del hijo. Es interesante
que estaba pensando y dije la la semana pasada, que quizá uno
de los versículos más famosos es Juan tres dieciséis, y probablemente
porque en el desvío de la verdad y el tener un evangelio donde
pensamos que el centro es el hombre, Tendemos a pensar quizá
que es el versículo más relevante del capítulo 3 de San Juan. Pensamos que el 16, pero es interesante
que yo creo que personalmente que el versículo más relevante
es el versículo 35, porque por el versículo 35 es que hay el
versículo 16. El versículo 35 dice, el padre
ama al hijo y todas las cosas ha entregado en su mano. El padre
ama al hijo. de tal manera amó Dios al mundo.
Sí, pero Dios amó al mundo porque el Padre ama al Hijo, y porque
Dios dio a su Hijo, pero Dios le ha entregado al mundo, porque
esos salvos por creer en su nombre son su esposa. El Padre ama al
Hijo, y qué importante es poder mirar el Evangelio desde el punto,
no Dios amó al mundo, sino el punto, el Padre ama al Hijo y
todas las cosas ha entregado en su mano. Recordemos que Dios
ha hecho todo para su gloria. El único que complace al Padre
es el Señor Jesucristo. Este es mi Hijo amado en quien
tengo complacencia. Sabe, el Padre mirándose en su
Hijo porque es la imagen misma de su substancia. Y así tiene
que ser. No puede haber otra cosa que
deje expasiado al Padre, sino viéndose en su Hijo. Es el Señor
Jesucristo que trae complacencia. Este es mi hijo amado en quien
tengo complacencia, a él oíd. Cristo magnificado, abriendo
nuestros ojos y mostrándonos cuán maravilloso, cuán valioso,
cuán Atractivo es en verdad el Señor Jesucristo, cuán necesario
para nuestra alma. Cristo es todo lo que necesitamos.
En Cristo está la plenitud de la Deidad. En Cristo es que hay
esperanza. Antes de estar sin Cristo estábamos
muertos en delitos y pecados, sin esperanza y sin Dios en el
mundo. Cristo es lo que necesito. Y
sabe sólo cuando abre nuestros ojos, porque antes ciegos no
podíamos ver la magnificencia del Señor Jesucristo, no podíamos
ver su gloria, esa gloria que hizo a Isaías clamar, ¡ay de
mí que soy muerto! Esa gloria que ha hecho a lo
largo de los siglos a su pueblo ponerlo en tierra y poder mirar
quién es él y entonces mirar verdaderamente quién soy yo y
poder clamar, ¡ay de mí que soy muerto! Pero entonces, Cuando
él me muestra quién soy, él extiende su mano de misericordia y de
gracia, y dice, has sido quitada tu culpa. La sangre de Jesucristo,
su Hijo, nos limpia de todo pecado. Es el Cordero que fue destinado
desde antes de la fundación del mundo. Es el Cordero mediante
el cual fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir,
no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre
preciosa del Señor Jesucristo. Cristo el Hijo de Dios es es
el que da testimonio dice la Escritura dice un contraste antes de pasar al
segundo punto es el apóstol Pablo escribe y justamente dice que
el primer el primer Adán es terrenal pero el segundo Adán es del cielo
y el segundo Adán es el Señor Jesucristo Y es importante que
podemos mirar que aquí está enfatizándose algo que Cristo mismo le dijo
a Nicodemo cuando le dijo, es necesario nacer de nuevo. nacemos
del primer Adán con una naturaleza terrenal, carnal, como seres
humanos muertos sin vida espiritual, y solamente es en el segundo
Adán, en el que viene del cielo, en el Señor Jesucristo, en aquel
que venció la muerte, en aquel que es la resurrección y la vida,
que por gracia y misericordia de Dios da vida espiritual a
su pueblo. El versículo treinta y dos dice,
Y lo que vio y oyó, esto testifica, y nadie recibe su testimonio. Cristo, el Hijo de Dios, da testimonio,
un testimonio verdadero. Da testimonio, un testimonio
verdadero. Un testimonio verdadero acerca
de que Dios es veraz y todo hombre es mentiroso. Y ese testimonio
lo da por las obras que Él hizo. Sus obras testificaban acerca
de la autenticidad de que Él es de quien habla todo el Antiguo
Testamento. El apóstolo Juan, escribiendo
acá, dice que ese que es del cielo es por encima de todos.
Nicodemo dijo, nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios
no está con él. Y eso es verdad. Pero Elías hizo
señales. Eliseo hizo señales. Pero Cristo
es distinto. Él está por encima de todos.
No es simplemente alguien que Dios estaba con Él y por lo tanto
hacía señales, sino es Dios mismo. ¿Y sabe? Él es el cumplimiento
de la ley. Él es el cumplimiento de los
profetas. Él estaba dando testimonio al cumplirse Todas las profecías
que se habían hecho anticipadamente. Se profetizó que iba a nacer
de mujer y él nació de mujer y nació bajo la ley. No tuvo
nada que ver José, el santo ser que nacerá será hijo del altísimo
porque el espíritu del Señor vendrá sobre ti y te cubrirá.
Se dijo que iba a nacer en Belén, y contrario a todas las posibilidades,
porque no estaban allí sus padres, Dios puso en el corazón de un
rey pagano el que decidiera hacer un censo que los hiciera volver
a ese lugar, y nació en ese lugar. Se cumplió tantas escrituras,
él era el cumplimiento de toda la profecía, y en sí mismo, su
mismo ser estaba siendo un testimonio de la verdad, un Él mismo es la verdad. Él dijo,
yo soy el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al
padre si no es por mí. Un testimonio verdadero, su misma
persona testifica y su testimonio es verdadero. Hoy hay una frase
muy de moda. Y es que la gente dice que no
hay tal cosa como la verdad absoluta. Dice la gente, cada quien tiene
su verdad. Tú tienes tu verdad, yo tengo mi verdad y todos tienen
su verdad. Es un total disparate. no tiene sentido que cada quien
tiene su verdad. Hay algo como la verdad absoluta.
Cristo es la verdad absoluta. Su evangelio, como ha sido revelado,
es verdad absoluta. Cristo dijo, yo soy el camino,
yo soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al padre si no es
por mí. Y en ese sentido de que cada quien tiene su verdad, salen
diciendo cosas como, pues todas las religiones son buenas. Probablemente
sean buenas, pero ninguna te puede llevar a Dios. Lo único
a lo cual te pueden llevar todas esas cosas es a la condenación. Hay camino que al hombre parece
derecho, pero su fin es camino de muerte. Una verdad importante
es, hay un testimonio que es verdad absoluta, y es el testimonio
que Dios ha dado. Dios ha dado testimonio por medio
de la creación. Una creación que dice tanto y
con tanta fuerza, pero que el hombre en su rebelión prefiere
apagar la voz de esa revelación. Y esa revelación, dice la escritura,
es suficiente para dejarle sin excusa. Más sin embargo, se ha
seguido dando testimonio a través de la palabra escrita, pero a
través de la palabra viva. Uno de los títulos del Señor
Jesucristo es Emmanuel, Dios con nosotros, Dios, el Dios del
universo, el Dios que sostiene toda la creación, tomó forma
humana y estuvo aquí en esta tierra. Y eso es testimonio,
y es testimonio suficiente. suficiente para traer condenación
a que persista en no creer el testimonio que es verdadero,
pero tristemente la verdad triste es lo que dice el Señor Jesucristo
que ya se lo había dicho antes a Nicodemo y dice aquí nadie
recibe su testimonio y a Nicodemo él ya le había dicho y no recibís
nuestro testimonio. Qué triste. Trágico. Y sería la gran tragedia que
con todo ese testimonio sumamente fuerte, toda la humanidad habría
ido directamente al infierno y trayendo aún una mayor condenación. Pero qué maravilloso es que Dios
en su misericordia eligió a un pueblo y obró un milagro, le
hizo nacer de nuevo, le dio una nueva naturaleza, porque el hombre
natural, el hombre carnal, el hombre terrenal, el que nace
del primer Adán, no percibe las cosas que son del Espíritu de
Dios porque para él son locura y se han de discernir espiritualmente.
Damos gracias a Dios porque nos dio vida en Cristo y entonces
vimos que Cristo es magnífico, vimos que Cristo es nuestra necesidad,
que Cristo es nuestro todo, que Cristo es la provisión de todo
lo que Dios demanda, solo porque él nos dio vida,
porque el hombre terrenal habla de cosas terrenales. Por eso
el apóstol Pablo después dice, si pues habéis resucitado con
Cristo, poned la mira en las cosas de arriba, donde está Cristo
sentado a la diestra de Dios, poned la mira en las cosas de
arriba, no en las de la tierra, porque habéis muerto con Cristo
y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Ese gran
testimonio que es verdadero que nadie recibe, que no lo hubiéramos
recibido aún nosotros, que mucho tiempo obstinadamente rechazamos,
hasta que Dios en su gracia nos dio vida y nos atrajo con lazos
de amor, hasta que Dios nos humilló. Y ahora podemos decir con el
salmista, bueno me es haber sido humillado. Antes que fuera humillado,
descarriado andaba. el versículo treinta y cinco
cuando habla de Cristo el Hijo de Dios dice que el Padre que
Cristo el Hijo de Dios ha recibido todo de su Padre Cristo el Hijo
de Dios ha recibido todo de su Padre y qué maravilloso es el
poder mirar que el amor del Padre el amor tan grande e infinito
del Padre que hace que Cristo sea lleno de Dios porque dice
no da el espíritu con medida. El Señor Jesucristo está lleno
de toda la plenitud de la deidad habita corporalmente en él. Y
como ese amor del padre es el que ha bendecido a los elegidos
de Dios. Él le ha entregado todo en su
mano y nos ha entregado al hijo. nos ha hecho la novia del cordero,
nos ha hecho sus ovejas que oímos su voz y le seguimos. Dios ha entregado todo por el
gran amor que le tiene a su hijo, le ha entregado todo en su mano
y le ha entregado el reino y le ha exaltado hasta los humos.
Él fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz, pero Dios le
ha dado un nombre que es sobre todo nombre para que en el nombre
de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,
en la tierra y debajo de la tierra y toda lengua confiese que Jesucristo
es el Señor para gloria del Padre. Dios le ha dado todas las cosas.
El Salmo 2 es un Salmo que habla de cómo Dios ha entregado todo. hay gente que cree que es poderosa
en este mundo, hay naciones que de pronto se sienten poderosas,
pero dice el señor se reirá de ellos y dice que no provoquen
la ira del hijo porque se inflama de pronto su ira. Dios ha entregado todo, Dios
ha entregado todo en sus manos, le ha entregado un pueblo, un
pueblo precioso que por gracia y misericordia Dios los escribió
en el libro de la vida del Cordero desde antes de la fundación del
mundo. Un pueblo para el cual Dios proveyó
su salvación desde antes de la fundación del mundo. Una salvación
gloriosa, una salvación completa, una salvación tan grande, una
salvación tan grande que cuando pensamos en la frase nadie recibe
el testimonio. Y aquí hay una diferencia entre
dos clases de personas. Nadie recibe su testimonio. El
que recibe el testimonio hacia Dios verás. El que no recibe
el testimonio sostiene que Dios es mentiroso. Y aunque no lo
dicen así, se la pasan diciendo cosas como que cada quien tiene
su verdad, pero en el fondo lo grave es se está diciendo Dios
es mentiroso. Dios es mentiroso, y el resultado
final es, el resultado final es la diferencia entre la vida
y la muerte. La Biblia dice aquí, el que recibe
su testimonio es testigo a que Dios es veraz, porque el que
Dios envió, las palabras de Dios habla, pues Dios nos da el espíritu
por medida. El padre ama al hijo y todas
las cosas ha entregado en su mano. El que cree en el hijo
tiene vida eterna. El que rehúsa creer en el Hijo
no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. El que cree en el Hijo tiene
vida eterna. Damos gracias a Dios porque no
podemos hacer otra cosa que agradecerle, porque creemos, porque Él nos
dio vida. creemos porque la diferencia
lo hace la riqueza de su misericordia, lo hace su gracia. Nosotros,
dice Pablo, éramos lo mismo que los demás hijos de ira, pero
Dios en su gracia y su misericordia nos ha dado vida, nos ha dado
ojos para ver lo magnífico que es Cristo, su magnífica salvación,
su magnífica justicia, y nos ha hecho mirar que no hay nada
que se pueda comparar con ello y que eso es lo que Dios demanda.
Y que la única manera de tener eso que Dios demanda es correr
desesperadamente, es poner nuestros ojos y mirar así como ellos miraban
la serpiente cuando eran mordidos. No había más que hacer que mirar
creyendo que a pesar de la mordedura ibas a vivir, no ibas a ser muerto
por el veneno de la serpiente. Mirar a Cristo con ojos de fe,
porque Dios nos ha dado vida. Eso nos ha hecho creer, creer
en el Hijo de Dios. Y dice 1ª de Juan, capítulo 5, versículo 10. Voy a leer desde el versículo
seis, dice, este es Jesucristo que vino mediante agua y sangre,
y no mediante agua, sino mediante agua y sangre, y el Espíritu
es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad, porque
tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo
y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los
que dan testimonio en la tierra, el espíritu, el agua y la sangre. Y estos tres concuerdan. Si recibimos
el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios,
porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca
de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios
tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a Dios le ha hecho
mentiroso porque no ha creído en el testimonio que Dios ha
dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio que Dios
nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. El que
tiene al Hijo tiene la vida. El que no tiene al Hijo de Dios
no tiene la vida. Y es lo que dice el versículo
36. El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que rehúsa
creer en el Hijo de Dios no verá la vida, sino que la ira de Dios
está sobre él. Cristo es el cumplimiento. El
hecho de que cumplió la profecía es testimonio. Su presencia es testimonio. Él
vino para mostrar al Padre. Yo y el Padre uno somos. El que
me ha visto a mí, ha visto al Padre. Y Cristo seguirá cumpliendo
la totalidad de la Escritura. Su testimonio sigue, sigue hablando. Dice el Salmo 2, versículo 7. Yo publicaré el decreto. Jehová
me ha dicho, mi hijo eres tú. Yo te engendré hoy. Pídeme y
te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines
de la tierra. los quebrantarás con vara de
hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás. Ahora pues,
oh reyes, sed prudentes y admitid amonestación jueces de la tierra,
servid a que va con temor y alegraos con temblor, honrad al hijo para
que no se enoje y perezcáis en el camino, pues inflama de pronto
su ira, bienaventurados todos los que en él confían. Y damos
gracias a Dios, porque al darnos vida nos ha hecho confiar en
su hijo. bienaventurados, todos los que
confían en el Hijo de Dios, todos los que creen el testimonio que
él ha dado, todos los que le han creído a Dios lo que él ha
dicho acerca de su hijo, acerca de sí mismo y acerca del hombre,
el que cree en el Hijo de Dios tiene vida eterna, pero el que
rehúsa creer en el Hijo de Dios no verá la vida, sino la ira
de Dios está sobre él. Y así como se cumplió en su primera
venida, esta parte está hablando de una segunda venida del Hijo
de Dios. Y damos gracias a Dios a aquellos
que podemos confiar en el Señor Jesucristo, porque el Padre nos
ha hecho bienaventurados por ello, pero para que no se enoje y perezcáis
en el camino, creen el hijo, creen el testimonio que él ha
dado, su testimonio es verdadero, hay verdad absoluta, Cristo es
la verdad y la vida, nadie viene al padre si no es por el Señor
Jesucristo, ven al Señor Jesucristo. Amén.

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