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JC

El Hombre Enviado por Dios

John 3:27-30
Joel Coyoc June, 7 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 7 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about being sent by God?

The Bible teaches that those who are sent by God are given specific roles and teachings to fulfill their ministry.

According to Scripture, being sent by God is a significant aspect of Christian ministry. The example of John the Baptist illustrates this, as he was labeled as ‘a man sent from God’ (John 1:6). This calling comes not from human initiative but from divine appointment, as seen in John 3:27, where he acknowledges that ‘a man can receive nothing unless it has been given to him from heaven.’ This highlights the sovereignty of God in the sending and equipping of His messengers. Additionally, believers today are considered sent ones as well, called to proclaim the Gospel according to Matthew 28:19-20, where Jesus commissions His followers to make disciples of all nations.

John 1:6, John 3:27, Matthew 28:19-20

How do we know our ministry comes from God?

We know our ministry comes from God through the confirmation of His teachings in our lives and the gifts He gives us.

The confirmation that a ministry is indeed from God can be found in both the recipient's understanding of their purpose and the spiritual gifts bestowed upon them. In John 3:27, John the Baptist explicitly states that nothing can be received unless given from heaven, indicating that true ministry is a gift from God, not a merit of one's own abilities. Paul also reinforces this notion in Ephesians 4:7-12, where he discusses how Christ gives grace according to the measure of Christ's gifts for the equipping of the saints. Thus, those engaged in ministry should recognize that any role they play is not due to personal merit but the grace of God working through them.

John 3:27, Ephesians 4:7-12

Why is it important for Christians to preach Christ?

Preaching Christ is essential because it centers the ministry on the Gospel, which brings salvation and growth in grace.

The centrality of Christ in preaching cannot be overstated. Ministry should focus on proclaiming Jesus as the lamb of God who takes away the sins of the world (John 1:29). This focus not only fulfills the call to evangelism but also ensures that believers are continually reminded of their salvation and the transformative power of the Gospel. The purpose of ministering is to point others to Christ and to exalt Him, as indicated by John's declaration that it is necessary for him to decrease while Christ increases (John 3:30). As believers mature in their faith, they need a consistent reminder of the Gospel - it is God's power for salvation, and it plays a crucial role in their daily growth and sanctification.

John 1:29, John 3:30, Romans 1:16

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Buenos días, hermanos. Damos
gracias a Dios por la bendición de poder tener este tiempo especial,
de poder alabar a Dios, poder recordar que un día como hoy,
el Señor Jesucristo se levantó entre los muertos, y por eso
es que nuestra fe es una fe preciosa por eso es que tenemos esperanza
y agradecer a Dios también porque por su palabra nos permite poder
mirar las cosas que acontecen y poder saber con claridad que
a pesar de que las cosas sean difíciles son recordatorios de
que la humanidad ha pecado contra Dios, que Dios está indignado
contra el pecado, contra el pecador, contra el que hace iniquidad,
el poder mirar que Dios es rico en misericordia, porque las cosas
deberían ser mucho más terribles, pero Dios está mostrando misericordia,
está obrando a través de las circunstancias difíciles para
poder hacernos ver lo que aún queda. de maldad en nuestro corazón
y correr por el Evangelio hacia el Señor Jesucristo y poder crecer
cada día a la imagen del Señor Jesucristo. El poder también
saber que, pues aún mismo la creación, dice la Escritura,
está sujeta a vanidad por causa del pecado del hombre y la creación
aguarda la liberación gloriosa de los hijos de Dios. Y pues
damos gracias a Dios por, porque en su sabiduría, en su bondad,
en su misericordia, nos concede vivir en este tiempo. Y este
tiempo es el mejor tiempo. La Biblia dice, este es el día
que hizo Jehová, nos gozaremos y nos alegraremos en él. Vamos a abrir nuestra Biblia
en el Evangelio según San Juan, en su capítulo 3. La palabra de Dios dice así,
había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal
entre los judíos. Este vino a Jesús de noche y
le dijo, Raví, sabemos que has venido de Dios como maestro,
porque nadie puede hacer estas señales que tú haces si no está
Dios con él. Respondió Jesús y le dijo, de
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no
puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo, ¿cómo puede
un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda
vez en el vientre de su madre y nacer? Respondió Jesús, de
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del
Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido
de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, Espíritu
es. No te maravilles de que te dije,
os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere
y oye su sonido, mas ni sabes de donde viene ni a donde va.
Así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo
y le dijo, ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo,
¿Eres tú maestro de Israel y no sabes esto? De cierto, de cierto
te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto testificamos.
y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales
y no creéis, ¿cómo creeréis si os digere las celestiales? Nadie
subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre
que está en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente
en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado.
para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga
vida eterna. Porque de tal manera amó Dios
al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque
no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino
para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree no es condenado,
pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído
en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación,
que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas
que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel
que hace lo malo aborrece la luz, y no viene a la luz para
que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad
viene a la luz para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Después de esto vino Jesús con
sus discípulos a la tierra de Judea y estuvo allí con ellos
y bautizaba. Juan bautizaba también en Enón
junto a Salim porque había allí muchas aguas y venían y eran
bautizados. Porque Juan no había sido aún
encarcelado. Entonces hubo discusión entre
los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación.
Y vinieron a Juan y le dijeron, Raví, mira que el que estaba
contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio,
bautiza y todos vienen a él. Respondió Juan y dijo, no puede
el hombre recibir nada si no le fuere dado del cielo. Vosotros
mismos me sois testigos de que dije, yo no soy el Cristo, sino
que soy enviado delante de él. El que tiene la esposa es el
esposo. Mas el amigo del esposo, que
está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo.
Así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero
que yo me engúe. El que de arriba viene es sobre
todos. El que es de la tierra es terrenal, y cosas terrenales
habla. El que viene del cielo es sobre
todos, y lo que vio y oyó esto testifica, y nadie recibe su
testimonio. El que recibe su testimonio,
este atestigua que Dios es veraz. Porque el que Dios envió, las
palabras de Dios habla, pues Dios no da el espíritu por medida.
El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su
mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que
rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios
está sobre él. Versículos 27 al 30 dice, respondió
Juan y dijo, no puede el hombre recibir nada si no le fuere dado
del cielo. Vosotros mismos me sois testigos
de que dije, Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante
de él. El que tiene la esposa es el esposo, mas el amigo del
esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la
voz del esposo. Así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero
que yo me engúe. Cuando estudiamos el capítulo
uno, versículo treinta y cinco al treinta y siete de de este
evangelio de San Juan, estuvimos estudiando con el tema los los
enviados por Dios, y yo quisiera que hoy pudiéramos meditar estos
tres versículos con el tema, el hombre enviado por Dios, el
hombre enviado por Dios, y observando algunas cosas que
la Escritura nos enseña de la vida de Juan el Bautista, y vamos
a seguir mirando algo acerca de la vida de Juan el Bautista,
considerando que él fue, como dice el versículo 6 del capítulo
1, un hombre enviado de Dios. yo creo que en todos los tiempos
algo que hay algo que es seguro en todos los tiempos Dios ha
enviado hombres ha habido hombres enviados por Dios algo que ha
sido muy notorio en aquellos que Dios ha enviado es que no
siempre han sido bien recibidos el testimonio del Señor Jesús
a los judíos era que sus antepasados habían apedreado a los profetas
Así como siempre Dios ha tenido Sus enviados, también ha habido,
yo creo, en estos tiempos y en todos los tiempos, hombres que
han pretendido proclamarse y autoproclamarse enviados por Dios. Eso hace necesario
el que la enseñanza de la Escritura nos muestre cosas que Dios hace
muy claras en la vida de aquellas personas que en verdad él ha
enviado. Hay cosas que aquellos que Dios ha enviado saben con
claridad y las saben con claridad porque Dios se las ha enseñado.
Y el hecho de que Dios les ha enseñado esas cosas se hacen
muy notorias en su vida y en su ministerio. Y yo creo que
es muy importante que podamos prestar atención Prestar atención
a un punto ahí que hacía necesario que Juan pusiera bien claro cosas
que Dios le había enseñado, porque hay una tendencia natural del
hombre que es a seguir a hombres. Aún que los hombres sean enviados
por Dios, no es el propósito de Dios que la gente, las personas
miren y sigan a aquellos que Él ha enviado. dos discípulos de Juan estaban
un poco preocupados porque ellos observaron que aquel de quien
Juan había predicado ahora estaba bautizando y todos lo estaban
siguiendo y eso traía cierta preocupación en ellos. Y Dios,
guiando lo que escribió el apóstolo Juan, y guiando la manera también
en que Juan el Bautista responde a sus discípulos para hacerles
cambiar el enfoque y no equivocarse. No importa si Dios me ha enviado,
Dios no me ha enviado para que tú me sigas a mí. Y él va dejando
con mucha claridad qué es las cosas que Dios le ha enseñado
y que esa gente que Dios ha enviado deja muy claro al pueblo de Dios
por lo menos tres cosas que Juan sabía porque Dios se las había
enseñado y que el hombre enviado por Dios lo sabe y procura transmitirlo
porque es algo que Dios le ha enseñado a él. Y hay por lo menos
tres cosas que el pasaje enseña al respecto. Sobre todo en estos
tiempos en que, no sé otros tiempos, pero últimamente hay mucha gente
que sale autoproclamándose apóstol. Y en un sentido estricto, un
requisito para ser apóstol es pues haber visto presencialmente
con sus ojos físicos al Señor Jesucristo. Y en ese sentido,
ninguno de los que en este siglo y en este año se autoproclama
apóstol califica, porque ninguno de ellos vio con sus propios
ojos al Señor Jesucristo. En ese sentido estricto, pues
no hay más apóstol. En un sentido amplio, Todo aquel
que Dios le ha dado vida por su Espíritu, todo aquel que ha
escuchado la proclamación del Evangelio y Dios le ha dado oídos
para oír, le ha dado vida, le ha dado fe para creer, es un
enviado. El Señor Jesús dijo, id y predicad
el Evangelio a toda criatura. Dijo a sus discípulos, y dice,
sus palabras son vigentes a la iglesia. Toda potestad me es
dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos
a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo. Y en ese sentido amplio de la
palabra, pues todo creyente es un enviado, es un enviado por
Dios. La escritura nos dice con claridad,
hablando de la iglesia de Dios, dice, vosotros sois real sacerdocio,
nación santa, pueblo adquirido por Dios para que vayáis y anunciéis
las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz
admirable. Cuando aquel endemoniado gadareno
el Señor le dio libertad y le salvó, él quería seguir a Jesús
y Jesús le dijo, no, sino vete a tu casa, a los tuyos y cuéntales
cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo. En ese sentido,
todo creyente, verdadero en el Señor Jesucristo es un enviado. Lo primero que pues Dios le había
enseñado a Juan y que es algo que el hombre enviado por Dios
es aquel a quien Dios ha enseñado por qué tiene un ministerio. aquel a quien Dios ha enviado,
Dios mismo le ha enseñado la razón por la cual le ha dado
un ministerio. Dice en el versículo veintisiete,
Juan el Bautista, cuando sus discípulos venían así preocupados
de que la gente se iba tras Jesús y dice, él respondió Juan y dijo,
no puede el hombre recibir nada si no le fuere dado del cielo,
no puede el hombre recibir nada si no le fuere dado del cielo.
Algo que Dios ha enseñado a sus enviados es que no es por mérito
propio. que ellos tienen un ministerio.
No es porque ellos tienen muchas habilidades, no es porque ellos
llegaron primero. Hay gente que piensa en las iglesias
que depende de cuánto, si es fundador o si llegó primero,
entonces es que él tiene que tener algún ministerio. No es
el que se pone más listo tiene el ministerio. Dice Juan, no
puede el hombre recibir nada si no le fuere dado del cielo.
usted puede hacer muchas cosas y no necesariamente significa
que sea un ministerio el que usted está haciendo si es un
ministerio tiene que ver con aquellos dones espirituales que
el señor da como él quiere a su pueblo pero no hay nada que el
hombre tenga que no le haya sido dado del cielo El asunto bien
claro es cuando pienso en el hecho de que Dios me da un ministerio,
no tiene nada que ver conmigo. Es igual como la salvación. Antes
de ser salvo y estar muerto en delitos y pecados, la Biblia
describe al hombre sin Cristo como inútil. Dice, no hay justo
ni a un uno, no hay quien haga lo bueno. A una se hicieron inútiles. ¿Sabe? Una persona sin Cristo
está sin ni una utilidad. Absolutamente. Jesús dijo separados
de mí, nada podéis hacer. Y nada es absolutamente nada. Hay muchos lugares donde se está
pretendiendo presionar y dar cursos a la gente y haciéndoles
firmar compromisos para ver si hacen algo. Y probablemente la
razón de la frustración de muchos de la gente que los está intentando
presionar es que son cabritos que se han querido domesticar
y hacerles comportar como ovejas. Pero, ¿sabe? Aquel a quien Dios
le da vida, le da utilidad. Dios dio dones. Y para Juan el
Bautista era muy claro. Seguramente sus padres le habían
contado cómo Dios dio vida a través Su nacimiento fue algo milagroso,
igual como es el nuevo nacimiento. Fue algo asombroso y maravilloso,
algo que no podía hacer el hombre. Sus padres eran de edad avanzada,
su madre era estéril. Dios obró un milagro y Dios dio
instrucciones precisas de que él incluso iba a ser lleno del
Espíritu Santo desde el vientre de su madre. Y con el propósito
específico de tener aquel ministerio que estaba proclamado desde los
profetas. de que él iba a ser la voz que
clama en el desierto, preparad el camino del Señor. Él sabía
que eso tenía todo que ver con Dios y su misericordia, con Dios
y su gracia, no con sus habilidades, no con su linaje. A Dios, que
hace todas las cosas según el designio de su voluntad, para
la alabanza de la gloria de su gracia, le pareció bien por motivos
que sólo él sabe en su infinita sabiduría, elegir esa familia,
elegir a ese hombre y honrarlo, que él tenía muy claro que era
una honra no merecida. Él dijo, ni siquiera soy digno
de desatar las sandalias de sus pies. Él tenía mucha claridad,
Dios le había enseñado, no se trata de ti, no se trata de ti. A mí Dios le había dicho, me
gusta tomar vasos de barro, como dice la escritura, para que la
excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros. Y podemos mirar
a lo largo de la Escritura cómo Dios enseña a aquellos que él
ha enviado para enseñar a su pueblo estas cosas. Efesios 4,
7 al 12, otro enviado de Dios va afirmando este punto y dice,
pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la
medida del don de Cristo. A cada uno de nosotros fue dada
la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual
dice, subiendo a lo alto llevó cautiva la cautividad y dio dones
a los hombres, dones, dones de gracia, que no tienen nada que
ver con nosotros, no es algo que merecemos. Otro lugar de
la escritura dice que Él repartió esos dones como Él quiso, y dice,
y eso de que subió que es sino que también había descendido
primero a las partes más bajas de la tierra, El que descendió
es el mismo que también subió por encima de todos los cielos
para llenarlo todo. Y dice aquí, y él mismo constituyó
a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros
pastores y maestros. Y aquí va dejando muy claro que
es Dios, si tienes un ministerio, si eres creyente con toda seguridad,
has recibido un don de gracia. un don de gracia que Dios te
ha dado, y no depende de, o sea, no es lo que yo quiero, sino
es Dios ha querido repartir por gracia, y dice que Él ha dado,
y ahí hace una lista, a unos apóstoles, a otros profetas,
a otros evangelistas, a otros pastores y maestros. Santiago
4, 16 al 17 también afirma y dice, amados hermanos míos, no erréis. Toda buena dádiva y todo don
perfecto desciende de lo alto, del padre de las luces en el
cual no hay mudanza ni sombra de variación. El apóstol Pablo
dice, ¿qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste,
¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? No importa
cuál es el don espiritual, ninguno es de mayor rango, ninguno es
de menor rango, ninguno es algo que merezco, son dones de gracia. Y no hay razón para gloriarme. Todo, absolutamente todo, procede
del padre de las luces en que no hay mudanza ni sombra de variación.
Si tienes un don, lo que Dios enseña, si Dios te ha enviado,
seguramente Dios te ha enseñado que ese don es algo que Dios
ha dado, que es algo que no mereces, que es algo que no es dependiente
de tus habilidades naturales, no tiene nada que ver con tu
tipo de carácter, no tiene que ver cuando tú llegaste a la membresía
de la iglesia, tiene todo que ver con el hecho de que Dios
te ha elegido en Cristo, y que Dios te ha dado vida en Cristo
y ha querido darte dones, que lo ha hecho para que Él sea exaltado,
para que Él sea el que brille. Si vemos algunos otros pasajes,
Gálatas 1.1, el apóstol Pablo dice, Pablo apóstol, y dice,
no de hombres, ni por hombres, sino por Jesucristo, y por Dios
el Padre que resucitó de los muertos. Y la palabra apóstol
ahí es la palabra que se puede traducir como enviado. Pablo
enviado de Dios. No de hombre ni por hombre, sino
por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los
muertos. Gálatas 1.11-12 Mas os hago saber,
hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es según hombre, pues
yo ni lo recibí, ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación
de Jesucristo. Y este es un asunto bien importante. Hermanos, el ministerio, el ser
enviado por Dios, es un don de Dios. Y si estamos en Cristo,
hemos sido enviados todos hemos sido enviados para proclamar
las virtudes del que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable
y justo es el el otro asunto que la que Juan el Bautista le
deja claro a sus dos a sus dos discípulos que estaban preocupados
y alarmados sus dos discípulos que tenían que ser enfocados
como muchas veces nosotros tenemos que volver a ser enfocados y
es el asunto que Muestra en el versículo 28, dice Juan el Bautista,
vosotros mismos me sois testigos de que dije, yo no soy el Cristo,
sino que soy enviado delante de él. El hombre enviado por
Dios es aquel a quien Dios ha enseñado en qué consiste el ministerio. A aquel que Dios envía, Dios
también le enseña en qué consiste el ministerio. cuando una persona
está haciendo demasiadas cosas, y pueden parecer espectaculares,
pero nos debe ser evidente a aquellos que estamos siendo enseñados
por Dios, si esa persona está mostrando que Dios la ha enseñado
en qué consiste el ministerio, y nosotros mismos poder evaluar
nuestra vida y es, si soy creyente y Dios me ha enviado, estoy aprendiendo
de Dios en qué consiste el ministerio. Juan está dejando claro, yo en
ningún momento, ustedes son testigos, jamás dije que yo soy el Cristo. Y él está dejando muy claro qué
es lo que él había dicho siempre. Él enfatizó ese asunto, yo no
soy el Cristo, soy enviado delante de él para preparar el camino.
Pero un punto central de su ministerio era proclamar cada día, como
lo estuvimos estudiando en capítulo 1, un día, al día siguiente,
y al día siguiente, y él estaba proclamando, he aquí el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. El ministerio consiste
en proclamar al Señor Jesucristo. El ministerio consiste en mostrar,
dice Juan, el apóstol Juan en primera de Juan, lo que hemos
visto y oído. Eso os anunciamos para que también
vosotros tengáis comunión con nosotros. y nuestra comunión
verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Alguien,
tomando este versículo, dijo que evangelismo es entrar, ver
a Cristo y salir y contar a otros lo que viste. Y el ministerio
consiste de esto, consiste de que Cristo se nos ha revelado.
Y nosotros seguimos viniendo a Cristo y seguimos viendo nuestra
necesidad y seguimos entrando cada día y viendo a Cristo y
salimos y proclamamos a Cristo y lo que Cristo está haciendo
en nosotros y lo que Cristo ha hecho por nosotros y nuestra
esperanza en Cristo. el ministerio consiste no en
proclamarse a sí mismo, el ministerio consiste no en autopromocionarse
a sí mismo, el ministerio consiste no de pararse aquí y mostrar
cuánto griego o cuánto hebreo uno sabe, o cuánta precisión
tiene uno en la historia de la iglesia, eso puede ser útil teniendo
un lugar correcto, pero no es el propósito de una predicación
sacar todas las palabras en los idiomas originales, Si Dios nos
concede saber griego, ¡qué bueno! Gracias a Dios tenemos buenas
traducciones de la Escritura. No es malo saberlo. Pero pretender
pararse en este lugar y mostrar cuán ilustrado uno está y cuánta
capacidad uno puede tener es incluso pecaminoso. Porque este
lugar es para que Cristo brille. Este lugar es para que Cristo
sea proclamado. Este lugar es para que se pueda
hablar con claridad qué dice Dios acerca del hombre, quién
es el hombre, quién es Dios. Este lugar es para predicar un
evangelio donde Dios y Cristo son el centro, no el hombre.
Porque en tiempos recientes se ha hecho de moda un evangelismo
que es donde el hombre es el centro y lo valioso del hombre,
eso es totalmente falso. Cristo, Dios y Cristo son el
centro del evangelio. El ministerio es para proclamar
esa verdad, dice la escritura. Eso que dijo Juan acerca de de su ministerio y
de la claridad de que él tenía, en qué consiste el ministerio,
porque Dios se lo había enseñado. Si uno lee Lucas, se va a dar
cuenta de que en todo, toda la promesa del nacimiento, cuando
el ángel apareció a Zacarías, y todo estaba enfocado en la
profecía del profeta Isaías, que dejaba bien claro cuál era
el papel de Juan el Bautista. El papel era proclamar, era preparar
el camino del Señor. Y el papel, el papel de todo
aquel que Dios ha dado en el ministerio y Dios le ha enseñado
es a exaltar a Cristo. El ministerio no es para tener
locales llenos de gente. No es esa la razón del ministerio.
El ministerio no es para tener no solo locales, sino llenos
de gente y recoger dinero en cubetas y después tener camiones,
imprentas, canales de televisión. Para nada de eso es el ministerio.
dijo un hombre al que Dios le dio ministerio en años pasados,
en una de sus predicaciones él dijo, Dios ha querido bendecirme
en la predicación con la salvación de muchas personas, pero eso
no tiene nada que ver conmigo, Dios lo ha querido hacer así,
y él dijo, si en algún otro lugar hay otro predicador que está
siendo fiel en predicar el evangelio como Dios lo ha revelado, y Dios
no lo ha querido bendecir de igual manera, él debe estar contento,
debe estar gozoso, porque el hecho de que Dios me haya bendecido
a mí así no tiene nada que ver conmigo, Dios lo ha querido hacer,
y el punto es, El éxito en el ministerio no se mide por números,
no es una empresa. El éxito en el ministerio es
fidelidad, ser fiel al mensaje, ser fiel a ser el ministerio
Y que hacer el ministerio consiste en proclamar al Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo, sin importar si eso es popular
o no es popular. Muy probablemente no sea popular. Pero el ministerio es proclamar
la depravación total del hombre. Proclamar que lo único que el
hombre merece de Dios es su justa ira. Proclamar que no hay manera
en que el hombre pueda venir a Dios si no es a través del
Señor Jesucristo. Proclamar que el hombre no puede,
no puede y no quiere venir a Dios porque no es su naturaleza. Proclamar
que Cristo vino a salvar a su pueblo de sus pecados. Proclamar
que es una obra de pura gracia y misericordia. que Dios vino
a salvar a un pueblo que había elegido desde antes de la fundación
del mundo. De lo contrario, nadie sería salvo. Proclamar que solamente
la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado. Proclamar
que se requiere una justicia mayor que la de los escribas
y fariseos, y esa justicia está en el Señor Jesucristo. En eso
consiste el ministerio. Y dice el apóstol Pablo, en segunda
de Corintios capítulo cuatro versículo cinco dice porque no
nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor
y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. El ministerio
consiste no en predicarnos a nosotros mismos, no en atraer los reflectores
hacia mí mismo, no a influir a la gente que me siga a mí,
no importa si la gente se olvida de que existo, eso no es importante,
de nada sirve que la gente esté tan pendiente de mí, después
se van a ir al infierno. Yo no puedo salvar a nadie. Mi
palabra, si usted escucha nada más lo que yo digo y no hace
más que escuchar a un hombre, usted se va a perder eternamente.
O sea, no importa que le caigo bien y usted quiera estar en
esta iglesia porque le caigo bien o le agrada como explico,
eso no es importante. ¿Sabe? Lo importante es que su
mirada pueda ser enfocada en el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo. ¿Y sabe? Esa es la razón de ser
el ministerio. No importa si Dios le ha llamado
a predicar en un púlpito, a enseñar en una clase, a enseñar en una
casa, a enseñar niños. El ministerio es proclamar a
Cristo. El ministerio es proclamar a
Cristo. No hay muchas cosas que inventar. Es proclamar a Cristo. El niño necesita oír de Cristo. El hombre... joven necesita oír
de Cristo y que Cristo le sea presentado. El anciano necesita
oír que Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo. Las mujeres necesitan oír que Cristo es el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. No hay otra cosa que hacer.
Si usted está haciendo mil cosas, dando comida o lo que sea, Está
bien, es bueno que dé comida, pero el ministerio consiste en
proclamar el evangelio de Jesucristo. El gran problema del hombre no
es morir físicamente. Si usted resuelve los problemas
físicos del hombre, pero no proclama al Cordero de Dios, usted habrá
perdido el tiempo. ¿Sabe? el cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. El gran problema del hombre no
es político, no es social. El gran problema del hombre es
espiritual y está en su corazón. Cristo es aquel que puede cambiar
el corazón de piedra y dar un corazón de carne. Cristo es aquel
que puede dar vida al que está muerto en sus delitos y pecados. Versículo 29 al 30, el apóstol
Juan el Bautista dice, el que tiene la esposa es el esposo,
mas el amigo del esposo que está a su lado y le oye, se goza grandemente
de la voz del esposo, así pues este mi gozo está cumplido. Una tercer cosa que el hombre
enviado por Dios sabe, porque Dios se lo ha enseñado,
es el propósito del ministerio. No sólo sabe por qué tiene el
ministerio, no sólo sabe en qué consiste el ministerio, sino
Dios le ha enseñado cuál es el propósito del ministerio. Y tiene
que ver con lo que estábamos diciendo hace un rato. El punto
central es que consiste el ministerio en proclamar y exaltar a Cristo,
en que Cristo brille. Pero el propósito del ministerio
tiene que ver con el Esposo. Y el Esposo es el Señor Jesucristo. En Efesios, el apóstol Pablo
llama a los esposos a amarse a sus esposas como Cristo amó
a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. ¿Y sabe esa esposa
del cordero? Esa esposa del cordero que se
le ha dado una vestidura como lino fino, blanco puro y resplandeciente. que se le ha dado eso porque
se ha purificado en la sangre del Cordero. Esa esposa del Cordero
son los elegidos, y el medio a través del cual esa esposa
viene hacia el Esposo es por la proclamación del Evangelio.
El medio por el cual Dios le da vida a sus ovejas cuando están
muertas en delitos y pecados es proclamando el evangelio de
salvación. Ese evangelio glorioso del Señor
Jesucristo que para el mundo es locura, para nosotros es algo
dulce. ¿Sabe? El propósito del ministerio
es exaltar a Cristo. El propósito del ministerio es
la salvación de aquellos que Cristo vino a salvar, la salvación
de aquellos por los cuales Él fue destinado desde antes de
la fundación del mundo. Ese es el propósito del ministerio.
El propósito del ministerio es traerlos a salvación. El propósito
del ministerio es hacerlos crecer en gracia. Y para ambas cosas
hay una sola cosa que se necesita y es el evangelio. El evangelio
es la necesidad de la oveja que está ahí afuera perdida. El evangelio
es la necesidad de la oveja que ya ha sido traída al redil. Cada
día la oveja necesita el evangelio. Cada día es la necesidad del
creyente oír acerca del Señor Jesucristo porque cada día estamos
combatiendo contra el pecado y necesitamos para combatir al
pecado el evangelio. El evangelio es poder de Dios
para salvación a todo aquel que cree. El problema no está en
que el evangelio haya perdido poder. El gran problema para
muchos es que lo que están proclamando sencillamente no es el evangelio,
pero el evangelio de Dios nunca perderá su poder. Era poderoso
hace dos mil años y sigue siendo poderoso y por la eternidad seguirá
siendo poderoso. El evangelio dice el apóstol
Pablo, no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para
salvación a todo aquel que cree al judío primeramente y también
al griego. El evangelio es el evangelio
es poderoso para traernos para salvación, el evangelio es poderoso
para hacernos crecer en gracia. Dice Efesios cuatro doce al dieciséis,
después de que dice Pablo, ¿Por qué es que se dio a unos apóstoles,
a otros profetas, a otros evangelistas, pastores, y maestros? Dice, a
fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, hasta que todos lleguemos a la
unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón
perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, para
que ya no seamos niños fluctuantes llevados por doquiera de todo
viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean
con astucia las artimañas del error. sino que siguiendo la
verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,
esto es Cristo, de quien todo el cuerpo bien concertado y unido
entre sí, por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según
la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir
edificándose en amor. Y en el capítulo 5, versículo
25 al 27, dice, maridos, amad a vuestras mujeres así como Cristo
amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Y dice,
para santificarla, habiéndola purificada en el lavamiento del
agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo. una
iglesia gloriosa, que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante,
sino que fuese santa y sin mancha. El propósito del ministerio.
El propósito del ministerio es, no importa qué es lo que suceda
conmigo, mi gozo está en que la esposa venga al esposo. Mi gozo está en que la esposa
está cada día, el mismo esposo, utilizándome. obrando en proclamar
su evangelio para que él mismo se la presenta a sí misma, a
sí mismo, como una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha, ni arruga,
ni cosa semejante, y lo hace a través de la proclamación del
evangelio. Este mi gozo está cumplido. Oigo
como la esposa se goza con el esposo. No importa si soy popular
entre los hermanos o no lo soy, eso no es importante, eso no
es trascendente. ¿Sabe? Alguien que Dios ha enviado
estaría muy triste de ser popular, pero no escuchar cómo el pueblo
de Dios, la esposa del cordero, se goza de conocer al cordero. Cómo las ovejas vienen a Cristo
gozosas porque han encontrado en tu presencia y plenitud de
gozo, delicias a tu diestra para siempre. ¿Sabe? Dice, es necesario
que él crezca y que yo me engueje. Y no importa, es necesario, es
necesario algo, es necesario que usted escuche la voz de Dios,
es necesario que Cristo brille ante sus ojos, no los que ocupamos
este lugar, es necesario que él crezca, que usted crezca en
conocimiento de él, es necesario que cuando él crece a sus ojos,
él ya es, él ya es grande, él no puede crecer, pero la idea
es En este lugar magnificamos a Cristo. Y alguna u otra ocasión
David ha explicado que hay dos maneras de magnificar y hay una
que se aplica al Señor Jesucristo. El microscopio magnifica objetos
que son pequeños. Pero el telescopio magnifica
objetos que son grandes, pero por la distancia nos parecen
pequeños. Y el trabajo que hacer en este
lugar es magnificar a Cristo como un telescopio. Que Él crezca
a los ojos de las ovejas, de tal forma que las ovejas puedan
exclamar con el exalmista, en tu presencia hay plenitud de
gozo, delicias a tu diestra para siempre. Entonces nuestro gozo
estará cumplido. De escuchar que el esposo y la
esposa se deleitan, se disfrutan, y eso es sólo por el evangelio. Amén.

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Joshua

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