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Walter Groover

Una tocada de fe

Mark 5:21-34
Walter Groover February, 19 2017 Video & Audio
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Walter Groover
Walter Groover February, 19 2017

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Buenas noches. Para mí era emocionante oírles
cantar. Cantaron muy bonito, muy bonito. Hay unas buenas voces. Creo que
tiene algo en el corazón. Gracias por los que pudieron
venir en esta noche. Tuvimos un buen día con los hermanos,
¿verdad? Quiero que oren por los pastores. Mañana vamos a estar aquí en
el cuarto estudiando y cada vez predica a mí. Enseña a un pastor
y yo tengo clase. Tenemos un buen tiempo juntos.
Bueno, en esta noche quiero, tengo que leer mucho. Perdón. la falta de memoria que tengo
para recordar. No puedo depender de esto más.
Como fue el joven, él tiene buena memoria. El tema de esta noche será una
tocada de fe, una tocada de fe. Y voy a leer, tengo que leer la Biblia, principio
de esto en Marcos capítulo cinco versículo veinte veinte uno. Una tocada de fe. Dios es el
autor y consumador de la fe. El la fe de Jesucristo, pero
la tocada de fe es la fe, tu fe en la fe y obra de Cristo. Tu fe es importante, es don de
Dios. No es de todos la fe, es don
de Dios si ha creído porque Dios le ha dado fe en la fe y obra
de Cristo. Dice el versículo 21 de Marcos
capítulo 5. Pasando otra vez Jesús en una
barca a la orilla Se reunió alrededor de él una gran multitud y él estaba junto al mar. Y vino
uno de los principales de la Senagoga, hombre muy importante,
principal de la Senagoga. Él tenía un problema que solo
Dios puede hacer los milagros que
él hizo con eso. Su nombre era Jairo, ese hombre
principal de la Senagoga, y muchos siguieron con él porque pensaban
que él, que va a decir ese hombre, Julio, que principal de la Senagoga, Y luego que le vio a Cristo,
se le vio a Cristo. Postró a sus pies y le rogaba
mucho diciendo, mi hija está agonizando, ven y pon las manos
sobre ella para que sea salva y vivirá. Y fue pues con él, con Jairo,
Jesús fue con Jairo. Y le siguió una gran multitud
y le apretaban, estaban tocándole, empujando para tocarle. La tocada de fe es lo que siente
Cristo, la tocada de fe. Es donde Dios, la fe que Dios
le ha dado. No es tu fe, no es la causa.
La fe de Cristo es la causa de la salvación, pero tu fe se ha
creído es por la gracia de Dios, es don de Dios. Una multitud
le apretaba, pero una mujer que desde hace 12 años, hacía 12
años, parecía de flujo de sangre y había sufrido mucho de muchos
médicos y gastaron todo lo que tenía. y nada. Y nada había aprovechado, aún
le iba peor cuando oyó hablar de Jesús. Qué precioso que. Cuando las personas oyen el testimonio
de un creyente en Cristo. Estaban muchos estaban hablando
de Cristo, pero cuando un fe, un creyente habla de Cristo,
dando testimonio de Cristo. Dios usa esto poderosamente en
el llamamiento de sus ovejas. Cuando oyó hablar de Jesús, vino
por detrás de la multitud y tocó su manto, porque decía, si tocare
tan solamente su manto, será salva. Y enseguida la fuente
de su sangre se secó y sintió en el cuerpo que estaba sana
de aquel azote. Sabe que yo hice un error. Estoy leyendo el texto. El texto
en versículo 24 es lo que quiero predicar. Estoy en Marcos, sí. Marcos 5, 24. Pues con él, la multitud. Y le seguía una gran multitud
y le apretaban. Pero una mujer que desde hacía
12 años parecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos
médicos y gastaron todo lo que tenía y nada había aprovechado
sino antes le iba peor. Pero cuando oyó hablar de Jesús
vino por detrás entre la multitud y tocó su manto. Ella tenía una fluja de sangre
bajo la ley una mujer que tenía flujo de sangre o cualquiera
persona. Tenía que decir a la inmunda,
inmundo, no se me acerque, porque donde ella, lo que ella tocaba
fue bajo la ley inmunda. Y ella estaba en esa condición,
había sufrido esa condición mucho tiempo. Y ella, o yo de Cristo y la fe
viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios. Por esa razón
debemos testificar de Cristo. Es nuestro privilegio, nuestra
responsabilidad Será un gran gozo ver personas creer por causa
de nuestro testimonio. Yo sé que es Dios que da la fe
en ellos, obra en ellos, pero él está usando ustedes y yo como
creentes para dar testimonio de la fe. Ella tenía fe en Cristo. porque decía, si tocar tan solamente
su manto, seré salva. Y enseguida la fuente de su sangre
se secó y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí
mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud,
dijo, ¿Quién ha tocado mis vestidos? Estaban empujando y apretando
para hacer caso a Cristo, pero él sintió la tocada de fe. Él
respondió a la tocada de fe. Dios es el autor y consumador
de nuestra fe. Ella había oído de Cristo y vino,
vino pidiéndole tocó su vestido. Sus discípulos
le dijeron, ves que la multitud te aprieta y dices, yo tengo
que bajar esta cosita porque ahora yo estoy más alto que él. Ahora veo más claro. Muy bien. Sus discípulos le dijeron,
ves que la multitud te aprieta y dices, ¿quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para
ver quién había hecho esto. Imagínese, paró y estaba mirando
alrededor a la multitud que estaba siguiendo. Y miró a esa mujer. Entonces
la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había
sido hecho. Saben que la salvación es una
obra interior, interior al corazón. El Cristo Jesús cuando salva,
él comienza con el interior, con el corazón del hombre, la
mujer. Pero esa enfermedad de flujo,
o flujo de sangre, le puso bajo la ley inmunda. Era muy, muy
triste. Ella tenía que decir en el mercado,
inmundo no me acerques. Inmundo. Si ella sentaba en la
silla, la silla estaba inmunda. Y todo lo que tocaba era inmundo. ¿Sabe que nosotros somos pecadores
y todo lo que tocamos es inmundo, verdad? Es por naturaleza, somos
por cuanto todos pecan, están destituidos de la gloria de Dios
y todo lo que toca usted y yo sin Cristo es inmunda. Las obras buenas que hacemos
para ser salvos son cosas inmundas referente a la salvación eterna
en Dios. Entonces la mujer temiendo, temblando,
sabiendo que en ella había sido hecho lo que había sido hecho,
se postró delante de él y le dijo toda la verdad. Le dijo,
hija, el señor le dijo, hija, tu fe te ha hecho salva. La fe
de nosotros es importante, pero no es la causa. Dios es el autor
de nuestra fe. Si hemos creído, es por la gracia
que hemos creído. La fe viene por el oír y el oír
por la palabra de Dios. Pero la fe es la fe del don de
Dios. Por gracia soy salvo por medio
de la fe. Y esto no es de vosotros, es
don de Dios. Tu fe es muy importante, tiene
que ser expresada. Pero, ¿en quién? ¿En la fe de quién? ¿En la fe
de la iglesia bautista? No. ¿En la iglesia romana? No. La fe en el Señor Jesucristo. ¿Quién Él es? Lo que Él ha hecho
y dónde Él está ahora. ¿Quién Él es? Es Señor mío y
Dios mío. Puede decir lo mismo. ¿Dónde está ahora? Lo que hizo,
Él cargó nuestros pecados en sí mismo sobre la cruz, murió
en nuestro lugar para que Dios sea justo y Él que justifica
al que es de la fe de Jesucristo, al que es de la fe de Jesucristo. Recibimos y gozamos de esa fe
y obra de Cristo por medio de fe en Él. Pero no podemos gloriarnos
en nuestra fe, es don de Dios. La fe viene por el oír y el oír
por la palabra de Dios. Y le dijo, hija tu fe te ha hecho
salva, ve en paz y queda sana de tu azote. La fe no se basa, no está basada
en una emoción o emociones. Sentir emociones, eso no es la
fe. La fe es creer a Dios, creer
su palabra. Fe es creer el testimonio de
Dios referente a Cristo. Él le dijo, hija, tu fe te ha
hecho salva. Ve en paz y queda sana de tu
azote. La fe no está establecida en una sensación
emocional, pero la fe tiene sentidos. La fe puede percibir las realidades
espirituales de Cristo. La fe puede percibir el pecado
que está en nosotros también, ¿verdad? ¿Hay de mí quien me
librará de este cuerpo de muerte y de pecado? ¿Quién dijo esto? El apóstol Pablo, ¿verdad? El apóstol Pablo. Ahí de mí. El apóstol Pablo dijo esto. Ahí
de mí, quien me dijo, doy gracias a Dios en Jesucristo por la fe
y la obra de Cristo Jesús. para que busquen a Dios y en
alguna manera palpando pueden hallarle, aunque ciertamente
no está lejos de cada uno de nosotros. Lo que la mujer sintió. Quiero
tocar esto. Esa mujer sintió lo que sintió
es lo que todos los creyentes sienten. Ahí sintió el poder
de su condición. ¿Conoce la condición de su alma
delante de Dios? Pecador, pecador perdido, condenado
por la santa justicia de Dios. Por esa razón, Cristo vino para
salvar su pueblo, su pueblo metido en el pecado y la iniquidad. La convicción es muy importante,
es la obra de gracia del corazón. Bienventurado cuando uno siente
la necesidad y la convicción del Espíritu Santo en él. Ella
era inmunda y condenada por la ley. La ley es buena, no hay
nada malo con la ley. El mal está en nosotros. Por
medio de la ley del Antiguo Testamento, los diez manamientos, no hay
nada malo con esos diez manamientos y todos los ceremonios y ritos. Las ceremonias y ritos eran rudimentales,
sombras del venidero. Los sacrificios de los corredores,
no quitaron ningún pecado la sangre de un corredor del Antiguo
Testamento, pero era una figura profética, una figura rudimental
de lo que iba a cumplir el corredor de Dios que es el Señor Jesucristo,
que le damos sangre sobre la cruz del Calvario. Ella había
gastado todos sus bienes buscando alivio. Gastaron todos sus bienes. Ella
se sintió desamparada y perdida. Cuando encontramos una persona
que ya siente su pecado en verdad, hemos encontrado una persona
que ha sido bendecida de Dios. Yo he hablado con personas que
eran notorios pecadores, donde yo trabajé por muchos años en
la fábrica de acero. Hablé con hombres de la Segunda
Guerra Mundial. Eran hombres fuertes y duros,
hablando del pecado. la necesidad de la salvación. Bueno, yo soy así, yo soy todo
lo que es así, pero no soy tan malo. Comenzar a no sentir la convicción
delante de Dios, pero las Cuando encontramos a
un pecador que siente su condición delante de Dios y que no hay,
solo hay salvación en Dios, hemos encontrado a una persona bienaventurada
porque Dios es el que prepara el corazón de sus escogidos enseñándoles
que son perdidos. Por naturaleza yo soy pecador
de hueso colorado, pero en Cristo soy justo. Él es el Señor Jehová Justicia
Nuestro. Ella sintió el poder de un testimonio
cuando oyó hablar de Jesús. Dios ordenó salvar a los pecadores
por la locura de la predicación. Es una maravilla, ¿verdad? Pero
no es que la predicación está... es una locura. Pero... Pero los hombres creen que la
predicación del Evangelio es una locura. No hay nada en esto
que puede salvarme. Nosotros tenemos la responsabilidad
y el privilegio de hablar de Jesús. Es nuestro privilegio
y nuestra responsabilidad. Las personas a las que hablamos
son responsables de oír. Cuando testificamos de Cristo
Jesús como creyentes, las personas son responsables porque Dios
está usando a usted y yo como testigos. Nosotros que somos creyentes
en Cristo Jesús somos testigos de Jehová. Jehová es nuestro. Justicia es nuestra. Cuando vienen los testigos de
Jehová a mi casa, yo les hablo a la puerta diciendo que... ¿Pueden
decir esto? Voy a decir algo. A ver si... Yo les digo, yo sé quiénes son
y no voy a invitarlos a mi casa. Voy a darles un testimonio, decirles
algo, a ver si pueden decir lo mismo. Y les digo, el Señor Jesucristo
es mi Señor, mi Salvador y mi Dios. ¿Pueden decir lo mismo? No pueden decirlo. No pueden
decirlo. Dicen que ellos van a, he probado
esto varias veces, van a decir, bueno, él es mi salvador, pero
no es Dios. Y entonces luego les digo, si
él no es Dios, él es mentiroso, porque él dijo yo y el Padre
uno somos. Si ha visto a mí, ha visto el
Padre. Recuerden el discípulo que dice, muéstranos el Padre
y nos basta. Si ha visto a mí, ha visto el
Padre. Yo, el Padre, uno somos. Yo creo, no sé si es cierto,
pero eso es lo que creo. Dios es Espíritu invisible. Vamos a ver la gloria de Dios.
Vemos la gloria de Dios en las cosas creadas, pero en el cielo
vamos a ver la gloria de Dios. Pero lo único que vamos a ver
allá es el Señor Jesucristo. el Señor Jesucristo. Ya no sé
cómo explicar esto. Pero él es la plenitud de la
deidad corporalmente y somos completos en él. Y las personas
y las a las que hablemos son responsables de oír. Ella sintió
el poder de la fe en Jesucristo. Ella vino en la multitud de Y ella sabía que lo que tenía que hacer en el
público era decirle al mundo, aléjate, soy inmundo. Eso era
bajo la ley. Pero vino a Cristo y le tocó. Cuando una persona tocaba, La
mujer que tenía flujo de sangre, esa persona que le tocó, o la
tocó, fue inmunda también. Donde ella, en la silla donde
estaba sentada, la silla es inmunda. Bajo la ley, la ley es la ley del pecado y la muerte. Y es lo que somos por la naturaleza,
somos pecadores de hueso colorado. Pero la fe vence sobre los obstáculos. Esa mujer débil vino en la multitud y vino atrás de él. Ella vino con fe en Jesucristo
quien es el autor y el consumador de la fe salvadora. Ella vino
con fe en el Señor Jesucristo. Es don de Dios. Dios le dio esa
fe. Y tocó solamente su vestido por
detrás. Y ella sintió el poder de Cristo
dándole salud. Sintió poder que fue aliviado
de ese flujo de sangre. La pregunta de Cristo, ¿Quién
ha tocado mis vestidos? parecía extraño a la gente porque
él estaba en una multitud de personas tocándole, tocándole. Pero la mujer vino atrás y tocó
su manto. ¿Quién ha tocado mis vestidos?
Bueno, señor, todos están tocándole. Pero había una tocada diferente,
la tocada de fe de uno de sus escogidos que el padre le había
dado desde antes de la fundación del mundo. Los discípulos dijeron
porque muchos estaban apretando y le tocaban. Ella sintió también la mirada,
de Cristo, penetrante. Dice en Mateo 9, 22, pero Jesús
volviéndose mirándola, él no estaba mirándola. Muchos
estaban tocándola, pero mirándola es la fe de ella. Mirándola, dijo, ten ánimo, hija,
tu fe te ha salvado. Somos salvos por la fe de Jesucristo,
pero mediante nuestra fe, que es donde Dios también. Tu fe
te ha salvado, la mujer fue salva desde aquella hora. La convicción
de la mujer, vemos en Lucas 8, entonces cuando la mujer vio
que no había quedado oculta, vino temblando, vino temblando
y postrándose a los pies, le declaró
delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado y cómo
al instante había sido sanada. Entonces fue salvada de ese flujo
de sangre. Pero Cristo obligó una confesión
de ella. ¿Verdad? ¿Quién me ha tocado? Ella se sintió obligada a confesar. Le declaró, vino temblando, le
confesó todo la verdad, le declaró Delante de todo el pueblo, ¿por
qué causa le había tocado? Tiene que confesar su fe públicamente. Dios está obligándole a confesar. Si ha creído, va a confesar. El bautismo es una manera de
confesar fe en Cristo, en su muerte y resurrección. pero el
bautismo no salva, no quita el pecado, es una confesión de fe. Ella sintió el poder salvador
de Cristo cuando le tocó solo su, tocó solo su manto. Al instante sintió que había
sido sanada. Ella recibió la palabra consoladora
de Cristo. Cuando ella vino confesando,
él le dijo, hija, tu fe te ha salvado, ve en paz, su fe, la
fe de ella, en la fe y la obra de Cristo, en la fe de Cristo
Jesús. Es importante su fe, tiene que
ser confesada tu fe. Pero su fe no es la causa, es
don de Dios. Es solamente en Cristo, solamente
en Él. Él es el autor y consumador de
nuestra fe. Los que enseñan otra cosa están
enseñando, predicando mal. Cristo sintió el tocar de fe
de una de sus ovejas perdidas. Como dice en Isaías, todos nosotros
nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino,
mas Jehová cargó en él el pecado, el pecado de toda su iglesia,
el pecado de todos nosotros. Fue cargado sobre el Dios Hombre
Jesucristo. Solo él, puro. cargar y cumplir
en su muerte sobre la cruz. Dios, Dios hecho hombre, cargó
nuestros pecados sobre él mismo en la cruz para que la justicia
de Dios sea cumplida al favor de los creentes los que él representa,
los que creen en él. Él sintió la condición de nuestros
pecados en su propia alma. y cuerpo sobre la cruz. Al que
no conoció pecado, como dicen según los corintios, al que no
conoció pecado, hablando de Cristo Jesús, por nosotros lo hizo pecado. El padre. Cuando él fue hecho pecado, todo
el mundo estaba en tenebros. Porque el padre condenó nuestros
pecados en el cuerpo del Señor Jesucristo, su Hijo amado, para
que nosotros fuésemos hechos la justicia de Dios en él. El pecado no fue solamente puesto
sobre él afuera, aplastado, pintado. Él fue hecho pecado. No puedo
entender esto. Pero es quien murió. es quien murió, Dios el Eterno
Hijo hecho hombre murió y con esta muerte es eficaz y poderoso
para salvar a todos los que vienen a él por fe, por fe en su obra,
en su sacrificio. Cristo sintió que virtud y potestad
le había salido, la virtud y potestad de Dios el Hijo. Juan 1 12 más a todos los que
le recibieron a los que creen en su nombre. Les dio potestad
de ser hechos hijos de Dios. Les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios. La potestad de Dios es la fe
y la obra de Cristo. El poder salvador de Jesucristo
es de Jesucristo. El poder de la santidad de Dios
es de Jesucristo. El poder de la propiciación por
nuestros pecados es del Señor Jesucristo. El poder de su muerte
sustitutiva. Él fue hecho pecado. Nuestros pecados
no existen más. Él murió. El poder de su muerte sustitutiva. Voy a decir esa palabra. Dame
tiempo. Substitutiva. ¿Qué marca me da? C-D-O-A. C-O-D-F. ¿Ya entendió? Entendió, ¿verdad? Ok, muy bien. El poder de su
resurrección. La potestad de Dios es la fe
y la obra de Cristo Jesús, el poder de su resurrección. Él
resucitó por nuestra justificación. Ya resucitó, victorioso. Murió el sábado, el día de los
sacrificios de los judíos y los animales del Antiguo Testamento. Él murió viernes y estaba en
la tumba el sábado. Pero temprano, el domingo, el
primer día de la semana, él resucitó victorioso. Lo que sienten, lo
que sienten los que han creído en Cristo. Voy a terminar con
esto. Sentimos paz, paz. Es lo que Siente y creente en
Cristo. Paz. Hemos pasado de la muerte
a la vida. No hay más condenación para los
que están en Cristo Jesús. Porque la ira de Dios sobre nuestros
pecados cayó sobre Cristo. Y Él murió. Justificados pues
por la fe. La fe de Cristo. Tenemos paz
con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por medio de
la fe en Él. gozamos de esta fe que Él cumplió a favor nuestro. Justificaros, sentimos justificaros
de la justificación, como dice en Hebreos 9, 14, cuanto más
la sangre de Jesucristo, el cual mediante el Espíritu eterno ofreció
a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestro consciente de
obras muertas para servir a Dios vivo. En el Antiguo Testamento, bajo
las cosas rudimentales de sus sacrificios animales, muchos,
cada año había una propiciación grande de animales, muchos animales. Corrió la sangre de animales
como una agua, como un arroyo. pero esa sangre no
quitó el pecado de ninguna persona. Era una sombra del venidero.
Dios, esos cosas débiles y rudimentales eran sombras del verdadero. La sangre de Cristo Jesús derramada
en la cruz nos quita de todo pecado, todo pecado. Lo que sentimos lo que sea de los que han creído
en Cristo, sentimos descanso. Descanso, ¿verdad? Descanso. Como dice, venid a mí, todos
los que estáis trabajados y cargados, yo os hará descansar. ¿Sabe qué? Yo no hago ninguna
cosa para justificarme delante de Dios y salvarme. Nada. Yo hago cosas, pero no para ser
salvo. Usted también. Lo hacemos con
gozo porque ya somos, como dijo mi papá cuando se jubiló, él
trabajaba más duro que nunca porque estaba trabajando por
sí mismo, ¿verdad? El gozo construyó, puso techo
de la casa, hizo muchas cosas. Estaba trabajando mucho más en
su propia casa jubilada, allá en la fábrica de acero. Bueno,
tome mucho café y tiene que... Bueno, vamos a hablar más de
esto. Usted sabe cómo los obreros trabajan. Lo que sentimos también en Cristo
es el entendimiento. Yo conozco a mí mismo. El Señor,
Dios, el Espíritu Santo me enseñó esto. Su Palabra me enseñó esto. Yo sé lo que soy, lo que merezco,
la ira de Dios. El entendimiento, como dice el
filósofo, y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo. Él es Jehová, justicia nuestra. Yo creo en Jehová, justicia mía. Usted también, si crees en el
Señor Jesucristo. Sentimos también iluminación. Ahora veo Ahora veo. Muchos años estuve en las tinieblas,
usted también, pero si conoce a Cristo, él es la luz, la luz
del mundo, del cara creyente. Como dicen correncios, porque
Dios, porque Dios que mandó de las tinieblas que resplandece
la luz, Dios dijo sea la luz y fue la luz. Y desapareció las
tinieblas. El mundo estaba en tinieblas. porque Dios que mandó de las
tinieblas resplandece la luz, es el que resplandeció en nuestros
corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de
Dios. ¿Dónde? En la faz de Jesucristo. Sentimos también, los que han
creído en Cristo Jesús, satisfacción contentos en Cristo, complejos
en Cristo. No digo esto de mí mismo. No,
no, no. No digo esto de mí mismo. Pero estoy hablando de mi condición,
de mi alma en Cristo, en su satisfacción. Como dice Juan 4, 14, más el
que bebiera, dijo Cristo, el que bebiera del agua que yo le
daré, no tendré ser jamás. ¿Qué es la palabra? ¿A qué estamos
bebiendo? ¿A qué? La palabra de Dios. La palabra de vida. Nuestro cuerpo tiene que tomar
agua, ¿verdad? Juan 4, 14, más el que bebiera
del agua que yo le, daré, no tendrá ser jamás, sino
el agua que yo le daré será en él una en él una fuente de agua que salte para vida eterna. ¿Qué es esto? Saltando, saltando
el Espíritu Santo, el Espíritu Santo testificando de Cristo,
revelando las cosas de Cristo a nuestros corazones. Está saltando, hay un coro de
esto, está saltando, está saltando en mi alma. Vida espiritual, cinco. De cierto, de cierto os digo,
el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna,
ya la tiene. Y no vendrá a condenación, más
ha pasado de muerte a vida. Ya, qué precioso, qué precioso. Como dice el segundo de Corintios,
chapítulo cinco, de modo si alguno está en Cristo, nueva criatura
es. Creados en Cristo Jesús, nueva
criatura es. Las cosas viejas pasaron, Fuemos,
fuimos creados en el primer Adán. Pecó, no tardó mucho, pecó. Cayó,
caímos. Gracias a Dios que fue así. Por
la desobediencia de un solo hombre. ¿Por qué digo esto? Porque la
salvación es de la misma manera. Por la obediencia de un solo
hombre. Somos justos y santificados y
redimidos. El mayor de si alguna está en
Cristo. Nueva criatura es creados en
Cristo Jesús. Las cosas viejas pasaron. Aquí todos son hechos nuevos. Creados en Cristo Jesús, nueva
criatura. Otro. Otra cosa que sentimos
amor, como dice Romano 5, Y la esperanza no avergüenza porque
el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. Por el Espíritu Santo que nos
fue dado. Esta robo sana en mi alma. Arrepentimiento
también. es lo que siente el que ha creído
en Cristo, como dicen Hechos 11. Entonces, oídas estas cosas,
callaron. Oyeron los testimonios de los
que habían oído el Evangelio y habían confesado fe en Cristo. Entonces oídos esas cosas de
las personas que creyeron en la predicación del evangelio.
Por los apóstoles. Clarificaron a Dios diciendo
de manera que también los gentiles han dado Dios arrepentimiento
para vida. Nosotros somos gentiles. Somos
gentiles. el don del arrepentimiento dado
para vida. Y gozo, otra cosa que sentimos los que han creído en Cristo.
Primero de Pedro, a quien amé sin haberle visto, sin haberle visto en el cuerpo
humano. Y quien creyendo, aunque ahora
no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso. No
hemos visto el cuerpo, la imagen de Cristo. Es idolatría hacer
una estatua de Cristo, llamarlo Cristo. Es idolatría esto. Vemos a Él por fe. Un día vamos
a ver Pero también van a haberle los
que le rechazaron y los que rehusen creer en el Señor Jesucristo.
Van a haberle también. Lo que todo el mundo debe sentir. Nuestra necesidad, todos deben
sentir esto. Nuestra responsabilidad de creer
en él, y de arrepentir y obedecer el Evangelio. Si hay personas en esta noche
que han creído en el Señor Jesucristo y quieren confesarlo, es un buen
lugar para hacerlo delante de nosotros en la iglesia. No tocamos el órgano, el piano,
y cantamos un himno hasta otro himno, tratando de jalar por
medio de emociones las personas al frente, porque Cristo no está
aquí enfrente, Cristo está sobre el trono. Pero el Espíritu Dios,
el Espíritu Santo está revelando Cristo en los corazones. Y los
que creen, quieren confesar Cristo. Esa mujer tenía temor. había
tocado, Cristo sintió salud en su vida y su cuerpo de esta plaga
de flujo de sangre. Pero ella confesó la verdad,
toda la verdad. Confesó su fe. Confesamos nuestra fe en el bautismo. confesamos nuestra fe en la sede
del Señor. No para ser, oiga esto muy claro,
no para ser, porque ya somos. Ya está claro esto, ¿verdad?
No puedo decirlo más claro. Que Dios los bendiga.

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Joshua

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