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Walter Groover

El eterno evangelio de Dios en Cristo Jesus

1 Peter 1:3-12
Walter Groover January, 22 2017 Video & Audio
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Walter Groover
Walter Groover January, 22 2017

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Me agarró la atención mientras
que estaba leyendo, hablando de la alegría que Dios nos da en
saber que ya somos redimidos en Cristo Jesús. Tenemos la seguridad y el gozo
de conocer a Dios y conocer que nuestros pecados han sido quitados. Somos hechos en Cristo Jesús
la justicia de Dios. Qué precioso, ¿verdad? Dice que en lo cual vosotros
os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo Si es necesario,
tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. Las pruebas
vienen a nosotros para manifestar la fe que Dios le ha dado. Para
que sometida a prueba vuestra fe, mucho más precioso que el
oro. La fe es mucho más precioso que
el oro y las cosas de este mundo. Mucho más el cual, aunque perecedero,
el oro está perecedero, se prueba con fuego, se ha hallado en alabanza,
gloria, honra, cuando se ha manifestado Jesucristo. Yo tengo que leer mucho en los
textos aquí. Espero que Dios me dé la libertad. No es que he sido flojo, he luchado
para hacer un bosquejo claro y sencillo. Pero el título de lo que tengo
preparado es el eterno evangelio de Dios en Cristo Jesús. Es eterno
ese evangelio. No es una cosa que Dios pensó
después. Es eterno. En Juan 12, versículo
41, Isaías dijo cuando. Cuando vio su gloria. La gloria
de Cristo venidero, él lo vio en el Antiguo Testamento cuando
ellos estaban bajo ritos y ceremonias de ofrecer correos y derramar
sangre y tuvieran el tabernáculo. Todas esas cosas eran una sombra
del verdadero. Porque Cristo, la encarnación
del eterno Hijo de Dios, es cuando Él vino y el tabernáculo de Dios,
Dios hombre, Jesucristo. Y ahora en Él bebemos la gloria
de Dios. Si conocemos a Cristo, conocemos
a Dios. Él es mi Señor, mi Salvador y
mi Dios. Isaías dijo esto cuando vio su
gloria, la gloria de Cristo, y habló acerca de él. Y primero
de Pedro, estoy leyendo, los profetas que profetizaron de
la gracia destinada a vosotros inquilinaron y diligentemente
indagaron acerca de esta salvación. Los creyentes verdaderos ya están
diligentes para saber más y más de esa salvación que Dios ha
preparado por nosotros, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba
el Espíritu de Cristo que estaba en ellos. el cual anunciaba de
antemano los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrían
tras ellos. Estos fueron los antiguos. Ellos
buscaban la venida de Cristo. Pero Cristo ha venido, ya cumplió
el sacrificio, ya resucitó. Ha venido el Espíritu Santo sobre
la iglesia y mora en los creyentes y nunca nos dejará. Y Cristo viene otra vez. Yo creo que estamos en el final.
Yo lo creo. Pero quién sabe. Yo recuerdo
la Segunda Guerra Mundial. Es un tiempo muy duro, muy duro. Yo era un joven. Pero en estos
días en todo el mundo hay confusión. Hay muchas cosas que me hacen
pensar que puede ser en este tiempo de nuestra vida. Pero
ni modo, en pocos días vamos a pasar de esta vida. Si no conocemos
Cristo, vamos a ser separados de Dios para siempre. Y por fin
echaron el lago de fuego. Pero en Cristo hay la vida eterna. Vivimos ahora. de la vida eterna
que Dios nos ha dado en Cristo Jesús. A estos los antiguos les reveló
que no para sí mismos sino para nosotros administraban las cosas
que ahora son anunciadas por los que han predicado el Evangelio
por el Espíritu Santo y enviaron del cielo cosas en las cuales
aún miraron los ángeles. Cuando los ángeles cayeron, un
gran número de ángeles cayeron con el lucero y no hay salvación
por ellos, son separados para siempre, son los demonios, son
el diablo, satanás, no hay salvación, hay solo justicia, divina justicia
sobre esos malvados. Pero ahora ya ha llegado el tiempo
de las buenas nuevas del evangelio, ya ha salido en todo el mundo,
Juan Bautista comenzó su ministerio predicando con la palabra con
las palabras del profeta Isaías. Isaías habló mucho del venidero
de Cristo. Un pastor grande de los Estados
Unidos dijo que mi creyente es el libro de Isaías. ¿Han notado
cuántas veces Isaías habló del venidero de Cristo? Voy a usar
mucho de esto en el resto de lo que tengo aquí. En Mateo 3.1, aquellos días vino
Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo,
arrepentidos porque el reino de los cielos se ha acercado,
pues este es aquel de quien habló el profeta Isaías. Juan Bautista está predicando
la profecía de Isaías, que él vivió muchos años antes de él.
Los antiguos del Antiguo Testamento fueron salvos por el mismo Salvador
Jesucristo, prometido, porque Cristo fue sacrificado en el
propósito del Dios en su corazón antes de la fundación del mundo.
No es una cosa que después de la caída de Adán, Dios lo dijo,
¿qué voy a hacer, qué voy a hacer? Él había preparado, había sacrificado,
dado a su Hijo. como el correo de Dios sacrificado
en el corazón y propósito del Padre antes de la fundación del
mundo. Pues es aquel de quien habló
el profeta Isaías cuando dijo, vos del que claman en el desierto,
preparar el camino del Señor, enderezar sus sendas. El Señor
Jesucristo se identificó con el cumplimiento de la profecía
de Isaías. Voy a usar muchos textos que
vienen del libro de Isaías. El Evangelio es eterno. Hay solo un Evangelio en el Antiguo
Testamento y en el Nuevo Testamento, un solo Evangelio. Ellos no fueron
salvos bajo la ley por medio de ritos y ceremonios y esas
cosas rudimentales que no pudieran quitar el pecado. Fueron salvos
por medio de mirar el futuro, la promesa de la venida del Hijo
de Dios, el Cornero de Dios. Ellos sacrificaron miles de animales,
bueyes, corneros, pero esa sangre que derramó en esos animales
no quito ningún pecado. Era una profecía, una cosa rudimental
del venidero, del corredor de Dios que es el Señor Cristo que
vino y dio su vida y derramó su sangre para redimir su pueblo. El evangelio es eterno. Hay solo
un evangelio en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento. en el libro de Pedro, los profetas
que profetizaron de la gracia destinada a vosotros inquirieron
y diligentemente indagaron acerca de esa salvación, escudriñando
qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba
en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de
Cristo y las glorias que vendrían tras ellos. Vivimos en un tiempo
especial. Cristo ha venido. Él está sobre el trono. Ha enviado la promesa del Padre
del Espíritu Santo para dar testimonio de esas palabras. Y el Espíritu
Santo está en cada persona que ha creído. El que no tiene el
Espíritu Cristo no es de él. El Espíritu Cristo mora en nosotros. mora en nosotros. Somos exhortados de no contristezca
el Espíritu Santo por el cual ha sido sellado hasta el día
de la redención de su cuerpo. ¿Qué quiere decir esto? Gracias
a Dios por la redención de este cuerpo corruptible que tengo.
Pero el creyente tiene el Espíritu de Cristo. Cristo en nosotros
es la esperanza de gloria. El que no tiene el Espíritu de
Cristo morando en su corazón, en su alma, no es de él. No le conoce. Ya está perdido. Solo los que conocen al Señor
Jesucristo y pueden decir, Señor mío y Dios mío. Hay muchos religiosos
que no pueden decir esto. ¿Quién ha creído nuestro anuncio? Es nuestro anuncio porque es
la seguridad de nuestra esperanza, pero es el evangelio eterno de
Dios. Dios nos dice que Cristo fue
sacrificado como el Cordero de Dios antes de la fundación Cuando
cayó Adán en el pecado y todo esto, yo no imaginaba que eso
pasaría. ¿Qué voy a hacer ahora? Todo
fue hecho en la eternidad en el propósito de Dios, la redención
de su pueblo y el sacrificio de su Hijo, el llamamiento de
todos los escogidos en Cristo Jesús. Dios no hace algo pensando
qué va a hacer este hombre, qué va a hacer fulano allá. No, Dios
obra en nosotros para querer y para hacer su voluntad. Gracias a Dios. El Señor Jesucristo
confirmó el testimonio de Moisés y los profetas en Lucas 24. Les dijo, esas son las palabras
que os hablé estando aún con vosotros, que era necesario que
cumpliese todo lo que está escrito de mí. Todas las palabras de
Cristo. En la ley de Moisés, en los profetas
y los salmos. En versículo cuarenta y cinco,
entonces les abrió el entendimiento para que comprendiese las escrituras. y les dijo, así está escrito
y así fue necesario que el Cristo padeciese y resucitase de los
muertos al tercer día y que se predicase en su nombre el arrepentimiento
y el perdón de pecados en todas las naciones comenzando desde
Jerusalén. el Evangelio ha llegado a nosotros
muchos años después. Pero es el mismo Evangelio eterno. Nuestro Señor Jesucristo es el
cumplimiento de las profecías en el libro de Isaías y en toda
la Biblia. Pero Isaías tiene muchas promesas
acerca de Cristo. Él vivió mucho antes de Cristo. pero fue salvado en la misma
esperanza. Pero eso fue antes de la venida
de Cristo. Lucas 4, capítulo 4, 17, y se
le dio el libro del profeta Isaías, se le dio a Cristo para leer. Él estaba en la cenagoga. y habiendo
abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito. El Espíritu del Señor está sobre
mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres,
y me has enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar
libertad a los cautivos y vista a los ciegos. poner en libertad
a los oprimidos y predicar al año agradable. El año agradable al señor del
señor y enrolla en y enrollando el libro lo dio al ministerio
o ministro. Y se sentó y los ojos de todos
en la Senagoga estaban fijos en él. y comenzó a decir, hoy
se ha cumplido esa escritura delante de nosotros. Eso es el
testimonio de Cristo. Felipe predicó el evangelio al
eunuco que estaba leyendo las palabras de Isaías. Recuerda
que el eunuco estaba volviendo de Jerusalén en su carro, carreta,
y Felipe estaba, Dios le envió
allá en el desierto a un lugar fuera de él, en la soledad, y vino el hombre
eunuco con su carro y Dios le impresionó, le habló, se acercase
a él. y él estaba leyendo las escrituras,
que compró unas escrituras, escritos de Isaías. Estaba leyendo en
esa escritura y volvió sentado en su carro leyendo el profeta
Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe,
acércate, júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, dice que el Espíritu Santo le
habló. El Espíritu Santo nos habla a
nosotros, nos da impresión, habla con nosotros. A veces hablamos con personas
porque Dios nos da la impresión. El otro día tuve la oportunidad,
mientras que estuve arreglando la camioneta en un taller, había
una señora allá. Yo senté al lado de ella. Estaba
en una banca y comencé a hablar con ella. Era un tiempo muy precioso. Ella dijo que era creyente. Pero
fue un gozo hablar con ella y oír su testimonio. Él dijo, ¿cómo podré, si alguno
no me enseñara? Felipe le preguntó. Estaba leyendo las escrituras
y Felipe le preguntó, ¿entiendes lo que está leyendo? Y el eunuco
dijo que, ¿cómo puedo? Y si alguien no me enseñara.
Dios ha ordenado salvar a los pecadores por la locura de la
predicación. Dice que la predicación no es
locura, pero es los instrumentos. No sé, lo que estoy haciendo
parece locura, ¿verdad? Pero es la palabra, la palabra
que estoy diciendo no es locura, es la palabra de Dios. Y él dijo, ¿cómo podré si alguno
no me enseñara? Y rogó a Felipe que subiese y
se sentara con él. Es precioso que Dios usa nuestro
testimonio, ¿verdad? ¡Qué precioso! Y el pasaje de la Escritura que
leía era éste. Como oveja a la muerte fue llevado,
y como cordero murió delante de él que lo trasquila, así no
abrió su boca. En su humillación no se le hizo
justicia, más su generación quién la contará porque fue quitada
de la tierra su vida. Respondiendo, el eunuco dijo
a Felipe, te ruego que me digas de quién dice el profeta esto,
de sí mismo o de algún otro. Él no tenía ninguna idea. Pero
es cuando Felipe abriendo su boca, comenzando desde esa escritura,
le anunció el Evangelio de Jesús. Llegaron a un lugar donde no
había agua. Y él dijo, ¿qué pide que yo sea
bautizado? Felipe le había hablado del bautismo. como una confesión de su fe identificándose
con Cristo. Él dijo que aquí hay algo que impide que
yo sea bautizado. Y él le preguntó, Felipe, si
crees de todo corazón bien puedes. El bautismo no quita el pecado. La fe en Cristo en la sangre
de Cristo, en la muerte de Cristo, en la resurrección de Cristo,
en la intercesión de Cristo. Ahí está la salvación. Pero el
agua es testimonio de la fe. Él dijo, aquí hay agua. ¿Quién
pide que yo sea bautizado? Es lo que dijo Felipe. Él era
un hombre grande. Pero él dijo, Yo creo. Mandó parar el carreta allá y
le bautizó. Y él, el eunuco fue gozoso, tenía
a Cristo en su alma, en su vida, y siguió su camino gozoso. Qué precioso, ¿verdad? ¿Hay gozo
en su alma? Hay gozo en su alma. Si Cristo
está en ti, hay gozo, hay gozo que no puede ser quitado. ¿Quién ha creído nuestro anuncio? Esa es la pregunta. ¿Quién ha
creído nuestro anuncio? Hechos 13, 38. Saber, pues, que
estos varones hermanos que por medio de él, por medio de Cristo,
es anunciado el perdón de pecados. Y que de todo, y que de todo
aquello de que por la ley de Moisés no pudiste ser justificados. La ley no puede salvar a nadie.
No hay nada malo con la ley. El mal está con nosotros. La
ley es buena, pero no busca la salvación a la ley. La ley fue
no dada por esto. Cristo vino para salvar, la salvación
está en él, no está en ritos y ceremonios ni la ley de Moisés,
la ley de Dios. La ley fue dada para darnos convicción
de que somos pecadores, para mostrarnos nuestra incapacidad
de cumplir. La ley es externa, pero es espiritual
también. No hay que hacer algo malo, hay
que solo gozar en algo malo o pensar algo malo, codiciar algo. Son pecados que hacemos. Saber pues que esto para unos
hermanos que por medio de él se los anuncio perdón de pecados. y que todo aquello que por la
ley de Moisés no pudiste ser justificados en él, en Cristo,
es justificado todo aquel que cree. Justos, justos. No hay más condenación para los
que están en Cristo Jesús. Estoy mirando santos allá. Está
mirando un santo acá. Pero yo confieso que yo fallo
cada día. Pero soy en Cristo justo y santo. Esa es la esperanza bienaventurada
en Cristo Jesús. ¿Dónde se encuentra? ¿Dónde está
su fe? Yo sé que tú crees en Dios. Los
demonios creen en Dios y tiemblan, pero no son salvos. No son salvos. Pero ¿dónde está su fe? Mi fe
está solamente en Cristo, solamente en Cristo, solamente en él la
salvación se encuentra en él. No hay otro nombre bajo el cielo
dado a los hombres y que podamos ser salvos. ¿Cuál es el anuncio
y quién es el anunciado? Como dice Isaías 52 días, Jehová
desnudó su santo brazo. Cuando hacemos un trabajo duro,
fuerte, quitamos las mangas largas, ¿verdad? O saco. Jehová desnudó
su santo brazo. Ante los ojos de todas las naciones
y todos los confines de la tierra verán la salvación de Dios, del
Dios nuestro. es cuando Dios su hijo unigénito
le entregó para nosotros en la cruz del caballo. Yo no daría mi hijo por nadie,
pero el Dios unigénito hijo, unigénito, el eterno hijo, Dios,
Jehová, Padre, Hijo, Espíritu Santo, el Eterno Dios, el Eterno
Verbo, fue hecho carne, fue hecho hombre verdadero, como tú y yo,
pero sin pecado, el Hijo de Dios, el Eterno Hijo de Dios. No dejo
de ser Dios cuando fue hecho hombre, pero Dios entregó su hijo. Proclamá, dice
Isaías, hacedlos acercarse, entren todos en consulta. ¿Quién hizo
oír esto desde el principio y lo dicho desde entonces? Sino Jehová. Y no hay más Dios que yo, Dios
justo, salvador, ningún otro fuera de mí. Ya va el padre,
el hijo, el Espíritu Santo, un solo Dios, ya va, ya va. Mirar a mí y ser salvos todos
los términos de la tierra porque yo soy Dios y no hay más. ¿Cómo
miramos a él? Con fe en Cristo Jesús, con fe
en el Señor Jesucristo. El poder de quien es el brazo
poderoso de Dios. El Señor Jesucristo es el brazo
poderoso de Dios. Como le has dado por estar sobre
toda carne. Ha sido dado por estar sobre
toda carne al Señor Jesucristo. Para que dé vida eterna a todos
los que le diste. Los que creen en Cristo ahora
es porque Dios le dio a Cristo. Cristo vino a este mundo para
redimirte. Cristo dijo, no ruego por el
mundo, padre, no, no por el mundo, sino por los que me has dado
porque tú solo me los diste. Es una redención particular.
no murió por todo el mundo, sin excepción, él murió por los que
el Padre le había dado. Cristo Dios no regó por el mundo,
sino por los que me has dado, porque tuyos son y me los diste. ¿A quién ha sido revelado el
brazo de Jehová? Isaías dijo en este texto, Jehová
desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones
y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro
Dios. Nuestro, ¿quién es nuestro Dios?
Señor mío y Dios mío. El Señor es Cristo, es mi Dios
y Señor y Salvador. Señor mío y Dios mío. Cuando
confesó Tomás, tú eres el Cristo. Señor mío y Dios mío. Señor mío
y Dios mío. bienaventurado eres, Tomás, porque
no te lo reveló carne y sangre, sino mi Padre que está en los
cielos. ¿A quién debemos mirar para salvación? Ojos puestos en Jesús, el autor
y consumador de la fe. Él fue hecho hombre verdadero,
como tú y yo. Él tenía que cumplir la santa
ley de Dios en su pensamiento y en su obra, en todo, hasta
la muerte de cruz. Isaías 45 dice, reunidos, venid,
juntados todos los sobrevivientes de entre las naciones, no tienen
conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los
que reguen a un Dios Quien nos salva? Muy triste, verdad? La idolatría. Y si ahí es 45, 21 proclamar y hacerlos acercarse. Entran todos en consulta. Quien
hizo oír esto desde el principio y lo tiene dicho? Entonces, sino
yo lleva, lleva y no hay más Dios que yo, Dios justo y salvador,
ningún otro fuera de mí. El Padre, el Hijo, el Espíritu
Santo, porque hay un solo Dios. El Padre, el Hijo, el Espíritu
Santo. No puede tener Dios sin Cristo, el Padre sin
Cristo. No puede ser tener Cristo sin
el Espíritu Santo. Somos hechos en Cristo Jesús,
la plenitud de la Deidad está en nosotros, el Padre, el Hijo,
el Espíritu Santo. ¿Y quién está manifestado el
poder de salvación en los escogidos de Dios? Solamente en Cristo. Usted conoce el coro, ¿verdad?
Hace años era uno de los primeros coros que cantamos en todos los
pueblos. Pudieron cantar esos corillos. No tuvimos libros y cosas así,
solo aprendieron en Moya una cadena de coros, pero solamente
Cristo era el favorito y todavía es. porque la gracia de Dios se ha
manifestado para la salvación a todos los hombres, a todos
los hombres. Los que viven en África, en Asia,
en Alemania, en México, en los Estados Unidos. Él tiene sus
escogidos en todo el mundo. Pero si nuestro Evangelio está
encubierto, entonces dice en 2 Corintios, si nuestro Evangelio
está aún encubierto, entonces los que se pierden están encubiertos. El pueblo de Dios será hecho
dispuesto en el día de su puré en Jesucristo. Como dice en Salmos
110, Jehová enviará desde Sion la vara de su poder. Domina en
medio de tus enemigos. Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente
en el día de tu poder. En la hermosura de la santidad,
desde el seno de la aurora, tienes tú el rocío de su juventud. La gran comisión de predicar
el Evangelio es la de todos los creyentes en Cristo. Esa comisión
es la de todos los creyentes en Cristo. Les dijo en Marcos,
les dijo ir y predicar el Evangelio. Cristo dijo esto, ir y predicar
el Evangelio a toda criatura. El evangelio es
el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Porque
no me avergüenzo, dice el romano, unos 16, el apóstol, porque no
me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para
salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente y también
al griego, porque en el evangelio la justicia de Dios se revela
por fe y para fe. Por fe. ¿Qué significa? Por fe. Por la fe de Cristo. Para que
tú lo creas. Por fe y para fe. La fe es el
conocimiento de la realidad, de la obra y la fe que cumplió
Cristo. Por fe. Por la fe de Cristo. Somos salvos. Para que tú lo
creas en tu corazón. Como está escrito, más el justo
por la fe vivirá. La gracia de Dios que trae salvación
ha aparecido a todos los hombres. ¿Por qué? La gracia de Dios se
ha manifestado para la salvación a todos los hombres. La gran
comisión ha sido dada a todos los creyentes. Tenemos esa responsabilidad.
Yo vine a Yucatán con mi familia hace 52 años porque después yo trabajé en una fábrica
de acero. Manejaba el equipo pesado, grueso
y en el ferrocarril y cosas así. Y después de dar mi renuncio,
Bueno, renuncio o decir que ya voy a salir de este trabajo.
Los hombres que eran de la Segunda Guerra Mundial que había vuelto,
estaba trabajando, eran hombres duros y fuertes. Mi papá era
uno de ellos. Comenzaron a hablar conmigo,
a decir, no vaya allá. Sus hijos van a morir allá. Yo tenía ese llamado. Yo tenía ese llamamiento. Y gracias
a Dios que vino, vino con mi familia. Mérida era chiquito en comparación
de dónde... Yo extraño mucho ese tiempo del
gente que... había tantos coches. Pero no
voy a hablar de esto. La gran comisión ha sido dar
a todos los creyentes y predicar el Evangelio a todo el mundo. El apóstol Pablo predicó en Atenas. Voy a leer esto rápido porque
es muy bueno. Él estaba en Roma, en Atenas. Pablo estaba allá Pablo puesto
en pie en medio de la areopaga dijo barones hasta atenienses,
atenienses, en todo observo que sois muy religiosos. Los hombres
son religiosos, ¿verdad? Solo el necio dice que no hay
Dios. Los demonios saben que hay un
Dios y tiemblan. Hay muy pocos que no son religiosos,
pero la religión del hombre no les salva. Es la fe del Señor Jesucristo. Es su obra. Es el Evangelio de
Dios. Lo que Cristo es, quién Él es,
lo que Él hizo y dónde Él está ahora. Observo que sois muy religiosos. Porque pasando, mirando vuestros
santuarios, allí también un altar en el cual estaba escrita estaba
esa inscripción, inscripción al dios no conocido, al dios,
tuvieron varios dioses verdad, pero tal vez falta uno, vamos
a poner un altar aquí para el dios no conocido, al dios no
conocido, al que vosotros adoráis pues sin conocerle es a quien
yo os anuncio, el dios que hizo el mundo y todas las cosas que
hay en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita
en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres
como si necesitase de algo, pues él es quien da a todos vida,
aliento y todas las cosas y de una sangre ha hecho todo el linaje
de los hombres para que habiten sobre la faz de la tierra y les
ha prefijado el orden de los tiempos y los límites de su habitación. Para que busquen a Dios, ese
es el día aceptable, para que busquen a Dios, si en alguna manera palpando
pueden hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de
nosotros. Somos ciegos espiritualmente,
palpando, pero escuchando el Evangelio. La fe viene por el oír y el oír
por la palabra de Dios. Esas palabras que yo estoy leyendo
son las palabras de Dios, inspiradas por Dios, el Espíritu Santo,
porque en Él vivimos, en Dios. y nos movemos y somos como algunos
de vuestros propios poetas también han dicho, porque linaje suyo
somos. Siendo pues linaje de Dios, no
debemos pensar que la divinidad sea semejante a oro o plata o
piedra o su escultura de arte, de imaginación de hombres. Pero
Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia,
ahora manda a todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan.
por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo
con justicia por aquel varón a quien designó, dando fe a todos
con haberle levantado de los muertos. Dando fe. Si tiene fe, Dios le dio la fe. Cristo Jesús es nuestro Señor,
nuestro Salvador y nuestro Dios. El Señor Jesucristo está sobre
el trono de Dios con toda potestad. Él y yo, toda potestad, me ha
sido dado en el cielo, en la tierra, por santo Hino y predicado
el Evangelio en todo el mundo. ¿Quién ha creído nuestro anuncio
entonces? porque para vosotros es la promesa
y para vuestros hijos y para cuantos, para los que están lejos,
por cuantos el Señor Dios nos llamará. A oír su voz, va a oír
la voz de Dios en las Sagradas Escrituras. Por medio de un tratando de hablar y leer la
palabra de Dios. Es la manera que Dios va a hablar
a su corazón. Hechos 13, los gentiles oyendo
esto se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor y creyeron
todos los que estaban ordenados para vida eterna. Creyeron. si Dios le ha ordenado para la
vida eterna, tú vas a creer, tú vas a creer, vas a creer no
como los demonios, vas a creer al Señor Jesucristo, Él es mi
Señor, mi Dios y mi Salvador, puede decirlo en su corazón con
fe, entonces Confiesa fe en Cristo, identifíquese con Cristo, sea
bautizado en el nombre de Cristo, confesando su fe en Él. El bautismo no les salva, pero
es una confesión de su identificación con Cristo, sepultados con Él
en el pavo largo y resucitados en Cristo Jesús. Es solamente
una figura de lo que ya ha pasado en el corazón del creyente. Si
una persona no cree en el Señor Jesucristo como su Señor y Salvador
y su Dios, bautizarle es solo darle un baño. Tal vez quitar la suciedad de
su cuerpo, pero no del corazón. El bautismo es para creyentes. ¿De quién es este anuncio? Es
dos treinta y ocho. Pedro les dijo arrepentíos y
bautícese caro uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para
perdón de los pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo. El
Espíritu Santo nos da convicción, pero creyendo en Cristo, el Espíritu
Santo nos llena, nos llena y está con nosotros. para siempre. ¿Para quién es esta promesa?
Como dicen ellos, porque para vosotros es la promesa, y para
vuestros hijos, y para todos los que están lejos, por cuantos
el Señor nuestro Dios llamare. ¿Están llamando a alguien en
esta noche? Espero que sí. Queremos saberlo. Glorifica a Dios confesando su
fe, pidiendo su bautismo para ser identificado, para que sea
manifestada la fe que Dios le ha dado. No vamos a hacer ritos sobre
ti. La fe y la salvación es un milagro
de Dios en el alma de un pecador. ¿Y quién está revelado el brazo
poderoso de Jehová para salvar? Como dice en Tito, porque la gracia de Dios se ha
manifestado para la salvación a todos los hombres, americanos,
mexicanos, africanos, cualquiera. Él tiene sus escogidos en todo
el mundo, enseñándonos que renunciando a la impiedad y los deseos mundanos,
vivamos en este siglo sobria, justa, piadosamente, con fe en
Cristo, aguardando la esperanza bienaventurada, la manifestación
gloriosa de nuestro gran Dios, y salvador. ¿Quién es? El Señor
Jesucristo, nuestro gran Dios, salvador. El Evangelio es el
poder de Dios para salvación, como dice el romano 1,16. ¿Por qué no me avergüenzo del
Evangelio? Porque es poder de Dios para
salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente y también
al griego, porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela
por fe y para fe. por la fe de Cristo para que
tú lo creas y gozar de esta fe. Es por causa de la fe de Cristo,
pero tú, para que tú lo creas y gozar de esa vida, más es justo
por la fe y vivirá. Puedes creer y decir con todo
su corazón, el Señor Jesucristo es mi Señor, mi Salvador y mi
Dios. Él les dijo, en Mateo 16, Él
les dijo, Cristo les dijo, y vosotros, ¿quién dices que soy yo? Estaban diciendo a gente muchas
cosas, pero ¿quién dice que soy yo? ¿Qué dices tú de Cristo? Respondiendo, Simón Pedro dijo,
tú eres el Cristo. el Hijo del Dios viviente. Entonces
le respondió Jesús, bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque
no te lo revaló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los
cielos. Es la revelación de Dios en su alma. Bienaventurado eres,
porque no te lo revaló carne ni sangre, sino el Dios y Padre
del Señor Jesucristo, que está en los cielos. Que Dios los bendiga,
hermanos. Si alguien quiere hablar conmigo
o va a confesar a Cristo como su Salvador, Dios le ha hablado
a su corazón, si crees de todo corazón, hágalo. Queremos saberlo. Confesarlo. Identifíquese con
Cristo en el bautismo. Dios es el que hace la obra para
que tú lo creas. Que Dios te bendiga.

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Joshua

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