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Jose Dzul

La fe preciosa

2 Peter 1:1
Jose Dzul September, 25 2016 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul September, 25 2016

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Contentos de tener con nosotros
José Soule de Calcutó. Tecal. Tecal. Pero él está predicando en Isamal
también. Isamal? Isamal también. Y van a conseguir una propiedad
allá. Estaba intestado, murió uno de
los... No voy a explicar todo esto,
pero ya está casi resuelto. Pero tiene algunos allá en ese mal
que están asistiendo. Y es un gozo para mí tenerle
aquí, escuchar el mensaje que predica. Señor, le bendiga, hermano. Venga, por favor. Buenos días, hermanos. El apóstol Pedro escribió a sus
lectores estas palabras. Dice, por esto Yo no dejaré de
recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis y
estéis confirmados en la verdad presente. Pedro, el apóstol Pedro, era
un buen ministro, un fiel ministro del Señor Jesucristo. Un fiel
ministro de Jesucristo es el que siempre nos dice las cosas
antiguas, el camino antiguo. El ministro fiel del Evangelio
es aquel que no tiene buenas novedades. Siempre predica las
cosas eternas. las cosas eternas. Es lo que
Pedro está diciendo aquí. Hermanos, dice, cuando estuve
con ustedes yo les hablé estas cosas que ahora les estoy escribiendo
en una carta. las mismas verdades que les habló
en persona, las mismas verdades que él escribió en una carta
para enviarlo a ellos. Qué preciosa, ¿verdad? Hermanos,
esperemos que no nos fastidiemos de oír las mismas verdades de
siempre. Las mismas verdades de siempre
son eternas, son nuevas. Son nuevas, son buenas nuevas
del Señor Jesucristo. Por eso, en esta mañana yo no
tengo un asunto nuevo para decirles. Lo que ustedes han oído es lo
mismo que yo les voy a hablar. Eso nos sirve a cada uno de nosotros
para afirmarnos más en la verdad. en la verdad. Bueno, vamos a
buscar un versículo allá en segunda de Pedro capítulo uno en su versículo uno en esta mañana
quiero que pensemos sobre la fe preciosa la fe preciosa dice en versículo uno de capítulo
uno, de segunda de Pedro, Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo,
a los que habéis alcanzado por la justicia de nuestro Dios y
salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra. Pedro está escribiendo a personas
que son creyentes, verdaderos en el Señor Jesucristo. Dice
que estos hermanos habían recibido, la palabra alcanzar significa
recibir. Ninguna persona por sí mismo
puede alcanzar el cielo. Ninguna persona por sí mismo
con su esfuerzo alcanzar el perdón de Dios. alcanzar la salvación. Ninguno de nosotros podemos alcanzar
la gloria de Dios con nuestros esfuerzos. Entonces, nos está
diciendo que estos hermanos alcanzaron. Pero la palabra alcanzar significa
recibir. Que ellos recibieron por gracia. Por gracia de Dios recibieron
estos dones de Dios. Los dones de Dios solamente se
reciben cuando Dios nos la da. Recibimos los dones de Dios cuando
Él nos la da. No podemos recibir los dones
de Dios con nuestras buenas obras, con nuestros ritos y ceremonias. Nadie puede recibir estos dones
de salvación haciendo obras muertas. todo lo que recibimos de Dios,
lo recibimos por su pura gracia, por su gracia soberana, para
que toda la gloria sea solamente para él. De manera que Pedro
está diciendo, a los que habéis alcanzado o recibido por la justicia
de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que
la nuestra. La fe preciosa es igual en todos
los creyentes. Usted cree a Dios. Usted tiene una fe preciosa.
Yo creo a Dios. Dios me ha dado una fe preciosa. La fe preciosa que usted tiene,
también Dios me lo ha dado. La fe preciosa es común entre
todos los creyentes. verdaderos en el Señor Jesucristo. Ahora, ¿por qué es igual en todos
esta fe preciosa? Porque viene de una misma fuente. viene de una misma fuente. Dios
es la fuente de esta fe y Dios es quien nos ha dado esta fe. El objeto de esta fe es el Señor
Jesucristo. Nada más Cristo es el objeto
de esta fe. Por esta razón, somos de una
misma fe, de un mismo Señor, de un mismo Espíritu. y de una
misma esperanza en el Señor Jesucristo. Ahora, ¿por qué? ¿Por qué esta
fe es preciosa? ¿Por qué la fe en el Señor Jesucristo
es preciosa? La primera razón, la primera
razón por qué esta fe es preciosa, por causa, por causa, de su dador,
por causa de su autor. ¿Quién es el autor de la fe preciosa? Dios. Dios es el único autor
de la fe preciosa. Por eso se llama fe preciosa,
porque Dios es el autor de esa fe. No es el hombre, no es la
sabiduría del hombre, sino que Dios es el autor de esa fe preciosa. Recordemos lo que el apóstol
escribió a los hebreos. Dice, puestos los ojos en Jesús
porque Él es el autor y consumador de nuestra fe, fe preciosa. Esa fe preciosa, Jesús es su
autor y consumador. Una vez Jesús estaba hablando
con los judíos y los judíos preguntaron, ¿qué obras debemos hacer para
poner en práctica las obras de Dios? Ellos están hablando de hacer
las obras de Dios. Y el Señor Jesucristo les contestó,
esta es la obra de Dios que creáis en el que Él ha enviado. Esta es la obra de Dios que creas
en el Señor Jesucristo. No es la obra de la religión. sino que es la obra de Dios. Es solamente la obra de Dios,
la fe preciosa en el corazón. Pablo dice, por él, por el Señor
Jesucristo, habéis creído. El Señor es el autor de nuestra
fe y consumador también de nuestra fe. La fe preciosa no es de todos. No es de todos. es solamente
para aquellas personas que Dios ha escogido para salvar. Ahora, ¿cómo viene esta fe preciosa? Esta fe preciosa viene por medio
de la palabra predicada. Viene por la palabra verdadera. Viene por la predicación del
Evangelio. Ustedes creen a Dios. creen a
Dios. ¿Cómo creyeron a Dios? ¿Por medio
de un sueño? No. No. Ustedes creyeron a Dios cuando
ustedes estaban oyendo la predicación de la palabra de Dios. Dios ha
prometido bendecir la predicación de su palabra. Dios ha prometido
llamar y salvar a aquellos que Él ha escogido para salvar. Es
por la predicación de la palabra de Dios que ahora, que hoy en
día creemos a Dios. La fe es por el oír y el oír
por la palabra de Dios. Dice palabra de Dios, no palabra
de hombre. sino palabra de Dios. Es por
la palabra de Dios nada más que podemos creer a Dios. El Espíritu Santo, el Espíritu
Santo es el que nos da vida a nuestra alma y nos convence, nos convence
que en ningún otro hay salvación. El Señor mismo nos da esa fe
y nosotros creemos. a Dios. Creemos en el Señor Jesucristo. La fe preciosa es la fe, la única
fe que agrada a Dios. Sin fe es imposible agradar a
Dios. Pero no está hablando de cualquier
fe, sino la fe que viene de la palabra de Dios es la fe que
agrada a Dios porque Él es el autor de esa fe, de esa fe. La fe preciosa es don de Dios. Por gracia ustedes son salvos
por medio de la fe y esto no es de ustedes pues es don de
Dios, es regalo de Dios. La fe preciosa es un regalo de
Dios a nosotros. a nosotros. Ahora, esta fe preciosa
tiene como objeto al Señor Jesucristo, únicamente a Cristo. Dice la fe preciosa, la fe preciosa. ¿Por qué es preciosa esta fe
verdadera? Porque la fe preciosa, la fe
preciosa es la evidencia del nuevo nacimiento. La fe preciosa
es la señal del nuevo nacimiento. Leemos en primera de Juan capítulo
cinco en su versículo uno. Primera de Juan capítulo cinco
en su versículo uno. Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo, todo aquel que cree que Jesús es el Mesías,
el ungido de Dios, el Dios venido en carne, dice, es nacido de
Dios. Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo, es nacido de Dios. Nacido de Dios. Y todo aquel
que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado
por él. La fe preciosa es la evidencia
del nuevo nacimiento. Donde hay una nueva criatura,
ahí está la fe preciosa. donde no hay una nueva creación,
donde no hay una nueva criatura en Cristo, no hay fe preciosa. Puede haber fe, una fe falsa,
pero no la fe verdadera, no la fe salvadora. donde se encuentra, donde está
la fe preciosa es donde hay un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Es donde Dios ha puesto su gracia,
ha puesto su gracia, ha puesto la vida espiritual en el alma
de esta persona. Cuando Jesús estuvo aquí en este
mundo, Él estuvo en medio de los judíos, hablando con los
judíos, enseñando a los judíos, predicando a los judíos, demostrando
quién es Él a través de los milagros, a través de las sanidades naturales. Sin embargo, los judíos, dice
la palabra de Dios, que no le conocieron ni le recibieron. Aunque vieron esos milagros,
pero estas personas estaban muertos en sus delitos y pecados. Estaban
muertos espiritualmente. Ellos no podían creer que este
hombre llamado Jesús es el Cristo de Dios, porque estaban ciegos. Tenía un corazón endurecido por
su ignorancia, por su orgullo. Ellos no le conocieron quién
es este hombre llamado Jesús de Nazaret. El nuevo nacimiento,
el nuevo nacimiento es solamente la obra de Dios. Nadie puede
meter mano en el Nuevo Nacimiento. Ningún ser humano tiene parte
en el Nuevo Nacimiento. Es solamente la obra de Dios,
la obra de Dios. El Señor Jesucristo dijo, más
a todos los que le recibieron, a los que creen su nombre, les
dio potestad de ser hechos hijos de Dios, los cuales no son engendrados
de carne, ni de sangre, ni de voluntad de varón, sino de Dios. El hombre no tiene nada que ver
en su nuevo nacimiento. Es solamente la obra de Dios. Dios es el autor del nuevo nacimiento. Jesús dijo, es necesario nacer
de nuevo para ver y entrar en el reino de Dios. ¿Has nacido
de nuevo? ¿Has nacido del Espíritu y de
la Palabra de Dios? Los que son nacidos de la Palabra
y el Espíritu de Dios han entrado en el reino de Dios. han entrado
en el reino de Dios. Estamos viviendo en el reino
de Dios, un reino de paz, un reino de amor, un reino de misericordia. Ahora, nos está diciendo el apóstol
Pedro que la fe, la fe que viene de Dios es una fe preciosa. ¿Por qué se llama fe preciosa? porque esta fe es preciosa, porque
es la fe de los escogidos de Dios. Es la fe de los escogidos
de Dios. Donde está un escogido de Dios,
ahí está la fe preciosa. El escritor del libro de hechos
nos dice, que un día los apóstoles estaban predicando a los judíos
y ellos ignoraron la predicación de estos mensajeros de Dios. Y ellos se volvieron a los gentiles
y le predicaron. Y dice la palabra de Dios, creyeron
todos los que estaban ordenados para vida eterna. Creyeron con la fe preciosa. todos aquellos que estaban ordenados
por Dios desde antes de la fundación del mundo. La fe preciosa es
la fe de los escogidos de Dios. El Señor Jesucristo, un día,
Él estaba hablando a los judíos religiosos, a los fariseos, a
los escribas, Y Él les dijo, ustedes no creen en mí porque
no son de mis ovejas. Ustedes no creen en mí porque
no son de mis ovejas. Hermanos, los que no son escogidos
de Dios no van a creer a Dios. Ellos van a creer en Dios. Ellos
creen en Dios, pero no creen a Dios como su Señor y Salvador. No van a creer los que no son
escogidos de Dios. La fe es solamente para los escogidos
de Dios. El Señor dijo, mis ovejas oyen
mi voz, yo las conozco y me siguen. Las oveas de Cristo escuchan,
van a escuchar la voz de la palabra del Evangelio. Dios les va a dar oídos para
que oigan. Dios les va a dar ojos para que
vean. Dios les va a dar un corazón
nuevo y un espíritu nuevo. para que puedan tener hambre
y sed de la palabra verdadera. Esto es para aquellas personas
que Dios ha escogido para salvar. Bienaventurados todos aquellos
que pueden oír la voz del Hijo de Dios. Bienaventurados todos
aquellos que están creyendo a Dios hoy en este día. El Espíritu Santo ha venido a
este mundo para revelarnos, para mostrarnos lo que el Señor Jesucristo
ha hecho en la Cruz del Calvario. El Espíritu Santo nos dice que
lo que Cristo hizo en la Cruz del Calvario está consumado,
está terminado. que Cristo Jesús vino a este
mundo para tomar el lugar de cada persona que cree en el Señor
Jesucristo. Él vino a tomar nuestro lugar. Él vino a ser nuestro sustituto. Tomó sobre sí mismo nuestros
pecados, nuestras maldades, nuestras rebeliones, toda nuestra maldad
lo tomó sobre sí mismo y Dios el Padre. lo castigó, lo condenó,
lo mató por causa de nuestros pecados para que nosotros, su
pueblo, aquellos que creen en él, fuesen hechos la justicia
de Dios en el Señor Jesucristo. al que no conoció pecado hizo
pecado por nosotros para que fuésemos hechos en el Señor Jesucristo
la justicia de Dios. ¿Cómo sabemos, cómo podemos saber
que lo que Cristo Jesús hizo en la Cruz del Calvario está
terminado? Es exitoso. es eficaz. ¿Cómo lo sabemos? Cuando Él se levantó de entre
los muertos, el cual fue entregado por nuestras rebeliones y resucitado
para nuestra justificación. Ahora Él está sentado sobre el
trono de Dios para interceder por todos aquellos que vienen
a Dios a través de Él, a través del Señor Jesucristo. El Espíritu
Santo nos muestra, nos habla y nos dice que en el Señor Jesucristo
somos justificados en la justicia de Cristo, santificados en la
obra consumada del Señor Jesucristo, limpiados de todos nuestros pecados
en la sangre del Señor Jesucristo, perdonados mediante la redención
del Señor Jesucristo. Dios nos dice que lo que Cristo
hizo en la cruz es una obra completa. Y cada uno de nosotros que estamos
confiando en Cristo, estamos completos en el Señor Jesucristo. Ahora, Pedro nos está diciendo
que la fe de los escogidos de Dios es una fe preciosa. Es una fe preciosa. Ahora, ¿cómo
puede un hombre ¿Cómo puede un creyente permanecer en esta fe
preciosa? ¿Cómo podemos permanecer, continuar,
seguir en esta fe preciosa? Esta es la obra de Dios. Esta
no es nuestra obra. sino que esta es la obra de Dios
de guardar, de guardar a sus ovejas para que sigan, continúen
en la fe preciosa. ¿Qué dice el apóstol Pedro en
su primera carta en capítulo 1 versículo 5? Dice que sois
guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar
la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo
postrero. Somos guardados por el poder
de Dios mediante la fe para alcanzar la salvación que Dios ha terminado
en la cruz del Calvario. Esta es la obra de Dios que el
Señor guarda a sus ovejas. Mira lo que dice San Judas, versículos
24 y 25. y aquel que es poderoso para
guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria
con gran alegría. Al único y sabio Dios, nuestro
Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por
todos los siglos. Amén. somos guardados por aquel
que es todopoderoso, por aquel que es todopoderoso. El creyente
que está unido al Señor Jesucristo es la persona que va a terminar
la carrera que está delante de él. La persona que no está unida
al Señor Jesucristo no va a terminar la carrera que tiene por delante
de él. Mira lo que dice, Hebreos capítulo
10, versículos 38 y 39. Dice, mas el justo vivirá por
fe. El justo que vive en este mundo
vive por fe en las promesas de Dios. El justo que vive aquí
en este mundo no está viviendo por vista, sino por fe, por fe
en el Señor Jesucristo, por fe en las promesas y grandísimas
de Dios. Vivimos por fe y debemos seguir
viviendo por fe. El justo vivirá por fe y si retrocediere
no agradará a mi alma. Hay quienes van a retroceder. Hay quienes van a volver atrás. Personas que hicieron una profesión
de fe. Personas que se bautizaron. personas que tomaron la cena
del señor, personas que cantaron cantos, personas que oraron,
personas que estuvieron oyendo por mucho tiempo el evangelio.
Hay quienes van a volver atrás, van a retroceder. Todos aquellos
que retroceden atrás no van a agradar a Dios. Dice, y si retrocediere
no agradará a mi alma. Pero nosotros, nosotros, los
nacidos de Dios, nosotros, los escogidos de Dios, nosotros,
que Dios nos ha dado la fe preciosa, nosotros, que Dios nos ama con
amor eterno. Nosotros que somos guardados
por el poder de Dios mediante la fe, dice, no somos de los
que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para
preservación del alma. Las personas que no tienen la
fe preciosa van a retroceder, van a volver atrás. Recordemos
esto. El Señor, por unos días, una
gran multitud le siguió. Por unos días, una gran multitud
siguió al Señor Jesucristo. Porque se habían alimentado,
habían comido, lo que el Señor les dio. Pan. Pan físico. Se habían alimentado
físicamente. Y por unos días, esta gran multitud
estaba siguiendo a Jesús. Pero cuando Jesús les habló,
les habló de que hay que comer su sangre y beber su sangre por
fe. Ellos no lo entendieron así.
Ellos no entendieron así. Eso demuestra que eran hombres
naturales, no nacidos de Dios. No eran hombres espirituales,
sino hombres naturales. Ellos entendieron, vamos a comer
físicamente su carne y beber físicamente su sangre. Así lo
entendieron ellos. Pero la verdad espiritual no
es así. Es comer y beber por fe la obra
del Señor Jesucristo. Pero cuando oyeron esto, cuando
oyeron que ellos no podían hacer nada por sí mismos, dice que
esta gran multitud se volvió atrás. Ya no seguían al Señor
Jesucristo. Ya dejaron de seguir al Señor
Jesucristo. Se fueron, volvieron atrás. Volvieron atrás. Y preguntamos, ¿por qué volvieron
atrás? ¿Por qué no continuaron? ¿Por
qué no siguieron? Primero, porque no tenían la
gracia de la fe en el corazón de ellos. No tenían la fe preciosa. No estaban creyendo al Señor
Jesucristo. no tenían la fe de los escogidos
de Dios. No habían nacido de nuevo. No
habían nacido de nuevo. No eran escogidos de Dios. No fueron guardados por Dios. Toda persona que es guardado
por Dios Toda persona que Dios lo guarda, esa persona va a terminar
la carrera que tiene por delante. Comienza creyendo y termina creyendo. Va a terminar la carrera de la
fe que tiene por delante. El apóstol Juan en sus días también
nos dice, que hubo personas que salieron de su congregación. Dice, salieron de nosotros. Se fueron de nuestra comunión. Se fueron porque no eran de nosotros. Porque si ellos hubieran sido
de nosotros, hubieran permanecido con nosotros. En otras palabras,
no eran de Dios. Si fueran de Dios, hubieran permanecido
en la verdad, en la comunión entre los unos y los otros. Los que son guardados por Dios,
ellos van a permanecer. Ellos van a continuar. va a venir
aflicciones, va a venir pruebas, esa persona va a seguir, esa
persona va a continuar porque no vive por vista, vive por fe. Después de que la multitud se
fue, el Señor habló a sus discípulos y les dijo, ustedes quieren volver
atrás, quieren abandonarme, quieren ir como esa multitud, adelante. ¿Pueden hacerlo? Los discípulos
dijeron, señor, ¿a quién iremos? ¿A dónde vamos a ir? Tú eres
el único que tienes palabras de vida eterna. Y nosotros, dice,
nosotros te hemos conocido y creído que tú eres el La persona que conoce la verdad
no va a cambiar la verdad por la mentira. La persona que cambia la verdad
por la mentira es que nunca conoció la verdad. Nunca lo conoció. Hay muchas personas así que se
quitan de la verdad y van a la mentira. Muchos así lo han hecho
y muchos lo hacen porque nunca conocieron la verdad. Nunca. El conocer la verdad es por la
revelación del Espíritu Santo. Es por la revelación de Dios.
Es por la revelación de Dios. El Señor es el que nos confirma. Es el que nos va a confirmar.
Mira lo que dice 1 Corintios 1, versículo 8 y 9. Primera de Corintios, capítulo
uno, versículo ocho y nueve. Dice, el cual también os confirmará
hasta el fin. ¿Por cuánto tiempo el Señor nos
hará firmes? ¿Por cuánto tiempo? ¡Hasta el
fin! ¡Hasta el fin! Es el Señor el que nos hace firmes. El Señor nos preserva para que
nosotros podamos continuar. Podamos continuar. Dice, el cual
os confirmará hasta el fin para que seáis irreprensibles en el
día de nuestro Señor Jesucristo, fieles Dios. Fiel es Dios en
todas sus promesas, en todos sus dones, en toda su palabra. Dios es fiel, por el cual fuisteis
llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor. Nuestro Señor. Ahora, el apóstol
Pablo escribió a los filipenses diciendo, El que comenzó en ustedes
la obra de la salvación, Él mismo la perfeccionará en el día del
Señor Jesucristo. Él mismo, no yo, no usted, sino
Él mismo. El Señor no va a dejar su obra
a medias. Nunca lo va a dejar. El que comenzó
en nosotros la buena obra, él mismo la perfeccionará hasta
el día del Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual
también lo hará. ¿Qué clase de fe tiene? ¿Tiene
la fe preciosa? Ese es don de Dios. Ese es don
de Dios. Que Dios les bendiga.

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