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Cody Groover

Naaman

2 Kings 5:1-15
Cody Groover May, 22 2016 Video & Audio
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hermanos en esta tarde pido que
abran sus biblias conmigo a segunda de reyes segunda de reyes capítulo 5 quiero que veamos en esta tarde como dios en su gracia salva
a su pueblo. La gracia irresistible, la gracia
vencedora de nuestro Señor Jesucristo. Aun siendo enemigos, somos salvos
por su gracia. En 2 Reyes capítulo 5, vamos
a leer los primeros 15 versículos. Namán, general del ejército del
rey de Siria, era varón grande delante de su señor y lo tenía
en alta estima porque por medio de él había dado Jehová salvación
a Siria. Y era este hombre valeroso en
extremo, pero leproso. Y de Siria habían salido bandas
armadas y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una
muchacha, la cual servía a la mujer de Namán. Esta dijo a su
señora, Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria,
él lo sanaría de su lepra. Entrando Namán a su señor, el
rey de Siria, le relató diciendo, Así y así ha dicho una muchacha
que es de la tierra de Israel. Y le dijo el rey de Siria, Anda,
ve, y yo enviaré cartas al rey de Israel. Salió pues él llevando
consigo diez talentos de plata y seis mil piezas de oro y diez
mudas de vestidos. Tomó también cartas para el rey
de Israel que decían así, Cuando llegan a ti estas cartas, sabe
que por ellas yo envío a ti, mi siervo Namán, para que le
sanes de su lepra. Luego que el rey de Israel leyó
las cartas, rasgó sus vestidos y dijo, ¿Soy yo Dios? que mate
y de vida, para que éste envíe a mí a que sane un hombre de
su lepra? Considerar ahora y ver cómo busca
ocasión contra mí. Cuando Eliseo, el varón de Dios,
oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió a
decir al rey, ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora a mí
y sabrá que hay profeta en Israel. Y vino una man con sus caballos
y con su carro y se paró a las puertas de la casa de Eliseo.
Entonces, Eliseo le envió un mensajero diciendo, ve y lávate
siete veces en el Jordán y tu carne se te restaurará y serás
limpio. Y Namán se fue enojado diciendo,
he aquí, yo decía para mí, saldrá él luego y estando en pie invocará
el nombre de Jehová su Dios y alzará su mano y tocará el lugar y sanará
la lepra. Abnar y farfar ríos de Damasco
no son mejores que todas las aguas de Israel. Si me lavaran
ellos, no seré tan bien limpio. Y se volvió y se fue enojado. Mas sus criados se le acercaron
y le hablaron diciendo, Padre mío, si el profeta te mandara
alguna gran cosa, no la harías. ¿Cuánto más diciéndote lávate
y serás limpio? Él entonces descendió y se zambulló
siete veces en el Jordán conforme a la palabra del varón de Dios.
Y su carne se volvió como la carne de un niño y quedó limpio. Volvió al varón de Dios y toda
su compañía y se puso delante de él y dijo, he aquí ahora conozco
que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te reo que recibas
algún presente de tu siervo. En esta historia de Namán podemos
ver, como dije, la operación de la gracia de Dios rescatando,
salvando a uno que es enemigo. Namán era general del rey de
Siria, general del ejército de Siria, un enemigo natural. Un enemigo natural del pueblo
de Dios, un enemigo natural de Dios. Y aquí vemos cómo Dios
en su gracia salva a un enemigo suyo. Y si no nos vemos a nosotros
mismos en esto, no nos va a servir de nada. Dios salva a enemigos. Dice la palabra de Dios, el padre
le dijo, siéntate a mi diestra hasta que ponga tus enemigos
por estrada de tus pies y los enemigos que él pone a su estrada
de sus pies son todos nosotros por naturaleza los escogidos
de Dios somos enemigos por naturaleza nuestra mente carnal es enemistad
en contra de Dios gracias sean dadas a Dios que él nos conquista
va a llegar el día que todos sus enemigos aún los que no son
los amados de Dios van a poner su cuello debajo del pie del
Señor Jesucristo. Y van a confesar que Él es el
Señor. Demasiado tarde. Confesar que
Él es el Señor para ser lanzados en el lago de fuego. Pero la
salvación es hoy. La salvación es creer en el Señor
Jesucristo. Confiésalo hoy. Y una persona
no va a creer en el Señor Jesucristo y no va a confesar que Él es
el Señor hasta que el Señor lo conquiste. Hasta que el Señor
conquiste nuestra enemistad al señor le agradó Dios quiso mostrar
su soberana misericordia a este pecador gentil leímos allá en
romanos capítulo 10 que si ustedes notan allá otra vez
en romanos capítulo 10 Todo aquel que invocar el nombre
del Señor, dice versículo 13, será salvo. ¿Cómo invocarán aquel
al cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien
no han oído? El evangelio fue enviado a la
nación de Israel. El evangelio fue dado por medio
de los profetas en el Antiguo Testamento Solamente Israel tenía
la palabra de Dios. Pero este general de Siria, este
gentil, era uno de los objetos del amor de Dios. Dios lo amó
con amor eterno. Y él soberanamente, él salva
a quien él quiere salvar. Esto mismo hemos estado viendo.
Él es soberano en la salvación. Él puede hacer lo que él quiere.
con lo suyo. Y todos nosotros estamos en sus
manos. Y dice aquí, Moisés dice, versículo 19, yo
os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo, con pueblo
insensatos provocaré a ira. Es lo que dijo Moisés. Quiero
que noten esto en Lucas capítulo 4. En Lucas capítulo 4, El Señor Jesucristo regresó a
su tierra de donde había crecido y todos lo conocían. Jesús, lo conocían como Jesús,
el hijo de José. Él no era el hijo de José. Propiamente,
él es el hijo de Dios. Pero lo conocían como el hijo
de María y de José. Y el Señor Jesucristo entró allá
a la sinagogue como era su costumbre. Y todos ellos habían oído de
todo lo que él había hecho en otros lugares, sanando a las
personas. Y cuando llegó a su tierra, ellos
pensaron, pues si eso hizo allá, seguramente nosotros tenemos,
por así decirlo, palanca, como usamos aquí. Tenemos palanca
con él. Si así hizo entre los demás,
seguramente con nosotros va a hacer más. Y el Señor Jesucristo dice
allá, Entrándole yo, en versículo 18, el espíritu de Jehová, el
Señor, está sobre mí por cuanto me ungió para dar buenas nuevas
a los pobres. Me ha enviado a sanar a los quebrantados
de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los
ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a predicar el año
agradable del Señor. Y enrollando el libro lo dio
al ministro y se sentó y los ojos de todos en la sinagoga
estaban fijos en él. Y comenzó a decirles, hoy se
ha cumplido esta escritura delante de vosotros. Y todos daban buen
testimonio de él y estaban maravillados de las palabras de gracia que
salían de su boca y decían, ¿no es este el hijo de José? Y él
les dijo, sin duda me diréis este refrán, ¿médico? Cúrate
a ti mismo. En otras palabras, lo que hiciste
a otros, hazlo también aquí. De tantas cosas que hemos ido,
que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.
Y añadió, de cierto os digo que ningún profeta se aceptó en su
propia tierra. En verdad os digo que muchas
viudas Había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo
fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre
en toda la tierra. Pero a ninguna de ellas fue enviado
Elías, el profeta de Dios, sino a una mujer viuda en Sarepta
de Sidón. Había mucha hambre, pero el profeta
no fue enviado a ninguna judía. Fue enviado a una gentil. Y luego
dice, y muchos leprosos había en Israel, en el tiempo del profeta
Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado sino Namán el Sirio. Ninguno de ellos fue limpiado
sino Sam. ¿Qué está diciendo aquí el Señor
Jesucristo? Yo soy soberano. Yo hago lo que
yo quiero. Él es soberano. Él tiene misericordia
y de quien tiene misericordia se compadece de quien se compadece.
Y no puede decirle a nadie que lo que va a hacer él Al oír estas
cosas, cuando oyeron, antes estaban maravillados de sus palabras,
decían, daban buen testimonio, pero cuando él habló de la soberanía
de él para hacer con lo suyo lo que él quiere, y que él tiene
misericordia de quien tiene misericordia. Al oír estas cosas, todos en
la sinagoga se llenaron de ira, provocaría ira, se llenaron de
ira. y levantándose le echaron fuera
de la ciudad y le van hasta la cumbre del monte sobre el cual
estaba edificada la ciudad para despeñarle, querían matarlo.
Es lo que es, se levanta la ira, se levanta la enemistad del hombre
cuando mientras mientras se predique un jesucito que tú puedes manejar,
a nadie vas a molestar. A nadie vas a molestar predicando
a un jesucito que tú puedes manejar. Para cuando tú sepas que tú estás
en las manos de Dios y que Él puede hacer contigo y Él puede
hacer conmigo lo que yo quiero. La única manera que una persona
va a estar sometida es si Dios lo somete. Porque de otra manera
la ira se levanta en el hombre y dice eso no es justo, eso no
se vale, eso no se vale. Dios tiene que dar chance a todos.
Es así hablan las personas, se levanta la ira. Si pudieran poner
en la mano al Señor Jesucristo, lo crucificarían de nuevo. Así
haríamos, por naturaleza. Es lo que está en la naturaleza
del hombre. Pero Él quiso mostrar su soberana
misericordia a este hombre. Y en esta historia podemos ver
cómo también Dios utiliza a su pueblo, la iglesia del Señor
Jesucristo, para llevar estas buenas nuevas a un pueblo escogido. Dios nos ha dado a nosotros,
desde que el Señor Jesucristo resucitó, Él dijo, ir y predicar
el Evangelio a toda criatura. Se nos ha dado este mensaje de
ir y predicar el Evangelio a toda criatura. a judíos y a gentiles,
ricos, pobres, de cualquier color, cualquier nación, cualquier estación,
predica Leván, él es lo que necesita el hombre. Su necesidad principal
o su problema principal es el pecado y su necesidad principal
es ser salvo de sus pecados. Ahora, Dios utiliza a su pueblo,
Dios utiliza a su pueblo escogido para llevar el evangelio a este
pueblo que está perdido. Y vamos a poder ver lo que significa
allá en Romanos capítulo 8 cuando dice, ¿Quién nos separará del
amor de Cristo? Romanos 8, 35 dice, ¿Quién nos
separará del amor de Cristo? Si una persona está en el amor
de Cristo, Dios lo puso allá. Y ha estado allá desde la eternidad.
Y no importa, escuchen, lo voy a repetir, no importa la condición
en que se encuentre la persona, si Dios te puso allá, te puso
allá y me puso aquí por una razón. Y Él va a recibir honra y gloria.
Es lo que queremos, que Él reciba honra y gloria en nuestra vida.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación o angustia? o persecución, o hambre, o desnudez,
o peligro, o espada? ¿Quién podía separar a esta muchachita
que fue llevada por el ejército sirio? Esta muchachita que fue llevada
por el ejército sirio. Imagínate, una guerra, algo terrible. No sabemos cuántos de sus familiares
habrían muerto. Pero ella fue llevada con violencia,
no fue porque quiso. La llevaron como esclava. Y este
namán llevó para ser sirvienta, esclava, a su esposa. Significaba que estaba separada.
Dios ya no la quiere. Estaba separada del amor de Dios.
¿Qué es lo que nos dice Román? ¿Quién podrá separarnos del amor
de Dios? El amor de Cristo Jesús, tribulación,
o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada,
como está escrito, por causa de ti, por causa de Cristo, somos
muertos todo el tiempo. El apóstol Pablo dijo, yo estoy
muerto a este mundo. Yo estoy muerto. ¿Qué me hace el mundo? No me
importa. Yo estoy muerto al mundo. Somos muertos todo el tiempo.
Somos contados como ovejas de matadero. En realidad, en realidad
no importa cuál sea nuestra circunstancia aquí en la tierra. Si Dios te
ha amado, te ha amado con amor eterno. Si tú crees en el Señor
Jesucristo, es porque Dios te ha amado con amor eterno. Y su
propósito para ti es que tú estés en la gloria con Él. Y los sufrimientos
que vaya a sufrir el hombre aquí en la tierra no son dignos de
ser comparado con la gloria que viene. Ahora, Vemos como Nuestro
Señor aquí en este pasaje humilló, humilló a este hombre, a este
pecador orgulloso, Namán. Todos los hombres por naturaleza
somos orgullosos. Cualquier hijo de Adán. Todos
nosotros tenemos que ser humillados, tenemos que ser vaciados de nosotros
mismos. Tenemos que ser traídos al entendimiento,
a reconocer que la salvación y la misericordia es el don de
Dios y no podemos nosotros comprarlo. Nosotros no podemos comprarlos,
no son merecidos de Dios. Nosotros no podemos merecerlo.
La salvación es por gracia. Por tanto, el hombre tiene que
ser humillado, porque el hombre piensa por naturaleza que tiene
algo, que traer delante de Dios. El pensamiento humano, el orgullo
humano y las formas humanas, las obras humanas tienen que
ser destruidas. Dios tiene que quitar los estribos,
porque he dicho esto varias veces. El hombre se apoya en estas cosas
y cuando Dios viene en el evangelio y la palabra viene con poder,
él bota todos esos estribos. Entonces esas cosas en que te
apoyas, para que vengas delante del Señor Jesucristo. Ese es
el propósito de la ley. El propósito de la ley ha sido
nuestro ayu para llevarnos, para encerrarnos, para mostrarnos
nuestra inhabilidad, para ponernos a los pies del Señor Jesucristo,
para poder decir, Señor, si tú quieres, puedes limpiarme, puedes
salvarme. De otra manera, el hombre va
a estar siempre jactándose de algo que él tiene. Tiene que ser humillado. La palabra
de Dios dice, Dios resiste. Dios resiste a los soberbios
y da gracia a los humildes. ¿Se acuerdan de ese hombre? Ese
hombre leproso que vino al Señor Jesucristo. Eso está en Mateo
capítulo 8. Vino al Señor Jesucristo. Él no vino hablando como los
religiosos de hoy día. Dale oportunidad a Jesús a que
te salve. Dale oportunidad. el señor ha
hecho todo lo que puede pero es un caballero y no puede hacer
nada si tu no le dejas el no vino de esta manera no vino con
esa actitud el dijo señor si tu quieres puedes limpiarme si
tu quieres ahora namán es típico de pecadores a quien el señor
jesucristo se complace en salvar quiero que veamos esto acerca
de namán namán nos dice la palabra de dios allá en en Reyes, Segunda
Reyes V, que era un general del ejército del rey de Siria. Era
varón grande delante de su señor y su señor lo tenía en alta estima. Alta estima. Porque por medio
de él, por medio de Naamán, había dado Jehová, Dios había dado.
Dios era, es de que Siria venció sobre Israel para llevar, esto
es Dios. Dios estaba en esto. ¿Por qué? Porque Israel se había revelado
en contra de Dios, y Dios estaba castigando a Israel. Y por eso
se levantó el rey de Siria, y Dios le dio victoria al rey de Siria. Por medio de Namán, y es lo que
dice este versículo. Este hombre era valeroso en extremo,
pero hay un pero. Pero hay un pero. Y esto nos
enseña que el hombre puede tener muchas cualidades muy buenas,
cualidades muy buenas, nobles, cosas que nos recomiendan delante
de los hombres. Y hablan de eso, es una buena
persona. Hablan de eso, es una persona
honesta, es una persona honrada. Así hablan los hombres, de los
hombres, cuando quieren recomendar a una persona. Dicen, siempre
lo ha conocido una persona desde palabra. Siempre es muy amable,
muy puntual, muy respetuoso. Todas las cosas que puede decir
una persona bien de los hombres. Y Inamán tenía estas cualidades
delante de los hombres, pero no delante de Dios. No delante
de Dios. Y había algo en la vida de Namán
que también era cosa odiosa en los hombres. Algo andaba mal. Algo andaba
terriblemente mal. Y esto hacía que todo lo que
podría decir bien de él fuera inútil. Y esto era leproso. Era leproso. Nosotros sabemos
que en la palabra de Dios la lepra es utilizada como símbolo
de pecado. Es un símbolo del pecado que
está en el hombre. La lepra es una enfermedad incurable. Es una enfermedad incurable.
Y la palabra de Dios nos dice allá en Isaías capítulo uno,
que el hombre, nosotros, y está hablando de los religiosos, no
hablar de los paganos y los que ni siquiera confiesan a Dios,
pero los religiosos dicen que desde la cabeza hasta el pie
no somos más que podrida llaga e hinchazón. Y esto es lo que
describe la lepra. La lepra es una enfermedad del
interior que se manifiesta en el exterior. Es putrefacción.
Es algo terrible, odioso. Así somos nosotros por naturaleza
delante de Dios. Eso es lo que nos está enseñando
la palabra de Dios. Hay diferencias entre los hombres,
hombres hay diferencias carnales, haciendo que unas personas digas
que son mejores que otras. Pero a fin de cuentas, todos
los hombres son iguales. Todas las mujeres son iguales.
Y esto hace que nosotros seamos Inútiles. Todos nosotros nos
desviamos, nos apartamos de Dios. Cada uno se fue por su propio
camino. Somos inútiles. Todos han pecado
y quedan destituidos. Destituidos. Esa es la palabra.
Destituidos de la gloria de Dios. El pecado y la muerte están en
nosotros. El pecado entró en el mundo por
un hombre, Adán. Y así el pecado pasó a todos
los hombres por cuanto todos murieron. Todos nosotros hemos
pecado en nuestro padre Adán y pecamos por nuestra propia
decisión. Pecamos porque eso es lo que
traemos en la sangre, traemos en nuestras venas. Está dentro
de nosotros por naturaleza. Está dentro de nosotros por nacimiento. Y es lo que queremos y escogemos
hacer. Nadie tiene una pistola en nuestra
cabeza diciéndonos que hagamos los males que hacemos. Lo hacemos
porque queremos hacerlo. Lo hacemos porque queremos hacerlo.
Y eso es lo que nos enseña la palabra de Dios. El hombre está
apartado de Dios. Saben los leprosos en el antiguo
testamento, la ley de los leprosos. Ellos tenían que estar apartados.
Una vez se detectaba que era una persona leprosa, tenía que
ser excluido de la ciudad. No podía acercarse con su familia,
no podía tener amistades, tenía que habitar solo, fuera del campamento. Tenía que, y si alguien se le
acercaba, tenía que cubrirse la boca y decir, inmundo, inmundo,
advirtiéndolos. No te acerques, no va a decir
que te dé. Todo lo que tocaba el hombre leproso se volvía inmundo. Es una ilustración de todo lo
que nosotros extendemos la mano para tocarlo, lo ensuciamos. Y así el hombre quiere traer
sus obras. El hombre quiere traer sus obras
cuando todo lo que él toca lo hace inmundo. Es una figura. Vean lo que dice Efecios capítulo
2. Hablando a creyentes, pero hablando
a creyentes, recordándonos cómo éramos antes de que Dios nos
de vida. Por tanto, acordaos que en otro
tiempo, versículo 11, Pesios 2, 11, vosotros los gentiles,
en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada
circuncisión hecha con mano en la carne. ¿Y qué significaba
era que eran incircuncisión? Dice, en aquel tiempo estaba
sin Cristo. Antes de que Dios venga y se
manifieste a su pueblo, estamos sin Cristo. sin Cristo, alejados
de la ciudadanía de Israel, ajenos a los pactos de la promesa, sin
esperanza y sin Dios en el mundo. Está hablando de una persona
que ha sido desterrada, una persona que ha sido expulsada. Y así
también nosotros somos por naturaleza, en Gálatas capítulo 3 nos dice
que por naturaleza Todos los que dependen de la ley están
bajo la maldición, pues escrito está, maldito es todo el que
no permaneciera en todas las cosas escritas en el libro de
la ley para hacerlas. Estamos maldecidos por la ley,
muertos en delitos y pecados. Y así que todas las cosas que
nosotros tocamos, aún nuestras obras de justicia, nos dice Isaías,
capítulo 64. son trapos de inmundicia. Es
decir, todo lo que nosotros tocamos es inmundo. Y aún así el hombre
quiere venir delante de Dios con lo que él puede hacer. Bueno,
esa es la condición. Namán tenía muchas cualidades.
Lo hables delante de los hombres, pero no delante de Dios. Y así
también nosotros podemos parecer buenos por fuera, pero dentro
de nosotros tenemos el pecado, la muerte, Estamos condenados,
apartados, sin Dios y sin esperanza en el mundo para la persona que
no ha conocido al Señor Jesucristo. Esa era la condición de Namán,
el rey de Siria. Y ahí estaba ya. Ahí estaba ya
en Siria. En Siria no se predica el Evangelio. Quiero que vean esto. En Siria
no hay iglesia. No se predica el Evangelio. Y
Namán nunca va a venir a Israel para oír de Dios. Pero era objeto de la misericordia
de Dios. Dios utilizó, vino la mano de
Dios en su misericordia a Namán. Vino la mano de Dios en su misericordia
a Namán sin que Namán lo buscara. Fue hallado de los que no le
buscaban. sin que Namán lo buscara. Namán
no estaba a tener, no estaba buscando tener conocimiento del
Dios vivo y verdadero cuando él salió a la guerra con él.
Él no estaba buscando eso. Él no estaba teniendo, creo que
voy a tener un encuentro con Dios. No, él vino para hacer
guerra, para matar. Y muchas veces las personas vienen
a la iglesia no están pensando que van a conocer al Dios vivo
y verdadero. Están contentos con lo que tienen.
Están contentos con su religión y no piensan que van a encontrarse
con el Dios vivo y verdadero. Que alguien les va a hablar de
Cristo. Están satisfechos consigo. Vienen
por muchas otras cosas, muchas otras causas. Aquí Namán el Sirio,
pues él fue enviado para hacer guerra contra Israel. Namán no
estaba buscando a alguien que le pudiera hablar de la verdad. acerca de quién es Dios, que
hay un Dios vivo y verdadero. Él trajo a esta jovencita a su
casa para que su esposa le esté dando, le deje de dar lata. Tal vez su esposa le estaba diciendo,
necesito ayuda. Él dijo, ahí te voy a buscar
ayuda. Y fue allá a Israel y agarró a esta muchachita y la llevó
a su casa. Cosa terrible para esta muchachita, terrible. pero Dios tenía el propósito
de usarla a ella para hablar una palabra en tiempo, para hablar
una palabra. Dios había escogido a este hombre
namán para ser objeto de su misericordia y en su buena providencia había
hecho que esta joven pasase a la casa de namán para ser sirvienta. Romanos 11, versículo 33 nos
habla dice allá en Romanos 11, hablando de la soberanía de Dios. Hablando de los judíos, que ellos
se apartaron. Versículo 29 dice, porque irrevocables
son los dones y el llamamiento de Dios. Pues como vosotros también
en otro tiempo eras desobedientes a Dios, desobedientes a Dios,
pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos.
Namán halló misericordia por la desobediencia de Israel. Así también estos ahora han sido
desobedientes para que por la misericordia concedida a vosotros,
ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sujetó a todos en
desobediencia para tener misericordia de todos. Dios sujetó a todo
su pueblo escogido a desobediencia en Adán. Oigan esto. Dios sujetó a todo su pueblo
escogido a desobediencia en Adán para que él pueda tener misericordia
de todo su pueblo escogido en Cristo. Sujetó a todo su pueblo
escogido que estaba en la raza de Adán, lo sujetó a desobediencia
en Adán, para el representante Adán, para que tenga misericordia
de todo su pueblo escogido en Cristo, el representante, la
cabeza federal de su pueblo. Ahora note lo que dice cuando
después de que dice esto, dice, oh profundidad de las riquezas,
de la sabiduría y de la ciencia de Dios, cuán insondables son
sus juicios e inescrutables sus caminos. Cuán insondables son
sus caminos. inescrutables, sus juicios insondables,
inescrutables sus caminos, porque ¿quién entendió la mente del
Señor o quién fue su consejero? Bueno, Namán, ya vimos que Namán
era un hombre perdido, era un hombre que tenía, se podían decir cosas buenas
de él, pero era un pecador, era un leproso, era un leproso y
estoy hablando de la figura de cómo Dios salva a su pueblo.
El hombre puede tener muchas cosas buenas, pero es pecador,
muerto en delitos y pecados. Y Dios ha determinado salvar
a su pueblo por la locura de la predicación. Así es que él
va a mover el mundo para llevar el evangelio a su pueblo. Y él
no está limitado en poder para hacerlo. Él no está limitado
en poder para hacerlo. ¿Podía haber enviado a un hombre
nada más allá? Sí, pero estamos hablando de
los caminos de Dios insondables, insondables. Ahora, cuando Dios,
cuando Namán oyó esto, dice, esta muchachita en versículo
3 dijo a su señora, si rogase mi señora al profeta que está
en Samaria, él lo sanaría de su lepra. Si rogase, Si rogase,
él lo sanaría. Él oyó, hay uno que puede sanar.
Hay uno que puede sanar. Y Namán estaba consciente de
que él era leproso. Y al oír que había alguien que
podía sanarlo de su lepra en la tierra de Esaed, él salió.
Él salió con una carta de recomendación de parte del rey de Siria y lo
trajo al Rey de Israel. Vino con oro, plata, prendas,
presentes, vestimentas para el benefactor. Vino con todas estas
cosas. En otras palabras, Él vino con
la idea de comprar su redención. Él vino con la idea de comprar
su sanamiento. Esto está en el hombre natural.
Eso está en la mente carnal de todos los hombres. De alguna
manera quiero merecerlo. De alguna manera voy a comprarlo.
Voy a contribuir con esto. Oyen de Cristo Jesús. Oyen de
la salvación por la gracia de Dios. Y lo primero que piensan
es tengo que dejar de hacer estos vicios. Tengo que empezar a asistir a
la iglesia. Tengo que empezar a leer la Biblia. Tengo que,
tengo que, yo tengo que hacer esto para que Dios me acepte. No estoy hablando en contra de
asistir al templo, es ahí donde Dios, nos reunimos para oír la
palabra de Dios, es bueno. Pero estoy hablando del pensamiento
que está en el cabeza del hombre. Yo tengo que hacer esto para
ser salvo. Tengo que leer, Dios me va a
aceptar. Tengo que dejar de hacer estos
vicios. En otras palabras, el hombre quiere hacer su borrón
y cuenta nueva. Bueno, vamos a dejar de hacer
esto y vamos a comenzar. Eso está en la idea del hombre.
Tengo que hacer esto. Cuando, ¿qué es lo que dice?
¿Qué es la palabra de fe que predicamos? Lo primero que dice
el apóstol Pedro es, no digas en tu corazón esto y lo otro.
No digas en tu corazón, yo tengo que ascender al cielo. No digas
en tu corazón, yo tengo que descender al abismo. Yo tengo que tener
esta experiencia tan arrebatadora de gozo. Yo tengo que tener esta
experiencia y tengo que sentirlo. No digas en tu corazón eso. No
digas en tu corazón quien tiene que descender al abismo. Es decir,
tienes que sentir lo profundo. Estoy convencido que ninguno
de nosotros sabe de veras qué tan pecadores somos. No hemos
experimentado qué tan malos somos. Es decir, lo que has pensado
eres capaz de hacerlo y no lo has hecho porque Dios no te lo
ha permitido hacer. Debiera darnos horror eso que
pasa por nuestras mentes. Pero bueno, este hombre dice
la palabra de fe. No digas en tu corazón. ¿Qué
dice? Está cerca de ti. Está cerca de ti. Que si confesares
con tu boca, si creyeras en tu corazón que el Señor Jesucristo,
Él es Dios, que Él es el Cristo. Si creyeras en tu corazón que
Dios levantó a los muertos. Si confesares con tu boca que
Él es el Señor, serás salvo. En otras palabras, a ti mismo
te va a sorprender. Wow, ahora sí lo creo. Antes no lo creía, pero ahora
es la luz que se enciende. Es la luz. Bueno, estando él
consciente de su condición y oír la palabra que había alguien
que podía curarlo. Él salió con esta carta de recomendación
del rey, trajo oro, plata, presentes, y llegó a Israel para comprar
su liberación. Y así somos nosotros, no debemos
decir no. Así somos nosotros, así es el
hombre por naturaleza. Así como hizo Namán, así también
hacen los hombres. Ese es el camino del hombre natural,
salvación por obras, salvación por mérito. Se pretende enganar
la salvación. Y aún los religiosos enseñan,
el mensaje de que enseñan que la ley es nuestro hallo para
llevarnos a Cristo y y luego después para justificación y
después de que venimos a Cristo, Cristo nos lleva otra vez a la
ley para santificar. Es el mismo mensaje de salvación
por obras. Eso es salvación por obras. El
creyente va a tener obras. De la fe que no obra está muerta.
Pero nosotros no hacemos nada para merecer la salvación. no
contribuimos nada somos perfectos en Cristo Jesús somos justos
santos y el creyente quiere vivir y honrar al Señor Jesucristo
es enseñado crece en el conocimiento y la gracia del Señor Jesucristo
y se aparta del mal pero no hace ninguna de estas cosas para ganar
la salvación ninguna de estas cosas Cristo dijo, no todo el
que me dice Señor, Señor. Esa es la idea del hombre. Vamos.
Señor, Señor, no hicimos esto y lo otro en tu nombre. ¿Qué
dice el Señor? Apartados de mí, hacedores de maldad. En vez de
venir al Señor Jesucristo como pecadores culpables, sin nada
en las manos, el hombre pretende venir con su moralidad, pretende
venir con sus obras, pretende venir con su bautismo, con su
membresía en la iglesia. Como he dicho antes, Cuando vayas
a venir delante del Señor, más vale que tengas algo más que
un papel en tu ojo que dice, soy miembro de la iglesia bautista
allá en Mérida. Más vale que tengas más en tu
mano que una foto donde está tu bautismo. ¿Cuál es la esperanza? Cristo en ti, la esperanza de
gloria. No Cristo que tengas en un acta,
levantaste un acta, no. Cristo en ti es la esperanza
de gloria. Ahora, cuando Namán, cuando Namán fue, él fue a la
persona equivocada. En vez de ir al profeta de Dios,
él dijo, vaya, hay un profeta en Dios y él va a sanarlo. En vez de ir al profeta, él fue
al rey. Nos dice ya en versículo 3, la
niña le dijo, si rogase mi señor al profeta que está en Samaria,
El profeta que está en Samaria es el que representa aquí al
Señor Jesucristo. Él es el profeta, el sacerdote
y rey, el Señor Jesucristo. Y aquí el profeta representa
al Señor Jesucristo. Él es el único que puede sanar.
El único que puede sanar de nuestro pecado. Y en vez de ir al profeta,
él se fue al rey. El profeta, como dije, representa
a Cristo. nuestro profeta sacerdote y rey
y la salvación es de él la salvación está únicamente en él en ningún
otro él es el autor él es el consumador de nuestra fe y es
una necesidad es una verdadera necesidad ir a otro el problema
que tenemos nosotros es con dios el único que puede Perdonar pecados
es Dios. El único que puede limpiar nuestros
pecados es Dios. Es el único que tiene el derecho
de hacerlo. Y es el único que tiene con qué hacerlo. Con la
sangre de su Hijo, el Señor Jesucristo. La salvación es de Él, pero es
una necesidad ir a otra persona. No vayan a venir a este lugar,
a este hombre, o a ningún otro hombre, pidiendo que yo dé cosas
que hagan para hacer. Los hombres se han hecho mucho
dinero precisamente con esto viene la
persona atormentada de alguna manera convencida en su conciencia
por el pecado y viene el hombre y el hombre le da cosas que hacer
y le saca dinero venir a María es una necesidad es una necesidad
ella no puede salvar ella no es la mediadora ella no murió
por por el pueblo de Dios. Cristo dijo, si alguno tiene
sed, venga a mí y beba. ¿Por qué mirar a aquellos que
no pueden salvar? Ídolos nada más. Por fin, Namán
vino al profeta de Dios. Vino al profeta de Dios. Aquí
hay otro problema que los hombres tienen. Vienen con una mala actitud. Una mala actitud. Podemos ver
a Namán allá que él se paró Vino allá, vino a Namán con sus caballos
y con su carro y se paró a las puertas de la casa de Eliseo,
dice versículo 9. Entonces, Eliseo le envió un
mensajero diciendo, ve y lávate siete veces en Lordán y tu carne
se te restaurará y serás limpio. Y Namán se fue enojado. Se fue
enojado a Namán. ¿Por qué? Porque Namán no vino
para humillarse. Él vino como alguien. Él vino
como alguien. Él vino con sus carros. Imagínate
toda la procesión que llegó delante de la chocita del profeta, profeta
humilde de Dios. Y él vino con toda su procesión,
con todo su séquito. Vino allá con sus carros, sus
caballos. Y la man mismo dijo, cuando se
fue enojado, él dijo, yo decía, yo soy alguien. Para mí va a
ser esta gran ceremonia. Para mí va a ser esto y lo otro.
Y me va a sanar. Porque yo soy alguien. El Evangelio es el gran nivelador.
El Evangelio es el gran nivelador. Viene el Presidente de la República.
¿Cómo va a venir al Señor Jesucristo? ¿En su integridad? No. va a venir
como el pecador más vil. No estoy diciendo de respetuoso,
estoy diciendo la verdad. Viene cualquier hombre, no importa
cuánta dignidad tenga aquí en esta tierra, la persona que va
a venir delante del Señor Jesucristo va a venir postrado en la tierra. O va a ser rechazado. O va a ser rechazado. Él dijo,
yo creía que para mí, Él saldría. Él saldrá y estando en pie, invocará
el nombre de Jehová, su Dios, y alzará su mano. Y anoten, dice,
Él va a invocar el nombre de Jehová, su Dios. Él va a invocar el nombre de
Jehová, su Dios, para hacer algo por mí. Dios le enseñó que Él es el único
Dios. Él es mi Dios. Él es mi Dios. Él estuvo allá orgulloso delante
de la casa de Eliseo. Él quería ser tratado como un
hombre grande que pues da el caso que tenía lepra. Así es
como quiere ser tratado el hombre. Eliseo conocía el orgullo de
este hombre, por eso ni siquiera salió de la casa. Ni siquiera
salió de la casa. Pero le dio instrucción. El dijo,
¿quieres ser limpio? ¿Quieres ser limpio? ¿Quieres
ser limpio de tus pecados? Anda y lávate. En ese río Jordán,
que era un río lodoso. Cada rato se andaba desbordando.
Ahí está todo el ganado. Era un río lodoso. Tenemos ríos
lodosos aquí en la República. Ustedes conocen los ríos lodosos. Hay ríos muy claros, muy cristalinos,
bonitos. pero este era un río lodoso y
Namán estaba ofendido ofendido y saben que cuando el evangelio
viene y es predicado dice anda y lávate en la sangre del señor
Jesucristo esto ofende la dignidad del hombre la supuesta dignidad
del hombre piensa Seguramente puedo ser salvo por otro medio. Seguramente no tiene que ser
así. Porque después de todo no soy tan pecador. No requiere
el sacrificio del Hijo de Dios. Yo puedo lavarme en otros ríos.
Si yo me lavo en otro río, si yo hago esto, otro, también voy
a ser salvo. ¿Cuántas personas has oído que
digan, de todas las religiones, todos son caminos a Dios? Después
de todo, todos vamos a Dios. ¿Has oído que alguien diga eso? Mentira. La persona puede ser
muy sincera en su religión. Yo no dudo que los musulmanes
sean muy sinceros en su religión. pero si no se someten al Señor
Jesucristo y creen en Él van a ir al infierno porque Él es
el Señor y no Mohamed son sinceros pero sinceramente
equivocados equivocados en el error todas las personas que
vienen quieren venir delante de Dios por medio de María son
sinceros Yo veo su esfuerzo. El apóstol Pablo dijo, yo les
doy testimonio de que tienen celo de Dios. Aún los fariseos,
los de su propia nación, ellos tienen celo de Dios, pero no
conforme a ciencia, porque ignorando la justicia de Dios están procurando
establecer la suya propia. No se han sujetado a la justicia. Cristo es el fin de la ley para
justicia a todo aquel que cree. Él tenía pensamientos equivocados. Nosotros como namán, los hombres
quieren ser tratados como hombres grandes, que pues da el caso
que somos pecadores, pero en realidad somos pecadores, que
por un tiempo tal vez tengamos algún reconocimiento. Bueno,
él tenía pensamientos erróneos acerca de la misericordia, yo
pensé que él saldría y invocaría a Jehová su Dios. El hombre tiene
sus ideas, pero sus ideas son, hay un camino que le parece bien
al hombre y como he dicho, cada mente es un mundo y cada mente
se fabrica un Dios falso, un camino falso. Hay un camino que
le parece bien al hombre y el fin de ese camino es la perdición. La salvación por la gracia libre
por medio de la justicia de Cristo Jesús por medio de su sangre
es cosa que ofende la mente encarnada nuestros pensamientos dice Dios
no son vuestros pensamientos mis pensamientos no son mis caminos
son más altos que vuestros caminos Isaías capítulo 55 el mensaje
de la depravación total ofende el mensaje de la elección incondicional
ofende el mensaje de la De la gracia irresistible, ofende. De la redención particular, ofende. De la perseverancia de los santos,
ofende. El Evangelio de Cristo Jesús,
ofende al hombre natural, al hombre carnal. Pero Dios conquista a su pueblo.
Dios conquista. Finalmente, le dieron estas preguntas,
le pidieron, le preguntaron sus criados, le dijeron, Padre mío,
si el profeta te mandara alguna gran cosa, no lo harías. Si te
mandara, y es verdad, cuántas personas le dicen, haz esto,
haz esto, y lo están haciendo. Mientras que le des una cosa
al hombre, no importa si le dices tienes que irte a la luna, el
hombre va a ir a la luna. Va a hacer todo lo que va a hacer
todo lo que le digas con tal de ser salvo pero por fin el vino el vino
le dijo si te hubiera mandado gran cosa lo harías el dijo cuanto
más diciendo lávate y serás limpio por fin el descendió por fin
el descendió a esa es la conquista del Señor Jesucristo, Él descendió. Ese hombre orgulloso tuvo que
quitarse sus vestimentas. Mientras tanto estaba cubierto,
estaba guardando su lepra. Imagínate sus vestimentas, estaba
guardando su lepra. No estoy declarando verdaderamente
quién soy, pero cuando Él vino y se zambulló en el agua, Él
tuvo que quitarse toda esa vestimenta. Él tuvo que desnudarse. Así también
la persona que va, que viene al Señor Jesucristo, viene por
decir así, desnudo delante de Dios. No está pretendiendo que
tiene alguna bondad. Esa es la persona que está siendo
sincero con Dios. La persona que le está diciendo
la verdad de Dios. Lo que tú dices de mí que no
hay, no hay cosa sana en mí. Esto es verdad. y vengo delante,
Dios sabe todas las cosas de todas maneras, cómo vas a pretender
con Dios, pretende con los hombres pero no puedes pretender con
Dios, él tuvo que quitarse todas estas vestimentas que guardaban
su lepra y exponer delante de todos yo soy leproso y luego él tuvo que hundirse,
sumergirse en esa agua lodosa, esa agua que él pensaba era cosa
ofensiva cosa que ofende la persona que va a venir al Señor Jesucristo
va a ser salvo por los méritos de Cristo Jesús nada más por
la sangre del Señor Jesús esto es lo que merecieron mis pecados
la muerte esto es lo que esto es lo único que puede quitar
mis pecados la muerte del Señor Jesucristo Y él se zambulló,
oigan esto, esto es precioso y vital. Según la palabra del
varón de Dios. Hizo según la palabra de Dios. Tú vienes al Señor Jesucristo
con el pecado, ven al Señor Jesucristo tal como estás. Ven cómo estás,
ven dónde estás sin mover un músculo. Ven delante de él como
pecador, confiésale a él que eres pecador, confía en él conforme
a su palabra. Él dijo, todo aquel que está
cargado, venid a mí todo el que es cargado, trabajado de pecado. Venid a mí todos los que estáis
trabajados y cargados y yo os haré descansar. Ven al Señor
Jesucristo conforme a la palabra de Dios. Todo al que a mí viene,
dijo el Señor Jesucristo, no le echo fuera. Ven confort. Esta es la palabra de Dios. Este
es el mandato de Dios que creas en el Señor Jesucristo, que confíes
en su persona, que confíes en su obra de redención. Y si por
la gracia de Dios. Y si por la gracia de Dios, el
evangelio te ha conquistado, entonces tú vienes. Tú sigues
viniendo, sigues confesando que eres pecador y sigues zambulléndote
en la sangre del Señor Jesucristo. Ese es lo único que puede lavar
mis pecados. Yo vengo hoy. Él vino y se zambulló. Nos dice la palabra de Dios,
tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder. Viene
un día cuando ese orgullo es puesto en la tierra. Viene un
día. Cuando hablo de tarso, es puesto
en el polvo. Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente
en el día de tu poder. Cuando el pueblo de Dios deja
de mentir, deja de mentirle a Dios, deja de mentirle a los hombres,
confiesa que es pecador, necesitado de la sangre del Señor Jesucristo. Señor, si tú quieres, puedes
limpiarme. Sólo tú lo puedes hacer. Sólo
tú lo puedes hacer. Yo vengo a ti. Y sabe que nos
dice la palabra de Dios cuando Él hizo esto, salió con su carne
limpia como de un bebé. Limpia como de un bebé. La persona
que cree en el Señor Jesucristo es justificado de todos sus pecados. Ya no hay ningún pecado sobre
aquellos que han creído y confiesa en el Señor Jesucristo. Todos
sus pecados han sido quitados, borrados en la sangre del Señor
Jesucristo. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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