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Cody Groover

Cuatro cosas aprendidas por Nabucodonosor

Daniel 4:34; Daniel 4:35
Cody Groover May, 15 2016 Video & Audio
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En esta tarde quiero hablar del
libro de Daniel capítulo 4, Daniel capítulo 4. Hice referencia a
este texto en esta mañana y esto va a servir a manera de como
una continuación Nabucodonosor trajo a Daniel
delante de él y le contó este sueño que él había tenido. Y Daniel, por revelación de Dios,
le dijo, le declaró que era este sueño. En versículo 18 dice, yo, el
rey Nabucodonosor, he visto este sueño. Tú, pues, Beltasar, Es
decir, Daniel, dirás la interpretación de él, porque todos los sabios
de mi reino no han podido mostrarme su interpretación, más tú puedes,
porque mora en ti el espíritu de los dioses santos. Entonces
Daniel, cuyo nombre era Beltasar, quedó atónito casi no ahora,
y sus pensamientos lo turbaban. Y el rey habló y dijo, Beltasar,
no te turbe, ni el sueño ni su interpretación. Beltasar, respondió
y dijo, Señor mío, el sueño sea para tus enemigos y su interpretación
para los que mal te quieren. El árbol que viste que crecía
y se hacía fuerte y cuya copa llegaba hasta el cielo y que
se veía desde todos los confines de la tierra, cuyo follaje era
hermoso y su fruto abundante, y en que había alimento para
todos, debajo del cual moraban las bestias del campo y en cuyas
ramas anidaban las aves del cielo, Tú mismo eres, oh rey, que creciste
y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza y ha llegado hasta
el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra. Y
en cuanto lo que vio el rey, un vigilante y santo que descendía
del cielo y decía, cortad el árbol y destruidlo, mas la cepa
de sus raíces dejaréis en la tierra, con atadura de hierro
y de bronce, en la hierba de campo y sea mojado con el rocío
del cielo y con las bestias del campo sea su parte hasta que
pasen sobre él siete tiempos o siete años, el tiempo completo. Esta es la interpretación, oh
rey, y la sentencia del altísimo que ha venido sobre mi señor
el rey. Que te echarán de entre los hombres y con las bestias
del campo será tu morada y con hierba del campo te apresentarán
como a los bueyes y con el rocío del cielo serás bañado y siempre
siete tiempos pasarán sobre ti hasta que conozcas que el altísimo
tiene dominio en el reino de los hombres y que lo da a quien
él quiere. Y en cuanto a la orden de dejar
en la tierra la cepa de sus raíces del mismo árbol, significa que
tu reino te quedará firme luego que reconozcas que el cielo gobierna. Por tanto, oh rey, acepta mi
consejo. Tus pecados redime con justicia
y tus iniquidades haciendo misericordia para con los oprimidos, pues
tal vez será esto una prolongación de tu tranquilidad. Todo esto
vino sobre el rey Nabucodonosor. Y al cabo de los doce meses,
paseando en el Palacio Real de Babilonia, habló el rey y dijo,
¿no es esta la gran Babilonia que yo edifique? para casa real
con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad? Aún estaba
la palabra en la boca del rey cuando vino la voz del cielo.
A ti se te dice, reina Bucurosor, el reino ha sido quitado de ti.
Y de entre los hombres te arrojarán y con las bestias del campo será
tu habitación. Y como los bueyes te sentarán,
y siete tiempos pasarán sobre ti hasta que reconozcas que el
Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres y lo
da a quien Él quiere. En la misma hora se cumplió la
palabra sobre Nabucodonosor y fue echado de entre los hombres y
comía hierba como los bueyes y su cuerpo se mojaba con el
rocío del cielo hasta que su pelo creció como plumas de águila
y sus uñas como las de las aves. Mas al fin del tiempo Yo, Nabucodonosor,
alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue de vuelta, y bendije
al Altísimo. Y a la vez glorifique al que
vive para siempre, cuyo dominio es siempre eterno, y su reino
por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra
son considerados como nada, y él hace según su voluntad en el
ejército del cielo y en los habitantes de la tierra, Y no hay quien
detenga su mano y le diga, ¿qué haces? En el mismo tiempo, mi
razón me fue devuelta y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi
grandeza volvieron a mí y mis gobernadores y mis consejeros
me buscaron y fue restablecido en mi reino y mayor grandeza
me fue añadida. Ahora yo, Nabucodonosor, alabo,
engrandezco y glorifico al Rey del Cielo. porque todas sus obras
son verdaderas y sus caminos justos y Él puede humillar a
los que andan con soberbia. Los que conocemos al Dios vivo
y verdadero, que hemos visto un poco de la gloria y la majestad
de nuestro Señor Jesucristo, Sabemos que esas palabras que
se usan para describir a Dios, esas palabras que son alarmantes,
esas palabras de baja opinión que los hombres tienen de Dios
hoy en día, son el resultado de la naturaleza del hombre natural. Nos dice la palabra de Dios que
no hay temor de Dios delante de sus ojos. Esa es la condición
del hombre natural. No teme al Dios vivo y verdadero. No hay temor de Dios delante
de sus ojos. En otras palabras, cuando Dios
dice, cree en el Señor Jesucristo, ellos dicen, ¿y eso a mí qué? ¿Quién es Dios para que yo le
obedezca? Tiene una opinión muy baja de Dios. Una opinión muy
baja. El problema es que los hombres
piensan que Dios es como nosotros. En Salmo capítulo 50, versículo
21, el salmista, Dios dice por medio del salmista, tú crees,
tú estás pensando que yo soy como ustedes. Versículo 21. Estas cosas hiciste
y yo he callado. Pensabas de cierto, Pensabas que de cierto sería
yo como tú. Los hombres cuando se imaginan
un Dios, se imaginan un Dios de su propia estatura. Ahí comienzan y de ahí van a
peor. Primero se hacen imagen de Dios
a la semejanza de un hombre. Se imaginan que Dios es como
nosotros. Y de ahí va más y más. Hacen que Dios sea una vaca.
Hacen que Dios sea una mosca. Hacen que Dios sea una serpiente
emplumada. La opinión muy baja del hombre
de Dios. Y lo que los hombres están hablando
detrás del púlpito, esa basura que es permitido detrás del púlpito. Hablando en el nombre de Dios,
con esa familiaridad. con esa irreverencia y pensamientos
muy bajos, esa ligereza de hablar acerca de Dios Todopoderoso.
Escuchen, nosotros estamos en sus manos y no Él en nuestras
manos. Nosotros no estamos controlando
a Él. Él está controlando. Nosotros estamos en sus manos.
¿Qué va a hacer con nosotros? Él puede aplastarnos. Nosotros
estamos en sus manos. Esas no son las palabras de la
palabra de Dios. Así no se describe Dios en la
palabra de Dios. Y en esta tarde quiero que veamos
en nuestro texto qué es lo que Dios enseñó a Nabucodonosor. Lo que a Dios le agradó enseñarle
a este hombre, Nabucodonosor. Acabamos de leer el texto. Nabucodonosor
era un rey, un pagano. Pero ahí estaba Daniel. Ahí estaba
Daniel. Dios salvó a Nabucodonosor. Pero Nabucodonosor estaba lejos,
en un país lejos. En un país donde no conocían
a Dios, donde no adoraban a Dios. Tenían sus ídolos, sus pensamientos,
sus pensamientos bajos de Dios. ellos fueron en contra de Israel
por el pecado de Israel y capturaron a los israelitas y trajeron entre
ellos a los varones a los más deseables y hicieron y Daniel
era uno de estos y Daniel era consejero este hombre no sabía
que Daniel estaba hablando de parte del dios todopoderoso y
el espíritu de los dioses dice él no sabía que era Dios mismo
que estaba hablando por medio de Daniel. Pero este hombre no
lo conocía a Dios, pero Dios se le reveló. Dios se le reveló
y Dios le enseñó estas cosas en una manera muy singular, así
como le enseñó a Jonás de una manera muy singular. ¿Saben cómo
se llama la universidad a la que asistió Jonás? Hay una universidad
del valle, le dicen. ¿Han oído de esa? Esta universidad
a la que Dios envió a Jonás, la universidad de las profundidades
del mar. La ballena o gran pez, como quiera,
en la barriga del pez, él aprendió la lección que Dios le estaba
enseñando. La salvación es de Jehová. Y Dios le enseñó a Nabucodonosor
estando en el campo como un buey. estando en el campo, Dios tiene
manera de humillar a los suyos. Ahora nadie, nadie jamás acusó
a Nabucodonosor de ser un profeta o un predicador, pero el Señor
le enseñó esto a Nabucodonosor como le enseñó a Jonás esta verdad,
esta verdad preciosa. Nabucodonosor era un hombre poderoso,
un hombre grande, Como vemos allá en el versículo 22. Era
un hombre orgulloso. Tú mismo eres, oh rey, que creciste
y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza y ha llegado hasta
el cielo y tu dominio hasta los confines de la tierra. Todo estaba bajo su control.
¿Quién le dio eso? Fue Dios quien le dio eso. Pero
él no reconocía a Dios. Y él se jactaba. Y en versículo
30 él dijo, ¿No es esta la gran Babilonia que yo edifique? ¿Por
mis propias fuerzas? ¿Por mi propia astucia? Yo soy
grande. Para Casa Real, con la fuerza
de mi poder, para gloria de mi majestad eso es un ladrón, eso
es un ladrón, es un usurpador pero así somos todos por naturaleza
yo soy lo que soy porque yo me lo gané, yo me lo gané Este hombre
está diciendo por mi propia fuerza, por mi propia grandeza, no sabe
que es Dios que le dio esa fuerza, que es Dios que le dio esa grandeza.
Y todavía estaba la palabra en su boca y Dios ya le había dicho
lo que le iba a hacer. Y todavía estaba la palabra en
su boca y Dios le quitó la razón. Así de fácil, Dios no está limitado
en poder. Cuando venga el día de su poder,
él va a convencer a su pueblo. Dios quiera que nosotros aprendamos
esto. Esto era un hombre muy orgulloso
y debido a su orgullo y su jactancia, el señor le quitó su reino, le
quitó su comprensión y se volvió como un animal del campo por
un tiempo completo, siete tiempos. Y a través de esta experiencia,
entonces Nabucodonosor aprendió cuatro cosas y pido al Señor
que nosotros, cada uno de nosotros, podamos aprender estas cosas
para nuestro bien eterno. Estas cuatro cosas. Primeramente,
Nabucodonosor aprendió la majestad, aprendió la grandeza, aprendió
que Dios es soberano. Dios es soberano. En versículo
34 dice, al final del tiempo, más al fin del tiempo, Es decir,
cuando terminó Dios de enseñarle esa lección. Vamos a aprender
la lección cuando Dios nos lo enseña. Salvo de Tarso era un
hombre orgulloso. Salvo de Tarso era un hombre
orgulloso. Yo estoy convencido que Salvo de Tarso era ese hombre,
ese hombre rico que vino corriendo al Señor Jesucristo diciéndole,
buen maestro, qué cosa buena haré para heredar al reino de
los cielos. ¿Se acuerdan? El Señor Jesucristo
le dijo, anda, vende todo lo que tienes. Toma tu cruz y sígueme. Y este hombre se fue triste.
Pero Marcos nos dice que el Señor Jesucristo lo miró y lo amó.
Es por eso que yo creo que es Saulo de Tarso antes de su conversión. Pero si no es, no importa. El
caso es que el Señor Jesucristo le amó y a los que él ama, los
ama con amor eterno. Y por cierto el apóstol Pablo
dijo, si no fuera por esa ley que dice no codiciarás, yo no
sabría que es el pecado. Si no fuera por esa ley que dice
no codiciarás, y que era lo que este hombre, el Señor Jesucristo
le pegó donde dolía, anda vende todo lo que tienes. Estaba codiciando
las riquezas. Pero bueno, me estoy desviando.
Saulo de Tarso era un hombre orgulloso, Y él estaba listo
para arrasar con todos aquellos que confesaban el nombre del
Señor Jesús como el verdadero Dios, el Cristo, hasta que Dios
lo puso en la tierra. Él sabe cómo. Él es soberano. Al fin del tiempo, yo, Nabucodonosor,
alcé mis ojos al cielo y mi razón me fue de vuelta. Dije esto en
la mañana. El hombre está loco cuando se pelea contra Dios.
El hombre está loco cuando rehúsa cuando rehúsa creer a Dios y
su razón les devuelta cuando esa persona se sienta y oye lo
que Dios dice. ¿Se acuerdan de ese hombre endemoniado?
Nadie lo podía atar. ¿Se acuerdan? Estaba ya entre
las tumbas, estaba entre los sepulcros y la gente trataba
de ponerle grillos en sus manos. Y así entonces el hombre trata
de controlar a este hombre natural, trata de controlar la naturaleza
humana y le pone grillos. Tienes este problema con este
pecado, mira empieza a hacer esto, empieza a hacer lo otro,
deja de hacer eso. Está lleno del mundo de autoayuda,
seminarios de cómo ayudarte. como ser un mejor cristiano como
ser un mejor padre como tiene grillos son grillos pero no afectan
el corazón y el hombre los rompe verdad este hombre no lo podían
encadenar no lo podían controlar para nada no importaba que cadenas
estaba loco se quería matar a sí mismo no podía porque era hijo
de dios Apenas el Señor Jesucristo le
dio permiso a esos demonios entrar a los cerdos, todos se fueron
a cometer suicidio. Todos los cerdos se metieron
al agua y se ahogaron. Pero no podían matar a ese hombre.
¿Por qué? Porque es Hijo de Dios. Es Hijo
de Dios. Pero ¿saben qué dice la Palabra
de Dios cuando el Señor Jesucristo le dijo, sal de este hombre,
espíritu inmundo? ¿Saben qué nos dice la Palabra
de Dios de este hombre? que estaba sentado, que estaba
vestido y estaba en su juicio cabal. Estaba en su juicio cabal. Él nos restaura, nos da entendimiento. Sabemos que el Hijo de Dios ha
venido, dice Juan, 1 Juan 5. Sabemos que el Hijo de Dios ha
venido y nos ha dado entendimiento para saber quién es el verdadero.
Y estamos en el verdadero. en Jesucristo. Este es el verdadero
Dios y la vida eterna. Pero Él ha venido y nos ha dado
este conocimiento. Al final del tiempo, cuando agradó
a Dios, dijo el apóstol Pablo, revelar su Hijo en mí es cuando
Dios hace esta obra. Él entendió. Saulo de Tarso cayó
a los pies del Señor y lo primero que dijo es Señor. ¿Qué quieres
que yo haga? Entendió que Él es Dios. Y ahí
es cuando vio la majestad y la gloria del Señor Jesucristo. Él dijo, miserable de mí. ¡Ay
de mí que soy un hombre muerto! Muerto. Al fin del tiempo yo Nabucodonosor
alcé mis ojos al cielo y mi razón me fue devuelta y bendije al
Altísimo. Empezamos a hablar bien de Cristo
cuando entendemos quién es Él. Cuando Él nos da la razón, nos
devuelve el conocimiento. Hasta que Él se revele a nosotros
no podemos hablar bien de Él. Hasta que Él se revele a nosotros
no podemos hablar bien de Él. Gracias sean dadas a Dios, Él
ha dicho toda cosa buena de nosotros en Cristo Jesús antes de los
tiempos de los siglos. Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo que nos bendijo. Habló toda cosa
buena de nosotros en Cristo Jesús antes de la fundación del mundo.
Pero nosotros no podemos hablar cosa buena de Cristo hasta que
Él se da a conocer a nosotros. Y entonces empezamos a bendecirle. Antes de esto, ¿qué nos dice
la palabra de Dios? Los pensamientos del hombre natural
son enemistad en contra de Dios. Y no es hasta que Dios entonces
hace una nueva creación, da una nueva mente, entonces comenzamos
a bendecir a Dios. Él entendió, primera cosa que
él aprendió, la majestad, la grandeza y la soberanía. Bendije
al altísimo y a la vez y glorifiqué al que vive para siempre. Cuando Moisés estaba pasando
entre esa salsa que ardía y no se consumía, él le preguntó a
Dios, le dijo, ¿cuál es tu nombre? Y el Señor le dijo, yo soy el
que soy. Aprendemos quién es la majestad
del Señor Jesucristo. Él es el que vive para siempre.
El que vive para siempre. Yo a la vez glorifique al que
vive para siempre. Aprendemos que Él es el Eterno.
Él es el Dios Todopoderoso. Moisés le preguntó, ¿Cuál es
su nombre? Y el Señor Jesucristo le respondió. Dios le respondió. Jehová le respondió y le dijo,
yo soy el que soy. Él no dijo, yo soy el que seré. O yo soy el que fui. Yo soy el
que soy. El que tiene existencia en sí
mismo. El eterno Dios. El que no cambia. El mismo ayer, hoy y para siempre. Yo soy el que soy. Él es el eterno. Él tiene existencia en sí mismo. Saben, había un tiempo, si podemos
hablar de esta manera, cuando Dios creó el cielo y la tierra,
había un tiempo cuando el hombre no era. Un tiempo, no sé cuánto
tiempo, pero un tiempo cuando el hombre no era. Hubo un tiempo
cuando el mundo no era. Hubo un tiempo cuando los cielos
no eran. En la eternidad, cuando el tiempo
no era. cuando el tiempo no era pero
Dios siempre ha sido y siempre será el mismo antes en la eternidad
él siempre es eterno siempre a la vez glorifique al que vive
para siempre su dominio y su reinado de nuestro señor Jesucristo
es eterno infinito irresistible e inmutable De la eternidad a
la eternidad, el Señor Jesucristo es el Señor de señores, Rey de
reyes. Él es el Dios que está sentado
sobre el trono. Él es absolutamente soberano
en la creación. Hablamos de esto en la mañana.
Todas las cosas nos dice la palabra de Dios en Colosenses 1 que todas
las cosas por Él fueron hechas. Todas las cosas para Él fueron
hechas. Y todas las cosas que ahora son
subsisten y continúan por la palabra de su poder. El mismo
que dijo, sea la luz y fue la luz. El mismo que puso todos
los animales aquí. El mismo que puso el mundo en
su órbita. La razón por la que continúa
en su órbita es por la palabra del mismo Señor Jesucristo. Y escuchen. él también, él mismo
va a destruir todas estas cosas. Vean lo que dice Segundo de Pedro,
Segundo de Pedro, él mismo, el soberano, él mismo va a destruir. Yo sé que hay un movimiento muy
grande y debemos, somos responsables, debemos cuidar la naturaleza. No estoy en contra de esto, pero
el hombre se vuelve, el hombre está loco. Podemos tener mejor calidad de
vida. Pero el mundo no va a acabar porque el hombre lo destruye.
Dios lo va a destruir. Es el propósito de Dios. Vean
lo que dice el segundo de Pedro. Capítulo 13. Versículo 10. Pero el día del
Señor vendrá como ladrón en la noche en el cual los cielos pasarán
con grandes truenos. Los cielos. donde están volando
las aves, donde están las estrellas, los cielos pasarán con grandes
truendos, los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y
las obras que en ellas hay serán quemadas. Puesto que todas estas
cosas han de ser desechas, ¿cómo no veis vosotros andar en santa
y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida
del día de Dios, en el cual los cielos Encendiendo se serán desechos
y los elementos siendo quemados se fundirán. Y nosotros, ¿dónde vamos a estar?
Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y
tierra nueva en los cuales mora justicia. No va a haber pecado. No va a haber pecado. No va a
entrar el pecado en esa creación. Dios es soberano en la creación.
Dios es soberano en la providencia. Ningún pájaro cae del suelo sin
su autoridad. Dice Dios, yo hago todas las
cosas según mi voluntad, según su voluntad. Isaías 45 dice,
versículo 5, yo soy Jehová y ninguno hay más. No hay Dios fuera de
mí. Yo te ceñiré aunque tú no me
conociste. Para que se sepa desde el nacimiento
del sol y hasta donde se pone que no hay más que yo, yo Jehová
y ninguno más que yo. Que forma la luz y creo las tinieblas,
que hago la paz y creo la adversidad, yo Jehová soy el que hago todo
esto. Isaías 46, 9 dice, acordados
de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos porque yo soy
Dios. Y no hay otro Dios. Y nada hay
semejante a mí. Que anuncio lo porvenir desde
el principio y desde la antigüedad lo que aún no era hecho. Que
digo mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero. Que llamo
desde el oriente al ave y de la tierra lejana al varón de
mi consejo. Yo hablé y lo haré venir. Lo he pensado y también
lo haré. Escuchen, Dios ha ordenado todos
los eventos. Dios ha ordenado todos los eventos.
Dios ha ordenado a todos los hombres y todas sus acciones
de tal manera que todas las cosas obren para bien a su pueblo. Todas las cosas sean para el
bien de su pueblo y la gloria suya. Todas las cosas ayudan a bien
a los que aman a Dios, a los que conforme a su propósito son
llamados. Escuchen, Dios es soberano en
la creación, Dios es soberano en la providencia, y Dios es
soberano en la salvación. Dios le dijo a Moisés, tendré
misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré
del que yo me compadezca. En Romanos capítulo 9, versículo
10, nos dice muy claramente el apóstol Pablo, y no solo esto,
Romanos 9, 10, no solo eso, sino también cuando Rebeca concibió
de uno de Isaac, nuestro padre, pues no habían aún nacido, ni
habían hecho aún ni el bien ni el mal. Para que oigan esta palabra,
el propósito de Dios, conforme a la elección permaneciese, no
por obras, sino por el que llama, se le dijo a Rebeca, el mayor
servirá al menor. como está escrito a Jacob amé
mas a Esaú aborrecí que pues diremos que hay injusticia en
Dios es Dios injusto escuchen Dios es justo si nos deja a todos
ir al infierno eso es justo porque es lo que hemos ganado con nuestros
pecados la paga del pecado es muerte hay injusticia en Dios
no puede Dios hacer lo que él quiere con lo suyo Él dice yo
tendré misericordia del que yo tenga misericordia y me compadeceré
del que me compadezca es misericordioso y él va a mostrar su misericordia
y su misericordia es mostrada en congruencia con su persona
es decir con su santidad con su justicia no violando su santidad
¿Qué dice? Es injusto Dios en ninguna manera.
Pues a Moisés dice tendré misericordia del que yo tenga misericordia
y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende
del que quiere. No depende del que ocurre sino
de Dios que tiene misericordia. Porque la escritura dice a Faraón
para esto mismo te he levantado para mostrar mi poder en ti mi
poder y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.
De manera que de quien quiere tiene misericordia y el que quiere
endurecer, endurece. Él es soberano en la salvación. Es soberano en la salvación.
Como leímos ahí en nuestro texto en Juan capítulo 5 al principio,
el hijo da vida a quien él quiere dar vida. No le puedes torcer
el brazo a Dios. Vamos a tener que venir sobre
la base de la misericordia. Señor, si tú quieres, puedes
limpiarme. Él a quien quiere, da vida. Salmista dijo, ¿Por qué han de
decir las gentes, dónde está ahora tu Dios? Nuestro Dios está
en los cielos y todo lo que ha querido, eso ha hizo. La segunda
cosa que Nabucodonosor aprendió es esto. Aprendió que nosotros,
él aprendió que él mismo, Y nosotros aprendemos esto también. Él aprendió
la vanidad del hombre. La vanidad del hombre. Que el
hombre es nada. Si regresamos a nuestro texto. Yo entendí que todos los habitantes
de la tierra son considerados como nada. No algunos habitantes. todos
los habitantes de la tierra son considerados como nada. No los
pobres, no dice los pobres son considerados como nada, los pobres
y los ricos, los entendidos y los no entendidos, los sabios y los
necios, todos son delante de él como nada. Los hombres vienen
de la tierra y van a volver a la tierra. no trajimos nada a este
mundo y nada vamos a sacar de este mundo y no podemos hacer
nada sin él sin mí nada podéis hacer dijo el Señor Jesucristo
Isaías cuando leímos esto en la mañana nos dice que somos
como la gota del cubo somos considerados menos que nada como dije como
puedes tener menos que nada en Isaías capítulo 45 Pero en 40
versículo 15, versículo 17 de capítulo 40, Isaías dice, como
nada son todas las naciones delante de él y en su comparación serán
estimadas en menos que nada y en lo que no es. Todas las naciones delante de
él son como nada, les son contadas como menos que nada. Somos como
la gota del cubo que cae, ni se piensa. Somos como el menudo
polvo de la balanza. Este conocimiento. Este conocimiento
de quién somos nosotros. Recuerden, Dios da el conocimiento
de quién somos nosotros. Verdadero conocimiento de nosotros
a la luz de la gloria de Cristo Jesús. Ven, mientras yo me compare
contigo, tú te compares conmigo. Podemos sacar conclusiones, pero
van a estar incorrectas. Conclusiones incorrectas. Siempre
te vas a comparar con alguien que piensas que vas a salir adelante.
Es un gusano comparándose con otro gusano. Los dos son gusano. Pero a la luz de quien es Cristo. Nabucodonosor aprendió quien
es Dios. El Altísimo, el que tiene poder.
Y en la luz de quien es Él, aprendí que yo soy nada. Aprendí que
yo soy nada. Este conocimiento de quién es
Dios y lo que nosotros somos nos permite verdaderamente alabar
a Dios y darle toda la honra y la gloria. No vas a adorar
a un Dios que tú puedas manejar. No vas a adorar a un Dios que
tú puedas hacer trueque con él. Al único Dios que vamos a postrarnos
y humillarnos delante es al Dios Todopoderoso, Dios Soberano.
que hace según el quiere ahora si delante de este Dios si vamos
a adorar no somos nada este conocimiento
de que no somos nada David dijo en salmo capítulo 8 versículo
3 cuando considero los cielos las obras de tus manos las estrellas
digo que es el hombre para que tengas memoria de él para que
pienses en él que somos nosotros has visto los programas de astronomía,
las estrellas cuando sacan esos telescopios y miran lugares muy,
muy remotos, tan lejos que empiezan a mostrar y de repente desaparece
el mundo tan grande que lo pensamos ser, verdad. Esta bola es un
polvo en el universo. Y nosotros somos el polvo de
ese polvo. Y que Dios tenga pensamientos
de nosotros. Que Dios tenga pensamientos de nosotros.
Dios pasó por alto a los ángeles que cayeron. Los dejó en sus
tinieblas. Están reservados en cadenas hasta
el día del juicio. Y Dios envió a su Hijo a este
mundo a ser hecho semejante a los hombres. Y estando en condición
de hombre se humilló a sí mismo. ¿Qué es? ¿Qué es esto? Que Dios se humilló a ser hecho
hombre. ¿Qué es el hombre para que tú
te acuerdes de él? Mira qué amor nos ha dado el
Padre. Mira, considera qué amor nos
ha dado el Padre. Que nosotros, esos gusanos, ese
polvo del polvo del polvo, seamos llamados hijos de Dios. Y este conocimiento de quién
somos nos lleva a decir miserable de mí. ¿Quién me librará de este
cuerpo de muerte? Pablo dijo, ¿Quién me librará
de este cuerpo de muerte? Doy gracias a Dios por medio
de Jesucristo. Él me va a librar de esta muerte.
Un día tenemos esta salvación tan grande, tan gloriosa. Un
día vamos a ver al que nos creó, al que nos amó, al que se entregó
por nosotros. Hechos semejantes al La tercera
cosa que aprendió Nabucodonosor es esto. Él aprendió que la voluntad
de Dios es inmutable. Dios siempre va a hacer lo que
Él ha determinado hacer. Su voluntad es inmutable y su
voluntad será hecha. Nos dice versículo 35 de ese
capítulo 4 de Daniel. Todos los habitantes son considerados
como nada y Él hace según su voluntad. en el ejército del cielo y en
los habitantes de la tierra. Y no hay quien detenga su mano
y le diga, ¿qué haces? Él hace todo lo que él quiere.
Aprendió que la voluntad de Dios es inmutable y la voluntad de
Dios será hecha. ¿Saben? Los hombres les gusta
discutir acerca del libre albedrío del hombre. Les gusta discutir
acerca de la voluntad, mi voluntad, tu voluntad, voluntad de este,
voluntad de otro. El hombre no tiene libertad,
no tiene voluntad libre. Siempre está sujeto a otro. Yo
quiero hacer esto, pero si alguien no me deja, no importa cuánta
voluntad tenga, no es soberano, no es libre albedrío. Uno puede
discutir acerca de la voluntad del hombre, libre albedrío, todo
aquel que quiera, Pero en este universo solo existe una voluntad
libre. Solo existe una voluntad soberana
e inmutable. Y esa es la voluntad de nuestro
Dios. Lo que Él quiere, eso se hace.
Eso se hace. Y nos enseña Dios a orar de esta
manera. Hágase tu voluntad. Señor. Lo primero que nos enseña es
Señor. Padre nuestro que estás en los
cielos. Santificado sea tu nombre. Venga
tu reina, hágase tu voluntad. Él va a hacer su voluntad. La
oración esa es alinearnos con su voluntad. No vayas a estar
peleando con Dios. Alíñate con la voluntad de Dios.
Busca cual sea y ponte en fila. Ese es el lugar de bendición. Ponte en fila. Hágase tu voluntad. Aún cuando los hombres piensan
hacer su voluntad y están yendo parece que contra Dios en el
fin están cumpliendo la voluntad de Dios. Faraón, Faraón que dijo Dios
de esto de Faraón, Faraón para esto mismo te levanté yo te di
tu reino y yo te hice revelar Yo te hice que tú salgas con
tus caballos y tus carrozas. Yo te hice que tú salgas y acorrales
a este pueblo allá junto al mar rojo. Yo te hice hacer todo esto
para mostrar mi poder en ti, para aplastarte como un gusano. Y Faraón todo el tiempo está
haciendo su voluntad, parece que está yendo contra la voluntad
de Dios. Dice no, es mi voluntad, es mi
voluntad. Judas Iscariote traicionó al
Señor Jesucristo, pero no contra la voluntad de Dios, el propósito
de Dios. La crucifixión de nuestro Señor
Jesucristo, los judíos, los gentiles, todos a una se amotinaron, crucificaron
al Señor Jesucristo. ¿Y qué nos dice la palabra de
Dios? Todo el tiempo estaban cumpliendo la voluntad de Dios.
Haz de cuenta que tenían un libreto allá los soldados. ¿Qué tenemos
que hacer ahora? Ah, dice la palabra de Dios que echaron suerte
sobre sus vestidos. Pues vamos a hacer eso. ¿Quién
tiene dados? Todo el tiempo parece que estaban, tenían un libreto
que estaban leyendo. No, ellos estaban siguiendo lo
que estaba en su corazón perverso. Y todo el tiempo están cumpliendo
la voluntad de Dios. Lo que Dios ya había dicho que
iban a hacer. Haciendo lo que querían hacer
en su perversa voluntad y todo el tiempo cumpliendo. Vamos a
ver en Hechos capítulo 4. Ya se está acabando mi tiempo.
Hechos 4. Aquí es lo que dice el apóstol Pedro. Porque verdaderamente,
versículo 27, porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra
tu santo hijo Jesús, a quien tú ungiste Herodes y Poncio Pilato,
los judíos y los gentiles, con los gentiles y el pueblo de Israel,
para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado
que sucediera. ¿Qué aprendió Nabucodonosor? Que la voluntad de Dios siempre
será hecha. Todo lo que Jehová quiere, eso
hace. En los cielos y en la tierra
y en los mares y en todos los abismos. ¿Qué es lo que Dios
ha revelado en su palabra? Esto va a ser de bendición para
nosotros. ¿Qué es lo que Dios ha revelado
en su palabra que Él quiere hacer? ¿Qué es lo que Dios ha querido
hacer? Vean lo que dice 1 Samuel. Ah,
esto sí es bendito. ¿Qué? La voluntad de Dios siempre
es hecha. Bueno, ¿cuál es la voluntad de
Dios? Vamos a verlo. 1 Samuel, capítulo 12. Versículo 22. Pues Jehová no desamparará su
pueblo por su grande nombre, porque Jehová ha querido haceros
pueblo suyo. Jehová quiso que tú seas su pueblo.
Esa es la voluntad de Dios. Dios quiere, Dios ha querido
desde la eternidad que tú seas su pueblo. Vean lo que dice Deuteronomio
capítulo 7. Versículo 6 dice, Porque tú eres
pueblo separado para Jehová, santo para Jehová tu Dios. Jehová
tu Dios te ha escogido para ser un pueblo especial, más que todos
los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más
que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues
vosotros eras el más insignificante de todos los pueblos sino por
cuanto Jehová os amó y quiso. Él quiso. ¿Quién va a detener
su mano? Él quiso. Guardar el juramento
que juró a vuestros padres, y os sacó, sacando Jehová con mano
poderosa, y os ha rescatado de servidumbre de mano de Faraón,
rey de Egipto. Lo que Dios quiere, lo que Dios
ha determinado que Él quiere hacer, es Él quiere tener un
pueblo, y Él lo ha determinado. Dios ha querido escoger a un
pueblo para sí mismo. Esa es la elección divina. Dios
ha querido escoger a un pueblo para sí mismo. Dios ha querido
que en Cristo Jesús, nos dice Colosenses 1, 19, agradó a Dios
que toda la plenitud de la deidad habite corporalmente en Cristo
Jesús. Agradó a Dios todo lo que es
Dios. Dios que no puede... ¿Saben?
Nosotros pensamos que Dios está en todas partes. ¿Has oído que
alguien diga eso? Dios está en todas partes. Eso
está mal dicho. Todas partes están en Dios. Es
decir, Dios no está en el Universo. El Universo está en Dios. El
Universo está en Dios. Está de cabeza, ¿verdad? Ahora,
Dios ha querido. Dios que el Universo no lo puede
contener a Él. Dios ha querido que toda la plenitud
de la deidad habite corporalmente en Cristo Jesús. Él es Dios. Cuando veamos a Dios
allá en el cielo, ¿a quién vamos a ver? Al Señor Jesucristo. Al
Señor Jesucristo. Dios quiso también quebrantar
a Cristo. Nos dicen Isaías capítulo 53
versículo 10 con todo esto agradó a Dios quebrantarlo sujetándole
al padecimiento. Isaías capítulo 53 agradó a Dios
con todo esto Jehová quiso. Esa es la voluntad de Dios. Él
dijo sacrificio y ofrenda no quisiste me preparaste cuerpo
y aquí vengo Dios para hacer tu voluntad que voluntad es esa
la voluntad de ir a la cruz del calvario y dar su vida en rescate
por su pueblo en esa voluntad somos santificados mediante la
ofrenda de Cristo Jesús hecha una vez para siempre Dice aquí,
con todo esto, versículo 10, Jehová quiso quebrantarlo. Jehová Dios el Padre quiso quebrantar
a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, sujetándole a la muerte. Y cuando haya puesto su vida
en expiación por el pecado, verá linaje. Vivirá por largos días. Y la voluntad de Jehová será
en su mano. prosperada. Lo que Dios quiere
hacer, en su mano lo va a hacer. En Cristo lo va a ejecutar. Todas
las cosas Dios ha querido que Cristo, Él va a tener la preeminencia
en todas las cosas. Y otra cosa que Dios nos ha dicho
en la palabra que agradó, agradó a Dios revelar a su Hijo en nosotros. Misterio de misterios. Dios que
no puede ser contenido en el universo. El universo está en
Dios. Dios habita en el corazón de
su pueblo. Cristo en vosotros es la esperanza
de gloria. Es demasiado grande para nosotros,
para nuestra pequeña cabeza de cacahuete. Demasiado grandioso. Pero Dios está en cada creyente. Dios El Espíritu de Cristo morando
en nosotros agradó a Dios revelar a Cristo en nosotros. Es lo que
dice el apóstol Pablo. ¿Cómo? Por medio de su Espíritu
Santo. Él mora en cada creyente. Somos
uno con Cristo. Uno con Dios. ¿Y qué otra cosa
nos dice la Palabra de Dios acerca de que eso? Muchas cosas. Lo
que vemos que Dios dice le agradó hacer, eso lo está haciendo.
Lo que veas que dice Dios quiere, es lo que está haciendo. Quieres
saber cuál es la voluntad de Dios, busca palabras como Dios
quiere, entonces sabes lo que Dios está haciendo. Agradó a
Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
Lo que los hombres piensan es locura. Estás perdiendo tu tiempo.
Todo el tiempo estás oyendo ya el mismo mensaje. Agradó a Dios. Agradó a Dios. salvar a su pueblo
por la locura de lo que los hombres piensan locura. Lo que los hombres
piensan locura para los creyentes, para aquellos a quienes Dios
se revela. Cristo, el mensaje del evangelio, el evangelio es
el poder de Dios. Cristo es la sabiduría de Dios.
Cristo nos ha hecho renacer. Somos criaturas nuevas. Y los
hombres no lo creen, no lo pueden creer, no lo pueden recibir.
Pero el creyente sabe. El creyente sabe. Y la cuarta
cosa es esto. Nabucodonosor aprendió esto. Que aunque él estaba orgulloso,
Dios sabe cómo humillar. Nos dice allá en Daniel capítulo
4. Esto vino a Nabucodonosor. Después
de doce meses, Daniel le dijo, oh Rey, acepta mi consejo, tus
pecados redime con justicia, crea en el Señor Jesucristo. No seas tan ansioso. Y él, doce meses pasaron y él,
le entró una oreja y le salió por la otra. Pero Dios no va, no, su gracia
es gracia soberana. y el no va a perder ninguno de
aquellos por los cuales el murio aquellos que Dios el Padre le
dio al cabo de los 12 meses el estaba paseando y el levanto
en orgullo todo el tiempo estaba orgulloso todo el tiempo estaba
diciendo yo, yo, yo ese hombre que entro al templo
a orar estaba orgulloso consigo mismo te doy gracias Dios Porque
yo no soy como los otros hombres. Te doy gracias Dios. Yo doy diezmo de todo lo que
tengo. Te doy gracias Dios. Yo ayuno dos veces a la semana.
Te doy gracias Dios. No soy como los otros hombres.
No soy como este publicano para que veas. Te doy gracias Dios
porque yo. Todo el tiempo está queriendo
alabar a Dios. Te dije al principio que la persona
que no conoce a Dios no puede hablar bien de Dios. Te doy gracias
Dios porque yo. ¿Ves? Se está regresando al abanzo
de sí mismo. Queriendo alabar a Dios, se está
alabando a sí mismo. Por sus propias palabras una
persona se justifica, por sus propias palabras se condena.
Es decir, cuando oyes a una persona hablar, sabes si esa persona
tiene gracia en su corazón. Porque lo oyes, se delata. No
lo sabe la persona. y este hombre entraba pensaba
que era justo te doy gracias Dios el otro hombre ni siquiera
quería alzar los ojos al cielo golpeándose el pecho de lejos
dijo Señor ten misericordia yo se propicio a mi pecador pon
tus ojos sobre el propiciatorio pon tus ojos sobre Cristo Jesús
donde se derrama la sangre No me mires a mí, mira a tu hijo.
Ten misericordia de mí. ¿Y qué dijo el Señor Jesucristo?
Este hombre regresó a su casa justificado, no el primero. Dios
sabe cómo humillar a los que andan con soberbia. Él puede
humillar una y otra vez nuestro Señor Jesucristo. Y Él va a humillar. Él va a humillar. Antes que Dios
te levante, te va a poner en el polvo. Antes de que te dé
vida, te va a matar. te va a quitar todos tus estribos
todo en aquello que tú confías como justicia delante de Dios
te lo tiene que quitar porque Él no va a compartir su gloria
con ninguno la salvación toda la honra y la gloria es de Él Él puede abatir a los que se
enaltecen De todas las cosas que Dios dice que Él aborrece,
la primera en la lista en Proverbios capítulo 6 es, dice, los ojos
altivos, el orgullo, ¿verdad? Dios va a echar afuera a los
soberbios y va a bendecir a los humiles. Nos dice la palabra
de Dios, Él da mayor gracia. Por esto dice Dios, resiste a
los soberbios y da gracia a los humiles. tu pueblo se te ofrecerá
voluntariamente en el día de tu poder que dice siéntate a
mi diestra hasta que ponga tus enemigos por estrada tus pies
él va a humillar a todos aquellos que por naturaleza somos enemigos
su pueblo se enaltece su pueblo está orgulloso de sí mismo pero
él va a humillarnos y vamos a darle gracias a dios gracias a dios
para saber que él es el rey de reyes y señores señores cuatro
cosas que nosotros debemos aprender acerca de Dios es soberano, Dios
es la gloria de Dios, la santidad de Dios. Él está por encima de
nosotros y cuando vemos a Dios nos vemos a nosotros mismos.
Bueno, que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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