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Cody Groover

Ultimos primeros y primeros Ășltimos

Matthew 20:1-16
Cody Groover ‱ May, 8 2016 ‱ Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover ‱ May, 8 2016
What does the Bible say about grace in salvation?

The Bible teaches that salvation is by grace through faith, not by works, as stated in Ephesians 2:8-9.

According to Scripture, salvation is entirely by grace through faith in Jesus Christ. This doctrine is foundational in Reformed theology and is drawn from several key passages, including Ephesians 2:8-9, which affirms that salvation is a gift from God and not a result of human works. This emphasizes that no one can boast about their own merits before God, as all are equally dependent on His grace. The concept of grace implies that God’s favor is unearned and is given freely to those He has chosen, illustrating His sovereignty in salvation.

Ephesians 2:8-9, 2 Timothy 1:9

How do we know election is true?

The doctrine of election is affirmed in Scripture, particularly in Ephesians 1:4-5, which indicates that God chooses individuals for salvation according to His sovereign will.

Election is a central doctrine in Reformed theology, rooted in the understanding that God, in His sovereignty, selects individuals for salvation before the foundation of the world. Ephesians 1:4-5 clearly states that God chose us in Christ before the creation of the world to be holy and blameless in His sight. This shows that our salvation is entirely dependent on God's choice and grace, not our own actions or decisions. The doctrine of election reassures believers that their standing with God is secured by His sovereign will, emphasizing the unmerited nature of His grace.

Ephesians 1:4-5, Romans 8:29-30

Why is the parable of the workers in the vineyard important for Christians?

This parable illustrates God's grace and the equality of all believers before Him, emphasizing that salvation and rewards are given by grace, not by merit.

The parable of the workers in the vineyard, found in Matthew 20:1-16, serves to teach profound lessons about God's grace and the nature of His kingdom. It illustrates that God's ways and His economy of grace are often contrary to human expectations. Those who work for only a short time receive the same wage as those who labor all day, which symbolizes that in God's economy, all believers are equal recipients of His grace. This parable confronts the natural tendency of humans to seek merit-based rewards and teaches that our salvation and standing with God depend solely on His grace and sovereign choice, not on our efforts or achievements.

Matthew 20:1-16

How does one serve in the vineyard of the Lord?

Believers serve in the Lord's vineyard through their gifts and callings, demonstrating their faith and commitment to His work in the church.

Serving in the vineyard of the Lord refers to the active participation of believers in the ministry of the church. According to the teaching in the sermon, every Christian is called to be a worker in God's vineyard, contributing to the growth and edification of the church through their unique gifts and abilities. This service stems from a heart transformed by God's grace, where Christians willingly dedicate their lives in submission to Christ. Each member has a role, and whether through teaching, serving, or supporting, all labor together for the cause of Christ, showing that the church is a body where each part is essential to the whole. Ephesians 4:11-12 encourages believers to use their gifts for the building up of the body of Christ.

Ephesians 4:11-12, Matthew 20:1-16

Sermon Transcript

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Hermanos, en esta mañana pido
que abran sus Biblias conmigo el libro de San Mateo. San Mateo,
capĂ­tulo 20. Mateo, capĂ­tulo 20. Vamos a leer versĂ­culo 1 al versĂ­culo
16. Porque el reino de los cielos
es semejante a un hombre, padre de familia, que saliĂł por la
mañana a contratar obreros para su viña y habiendo convenido
con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera
del dĂ­a, Vi a otros que estaban en la plaza desocupados y les
dijo, y también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez
cerca de las horas sexta y novena e hizo lo mismo. Y saliendo cerca
de la hora undécima halló a otros dos que estaban desocupados y
les dijo, ¿por qué eståis aquí todo el día desocupados? Le dijeron,
porque nadie nos ha contratado. Él les dijo, y tambiĂ©n vosotros
a la viña y recibiréis lo que sea justo. Cuando llegó la noche,
el señor de la viña dijo a su mayordomo, llama a los obreros
y pĂĄgales el jornal, comenzando desde los posteros hasta los
primeros. Y al venir los que habĂ­an ido
cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir
también los primeros, pensaron que habían de recibir mås, pero
también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo,
murmuraban contra el padre de la familia, de familia, diciendo,
estos postreros han trabajado una sola hora y los has hecho
iguales a nosotros que hemos soportado la carga y el calor
del día. Él respondiendo dijo a uno de
ellos, amigo, No te hago agravio. ÂżNo conveniste conmigo en un
denario? Toma lo que es tuyo y vete. Pero quiero dar a este
postrero como a ti. ÂżNo me es lĂ­cito hacer lo que
quiero con lo mĂ­o? ÂżO tienes tu envidia porque yo
soy bueno? AsĂ­ los primeros serĂĄn postreros
y los postreros primeros, porque muchos son llamados mĂĄs pocos
escogidos. Muchos primeros serĂĄn postreros y postreros primeros. Si ustedes
notan allĂĄ en versĂ­culo 16, los primeros serĂĄn postreros y los
postreros primeros. Es lo mismo que estĂĄ dicho en
el versĂ­culo 30 del capĂ­tulo 19. Pero muchos primeros serĂĄn postreros
y postreros primeros. Esta parĂĄbola estĂĄ en medio de
estas dos veces que dijo el Señor Jesucristo, los primeros serån
postreros y los postreros primeros. Esta parĂĄbola fue dada por nuestro
Señor Jesucristo en respuesta a la pregunta que hicieron los
discĂ­pulos en el capĂ­tulo 19, donde dijo Pedro, aquĂ­ nosotros
hemos dejado todo. y te hemos seguido que pues tendremos
cuĂĄl serĂĄ en otras palabras nuestra recompensa cuĂĄl serĂĄ nuestra
recompensa este hombre rico él no quiso dejar sus riquezas y
seguirte nosotros hemos dejado todo cuĂĄl va a ser nuestra recompensa
entonces esta paråbola es la respuesta de nuestro señor Jesucristo
y es una continuación de la conversación que el Señor Jesucristo tuvo
con ellos en el versĂ­culo 30 porque si ustedes notan no hay
final allĂĄ dice y cualquiera que haya dejado casa hermanos,
hermanas o padre o madre versĂ­culo 29 del capĂ­tulo 19 mujer o hijos
o tierras por mi nombre recibirĂĄ cien veces mĂĄs y heredarĂĄ vida
eterna pero muchos primeros serĂĄn posteros y posteros primeros
va a recibir pero muchos primeros serĂĄn posteros y muchos posteros
primeros ¿Qué es lo que estå diciendo aquí el Señor Jesucristo?
Va a recibir cualquiera que haya dejado padre, madre cualquier
servicio que haya hecho va a recibir cien veces mĂĄs y
heredarĂĄ la vida eterna pero los primeros serĂĄn posteriores
y los posteriores primeros. ¿Qué estå enseñando con esa palabra
Nuestro Señor Jesucristo? No hay necesidad de adivinar
qué significa este dicho de Nuestro Salvador porque la palabra, la
parĂĄbola lo explica. La parĂĄbola es una ilustraciĂłn
entonces de lo que estå diciendo aquí Nuestro Señor Jesucristo.
Vamos a pensar un momento en lo que son las parĂĄbolas. Las
parĂĄbolas son historias terrenales, son ilustraciones por las que
el Señor Jesucristo ilustra la doctrina. Y siempre debemos considerar
las parĂĄbolas de esta manera, como se considera la ilustraciĂłn
en un sermĂłn. La ilustraciĂłn no es el sermĂłn.
La ilustraciĂłn es simplemente una ilustraciĂłn de un punto.
Se ilustra un punto o se ilustra algo en el sermón. Así también
las paråbolas de nuestro Señor. Las paråbolas de nuestro Señor
ilustran la doctrina que estå enseñando el Señor Jesucristo,
pero no son la base de la doctrina. No son la base de la doctrina.
No derivamos nuestra doctrina sobre la base de parĂĄbolas. O
sea, no derivamos la doctrina de parĂĄbolas. Las parĂĄbolas son
para ilustrarlo, pero no de ahĂ­ viene la doctrina. Nuestra doctrina
viene de declaraciones claras. Declaraciones claras y concisas
en las sagradas escrituras. Por ejemplo, por gracias soy
salvos por medio de la fe esto esta fe no es de vosotros es
don de dios no por obras son salvos para que nadie se glorĂ­e
porque somos hechuras suyas creados son declaraciones claras y concisas
y de ahĂ­ entonces viene la doctrina esta parĂĄbola ilustra esto Son,
como dije, ilustraciones terrenales. Y no debemos buscar significados
ocultos en las parĂĄbolas. En vez de buscar significados
ocultos, busca lo mĂĄs obvio. Busca lo mĂĄs obvio en la parĂĄbola. Y ese es el punto que estĂĄ haciendo
el Señor Jesucristo. ¿Qué es lo mås obvio en esta paråbola? Nos dice, versículo 12, estos postreros
han trabajado una sola hora y los has hecho iguales a nosotros. No es lo mĂĄs obvio en esta parĂĄbola.
Todos son parejos. Nos has hecho iguales. Eso es
lo obvio. Entonces, eso es lo que estĂĄ
ilustrando aquí el Señor Jesucristo. Y eso es lo que estå tratando
el Señor Jesucristo en el contexto. Los Ășltimos serĂĄn primeros y
los primeros Ășltimos. Siempre significa que todos los
verdaderos, simplemente significa que todos los verdaderos creyentes
en el Señor Jesucristo somos siervos del Señor Jesucristo. Somos obreros del Señor Jesucristo
y todos somos iguales. Todos somos iguales ante los
ojos de Dios y tendremos la recompensa de la plenitud. Tendremos la
recompensa de la plenitud del cielo. Cristo JesĂșs es nuestra
recompensa. No vamos a tener parte o no va
a haber ciudadanos de primera clase y ciudadanos de segunda
clase. en el cielo. Es una enseñanza
mala. En la religión enseñan que el
hombre hace obras como para enviar material allĂĄ al cielo y van
a ver gente de primera clase, va a haber gente de segunda clase,
gente de pobre clase. Gente, es una enseñanza que enseña
que la persona va a ver, va a ver tristeza en el cielo
porque después de todo no te empeñaste. La persona que trabajó
sí se empeñó y él tiene que estar gozando mås y la persona que
no trabajó tanto pues va a sufrir pérdida porque pudo haberlo hecho
y no lo hizo. Entonces, es una completa negaciĂłn
de la salvaciĂłn por la gracia de Dios. Ahora, vamos a considerar
varias cosas. Primeramente, vamos a considerar
los obreros. La palabra describe a todos los
que siguen a Cristo JesĂșs como obreros. Mateo 20 versĂ­culo 1
dice Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre padre
de familia que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Somos obreros en la viña del
Señor. La paråbola se trata del reino
de los cielos, es decir, la iglesia del Señor Jesucristo. Esa es
su viña, la familia del Señor Jesucristo, esa es su viña, la
familia de la fe. Y los obreros en esta parĂĄbola,
recuerden es una historia terrenal, los obreros son contratados para
trabajar en la viña del maestro, estå hablando de los verdaderos
creyentes en el Señor Jesucristo. Dios nos ha llamado a la unión
con Cristo JesĂșs, a ser miembros el uno del otro y estamos en
el servicio del Señor. Cada uno estå en el servicio,
cada uno que es creyente estå sirviendo en esta viña. Esta entonces no es una paråbola,
hay que entender esto, esto no es una parĂĄbola que se dirige
a los pastores. o eso no es una parabla que se
dirige a los misioneros o a los maestros en ninguna manera. Esta parabla se dirige a cada
uno de nosotros en esta mañana que hemos creído en el Señor
Jesucristo. Si tĂș has creĂ­do en el Señor
Jesucristo, tĂș estĂĄs de obrero en esta viña. No hay en la iglesia
del Señor Jesucristo Has oído de los clérigos y los laicos? No hay, no hay en la iglesia
del Señor Jesucristo. Todos somos ministros del Señor
Jesucristo. Tenemos diferentes tareas, tareas
que Dios, dones que Dios nos ha dado. Y no por ser diferentes,
el uno es mĂĄs Ăștil que el otro. Somos un cuerpo y no porque mi
oreja no puede ver significa que no la necesito. Es muy Ăștil
en mi cabeza, en mi cuerpo. Mi lengua la necesito. Todos
los miembros en este cuerpo son necesarios y no porque no los
veas significa que no son importantes. De hecho, los que no ves son
mucho mĂĄs importantes de los que ves, Âżverdad? Los que no
ves ÂżCuĂĄnto has pensado? ÂżCuĂĄnto te has puesto a pensar
en mi hĂ­gado? Les aseguro que es mucho mĂĄs
importante que mi nariz. Pero no lo ven. Así también cada
miembro en la iglesia del Señor Jesucristo tiene una tarea. El
Señor lo ha puesto soberanamente como Él quiere en su cuerpo. Todos estamos en el ministerio. La fe en el Señor Jesucristo
implica entrega a Cristo como nuestro Rey, nuestro Señor, nuestro
Amo. Es la entrega de nuestra vida
al orden y al servicio. Estamos al orden y al servicio
de nuestro Señor Jesucristo. En Mateo capítulo 10, nuestro
Señor Jesucristo dijo, versículo 37. Mateo 10, 37. El que ama a padre o madre mås
que a mĂ­, no es digno de mĂ­. Y el que ama a hijo o hija mĂĄs
que a mĂ­, no es digno de mĂ­. Y el que no toma su cruz y sigue
en pos de mĂ­, no es digno de mĂ­. Y el que haya su vida, la
perderĂĄ. Y el que pierda su vida por causa
de mí, la hallarå. Perder su vida por causa de mí. Es seguir al Señor Jesucristo. la localidad de nuestra tarea
o nuestra labor es la viña, la iglesia del Señor Jesucristo.
Ahora, no hay duda como dije que el Señor en su soberana voluntad,
Él va a cumplir su voluntad. Y hay veces Dios utiliza a personas que no se comportan como las
demĂĄs personas, es decir, Pero Dios tiene un orden. Dios tiene
un orden de cĂłmo se hacen las cosas. Y no hay excusa de parte
nuestra de descuidar el orden que Dios ha dado por estas cosas. Entonces nosotros somos responsables
de hacer lo que sabemos que tenemos que hacer. Somos responsables
de hacer lo que nosotros sabemos que tenemos que hacer. ÂżSe acuerdan
de cuando el arca estaba siendo regresada a Jerusalén, la pusieron
sobre una carreta, Âżverdad? Y ese no es el orden que Dios
dio. Quiero que vean Primeras CrĂłnicas,
capĂ­tulo 15. Simplemente estoy diciendo que
Dios ha puesto un orden de cada uno tenemos cosas que hacer.
Primeras CrĂłnicas, capĂ­tulo 15. VersĂ­culo doce dice, y les dijo,
versĂ­culo once, y llamĂł David a los sacerdotes, Sadoc y Abiatar,
y a los levitas, Uriel, AsaĂ­as, Joel, SamaĂ­as, Eliel, y a Aminadab,
y les dijo, vosotros sois los principales padres de las familias
de los levitas, santificados vosotros y vuestros hermanos,
y pasad el arca de JehovĂĄ, Dios de Israel, al lugar que le he
preparado. Pues por no haberlo hecho asĂ­,
vosotros la primera vez, vuestro JehovĂĄ, vuestro Dios, nos quebrantĂł
por cuanto no le buscamos segĂșn su ordenanza. EstĂĄ diciendo,
ustedes tienen la carga, ustedes tienen la tarea de cargar el
arca. Y porque no lo hicieron asĂ­,
Dios nos quebrantĂł. En otras palabras, cada uno tiene
su tarea, cada uno tiene su su labor en las casas, en nuestras
casas en particular, le damos tarea a los niños, ¿verdad? Le
damos tarea a los niños. A ti te toca sacar la basura. No es que tĂș no lo puedas hacer.
TĂș lo puedes hacer, pero le das tarea y esperas que ellos lo
hagan. Cualquiera que sea. Bueno, cada uno en la iglesia
tiene su tarea y Dios nos responsabiliza por esa tarea. Si vamos a servir
a Dios en nuestra generaciĂłn por la voluntad de Dios, entonces
debemos buscar el lugar donde Dios nos va a utilizar. Buscar
el lugar donde Dios nos va a utilizar y dedicarnos a ello. Dedicarnos a ello. Ahora, sabemos
esto, que el servicio mĂĄs dedicado, el servicio mĂĄs dedicado que
nosotros podamos dar a nuestro señor es totalmente indigno de
él. Nos dice Isaías 64, nuestras
obras de justicia son trapo de inmundicia. No pueden nuestras
obras delante de Dios de alguna manera recomendarnos o hacernos
partĂ­cipes de alguna bendiciĂłn de Dios. La salvaciĂłn es por
Gracias. Incluso nuestras oraciones y
los sacrificios solamente son aceptados a Dios cuando venimos
por medio de Cristo JesĂșs. Ni aĂșn nuestras oraciones Dios
puede recibir a parte de la obra de nuestro Señor Jesucristo.
Vean lo que dice el primero de Pedro. Primero de Pedro, capĂ­tulo
dos. Vosotros, versĂ­culo cinco, vosotros
también como piedras vivas, ser edificados como casa espiritual,
sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables
a Dios, noten, por medio de Jesucristo. Los sacrificios que nosotros
ofrecemos son sacrificios de gratitud, sacrificios de alabanza,
no son sacrificios de sangre con un solo sacrificio, Cristo
hizo perfectos para siempre los escogidos de Dios, los santificados.
Pero nosotros somos llamados a ser sacerdotes a nuestro Dios
y somos, ofrecemos sacrificios de alabanza y de gratitud a Dios
por lo que Él ha hecho. Pero todo esto es a travĂ©s de
Cristo JesĂșs, a travĂ©s de Él. Ahora no debemos olvidar que
cualquier don o cualquier talento o habilidad que tengamos, con
las cual sirvamos a Dios, debemos entender esto. Primero, las obras
que nosotros hacemos, lo mejor que nosotros hacemos es trapo
de inmundicia. Segundo, que nuestros sacrificios
son sacrificios de alabanza, alabanza y adoraciĂłn a Dios,
gratitud. Y tercero, cualquier cosa que
nosotros hagamos, lo hacemos porque Dios nos ha dado el don
para hacerlo. Vean lo que dice en Efesios capĂ­tulo
4. Estamos quitando toda base de jactancia delante de Dios
por algo que el hombre pueda hacer. AĂșn las cosas que nosotros
hacemos, lo hacemos porque Dios nos dio el poder de hacerlo.
Nos dio el querer hacerlo. Efesios capĂ­tulo 4. Nota en versĂ­culo
siete, pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a
la medida del don de Cristo. A cada uno que ha nacido de Dios
le ha sido dada la gracia de fe. Le ha sido dada la gracia
de fe. Esta fe le ha sido dada por la
gracia. La gracia de fe es evidencia
de la gracia de vida. No es asĂ­. La gracia de fe es
la evidencia de la gracia de vida. Otra vez lo voy a decir. La gracia
de la fe, es decir, la fe con la que tĂș crees, es evidencia
de la gracia de la vida que te dio. Porque te da vida, entonces esa
vida que te da se expresa. Amor, gozo, paz, paciencia, fe,
mansedumbre, templanza, son los frutos del EspĂ­ritu Santo. Esto
todo te es dado de Dios. Los frutos del EspĂ­ritu. Entonces
a cada uno le fue dada el don conforme a la medida del don
de Cristo. Nos fue dada la gracia. A cada
creyente le fue dado gracia. AsĂ­ es que si hay alguna bondad
en mĂ­. Si hay alguna, algo bueno en
ti, Âża quiĂ©n debemos darle gracias? A Dios. A Dios, porque Él es
el que ha obrado esto. Él es el que ha obrado esto.
Entonces, si alguna persona tiene mayor capacidad que otra persona
en cualquier aspecto, esto lo tiene como don de Dios. Si alguna
persona tiene algĂșn ministerio, es don de Dios. Si alguna persona
tiene mĂĄs medios a bando de monetarios, una persona les dado el don de
dar, pues precisamente porque Dios le dio. Precisamente porque
Dios le dio, entonces tiene para dar. Y no todos tienen ese don. Y por eso no todos lo tienen. No todos tienen ese don. Entonces,
¿qué es lo que estamos diciendo? No hay lugar de jactancia en
el creyente. No hay lugar. Dice 1 Corintios
4, 7, el apóstol Pablo dice, ¿qué tienes que no hayas recibido? ¿Qué tienes? ¿Espiritualmente? ¿O físicamente? ¿Carnalmente? ¿Qué tienes que no hayas recibido?
Y si lo recibiste, ¿por qué te andas jactando o gloriando como
si no lo hubieses recibido? No debemos jactarnos, es decir,
no hay lugar en el creyente, no hay lugar en el evangelio
de la gracia para la vana gloria, la jactancia. El apĂłstol Pablo
dijo, yo soy lo que soy por la gracia de Dios, por la gracia
de Dios. Entonces, cada oportunidad de
servir a Dios, cada servicio que nosotros tengamos oportunidad
de dar a los hombres es el don de su gracia a través de la providencia
de Dios. Dios permite en tiempos que nosotros
seamos de utilidad a nuestros hermanos. AĂșn tambiĂ©n el tiempo
determinado de nuestro servicio. En la parĂĄbola, ustedes se acordarĂĄn,
el señor de la familia salió a la primera hora, verdad? Luego
salió a la tercera hora, salió a las seis de la mañana, salió
a las nueve de la mañana, salió a las doce del día, salió a las
tres de la tarde y luego saliĂł a las cinco de la tarde. Es asunto de Dios cuando Dios
llama a esos hombres. ÂżCuĂĄntas horas vas a servir?
Es asunto de Dios. Es asunto de Dios. El tiempo que nosotros tenemos
para servir. Yo he oĂ­do que personas, y yo
entiendo esto, yo entiendo esto, pero personas que en su tiempo
de adultos, el Señor se manifiesta a ellos ya de grandes. 40, 50
años y se lamentan el hecho de que no creyeron cuando tenían
20. Mira cuĂĄnto tiempo ya desperdicie. Es asunto de Dios. Todo esto
proviene de Dios. Gracias sean dadas a Dios que
te llamĂł cuando te llamĂł. Porque si no te hubiera llamado,
tampoco estarĂ­as hoy. Si no te hubiera llamado, el
Señor Jesucristo llamó a ese hombre a la hora undécima de
su vida cuando estaba en la cruz del Calvario cuando estaba ya
en la cruz junto al Señor Jesucristo este malhechor él lo llamó lo
llamó para servicio y él ha servido en la capacidad que el Señor
le dio cuånto consuelo ha sido para su pueblo durante los años,
Âżverdad? Sabiendo la gracia de Dios en
él, cuando el Señor Jesucristo le dijo, hoy estås conmigo en
el paraĂ­so, a la Ășltima hora. Para que nadie se desespere,
o es decir, para que nadie pierda esperanza. Pero también debemos
recordar a los hombres que solamente se menciona de uno, para que
nadie esté presumiendo del día de mañana. Hoy es el día de salvación. No debemos esperar hasta el día
de mañana. Yo voy a esperar hasta que yo
sea como uno de esos hombres ladrones. Voy a esperar hasta
que yo esté en mi cama muriendo. Entonces voy a invocar el nombre
del Señor. Voy a ser salvo. ¿Crees que vas a torcerle el
brazo a Dios asĂ­? ÂżCrees que puedes torcerle el
brazo? ÂżCrees? EstĂĄs equivocado. EstĂĄs equivocado. Dios es misericordioso, pero
Él es soberano en su misericordia. Si oyes hoy su voz, no endurezcas
tu corazón. Cree. Clama. Él es misericordioso. Pero nadie debe pensar, yo voy
a hacer lo mío. Bueno. Si el Señor no te saca
de ese pensamiento, vas a ir con ese pensamiento al infierno.
Esa es la realidad. Algunos son llamados en el rocĂ­o
de su juventud y otros son llamados al mediodĂ­a y otros como adultos
y otros son llamados en la vejez, la Ășltima hora de su vida. Pero todos los que son llamados
a la vida eterna, la fe en el Señor Jesucristo, son llamados
en el tiempo de amor, cuando Dios ha determinado. Dios ha
determinado. ÂżSaben cuĂĄndo fue llamado el
apóstol Pablo al servicio del Señor? Era un hombre como de
45 años. Era un hombre como de 45 años.
Timoteo era un joven, ¿verdad? Tito era un joven. Pero el Señor
les da a los dos la misma recompensa. Saulo de Tarso, el apĂłstol Pablo,
¿cuåntos dijo trabajó él? Pero dijo, no yo, la gracia de
Dios conmigo. Él trabajĂł muchos años, sufriĂł
mucho por el Evangelio. ÂżSaben cuĂĄl va a ser la recompensa
de ese malhechor que sufriĂł allĂĄ en la Cruz del Calvario? La misma
recompensa que el apĂłstol Pablo. La misma recompensa. La recompensa. La parĂĄbola fue
dada para enseñarnos que la recompensa de los creyentes La recompensa
de aquellos que trabajan en la viña del Señor es gracia. Es gracia. Esto ha sido un problema
para los discĂ­pulos. Los discĂ­pulos desde el principio
ellos tuvieron un problema con esto. Si regresamos a Mateo capĂ­tulo
18 Porque eso es, quiero que sepan
de dĂłnde viene este pensamiento. Este pensamiento viene de la
mente natural. EstĂĄ Ă­ntimamente relacionado
con la religiĂłn del hombre natural. SalvaciĂłn por obras. SalvaciĂłn
por obras. En Mateo capĂ­tulo 18, Nota en
versĂ­culo uno, dice, en aquel tiempo los discĂ­pulos vinieron
a JesĂșs diciendo, ÂżQuiĂ©n serĂĄ el mayor en el reino de los cielos?
Va a haber alguien mĂĄs que otro en el reino de los cielos. Ese
era un problema que tenĂ­a. Y es un problema que tenemos
cada uno por naturaleza. Yo primero, eso es lo que queremos
decir, yo primero. Vean lo que dice Mateo 19, 27,
perdĂłn, Mateo 19, 27. Entonces, respondiendo, Pedro
le dijo, y aquĂ­ nosotros hemos dejado todo y te hemos deseguido,
¿qué pues tendremos? En Mateo capítulo 20, versículo
20 dice, se le acercĂł la madre de los hijos de Zebedeo con sus
hijos apartåndose ante él, pidiéndole algo. Y él le dijo, ¿qué quieres? Y ella dijo, ordena que en tu
reino se sienten estos dos hijos mĂ­os, el uno a tu derecha y el
otro a tu izquierda, queriendo tener preeminencia, queriendo
tener lugar de preeminencia en el reino de los cielos. Es muy
triste cuando hombres fieles buscan grandes cosas para sĂ­
mismos, pero es mĂĄs triste todavĂ­a cuando buscan posiciones Buscan
posiciones de superioridad sobre sus hermanos. En la iglesia solamente
hay uno que tiene la preeminencia, el Señor Jesucristo. La recompensa
del pueblo del Señor Jesucristo. Él recompensa a su pueblo de
una manera que exalta su gracia. exalta al Hijo, al Señor Jesucristo,
y no da ninguna cabida, ningĂșn lugar de jactancia o alabanza
a la carne. No por obras, para que nadie
se glorĂ­e. Dice Efesios 2. Somos hechuras
suyas, creados en Cristo JesĂșs para buenas obras. Dice, por
gracias soy salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros,
pues es don de Dios. no por obras, para que nadie
se gloríe. Nadie se gloríe delante de él.
Ahora, Dios entonces no toma en cuenta el tiempo de nuestro
servicio. No toma el tiempo de nuestro
servicio o la cantidad de tierra que cubriste haciendo la tarea.
Así es como medimos nosotros, ¿verdad? Tiempo y distancia. Mira cuånto ya abarqué, mira
cuĂĄnto ya hice. Dios no mide o recompensa segĂșn
las capacidades de sus siervos. Todas estas cosas, la distancia
que cubriste, el tiempo que cubriste, los dones, Dios te lo dio todo. Dios te lo dio todo. Este es
don de él. La recompensa del cielo no se
da segĂșn el juicio y la valoraciĂłn de los hombres. Dios no estĂĄ impresionado con
lo que nosotros impresionamos a los hombres. Dios no estĂĄ impresionado
con lo que nosotros impresionamos a los hombres. Él va a dar recompensa,
pero no conforme al aparente éxito nuestro. Dios no recompensa
segĂșn los dones de gracia que Él nos dio. o la utilidad o nuestras
ofrendas monetarias, no. Dios recompensa sobre la misma
base, la obra terminada de Cristo JesĂșs. La obra, la recompensa
de Dios a sus siervos en el dĂ­a final, la gloria del cielo, es
una cuestiĂłn de pura gracia. pura gracia y serĂĄ igual a todo
su pueblo. No hay grados de gloria en el
cielo. Hay grados de castigo en el infierno
para las personas que han oĂ­do y han rechazado las buenas nuevas
del evangelio. Ellos son mĂĄs responsables y
por tanto serĂĄ mĂĄs el sufrimiento en el infierno. Si una persona oye de las buenas
nuevas y dice, ay, eso a mí qué? Esa persona va a sufrir mayor
castigo. El Señor Jesucristo respondió
los primeros. Cuando estos hombres murmuraron,
murmuraron contra el señor de la casa diciendo estos Ășltimos
han trabajado tan solo una hora y nosotros y los has hecho igual
a nosotros. que hemos soportado la carga
y el calor del hijo del Señor Jesucristo, les digo, los primeros
serĂĄn los Ășltimos y los Ășltimos primeros. AsĂ­ serĂĄ. Dios recompensa segĂșn el mĂ©rito
de Cristo que ha sido imputado a cada uno que cree en Él. Si tĂș crees en el Señor Jesucristo,
tu vida delante de Dios estå en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Lee la vida del Señor Jesucristo
aquĂ­ en la tierra. Lee de su obediencia. Lee de
su rectitud. Lee el testimonio de Dios que
Dios dio acerca de la vida del Señor Jesucristo. Y oye lo que
Dios te dice a ti. Este es mi hijo amado en quien
tengo complacencia. AsĂ­ que La vida del creyente
es la vida del Señor Jesucristo. Él es JehovĂĄ, justicia nuestra. Y la recompensa que Dios va a
dar a su pueblo es la recompensa de su Hijo. Y es todo por gracia. Todo por gracia. No hay grados
de recompensa en el cielo. Si leemos la parĂĄbola en el contexto,
Sabemos que fue dada para poner fin a todas las preguntas sobre
grados de recompensa, porque esto es un mal que sigue todavĂ­a
tratando de meterse en la iglesia. Sigue tratando. Sin embargo,
multitudes de personas siguen enseñando esa doctrina absurda. Esa doctrina absurda. Muchos
hombres, inclusive, cuya doctrina es una doctrina buena, han sido
atrapados con esto. La salvaciĂłn de Dios es enteramente
por la obra de gracia del Señor Jesucristo, por su gracia. Todas
las escrituras nos dicen que nuestra salvaciĂłn es por la pura
gracia de Dios, aparte de las obras Nuestra salvaciĂłn es por medio
de la gracia, a travĂ©s de la fe en Cristo JesĂșs Ășnicamente. Ninguna parte de la salvaciĂłn,
entonces, puede ser atribuida a la voluntad del hombre. Ninguna parte de la salvaciĂłn
puede ser atribuida al valor del hombre. o a las obras del
hombre. Vean lo que dice segundo Timoteo.
Eso es lo que estĂĄ poniendo fin a esta parĂĄbola. Segundo Timoteo
1, 9. Quien nos salvĂł y llamĂł con llamamiento
santo, no conforme a nuestras obras, sino segĂșn el propĂłsito
suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo JesĂșs antes de
los tiempos de los siglos. Ya leímos también en Efesios
capĂ­tulo 2, por gracias soy salvos por medio de la fe y esto no
de vosotros, pues es don de Dios. La salvaciĂłn es todo aquello
que se requiere para atraer a un pecador de las ruinas que sufriĂł
en la caĂ­da a la gloria del cielo. Eso es la salvaciĂłn. No hay una parte intermedia.
Es decir, Dios no te salva 99% del camino y luego te deja ese
1% para que tĂș des el Ășltimo paso. ÂżHas oĂ­do ese dicho, Dios
ayuda a los que se ayudan a sí mismo? Mentira. Mentira del diablo. Si Dios no me lleva, si el Señor
Jesucristo no me lleva por completo al cielo de la salvaciĂłn, no
voy a ser salvo. Y tĂș tampoco. es del todo por
la gracia de Dios. Bueno, esa, esa doctrina, esa doctrina de aquellas personas
que enseñan grados de recompensa en el cielo. Lo que ellos estån enseñando
es obras. EstĂĄn tratando de mezclar gracia
con obras. Y en esa doctrina, en esa enseñanza,
lo que estĂĄn enseñando es que la salvaciĂłn estĂĄ limitada Ășnicamente
a la experiencia inicial en la conversaciĂłn. En otras palabras,
Dios te salva, te pone el camino y a ver cĂłmo llegas. Eso no es
lo que nos enseña la palabra de Dios. También enseña esto, esta doctrina
de salvación por obra, perdón, este, recompensas, enseña que
una persona puede ser salvo si no es fiel. Porque va a llegar al cielo y
va a sufrir pérdida, pero va a ser salvo. Como por decir así,
como decĂ­a yo cuando estaba yo en la escuela, por panzazo. Salvo
por panzazo. Si saben de qué estoy hablando,
¿verdad? Dios, Dios no salva a ninguno de su pueblo por panzazo. ¿Qué es? ¿Cuål es el? Diez es
el mĂĄximo, la calificaciĂłn mĂĄxima. Cinco es reprobado. Seis estĂĄs
ya de panzazo. Poco no pasas. Dios no salva
a nadie apenas. Apenas eres salvo. Los que son
salvos, son salvos en el Señor Jesucristo. Entonces, esa doctrina
de recompensas enseña que personas van a estar allå en el cielo
que no fueron fieles. que simplemente estĂĄn allĂĄ, estos
son los ciudadanos de segunda, por decir asĂ­. No hay tal cosa que exista un
creyente que no esté sumiso al Señor Jesucristo. Los que son
salvos por el Señor Jesucristo también conocen al Señor Jesucristo
como su Señor. Es decir, nadie debe llamarle
salvador si no es su Señor. Él es Señor de nuestra vida. Y cuando una persona es enseñada
esa enseñanza de recompensas del cielo, eso pone el servicio
a Dios, quita todo el gozo del servicio. Eso pone el servicio
a Dios como obligaciĂłn. Tu servicio entonces no estĂĄ
dirigido por amor, ahora es su servicio es mercenario. Es un
servicio mercenario. ¿Qué tal? ¿Qué tal esposos? ¿Qué tal esposas? Si tu esposo hace todo lo que
hace por ti en la casa y lo hace simplemente porque sabe que le
vas a pagar. ¿Sabes qué? No. Todo lo que hace
el esposo, lo hace el esposo porque sabe que la esposa le
va a pagar no olvídate de eso no no eso es un servicio mercenario y eso también enseña que va a
haber dos dĂ­as de juicio un dĂ­a cuando van a enviar a los infieles
y otro día cuando la palabra de dios nunca enseña eso un solo
día Y luego eso también enseña, esa enseñanza también enseña
que los pecadores, es decir, creyentes que han sido salvos,
todavĂ­a van a sufrir por sus pecados. Es una modificaciĂłn
del purgatorio eso. Es una modificaciĂłn del purgatorio. Entonces, la doctrina de recompensa
en el cielo es nada mås que una versión protestante del purgatorio. Es una mentira. Una mentira. Nos dice el Señor Jesucristo
aquĂ­, voy a terminar con esto. AhĂ­ en nuestro texto, en Mateo
capĂ­tulo 20, aquĂ­ estĂĄ explicando Las personas que vinieron primero,
ellos recibieron un denario. Las personas que llegaron por
Ășltimo, ellos recibieron un denario. Y nos veis aquĂ­ Dios, en nuestro
Señor Jesucristo, que Él es soberano. Él dijo en versĂ­culo 13, Él respondiĂł,
dijo a ellos, amigo, no te hago agravio. Te estoy dando lo que
es justo. Dios va a recompensar lo que
es justo segĂșn el mĂ©rito del Señor Jesucristo. ÂżQuĂ© es lo que nos dice la palabra
de Dios? Que somos herederos y coherederos con el Señor Jesucristo. Que todas las cosas son nuestras.
¿Qué mås quieres? Si ya tienes todas las cosas,
ÂżquĂ© mĂĄs cosas? ÂżQuĂ© chucherĂ­a vas a enviar tĂș
allĂĄ al cielo? Si todas las cosas ya estĂĄn allĂĄ.
Cristo estĂĄ allĂĄ. No te hago agravio. ÂżNo conveniste
conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Pero
quiero dar a este postrero como a ti. AquĂ­ estĂĄ diciendo Dios,
yo quiero hacer esto. Él, yo quiero hacer esto. Esa
es la soberana voluntad de Dios. Que ninguno que crea en el Señor
Jesucristo se pierda, sino que todos tengan vida eterna. Esto
es lo que yo quiero. Y dice aquĂ­, no me es lĂ­cito
hacer lo que quiero con lo mĂ­o. No puedo yo dar vida a todos
aquellos que Dios el Padre me dio. No tengo el poder, no tengo
el derecho de hacer lo que yo quiero con lo mío. ¿Qué tiene
que decir el hombre en contra de la gracia de Dios? Es gracia. O tienes tu envidia porque yo
soy bueno. AsĂ­ los primeros serĂĄn postreros
y los postreros primeros. AquĂ­ estĂĄ hablando de la soberanĂ­a
de Dios. de la elecciĂłn divina, la razĂłn
por la cual dice aquĂ­, los primeros serĂĄn postreros y los postreros
primeros, porque muchos son llamados, mĂĄs pocos escogidos. La elecciĂłn
de la razĂłn, la razĂłn por la cual no tenemos nosotros derecho,
porque somos escogidos. La elecciĂłn es por la pura gracia
de Dios. Fuimos escogidos. Muchos son
llamados, mĂĄs pocos escogidos. La razĂłn por eso es, estĂĄ claramente
dicho aquĂ­, la salvaciĂłn por entero es el resultado de la
elecciĂłn divina. Si no fuera por la elecciĂłn de
Dios, no habría salvación de qué hablar. Si no fuera por la
elección de Dios, no habría amor de Dios para con su pueblo. Él
escogiĂł a su pueblo en amor. Si no hubiera la elecciĂłn, no
habría de qué hablar del amor. Si no hubiera la elección, nadie
serĂ­a llamado. Nadie serĂ­a llamado por la predicaciĂłn
del evangelio. pero siendo llamados por la predicaciĂłn
del evangelio y habiendo sido escogidos por el propĂłsito eterno
de Dios, por la gracia de Dios, siendo, siendo llamados, siendo
llamados por la predicaciĂłn del evangelio, escuchen, siendo llamados
por la predicaciĂłn del evangelio y siendo escogidos por Dios en
la elecciĂłn son cosas distintas. Es decir, muchos son llamados.
En la predicaciĂłn del evangelio, cuando sale la palabra de Dios,
muchos son llamados. Todos son llamados. Creen en
el Señor Jesucristo y serĂĄs salvo. ÂżPero tĂș quĂ© crees? ÂżTĂș quĂ© crees? ÂżTĂș quĂ© has sido llamado eficazmente
por el Espíritu Santo? ¿A quién se lo debes? A la gracia
de Dios. A la gracia de Dios. AsĂ­ es que
no hay nada de que jactarse. Los Ășltimos serĂĄn los primeros
y los primeros Ășltimos, dijo el Señor Jesucristo. Van a recibir,
pero van a recibir por gracia. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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