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Cody Groover

Ultimos primeros y primeros últimos

Matthew 20:1-16
Cody Groover May, 8 2016 Video & Audio
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Hermanos, en esta mañana pido
que abran sus Biblias conmigo el libro de San Mateo. San Mateo,
capítulo 20. Mateo, capítulo 20. Vamos a leer versículo 1 al versículo
16. Porque el reino de los cielos
es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la
mañana a contratar obreros para su viña y habiendo convenido
con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera
del día, Vi a otros que estaban en la plaza desocupados y les
dijo, y también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez
cerca de las horas sexta y novena e hizo lo mismo. Y saliendo cerca
de la hora undécima halló a otros dos que estaban desocupados y
les dijo, ¿por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron,
porque nadie nos ha contratado. Él les dijo, y también vosotros
a la viña y recibiréis lo que sea justo. Cuando llegó la noche,
el señor de la viña dijo a su mayordomo, llama a los obreros
y págales el jornal, comenzando desde los posteros hasta los
primeros. Y al venir los que habían ido
cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir
también los primeros, pensaron que habían de recibir más, pero
también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo,
murmuraban contra el padre de la familia, de familia, diciendo,
estos postreros han trabajado una sola hora y los has hecho
iguales a nosotros que hemos soportado la carga y el calor
del día. Él respondiendo dijo a uno de
ellos, amigo, No te hago agravio. ¿No conveniste conmigo en un
denario? Toma lo que es tuyo y vete. Pero quiero dar a este
postrero como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que
quiero con lo mío? ¿O tienes tu envidia porque yo
soy bueno? Así los primeros serán postreros
y los postreros primeros, porque muchos son llamados más pocos
escogidos. Muchos primeros serán postreros y postreros primeros. Si ustedes
notan allá en versículo 16, los primeros serán postreros y los
postreros primeros. Es lo mismo que está dicho en
el versículo 30 del capítulo 19. Pero muchos primeros serán postreros
y postreros primeros. Esta parábola está en medio de
estas dos veces que dijo el Señor Jesucristo, los primeros serán
postreros y los postreros primeros. Esta parábola fue dada por nuestro
Señor Jesucristo en respuesta a la pregunta que hicieron los
discípulos en el capítulo 19, donde dijo Pedro, aquí nosotros
hemos dejado todo. y te hemos seguido que pues tendremos
cuál será en otras palabras nuestra recompensa cuál será nuestra
recompensa este hombre rico él no quiso dejar sus riquezas y
seguirte nosotros hemos dejado todo cuál va a ser nuestra recompensa
entonces esta parábola es la respuesta de nuestro señor Jesucristo
y es una continuación de la conversación que el Señor Jesucristo tuvo
con ellos en el versículo 30 porque si ustedes notan no hay
final allá dice y cualquiera que haya dejado casa hermanos,
hermanas o padre o madre versículo 29 del capítulo 19 mujer o hijos
o tierras por mi nombre recibirá cien veces más y heredará vida
eterna pero muchos primeros serán posteros y posteros primeros
va a recibir pero muchos primeros serán posteros y muchos posteros
primeros ¿Qué es lo que está diciendo aquí el Señor Jesucristo?
Va a recibir cualquiera que haya dejado padre, madre cualquier
servicio que haya hecho va a recibir cien veces más y
heredará la vida eterna pero los primeros serán posteriores
y los posteriores primeros. ¿Qué está enseñando con esa palabra
Nuestro Señor Jesucristo? No hay necesidad de adivinar
qué significa este dicho de Nuestro Salvador porque la palabra, la
parábola lo explica. La parábola es una ilustración
entonces de lo que está diciendo aquí Nuestro Señor Jesucristo.
Vamos a pensar un momento en lo que son las parábolas. Las
parábolas son historias terrenales, son ilustraciones por las que
el Señor Jesucristo ilustra la doctrina. Y siempre debemos considerar
las parábolas de esta manera, como se considera la ilustración
en un sermón. La ilustración no es el sermón.
La ilustración es simplemente una ilustración de un punto.
Se ilustra un punto o se ilustra algo en el sermón. Así también
las parábolas de nuestro Señor. Las parábolas de nuestro Señor
ilustran la doctrina que está enseñando el Señor Jesucristo,
pero no son la base de la doctrina. No son la base de la doctrina.
No derivamos nuestra doctrina sobre la base de parábolas. O
sea, no derivamos la doctrina de parábolas. Las parábolas son
para ilustrarlo, pero no de ahí viene la doctrina. Nuestra doctrina
viene de declaraciones claras. Declaraciones claras y concisas
en las sagradas escrituras. Por ejemplo, por gracias soy
salvos por medio de la fe esto esta fe no es de vosotros es
don de dios no por obras son salvos para que nadie se gloríe
porque somos hechuras suyas creados son declaraciones claras y concisas
y de ahí entonces viene la doctrina esta parábola ilustra esto Son,
como dije, ilustraciones terrenales. Y no debemos buscar significados
ocultos en las parábolas. En vez de buscar significados
ocultos, busca lo más obvio. Busca lo más obvio en la parábola. Y ese es el punto que está haciendo
el Señor Jesucristo. ¿Qué es lo más obvio en esta parábola? Nos dice, versículo 12, estos postreros
han trabajado una sola hora y los has hecho iguales a nosotros. No es lo más obvio en esta parábola.
Todos son parejos. Nos has hecho iguales. Eso es
lo obvio. Entonces, eso es lo que está
ilustrando aquí el Señor Jesucristo. Y eso es lo que está tratando
el Señor Jesucristo en el contexto. Los últimos serán primeros y
los primeros últimos. Siempre significa que todos los
verdaderos, simplemente significa que todos los verdaderos creyentes
en el Señor Jesucristo somos siervos del Señor Jesucristo. Somos obreros del Señor Jesucristo
y todos somos iguales. Todos somos iguales ante los
ojos de Dios y tendremos la recompensa de la plenitud. Tendremos la
recompensa de la plenitud del cielo. Cristo Jesús es nuestra
recompensa. No vamos a tener parte o no va
a haber ciudadanos de primera clase y ciudadanos de segunda
clase. en el cielo. Es una enseñanza
mala. En la religión enseñan que el
hombre hace obras como para enviar material allá al cielo y van
a ver gente de primera clase, va a haber gente de segunda clase,
gente de pobre clase. Gente, es una enseñanza que enseña
que la persona va a ver, va a ver tristeza en el cielo
porque después de todo no te empeñaste. La persona que trabajó
sí se empeñó y él tiene que estar gozando más y la persona que
no trabajó tanto pues va a sufrir pérdida porque pudo haberlo hecho
y no lo hizo. Entonces, es una completa negación
de la salvación por la gracia de Dios. Ahora, vamos a considerar
varias cosas. Primeramente, vamos a considerar
los obreros. La palabra describe a todos los
que siguen a Cristo Jesús como obreros. Mateo 20 versículo 1
dice Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre padre
de familia que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Somos obreros en la viña del
Señor. La parábola se trata del reino
de los cielos, es decir, la iglesia del Señor Jesucristo. Esa es
su viña, la familia del Señor Jesucristo, esa es su viña, la
familia de la fe. Y los obreros en esta parábola,
recuerden es una historia terrenal, los obreros son contratados para
trabajar en la viña del maestro, está hablando de los verdaderos
creyentes en el Señor Jesucristo. Dios nos ha llamado a la unión
con Cristo Jesús, a ser miembros el uno del otro y estamos en
el servicio del Señor. Cada uno está en el servicio,
cada uno que es creyente está sirviendo en esta viña. Esta entonces no es una parábola,
hay que entender esto, esto no es una parábola que se dirige
a los pastores. o eso no es una parabla que se
dirige a los misioneros o a los maestros en ninguna manera. Esta parabla se dirige a cada
uno de nosotros en esta mañana que hemos creído en el Señor
Jesucristo. Si tú has creído en el Señor
Jesucristo, tú estás de obrero en esta viña. No hay en la iglesia
del Señor Jesucristo Has oído de los clérigos y los laicos? No hay, no hay en la iglesia
del Señor Jesucristo. Todos somos ministros del Señor
Jesucristo. Tenemos diferentes tareas, tareas
que Dios, dones que Dios nos ha dado. Y no por ser diferentes,
el uno es más útil que el otro. Somos un cuerpo y no porque mi
oreja no puede ver significa que no la necesito. Es muy útil
en mi cabeza, en mi cuerpo. Mi lengua la necesito. Todos
los miembros en este cuerpo son necesarios y no porque no los
veas significa que no son importantes. De hecho, los que no ves son
mucho más importantes de los que ves, ¿verdad? Los que no
ves ¿Cuánto has pensado? ¿Cuánto te has puesto a pensar
en mi hígado? Les aseguro que es mucho más
importante que mi nariz. Pero no lo ven. Así también cada
miembro en la iglesia del Señor Jesucristo tiene una tarea. El
Señor lo ha puesto soberanamente como Él quiere en su cuerpo. Todos estamos en el ministerio. La fe en el Señor Jesucristo
implica entrega a Cristo como nuestro Rey, nuestro Señor, nuestro
Amo. Es la entrega de nuestra vida
al orden y al servicio. Estamos al orden y al servicio
de nuestro Señor Jesucristo. En Mateo capítulo 10, nuestro
Señor Jesucristo dijo, versículo 37. Mateo 10, 37. El que ama a padre o madre más
que a mí, no es digno de mí. Y el que ama a hijo o hija más
que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y sigue
en pos de mí, no es digno de mí. Y el que haya su vida, la
perderá. Y el que pierda su vida por causa
de mí, la hallará. Perder su vida por causa de mí. Es seguir al Señor Jesucristo. la localidad de nuestra tarea
o nuestra labor es la viña, la iglesia del Señor Jesucristo.
Ahora, no hay duda como dije que el Señor en su soberana voluntad,
Él va a cumplir su voluntad. Y hay veces Dios utiliza a personas que no se comportan como las
demás personas, es decir, Pero Dios tiene un orden. Dios tiene
un orden de cómo se hacen las cosas. Y no hay excusa de parte
nuestra de descuidar el orden que Dios ha dado por estas cosas. Entonces nosotros somos responsables
de hacer lo que sabemos que tenemos que hacer. Somos responsables
de hacer lo que nosotros sabemos que tenemos que hacer. ¿Se acuerdan
de cuando el arca estaba siendo regresada a Jerusalén, la pusieron
sobre una carreta, ¿verdad? Y ese no es el orden que Dios
dio. Quiero que vean Primeras Crónicas,
capítulo 15. Simplemente estoy diciendo que
Dios ha puesto un orden de cada uno tenemos cosas que hacer.
Primeras Crónicas, capítulo 15. Versículo doce dice, y les dijo,
versículo once, y llamó David a los sacerdotes, Sadoc y Abiatar,
y a los levitas, Uriel, Asaías, Joel, Samaías, Eliel, y a Aminadab,
y les dijo, vosotros sois los principales padres de las familias
de los levitas, santificados vosotros y vuestros hermanos,
y pasad el arca de Jehová, Dios de Israel, al lugar que le he
preparado. Pues por no haberlo hecho así,
vosotros la primera vez, vuestro Jehová, vuestro Dios, nos quebrantó
por cuanto no le buscamos según su ordenanza. Está diciendo,
ustedes tienen la carga, ustedes tienen la tarea de cargar el
arca. Y porque no lo hicieron así,
Dios nos quebrantó. En otras palabras, cada uno tiene
su tarea, cada uno tiene su su labor en las casas, en nuestras
casas en particular, le damos tarea a los niños, ¿verdad? Le
damos tarea a los niños. A ti te toca sacar la basura. No es que tú no lo puedas hacer.
Tú lo puedes hacer, pero le das tarea y esperas que ellos lo
hagan. Cualquiera que sea. Bueno, cada uno en la iglesia
tiene su tarea y Dios nos responsabiliza por esa tarea. Si vamos a servir
a Dios en nuestra generación por la voluntad de Dios, entonces
debemos buscar el lugar donde Dios nos va a utilizar. Buscar
el lugar donde Dios nos va a utilizar y dedicarnos a ello. Dedicarnos a ello. Ahora, sabemos
esto, que el servicio más dedicado, el servicio más dedicado que
nosotros podamos dar a nuestro señor es totalmente indigno de
él. Nos dice Isaías 64, nuestras
obras de justicia son trapo de inmundicia. No pueden nuestras
obras delante de Dios de alguna manera recomendarnos o hacernos
partícipes de alguna bendición de Dios. La salvación es por
Gracias. Incluso nuestras oraciones y
los sacrificios solamente son aceptados a Dios cuando venimos
por medio de Cristo Jesús. Ni aún nuestras oraciones Dios
puede recibir a parte de la obra de nuestro Señor Jesucristo.
Vean lo que dice el primero de Pedro. Primero de Pedro, capítulo
dos. Vosotros, versículo cinco, vosotros
también como piedras vivas, ser edificados como casa espiritual,
sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables
a Dios, noten, por medio de Jesucristo. Los sacrificios que nosotros
ofrecemos son sacrificios de gratitud, sacrificios de alabanza,
no son sacrificios de sangre con un solo sacrificio, Cristo
hizo perfectos para siempre los escogidos de Dios, los santificados.
Pero nosotros somos llamados a ser sacerdotes a nuestro Dios
y somos, ofrecemos sacrificios de alabanza y de gratitud a Dios
por lo que Él ha hecho. Pero todo esto es a través de
Cristo Jesús, a través de Él. Ahora no debemos olvidar que
cualquier don o cualquier talento o habilidad que tengamos, con
las cual sirvamos a Dios, debemos entender esto. Primero, las obras
que nosotros hacemos, lo mejor que nosotros hacemos es trapo
de inmundicia. Segundo, que nuestros sacrificios
son sacrificios de alabanza, alabanza y adoración a Dios,
gratitud. Y tercero, cualquier cosa que
nosotros hagamos, lo hacemos porque Dios nos ha dado el don
para hacerlo. Vean lo que dice en Efesios capítulo
4. Estamos quitando toda base de jactancia delante de Dios
por algo que el hombre pueda hacer. Aún las cosas que nosotros
hacemos, lo hacemos porque Dios nos dio el poder de hacerlo.
Nos dio el querer hacerlo. Efesios capítulo 4. Nota en versículo
siete, pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a
la medida del don de Cristo. A cada uno que ha nacido de Dios
le ha sido dada la gracia de fe. Le ha sido dada la gracia
de fe. Esta fe le ha sido dada por la
gracia. La gracia de fe es evidencia
de la gracia de vida. No es así. La gracia de fe es
la evidencia de la gracia de vida. Otra vez lo voy a decir. La gracia
de la fe, es decir, la fe con la que tú crees, es evidencia
de la gracia de la vida que te dio. Porque te da vida, entonces esa
vida que te da se expresa. Amor, gozo, paz, paciencia, fe,
mansedumbre, templanza, son los frutos del Espíritu Santo. Esto
todo te es dado de Dios. Los frutos del Espíritu. Entonces
a cada uno le fue dada el don conforme a la medida del don
de Cristo. Nos fue dada la gracia. A cada
creyente le fue dado gracia. Así es que si hay alguna bondad
en mí. Si hay alguna, algo bueno en
ti, ¿a quién debemos darle gracias? A Dios. A Dios, porque Él es
el que ha obrado esto. Él es el que ha obrado esto.
Entonces, si alguna persona tiene mayor capacidad que otra persona
en cualquier aspecto, esto lo tiene como don de Dios. Si alguna
persona tiene algún ministerio, es don de Dios. Si alguna persona
tiene más medios a bando de monetarios, una persona les dado el don de
dar, pues precisamente porque Dios le dio. Precisamente porque
Dios le dio, entonces tiene para dar. Y no todos tienen ese don. Y por eso no todos lo tienen. No todos tienen ese don. Entonces,
¿qué es lo que estamos diciendo? No hay lugar de jactancia en
el creyente. No hay lugar. Dice 1 Corintios
4, 7, el apóstol Pablo dice, ¿qué tienes que no hayas recibido? ¿Qué tienes? ¿Espiritualmente? ¿O físicamente? ¿Carnalmente? ¿Qué tienes que no hayas recibido?
Y si lo recibiste, ¿por qué te andas jactando o gloriando como
si no lo hubieses recibido? No debemos jactarnos, es decir,
no hay lugar en el creyente, no hay lugar en el evangelio
de la gracia para la vana gloria, la jactancia. El apóstol Pablo
dijo, yo soy lo que soy por la gracia de Dios, por la gracia
de Dios. Entonces, cada oportunidad de
servir a Dios, cada servicio que nosotros tengamos oportunidad
de dar a los hombres es el don de su gracia a través de la providencia
de Dios. Dios permite en tiempos que nosotros
seamos de utilidad a nuestros hermanos. Aún también el tiempo
determinado de nuestro servicio. En la parábola, ustedes se acordarán,
el señor de la familia salió a la primera hora, verdad? Luego
salió a la tercera hora, salió a las seis de la mañana, salió
a las nueve de la mañana, salió a las doce del día, salió a las
tres de la tarde y luego salió a las cinco de la tarde. Es asunto de Dios cuando Dios
llama a esos hombres. ¿Cuántas horas vas a servir?
Es asunto de Dios. Es asunto de Dios. El tiempo que nosotros tenemos
para servir. Yo he oído que personas, y yo
entiendo esto, yo entiendo esto, pero personas que en su tiempo
de adultos, el Señor se manifiesta a ellos ya de grandes. 40, 50
años y se lamentan el hecho de que no creyeron cuando tenían
20. Mira cuánto tiempo ya desperdicie. Es asunto de Dios. Todo esto
proviene de Dios. Gracias sean dadas a Dios que
te llamó cuando te llamó. Porque si no te hubiera llamado,
tampoco estarías hoy. Si no te hubiera llamado, el
Señor Jesucristo llamó a ese hombre a la hora undécima de
su vida cuando estaba en la cruz del Calvario cuando estaba ya
en la cruz junto al Señor Jesucristo este malhechor él lo llamó lo
llamó para servicio y él ha servido en la capacidad que el Señor
le dio cuánto consuelo ha sido para su pueblo durante los años,
¿verdad? Sabiendo la gracia de Dios en
él, cuando el Señor Jesucristo le dijo, hoy estás conmigo en
el paraíso, a la última hora. Para que nadie se desespere,
o es decir, para que nadie pierda esperanza. Pero también debemos
recordar a los hombres que solamente se menciona de uno, para que
nadie esté presumiendo del día de mañana. Hoy es el día de salvación. No debemos esperar hasta el día
de mañana. Yo voy a esperar hasta que yo
sea como uno de esos hombres ladrones. Voy a esperar hasta
que yo esté en mi cama muriendo. Entonces voy a invocar el nombre
del Señor. Voy a ser salvo. ¿Crees que vas a torcerle el
brazo a Dios así? ¿Crees que puedes torcerle el
brazo? ¿Crees? Estás equivocado. Estás equivocado. Dios es misericordioso, pero
Él es soberano en su misericordia. Si oyes hoy su voz, no endurezcas
tu corazón. Cree. Clama. Él es misericordioso. Pero nadie debe pensar, yo voy
a hacer lo mío. Bueno. Si el Señor no te saca
de ese pensamiento, vas a ir con ese pensamiento al infierno.
Esa es la realidad. Algunos son llamados en el rocío
de su juventud y otros son llamados al mediodía y otros como adultos
y otros son llamados en la vejez, la última hora de su vida. Pero todos los que son llamados
a la vida eterna, la fe en el Señor Jesucristo, son llamados
en el tiempo de amor, cuando Dios ha determinado. Dios ha
determinado. ¿Saben cuándo fue llamado el
apóstol Pablo al servicio del Señor? Era un hombre como de
45 años. Era un hombre como de 45 años.
Timoteo era un joven, ¿verdad? Tito era un joven. Pero el Señor
les da a los dos la misma recompensa. Saulo de Tarso, el apóstol Pablo,
¿cuántos dijo trabajó él? Pero dijo, no yo, la gracia de
Dios conmigo. Él trabajó muchos años, sufrió
mucho por el Evangelio. ¿Saben cuál va a ser la recompensa
de ese malhechor que sufrió allá en la Cruz del Calvario? La misma
recompensa que el apóstol Pablo. La misma recompensa. La recompensa. La parábola fue
dada para enseñarnos que la recompensa de los creyentes La recompensa
de aquellos que trabajan en la viña del Señor es gracia. Es gracia. Esto ha sido un problema
para los discípulos. Los discípulos desde el principio
ellos tuvieron un problema con esto. Si regresamos a Mateo capítulo
18 Porque eso es, quiero que sepan
de dónde viene este pensamiento. Este pensamiento viene de la
mente natural. Está íntimamente relacionado
con la religión del hombre natural. Salvación por obras. Salvación
por obras. En Mateo capítulo 18, Nota en
versículo uno, dice, en aquel tiempo los discípulos vinieron
a Jesús diciendo, ¿Quién será el mayor en el reino de los cielos?
Va a haber alguien más que otro en el reino de los cielos. Ese
era un problema que tenía. Y es un problema que tenemos
cada uno por naturaleza. Yo primero, eso es lo que queremos
decir, yo primero. Vean lo que dice Mateo 19, 27,
perdón, Mateo 19, 27. Entonces, respondiendo, Pedro
le dijo, y aquí nosotros hemos dejado todo y te hemos deseguido,
¿qué pues tendremos? En Mateo capítulo 20, versículo
20 dice, se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus
hijos apartándose ante él, pidiéndole algo. Y él le dijo, ¿qué quieres? Y ella dijo, ordena que en tu
reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha y el
otro a tu izquierda, queriendo tener preeminencia, queriendo
tener lugar de preeminencia en el reino de los cielos. Es muy
triste cuando hombres fieles buscan grandes cosas para sí
mismos, pero es más triste todavía cuando buscan posiciones Buscan
posiciones de superioridad sobre sus hermanos. En la iglesia solamente
hay uno que tiene la preeminencia, el Señor Jesucristo. La recompensa
del pueblo del Señor Jesucristo. Él recompensa a su pueblo de
una manera que exalta su gracia. exalta al Hijo, al Señor Jesucristo,
y no da ninguna cabida, ningún lugar de jactancia o alabanza
a la carne. No por obras, para que nadie
se gloríe. Dice Efesios 2. Somos hechuras
suyas, creados en Cristo Jesús para buenas obras. Dice, por
gracias soy salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros,
pues es don de Dios. no por obras, para que nadie
se gloríe. Nadie se gloríe delante de él.
Ahora, Dios entonces no toma en cuenta el tiempo de nuestro
servicio. No toma el tiempo de nuestro
servicio o la cantidad de tierra que cubriste haciendo la tarea.
Así es como medimos nosotros, ¿verdad? Tiempo y distancia. Mira cuánto ya abarqué, mira
cuánto ya hice. Dios no mide o recompensa según
las capacidades de sus siervos. Todas estas cosas, la distancia
que cubriste, el tiempo que cubriste, los dones, Dios te lo dio todo. Dios te lo dio todo. Este es
don de él. La recompensa del cielo no se
da según el juicio y la valoración de los hombres. Dios no está impresionado con
lo que nosotros impresionamos a los hombres. Dios no está impresionado
con lo que nosotros impresionamos a los hombres. Él va a dar recompensa,
pero no conforme al aparente éxito nuestro. Dios no recompensa
según los dones de gracia que Él nos dio. o la utilidad o nuestras
ofrendas monetarias, no. Dios recompensa sobre la misma
base, la obra terminada de Cristo Jesús. La obra, la recompensa
de Dios a sus siervos en el día final, la gloria del cielo, es
una cuestión de pura gracia. pura gracia y será igual a todo
su pueblo. No hay grados de gloria en el
cielo. Hay grados de castigo en el infierno
para las personas que han oído y han rechazado las buenas nuevas
del evangelio. Ellos son más responsables y
por tanto será más el sufrimiento en el infierno. Si una persona oye de las buenas
nuevas y dice, ay, eso a mí qué? Esa persona va a sufrir mayor
castigo. El Señor Jesucristo respondió
los primeros. Cuando estos hombres murmuraron,
murmuraron contra el señor de la casa diciendo estos últimos
han trabajado tan solo una hora y nosotros y los has hecho igual
a nosotros. que hemos soportado la carga
y el calor del hijo del Señor Jesucristo, les digo, los primeros
serán los últimos y los últimos primeros. Así será. Dios recompensa según el mérito
de Cristo que ha sido imputado a cada uno que cree en Él. Si tú crees en el Señor Jesucristo,
tu vida delante de Dios está en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Lee la vida del Señor Jesucristo
aquí en la tierra. Lee de su obediencia. Lee de
su rectitud. Lee el testimonio de Dios que
Dios dio acerca de la vida del Señor Jesucristo. Y oye lo que
Dios te dice a ti. Este es mi hijo amado en quien
tengo complacencia. Así que La vida del creyente
es la vida del Señor Jesucristo. Él es Jehová, justicia nuestra. Y la recompensa que Dios va a
dar a su pueblo es la recompensa de su Hijo. Y es todo por gracia. Todo por gracia. No hay grados
de recompensa en el cielo. Si leemos la parábola en el contexto,
Sabemos que fue dada para poner fin a todas las preguntas sobre
grados de recompensa, porque esto es un mal que sigue todavía
tratando de meterse en la iglesia. Sigue tratando. Sin embargo,
multitudes de personas siguen enseñando esa doctrina absurda. Esa doctrina absurda. Muchos
hombres, inclusive, cuya doctrina es una doctrina buena, han sido
atrapados con esto. La salvación de Dios es enteramente
por la obra de gracia del Señor Jesucristo, por su gracia. Todas
las escrituras nos dicen que nuestra salvación es por la pura
gracia de Dios, aparte de las obras Nuestra salvación es por medio
de la gracia, a través de la fe en Cristo Jesús únicamente. Ninguna parte de la salvación,
entonces, puede ser atribuida a la voluntad del hombre. Ninguna parte de la salvación
puede ser atribuida al valor del hombre. o a las obras del
hombre. Vean lo que dice segundo Timoteo.
Eso es lo que está poniendo fin a esta parábola. Segundo Timoteo
1, 9. Quien nos salvó y llamó con llamamiento
santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito
suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de
los tiempos de los siglos. Ya leímos también en Efesios
capítulo 2, por gracias soy salvos por medio de la fe y esto no
de vosotros, pues es don de Dios. La salvación es todo aquello
que se requiere para atraer a un pecador de las ruinas que sufrió
en la caída a la gloria del cielo. Eso es la salvación. No hay una parte intermedia.
Es decir, Dios no te salva 99% del camino y luego te deja ese
1% para que tú des el último paso. ¿Has oído ese dicho, Dios
ayuda a los que se ayudan a sí mismo? Mentira. Mentira del diablo. Si Dios no me lleva, si el Señor
Jesucristo no me lleva por completo al cielo de la salvación, no
voy a ser salvo. Y tú tampoco. es del todo por
la gracia de Dios. Bueno, esa, esa doctrina, esa doctrina de aquellas personas
que enseñan grados de recompensa en el cielo. Lo que ellos están enseñando
es obras. Están tratando de mezclar gracia
con obras. Y en esa doctrina, en esa enseñanza,
lo que están enseñando es que la salvación está limitada únicamente
a la experiencia inicial en la conversación. En otras palabras,
Dios te salva, te pone el camino y a ver cómo llegas. Eso no es
lo que nos enseña la palabra de Dios. También enseña esto, esta doctrina
de salvación por obra, perdón, este, recompensas, enseña que
una persona puede ser salvo si no es fiel. Porque va a llegar al cielo y
va a sufrir pérdida, pero va a ser salvo. Como por decir así,
como decía yo cuando estaba yo en la escuela, por panzazo. Salvo
por panzazo. Si saben de qué estoy hablando,
¿verdad? Dios, Dios no salva a ninguno de su pueblo por panzazo. ¿Qué es? ¿Cuál es el? Diez es
el máximo, la calificación máxima. Cinco es reprobado. Seis estás
ya de panzazo. Poco no pasas. Dios no salva
a nadie apenas. Apenas eres salvo. Los que son
salvos, son salvos en el Señor Jesucristo. Entonces, esa doctrina
de recompensas enseña que personas van a estar allá en el cielo
que no fueron fieles. que simplemente están allá, estos
son los ciudadanos de segunda, por decir así. No hay tal cosa que exista un
creyente que no esté sumiso al Señor Jesucristo. Los que son
salvos por el Señor Jesucristo también conocen al Señor Jesucristo
como su Señor. Es decir, nadie debe llamarle
salvador si no es su Señor. Él es Señor de nuestra vida. Y cuando una persona es enseñada
esa enseñanza de recompensas del cielo, eso pone el servicio
a Dios, quita todo el gozo del servicio. Eso pone el servicio
a Dios como obligación. Tu servicio entonces no está
dirigido por amor, ahora es su servicio es mercenario. Es un
servicio mercenario. ¿Qué tal? ¿Qué tal esposos? ¿Qué tal esposas? Si tu esposo hace todo lo que
hace por ti en la casa y lo hace simplemente porque sabe que le
vas a pagar. ¿Sabes qué? No. Todo lo que hace
el esposo, lo hace el esposo porque sabe que la esposa le
va a pagar no olvídate de eso no no eso es un servicio mercenario y eso también enseña que va a
haber dos días de juicio un día cuando van a enviar a los infieles
y otro día cuando la palabra de dios nunca enseña eso un solo
día Y luego eso también enseña, esa enseñanza también enseña
que los pecadores, es decir, creyentes que han sido salvos,
todavía van a sufrir por sus pecados. Es una modificación
del purgatorio eso. Es una modificación del purgatorio. Entonces, la doctrina de recompensa
en el cielo es nada más que una versión protestante del purgatorio. Es una mentira. Una mentira. Nos dice el Señor Jesucristo
aquí, voy a terminar con esto. Ahí en nuestro texto, en Mateo
capítulo 20, aquí está explicando Las personas que vinieron primero,
ellos recibieron un denario. Las personas que llegaron por
último, ellos recibieron un denario. Y nos veis aquí Dios, en nuestro
Señor Jesucristo, que Él es soberano. Él dijo en versículo 13, Él respondió,
dijo a ellos, amigo, no te hago agravio. Te estoy dando lo que
es justo. Dios va a recompensar lo que
es justo según el mérito del Señor Jesucristo. ¿Qué es lo que nos dice la palabra
de Dios? Que somos herederos y coherederos con el Señor Jesucristo. Que todas las cosas son nuestras.
¿Qué más quieres? Si ya tienes todas las cosas,
¿qué más cosas? ¿Qué chuchería vas a enviar tú
allá al cielo? Si todas las cosas ya están allá.
Cristo está allá. No te hago agravio. ¿No conveniste
conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Pero
quiero dar a este postrero como a ti. Aquí está diciendo Dios,
yo quiero hacer esto. Él, yo quiero hacer esto. Esa
es la soberana voluntad de Dios. Que ninguno que crea en el Señor
Jesucristo se pierda, sino que todos tengan vida eterna. Esto
es lo que yo quiero. Y dice aquí, no me es lícito
hacer lo que quiero con lo mío. No puedo yo dar vida a todos
aquellos que Dios el Padre me dio. No tengo el poder, no tengo
el derecho de hacer lo que yo quiero con lo mío. ¿Qué tiene
que decir el hombre en contra de la gracia de Dios? Es gracia. O tienes tu envidia porque yo
soy bueno. Así los primeros serán postreros
y los postreros primeros. Aquí está hablando de la soberanía
de Dios. de la elección divina, la razón
por la cual dice aquí, los primeros serán postreros y los postreros
primeros, porque muchos son llamados, más pocos escogidos. La elección
de la razón, la razón por la cual no tenemos nosotros derecho,
porque somos escogidos. La elección es por la pura gracia
de Dios. Fuimos escogidos. Muchos son
llamados, más pocos escogidos. La razón por eso es, está claramente
dicho aquí, la salvación por entero es el resultado de la
elección divina. Si no fuera por la elección de
Dios, no habría salvación de qué hablar. Si no fuera por la
elección de Dios, no habría amor de Dios para con su pueblo. Él
escogió a su pueblo en amor. Si no hubiera la elección, no
habría de qué hablar del amor. Si no hubiera la elección, nadie
sería llamado. Nadie sería llamado por la predicación
del evangelio. pero siendo llamados por la predicación
del evangelio y habiendo sido escogidos por el propósito eterno
de Dios, por la gracia de Dios, siendo, siendo llamados, siendo
llamados por la predicación del evangelio, escuchen, siendo llamados
por la predicación del evangelio y siendo escogidos por Dios en
la elección son cosas distintas. Es decir, muchos son llamados.
En la predicación del evangelio, cuando sale la palabra de Dios,
muchos son llamados. Todos son llamados. Creen en
el Señor Jesucristo y serás salvo. ¿Pero tú qué crees? ¿Tú qué crees? ¿Tú qué has sido llamado eficazmente
por el Espíritu Santo? ¿A quién se lo debes? A la gracia
de Dios. A la gracia de Dios. Así es que
no hay nada de que jactarse. Los últimos serán los primeros
y los primeros últimos, dijo el Señor Jesucristo. Van a recibir,
pero van a recibir por gracia. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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