Bootstrap
Cody Groover

La caída y restauracion de David

Cody Groover March, 30 2016 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover March, 30 2016

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos al número 56. Número 56. Hay un precioso manantial de
sangre de Manuel que purificará la cual que se sumerge en él,
que se sumerge en él, que se sumerge en él, que purifica a
cada cual que se sumerge en él. El mal hecho se convirtió pendiente
de una cruz, Él vio la fuente y se lavó, creyendo
en Jesús, creyendo en Jesús, creyendo en Jesús. Hervió la fuente y se lavó, creyendo
en Jesús. Y yo también, mi pobre sed, allí
logré lavar. La gloria de su gran poder me
gozo en ensalzar, me gozo en ensalzar, me gozo en ensalzar. La gloria de su gran poder me
gozo en ensalzar. Eterna fuente carmesí, baudal
de puro amor. El pueblo del Señor El pueblo
del Señor el pueblo del Señor. Se lavará por siempre en ti el
pueblo del Señor. Muy bien, ahora vamos a abrir
nuestras Biblias. Vamos a considerar estos pasajes, este pasaje que
acabamos de oír en Segunda de Samuel, donde la caída y la restauración
de David, la caída de David en el pecado y la restauración de
Dios. No pude sino estar pensando en
esto al considerar la gracia de Dios que es invencible, que
es eterna, es eficaz. Que Dios como tú, que Dios como
nuestro Dios, que perdona la maldad, que perdona la maldad. Dos capítulos enteros están dedicados
en la palabra de Dios para poner en detalle este pecado de David
cuando él tomó a Bezabé, la esposa de Urias, el ateo. Y después ser el autor intelectual
del asesinato de Urias. Y lo que yo veo aquí es la gracia
de Dios. La gracia de Dios que no va a
permitir que ninguno de los suyos continúen en el pecado. Saben desde el día que David
hizo esto hasta que Natan vino a él y le con la palabra de Dios
a él. Había pasado ya un año. El niño
ya había nacido. Un año. Pero quiero que consideremos
algunas cosas. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué
es que Dios permite? Que nosotros, su pueblo, caigamos
en el pecado. Tanto quisiéramos no pecar. El
apóstol Pablo dijo, miserable de mí. ¿Quién me librará de este
cuerpo de muerte? No es tu deseo vivir en este
mundo sin pecado. De no ser reproche, dijo el Señor
a David, tú causaste que ellos blasfemen. Tú hiciste. blasfemar a los enemigos de Jehová. Tú hiciste que ellos blasfe...
que hablen mal y no quisiéramos nosotros ser mal testimonio,
ser malos testigos. Pero, ¿por qué entonces Dios
permite que nosotros caigamos? Así como permitió que David cayera
en el pecado. Una cosa que debemos reconocer
de partida. Primera cosa que debemos nosotros
reconocer es que Dios es soberano. Dios es soberano en todas las
cosas. Dios es soberano en levantar
a David. Dios es soberano en la caída
y en las victorias de David. Dios es soberano. La mano de
Dios, nuestro padre, la mano de Dios nunca se remueve o nunca
se quita de uno de sus hijos. Todas las cosas, y aunque nosotros
no lo podemos nosotros entender, todas las cosas ayudan a bien.
No estamos haciendo excusa por el pecado de David o excusa por
nuestro propio pecado. Pero sabemos esto, que no hay
nada que no sea dirigido por la soberana mano de Dios. Esto no nos hace salir a decir,
bueno, voy a salir y dar rienda suelta a la carne. Dar rienda
suelta al pecado en ninguna manera. Nos dice Romanos capítulo 8 y
sabemos que los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a
bien. Todas las cosas. Todas las cosas
les ayudan a bien. Tal vez no en esta vida. Tal
vez no en este momento. David sufrió por esto. Dios lo corrigió por esto. Pero
todas las David también fue traído al arrepentimiento. David también
fue traído al arrepentimiento. Todas las cosas creen que le
habrá servido de algo al apóstol Pedro, que él haya caído en semejante
pecado de negar al Señor Jesucristo. Creen que le haya servido a él?
Seguramente sí. Él dijo yo, aunque todos te nieguen,
yo no te voy a negar. El Señor Jesucristo dijo, antes
que el gallo cante, tú me vas a negar tres veces. Pero después
de esto, y sabemos que es la gracia de Dios, sabemos que es
el poder de Dios, pero después de esto vemos a Pedro. Él estaba
negando al Señor Jesucristo delante de una muchachita. Pero después
vemos a Pedro, ese mismo hombre, delante de los gobernadores y
los jefes los que les estaban golpeando y mandando que no predicasen
en ese nombre y el dijo ustedes juzguen si es bueno obedecerles
a ustedes o obedecer a Dios vamos a predicar a Cristo no podemos
hacer nada sino predicar lo que sabemos lo que hemos visto y
oído Satanás por ejemplo Satanás no
podía ponerle mano a Job sin el permiso de Dios. Jehová dijo
a Satanás. Jehová mismo dijo a Satanás no
has considerado mi siervo Job que no hay otro como él en la
tierra, varón perfecto, temeroso, recto, temeroso de Dios y apartado
del mal. Dios habló a Satanás de Job. Y luego sabemos que Dios
le pidió permiso a Satanás para tentar a Job. Los hermanos de
José que vendieron a José a la esclavitud, ellos lo hicieron. Pero José dijo esto, hablando
de la soberanía de Dios en todas las cosas. Él dijo, ahora pues
no os entristezcáis y no os pese de haberme vendido acá. Porque
para preservación de vida, noten, me envió Dios delante de ustedes.
Dios lo hizo. Dios me envió delante de vosotros,
pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra
y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá nada arada ni
ciega. Y Dios me envió delante de vosotros
para preservaros posteridad sobre la tierra, para daros vida por
medio de gran liberación. Ustedes hicieron esto y lo hicieron
con manos inigüas, aún lo más malo que ha hecho el hombre en
esta tierra de tomar al santo ser, al hijo de Dios, y clavarlo
sobre una cruz. Dios lo puso, ¿verdad? Fue entregado por el anticipado
conocimiento, determinado consejo de Dios, Bueno, ahí está la primera
cosa que debemos nosotros reconocer, que la mano de Dios soberana
está en todas las cosas. Bueno. Segundo, debemos reconocer
que todas las experiencias que han sido grabadas aquí en la
palabra de Dios y las experiencias que nosotros tenemos no son para
nada. Son para que aprendamos. A veces
somos tercos y no queremos aprender. ¿Has oído que alguien diga, no
le puedo negar eso a mis hijos porque yo también lo hice? Es
la tontería más grande. Es la tontería más grande que
dice una persona. No le puedo decir no a mis hijos
porque sería yo un hipócrita. Yo también hice eso cuando estaba
yo en mi juventud. ¿Acaso no aprendiste nada? ¿Acaso
no aprendiste nada? Que ese no es el camino. Claro
que sí. Todas las cosas que pasan en
nuestra vida son para provecho. Y noten lo que dice, vean allá
en 1 Corintios capítulo 10. Todas las cosas que están en
las escrituras, todas las cosas que pasan en nuestra vida. Dice,
no quiero hermanos que ignoreis que nuestros padres todos estuvieron
bajo la nube y todos pasaron el mar y Y todos en Moisés fueron
bautizados en la nube y en el mar. Y todos comieron el mismo
alimento espiritual. Y todos bebieron la misma bebida
espiritual. Porque bebían de la roca espiritual
que los seguía y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos
no se agradó Dios. Por lo cual quedaron postrados
en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como
ejemplo para nosotros. y a continuación habla de la
idolatría, habla de la fornicación, que estas cosas que el pueblo
de Dios estaba mezclándose con el mundo y no debemos nosotros
engañar, debemos nosotros somos salvos por la gracia de Dios
y somos guardados por el poder de Dios somos preservados por
Dios pero también nosotros perseveramos también nosotros seguimos viniendo
al Señor Jesucristo no nos cruzamos de brazos y decir bueno las salvaciones
de Jehová sabemos que las salvaciones de Jehová pero seguimos viniendo
con temor Seguimos viniendo con temor. Luego versículo nueve
dice, ni tentemos al Señor como también algunos de ellos le tentaron
y perecieron por las serpientes, ni murmuréis como algunos de
ellos murmuraron y perecieron por el destructor. Estas cosas
les acontecieron como ejemplo y están escritos para amonestarnos
a nosotros a quienes ha alcanzado los fines del siglo. Estas cosas
que estamos viendo en esta noche de David están escritos para
que nosotros ¿Acaso somos más fuertes que David? ¿Acaso podemos
pensar que nosotros no podemos caer como cayó David? Tal vez no en este pecado, pero
en otro. ¿Somos inmunes? En ninguna manera. Lo que podemos ver aquí también
es que la palabra de Dios no se escribe como las biografías
de los hombres donde ocultan las características malas La
palabra de Dios pinta al hombre tal como somos, tal como somos. Son descritos los hombres tal
como son, pecadores salvados por la gracia de Dios, pecadores
mantenidos, pecadores guardados por la gracia de Dios. En la palabra de Dios se nos
muestra las vidas de los hombres, las vidas íntimas de los hombres,
como vemos aquí en el caso de David. Y algunos de los personajes en
la palabra de Dios los podemos observar en un carácter no muy
bueno, no muy bueno. Algunas personas son permitidas
caer en las profundidades del pecado antes de su conversión,
como Saulo de Tarso, y otros se les permite caer en el pecado
después de conocer a Cristo, así como David y también como
Simón Pedro. Pero ninguno, aunque Dios Una
vez sabemos esto, que el justo cae siete veces, que continuamente
caemos. Todos los que son creyentes en
este mundo somos pecadores, pero a ninguno de los hijos de Dios
se les permite continuar. Continuar, es decir, si una persona
no recibe corrección, entonces no es hijo de Dios. Sabemos que
a ninguno le es permitido continuar en el pecado. En 1 Juan 1, versículo
8, 1 Juan 1, 8 nos dice, si decimos que no tenemos pecado, no habría ninguno que diga eso,
¿verdad? Seguro que no hay ninguno acá que diga, yo no tengo pecado.
Pero si hay alguna persona que dice, yo no tengo pecado, pues
estás engañado. dice la palabra de Dios. Te estás
engañando. Es malo que te engañen a otra
persona, ¿verdad? Pero es peor cuando te engañas
tú mismo, ¿verdad? Peor cuando te engañas tú mismo.
Nos engañamos a nosotros mismos y noten, la verdad no está en
nosotros. Nuestra comunión con el Señor
Jesucristo. Cristo Jesús es el santo y nosotros
vemos a Cristo y vemos que nosotros Sabemos que somos hechos justos
en Cristo Jesús. Tenemos la santidad, pero en
esta carne, dijo el apóstol Pablo, no mora el bien. No mora el bien. Si decimos que no tenemos pecado,
nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados. Gracias sean dadas a Dios. ¿Cuándo
confesamos nuestros pecados? Cuando estamos andando en la
verdad. Si confesamos nuestros pecados,
Cristo Jesús es fiel. Es fiel a su promesa, es fiel
a su propósito, es fiel y es justo para perdonar nuestros
pecados porque Él quitó nuestros pecados y limpiarnos de toda
maldad. Si decimos que no hemos pecado,
que no somos pecadores, le hacemos a Dios mentiroso porque Dios
ha testificado que somos pecadores. Por eso envió a Dios a su hijo
al mundo, para salvar a su pueblo de sus pecados. Su palabra no
está en nosotros. Bueno, la tercera cosa que podemos
ver es que el pecado de David establece claramente Algo que está dicho aquí en Jeremías
capítulo 17. Engañoso es el corazón del hombre. Nos dice Jeremías 17, 9, dice
engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso. Engañoso. David es un hombre según el corazón
de Dios. No es lo que nos dice la palabra
de Dios. ¿Cuándo fue que esto aconteció en la vida de David? Esto ocurrió en la vida de David
después de que él era rey. Él era un hombre mayor, un hombre,
él era rey. David había andado con el Señor
por muchos años. ¿Piensas que estás firme? ¿Has
andado con el Señor muchos años? Ten cuidado, dice. Dice la palabra,
el que piense estar firme, mire que no caiga. David había andado
con el Señor muchos años, había pasado por muchas pruebas, muchas
pruebas. Había ganado muchas victorias.
David había escrito salmos. Pero ninguno, ninguno está por
encima o de más de pecar mientras estamos en esta carne. ¿Cómo
debemos cuidar? Engañoso es el corazón más que
todas las cosas. Lo que nos enseña esto es que
lo que es nacido de la carne, carne es. Es decir, en mi hombre
natural no ha mejorado ni una pizca. La obra de Dios en el
corazón de su pueblo no es simplemente darle una lechada. Lechada le
llaman cuando van a pintar la ciudad para que se vea todo bonita.
Le ponen cal y agua y le van poniendo con hisopo, le van poniendo
las paredes y todo parece limpio, todo parece blanco. No ha cambiado
nada, ¿verdad? No ha cambiado nada, simplemente
lo han lechado, lo han pintado de blanco. La religión del mundo es así.
Simplemente píntalo de afuera, no hay obra interior. Pero la gracia de Dios opera
en el corazón, del interior. Es una nueva criatura. Una nueva
criatura creado en Cristo Jesús para buenas obras. Pero el hombre
viejo no es erradicado. Todavía está allá. Todavía está
allá. Y lo que nos está enseñando que
lo que es de la carne, carne es. No dice carne fue, carne
es. Así es que no hay una verdadera
batalla y lucha en el creyente. El creyente tiene ese hombre
interior, ese hombre que se deleita en su corazón y en su mente,
se deleita en la ley de Dios. Pero ve otra ley en sus miembros
que lo lleva cautivo. El apóstol Pablo dijo, miserable
de mí. Miserable de mí hasta que yo
sea librado de este cuerpo de muerte. Lo ando arrastrando. Eso está en Romanos capítulo
7, si ustedes quieren verlo. En Romanos capítulo 7 dice el
apóstol Pablo, noten las palabras cuidadosamente, el apóstol Pablo.
El apóstol Pablo dijo, yo sé que en mí, esto es en mi carne,
Lean, no moraba el bien. ¿Lo leí bien? No, ¿verdad? No dice, no moraba el bien. No
mora presente. Yo sé que en mí, esto es en mi
carne, no mora el bien. Porque el querer el bien está
en mí, ¿dónde? En el hombre interior. Pero no
el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero,
sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero,
ya no lo hago yo, sino el pecado, ese hombre natural que mora en
mí. Así que queriendo yo hacer el
bien, hallo esta ley que el mal está en mí. Porque según el hombre
interior, esa nueva criatura, me deleito en la ley de Dios. Pero veo otra ley en mis miembros
que se revela contra la ley de mi mente y que me lleva a cautivo
la ley del pecado que está en mis miembros. Miserable de mí.
¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios
por Jesucristo, Señor nuestro. Así que yo mismo con la mente
sirvo la ley de Dios, más con la carne, la ley del pecado. Bueno, si es así, entonces, ¿dónde
debe estar nuestra confianza? Si así es la carne, ¿podemos
poner confianza en la carne? En ninguna manera. Es una persona
muy necia la que pone confianza en su carne. Nuestra confianza
está en Cristo Jesús. Somos unos tontos en poner alguna
confianza. Yo sé que voy a continuar porque
yo me dedico. Voy a ser dedicado, voy a ser
muy... Haz todas tus dedicaciones que quieras. Si el Señor no te
guarda, vas a caer antes de que salgamos de acá. ¿Verdad? Haz todas tus dedicaciones que
quieras. El Señor nos guarda, pero tenemos... el creyente se
va a aferrar al Señor Jesucristo. No ponemos confianza en la carne,
la nuestra o la de ningún otro hombre. solamente el Señor Jesucristo. Nuestra confianza está solamente
en Él. El filipense dice, nosotros somos
la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos
en Cristo Jesús y no tenemos ninguna, ¿qué dice?, confianza
en la carne. No tenemos ninguna confianza
en nuestra propia carne. ¿Saben lo que dice Salmo 118?
Vean lo que dice Salmo 118. Salmo 118, versículo 8. Salmo 118, versículo 8 dice,
mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es
confiar en Jehová que confiar en él. No vayas a confiar en
ti mismo. Confía en Dios. Confía en él. Mejor es confiar en Jehová que
confiar en lo mejor de los hombres. No vayas a poner a ningún hombre
sobre un pedestal y pensar, ese hombre va a permanecer. Todos
los hombres son vanidad. Todos los hombres son nada. El
único que debemos tener nuestra confianza es en el Señor Jesucristo. Y otra cosa que podemos nosotros
decir acerca de esto, podemos nosotros aprender esto, sabiendo esto de nosotros mismos,
sabiendo esto de la carne, sabiendo esto que esta es la realidad
de nosotros mismos, de nuestra carne, entonces no debemos ser
muy apresurados en buscar los defectos de otras personas cuando
nosotros también tenemos esos mismos defectos. Cuando el Señor Jesucristo dijo,
no juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio
con que juzgues tú, así vas a ser juzgado. No juzguéis para que
no seas juzgado. Si tú eres una persona criticona
y siempre estás así, eso mismo te van a regresar a ti. Eso mismo te va a regresar a
ti. Con la medida que tú midas, es la medida que te van a medir
a ti. Debemos reconocer esto. que todos somos propensos a caer. Galatas capítulo seis, versículo
uno dice, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que
sois espirituales, restaurarle con espíritu de mansidumbre,
considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
No dice, no sea que tú también caigas. No dice, no sea que tú
seas tentado. Porque el momento que seas tentado,
vas a caer. si el Señor no te guarda. Es
decir, mucho de lo que los hombres piensan que es santidad es falta
de oportunidad. ¿Oyeron eso? Mucho de lo que
los hombres piensan que es santidad es nada menos que falta de oportunidad. Es decir, Dios no te ha permitido
llegar allá. Porque si Dios te permite que
pases por allá, tú no eres ninguna persona y yo no soy ninguna persona
como para permanecer firme. Debemos restaurar a los hermanos
con espíritu de mansedumbre, no sea que nosotros también seamos
tentados, es decir, si estamos firmes es porque Dios no nos
ha permitido a nosotros quedar en esa tentación. Bueno, y así
debemos nosotros sobrellevar las cargas los unos de los otros
y así cumplir la ley de Cristo, la ley del amor, ¿Cuál es la
carga que yo debo llevar de ti? ¿Y cuál es la carga que tú debes
llevar de mí? La carga que tú tienes es la
carga del pecado. Y la carga que yo tengo es que
yo soy pecador. Así debemos sobrellevar los unos
las cargas de los otros. Ser misericordiosos, no empezar
a criticar y a señalar dedos. Debemos nosotros reconocer entonces
y admitir que todos nosotros, es decir, cada creyente que ha
participado y está participado en la gracia de Dios, estamos
firmes y continuamos en la gracia de Dios, no por nuestro poder,
no por nuestro poder, sino por el poder de Dios. El apóstol
Pablo dijo, yo soy lo que soy por la gracia de Dios. Yo soy
lo que soy. Y nos dice el primero de Pedro
que somos guardados por el poder de Dios mediante la fe. El pecado de David. Dios nos
tiene este texto y nos muestra su gracia. Dios nos muestra su
gracia infinita. Gracia para pecadores. Gracia
para pecadores. David era un hombre de Dios,
un hombre según el corazón de Dios. Y no hay excusa por el pecado,
¿verdad? No hay excusa. Pero esto es palabra
fiel, dijo el apóstol Pablo. Palabra fiel y digna de ser recibida
por todos. Que Cristo Jesús vino al mundo
a salvar a los pecadores de los cuales yo soy. No dice yo fui,
yo soy el primero. David, cuando Natán vino a él,
David se juzgó a sí mismo. Natán, Dios le envió a Natán
a hablar con David, con el rey. Y Dios le dio estas palabras
a Natán para hablarle al rey, para hablarle al David de su
pecado. Y ya leímos la historia cuando
Natán vino y le contó esa historia de un hombre rico que tenía mucho
ganado, tenía muchos animales, y había un vecino de él que solamente
tenía una corderita. La corderita en la historia es
Betsabeh. Y este hombre rico es David.
Y David tenía mujeres. Dios le dijo, si eso no tuviera
sido suficiente, hubiera dado más. David tenía todo lo que,
era el rey de Israel. Tenía todo lo que quería. Pero
David se quedó en Jerusalén. Cuando salieron a la batalla,
se quedó allá de ocioso. Estaba paseándose sobre el muro.
Vio a Bezabé y él la llamó y él se acostó con ella. Y quedó encinta
Bezabé. Y luego Dios le envió a Natán
un año después y le contó esta historia. de este hombre rico
que tenía mucho ganado y de este pobre hombre que tenía solamente
una corderita. Y cuando vino un visitante, vino
un pasajero, un visitante al rico, en vez de tomar uno de
sus propios esposos para satisfacer, él tomó a Bezabeh, la esposa
de Urias. Y le estaba hablando de esto
de términos de los animales. Y Natán le dijo, en vez de que
este hombre rico mate de sus propios corderos para agasajarse
a sí mismo, para darle al visitante, agarró la corderita del pobre
vecino. Y eso es lo que él sacrificó. David se airó. Se levantó una
indignación en David y dijo, vive Jehová, que ese hombre es
digno de muerte. Ese hombre es digno de muerte
por lo que él hizo. Y Natán lo miró a David y le
dijo, tú eres el hombre. Tú eres el hombre que hiciste
eso. David se juzgó a sí mismo cuando Natán le dio esta historia. David dijo, el hombre que ha
hecho esto, ciertamente ese hombre va a morir. Yo lo voy a matar. Digno de muerte. Y eso es lo
que nosotros somos por naturaleza. Digno de muerte. Dios, si tú
me das lo que yo merezco, yo merezco morir. Yo merezco morir. ¿Y qué dijo David? Entonces, versículo 13 de capítulo
12. Entonces dijo David a Natán,
pequé contra Jehová. Ahí está la confesión, yo he
pecado, yo pequé contra Jehová. Yo soy digno de muerte. Qué bueno es cuando Dios viene
en la predicación de la palabra y convence a David Si Dios no
convence a David, David se queda en su rebelión, David se queda
en su oscuridad, David se queda y se va a la perdición, pero
Dios no va a permitir que uno de los suyos se quede en esa
rebelión. Dios no va a permitir que uno se quede ahí. Dios le
envía la palabra y qué bueno es Dios cuando convence de pecado. Esas son buenas cosas que Dios
hace para el pecador, porque cuando Dios convence de pecado,
es entonces cuando reconocemos que necesitamos a un Salvador.
Antes de que reconozcamos que somos pecadores, no necesitamos
al Salvador. He pecado contra Jehová, y Natán
le dijo a David, las buenas nuevas. Apenas él confesó, yo he pecado,
Natán le dijo, Jehová ha remitido tu pecado, no morirás. Jehová ha remitido tu pecado. Saben lo que David, él, él escribió
Salmo cincuenta y uno, él escribió Salmo cincuenta y uno, el Salmo
que es reconocido como el Salmo del arrepentimiento, Qué buena noticia esa David. Vean lo que dice el Salmo 32.
Salmo 32, versículo 1. Bienaventurado. ¿Qué significa
esa palabra bien? Bendito de Dios. Dos veces bendito
de Dios. Bendito y feliz aquel hombre
cuya transgresión ha sido perdonado. Le dijo Natán, no morirás, Jehová
ha remitido tu pecado. Bendito, bienaventurado aquel
cuya transgresión ha sido perdonado. Dios ya lo perdonó y cubierto
su pecado. Cubierto su pecado. Bienaventurado
el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad y en cuyo espíritu
no hay engaño. Bendito es ese hombre, bendito
es esa mujer, que Dios no te carga a ti tus pecados. Esas
son las buenas nuevas del evangelio. Al que no conoció pecado por
nosotros, es decir, el Señor Jesucristo por nosotros. Dios hizo que el Señor Jesucristo
sea pecado por nosotros. Él tomó el pecado de su pueblo
en su propio cuerpo. Él fue hecho pecado. Y cuando
él tomó el pecado, tomó todo el pecado de su pueblo, pasado,
presente y futuro. No queda uno. Tomó el pecado
de su pueblo y él fue a la cruz del Calvario y murió. Y es así
como Dios entonces puede perdonar al pecador y ser justo cuando
lo hace, porque ya tiene satisfacción su ley en la muerte de Cristo. El pecado, el pecado no puede
ser quitado, no puede ser perdonado simplemente por confesarlo. Si
tú confiesas el pecado, eso no quita tu pecado. Las lágrimas
no quitan tu pecado. Las lágrimas llorar por ellos. Tu arrepentimiento no quita el
pecado. Tu fe no quita el pecado. ¿Qué
es lo único que quita el pecado? Cantamos ese himno. Hay una fuente
cármese. La fuente de la sangre de Cristo
Jesús es lo único que quita el pecado de su pueblo. solo puede
ser quitado por el sacrificio del Señor Jesucristo. Gracias
sean dadas a Dios, Él ofreció ese sacrificio suficiente, ese
sacrificio perfecto. Con un solo sacrificio. Cristo
no está ofreciendo uno tras otro sacrificio, con un solo sacrificio
nos dice la palabra de Dios. Hizo perfectos para siempre. a los santificados, a los escogidos
de Dios. Con un solo sacrificio, cuando
él murió en la cruz, él quitó el pecado de su pueblo. Ya no
están. Él los alejó. Nos dice Efesios
1, 7, en quien tenemos redención por su sangre, tenemos el perdón
de pecados según las riquezas de su gracia. David dijo, yo
merezco morir. Y Natan le dijo, no morirás,
ya vas remitido tu pecado. Primero Pedro dice, sabiendo
que fuiste, no fuiste rescatados de vuestra vana manera de vivir
con cosas corruptibles, como el oro y la plata, sino con la
sangre preciosa de Cristo como de un cordero sin mancha y sin
contaminación. Cuando David se juzgó a sí mismo,
¿qué es lo que él estaba diciendo? Dios, tú eres justo. Dios, si tú me matas, si tú me
envías al infierno, eso es lo que yo merezco. Se está condenando a sí mismo,
está justificando a Dios. Es que Dios no puede pasar por
alto el pecado. Dios no puede decir, bueno, vamos,
ya vi esto que hiciste, lo voy a poner debajo de la alfombra
y voy a pretender que no está allá. Dios no puede tratar el
pecado de esa manera. De otra manera, él no sería justo
si él hace eso. Su ley sería violada. Saldríamos
nosotros impunes. ¿Cómo nos molestamos cuando vemos
que las personas que cometen crímenes salen impunes? ¿Verdad? Decimos, es una injusticia. Pues Dios es justo. Y Dios no
puede dejar de ser justo. Dios no puede dejar de ser Dios.
Así es que todo el pecado de su pueblo fue puesto sobre el
Señor Jesucristo y Él quitó todo el pecado. Eso son buenas nuevas. Cuando tú te juzgues a ti mismo,
cuando el Espíritu Santo te convenza que eres pecador, oye también
las buenas nuevas del evangelio. Cristo murió por pecadores. No
morirás. No morirás. Si tú crees en el
Señor Jesucristo y estás confiando en su sangre preciosa, no morirás. El que cree en el Señor Jesucristo
tiene vida eterna. Dios es justo y Dios es salvador. Dios dice, mirad a mí y sed salvos
todos los términos de la tierra. No hay Dios más Dios que yo,
Dios justo y salvador. Ningún otro hay fuera de mí.
Mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra porque
yo soy Dios y no hay más. Mirad a Cristo Jesús, mirad a
mí en Cristo Jesús. Él es el único salvador. Él es el justo y el que justifica. Dios salva y perdona por Cristo
Jesús. Cristo Jesús es nuestro sumo
sacerdote. y por su sacrificio y por su
mediación. Nos dice Hebreos 10, versículo
12, pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo
sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
de ahí en adelante, esperando hasta que sus enemigos sean puestos
por estrado a sus pies, porque con una sola ofrenda hizo perfectos
para siempre a los santificados. Y nos atestigua lo mismo el Espíritu
Santo, porque después de haber dicho este es el pacto que haré
con ellos, después de aquellos días, dice el Señor, pondré mis
leyes en sus corazones y en sus mentes las escribiré y añade,
nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Tan
eficaz es la sangre del Señor Jesucristo. Dios dice, yo no
me acuerdo. Dios dice, yo no me acuerdo. Tú no te puedes olvidar de ello,
¿verdad? ¿Tú crees que David se olvidó de esto? ¿Tú crees que David se olvidó
de esto todos los días? ¿Él siguió recordando esto? Pero
David, Dios se olvidó de ello. Recordamos porque no lo vais
a hacer otra vez. No lo vais a hacer otra vez,
¿verdad? Tenemos esto para nuestro ejemplo. Y sabemos que el Señor
Jesucristo en su gracia, él perdona a pecadores. Que Dios, que Dios
como nuestro Dios, que perdona la maldad, que perdona el pecado. ¿Qué ejemplo, verdad? ¿Qué ejemplo
tenemos de la gracia de Dios en la vida, en las escrituras?
Y nosotros podemos decir, y en mi vida, en mi vida. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.