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Cody Groover

En ti hay perdón

Psalm 130
Cody Groover March, 27 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover March, 27 2016

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Buenas tardes. Vamos a dar comienzo
al servicio en esta tarde. Pido que abran sus Biblias conmigo.
Romanos capítulo 3. Romanos capítulo 3. Qué ventaja tiene el judío? O de qué aprovecha la circuncisión? Mucho. en todas maneras, primero
ciertamente que les ha sido inconfiada la palabra de Dios. Pues, ¿qué
si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad
habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera. Antes bien sea Dios veraz y todo
hombre mentiroso, como está escrito, para que seas justificado en
tus palabras y venzas cuando fueres juzgado. Y si nuestra
injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será
injusto Dios que da castigo? Hablo como hombre. En ninguna
manera. De otro modo, ¿cómo juzgaría
Dios al mundo? Pero si por la mentira la verdad
de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como
pecador? ¿Y por qué no decir, como se
nos calumnia, y como algunos cuya condenación es justa afirma
que nosotros decimos, hagamos males para que vengan bienes.
¿Qué pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos?
En ninguna manera, pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles
que todos están bajo pecado. Como está escrito, no hay justo
ni a un uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos
se desviaron, a unas se hicieron inútiles. No hay quien haga lo
bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta,
con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo
de sus labios. Su boca está llena de maldición
y de amargura. Sus pies apresuran para derramar
sangre. Quebranto y desventura hay en
sus caminos, y no conocieron camino de paz. No hay temor de
Dios delante de sus ojos. Pero sabemos que todo lo que
la ley dice, lo dicen los que están bajo la ley para que toda
boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.
Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado
delante de él, porque por medio de la ley es el conocimiento
del pecado. Pero ahora, a parte de la ley,
se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley
y los profetas. la justicia de Dios por medio
de la fe en Jesucristo para todos los que creen en él, porque no
hay diferencia por cuantos todos pecaron y están destituidos de
la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante
la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como
propiciación por medio de la fe en su sangre para manifestar
su justicia a causa de haber pasado por alto en su paciencia
los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo
su justicia, a fin de que él sea el justo y el que justifica
al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde después está la jactancia?
Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las
obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre
es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente
Dios de los judíos? No es también Dios de los gentiles?
Ciertamente también de los gentiles, porque Dios es uno y Él justificará
por la fe a los de la circuncisión y por medio de la fe a los de
la incircuncisión. Luego, por la fe invalidamos
la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos
la ley. Oremos. Padre, te damos gracias en esta
noche que podemos venir delante de tu trono, trono de majestad,
trono de gloria, trono de poder. Pero por tu Hijo, nuestro Señor
Jesucristo, y la obra de redención que ha hecho en la cruz, podemos
venir delante de tu trono, trono de gracia. Padre, te damos gracias
por el sacrificio de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. por
haber quitado el pecado de tu pueblo, por la obediencia suya,
la justicia que es imputada, puesta a la cuenta de cada uno
que cree, que te cree a ti y confía en tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Te damos gracias en esta tarde por el privilegio de estar aquí
para oír tu palabra. Padre, pedimos bendice tu palabra. Confesamos que sin ti nada podemos
hacer. Esperamos en ti, Padre. La salvación
es de ti. Es tuya. La salvación es de Jehová.
Y esperamos, Padre, que tú hagas esta obra. Que tu Espíritu Santo
tome las cosas de Cristo y nos las haga ver. Que forme a Cristo
en cada uno de tu pueblo, Padre. Te damos gracias, sabiendo que
tu palabra no regresará a ti vacía, sino que era todo aquello
por lo cual tú lo envías. glorifícate a ti mismo padre
en la predicación de tu palabra. Trae honra y gloria a tu nombre.
Te pedimos padre que tú bendigas a cada uno que está aquí presente.
Y si hay alguno que no te conoce padre, seguramente en este lugar
hay algunos que no te conocen, no te han conocido. Padre ten
misericordia, tú que eres Dios rico en misericordia, ten compasión
de tu pueblo, salva a tu pueblo. Padre te pedimos no solamente
aquí sino por Tu palabra en todo el mundo donde es predicado.
Te pedimos que tú cumplas tu propósito y decimos hágase tu
voluntad como en el cielo también en la tierra. Esperamos en ti,
Padre. Ayúdanos a ser testigos fieles
tuyos de esta misericordia y esta gracia que tú has tenido a pecadores. Te pedimos por los que están
enfermos que tú los levantes conforme a tu voluntad. Te pedimos
por los que están de viaje que tú los guardes y los cuides.
Ayúdanos, Padre, en esta noche a alabarte y glorificarte. Tú
eres digno de toda nuestra honra y gloria. En nombre de Cristo
Jesús, amén. Vamos a abrir nuestros himnarios.
Damos la bienvenida a los que están aquí con nosotros por primera
vez. Y vamos a abrir nuestro himnario
al primer himno, que es el número 50. Número 50. Alguien por favor
pase un himno a los que están visitando Inmario para que no
estén sin Inmario. Número 50. Tuyo soy Señor, por
tu amante vos, tu cariño comprendí. Acercarse anhela mi corazón,
por la fe y unirse a ti. Ponme cerca, cerca Salvador,
de tu cruz y su raudal. Ponme cerca, cerca, cerca Salvador,
no me agobie ya el mal. Santificame como siervo fiel,
que con gozo se panda. empeñoso para obedecer tu suprema
voluntad. Ponme cerca, cerca Salvador,
de tu cruz sin surraudar. Ponme cerca, cerca, cerca Salvador,
no me agobie ya el mal. Proporcioname celestial placer
al templo no tuyo estar. De tu comunión el inmenso bien
segurísimo esperar. Ponme cerca, cerca Salvador,
de tu cruz y su raudal. Ponme cerca, cerca, cerca Salvador,
no me agobie ya el mal. del amor arcanosa y bien lo sé
para los de aquel del mar. Y sublimes voces que soñaré mientras
deba aquí morar. Ponme cerca, cerca Salvador,
de tu cruz y su raudad. Ponme cerca, cerca, cerca Salvador,
No me agobie ya el mar. Muy bien, ahora vamos a cantar
el número 236, número 236. Cristo es mi dulce Salvador,
mi bien, mi paz, mi luz. Mostróle su infinito amor muriendo
en Duracruz. Cuando estoy triste encuentro
en él, consolador y amigo fiel. Consolador, amigo fiel, es Jesús. Cristo es mi dulce Salvador,
su sangre me compró. Con sus heridas y dolor, perfecta
paz me da. Dicha y mortal, allá tendré,
con Cristo siempre reinaré. Dicha y mortal, allá tendré,
con Jesús. Cristo es mi dulce Salvador,
mi eterno Redentor. Oh, nunca yo podré pagar la deuda
de su amor. Le seguiré pues en la luz, no
temeré llevar su cruz, no temeré llevar la cruz de Jesús. Cristo es mi dulce salvador,
por él salvado soy. La roca de la eternidad en quien
seguro estoy. Gloria inmortal allá tendré,
con Cristo siempre reinaré. Gloria inmortal allá tendré con
Jesús. No, no, no. ah ah i i ah ah ¿Qué? En esta tarde pido que abran
sus Biblias conmigo libre de los Salmos, en el Salmo 130. En esta noche quiero hablar sobre
el tema, este tema de este salmo que es un salmo de perdón. Salmo de perdón. Este es uno de los salmos que
debemos llevar nosotros todo tiempo. Todo tiempo debemos llevar
este salmo con nosotros, memorizarlo. Pido al Señor que este mensaje
en esta noche, este salmo, sea para todos una bendición. Vamos a leer este salmo. De lo
profundo, oh Jehová, a ti clamo. Señor, oye mi voz. Estén atentos tus oídos a la
voz de mi súplica. Jehová, si mirares a los pecados,
¿quién, oh Señor, podrá mantenerse. Pero en ti hay perdón para que
seas reverenciado. Esperé yo a Jehová. Esperó mi
alma. En su palabra he esperado. Mi alma espera a Jehová más que
los sentinelas a la mañana, más que los vigilantes a la mañana.
Espere Israel a Jehová porque en Jehová hay misericordia y
abundante redención con Él. Y Él redimirá a Israel de todos
sus pecados. Es precioso simplemente leer
este Salmo, ¿verdad? Este Salmo ha sido una gran bendición
para el pueblo de Dios a través de los siglos. Quiero darles
unos ejemplos de algo que yo leí y lo tengo escrito acá. Pero había un hombre hace tiempo,
hace muchos años, un predicador que se fue a un pueblo, fue invitado
a predicar a un pueblo. Este hombre se llamaba Tomás
Guthrie. Este predicador había sido invitado
a predicar al pueblo y cuando llegó al pueblo lo alojaron en
un hotel. Cuando llegó al hotel, Pasó que
en ese hotel había un hombre que se estaba muriendo. Este
hombre estaba a punto de morirse. Y llamaron al sacerdote, llamaron
a un sacerdote de ese pueblo para que le haga ese rito de
la extrema unción. Uno de los ritos católicos. Y
Tomás Gutri fue testigo de ese ritual que hicieron a ese hombre.
Y después de que el sacerdote se fue, ahí estaba este hombre
en su cama. Tomás Guthrie se acercó a él
y le dijo, le preguntó, señor, ¿tienes paz ahora con Dios? ¿Tienes
paz con Dios Todopoderoso? Y el hombre miró a Tomás Guthrie
y le dijo, no señor, no tengo paz. No tengo ninguna paz con
Dios y me estoy muriendo sin esperanza. Tomás Guthrie abrió su Biblia
a este Salmo y leyó este Salmo 130 y al leer este Salmo y al
abrir la misericordia de Dios, la gracia de Dios que está en
este Salmo. Él dijo que pudo notar un cambio
en la faz de este hombre. Él pudo notar un cambio. Luego
se gozó el hombre. Bueno, este hombre creyó a Dios
y fue convertido esa noche. Llegó a su hotel y escribió una
carta a su esposa y él le dijo, esposa mía, amada, esta noche
encontré a un hombre muriéndose, moribundo, a punto de salir de
este mundo sin esperanza. Y luego de leerle el evangelio,
Este hombre recibió el testimonio de Dios, recibió el evangelio. Cuando estaba con él, él pasó
de un estado de en su perdición. Él estaba de ese estado de desesperación.
Él dijo, vi a ese hombre en un estado
de gracia reconcijándose en la misericordia de Dios por medio
de nuestro Señor Jesucristo. Y luego dijo la esposa, dejé
a ese hombre en un estado de gloria. Como ese ladrón, ese malhechor
que murió a un lado del Señor Jesucristo. Y el Señor Jesucristo
le dijo, hoy estarás conmigo en el paraíso. Qué grande es la misericordia
de Dios, la misericordia de Dios y el perdón de Dios. Como dijo
el apóstol Pablo, palabra fiel y digna de ser recibida por todos
que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a pecadores, de los
cuales dijo el apóstol Yo soy el primero. Esto es palabra fiel,
Cristo Jesús vino a salvar a pecadores. Bueno, en esta noche vamos a
ver este pasaje. ¿Qué es lo que primero dicen
allá en el Salmo 130? Lo primero que vemos allá, el
salmista dice, de lo profundo, oh Jehová, a ti clamo. De lo profundo. ¿Has sabido lo
que es la profundidad de la que está hablando aquí el salmista?
El salmista clamó desde la profundidad. ¿Qué es esta profundidad de la
que está hablando el salmista? Esta profundidad es la convicción
del pecado. La convicción del pecado, la
profunda convicción de que todo lo que soy, todo lo que hago
es pecado. Yo soy pecador. Saben lo que
es un pecador, verdaderamente un pecador. Un pecador es una
persona que no puede hacer ninguna otra cosa que pecar. Que todo
lo que hace es pecar. Eso es un pecador. Hecho y derecho. Como decir un pecador de hueso
colorado. Eso es un verdadero pecador.
Y a esos vino a salvar el Señor Jesucristo. Él no vino a salvar
a los que pretenden ser pecadores, o los que tienen nada más un
pequeño problema con pecado. Tienen un problemita, un pecadito
por acá y un pecadito por allá. No. Cristo vino a llamar a pecadores. Él no vino a llamar a justos,
sino a pecadores al arrepentimiento. David reconoció esto. Si ustedes
vienen allá en Salmo 40, Se mantiene ese lugar allá en Salmo 130,
pero en Salmo 40, versículo 12, el salmista dijo esto. Mis maldades
me han rodeado. Salmo 12, 40, versículo 12. Porque me han rodeado mis maldades. Me han rodeado males sin número. Me han alcanzado mis maldades
y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los
cabellos de mi cabeza, mi corazón me falla. Donde quiera que toques,
donde quiera que yo vea, donde quiera que yo toque, es pecador.
Es como una esponja, si la metes al agua, cuando sacas esa esponja
de esa cubeta de agua, ¿qué parte de esa esponja puedes tocar donde
no te mojes? donde quiera que tú toques la
esponja está mojado, está empapado por dentro y por fuera. El pecado
no es tanto lo que hacemos aunque eso es pecado, el pecado es lo
que somos. Es porque somos pecadores que
pecamos. El ladrón no roba para ser ladrón,
roba porque es ladrón. El asesino no mata porque es
asesino, No mata para ser asesino, mata porque es asesino. Eso es
lo que somos en nuestro corazón. ¿Sabes algo sobre esto? De la
profundidad. Es decir, no está pretendiendo,
David. No podemos venir delante de Dios
con pretensiones o pretender algo que... No podemos pretender
justicia con Dios. Un hombre vino al señor, el señor
habló de dos hombres que subieron al templo a orar. Y el un hombre
por fuera era un hombre moral, un hombre religioso, un hombre
bien respetado en la comunidad, un fariseo. Y este hombre se
paró, pasó allá adelante y empezó a orar y darle gracias a Dios.
Te doy gracias Dios, porque no soy como los otros hombres. Yo
no soy adulto, yo no soy extorsionista, yo doy diezmo de todo lo que
tengo, ayuno dos veces a la semana. Todas estas cosas que está dando
gracias a Dios, se está alabando a sí mismo. Yo soy bueno. Ah, y no soy como este hombre
que ves aquí atrás, este publicano, este si es un pecador para que
veas. Cada uno de nosotros tiene esa mala tendencia de señalar
a otra persona. sabes sé que soy pecador pero
mira esta persona no sabes lo que esa persona hizo la persona que va a aclamar a
Dios va a dejar de señalar dedos a todos los demás y empezar a
señalarse a sí mismo yo soy el pecador esas son las profundidades
la profundidad del orgullo el hombre se jacta Seis cosas aborrece Jehová, siete. Y el primero que menciona es
el ojo altivo. Y el hombre natural se enaltece. Cree que tiene algo con que presentarse
delante de Dios. De la profundidad del orgullo,
del egoísmo, de las profundidades de los malos pensamientos, de
las malas imaginaciones. Entra una persona a una tienda
y dice, bueno yo no robé nada, pero mira estuvo viendo allá
y estuvo pensando, esto lo podría llevar. Ya lo robaste. No me
están viendo, no hay cámaras. Ya lo robaste. ¿Por qué? Porque está en nosotros. Eso
es el mal que está en nosotros. Malos pensamientos, malas imaginaciones. ¿Sabes algo de esto? Yo sé que
si eres del Señor Jesucristo si eres un creyente si eres un
cristiano sabes de esto porque el Señor te lo mostró te ha puesto
en las profundidades te ha puesto en las profundidades y solamente
en esas profundidades es cuando vas a clamar cuando llegues al
fin de ti mismo cuando no tengas nada en que apoyarte en ti mismo
en tu propia bondad supuesta bondad Estas las profundidades,
las inquietudes, el descontento, las profundidades de murmuraciones,
de ansiedad, profundidades de avaricia, profundidades de codicia,
profundidades de dudas y temores, profundidades de depresión, dolor
y pecado. ¿Has estado en estas profundidades?
¿Saben las profundidades producen o engendran sentimientos profundos. Las profundidades engendran sentimientos
profundos. Y Dios no oye una persona simplemente
por clamar. Dios no oye una persona simplemente
por clamar. Saben, les voy a mostrar esto
en las escrituras, les voy a hablar de esto en las escrituras, pero
también ustedes saben, los padres de familia, los madres y los
Ustedes pueden oír voces y juego entre los niños y no le prestan
mucha atención, pero apenas clame uno de sus hijos en dolor o en
ansiedad o en angustia, enseguida se pone atento el oído, ¿no es
así? Este es mi hijo que está clamando,
esta es mi hija que está clamando. Muchas personas clamaban al Señor
Jesucristo. Pero saben, un día estaba pasando
el Señor Jesucristo por un pueblo, Jericó, y saliendo de Jericó,
nos dice la palabra de Dios. Había una multitud que estaba
rodeando al Señor Jesucristo. Y un hombre que estaba en la
profundidad, un hombre que estaba en la profundidad de su miseria,
en tinieblas, sin poder ver en pobreza, en miseria, Él había
oído del Señor Jesucristo. Había oído que Él es poderoso
para sanar, para librar. ¿Has oído eso? Del Señor Jesucristo
que Él puede salvar al más vil pecador. Este hombre había oído
que el Señor Jesucristo Él sana toda dolencia. y estando en la
miseria y estando en la oscuridad y en las tinieblas el clamó Jesús
hijo de David ten misericordia de mi estando en las tinieblas
estando en la oscuridad trataron de callarlo pero el clamó mas
fuerte ten misericordia de mi saben que el Señor Jesucristo
oyó a ese hombre el Señor Jesucristo esta de paso Está caminando. El Señor Jesucristo está aquí.
¿Y qué es lo que hace que el Señor Jesucristo se detenga en
su camino para atender? Es el clamor de la necesidad.
El clamor de uno que está en las profundidades. Este hombre dijo, ten misericordia
de mí. Un hombre estaba a punto de morir
Este hombre no podía hacer nada sino solo morir. Es lo único
que podía hacer. No podía trabajar, no podía hacer
obras, no podía hacer buenas obras, no podía salir a testificar. Lo único que podía hacer ese
malhechor era morir. Ahí estaba ya en el punto, a
punto de morir. Y en esa condición, en la profundidad,
Él clamó, Señor acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. ¿Qué le dijo el Señor? Hoy estarás
conmigo en el paraíso. Hoy estarás conmigo en el paraíso. Señor, oye mi voz. Oigan, regresan allá a Salmos
130. De lo profundo, es decir, Dios
no oye a una persona simplemente por recitar una oración. No puedes leer la oración de
otra persona y decir, voy a repetir esta oración y Dios me va a oír.
Tiene que venir de aquí, ¿verdad? Tiene que venir de adentro. No
puedes leer una oración y decir, bueno, voy a leerlo y Dios me
va a salvar. La religión hace eso. Repite
estas palabras después de mí. Levanta tu mano y repite estas
palabras. Pura mentira. Pura mentira. Nadie es salvo. Nadie es oído
por esto. Dios salva a su pueblo que clama
a él, estando en la profundidad. Cuando Dios muestra, cuando el
Espíritu Santo convence de pecado, cuando el Espíritu Santo convence,
yo soy el pecador, yo he ofendido a Dios. Yo merezco morir. Señor, ten misericordia de mí. Es cuando Dios oye. Noten allá,
dice, de lo profundo, oh Jehová, a ti clamo. En versículo 2, que
dice, Señor, oye mi voz. Estén atentos tus oídos a la
voz de mi súplica. Esto es un clamor sincero. Señor, oye mi voz. ¿Dónde estaba
este hombre? Estaba en las profundidades.
¿Qué está haciendo? Está clamando al Señor. ¿Qué misericordia está reservada
para las personas que claman a Dios? El apóstol Pablo escribió
en Romanos capítulo 10, dice, todo aquel que invocar el nombre
del Señor será salvo. Si tú al oír el Evangelio, si
el Espíritu Santo te ha convencido que eres pecador, ten ánimo.
ten ánimo es el mejor lugar donde puedes estar que el Espíritu
Santo te ponga en la miseria es el mejor lugar donde puedes
estar ten ánimo porque el Señor Jesucristo va a salvar a todos
los pecadores saben cuando en el libro de Mateo
capítulo 8 nos dice que los hombres trajeron a esa mujer que había
sido atrapada en el mismo acto de
adulterio no trajeron al hombre pero si la atraparon en el mismo
acto de adulterio debieron haber traído al hombre también pero
esto es una figura del evangelio saben quien era la única persona
que oyó de los labios del señor Jesucristo ni yo te condeno vete
y no peques más la mujer que fue traída a los pies del señor
Jesucristo solamente aquellas personas que son convencidos
por el Espíritu Santo la ley de Dios tapa su boca de tal manera
que ellos se condenan a sí mismos yo soy el pecador son las únicas
personas a quienes Dios les dice ten ánimo ten ánimo buenas nuevas
tengo para un pecador Cristo Jesús murió por pecadores que bendición hay en la palabra
de Dios para todo pecador. Todo aquel que invocare el nombre
del Señor será salvo. Cuando una persona invoca su
nombre, invoca su nombre porque Dios ha puesto, ha dado esa convicción. No es simplemente recitar una
oración. Dios dijo esto clama a mí yo
te responderé te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces vean lo que dice este es un clamor
sincero de lo profundo oh Jehová a ti clamo una oración sincera
una oración sincera tiene cinco marcas voy a darles estas cinco
marcas Muchas veces la oración no es
oración, es simplemente estar tratando de apantallar a la gente
o estar predicando. Esto no es oración. Cuánta oración
es verdadera oración y cuánto de lo que decimos estamos diciendo
para simplemente impresionar a las otras personas. Esta es una oración verdadera,
una oración sincera. Hay cinco marcas. La primera
marca de una oración sincera. Una oración sincera es una oración
humilde. Una oración humilde de lo profundo. Yo estoy abajo. Yo estoy en el
fondo. Yo estoy en el fondo, en mi desesperación. Es una oración humilde. Puestos abajo, en el polvo, sin esperanza. Solamente aquellas
personas a quienes Dios pone abajo. Al que se humilla, Dios
lo enaltece. A persona que se humilla, Dios
lo enaltece. Otra marca de la oración sincera
es que es una oración ferviente. Es una oración ferviente. Yo
clamo a ti. Y sigo clamando a ti. Sigo teniendo
esta necesidad. Una persona que dice, bueno,
yo ya oré, ya pedí al Señor que me salve. No me salvó. Pero bueno,
ya. Esa persona no tiene, no está
oreando fervientemente. Ese hombre, Martimeo, él siguió
clamando. Yo sé que tú eres Dios, el único
Dios, el que puede salvarme. Yo no voy a dejarte como dijo
Jacó cuando estaba luchando con el ángel. El ángel estaba luchando
con el Señor Jesucristo antes de su encarnación y dijo, yo
no te voy a soltar hasta que tú me bendigas. Yo voy a abrazarme,
yo voy a aferrarme de ti, yo voy a confiar en ti, yo voy a
venir a ti, yo necesito que tú me salves. Es una observación
ferviente. ¿Se acuerdan lo que dijo el Señor
Jesucristo de la mujer que vino golpeando la puerta de este hombre?
Y este hombre era un hombre, un rey, que era un rey injusto.
Que dice el Señor que ni temía a Dios, ni temía a los hombres,
pero Él dijo, ¿para qué esta mujer no me esté molestando? Voy a darle lo que me está pidiendo. Y dijo el Señor, ¿oyeron lo que
dijo ese rey injusto? Ese rey injusto dijo eso. ¿Cómo
no Dios va a dar misericordia? ¿Cómo no Dios va a dar misericordia
a los que vienen a Él y golpean? Él es rico en misericordia. Es
su gloria mostrar misericordia. Pero la persona tiene que tener
necesidad. Y va a pedir fervientemente. No está hablando de una ceremonia,
no está hablando de forma o de un deber. No es una oración memorizada,
es un clamor. Un clamor. Como dije, las mamás
cuando oyen la voz de su hijo que está clamando, ellas reconocen
y acuden inmediatamente, ¿verdad? Vienen al socorro. Eso es lo
que es la oración. Es una petición humilde, es un
clamor ferviente. y es dirigido a Dios. Ese es
el tercer punto de una oración sincera. La oración sincera es
dirigida a Dios. Solamente Dios nos puede librar. Él dijo, oh Jehová, a ti clamo. A ti clamo. Tú eres el único
que puede salvarme. No clamo a la iglesia, no clamo
a la doctrina, no clamo a María, No aclamo a ningún santo, solamente
al Señor Jesucristo. A ti clamo. No a una estatua, no a un predicador. A ti clamo. Señor, tú oye mi
voz. Oye tú mi voz. Es una oración
dirigida a Dios. Y número cuatro, la oración verdadera
es una oración reverente. Oh Dios, Señor, Señor. No venimos a Él tratando con
el tú y tú. Él es el Señor de señores, Rey
de reyes. Él es Dios Todopoderoso. Y no venimos a Él tratándolo
de una manera. Él, estamos en sus manos. ¿Qué va a hacer Él con nosotros?
Él es soberano. Así como vino ese hombre leproso
y le dijo, Señor, si quieres, puedes limpiarme. Si quieres,
puedes limpiar. Es una oración reverente. No
está diciendo, bueno, voy a dejar que me salves. No, eso no es reverente. Y luego la quinta cosa, la oración
verdadera es una oración. La oración sincera es una oración
personal. Señor, oye mi voz. Oye mi voz. Esta es la necesidad
que yo tengo. Es lo que yo tengo. Ahora vean
lo que dice versículo 3. Bueno, aquí está el salmista
clamando. Aquí está clamando de las profundidades
con una oración sincera y dice, Jehová, si mirares a los pecados,
¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Aquí tenemos, David está juzgando,
tenemos un juicio. Aquí está un juicio personal. David se está juzgando a sí mismo. Esto es lo que David está haciendo,
se está juzgando a sí mismo. No está hablando como muchas
personas religiosas. Yo tengo algo bueno. David está
diciendo, Señor, si tú me llamas a dar cuentas, Si tú me llamas
a pedir cuentas, muchas personas piensan eso. Como que van a estar
delante de Dios y Dios va a tomar sus, lo que ellos llaman obras
buenas, y los pone en un lado de la balanza, y luego va a tomar
sus obras malas y los pone en otro lado de la balanza. Y si
sus obras buenas pesan más que sus obras malas, Dios los va
a aceptar en el cielo. Es mentira. Primeramente porque
no tienes obras buenas. las obras buenas del hombre delante
de Dios son trapos menstruosos es lo que significa la palabra
trapos de inmundicia nada de lo que pueda hacer el hombre
puede agradar solo uno está agradado Dios con la obra perfecta de
su hijo el Señor Jesucristo sin mirar es los pecados David está
confesando que él es un gran pecador y Como pecador nadie
puede estar delante de Dios. Nadie puede permanecer delante
de Dios. ¿Quién va a estar delante de
Dios y estar en sí mismo y permanecer en pie? Ningún hombre jamás. Ningún hombre jamás. Ya que por
las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante
de él. Dice Romanos 3, 19. por las obras
de la ley ningún ser humano será justificado delante de él. Pero escuchen, ningún hombre
va a llegar al trono de la gracia antes que vaya al trono del juicio. Un hombre para llegar al trono
de la gracia tiene que haber pasado por el trono de juicio.
El hombre que va a aclamar a Dios es el hombre que se ha juzgado
a sí mismo y ha concluido que yo soy culpable Yo soy merecedero
de la muerte si Dios me da lo que yo merezco. Personas andan
pidiendo justicia a Dios. No vayas a pedir justicia a Dios.
No vayas a pedir justicia. Dios es Dios justo. ¿Saben qué
es la justicia? Si Dios te da justicia, muerte. La paga del pecado es muerte. Si Dios te da justicia, es muerte. Yo quiero hallar gracia. Yo quiero
que Dios tenga misericordia de mí. Yo quiero que Dios me mire
a mí en su hijo Cristo Jesús. Si juzgamos a nosotros mismos,
dice la escritura, no seremos juzgados. Y ningún hombre va
a buscar la gracia de Dios hasta que confiese su culpabilidad. Nadie va a aclamar buscando misericordia
hasta que sea miserable. Personas que han pasado y están
bajo convicción, espero que sea del Espíritu Santo, pero si una
persona ves que está bajo convicción, quítate del camino. No te metas
allá. Personas quieren ir allá a tratar
de ensuavizar el asunto. Tratar de suavizar. Cuando una persona esté bajo
convicción, quítate. Si es de Dios, Lo que Él comenzó,
Él lo va a terminar. La salvación es de Dios y no
necesita nuestra ayuda. Cuando una persona está bajo
convicción, es bueno. El Espíritu Santo le va a mostrar
el consuelo que está en Cristo Jesús. Pero David está diciendo,
si tú marcas, si tú pones, marcas la iniquidad, si Dios nos llama
a dar cuentas, nos llama a pedir o rendir cuentas, nos hace responsables
por nuestra iniquidad por cada palabra ociosa cada palabra ociosa
por cada hecho por cada imaginación pecaminosa saben lo que dice la palabra
de Dios acerca de los que no creen los que rehúsan creer en
el Señor Jesucristo los que van a estar delante del trono de
Dios en el día final en el juicio van a ser abiertos los libros
volúmenes y de ellas va a ser leído todas
las cosas Dios se acuerda de todo porque todo está escrito
de todas las cosas que has pensado de todas las cosas que has hecho
eso es lo que está escrito en el libro de las personas bueno
quiero que lo vean allá en Apocalipsis Apocalipsis capítulo 20. Está hablando del juicio de los
incrédulos. Recuerden, para la persona que
creen en el Señor Jesucristo, el juicio ya pasó. Aleluya. Gracias sean dadas a Dios. Ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús. El pecado
de su pueblo. Si tú crees en el Señor Jesucristo,
todos tus pecados fueron juzgados. en el Señor Jesucristo. Cuando
Él llevó tu pecado, si tú crees a Dios, si tú crees y confías
en el Señor Jesucristo, todos tus pecados pasados, presentes
y futuros, tus pecados de pensamiento, tus pecados de acción, tus pecados
de omisión, todos tus pecados fueron puestos al que no conoció
pecado por nosotros, Dios lo hizo pecado para que nosotros
seamos hechos la justicia de Dios en Él. Todo el pecado de
su pueblo fue puesto sobre él y Dios condenó el pecado de su
pueblo en la carne de su hijo el Señor Jesucristo. Es por eso
que no hay ninguna condenación. El juicio ya pasó para el pueblo
de Dios. Pero aquí está hablando del juicio
de los incrédulos. Y de ellos se refiere de esta
manera los muertos. Porque los que creen en el Señor
Jesucristo tienen vida eterna. Dice y vi los muertos grandes
y pequeños de pie ante Dios y los libros fueron abiertos. Noten
los libros y otro libro fue abierto el cual es el libro de vida y
fueron juzgados los muertos. Quienes fueron juzgados los muertos
por las cosas que estaban escritas en los libros según sus obras. Apocalipsis 20 versículo 12 fueron
juzgados según sus obras. Tú no quieres ser juzgado según
tus obras. No quieras ser juzgado por Dios
según tus obras. El apóstol Pablo dice, yo no
quiero ser hallado en mi propia justicia, yo quiero ser hallado
en la justicia que es de Dios por la fe, la fe de Cristo. Y el mar entregó los muertos
que habían en él, y la muerte y el Hades entregaron sus muertos
que habían en ellos, versículo 13, y fueron juzgado cada uno
según sus obras. según sus obras. El creyente se juzga a sí mismo. Yo soy culpable. Yo soy el pecador. Y Dios, si tú me llamas, si tú
me traes a tu presencia a rendir cuentas, Señor, yo no puedo estar
delante de ti. Yo no puedo estar delante de
ti. Pero eso es la el auto juicio
y la persona que se auto se juzga a sí mismo y se condena a sí
mismo y cuando una persona se juzga a sí mismo y se condena
a sí mismo está justificando a Dios está diciendo Dios lo
que tú dices es verdad Dios lo que tú dices es verdad es un
juicio personal ahora noten lo que dice Versículo 4. Gracias
sean dadas a Dios por este versículo 4. Si tú nos llamas a rendir
cuentas, no hay salvación, pero en ti hay perdón. Qué precioso es esto. ¿En dónde
está el perdón? En Dios. En ti hay perdón para
que seas reverenciado. En ti hay perdón de la profundidad
de la convicción del pecado he clamado un clamor sincero Señor
si marcas mis iniquidades no puedo aguantar no puedo estar
delante de ti pero se alegra mi corazón que en ti no obstante
que soy pecador tengo esperanza porque Cristo Jesús en Cristo
Jesús Él es el salvador de pecadores Hay perdón en ti. Hay salvación. Amigos, hermanos, hay salvación. Gracias sean dadas a Dios. Hay
salvación plena, salvación completa y salvación eterna en el Señor
Jesucristo. Pablo dijo esto en Efesios capítulo
2. Efesios capítulo 2. Hay salvación. El Señor Jesucristo,
su nombre es Jesús. ¿Por qué? Llamará su nombre Jesús. ¿Por qué? Porque Él salvará a
su pueblo. ¿De qué? De sus pecados. Esos nuestros pecados los que
nos separan de Dios. Salvará a su pueblo de sus pecados. David dijo en Efesios capítulo
2, Y él os dio vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros
delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo
la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del
aire, el espíritu que ahora operan los hijos de desobediencia. Entre
los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los
deseos de nuestra carne. Haciendo la voluntad de la carne
y de los pensamientos. Y éramos por naturaleza hijos
de ir a lo mismo que los demás. Pero Dios. Gracias sean dadas
a Dios por ese pero. Él se interpuso, pero Dios. que es rico en misericordia por
su gran amor con que nos amó aún estando nosotros muertos
en pecados nos dio vida juntamente con Cristo por gracia sois salvos
y juntamente con él nos resucitó y asimismo nos hizo sentar en
los lugares celestiales con Cristo Jesús para mostrar en los siglos
venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para
nosotros en Cristo Jesús Porque por gracias sois salvos por medio
de la fe, y esto no de vosotros. La fe no es de vosotros, Dios
te la da. La fe no es de vosotros, es don
de Dios. No por obras es la salvación
para que nadie se gloríe, porque somos hechura de Dios, creados
en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales él preparó de antemano
para que anduviésemos en ellas. Nadie se va a jactar delante
de Dios. La salvación, la honra y la gloria
es toda de él. Hay perdón, en ti hay perdón
para que seas reverenciado. En la sangre del Señor Jesucristo
tenemos el perdón, nos dice, en quien tenemos redención por
su sangre, el perdón de pecado según las riquezas de su gracia. por la sangre del Señor Jesucristo
el pecado de su pueblo ha sido quitado fuiste redimidos no con
cosas corruptibles como el oro y la plata sino con la sangre
preciosa de Cristo como de un cordero sin mancha y sin contaminación
nos dice el apóstol Pedro Cristo Jesús fue hecho por nosotros
maldición él fue hecho pecado para que nosotros seamos hechos
la justicia de Dios en él. Es la sangre del Señor Jesucristo
que nos limpia de todo pecado. Cristo Jesús vino a salvar a
pecadores. Si Dios marca los pecados, si
Dios marca las iniquidades, no hay esperanza. Pero en Cristo
Jesús, Dios ha quitado el pecado de su pueblo. Hay perdón en ti. Hay misericordia, hay misericordia
para la persona que viene a él clamando de la miseria. Viene clamando con este clamor
sincero de la profundidad. Dice, en ti hay perdón para que
seas reverenciado, para que seas temido, para que seas temido. Saben, la gracia de Dios no produce
libertinaje. Hay salvación por pura gracia,
no por obras. Dice la persona, no, no puedes
decir eso porque a la persona hay que mantenerla ya con vara
de hierro, porque si no, si le dices que es solo por gracia,
ahí van a estar andando en pecado. Y la persona que dice eso, como
dijo el apóstol Pablo, están mintiendo. La gracia de Dios
no te enseña eso. Hay perdón en ti para que seas
temido, para que seas reverenciado. Nosotros tememos a Dios. El temor
de Jehová es el principio de la sabiduría. Tememos. Tememos perder a Dios. Tememos perder a Cristo. Ahora dice, para que seas reverenciado. Ahora dice versículo 5, espere
yo a Jehová. Si la salvación está en Él, entonces
yo voy a esperarlo a Él. yo voy a esperarlo a él. Voy a esperar como ese hombre
Bartimeo, él estaba esperando. Vamos a esperar. Sabe lo mejor,
si no conoces al Señor Jesucristo, si no has creído en él, no has
recibido el perdón de tus pecados, no has conocido, este es el mejor
lugar que puedes estar. Espera. Un hombre, un niño estaba
en el servicio y estaba sentado delante y este había oído estaba
oyendo y su papá vio que el niño estaba haciendo así y el papá
le botaba las manos y de repente el niño volvía a hacer así y
el papá le botaba las manos por fin el papá le preguntó ¿qué
estás haciendo? y le dijo es que oí que el pastor diga que
el señor llama a sus ovejas y estoy escuchando estoy escuchando lo
mejor que puedes hacer es venir a escuchar la palabra de Dios
clamar a él espera espera sigue esperando confiando en él tenemos
una esperanza bienaventurada tenemos una esperanza viva una
esperanza segura una esperanza la esperanza que está en Cristo
Jesús espere yo a Jehová esperó mi alma porque la salvación es
de Jehová no puedes La salvación es de Él, si Él quiere. Si Él
quiere, vas a tener que venir como ese hombre leproso. Señor,
si quieres, puedes limpiarme. Si quieres. Sabes, si tú vienes
de esa manera, vas a hallar un salvador muy dispuesto. Si tú
vienes de esa manera, vas a hallar un salvador muy dispuesto. Vas
a oír lo mismo que dijo el Señor Jesucristo. Si quiero, sé limpio. Ninguna persona que viene al
Señor Jesucristo de esa manera es echado afuera. ¿Saben por
qué? La persona que viene a Él es
traído por el Padre. Es traído por el Espíritu Santo.
Y la persona que viene al Señor Jesucristo, todo lo que el Padre
me da, dijo el Señor Jesucristo, viene a mí. Y el que a mí viene,
no lo echo afuera. No por ningún pecado. No por
más grande que sea su pecado. No lo echo fuera. Si vienes a
mí, no te echo fuera. Bueno, la raza, la causa por
la que tenemos esperanza es porque es la naturaleza de Dios mostrar
misericordia. Dios ha dicho que Él es misericordioso. Así como Dios ha dicho que Él
es amor, también Dios ha dicho que Él va a mostrar misericordia.
La misericordia es soberana. Él es soberano. Y Él tiene misericordia
de quien tiene misericordia. Se compadece de quien se compadece. Pero el hecho es que sí tiene
misericordia. Y Él va a mostrar misericordia. Es, primeramente, entonces, es de Dios mostrar misericordia.
Y segundo, tenemos esperanza porque es la gloria de Dios.
Cuando Moisés le preguntó, muéstrame tu gloria, ¿qué es lo que dijo
Jehová a Moisés? Yo haré pasar todo mi bien delante
de tu rostro. Y tendré misericordia del que
tenga yo misericordia y me compadeceré del que yo me compadezca. Es
la gloria de Dios. La gloria de Dios es revelada
en su misericordia a pecadores. Y la tercera, Él es poderoso. Hay razón de esperar porque Él
puede. Él puede salvar al más vil pecador. Y cuarto, Él es fiel. Él ha dicho,
Él ha dicho que Él va a salvar todo el que viene a mí. No lo
he hecho fuera. Tenemos esperanza. Y por eso
dice entonces, versículo 6, mi alma espera Jehová. Yo sigo esperando. Cuando primero creí, esperé en
el Señor y yo sigo esperando. Hay un sentido en que fuimos
salvos en la eternidad en el propósito y la mente de Dios
cuando Dios escogió un pueblo antes de la fundación del mundo
y se los entregó a su hijo como el responsable, el aval, la cabeza
federal de su pueblo. Él va a traer a todos aquellos
que Dios el Padre le dio y los va a presentar en aquel día y
va a decir, Padre, aquí todos los que me diste y ninguno, ninguno
se ha perdido. Él es fiel. Él es fiel a su palabra,
es fiel a su promesa. Hay un sentido que fuimos salvos
en la eternidad. Hay un sentido que fuimos salvos
cuando Cristo Jesús murió en la cruz y pagó la deuda de su
pueblo. Su pueblo ya no debe la deuda.
Y hay un sentido en que nadie es salvo aparte de la fe en el
Señor Jesucristo. No somos, como se nos acusa,
de ser hipercalvinistas. No se nos acusa de decir, bueno,
si tú crees que Dios escogió un pueblo que va a salvarlos
y Dios es todopoderoso, entonces no importa si predicas el evangelio
o no, porque después de todo Dios los va a salvar. Y no importa
si creen o no, porque después de todo Dios los escogió para
salvar. Eso es mentira. Porque Dios también
ha determinado los medios por los cuales Él va a salvar a su
pueblo. Y eso es por la locura de la predicación. Nadie es salvo
aparte de la fe en el Señor Jesucristo. No somos salvos por nuestra fe,
somos salvos por la fe de Cristo, pero nadie es salvo aparte de
creer en el Señor Jesucristo, de confiar en Él. Y es por eso
que el Evangelio es predicado, porque no podemos conocer al
Cristo verdadero aparte de que Dios envía un mensajero y hable
la palabra de Dios. pero hay un sentido en que todavía
no hemos sido salvos. Es decir, todavía estamos en
esta carne, esta carne de pecado. Y seguimos esperando, ¿verdad? Seguimos esperando esa mañana
gloriosa cuando el Señor Jesucristo venga por nosotros y estemos
libres de la presencia del pecado. Él nos ha salvado del poder del
pecado, de la pena del pecado, de la condenación, Pero él nos
ha salvado también, nos va a salvar también de la presencia misma
del pecado. Dice, espera mi alma Jehová,
más que los sentinelas a la mañana, más que los vigilantes a la mañana. Los vigilantes, está hablando
de los guardas sobre el muro. Viendo, ahí viene el enemigo.
Estamos esperando la mañana porque de noche atacan. estamos esperando
ese día cuando venga el Señor Jesucristo por nosotros y luego
dice versículo 7 espere Israel espera todo Israel el pueblo
de Dios espera Jehová porque en Jehová hay misericordia no
puedes agotar la misericordia de Dios saben les voy a contar
este cuento y voy a terminar lo que me dijo mi hijo una experiencia que es algo personal
a mí también, pero. Él me dijo que. Él había oído
el evangelio, él había oído y él sabía en su cabeza que estas
cosas eran así, pero él pensó. Seguramente el señor no va a
tener misericordia de mí, porque mira, ya salvó a mis abuelos,
ya salvó a mis papás, ya salvó a mis hermanos, ya salvó a demasiados
de mi familia. Seguramente no me va a salvar
a mí. No, gracias doy a Dios que tuvo
misericordia de él. No puedes agotar la misericordia
de Dios. Sabes, si pudieras, si tuvieras
una cuchara una cuchara, ves allá al mar, vas a progreso,
y sacas una cucharada del mar. Sacas una cucharada del mar,
con todo dirías, el mar está, tiene una cucharada menos de
agua. Pero dirías, no lo vas a agotar,
¿verdad? Dices, puedes hacer eso miles
de años y nunca vas a agotar el mar, ¿verdad? Pero con todo
sería cierto que habrías disminuido la cantidad del océano por una
cucharada. Mas no es así con la misericordia
de Dios. Cuando tú saques la misericordia
de Dios a tu alma no has agotado en ninguna cucharada la misericordia
de Dios. Es infinita. En Él hay misericordia
y abundante redención con Él y Él redimirá a Israel de todos
sus pecados. Gracias sean dadas a Dios por
el Señor Jesucristo. En Él hay perdón. Que el Señor
bendiga su palabra. Ha sido buen día, ¿verdad? Buen
día para adorar al Señor. Doy gracias a Dios por cada uno
de los hermanos aquí.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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