Bootstrap
Cody Groover

Por no causar ofensa

Matthew 17:22-27
Cody Groover February, 21 2016 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover February, 21 2016

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Bueno, en esta noche damos gracias
a Dios que él sigue obrando a su voluntad, sigue haciendo su
voluntad a saber, llamando a su pueblo, sacando a su pueblo de
este mundo, redimiendo, dando vida a su pueblo. Es la evidencia de eso es que
salió el sol hoy en la mañana. Salió el sol. Significa que todavía
hay. Todavía estamos en el tiempo
de la gracia. Todavía estamos en el tiempo
de la misericordia. Mientras se dice hoy. Y hoy se
dice hoy. No endurezcas tu corazón si no
has creído en el Señor Jesucristo. ¿Por qué vas a morir? Cree. Creer. Yo sé. que Dios escogió un pueblo
antes de la fundación del mundo. Él es soberano en la salvación.
Él tiene misericordia de quien tiene misericordia. Pero como
si Dios rogase por medio de nosotros. No es que Dios roga a nadie,
pero nosotros estamos rogando. Cree en el Señor Jesucristo.
Cree. Cree y serás salvo. Cree y serás
salvo. Esa es palabra fiel. Ahora en
Mateo capítulo 17, Comenzando en el versículo 22. Estando ellos en Galilea, dice
versículo 22, Mateo 17, 22, estando ellos en Galilea. Jesús le dijo,
el hijo del hombre será entregado en manos de los hombres, de hombres
y le matarán. Más al tercer día resucitará.
Y ellos se entristecieron en gran manera. cuando llegaron
a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos racmas,
y le dijeron, Vuestro Maestro, ¿no paga las dos racmas? Y dijo,
Sí. Y al entrar él en casa, Jesús
le habló primero, diciendo, ¿Qué te parece, Simón, los reyes de
la tierra de quienes cobran los tributos o los impuestos de sus
hijos? o de los extraños?" Pedro le
respondió, de los extraños. Jesús le dijo, luego, los hijos
están exentos. Sin embargo, para no ofenderles,
ve al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo,
y al abrirle la boca hallarás un estatero. Tómalo y dáselo
por mí y por ti. En los últimos seis meses del
Ministerio Público de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestro Señor
pasó menos tiempo con la multitud y más tiempo con Sus discípulos
enseñándoles a ellos en privado. Y en estos seis meses Él constantemente
les daba instrucción cuidadosa acerca de la traición que iba a sufrir
él, iba a ser traicionado, iba a ser puesto a muerte, iba a
resucitar de los muertos para la redención de almas. Es necesario la muerte del Señor. El Señor Jesucristo una y otra
vez les dijo esto es necesario. El Señor Jesucristo no vino aquí
a este mundo para vivir como buen ejemplo para que tú y yo
le sigamos como buen ejemplo. No hay mejor ejemplo. Pero si
Él simplemente te dio el ejemplo, nadie es salvo. Si Él simplemente
vino para vivir una vida perfecta, nadie sería salvo. Era necesario
que nuestra deuda del pecado se ha quitado. además de tener
obediencia perfecta, que es la que nos da en su vida. Y además
enseñó acerca de los principios del reino de los cielos, los
principios de la gracia, principios de la fe, principios del amor,
por los cuales debemos nosotros conducirnos y vivir en este mundo
para la gloria del Señor y para el avance de su reino, los principios
por los cuales debemos nosotros conducirnos en el reino del Señor
Jesucristo, los principios de fe y de amor por los cuales nosotros
nos conducimos en este mundo para el avance del reino. Estos
momentos finales, estos meses finales, algunas de estas palabras
de nuestro señor Jesucristo fueron grabadas por Mateo, Marcos y
Lucas y otras solamente por Mateo y en esta que tenemos en esta
en esta tarde en esta mañana del 22 al 27 es uno de estos
que solamente fue grabado por Mateo inspirado por el Espíritu
Santo inspiró a Mateo para escribir esto y es el único, es decir,
no hay una en estos 24, 27, no está en Marcos y Lucas. Lo primero que nosotros podemos
ver allá en el versículo 22 y 23, estando ellos en Galilea, Jesús
les dijo, el hijo del hombre será entregado en manos de los
hombres. Aquí es lo que podemos ver aquí.
Nuestro señor Jesucristo, su corazón estaba en ir a la cruz. Su corazón estaba su su toda
su atención. Toda su atención, todo su corazón,
todo su deseo y era ir a la cruz. Era ir a la cruz y morir. De hecho, tenía puesta su vista
en la cruz antes de que el mundo fuera creado. ¿Saben qué nos
dice la palabra de Dios acerca del Señor Jesucristo? Que Él
es el cordero y molado antes de la fundación del mundo. Así
es que en la mente y el propósito de Dios, Él es el sacrificio,
Él es el salvador de pecadores antes de que un pecador fuera
creado. Su corazón y su mente estaba
enfocado en este momento, la hora de su partida. Cuando aparecieron
Moisés y Elías, hablaban de esa hora, de esa partida que él iba
a cumplir. Él vino a este mundo con este
propósito. No vino para tener reino aquí
en la tierra. Trataron de hacerle rey. Al Señor
Jesucristo no le importa este mundo. Él es el creador de este
mundo. Él va a crear un cielo nuevo
y una tierra nueva. Y lo va a poblar de un número
de pueblo que no puede ser nombrado. De toda lengua, linaje y nación.
Él lo va a poblar. Pero este mundo está bajo la
condenación. Este mundo está bajo la condenación.
Un día Dios lo va a destruir todo. va a ser quemado. Él no vino para hacer su reino
aquí en la tierra. Su reino es espiritual. Y él
vino para, precisamente para morir en la Cruz del Calvario.
Cada paso que él tomó desde la cuna había sido preparado, predeterminado. Hasta esa hora el Señor Jesucristo
dijo mi hora. Mi hora no ha llegado cuando
trató su hora no había llegado cuando trataron de apedrearlo.
Cuando María dijo, mi hora no ha llegado, cuando estaba allá
en el... Mi hora no ha llegado,
la hora en que sería entregado a la voluntad del hombre. Él amó con amor eterno a su pueblo
y él vino para salvarlos. Nos dice la palabra de Dios que
el Señor Jesucristo Esto lo hizo con gozo en Hebreos capítulo
12. El Señor Jesucristo el autor
y consumador de nuestra fe. Él tuvo sus ojos siempre puestos
a más allá de la cruz. A más allá del sufrimiento en
este mundo. Dice versículo dos, capítulo
uno, doce, versículo uno. Por tanto, nosotros también,
teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,
despojemos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos
con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos
los ojos en Jesús, el autor y el consumador de nuestra fe, el
cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz. Él está
mirando el propósito de Dios cumplido. No es gozo ir a la cruz y sufrir
ese menosprecio, esa separación de Dios. No es gozo eso. Pero
él tenía la seguridad. Él no murió a la aventura. Él
tenía la seguridad de lo que él estaba haciendo. Estaba redimiendo
a su pueblo. Dios estaba en Cristo. Él es
Dios Todopoderoso. No vino para tratar de salvar
a su pueblo. Él salvó a su pueblo. Y Él salva a su pueblo. Así es
que Él tenía puesto su mirada en la gloria de Dios. En el Evangelio se revela la
gloria de Dios. Él tenía su mirada puesta en
eso. Por el gozo puesto delante de
Él, sufrió la cruz, menospreciando lo propio, nos dice. Él iba a cumplir, él cumplió. Y el Señor Jesucristo, porque
su corazón estaba puesto en esta muerte desde la eternidad, él
estaba determinado que iba a morir sobre esa, ese madero. Él le dice a sus discípulos y
en esta ocasión en Mateo capítulo diecisiete es la tercera vez
en Mateo dieciséis veintiuno desde entonces comenzó Jesús
a declarar a sus discípulos que era necesario ir a Jerusalén
y padecer mucho de los ancianos y los principales sacerdotes
de los escribas y ser muerto y resucitar el tercer día luego
diecisiete Mateo diecisiete doce ¿Dónde está? Tengo mala cita. Bueno, es la tercera vez, pero
escribí mala cita. Y aquí en este texto, en versículo
22, nuestro Señor Jesucristo está diciendo una y otra vez
a sus discípulos, lo que quiero que veamos aquí es que nuestro
Señor Jesucristo no murió como un indefenso. No murió como un
indefenso. No murió como una víctima indefensa. Víctima indefensa de las circunstancias. Nuestro Señor estaba dirigiendo
esto. Dios es el que determinó esto que se iba a hacer. Si quieren
ver allá en Hechos capítulo 2, en Hechos capítulo 2, está tal
como si los soldados, como si toda la gente que participó en
este tiempo, y si tú y yo estuviéramos ahí, estaríamos entre ellos,
si no fuera por la gracia de Dios. Pero como si todos estuvieran
con un libreto en la mano, la palabra de Dios, y estuvieran
diciendo, a ver, ¿qué me toca hacer ahora? Ah, me toca darle
vino, vinagre. Ah, me toca hacer esto. Todos están haciendo lo que Dios
ya había determinado que se iba a hacer. Vean versículo 22, varones
israelitas, oíd estas palabras, Jesús Nazareno, Varón, aprobado
por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales
que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros
mismos sabéis, a éste, éste Jesús, entregado por el determinado
consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis
por manos de Nicuos crucificándole. Dios ya lo había determinado.
No solamente lo había determinado, lo había ordenado. Lo había determinado
lo que significa eso. Lo había ordenado. Y tenía que
ser. Nunca debemos pensar que el Señor
Jesucristo murió como un indefenso. Él dijo, yo tengo poder para
hablar o orar a mi padre y en este mismo momento enviaría una
legión de ángeles. Le dijo a Pilato, tú no tienes
autoridad sobre mí, sino la que te dio mi padre. Tú estás haciendo
lo que Dios quiere que hagas. Es verdad que los hombres, por
su maldad, por su propia maldad, haciendo lo que ellos quieren,
es decir, nosotros los hombres, por nuestra maldad y por lo que
nosotros queremos, tomamos al Hijo de Dios y lo pusimos sobre
una cruz. Pero nunca debemos pensar que
él murió como un pobre indefenso. Él murió bajo la sentencia de
la santa justa ley de Dios. Es por eso que murió. De otra
manera, no podía, no podía morir. Él vino a este mundo para salvar
a su pueblo, pero él fue traicionado por los hombres a las manos de
los hombres. Él vivió para dar vida a hombres,
pero fue traicionado por los hombres. Él murió por manos de
hombres. Ahora, nada podía satisfacer
la ira de estos hombres, sino la sangre del Señor Jesucristo. Tan enojados estaban, Así es
la enemistad del hombre. Así es la enemistad del hombre.
No debemos tratar de pintarlo bonito. ¿Te ha hecho alguien alguna vez
algo que te molesta tanto y dices, lo voy a matar? ¿Sabes por qué
no lo has matado? Porque Dios te ha detenido. Dios
la ha detenido. No hay ninguna diferencia entre
esa persona que está en la penitenciaría sirviendo sus años por haber
cometido el asesinato y este hombre y cada uno de nosotros. Y si Dios no lo ha permitido,
la razón que no lo ha hecho es Dios no lo ha permitido. Nadie
debe pensar yo soy más santo. Mucho de lo que los hombres piensan
es santidad es falta de oportunidad. Pero nada podía satisfacer a
estos hombres sino la muerte, la sangre del Señor Jesucristo. Los hombres que odian a Dios
dicen, dame su sangre, dame su sangre, muera, crucifícalo, crucifícalo. Sea su sangre sobre nosotros
y sobre nuestros hijos. Pero ¿saben qué? Nada podía satisfacer
la justicia divina. sino la sangre del Señor Jesucristo. Nada puede satisfacer el alma
que pecare, esa alma morirá. Esa alma morirá. Nosotros pensamos,
queremos justicia. ¿Qué queremos? Queremos que esa
persona muera, ¿verdad? Cuando alguien es culpable de
un asesinato, cosas como esas. ¿Qué es lo que clama tu justicia?
A ti por dentro. Si alguien mata a tu hijo, ¿qué
clama la justicia? Esa persona debe morir. ¿No es
así? Esa persona debe morir. Eso es lo que dice la ley. Es lo que dice la ley de Dios.
Ojo por ojo, diente por diente. Y la madre del pariente vengador
de sangre era el que ejecutaba esa sentencia. Muerte. nosotros hemos ofendido a dios y la justicia divina clama muerte
si la ofensa contra nosotros que somos pecadores decimos es
digno de muerte cuanto más la ofensa contra dios santo dios
justo y la justicia divina el alma dice el alma que pecare
ciertamente morirá eso es lo que clama la justicia de Dios. Y la única manera, la única manera
que tú y yo podemos escapar o podemos estar seguros de la ira de Dios
que está sobre cada uno de los hombres es si la sangre del Señor Jesucristo
fue derramada por nosotros. el sustituto murió en lugar del
culpable cuando la justicia divina fue halló el pecado de su pueblo
cuando la justicia divina halló el pecado de ese pueblo escogido
sobre el eterno hijo amado aquel que dijo este es mi hijo en quien
tengo complacencia Dios el Padre dio testimonio del cielo. Este
es mi hijo amado en quien tengo complacencia. Cuando el pecado
de su pueblo fue puesto sobre él, oímos la voz de este hijo
amado clamar en agonía, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado? ¿Y la razón? Porque él es justo. Él es justo. y la justicia divina
tenía que ser satisfecha. Cuando la justicia halló el pecado,
sin el derramamiento de sangre no hay remisión de pecados. Pero la sangre preciosa del Señor
Jesucristo tiene poder. Escuchen, no es la cantidad de
sangre, hablando en cuestión de litros, no es en cuestión,
pero yo te puedo decir, yo sé para ti como hombre, puedes decir,
aquí hay un banco, la Cruz Roca siempre está queriendo tener
sangre, el banco de sangre, hay mil litros de sangre acá, cuáles
son los más preciosos para ti, los que están aquí, verdad. los
que están en tus venas, esos son los más preciosos, aquí tienes
mil litros de que me sirven, los más preciosos son los que
están en mis venas son mi vida son mi vida no es la cantidad
de sangre que fue derramada en la cruz del Calvario sino la
sangre de quien la sangre de Dios la sangre de Dios tiene valor Fuimos redimidos
no con cosa corruptible como el oro y la plata, sino con la
sangre preciosa, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. Bueno, es por eso que nosotros
predicamos a Cristo Jesús y este crucificado. Ahí se revela la
justicia de Dios. Nada más es necesario que esto. El problema que nosotros tenemos
es el problema de pecado y el único remedio de ese pecado es
la sangre del Señor Jesucristo. Nada hay más importante, nada
hay más vital y nada hay más consolador al alma de un pecador. Noten Romanos capítulo 5, Romanos
5, versículo 6. Porque Cristo, cuando aún éramos
débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente apenas
morirá alguno por un justo. Con todo, pudiera ser que alguno
osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para
con nosotros. Dios muestra su amor para con
nosotros. Está demostrado el amor de Dios. En que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros. Nada más consolador que eso.
Siendo aún pecadores. El evangelio no te dice, da el
primer paso. Y luego Dios ayuda al quien le
ayuda. Es pura mentira. Dios ayuda a
los que no pueden ayudarse a sí mismos. Dios salva a pecadores,
hechos y derechos. de hueso colorado bueno nuestro señor Jesucristo
aseguró no solamente que él iba a morir conforme a las escrituras
sino que iba a resucitar al tercer día conforme a las escrituras
vean salmo capítulo 16 salmo capítulo 16 el salmista hablando del señor
Jesucristo habla de la resurrección y dice versículo nueve salmo
dieciséis nueve se alegró por tanto mi corazón se gozó mi alma
mi carne también reposará y confiadamente porque no dejarás mi alma en
el seol ni permitirás que tu santo vea corrupción me mostrarás
la senda de la vida en tu presencia y plenitud de gozo delicias a
tu diestra para siempre El Señor Jesucristo, como hombre, confió
y creyó a Dios. Esa es la fe que nos salva. Como hombre, Él confió y creyó
la palabra de Dios, la promesa de Dios a Él, como hombre. Él
dijo, nadie me quita la vida, yo tengo poder para ponerla,
yo tengo poder para tomarla. Oigan esto, este mandamiento
recibí de mi padre. El Señor Jesucristo, como hombre,
Él confió su vida. Esta escritura está escrita de
Él. No dejarás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida. Está hablando de la resurrección
del Señor Jesucristo. Isaías capítulo 26. Dice el versículo 19 tus muertos
vivirán, sus cadáveres resucitarán. despertad y cantar moradores
del polvo porque tu rocío es cual rocío de hortaliza y la
tierra dará sus muertos la resurrección de los muertos es conforme a
las escrituras ya estaba es la resurrección de los muertos lo
que testifica a nosotros y nos da consuelo y paz en el corazón
gozo de que el pecado ha sido cosa ya hecha. Dios está satisfecho. Dios está satisfecho. Dios está
satisfecho con la paga que el Señor Jesucristo hizo en la Cruz
del Calvario. Y todo su pueblo descansa. Yo también estoy satisfecho.
Si Dios está satisfecho, pues yo también puedo estar satisfecho.
nos gozamos en Cristo Jesús pero nos dicen versículo eh nuestro
texto otra vez en Mateo diecisiete Mateo diecisiete versículo veintitrés
la última parte de veintitrés dice y ellos se entristecieron
en gran manera se entristecieron en gran manera se ha escrito
mucho acerca de esto algunos han escrito que se entristecieron morir. Y es verdad, es verdad
que se entristecieron por esto. Otros dicen que tal vez se entristecieron
porque estaban confundidos y no entendieron su doctrina. Y sin
lugar a duda esto también es verdad. Pero el Espíritu Santo
nos dice exactamente cuál era la causa de que estaban entristecidos. En Marcos capítulo nueve versículo
treinta y dos nos dice exactamente Ellos se entristecieron porque
no entendían estas palabras y tenían miedo de preguntarle. No entendían. Es decir, eran ignorantes. Ellos ignoraban. Y la causa de
su ignorancia era porque no creyeron. La causa de su ignorancia era
porque no creyeron. Al parecer, ellos no entendían
porque tal vez ellos como que dieron caso omiso en versículo
23 de Mateo 17. Le matarán. Como si ahí fuera
lo último que dijo. Le matarán. Como que no oyeron
al tercer día resucitará. Como que no lo oyeron. Como que
no entendieron, no lo recibieron. Él iba a resucitar de los muertos,
es lo que dijo el Señor Jesucristo. Esto, lo que debía ser para su
consuelo, simplemente los tenía confundidos. Los tenía confundidos. Ellos tenían en mente, tenían
prejuicios en discípulos del Señor Jesucristo. Pero ellos
habían sido influenciados. Oigan esto, porque esto nos toca
a nosotros. ¿Tú crees que de donde vienes
no te influencian? Cada uno de nosotros es sacado
de alguna parte. Y traemos con nosotros estas
vendas religiosas, estas ideas. y queremos ajustar nuestras ideas
a lo que dice la Palabra de Dios. Perdón, queremos ajustar la Palabra
de Dios a nuestras ideas. Tenemos pensamientos que recibimos
de nuestros padres, que recibimos de la religión, recibimos y estas
ideas queremos forzarlas a la Palabra de Dios. A lo que estoy
diciendo es esto. Estos eran hombres fieles pero
habían sido influenciados por la religión de los fariseos. Nunca pusieron en pregunta lo
que los fariseos. Ellos estaban cegados entonces
por la tradición de los judíos, los fariseos, y por lo tanto
quedaron ignorantes de lo que el Señor Jesucristo estaba claramente
enseñando. ¿Qué estaban enseñando los judíos?
Que Cristo iba a establecer su reino aquí en la tierra. Ellos
estaban enseñando un Cristo político, un Cristo, un reino terrenal. Y el Señor Jesucristo estaba
diciendo, mi reino no es de este mundo. mi reino de los el reino
de los cielos se ha acercado arrepentidos porque el reino
de los cielos se ha acercado pero ellos tenían en su mente
siempre ajustando lo que queriendo ajustar la palabra de Dios a
lo que habían oído antes debemos nosotros si vamos a recibir la
palabra de Dios tenemos que dejar afuera lo que muchas veces esos
prejuicios ideas intent porque nos estorban de recibir lo que
claramente está diciendo el Señor Jesucristo. Él dijo, voy a morir,
voy a ser, ir ser sepultado y voy a resucitar el tercer día. Y
ellos dijeron, oye, no cabe, eso no cabe. ¿Cómo dicen que
el Cristo va a permanecer para siempre? No ajusta. ¿Cómo está
eso? Somos llamados a seguir al Señor
Jesucristo. Olvida lo que la tradición y
las religiones dicen, solamente lo que dice Cristo Jesús. Si
vamos a recibir la bendición. Bueno, quiero que veamos otra
cosa antes de terminar. Vemos aquí que cuando llegaron
a Capernaum, en el versículo 24, vinieron a Pedro. los que cobraban las dos dracmas
y le dijeron, vuestro maestro no paga las dos dracmas. Vinieron los que cobraban, estas
dos dracmas eran una, era un impuesto. Era un tributo, era un impuesto,
no impuesto por el imperio romano, sino que era de los judíos. y
en realidad era se trataba de para dar mantenimiento al templo
pero este este dinero era el dinero el precio de la redención
el precio de la redención cuando se esto no se hacía cada año
esto se hacía cuando se hubiera un conteo Cuando hay un conteo
de todos los varones israelitas, todos tenían que pagar el precio
de redención. El precio de redención tenía
que ser pagado. Pero el Espíritu Santo inspira
a Mateo, Mateo siendo un cobrador de impuestos, a grabar este es
lo que vemos acá. Este dinero que era recibido,
era un algo de libre voluntad, pero que era impuesto cuando
se iba a hacer el conteo sobre el pueblo. Pero los judíos, como
todas las cosas que están en la palabra de Dios, habían tomado
esto y lo habían hecho algo muy ceremonial y algo todos los años. Ellos, en cosas de costumbres
que ellos practicaban, ellos hacían gran pompa, gran ceremonia
y les gustaba tocar la trompeta antes de que se dé dinero o algo. Siempre así son los religiosos
aún hasta hoy día, como en nuestro día. Quieren tener reconocimiento
sus actos de devoción. Por lo tanto, cuando le preguntaron
a Pedro Preguntaron al apóstol Pedro, de los que cobraban las
dos dragmas. Dijeron, vuestro maestro no paga
las dos dragmas. Pedro inmediatamente contestó,
sí. Sí, sí paga las dos dragmas.
Esto lo que sucede aquí es algo que nos muestra la divinidad
de nuestro Señor Jesucristo. Primeramente, él dijo sí. Estaba
Pedro afuera. Y Pedro entró a la casa para
hablar con el Señor Jesucristo acerca de eso. Y antes de que
Pedro dijera una cosa, el Señor Jesucristo se adelantó a Pedro
y le hizo esta pregunta. Le abrió primero, nos dice claramente
el Espíritu Santo que el Señor Jesucristo, sin que Pedro dijera
qué es lo que le va a decir, el Señor Jesucristo le dijo a
Pedro, los reyes de la tierra, ¿de quién cobran los tributos
o los impuestos? ¿De sus hijos? o de los extraños?"
Pedro le respondió, de los extraños. Jesús le dijo luego, los hijos
están extentos. El Señor Jesucristo lo que nos
da, lo que nos hace saber esto, primeramente, dos atributos de
Dios se nos muestra aquí. La omnisciencia, es decir, Dios
sabe todas las cosas. Y la omnipotencia, Él es poderoso
sobre todas las cosas. Estos dos atributos se nos muestran
de una manera muy práctica, muy instructiva. Nunca se nos puede
hacer recordar demasiadas veces, o sea, no se nos puede hacer
recordar demasiadas veces que el Señor Jesucristo es nadie
menos que Dios, el creador de todas las cosas. Él es nuestro
Dios y nuestro Salvador y Él sabe o es decir Él conoce todas
las cosas. Él sabe todos nuestros pensamientos. Él sabe todo lo que es hecho
en todo el mundo, en todo el universo. Él conoce todas las
cosas. Cuando Pedro entró a la casa
para hablar con el Señor Jesucristo, Esto nos muestra que el Señor
Jesucristo, Él sabía. Esto nos recuerda estas cosas. Primeramente, que todas las cosas
están delante de Dios como desnudos. Nosotros ponemos fachada. ¿No es así? Ponemos fachada. Aquí tengo una fachada. Me lastimé la espalda, tengo
una herida ya, pero si vuelvo a mi espalda, ustedes no van
a ver la herida. Es una pequeña, pero lo digo
por esta razón. La camisa es una fachada, ¿verdad? Nuestras acciones, todos nosotros
ponemos fachada, tenemos fachada, pero con Dios no cuenta eso.
Dios nos mira como desnudos. Así es que la hipocresía Venir
a Dios, venir delante de Dios y decirle una cosa cuando Él
ve otra cosa en el corazón no sirve para nada. No sirve para
nada llamarle Señor, Señor si el corazón está lejos. El Señor
Jesucristo dice, ustedes son los que me honran con sus labios,
pero su corazón está lejos de mí. ¿Por qué lo dice? Porque está viendo. El hombre
pone su fachada, pone su religiosidad y todas esas cosas. Pone su moralidad,
su religiosidad. Pero con Dios esto no cuenta.
Él ve el corazón. La hipocresía es en vana. Es vana. No es posible esconderle
algo a Dios. El Señor Jesucristo ve todas
las cosas, oye todas las cosas, conoce todas las cosas. ¿Qué
es lo que estoy diciendo? Vivimos en la presencia inmediata
de Dios. Dios está aquí. No puedes esconderte
de Dios. No puedes meterte en un closet
y esconderte de Dios. Y esa no es cosa ridículo, absurda. Y esta verdad no interfiere,
en verdad no interfiere con ningún deber que nosotros tengamos como
hombres. Y no interfiere con ninguna relación
que tengamos en esta vida. Dios está entre nosotros. Dios
está acá. No puedes esconderte de Dios.
No puedes ir a un lugar donde Dios no esté. ¿Sabes lo único
que interfiere? El pecado. El pecado. ¿Cómo te comportarías? ¿Cómo nos comportaríamos? Si
siempre tuviéramos esto en nuestra mente, esto que estoy haciendo,
¿es bueno o es malo? ¿Dónde está el Señor Jesucristo?
Él los está viendo. Él nos está viendo. Bueno, Él es omnisciente. Él
conoce todas las cosas, pero también es omnipotente. Él demuestra
esto por su poder sobre la creación. Cuando el Señor Jesucristo le
dijo a Pedro que vaya a pescar un pez. Yo estuve pensando, y
ustedes no sé si saben, pero a mí me gusta la pesca. A mí
me gusta la pesca. Y es una cosa que digo, cuando
yo diga que yo voy a pescar, no compren el aceite para freírlo
todavía, porque no significa que voy a traer. Ya fui muchas
veces y he regresado con un cero, sin nada. Hubiera yo comido la
carnada, hubiera sido algo. Pero yo digo voy a pescar, no
significa que voy a traer. Pero el Señor Jesucristo mostró
su poder sobre la creación cuando Él le dijo que vaya a pescar
un pescado. Que meta el anzuelo allá en el
agua y el primer pez que agarre el anzuelo, sácalo, abre la boca
y ya vas a encontrar la dracma. Y dáselo por ti y por mí, por
mí y por ti, allá a los que cobran las dracmas. Encontrás un estatero,
dice. Si tuvieras una piscina, imagínate
una piscina como de 10 metros por, no sé, un estanque, 10 metros
por 10 metros, y ese estanque tuviera el agua correcta y todo,
ambiente correcto, y le metieras, no sé, 100 pesos, 10 por 10 no
es mucho, 100 pesos le metes en esa pecera. Si pudieras ponerle etiqueta
a esos peces en su aleta, número 1 al 100, y tiraras un anzuelo
a esa piscina, a esa pila para pescar un pez, no podrías decir
el número 23 lo va a agarrar. No pudieras decir el número 23
lo va a agarrar. Y tampoco pudieras decir cuando
abras el 23, ese 23 va a tener una moneda en su boca. No, estoy
diciendo que en una piscina con solo 100 peces, imagínate, el
mar. Alguien se fue a pescar algún día, tal vez el apóstol
Pedro, antes de que siguiera el Señor Jesucristo. Y estaba
jalando su red y se le cayó ese estatero. Ay, se me cayó mi estatero. Y el señor preparó este pez,
así como preparó el pez que se tragó a Jonás, preparó este pez. Y este pez, como que estaba brillando
esa cosa, lo metió a su boca. No lo escupió, se lo quedó. Se lo quedó y ahí estaba esperando,
cuánto tiempo no lo sabemos. No sé si le estaba dando dolor
de muela o no. Ahí estaba ese pez, esa moneda
en la boca del pez, tanto tiempo, no sé si es cinco minutos o tres
años, o diez años, no sé. Pero el Señor Jesucristo le dijo,
Pedro, anda, tira un anzuelo. Imagínate eso. Si yo te digo,
anda, progreso y tira el anzuelo, no te dije dónde en progreso.
Está grande progreso. ¿verdad? Si yo te digo ve al
mar, ¿podrías ir a Telchac o podrías ir a...? Está muy difícil pensar
que si vas a Telchac vas a sacar el pez que está en Cisal. ¿Sí? Porque no están en dos lugares
al mismo tiempo. El Señor dirigió a Pedro, no
le dijo dónde, dirigió a Pedro, dirigió el cordel que se iba
al agua y cayó allá enfrente de la boca del pez. Ah, ahí está,
me está llamando el maestro. Ahí voy. Muere el anzuelo. Pedro lo saca, saca la moneda
y lo va a pagar. Nos está mostrando allá que Dios,
Él está en control de todas las cosas. Eso nos dice que el Señor
Jesucristo, Él va a proveer por los suyos. Él no está limitado
en su poder para poder proveer para sus, su pueblo. Podemos entonces nosotros confiar
plenamente en él. Confiar en él. Desmayar en sus
brazos. Él es Jehová proveerá. Él es Jehová proveerá. Y si tiene
que hacer un milagro para hacerlo, lo hace. De hecho, todos los
días hacen milagros. ¿Saben la lluvia que cae? Es
milagro. Milagro de Dios. Ponte a pensar cuántas toneladas.
están en el cielo, que Dios los sostiene así, para que te caiga
lluvia. Muchas veces provee para nuestras
necesidades de una manera supernatural, pero a menudo suple nuestras
necesidades por los medios que Él ha determinado, por nuestra
fe en la obediencia a Él. Ahora, Pedro, porque confió en
el Señor Jesucristo. Ahí estaba la moneda en la boca
del pez. El Señor Jesucristo le dijo,
la moneda que vas a pagar está en la boca del pez. Anda a hacer
esto. Y Pedro se fue, él creyó a Dios,
tiró el anzuelo y sacó el pez. Ven, pero es por la instrumentalidad
que Dios dio a Pedro. Bueno, el Señor Jesucristo también
nos enseña aquí a no causar ofensa. Él dijo, Le preguntó el Señor
Jesucristo a Pedro, ¿Qué te parece, Simón, los reyes de la tierra,
de quienes cobran tributos o impuestos, de sus hijos o de los extraños? Pedro le respondió, de los extraños.
Jesús le dio luego, los hijos están extintos. El Señor Jesucristo,
Él es Hijo del Rey. Él es Hijo del Rey. Y sus discípulos,
nosotros somos hijos del Rey también. Somos exentos de impuestos. Somos exentos de impuestos. Los reyes no requieren que sus
hijos paguen los impuestos. Los hijos del Rey son exentos. Pero los que son sus sujetos,
especialmente los que están de paso por el reino, a ellos se
les requiere pagar tributo. ¿Debiera entonces el Señor Jesucristo
pagar el precio de redención por sí mismo? ¿Pagar el precio de redención
a Dios por sí mismo? Seguro que no. ¿Será que el Rey
del Rey es el Señor Jesucristo pague impuesto a su padre en
ninguna manera. Aunque el tributo sea un impuesto
que se haya impuesto por ley, los hijos de Dios son libres.
Así es que ni el Señor Jesucristo ni Pedro estaban obligados a
pagar ese impuesto. Ninguno de los dos estaba obligados
a pagar ese impuesto. El Señor Jesucristo es libre
y nos ha hecho libres a nosotros. Sin embargo, para que no sean
ofendidos, para que no sean ofendidos, dice el Señor Jesucristo, para
no ofenderles. Anda y dáselos. Vinieron en otra
ocasión a preguntar al Señor Jesucristo, ¿es lícido pagar
tributo a César? Y el Señor Jesucristo dijo, ¿de
quién tiene la moneda? A ver, muéstrame una moneda.
¿De quién? ¿Qué imagen de quién es? Dijo,
de César. Dijo, págale a César lo que es
de César, y a Dios lo que es de Dios. Nunca debemos nosotros ceder
los derechos de Dios como Dios. Es decir, nunca debemos ceder
el derecho de Dios, el derecho que tiene Dios como Dios. Pero
siempre debemos ceder en cosas secundarias o cosas que no son
importantes, cosas que no son importantes. Alguna cosa que haga, haya algún problema en la sociedad,
o entre la gente en la que nosotros vivimos, cosas que no son de
importancia, págalo. Págalo. Hay personas que enseñan
porque leen cosas como las que están aquí, que ellos no van
a hacer juramento a la bandera o que no van a pagar impuestos
o cosas. No, no se nos enseña eso. Paga tus impuestos. Haz juramento a la bandera. Eres
ciudadano de aquí, ¿verdad? Haz juramento a la bandera. Sabemos
que una cosa es este reino de este mundo y otra cosa es el
reino celestial. No somos llamados a ser revoltosos,
rebeldes. Nunca debemos nosotros meternos
en cosas que causen que interrumpa la paz de la sociedad
en la que nosotros vivimos. Cosas que son indiferentes. Ahora, cuando se trata de la
gloria de Dios es otra cosa. Cuando se trata de la gloria
del Señor Jesucristo es otra cosa. Bueno, para no ofenderles ve
al mar y eche el anzuelo. y el primer pez que saque estómago. El Señor provee para todas las
necesidades. Gracias a Dios por la provisión
que Él nos ha hecho en su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, al
venir a este mundo a dar su vida por pecadores.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.