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Cody Groover

Acuérdate de tu Creador

Ecclesiastes 12
Cody Groover February, 21 2016 Video & Audio
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Cody Groover February, 21 2016

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Iglesia Estés fue escrito por Salomón a parte del Señor Jesucristo que
es la sabiduría misma de Dios. Salomón es y siempre ha sido
el hombre más sabio que ha vivido en el mundo. Leamos el capítulo
12. Acuérdate de tu creador en los
días de tu juventud, antes que vengan los días malos y lleguen
los años de los cuales digas, no tengo en ellos contentamiento. Antes que se oscurezca el sol
y la luz y la luna y las estrellas y vuelva las nubes tras la lluvia. Cuando temblarán los guardas
de la casa y se encorvarán los hombres fuertes y cesarán las
muelas porque han disminuido y se oscurecerán los que miran
por las ventanas. Y las puertas de afuera se cerrarán
por lo bajo del río de la muela. Cuando se levantará la voz del
ave y todas las hijas del canto serán abatidas. Cuando también
temerán de lo que es alto y habrá terrores en el camino, y florecerá
el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito,
porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán
alrededor por las calles, antes que la cadena de plata se quiebre
y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto
a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo, y el polvo vuelva
a la tierra como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio. Vanidad
de vanidades, dijo el predicador, todo es vanidad. Y cuanto más
sabio fue el predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo,
e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios.
Procuró el predicador hallar palabras agradables y escribir
rectamente palabras de verdad. Las palabras de los sabios son
como aguijones, como clavos hincados son las de los maestros, de las
congregaciones dadas por un pastor. Ahora, hijo mío, a más de esto,
sea amonestado. No hay fin de hacer muchos libros,
y el mucho estudio es fatiga de la carne. El fin de todo el
discurso oído es este. Teme a Dios y guarda sus mandamientos,
porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra
a juicio juntamente con toda cosa encubierta. Sea buena o
sea mala. Si escuchamos, si prestamos atención
a las palabras de este hombre, el más sabio, y las aplicamos
a nuestra vida, vamos a aprender entonces en nuestra juventud
que no hay cosa mejor, no hay cosa, los jóvenes, no hay cosa
mejor en este mundo que ser siervo del Señor Jesucristo. No hay
cosa mejor en este mundo, no hay mejor situación y no hay
nada mejor en este mundo que ser siervo del Rey de Reyes y
Señor de señores. Nada mejor. Todo lo demás, todo
lo demás es pura vanidad. ¿Saben qué significa vanidad?
Nada. Algo que se esfuma, que se desvanece,
que desaparece. Es nada, es vanidad. Ahora quiero
que veamos lo que aquí nos dice en Ecclesiastes capítulo 12.
Comenzando en el versículo uno dice acuérdate de tu creador
en los días de tu juventud antes que vengan los días malos y lleguen
los años de los cuales digas no tengo en ellos contentamiento. Estos años de juventud son los
años de vigor, son los años de fuerza. Acuérdate tu creador
en los días de tu juventud. La palabra de Dios nos dice claramente
que nosotros no tenemos promesa de mañana. Ninguno tiene promesa
del mañana. Nosotros no podemos jactarnos
de cuánta vida vamos a tener. Lo vemos a cada vuelta, a cada
rato vemos y consideramos esto. Lo experimentamos. Sabemos que
la muerte viene a todos. Viene a niños, viene a bebés,
viene a jóvenes, viene a adultos. Ni ninguno tiene promesa de mañana.
Hoy es el día de salvación, nos dice la palabra de Dios. Y además de esto, los jóvenes,
los que están en su juventud, lo único que pueden esperar es
que vengan los días malos. Es por eso que dice, acuerde
de tu creador en los días de tu juventud, antes que vengan
los días malos. Estos son, en los días de tu
juventud, son los mejores días de esta vida aquí en la tierra,
los días de la juventud. Vienen los días malos en los
cuales, digas, no tengo en ellos contentamiento vas a decir días
malos días malos porque hay endurecimiento esos son días malos cuando oyes
el evangelio no endurezcas tu corazón recibe el testimonio
de dios crea a dios arrepiéntete ven al señor jesucristo ¿Saben? El oír la palabra de Dios una
y otra vez puede endurecer tu corazón. Es cosa muy peligrosa. Oír el evangelio y no acudir
inmediatamente. El evangelio que es predicado
no te dice ve a tu casa y consideralo, piénsalo. Cuando estás oyendo
el evangelio, donde quiera que lo oigas, ya sea que estés en
tu casa, y venga la palabra a ti, estás en tu cama, has recostado
y viene la palabra de Dios y oyes la voz decir, ven. No es para
que lo dejes para mañana, es para hoy, es para ahora mismo. Días de indiferencia, es lo más
malo, lo más peligroso, cuando hay una indiferencia, Días malos
de la vejez. Cuando dice una persona, voy
a esperar hasta mis últimos años. Los que tenemos algo de edad
podemos decir, no son días fáciles. Has tratado de estudiar o leer
la palabra de Dios cuando estás enfermo. Hasta cuando tienes fiebre, cuando
hay calentura, estás enfermo, tratas de leer la palabra de
Dios. No es lo mismo, ¿verdad? No es
lo mismo. Cuando estás enfermo, tratar
de leer, estudiar. Y por fin, viene el día malo
de la muerte. Viene el día malo de la muerte.
Y para la persona que no cree a Dios, La persona que ha rehusado
venir al Señor Jesucristo viene ese día de la muerte y el día
del juicio final. Por eso es que nos dice la palabra
de Dios hoy. Y es hoy ahora, no ahorita. Yo recibí una educación sobre
la palabra ahorita. La palabra ahorita significa
un poquito en el futuro o un poquito en el pasado. Pero ahora
es ahora. siempre es ahora, ahorita es
cuando te dicen no, cierra esa puerta ahorita quiere decir en
un momentito después lo hago y te dicen no, ahorita, ahora ahora en otras palabras a todos nosotros
se nos dice busca a Dios busca a Dios, acuérdate de tu creador
Nos dice en Isaías, capítulo cincuenta y cinco, versículo
seis. Después de que Dios nos dice,
inclina tu oído. Quiero que vean esto en Isaías
cincuenta y cinco. Dios dice eso en versículo tres,
inclina tu oído. Presta atención, inclina tu oído. Venid a mí, oíd, y vivirá vuestra
alma. ¿Qué promesa tan preciosa es
esta? Ven a mí, inclina tu oído. La marca de las ovejas del Señor
Jesucristo es que oyen su voz. Inclina su oído. ¿Sabes? Has visto un animal, un perro,
cuando le habla a su dueño, se le levanta la oreja. Se le levanta
su oreja. Está oyendo la voz de su amo,
¿verdad? Así son las orejas de las ovejas
del Señor Jesucristo. Cuando el Señor Jesucristo llama,
ellos oyen. Inclina tu oído. Dice, venid
a mí, oíd y vivirá vuestra alma. haré con vosotros pacto eterno,
las misericordias firmes a David. He aquí, yo lo di por testigo,
dice Dios. Yo di a Cristo Jesús por testigo
a los pueblos. Lo di por jefe, por maestro a
las naciones. Y luego dice del Señor Jesucristo,
llamarás a gente que no conociste y gentes que no te conocieron,
correrán a ti por causa de Jehová, tu Dios, y del Santo Israel que
te ha honrado. Ahora, por tanto, busca a Jehová. Esta es la palabra. Busca a Jehová
mientras pueda ser hallado. Mientras se dice hoy. Llamarle
en tanto que está cercano. El Señor Jesucristo está cerca,
no está lejos. Deja limpio su camino y el hombre
inico sus pensamientos y vuélvase a Jehová, el cual tendrá misericordia
y al Dios nuestro el cual será amplio en perdonar. Busca a Jehová
mientras pueda ser hallado. Y luego en el capítulo 12 de
Eclesiastes, cuando Salomón está escribiendo de estos días malos,
del versículo 2 al versículo 7, Salomón está usando lenguaje
figurativo, lenguaje poético y figurativo. de los días de
la vejez. Todas estas cosas del versículo
2 al versículo 7 tienen que ver con el proceso que nosotros pasamos
por envejecimiento. Salomón describe entonces en
versículo 2 dice antes que se oscurezca el sol y la luz y la
luna y las estrellas y vuelvan las nubes tras la lluvia. ¿Qué
es la luz y el sol de nuestro ser? Nuestro entendimiento. Dices,
se me iluminó un foco. ¿De qué estás hablando? ¿Que
de veras se iluminó un foco allá? No, entendiste algo. Entendiste
algo. Antes que se oscurezca, cuando
llegamos a la vejez, ya nuestra mente ya no funciona como antes.
Hay personas que no saben qué día es y no saben cuál es su
nombre. Antes que se oscurezca la luz
de la luna y vuelvan tras las lluvias, las facultades mentales
disminuyen y la memoria se nubla. Dice versículo tres, cuando temblarán
los guardas de la casa y se encorvarán los hombres fuertes y se cerrarán
las muelas porque han disminuido y se oscurecerán los que miran
por las ventanas. Aquí está hablando de los guardas
de la casa, está hablando de los brazos y de las piernas que
se debilitan. Ya no tenemos la misma tonalidad
en los músculos, ¿verdad? los músculos ya no son los mismos,
se va el apetito, se va el apetito, los dientes se caen, ahora no
tanto porque le ponen postes y le ponen de chafa, pero de
todas maneras se está hablando de esta condición que los dientes
se caen, los ojos ya no ven con tanta claridad, ahora necesito
lentes, cada vez me acuerdo Cuando yo era de 20 años, no hay nada
de qué jactarme. Dios me dio ojos con una vista
muy clara. Ojo de águila. Podía ver yo muy
claro y de lejos o de cerca, no importaba. Pero ahora yo necesito
estos lentes. Yo necesito esto. Y ustedes que
usan lentes saben de lo que estoy hablando. Se necesitan lentes. Ya no vemos con claridad. Las
puertas de afuera se cerran por lo bajo del ruido. Es lo que
dice versículo 3, dice los que miran por las ventanas. Está
hablando de los ojos. Las puertas de afuera se cerrarán
por lo bajo del ruido de la muela. Está hablando de los labios,
de la boca. Se cierran porque ya no tienen
dientes. No se descansa bien en la noche
porque se levantan por cualquier ruido. Dices, ¿cómo dormiste? Los que ya somos más viejos duermen
menos y menos, menos horas en la noche. Duermen cuatro horas,
es todo. Ves a un bebé, duerme doce horas.
Un bebé duerme doce horas. No descansa bien. El cántaro
de un pájaro no lo deja dormir. Las hijas del canto, es decir,
está hablando de la garganta, de donde se produce el sonido
de la voz, también se va. Ya no pueden hablar con volumen. No se oye, no oye bien tampoco
y no se puede hablar. Ahora versículo cinco. Cuando
también temerán de lo que es alto, los huesos ya son más frágiles,
¿verdad? No, no se quieren subir a una
escalera. Y con razón, ¿verdad? Los jóvenes se pueden caer y
dices, wow, ¿cómo? Pero son más fuertes los huesos,
¿verdad? Yo si me caigo, me rompo un hueso
fácil. Temen andar por el camino que
antes pasaban. Sus cabezas se llenan de canas
como un almendro cuando florece. Y langosta, la langosta, Era
una comida que comía Juan el Bautista, es fácil de digerir,
pero en la vejez mucho de lo que antes se podía comer, ahora
ya no tenemos el mismo apetito, no tenemos el mismo gusto. Ahora
por todas estas razones, estoy en versículo 5, por todas estas
razones busca a Jehová en los días de tu juventud. Además de
esto, la cosa más seria es el día de nuestra muerte. Busca
a Jehová. Acuerda de tu Creador en los
días de tu juventud, antes que vengan los días malos. Además
de esto, está lo más serio que es los días de nuestra muerte. Cuando haya venido la muerte,
cuando la muerte alcance a una persona, De la manera que lo
alcanza, así se queda esa persona por toda la eternidad. No hay reencarnación. No hay
purgatorio. La persona que muere en este
mundo sin creer en el Señor Jesucristo. Esa persona va a perecer por
toda la eternidad. Eso es lo que dice la palabra
de Dios. Eso es la verdad de Dios. Por eso es, cuando se oye
la palabra de Dios, hay que venir ahora mismo. El hombre dice versículo
cinco, va a su morada eterna, perderá el apetito porque el
hombre va a su morada eterna y los endechadores andarán alrededor
por las calles. El hombre sale del mundo a su
morada eterna para nunca más volver. Por tanto, acuérdate
de tu creador en los días de tu juventud. Cuando venga la
hora de la muerte, los endechadores y los que lamentan estarán en
las calles. Y la muerte va a desavanecer
o va a disolver todo lo que nosotros conocemos como hombre. Es por esto que dice, vanidad
de vanidades, todo es vanidad. Todo lo que nosotros conocemos,
todo lo que nosotros podemos ver, tocar, Todas nuestras relaciones,
todo se va a disolver. Y esto es descrito de esta manera
en el versículo 6. Antes que la cadena, acuérdate
tu creador en los días de tu juventud, antes que la cadena
de plata se quiebre. La cadena de plata es esa ligadura,
eso que la ligadura o la cadena entre el cuerpo y el alma. Se
llama una cadena de plata. es eso que lo que da vida a este,
esta carne, estos huesos, esta sangre, es el alma que está adentro
y cuando se rompa esa ligadura, los doctores dicen, vemos movimiento
en su cerebro, vemos que tienen, cómo se llama esa máquina, no
me acuerdo cómo se llama, pero dicen podemos verlo y dicen hay
vida allá, está vivo. Pero cuando esa se va, ya no
hay movimiento. Esa cadena de plata ya se rompió
antes que venga. Y dice, y cuando esa cadena se
quiebra, el cuenco de oro que contiene el agua de nuestra vida
física se derrama. El alma se va del cuerpo y la
vida de este cuerpo se va. Ya no puede haber más vida. Ya
no puede haber más vida en el cuerpo. Pues el mismo cantro
que servía para poner el agua de la vida, en el cuenco de oro
está roto. Y la fuente, dice, ya no hay
más voluntad de vivir. Ya no hay más. La rueda o los
engranes, todo el mecanismo, los órganos, todos cesan. Todo
está roto. El cuerpo ya no funciona más.
El corazón se para y ya no circula la sangre. Y luego dice versículo
siete, viene la muerte y dice, y el polvo vuelve a la tierra. Este cuerpo fue formado de polvo. El polvo somos y al polvo vamos
a volver. Este polvo vuelve a la tierra
como era. Y el espíritu vuelve a Dios que
lo dio. Por fin el cuerpo regresa a la
tierra de donde fue tomado y el espíritu vuelve a Dios. ya sea
como delante de un juez en el caso de los incrédulos, o ya
sea como delante de un padre en el caso de los creyentes.
Pero todos vamos a aparecer o comparecer delante de Dios. Y luego por
eso dice en versículo 8, vanidad de vanidades. Nada de nada, vanidad
de vanidad. Todo, dijo el predicador, todo
es vanidad. Por eso debemos acordarnos de
nuestro Creador. Hay cosa más firme y más segura
que este mundo. Las cosas temporales pasan, pero
hay algo que es mucho más seguro. Dice allá en Hebreos, que gratitud
debemos tener nosotros por el reino que hemos recibido los
que creemos en el Señor Jesucristo. Todo lo que puedes ver se va
a desvanecer, va a ser quitado. Pero cuando esto sea quitado,
va a aparecer lo que no puede ser quitado. Dice versículo 25
de Hebreos 12. Mirad que no desechéis al que
habla. Busca a tu creador. Busca a Jehová
mientras pueda ser hallado. ¿No es lo que dice la palabra?
Mira que no deseches, dice versículo 25. No deseches al que habla. Es Dios quien habla. Porque si
no escaparon aquellos que desecharon al que amonestaba en la tierra,
mucho menos nosotros. Si desechamos al que amonesta
de los cielos, la voz del cual como vio entonces la tierra pero
ahora ha prometido diciendo aún una vez y como veré no solamente
la tierra sino también el cielo y esta frase aún una vez indica
la remoción de las cosas movibles indica la remoción de las cosas
movibles como cosas hechas para que queden
las inconmovibles las cosas hechas En esta creación son conmovibles,
van a ser destruidas, pero van a quedarlas inconmovibles. Así
que recibiendo nosotros, los que creen en el Señor Jesucristo,
recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud. Y mediante esa gratitud, sirvamos
a Dios, agradándole con temor y reverencia. Sirvámonos. Vanidad de vanidades, dijo el
predicador, todo es vanidad. Hay personas que ignoran, como
dice el apóstol Pedro, ignoran voluntariamente que en el tiempo
antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos y
también la tierra que provienen del agua y por las aguas subsiste.
Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado con agua, pero
cielos y la tierra que existen ahora están en reservados por
la misma palabra guardados para el fuego en el día del juicio
y de la perdición de los hombres impíos. Este mundo va a ser destruido.
Cada hombre va a ser juzgado. Vamos a tener que estar delante
del trono de Dios. El gran trono de juicio. Los
que creen en el Señor Jesucristo, el juicio ya pasó. Los que no
creen en el Señor Jesucristo tendrán que dar cuenta por toda
obra que ellos han hecho. Y todas son malas. Todas son
malas. Vanidad de vanidad es todo, es
vanidad. Y luego dice versículo en nuestro
texto, otra vez, allá en la Iglesia Estés. Dice, por cuanto más sabio,
y cuanto más sabio el predicador, tanto más enseñó sabiduría al
pueblo, e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos
proverbios. Mientras más sabio el predicador,
más enseñó sabiduría al pueblo. ¿Quién es la sabiduría? El Señor
Jesucristo. El hombre sabio va a hablar de
la sabiduría de Dios. El predicador sabio va a predicar
a Cristo Jesús y a este crucificado. En él están escondidos todos
los tesoros. Cristo Jesús es todo. Y si todo
esto es vanidad, toda la substancia, toda esta creación es vanidad,
toda la substancia, todo lo que es real es Cristo. Y mientras
más sabio el predicador, el predicador sabio solamente tiene un mensaje. Cristo Jesús y este crucificado. El apóstol Pablo dijo cuando
yo fui a ustedes me propuse no saber cosa alguna entre ustedes
sino Jesucristo y este crucificado. Esa es la sabiduría, la sabiduría
de Dios. El apóstol Pablo dijo también
en 1 Corintios capítulo 1 versículo 23, pero nosotros predicamos
a Cristo crucificado. Para los judíos ciertamente tropezadero
y para los gentiles locura, más para los llamados. Así judíos
como griegos, Cristo es el poder de Dios y Cristo es la sabiduría
de Dios. En el evangelio es donde se revela
la justicia de Dios. Es en el evangelio donde se revela
el carácter. ¿Quién? Todo Dios. ¿Quién es
Dios? ¿Qué es lo que él ha hecho? En
el evangelio, Dios es revelado. El evangelio y la justicia de
Dios se revela por la fe del Señor Jesucristo. Por fe. Por
la obediencia del Señor Jesucristo. Hasta la muerte y la muerte de
cruz. Y se revela esta fe y la obediencia del señor Jesucristo,
obediencia pasiva y obediencia activa para que tú creas, para
que tú seas sabio, para que tú seas salvio para la salvación,
porque la salvación está en él. La persona que oye el evangelio
y cree en el señor Jesucristo, Cristo ha hecho sabiduría a esa
persona. Mas por Dios estáis vosotros
en Cristo Jesús más por él estáis vosotros en Cristo Jesús quien
por Dios nos ha sido hecho sabiduría justificación santificación y
redención para que como está escrito el que se gloríe gloríese
en él ahora se requiere entonces de un predicador de un servidor
de Cristo como administrador de los misterios de Dios se requiere
de los Mientras más sabio, más va a
predicar de Cristo y Cristo únicamente. El apóstol Pablo dijo lo que
leímos al principio, hemos renunciado a lo oculto y vergonzoso, no
andando con astucia. No estamos andando con astucia,
no adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación
de la verdad, recomendándonos a toda conciencia humana delante
de Dios. Y luego nos dice allá en versículo
10, procuró el predicador, procura el predicador hablar
palabras agradables. Esto no significa hablar con
lisonjas, eso no significa hablar de una manera halagadora a la
gente. Quiero hablar para que a los
que me oyen les agrade lo que yo le digo. Si yo predico para que el hombre
pecador le guste lo que yo le estoy diciendo, entonces no soy
fiel a Dios. Si una persona le dice a la gente
lo que la gente quiere oír, esa persona está siendo infiel a
Dios e infiel a las personas, a las almas a las que está hablando.
Infiel a las personas. Dijo el Señor Jesucristo, si
los ciegos siguen a los ciegos, los dos van a caer en el hoyo. Somos administradores. Hablar
palabras agradables. ¿Qué palabras agradables son
de las que está hablando? Hablamos palabras agradables.
Palabras agradables a Dios. A Dios. ¿Qué agrada a Dios? ¿Qué
es lo que Dios dice que le agrada? Quieren ver allá en 2 Corintios,
capítulo 2, versículo 14. 2 Corintios 2, 14. Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en
triunfo en Cristo Jesús por medio de nosotros manifiesta en todo
lugar el olor de su conocimiento. Está hablando de predicar el
evangelio y utiliza esta metáfora del olor. El evangelio es un
olor. Manifiesta el olor de su conocimiento
porque para Dios los que predican a Cristo Cristo Jesús y este
crucificado para Dios somos grato olor de Cristo a los que se salvan. Ese es el grato olor. ¿Qué significa
esto? Dios está agradado con lo que
su hijo el Señor Jesucristo hizo. Este es mi hijo amado en quien
tengo complacencia. Él dijo esto del Señor Jesucristo
estando aquí sobre la tierra, obedeciendo a Dios. Dios dice
lo mismo hoy día. Este es mi hijo amado en quien
tengo complacencia, a él oí. Y Dios está agradado, Dios no
está avergonzado de la muerte, aunque es una muerte vergonzosa. Una muerte de ignominia la que
sufrió el Señor Jesucristo en la cruz del Calvario. Dios no
está avergonzado de esa muerte. Porque es la muerte del Señor
Jesucristo que ha logrado la salvación de su pueblo. Él murió
según el propósito de Dios. Así es que Dios no está, eso
no es derrota. Esa es la manera que Dios destruyó
y la única manera. Escuchen, si Dios pudiera deshacerse
del pecado de su pueblo de otra manera, lo habría hecho. La sabiduría
infinita de Dios halló el camino, halló la manera para que Dios
sea justo y a la misma vez pueda recibir a una persona que es
pecador de nacimiento, de hecho, de pensamiento. Si hubiera otra
manera, Dios no hubiera enviado a su hijo amado a este mundo.
Si pudiera el hombre ser salvo por las obras, de Balde murió
Cristo. pero solamente por la muerte
del Señor Jesucristo. Así es que Dios no está avergonzado
de la muerte del Señor Jesucristo y no está avergonzado del resultado
de la muerte del Señor Jesucristo. Él pagó la deuda completa por
todos los pecados de su pueblo y la evidencia de que Dios está
agradado en su santidad, en su justicia, es que Dios lo resucitó
a los muertos. Es la evidencia de que Dios está
agradado con el sacrificio que el Señor Jesucristo ofreció.
Dios está agradado. Ese es el testimonio que a Dios
le agrada. Y cuanto más dice nuestro texto,
procuró el predicador ayor palabras agradables. Estudiamos para ver
qué es lo que dice Dios en su palabra cerca de su Hijo. y escribir
rectamente las palabras de verdad, es decir, acomodando la verdad
a la verdad de una manera no torciendo la palabra de Dios. La religión tuerce, toma la verdad
de Dios y la tuerce para su propia destrucción. El apóstol Pablo
habló de cosas difíciles de entender, los cuales los inductos tuercen
para su propia destrucción. Pero palabras acomodando la palabra,
la doctrina de Cristo. Eso es lo que hace la persona
que es sabio. Ahora dice versículo 11, las
palabras de los predicadores del evangelio, la palabra de
los sabios son como aguijones, como clavos hincados sobre las
son la de los maestros de las congregaciones dadas por un pastor.
Clavos hincados. ¿De qué se refiere esto? Las
palabras de los predicadores son como clavos hincados. Cuando
una persona quiere establecer algo, una manera que lo establece
es lo dice una vez. y luego le dice otra vez, y lo
dice otra vez, y lo dice otra vez, dice otra vez le estás dando
al mismo clavo. El martillo le está dando al
mismo clavo. Bueno, en la construcción, en
la construcción cuando se está construyendo algo, cuando se
hizo, puso el techo, se pusieron puntales para sostener el techo
mientras estaba fraguándose el cemento y pusieron a sus puntales,
si quieren que ese puntal se quede allá, ahí es donde va a
trabajar, ahí es donde quiero que se quede, no quiero que se
esté moviendo, le pone un clavo. Pero si quieres que esté más
seguro, es decir, que no baile en circo, le pones dos clavos
y más seguro tres clavos. Y así son las palabras del predicador
que predica. Nosotros aprendemos un poquito
aquí, un poquito allá, renglón sobre renglón, línea sobre línea.
Los niños en las escuelas, se les enseña multiplicar y nos lo enseña un
día y luego después de ese día dice bueno ya te enseñé el día
de ayer te enseñé tu tabla de multiplicación tiene que venir
al día siguiente y repasan otra vez lo que vieron al día anterior
y lo repasan otra vez y así están repasando años hasta que se les
quede esto es así Así también las palabras de los predicadores,
los sabios, son como agujones. El apóstol Pablo dijo, no me
molesta escribir la misma cosa y a ustedes, a nosotros los que
oímos la palabra, ¿qué dice? Es seguro. Es seguro. A nosotros nos conviene una u
otra vez oír el Evangelio de Cristo Jesús. ¿Por qué? Para
que no seamos desviados. Para que no seamos desviados
detrás del error. Porque el error es muy sutil. Los jóvenes en una congregación
que son instruidos en la doctrina sana, para que no sean llevados. Es por eso que el Señor dio a
maestros, a evangelistas, está en Efesios capítulo 4. Versículo 11 dice, Él mismo,
hablando del Señor Jesucristo, constituyó a unos apóstoles y
otros profetas, otros evangelistas. Efesios 4, 11. Él mismo constituyó a unos apóstoles,
otros profetas, otros evangelistas y otros pastores y maestros con
este propósito de perfeccionar, de madurar. a los santos para
la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de
Cristo. Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento
del Hijo de Dios. ¿Qué es lo que estamos haciendo?
Queremos oír más del Hijo de Dios. Queremos oír más de Cristo. A un varón perfecto, es decir,
un creyente maduro. A la medida de la estatura de
la plenitud de Cristo. Vamos a alcanzar esto en este
mundo. Dios sabrá, pero la realidad
es que nunca dejamos de aprender del Señor Jesucristo. Para que
ya no seamos, es lo que dice aquí versículo 4, ya no seamos
niños fluctuantes, llevados por doquier de todo viento de doctrina,
que por estratagem de los hombres, que para engañar emplean con
astucia las artimañas del error, sino siguiendo la verdad, el
amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza. Esto es Cristo. Ahora regresamos a nuestro texto.
Ahora, hijo mío, dice. Ahora, hijo mío, dice la palabra
de Dios. A más de esto, sea amonestado. Escucha. Sea amonestado. No hay fin de hacer muchos libros
y en el mucho estudio es fatiga de la carne. Se podría continuar
hablando de la vanidad de las cosas temporales. Podríamos hablar
toda la noche de las cosas temporales, de la vanidad de ellas y la sabiduría de acordarse de
nuestro Señor, nuestro Creador, en los días de nuestra juventud.
Podríamos ir más y más y más. Pero aquí en el versículo 12
nos dicen, no hay fin de hacer muchos libros. Y en muchos estudios
es fatiga de la carne. Ahora, este es el punto. Todo
en esta vida es vanidad. Cristo Jesús es todo. Este es
el punto. El fin de todo discurso oído
es este. Teme a Dios. En resumen, esto
es lo que está diciendo. Teme a Dios, guarda sus mandamientos
porque esto es el todo del hombre. El fin, el propósito de todo
discurso es este. Nuestro lenguaje de hoy diríamos
de esta manera. Aquí está el ñollo del asunto.
Teme a Dios, es decir, honra a Dios. ¿Cómo tememos a Dios? La cosa que el hombre no hace
es no teme a Dios. Por naturaleza, el hombre perdido,
Romanos capítulo 3 nos dice, no hay temor de Dios delante
de sus ojos. Es lo que expresó Faraón cuando
Moisés vino a él y dijo lo que Jehová le había dicho, suelta
a mi pueblo para que vaya al desierto a adorar. ¿Y qué dijo
Faraón? ¿Quién es Dios para que yo le
obedezca? no reconozco a Jehová, yo no
reconozco a Él como Dios, yo no voy a hacer caso de lo que
Él dice, porque no le temo. Y es exactamente lo que el hombre
natural dice, sino en palabras lo dice en acción, porque la
palabra de Dios no es una sugerencia, es Benacristo, Benacristo. Viene con poder, viene en voz
de mando del Señor de señores y Rey de reyes. No es una invitación. El Señor te dice ven. Ven. Dice la persona, bueno, yo no
sé si soy suficientemente pecador o si lo siento. ¿Qué tiene que
ver eso? No sé si siento suficiente que creo. ¿Qué tiene que ver
eso? El mensaje es ven, tal como estás. Pero la persona quiere atribuir
o quiere ponerle algo de su parte. Eso es rebelión en contra de
Dios. Es rebelión en contra de Dios. Él dice ven. No es una
sugerencia. Teme a Dios significa honra a
Dios. Significa, cree a Dios. Dice
la palabra de Dios, el que a mí viene, no le echo fuera. ¿Acaso
se atrevería la persona a decir, yo no creo que Dios me vaya a
recibir? Estás diciendo que Dios es mentiroso.
Estás agravando tu situación, ¿verdad? Pero eso es lo que el
hombre dice. Cuando no cree, está diciendo,
yo no, tú, Dios, no eres digno de que yo crea tu palabra. Tú,
Dios, no eres digno de que yo confíe en ti. ¿Qué afrenta? ¿Qué afrenta contra Dios? Creer a Dios. Temer a Dios es
honrar a Dios. Honramos a Dios cuando honramos
a su Hijo, el Señor Jesucristo. El que no honra al Señor Jesucristo,
no honra a Dios el Padre. Dios el Padre, Dios el Hijo,
uno son. El Señor Jesucristo es uno con
Dios el Padre. Y la única manera de honrar al
Dios invisible, Dios verdadero, Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu
Santo, esos tres, la única manera de honrar a Dios es creer a Dios,
creer el testimonio de Dios acerca de su Hijo, el Señor Jesucristo,
venir a Él y postrarse delante de Él. Si nada más sabes de Dios,
sabes esto. Y es suficiente. Y es suficiente. Una persona, de hecho, una persona
que cree en el Señor Jesucristo, sabe lo que tiene que saber.
Sabes todo lo que dice la Biblia. Tal vez no puedas decir o recitar
o citar algo, pero si tú crees en el Señor Jesucristo, tienes
la sabiduría de Dios. Teme a Dios, es decir, cree. ¿Qué significa guarda sus mandamientos?
Creer a Dios es temer, honrar al Hijo, guarda sus mandamientos.
Este es el mandamiento de Dios que creamos, que creamos. Este es el mandamiento que Dios
nos ha dado, que creamos en su Hijo, el Señor Jesucristo. Esto
es lo que claramente está revelado en la palabra de Dios. en primera de Juan capítulo tres
versículo veintitrés y este es su mandamiento que
creamos en el nombre de su hijo Jesucristo y nos amemos unos
a otros como nos ha mandado creer creamos en su hijo el señor Jesucristo
es el mandamiento de Dios cree a Dios Entonces, el fin del discurso
es esto, honra a Dios. Cree en el Señor Jesucristo,
porque esto es todo del hombre, dice versículo 13. Esto es todo
del hombre. En otras palabras, todo tu deber
está envuelto en esto. Nadie debe de pensar que va a
ser esto y lo otro grande por Dios si primero no cree a Dios.
Si una persona no cree en el Señor Jesucristo, no cree a Dios,
todo lo que haga supuestamente en el servicio de Dios es pura
abominación. Sin fe. ¿Qué dice la palabra
de Dios? Sin fe. Es imposible agradar
a Dios. Sin creer a Dios, sin venir al
Señor Jesucristo, no importa que es lo que haga el hombre.
Esa persona todo lo que hace es pura obra de maldad. Así es que el primer punto es
esto, cree en el Señor. En esto es todo el hombre y en
esto va a ser juzgado el hombre. Todos nosotros, todos los hombres
por naturaleza, nacimos pecadores por naturaleza, cometemos, hemos
cometido pecado y cometemos pecado. Pecados de acción, pecados de
pensamiento, pecados de comisión, pecados de omisión y pecados
de ignorancia. Somos pecadores, es lo que hacemos.
Un pecador es una persona que todo lo que hace es pecar. Somos
pecadores. Pero el punto del juicio va a
ser sobre esto. ¿Qué piensas de Cristo? ¿Qué
piensas de Cristo? Es Cristo. Has creído. El que
cree, tiene vida eterna. Punto. El que rehúsa creer, no
verá la vida. No verá la vida. Aquí está todo
el deber del hombre. Crea a Dios. Aquí está la condenación, dijo
el Señor Jesucristo. La luz vino al mundo y los hombres
amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran
malas. No, el hombre quiere hacer algo, quiere aportar algo. Quiere
hacer algo de su parte. Eso es pura, puro pecado. El
Señor Jesucristo dijo, apartados de mí, hacedores de maldad. Todo
que ustedes están diciendo que hicieron en mi nombre, hacedores
de maldad. No creyeron en mí, no confiaron
en mí. Dice el versículo 14, porque
Dios traerá toda obra a juicio. Juntamente con toda la cosa encubierta,
sea buena o sea mala. Las cosas están desnudas delante
de Dios con quien tenemos que ver. Dios va a traer, no sirve
de nada decir, yo tengo una profesión de fe. Si una persona no ha creído a
Dios, si no está confiando en el Señor Jesucristo, todas sus
obras son malas. Todas sus obras son malas. Por
tanto, busca a Dios. Yo vengo ahora. Yo quiero venir
ahora. Pero tú eres pastor, tú eres
predicador. No me sirve de nada la profesión
de ayer. No me sirve de nada. Nada de
lo que he hecho ayer. Yo quiero venir al Señor Jesucristo
ahora. ¿Puedes tú venir ahora? Eso es
la vida. ¿A quién viniendo? Viniendo,
¿verdad?
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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