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Cody Groover

Esperando la venida de nuestro Señor

1 Thessalonians 5:1-11
Cody Groover February, 17 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover February, 17 2016

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Quiero recordarles que el próximo
miércoles, el hermano Todd Nyberg va a estar aquí, pastor de la
iglesia en Lexington, Kentucky, y él va a estar aquí con nosotros
ese miércoles. Está en oración acerca de esta
visita que él viene a visitarnos. Pidan al Señor que Él bendiga
el mensaje que Él nos trae. Próximo miércoles a las siete
de la noche. En esta noche pido que abra sus
Biblias conmigo al libro de Primera de Salonicenses. Primera de Salonicenses,
capítulo cinco. La semana pasada, vimos el capítulo
cuatro donde el apóstol Pablo nos habla palabras consoladoras
a su pueblo acerca de la venida del Señor Jesucristo de cómo
es que nosotros los que hemos quedado cuando el Señor Jesucristo
vuelva seremos transformados pero no antes de la resurrección
de los que durmieron en el Señor Jesucristo y así nos uniremos
con el Señor Jesucristo o reuniremos con el Señor Jesucristo en el
cielo para así estar con Él por toda la eternidad. Y luego en
el último versículo de capítulo 4 dice, por tanto, alentaos los
unos a los otros con estas palabras. El Señor Jesucristo viene. Estamos en este mundo de paso. Este no es nuestro hogar. Esta
no es nuestra esperanza. Nuestra esperanza es de estar
con el Señor Jesucristo en su gloria y disfrutar de él por
toda la eternidad. Esta es nuestra esperanza. No
estamos aquí simplemente... Si en este mundo, dice el apóstol,
solo tenemos esperanza, somos los más dignos de conmiseración.
Pero nuestra esperanza es una esperanza viva por la resurrección
de los muertos del Señor Jesucristo. Y ahora en el capítulo 5 de 1
Tessalonicense dice, Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones,
no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba, porque
vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así
como ladrón en la noche. que cuando digan paz y seguridad,
entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores de
la mujer en cinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis
en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.
Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día, no somos
de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los
demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen
de noche duermen y los que se embriagan de noche se embriagan.
Pero nosotros que somos del día seamos sobrios, habiéndonos vestido
con la coraza de fe y de amor, con la esperanza de salvación
como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios
para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro
Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que, ya sea
que velemos o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual,
animaos unos a otros y edificaos unos a otros, así como lo hacéis. Otra palabra de consuelo. Otra
palabra de consuelo para las personas, los hermanos en Cristo
Jesús, el pueblo de Dios que está en este mundo, en pruebas
y dificultades, en una verdadera batalla. El apóstol escribe sobre
la venida del Señor Jesucristo. Escribe acerca de la rapidez
cuando él aparezca como ladrón en la noche y de la necesidad
que tenemos, la necesidad que tú y yo tenemos. Si somos creyentes,
si somos hijos del día, si somos creyentes, necesidad de vigilar
o estar velando, esperando, anticipando la venida del Señor Jesucristo.
Entonces el apóstol nos exhorta a todas nuestras responsabilidades
y obligaciones para con el Señor y responsabilidades y obligaciones
para con los unos hacia los otros. Y luego el apóstol Pablo en el
capítulo cinco termina con una oración para todos los creyentes. Bueno, bueno, aquí en versículo
uno dice, pero acerca de los tiempos y de las ocasiones no
tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Escribir a
los creyentes que Cristo viene está por demás. El creyente que
ha creído a Dios sabe esto y es por eso que lo dice. Es verdad
que en la predicación del evangelio, el evangelio es la muerte del
Señor Jesucristo, la sepultura del Señor Jesucristo y la resurrección
del Señor Jesucristo conforme a las escrituras. No simplemente
la muerte, la sepultura y la resurrección, sino conforme a
las escrituras. Es decir, todo lo que el Señor
Jesucristo hizo. Cuando él vino aquí a la tierra,
cuando vivió aquí en la tierra, cuando murió, Y cuando resucitó
es conforme a la palabra de Dios en el Antiguo Testamento. Ese
es el Evangelio. Él resucitó a los muertos. Él
ascendió a la gloria. Estas son buenas nuevas para
ti y para mí. Si crees en el Señor Jesucristo.
Porque las buenas nuevas son estas. Él quitó el pecado de
su pueblo. ¿Has creído a Dios? ¿Has creído
en el Señor Jesucristo? Entonces, delante de Dios, por
la obra del Señor Jesucristo, no tienes pecado. Esas son buenas
nuevas. La ira de Dios ya pasó. El juicio
de Dios ya pasó. Y ahora lo único que esperas
es que el Señor Jesucristo complete aquello que Él comenzó. Que Él
termine. escribir estas cosas es lo que
el señor Jesucristo dijo allá en en Juan capítulo catorce en
Juan capítulo catorce el señor Jesucristo dice no se turbe vuestro
corazón no no te turbes cuando piensas en tu debilidad cuando
piensas en tu tu naturaleza tu pecaminosidad el apóstol Pablo
dice ay de mí miserable de mí quien me librará de este cuerpo
Bueno, el hecho de que eres miserable, es decir, el Espíritu Santo está
en ti y hay una verdadera batalla. El hecho de que esa batalla es
real, es indicación de que eres de Dios, eres hijo de Dios. Los
incrédulos no tienen esa batalla. Si hay solamente una naturaleza,
entonces esa naturaleza no se está peleando. Pero cuando hay
las dos naturalezas, cuando una persona ha nacido de Dios, hay
un verdadero conflicto. Y cuando estamos decaídos, estamos
tristes, y pensamos, no voy a llegar, no voy a llegar. El Señor Jesucristo
dice, no te turbes, no se turbe vuestro corazón. Ustedes creen
en Dios, creen también en mí. Pon tu confianza en Dios. No
vayas a creer en Dios aparte de Cristo Jesús. Aparte de Cristo
Jesús, Dios es un fuego consumidor. Los demonios creen y tiemblan,
pero no son salvos. Cree en el Señor Jesucristo.
Confía en Él. Y Él dice, en la casa de mi padre,
versículo 2 de Juan 14, muchas moradas hay. No es que esté construyendo
nuevas moradas. ¿Entienden eso? El Señor Jesucristo
no está allá con su martillo y clavo construyendo. El lugar,
Él lo preparó cuando Él fue a la cruz del Calvario. Y todos aquellos
que van a estar allá en la gloria, sus nombres ya fueron escritos
antes de la fundación del mundo. Pero lo que está diciendo es,
hay muchos lugares. No hay nada de sobra, eso sí.
No hay ningún lugar de sobra. Pero no hay ninguno que va a
estar vacío. Todos aquellos por los cuales Cristo murió van a
estar presentes. Ninguno se perderá. En la casa
de mi padre muchas moradas hay. Si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho. No hay solamente 144.000. 144.000 representa un número
finito, es decir, un número definido de un número que nadie puede
nombrar, como las estrellas del cielo. Pero es definido. Es decir, nadie está sorprendiendo
a Dios cuando cree. Cuando una persona cree a Dios,
Dios no está sorprendido y dice, ah, no sabía que ibas a creer,
mejor escribo tu nombre en el libro. Así, así lo presenta la
religión falsa. Y luego si te portas mal, tacho
tu nombre. Dios no ha dejado la salvación
del hombre. Dios no ha dejado la gloria de
su nombre. al capricho del hombre o la habilidad
del hombre él va a salvar a su pueblo llamará su nombre Jesús
porque él salvará a su pueblo de sus pecados yo voy pues a
preparar lugar para vosotros como dije el lugar está preparado
por la muerte del Señor Jesucristo el cielo ahora está abierto para
su pueblo por la muerte del Señor Jesucristo y si me fuera y os
preparar el lugar vendré otra vez y os tomaré a mí mismo Para
que donde yo estoy, vosotros también estáis. Ese es el cielo.
Donde está el Señor Jesucristo, ese es el cielo. Él dijo, yo voy a regresar. Yo
voy, pero yo voy a volver. En Hechos capítulo 1, versículo
10, los ángeles dijeron, este mismo Jesús que habéis visto,
este mismo Jesús va a venir, va a regresar. Hechos 1, 10 dice, Y ahí estando ellos con los ojos
puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, y aquí se pusieron
junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales
también les dijeron, varones galileos, ¿por qué estáis mirando
al cielo? Este mismo Jesús que ha sido
tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto
ir al cielo. Él va a descender del cielo. Bueno, Escribir entonces a los creyentes
que Él viene, pues está por demás. Esta es nuestra esperanza. Es
lo que hemos creído de Dios. Escribir que los muertos van
a resucitar, está por demás. Porque Cristo resucitó, nosotros
vamos a resucitar. Cristo dijo, yo soy la resurrección
y la vida. Yo soy la causa de que hay resurrección. y que los creyentes vivos van
a ser transformados en su semejanza. No es necesario. No es necesario. Ellos creen esto. Son palabras
de consuelo para nosotros. Escribirlo. Qué bueno que el
Espíritu Santo le inspiró a escribirlo. Porque si no lo escribió, ¿dónde
lo vamos a tener? Es decir, nosotros recibimos consuelo de la palabra
de Dios que está escrita. Nos consuela cuando se acerca
nuestra hora para morir. Nos consuela cuando nuestros
seres queridos ha llegado su hora y nos alienta en las pruebas
y en las dificultades. Pero escribir sobre estas cosas,
escribir sobre lo que ocurrirá cuando acontezca, es decir, ¿cuándo
va a ser esto? ¿Cuándo va a venir el Señor Jesucristo? Bueno, no tiene caso que se escriba
acerca de esto porque nadie lo sabe. Es lo que dice. Sería pura especulación por parte
del apóstol Pablo. Y si bien el apóstol Pablo no
tenía instrucciones de cuándo va a venir el Señor Jesucristo.
El Señor Jesucristo dijo viene como ladrón en la noche. Suficiente,
¿verdad? Suficiente. Nadie va a saber.
Nadie va a saber el día o la hora o la estación. En Mateo
capítulo 24. Mateo capítulo 24. De cierto, versículo 35 y 36,
el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero el día y la hora nadie sabe,
ni aun los ángeles del cielo, sino solo mi padre. Nadie lo
sabe, nadie lo sabe, nadie lo puede saber. Y el verdadero creyente
se contenta con eso. Nos contentamos con eso. Sabemos
que estamos en las manos del Señor, que Él viene y no nos
ha dicho cuándo. Ahora, ¿cuál es nuestra responsabilidad
a esto? Velar. Velar. Ahora nuestro texto
otra vez en capítulo cinco. Primero te solicito cinco. Acerca
de los tiempos y de las ocasiones no tenéis necesidad, hermanos,
que yo os escriba, porque vosotros sabéis No es necesario que te
escriba porque ustedes saben perfectamente que el día el Señor
vendrá así como ladrón en la noche. Será cosa repentina, inesperada,
y va a tomar al mundo de los incrédulos por sorpresa como
un ladrón en la noche. Nadie espera a un ladrón. Lucas
capítulo 12. Todos están dormidos, nadie espera
a un ladrón. Me ha tocado en dos ocasiones. Llegan los ladrones. Yo no sé
que vienen. Y créanme, si supiera que vienen,
estaría yo esperándolos. Pero Lucas capítulo 12, Lucas
capítulo 12, versículo 35. Esto es lo que nosotros debemos
hacer, estar ceñidos vuestros lomos y vuestras lámparas encendidas. Y vosotros sed semejantes a los
hombres que aguardan que su Señor regrese de las bodas, para que
cuando llegue y llame, le abran enseguida. Bienaventurados aquellos
siervos a los cuales su Señor cuando venga haya velando de
ciertos días, digo, que se ceñirá y hará que se sienten a la mesa
y vendrá a servirles, y aunque venga a la segunda vigilia y
aunque venga la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados
son aquellos siervos. Pero sabed esto, que si supiera el padre de familia a
qué hora el ladrón habría de venir, velaría ciertamente y
no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, estad preparados,
porque a la hora que no pensáis, el hijo del hombre vendrá. va
a venir como ladrón en la noche. Nadie lo va a esperar. Es decir,
nadie va a saber que él viene. Nos dice aquí en nuestro texto,
en capítulo cinco, versículo tres, que viene como una mujer
que cuando digan paz y seguridad, paz y seguridad, entonces vendrá
sobre ellos destrucción repentina. El mundo, la religión, la mente
carnal siempre va pensando que las cosas van mejorando. Hay
hombres que piensan que va a haber una utopía, la utopía aquí en
la tierra, que va a haber paz y tranquilidad. Y cuando digan
paz y tranquilidad, cuando todos estén felices, contentos, en
paz, tienen buena salud para muchos años venideros, Entonces,
repentinamente viene la muerte. Recuerden, la segunda venida
del Señor Jesucristo es una de dos ocasiones. Cuando venga el
Señor Jesucristo en su segunda venida, o cuando el Señor venga
y te llama a su presencia. De cualquiera de los dos, este
mundo ya se te acabó para ti. Tú ya no estás en este mundo,
¿verdad? Repentinamente, y después de la muerte, el juicio, la avenida
del señor el juicio como los días de no es que las personas
estaban casándose dándose en casamiento y vino cuando vino
la el señor entró no en la arca el señor cerró la puerta y después
de que cerró la puerta cayó la lluvia así también cuando el
último de los redimidos se ha traído en Cristo Jesús a la seguridad
del arca, Cristo Jesús. Entonces, la puerta está cerrada,
nadie más se va a colar. La puerta, Dios la abrió y Dios
la cerró. Y ya nadie más va a entrar. Los incrédulos, descuidados e
indiferentes van a ser sorprendidos, arrollados por el turbión Y no
va a haber escape, nos dice aquí, no escaparán. No hay lugar de
escape, no hay lugar de seguridad. Ahora, versículo 4. Mas vosotros,
hermanos, no estáis en tinieblas. No estáis en tinieblas acerca
de estas cosas, no estáis para que aquel día os sorprenda como
ladrón. ¿De qué está hablando? Nadie
sabe cuándo va a venir, pero si tú lo estás anticipando, lo
estás esperando. Estás esperándolo. No te va a
tomar como ladrón. Viene el Señor Jesucristo. Sabes
que viene. Lo estás esperando. No te toma
como ladrón en la noche. La comprensión del hombre natural
está entenebrecida en relación al verdadero conocimiento de
Dios. Vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas. El hombre
natural está en tinieblas. no tiene conocimiento del Dios
vivo y verdadero. No tiene conocimiento de su naturaleza
pecaminosa. Si conociera a Dios, sabría que
es pecador. Huiría al Señor Jesucristo al
lugar de refugio. No sabe el camino de la salvación
por Cristo Jesús. Por su muerte, por su justicia,
no saben, están en tinieblas. Y no saben que el Señor Jesucristo
vuelve. Vuelve. Es cosa certísima. Y no saben nada de la gloria
eterna que espera a los que le aman y la condenación para aquellos
que rehusan creer el Evangelio. Vean lo que dice Efesios capítulo
4. Efesios capítulo 4. Versículo 17. Esto, pues, digo y requiero en
el Señor que ya no andéis como los otros gentiles que andan
en la vanidad de su mente. Teniendo el entendimiento entenebrecido
acerca de Dios, acerca de sí mismos, acerca de la el camino
de la salvación, están entenebrecidos, no andes, no andemos como esos
que están entenebrecidos. andan en la vanidad de su mente,
teniendo el entendimiento entre envejecido, ajenos de la vida
de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de
su corazón, los cuales, después que perdieron toda sensibilidad,
se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase
de impureza. Mas vosotros, hermanos, no habéis
aprendido hacia Cristo. Esto no es lo que el Señor Jesucristo
nos enseña. No habéis aprendido así a Cristo. Hemos sido trasladados por la
gracia de Dios del reino de tinieblas al reino de su Hijo amado. Hemos sido iluminados por el
Espíritu Santo. No estamos en tinieblas. Así
que vivimos con la expectativa. Como dice allá en 1 Tessalonicenses
1. Versículo nueve dice porque ellos
mismos cuentan de nosotros la manera que nos recibiste y cómo
os convertiste desde los ídolos a Dios para servir al Dios vivo
y verdadero y esperar de los cielos. Esa es una de las características
del creyente está esperando al Señor Jesucristo. Esperar de
los cielos a su hijo, al cual resucitó a los muertos, a Jesús,
quien nos libra de la ira venidera. Ahora nuestro texto, nosotros
el creyente no está en tinieblas acerca de estas cosas. El creyente
ha sido iluminado, ha sido enseñado por el Espíritu Santo. Hemos
sido instruidos por Dios, que es lo que la realidad de las
cosas. Dice versículo cinco, porque
vosotros sois hijos de luz. Hijos de luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las
tinieblas. Por tanto, no durmamos como los
demás, sino velemos y seamos sobrios. El apóstol Pablo dice
que somos hijos de luz. Es decir, Dios nos ha dado entendimiento. Vean lo que dice según el Tesalonicenses,
capítulo, perdón, según el Corintios, capítulo cuatro. Dios nos ha
dado entendimiento. Sin el entendimiento que Dios
da, los hombres están en tinieblas. Versículo tres, ¿dónde está el
entendimiento? El entendimiento que Dios nos
ha dado está en su evangelio, está en Cristo Jesús. En Cristo
Jesús están revelado toda la verdad de Dios, toda la verdad
del hombre, toda la verdad acerca de lo que está por venir en Cristo
Jesús. En él están escondidos todos
los misterios. Tesoro. Ahora, si vuestro evangelio,
si nuestro evangelio está aún encubierto entre los que se pierden,
está encubierto. Es decir, el evangelio no es
cosa. No es cosa. Es decir, no estamos
hablando en un lenguaje. Que nadie sabe. estamos hablando
español. En este caso estamos hablando
español. Pero el Evangelio se predica en todo el mundo en el
lenguaje de las personas que están escuchando. Pero aún así, con oír las palabras,
no lo reciben, no lo entienden. ¿Por qué? Porque está encubierto. Están en tinieblas. Tratan de
ajustar la palabra de Dios a su entendimiento entenebrecido.
Tratan de ajustar lo que leen aquí con su intelecto, que es
contrario a lo que Dios ha revelado. Entendimiento. Si nuestro evangelio está en
un encubierto, entre los que se pierden está encubierto, en
los cuales el Dios de este siglo cegó el entendimiento de los
sincrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria
de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Hay dos maneras de entender ese
versículo cuatro. Está escrito con Dios minúscula. El Dios de este siglo es el Dios
de este mundo. Se puede entender de esta manera,
Satanás los cegó. Pero también el único Dios de
este mundo es el único Dios vivo y verdadero. Y también se puede
entender, Dios los cegó. Dios los cegó. Él es soberano
en la salvación. A los que quiere dar vida, da
vida. A los que quiere dar luz, da luz. Y a los que no quiere,
los ciega. Dios les envía un poder engañoso
para que crean la mentira, dice el apóstol. Dios de este siglo cegó el entendimiento
de los sincrédulos para que no les resplandezca la luz del Evangelio
de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque
no nos predicamos, es lo que está diciendo el apóstol, no
estamos predicando nosotros mismos, son fábulas artificiosas, o ideas
de hombres, y no nos estamos predicando nosotros mismos. sino
a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor
de Jesús. Porque Dios que mandó que de
las tinieblas resplandezca la luz, es el que resplandeció,
¿dónde? En nuestros corazones, en el
corazón de su pueblo. para la iluminación, ahí está
la palabra, el entendimiento, la iluminación del conocimiento
de la gloria de Dios, ¿dónde? En la cara de Cristo Jesús, en la faz de Cristo Jesús. Somos,
en otras palabras, somos los creyentes, persona iluminada,
Su comprensión ha sido iluminado por el Espíritu Santo sobre la
persona y la obra del Señor Jesucristo. No somos ignorantes de quién
Él es. No somos ignorantes de qué es
lo que Él hizo. Somos hijos del día, es decir,
del evangelio, en distinción a hijos de la noche, que es la
tradición y la religión de hombre. Entonces dice aquí el apóstol
en nuestro texto, en versículo 6, por tanto, no durmamos. Seamos sobrios. Sobrios, no durmamos. No estemos somnolientos o cabeceando. en un estado de ánimo decaído,
un espíritu indiferente como los que no creen, como los que
no creen. No seamos entonces llevados por
los cuidados y preocupaciones de este mundo, sino pongamos
sentinela, pongamos guardia a nuestro corazón, guardia a nuestra fe. Estamos corriendo una carrera.
El apóstol Pablo dice nadie gana esa carrera si no cruza la meta.
Que comenzaste a creer eso es. Es importante. Pero ¿quiénes
son los que son salvos? Los que terminan. Los que mueren
en la fe. Nadie recibe galardón que no
termina. Termina la carrera. No durmamos,
pongamos centinela. Dice no durmamos, no durmamos
como los demás, sino velemos y seamos sobrios por los que
duermen de noche. Duermen los que se embriagan
de noche, se embriagan. Cuando dice que seamos sobrios
y aquí habla de embriagarse, está hablando del alcohol. No,
no está hablando del alcohol. Cuando dice aquí no durmamos
y cuando dice no nos embriaguemos, no está hablando del sueño natural. No está hablando del sueño natural.
Y no está hablando de la embriaguez por el vino, o la cerveza, o
el alcohol, cualquiera. Sino que habla de un estupor
mental. Habla de una estupor mental,
una estupor mental que se olvida de Dios, que se olvida de las
cosas, que descuida, que descuida su relación con el Señor. Somos
hijos de Dios y continuamos hasta el fin. Nadie debe decir, cruzarse
de los brazos y decir, bueno, ya soy salvo, ya sé que no importa
qué es lo que haga, yo soy salvo. Si esa es la actitud, esa persona
tal parece que no es creyente, pero cuando menos está durmiendo. Cuando menos está embriagado,
está embriagado por las cosas materiales. Las cosas materiales,
no podemos servir a Dios y a las riquezas, sabemos esto. Las cosas
materiales pueden embriagarnos. Si descuidamos, por ejemplo,
el venir aquí a adorar. Es simplemente capricho o lo
necesitamos. Lo necesitamos. Lo necesitamos. Primeramente porque nos animamos
los unos a los otros. Es lo que dice al final de esto.
Nos animamos los unos a los otros. Yo soy pecador. y yo necesito
la gracia del Señor Jesucristo, yo necesito ser salvo. Yo sigo
viniendo al Señor Jesucristo, yo vengo ahora. Y tú eres pecador. Y sigues viniendo al Señor Jesucristo,
si has venido, si has venido. No durmamos, no nos embriaguemos,
no significa sueño natural o la embriaguez en vino, sino ese
estupor mental que se olvida de Dios, se olvida de las cosas
espirituales entregándose a sí mismo para satisfacer los vicios,
satisfacer materialismo. Es estar embriagado por las cosas
que después de todo van a pasar. van a pasar. El mundo y las riquezas,
este mundo va a acabar. Y uno está jugando con eso. Seamos obvios, si hay algo que
sabes que no va a durar, ¿por qué te vas a poner todo tu afecto
en eso? Sabes que no va a durar. Si tienes
una flor, la flor más hermosa que haya habido, pueda haber
en el mundo, imaginas que alguien te traiga una flor y estés tan
enamorado de esa flor, tan entregado a esa flor y alguien te viene y te dice,
vas a ser muy desilusionado porque aquí a poco esa flor se va a
marchitar y va a morir y entonces ¿qué? Puso todo su interés en
eso que se va a va a desvanecer. Pues así son las cosas de este
mundo, pero el hombre puede estar embriagado de las cosas de este
mundo. Estas cosas son la vida del incrédulo,
la vida del incrédulo, porque son hijos de tinieblos, no tienen
otra cosa, en eso están. Pero el pueblo de Dios somos
de la luz en el entendimiento y de día en la revelación. Estamos en una verdadera lucha,
una guerra constante en guardia contra el mal, en guardia contra
el mal que está afuera. ¿Y cuál es el más peligroso?
El que está adentro. El enemigo más peligroso es el
que tienes cerca. El enemigo que tienes cerca,
el enemigo más peligroso soy yo. el enemigo más peligroso. El hombre que está provisto de
la fe, de la esperanza y el amor, no va a ser hallado faltando
o deseando esa persona que cree en el Señor Jesucristo. El creyente en la palabra de
Dios es representado como un soldado preparado para enfrentarse
al enemigo, preparado también para el regreso. del Señor Jesucristo. Otra vez en nuestro texto, versículo
nueve, pero nosotros, versículo ocho, pero nosotros
somos de día, seamos sobrios, habiéndonos vestido de la coraza
de la fe y de amor, con la esperanza de salvación como yelmo. Estamos
listos para esta batalla, esta guerra. Dice versículo nueve,
porque no nos ha puesto Dios para ira. Dios no nos escogió
para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro
Señor Jesucristo. El pueblo de Dios fue escogido
en Cristo Jesús no para ser destruido en la ira, no para sufrir el
juicio, el castigo del juicio, sino para que podamos obtener
la salvación. La elección es para salvación. No nos ha puesto, podrían leerlo,
no nos ha escogido Dios para ira. La elección no es para perdición. Los que presentan la elección
de esta manera están torciendo la palabra. Estamos diciendo
que los que son escogidos todos están bajo ira por naturaleza,
es decir, en nuestras acciones. En nuestras acciones, todos debemos
deuda a la santa ley de Dios. Pero Dios, cuando escogió a su
pueblo en Cristo Jesús, no fue para la ira. Los escogió en Cristo
Jesús para salvación, para alcanzar la salvación por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Dios nos escogió en él. Versículo
10 dice, quien murió por nosotros. Para que ya sea que velemos o
que durmamos, es decir, ya sea que estemos vivos cuando él vuelva,
o ya sea que hayamos muerto cuando volvemos, vivamos juntamente
con él. Dios no es Dios de los muertos.
Dios es Dios de los vivos. El que cree en el Señor Jesucristo
ahora mismo tiene vida eterna. Y Dios no nos escogió, no nos
puso para ira, sino para alcanzar la salvación. ¿Por qué dice alcanzar
la salvación? Hay un sentido en que cuando
Dios escogió a su pueblo en la eternidad, su pueblo fue salvo
entonces, en la mente y el propósito de Dios, porque Dios es soberano,
porque Dios no cambia. porque Dios es santo, justo.
Y cuando él escogió a su pueblo y lo puso en las manos del Señor
Jesucristo, lo puso en Cristo, esa persona en la mente y el
propósito de Dios ya fue sábado. Es decir, ¿quién va a detener
la mano de Dios y decirle qué haces? ¿Quién puede frustrar
el propósito de Dios? ¿Hay alguien que pueda frustrar
el propósito de Dios? Cuidado. Si hay alguien que puede
frustrar el propósito de Dios, es más poderoso que Dios. Adóralo
a él. ¿Verdad? Pero él es todopoderoso,
el Señor Jesucristo. Y nada puede frustrar su propósito
de él. Así es que cuando Dios escogió,
fue salvo su pueblo. Pero luego el pueblo vino a este
mundo, creó a Adán y a Adán pecó y toda la raza humana cayó en
el pecado, y todo su pueblo escogido en Adán, que estaba en la raza
humana, cayó juntamente con Adán. Era necesario que el eterno Hijo
de Dios venga a este mundo. Se ha hecho carne, obedezca la
ley y luego vaya a la cruz del Calvario para pagar esa deuda.
Cuando Él hizo eso, Con un solo sacrificio, él hizo perfectos
para siempre a los escogidos. Entonces, en ese sentido, en
ese tiempo cuando Cristo murió, su pueblo, él pagó la deuda por
su pueblo, ya no debe pecado. Gloria a Dios, todos mis pecados
pasados, presentes y futuros ya fueron pagados por el Señor
Jesucristo. dice una persona, no puedes decir
eso porque la gente va a salir a pecar más. No así aprendiste
a Cristo. Eso no es lo que te enseña la
gracia de Dios. Bueno, en ese sentido fuimos salvos cuando
Cristo murió, pero tú y yo no estábamos acá. Y el hombre por
naturaleza no ama a Dios. Está muerto en delitos y pecados.
Hay el tiempo en que el Espíritu Santo toma la palabra de Dios
que es predicado y la aplica. Es decir, da vida, hay una nueva
creación. Dijo el Señor Jesucristo Nicodemo,
es necesario nacer de nuevo. Si no naces de nuevo, no puedes
ver el reino de Dios. Es el Espíritu Santo que da vida
espiritual a los hombres que están, él los dio vida cuando
estaban muertos en vuestros delitos y pecados. Esta es la vida de
Dios. Es la vida que no puede ser apagada. Es la vida de Dios. Si Dios te
lo dio, no te lo quita. Las dones de Dios son irrevocables. Si Dios te lo dio, el que comenzó
en ti la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Si
tú eres autor de tu salvación, vas a perecer. Pero si él es
el autor, entonces él también es el consumador. y no puedes
perecer, no vas a morir. Pero el Espíritu Santo da vida,
es decir, te da el conocimiento de lo que Dios hizo en la eternidad,
te da el conocimiento de lo que el Hijo hizo en el tiempo y te
da el conocimiento. Por darte vida, la evidencia
de eso es que crees a Dios, la fe. No crees para ser salvo,
crees porque ya eres salvo. Y en ese tiempo, cuando crees,
pero todavía no has llegado. Y es por eso que dice, no nos
ha puesto Dios para ir, sino para alcanzar salvación. Hay
una salvación todavía por por delante. Cuando cuando el Señor
Jesucristo nos nos salvó, nos redimió, no nos redimió simplemente
espíritu. Y no solamente espíritu y alma,
sino espíritu, alma y cuerpo. Es decir, vamos a alcanzar esa
salvación. Cuando la resurrección de los
muertos, vamos a alcanzar esa resurrección con un cuerpo como
la del Señor Jesucristo. Cuerpo glorificado. No nos ha
puesto para él, sino para alcanzar. En ese sentido, todavía no hemos,
no hemos llegado. Estamos esperando, somos salvos
en esperanza. Estamos esperando ese día glorioso. cuando el Señor Jesucristo venga
por nosotros. Por medio, y esto es por medio
de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para
que ya sea que velemos o durmamos, vivamos juntamente con él. Ese es el propósito de Dios.
Dios amó a su Hijo que El propósito de Dios es tener una multitud
tan grande que nadie puede contar igual a su hijo. Dios ama al hijo, al Señor Jesucristo,
y el propósito de Dios es que él va a tener una multitud como
las estrellas del cielo, igual a su hijo, semejante con esa
gloria. Ahora dice el versículo once,
por lo cual debemos consolarnos, animaos los unos a los otros.
Cuando estemos decaídos o cuando estemos nosotros en esa cabeceando
o somnolientos o estemos embriagados, animémonos los unos a los otros.
Cuando estemos mirando las cosas materiales y no poniendo las
cosas en su debido orden, debemos considerar todas las cosas en
este mundo como las vamos a considerar en aquel día. Por lo cual, animaos
unos a otros, edificaos unos a otros. Así como lo hacéis,
síguelo haciendo. Así como animas el uno al otro,
sigue animando. Así como lo haces, síguelo haciendo.
¿Cómo nos animamos los unos a los otros? ¿Cómo nos edificamos los
unos a los otros? Con estas palabras, con la palabra
de Dios. Podemos levantarnos, es decir,
podemos alentarnos, en la comunión, ¿verdad? Nos alentamos los unos
a los otros. Es un aliento para cada uno de
nosotros mirar la cara de nuestros hermanos en el servicio. Nos
vemos. Y yo veo la gracia de Dios es
suficiente. La gracia de Dios es suficiente.
Nos animamos. nos animamos en la adoración,
nos animamos, ¿verdad? Nos animamos y en la oración
y en la enseñanza, en la predicación. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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