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Cody Groover

Consuelo para el creyente

1 Thessalonians 4:13-18
Cody Groover February, 10 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover February, 10 2016

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Muy bien. Ahora, en esta noche,
pido que abra sus Biblias conmigo libre de Primeretes Salonicenses,
donde hemos estado estudiando. Primeretes Salonicenses, capítulo
4. En el principio del capítulo
cuatro, el apóstol Pablo está escribiendo a nosotros, la iglesia
del Señor Jesucristo, a estos tesalonicenses y a nosotros,
de cómo debemos nosotros conducirnos para agradar a Dios y abundar
más y más en ello. Dice versículo uno, por lo cual,
por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús
que de la manera que aprendiste de nosotros como os conviene
conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Cómo agradar a Dios. Y aquí en
esta noche ya vimos los primeros 12 versículos en una semana anterior,
pero ahora vamos a ver del versículo 13 al versículo 18. de cómo debemos nosotros conducirnos
para agradar al Señor, es decir, no ser, no deshonrar al Señor
Jesucristo en el tiempo de la muerte. No deshonrar al Señor
Jesucristo con nuestro dolor, nuestra angustia. Tener dolor
cuando un ser querido nuestro muere es natural, es natural. pero tener sobremanera dolor
o no tener consuelo, no querer ser consolado, de una manera,
deshonra al Señor Jesucristo. Y es lo que vemos aquí en 1 Tessalonicenses
capítulo 4, comenzando en el versículo 13, el apóstol Pablo
habla de la venida del Señor Jesucristo y el consuelo que
tenemos nosotros. el consuelo que cada creyente
tiene con respecto a la muerte. La muerte no es nuestro enemigo.
Cristo ya venció sobre la muerte. La muerte ya no tiene poder sobre
el creyente. Esto lo sabemos. El Señor Jesucristo
resucitó y es lo que nosotros sabemos. Si creemos a Dios, creemos
a Dios y confiamos en el Señor Jesucristo, sabemos que su resurrección
Es nuestra resurrección. Sabemos que nosotros vamos a
resucitar. Cada creyente va a resucitar.
De hecho, todos van a resucitar. Vamos a ver esto en un momento.
Pero estamos hablando del consuelo para el creyente en el Señor
Jesucristo. Dice el versículo 13. Tampoco
queremos hermanos que ignoréis acerca de los que duermen. Para
que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. El apóstol Pablo, el propósito
entonces es de persuadirnos a nosotros los que creemos a Dios de no
tener dolor excesivo o angustia lo cual deshonra al Señor Jesucristo
y de asegurarnos a nosotros de la venida del Señor Jesucristo,
la resurrección de todos los creyentes y de esta manera entonces
consolarnos con estas palabras de promesa y de instrucción. Tampoco queremos, hermanos, que
ignoréis acerca de los que duermen. Noten el término. Usa la palabra
dormir. El dormir siempre es el término
que se utiliza para los creyentes que han salido de este mundo. Están durmiendo. La razón por
la cual se da ese término es que el que cree en el Señor Jesucristo
tiene vida eterna. El que no cree en el Señor Jesucristo
está muerto, aunque esté andando en este mundo, está muerto. Y
si sale de este mundo va a morir eternamente, eternamente. Pero los que están en Cristo
Jesús ahora mismo tienen vida eterna y no morirán nunca más,
dijo el Señor Jesucristo. Marta, ¿crees esto? que creen
en mí, no verá la muerte, no va a morir. Yo soy la resurrección
y la vida, dijo el Señor Jesucristo. Hay muchas cosas acerca de la
muerte y la vida después de la muerte y de la eternidad que
nosotros vamos a ignorar o vamos a permanecer ignorantes acerca
de esto hasta que nosotros pasemos por ello. Muchas cosas no vamos
a saber, pero hay algunas cosas, hay algunas cosas con respecto
a la muerte de nuestros hermanos en Cristo Jesús, que mueren en
el Señor, de las cuales no es necesario que seamos ignorantes
y tampoco debemos ser ignorantes. Dicen, no quiero, no quiero,
no quiero que seas ignorante de esto. Las cosas, estas cosas
son realmente, si somos, verdaderamente comprendemos estas cosas, Cuando
comprendemos estas cosas y consideramos estas cosas, nuestras penas y
el dolor que resultan de ello será reducido. Será reducido. Hallaremos consuelo, aunque estemos
en dolor y en tristeza. No son cosas ilegales, por decir
así. No es que el creyente se le dice,
no puedes doler. Pero ustedes saben de lo que
estoy hablando. Estoy hablando de las personas que no reciben
consuelo. Nosotros lloramos por nosotros
mismos cuando nuestros seres queridos salen. La razón es porque
los vamos a echar de menos. Nosotros lloramos. Vamos a ser
privados de su presencia y lloramos por nuestra pérdida temporal.
Aunque ellos, nuestros hermanos en Cristo Jesús que salieron,
ellos están infinitamente felices y no quisieran regresar. Aunque
tú los quieres tener, ellos no quieren regresar contigo. Ellos
están felices. Pero nuestro dolor no es igual,
por decir así, a la de una persona que es incrédula, que no tiene
esperanza de vida eterna. No tiene esperanza de ver a estos
seres queridos otra vez. nosotros tenemos esperanza de
verlos, y vamos a reconocernos. Aquellas personas que no conocen
a Cristo tienen toda razón de estar desconsolados, tienen toda
razón de estar en una condición desolada, pero nosotros no tenemos
razón, porque la muerte es solamente una separación temporal. Ahora,
dice, sabemos que no queremos, hermanos, que ignoréis acerca
de los que duermen, para que no sean tristes, como los otros
que no tienen esperanza. Ahí está la diferencia. Los otros,
los que no conocen a Cristo, no. Y muchas veces es triste
ver esto. Lo que más tristeza me da a mí,
y yo sé que también a ustedes, cuando vas al entierro de una
persona que tú sabes que esa persona no creyó a Dios. Esa
persona no creyó, no tiene esperanza. La vida está en Cristo Jesús.
Fuera de Cristo Jesús es muerte. Pero vas allá al entierro y oyes
a las personas que dicen están en un mejor lugar. Y se consuelan
a sí mismos con una esperanza falsa. Y no falta religioso que
les diga que sus seres queridos están en un mejor lugar. Y luego
dice, no quieres tú estar tan bien con ellos, no quieres aceptar
a Cristo. Quieren pegarle al fierro cuando
está caliente. Es una cosa triste, muy dolorosa. Pero sabemos que el pueblo de
Dios no se va a perder, como sea. El pueblo de Dios va a oír
su palabra. Bueno, dice, porque si creemos
que Jesucristo murió y resucitó, esto es nuestra, la, la fe. Nuestra fe está basada sobre
la obra de Cristo Jesús, su persona y su obra. Cristo Jesús murió. Si podemos meditar por esto en
un gran rato. Si creemos que Jesús murió. Desarrolla esto en tu mente.
¿Por qué murió Jesús? Jesús, el santo hijo de Dios,
el santo ser murió. Él no tuvo pecado. ¿Cómo pudo
morir? El que no conoció pecado por
nosotros, Dios lo hizo pecado. Él murió. Él murió como sustituto
de su pueblo. Él satisfizo todas las demandas
de la justicia de Dios en contra de la ley que nosotros quebrantamos
y por eso murió. Él resucitó porque él pagó por
completo la deuda. Podemos quedarnos aquí toda la
noche. Él resucitó porque Dios está satisfecho con esa paga
que él dio. De otra manera, no hubiese resucitado. Él resucitó. Él nos dio a nosotros
justicia perfecta, la vida que él vivió. Si creemos esto, de
veras lo creemos, que Jesucristo, el Señor Jesucristo murió, sabemos
por qué murió, sabemos quién es. sabemos sangre de quien fue
derramada en la cruz del calvario recuerden no es la cantidad de
sangre no no es la cantidad de sangre que fue derramada lo que
hace esto de valor sino la sangre de quien es la sangre de dios
y él con ese un sacrificio hizo perfectos para siempre a los
santificados dice hebreos capítulo 10 él murió Y él resucitó. Era imposible que los dolores
de la muerte lo retuvieran. Él venció sobre nuestros enemigos,
el pecado, Satanás, el mundo y la muerte. Venció sobre todos
nuestros enemigos. Él resucitó. Así también. Porque somos uno con Cristo. Así también. Así también todo
su pueblo. Así también traerá Dios con Jesús
a los que durmieron en él. En un momento vamos a ver que
en el final, último día, van a haber algunos que quedan en
este mundo. Pero ahora estamos hablando de los que mueren. Es
decir, de los que duermen en el Señor Jesucristo. De estos
estamos hablando. Los que creyeron a Dios. Dios
les dio vida. Y por eso creyeron a Dios. Ellos
ahora han pasado. Estamos hablando de todos. El
Señor traerá, traerá a Dios con Jesús a los que durmieron en
él. Somos uno en el Señor Jesucristo
sentados con el Señor Jesucristo. Él subió al cielo y él viene
otra vez. Él viene otra vez dice Juan capítulo
17 versículo 23 yo en ellos y tú en mí para que sean perfectos
en unidad para que el mundo conozca que tú me enviaste y que los
has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre aquellos
que me has dado quiero que donde yo estoy también ellos estén
conmigo para que vean mi gloria que me has dado porque me has
amado desde antes de la fundación del mundo. Qué precioso es esto. Creemos que Él viene. Sabemos que cuando Él viene,
nosotros los creyentes, cuando mueren en el Señor, los creyentes,
ellos van a estar, ellos están ahora mismo con el Señor allá
en la gloria. Vean 2 Corintios capítulo 5. 2 Corintios capítulo 5. Versículo uno dice, porque sabemos. ¿Cómo lo sabemos? Lo sabemos porque Dios nos ha
dicho. Lo sabemos porque está escrito
en tu Biblia. Esta es la palabra de Dios. Esto
lo sabemos. Lo sabemos porque Dios nos ha
revelado. Dios nos ha dado fe para colgar
nuestra alma eterna, por decir así, del gancho de la palabra
de Dios. Sabemos que si nuestra morada
terrestre, este tabernáculo se deshiciere, tenemos de Dios un
edificio, una casa no hecha de manos, eterno cielo, lo tenemos
ahora mismo en Cristo. Y por eso también gemimos deseando
ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial. Pues así
queremos ser hallados, vestidos y no desnudos. porque asimismo
lo que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia porque no
quisiéramos ser desnudados sino revestidos para que lo mortal
sea absorbido por la vida. Este cuerpo va a ser desecho,
pero tenemos de Dios una morada celestial, una casa no hecha
de manos. Sabemos que cuando estos cuerpos
sean resucitados, seremos como Cristo, con un cuerpo glorioso,
un cuerpo glorificado, es lo que dice primera de Juan capítulo
tres. Primera de Juan capítulo tres,
versículo uno dice, hermanos, dice, mirad cuál amor nos ha
dado el padre, que seamos llamados hijos de Dios. Primera de Juan capítulo tres.
Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados,
ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos
de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes
a Él porque le veremos tal como Él es. El Señor Jesucristo viene,
viene con gloria. Los ángeles dijeron a los discípulos,
este mismo Jesús Este mismo Jesús que habéis visto, Él viene otra
vez en las nubes. Y viene, venimos con un cuerpo,
un cuerpo, un verdadero cuerpo diferente. ¿Qué tipo de cuerpo? Hay un cuerpo celestial y otro
terrenal, pero es un cuerpo. Ahora en nuestro texto en versículo
15. Por lo cual decimos esto en palabra
del Señor, esto es la palabra de Dios. Esto es lo que Dios,
el Señor Jesucristo, nos dice que nosotros que vivimos, que
habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a
los que durmieron. Nosotros los que quedamos, es
decir, el Señor Jesucristo dijo cuando el Hijo del Hombre venga
al mundo hallará fe en la tierra, es decir, van a ver algunos que
hay pocos, pocos. Pero van a haber algunos. Él
va a hallar la fe donde él la puso. Pero él la va a hallar. Pero en comparación, va a parecer
que como que nadie cree. Como en los días de Noé. ¿Cuántas
personas fueron salvas de todas las millones de personas que
habrían en ese entonces? Esa voz del Señor Jesucristo
volverá. Esta es la palabra que tenemos
de él en Juan capítulo 14, el Señor Jesucristo. Y esta es la
manera que nosotros debemos considerar la segunda venida del Señor Jesucristo.
Muchas personas se pierden en detalles, pero esto es algo para
nuestro consuelo. La segunda venida del Señor Jesucristo
es esto, el Señor vuelve por cada uno de los suyos. dice allá
en Juan catorce versículo uno dice no se turbe vuestro corazón
y esto lo dijo después de que él le había dicho a los discípulos
que él iba a morir que lo iban a abandonar que iban a traicionarlo
y él dijo a ellos no se turbe vuestro corazón crees en Dios
cree también en mí o sea no creas en Dios aparte de creer en mí
En la casa de mi padre, muchas moradas hay. Si así no fuera,
yo os lo hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para
vosotros. Y si me fuera, y él se fue, y
os prepararé lugar, él preparó lugar para su pueblo cuando él
fue a la Cruz del Calvario. Vendré otra vez, ahí está su
palabra, yo vendré. Vendré otra vez y os tomaré a
mí mismo. para que donde yo estoy, vosotros
también estéis. Nosotros que habremos quedado,
dice, no precederemos a los que durmieron. Los que todavía están
vivos, cuando el Señor Jesucristo venga, no van a ser transformados
antes de que los muertos en el Señor Jesucristo sean resucitados. Primero, los muertos en el Señor
Jesucristo serán resucitados. Los muertos resucitarán y los
que permanecen, es decir, los que están ahora en este mundo,
cuando el Señor Jesucristo venga, en un abrir y cerrar, en un momento
serán transformados, serán transformados a la imagen del Señor Jesucristo. Dice 1 Corintios capítulo 15
versículos 50. Pero esto digo hermanos 1 Corintios
15. 50. Pero esto digo hermanos que la
carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios. No pueden. Ni la corrupción hereda la incorrupción. Y aquí os digo un misterio, no
todos dormiremos, esto es a lo que se refiere. El Señor Jesucristo
vuelve y habrán creyentes aquí sobre la tierra, pero todos seremos
transformados. En un momento, en un abrir y
cerrar de ojos a la final trompeta, porque se tocará la trompeta
y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos
transformados. Nosotros seremos transformados.
¿Por qué es necesario que esto corruptible se viste de incorrupción
y esto mortal se viste de inmortalidad? Y cuando esto corruptible se
haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido
de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está
escrita, sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está o muerte
tu aguijón? ¿Dónde o sepulcro tu victoria? Ahora nuestro texto otra vez. Versículo 16. Por lo cual decimos esto en palabra
del Señor que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la
vida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el
Señor mismo, es lo que dijo el Señor Jesucristo en Juan catorce
uno, yo mismo vendré, yo vendré y os tomaré a mí mismo. Cuando
dice yo mismo, está diciendo no un ángel, no un arcángel,
no un representante, yo mismo. El Señor mismo vendrá. ¿Y cómo viene Él? Viene con voz
de mando, es decir, con voz recia, voz alta. Esto, en otras palabras,
no va a ser una cosa privada que algunos van a saber y otros
no van a saber. Han oído de este arrebato que
personas no saben qué pasó. Eso no es lo que dice la palabra
de Dios. Lo que enseña la palabra de Dios
es que cuando Él venga, todos lo van a saber. El Señor mismo
no será una cosa privada o desconocida o un secreto, sino que con clamor
como de un conquistador. Él va a aclamar a gran voz y
todo ojo lo va a ver. Todo ojo lo verá con voz de mando. Y luego dice con voz de arcángel,
es decir, voz de mando y voz de arcángel. Tal vez un gran
ángel dará cuenta o anunciará su venida con voz de arcángel. Pero aún así, él va a ser acompañado
por decenas de millares de ángeles. Él viene, viene con todos los
santos redimidos y todas las huestes celestiales, los ángeles.
Que va a ser secreto esto, en ninguna manera. Dice en Santiago
1.15, de estos también profetizó en el séptimo Adán diciendo,
he aquí vino el Señor con sus santas decenas de millares. para
hacer juicio contra todos y dejar convictos a todos los impíos
de todas sus obras impías que han hecho impiamente y de todas
las cosas duras que los pecadores impíos hablaron contra el Señor
Jesucristo. Hablaron contra Él. Y en primera
de Tesalonicenses capítulo, segunda de Tesalonicenses uno siete dice,
vosotros los que sois atribulados Ya en este momento somos atribulados. Daros reposo con nosotros, dice
el apóstol, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo
con los ángeles de su poder en llama de fuego para dar retribución
a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro
Señor Jesucristo. Viene con voz de arcángel, con
voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios. Tres cosas nos dice acá. Voz
de mando, voz de arcángel, trompeta de Dios. Esto va a ser una gran
convocatoria. Va a despertar a todos los que
durmieron en el Señor Jesucristo. Es que trompeta es esa, ¿verdad?
Trompeta. Va a despertar a todos los que
duermen y va a convocar a todo el mundo para el juicio, el gran
día. Y noten allá, descenderá del
cielo. El Señor Jesucristo, con voz
de mando, con voz de arcángel, con voz de trompeta de Dios,
descenderá del cielo. El mismo Señor Jesucristo que
estuvo aquí sobre la tierra, Él ascendió al cielo y Él ha
estado allá, hombre. Como Dios siempre ha sido uno
con Dios, Él es uno con Dios. Pero el hombre Jesucristo ha
estado allá sentado sobre el trono dos mil años. Cuando todo
su propósito, él está allá desarrollando su propósito. Él está gobernando
sobre todas las cosas, todos los asuntos de este mundo. Él está trayendo a su pueblo
por medio de la predicación de su evangelio. Y él va a salvarlos
a través de la predicación de la palabra del Espíritu Santo.
con poder va a darles vida y ellos van a creer. Este es el medio
por el cual Dios ha determinado salvar a su pueblo. Una persona
me preguntó hace algunas semanas, me preguntó, ¿puedo yo leer mi
Biblia en mi casa nada más y es suficiente eso? ¿Puedo yo leer mi Biblia y es
ser suficiente? Bueno, No podemos ponerle grilletes
a Dios y decir, Dios no puede hacer esto, Dios no puede hacer
lo otro. Después de todo, si una persona lee el mensaje que
predicó el apóstol Pedro, el apóstol Pablo, de que si Dios
puede, no se trata de qué es lo que Dios puede y qué no puede. Se trata de lo que Dios ha determinado,
lo que Dios ha declarado que Él va a hacer. O sea, que Dios
puede. Dios ha querido salvar a los
creyentes por la locura de la predicación. Eso es lo que Dios
ha revelado. Así es que la respuesta correcta
es que si Dios puede, que si es suficiente. No según lo que
Dios reveló en su palabra. Cuando este hombre, el eunuco,
tenía el rollo del libro de Isaías, Dios le envió un mensajero. Así
es que si Dios ha determinado salvar a una persona, pone su
palabra y envía un mensajero para cruzar el camino. Pero lo
que estoy diciendo es que el Señor Jesucristo está desarrollando
su propósito de tal manera que ninguno de los suyos va a perecer. Y cuando su Propósito, es decir,
cuando el último por el cual Cristo dio su vida, el último
que fue escogido, amado por Dios en Cristo Jesús, cuando su propósito
se ha cumplido, entonces el Señor Jesucristo vendrá. Y nos dice
en nuestro texto que los muertos en Cristo resucitarán primero.
Es decir, los que durmieron, los muertos en Cristo. Noten
la palabra ya, en Cristo. los muertos en Cristo, no en
la iglesia. La iglesia no es la cuna, la iglesia
no es la santa sede, la iglesia no es el lugar de seguridad.
Los que mueren en Cristo, en el Señor Jesucristo, ellos van
a resucitar primero. Ellos van a resucitar primero,
serán cambiados antes antes que los que quedan sean cambiados,
sean transformados. Primero ellos resucitan y después
nosotros los que quedamos, si es que el Señor Jesucristo viene
antes que muramos, vamos a ser transformados y vamos a ir al
cielo y a encontrarnos con el Señor en el cielo. Esto es antes de la resurrección
de todos los muertos. Oigan esto. Antes de los que
no creyeron sean resucitados. Los que no creyeron también serán
resucitados en Juan capítulo cinco, Juan capítulo cinco, versículo
veinticinco. Esto será después. Cuánto tiempo después? No sé. pero no es un segundo chance
no es un segundo chance para las personas que quedaron dice
Juan capítulo cinco versículo veinticinco dice de cierto de
cierto os digo viene la hora y ahora es cuando los muertos
oirán la voz del hijo de Dios y los que oyeren vivirán ahora
hoy es el día de salvación la persona que oye la voz del señor
Jesucristo en la predicación de su palabra Dice el Señor Jesucristo,
vivirán. Esa es la voz del poder de la
primera resurrección. Bueno, dice versículo 26, porque
como el padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al
hijo el tener vida en sí mismo y también le dio la autoridad
de hacer juicio por cuanto es el hijo del hombre. No os maravilléis
de esto, porque vendrá ahora cuando todos los que están en
los sepulcros oirán su voz. Aquí está hablando de todos aquellos
que no creyeron. Todos aquellos que no creyeron
van a oír su voz y los que hicieron, es decir, no son dos resurrecciones,
es una resurrección, pero los que creyeron van a ser arrebatados
para estar con el Señor Jesucristo y los que no van a ser resucitados
para ir al juicio. Los que hicieron lo bueno saldrán
a resurrección de vida, más los que hicieron lo malo a resurrección
de condenación. Hacer lo bueno es creer a Dios,
cosa que es imposible para el hombre, pero por gracia sois
salvos. Si tú crees, porque Dios te dio
la gracia para creer. Ahora, regresando a nuestro texto, versículo 17. Luego nosotros los que vivimos,
los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos
en las nubes para recibir al Señor en el aire. Y así estaremos siempre con el
Señor. Los muertos resucitarán y los
que permanecen aquí serán transformados a la semejanza de Cristo. Subiremos
al encuentro del Señor Jesucristo en el aire. No se indica en este
texto que el Señor Jesucristo vuelva o descienda a tocar la
tierra en ese entonces. La tierra no es apta de él. Él va a destruir este mundo. Va a haber un nuevo cielo y una
nueva tierra. donde él descenderá con su pueblo
sobre ese cielo nuevo y esa tierra nueva. Algunos piensan que es
este mismo globo. Yo en particular no sé. No sé,
por mí mismo puede ser este globo o otro globo, pero sé que no
habrá pecado. Será permanente. Será sin cambio. La tierra, esta tierra no es
apta para recibir al Señor Jesucristo. Tiene que ser quemado. Y el apóstol
Pedro nos dice que todos los elementos van a ser fundidos.
Es por eso que pienso yo que va a ser un cielo nuevo y una
tierra nueva. Bueno, sea lo que sea, Por el
propósito y decreto de Dios, cuando se lleve a cabo, siempre
estaremos con el Señor, dice. Luego nosotros, los que vivimos,
los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos
en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos
siempre con el Señor. Este es el cielo. El cielo no
es tanto un lugar, sino la persona. El cielo es estar con el Señor
Jesucristo. Si estamos con el Señor Jesucristo,
estamos en el cielo, sea donde sea, que eso sea. Dice luego
versículo 18, por tanto, esta es la verdad que nosotros sabemos
y debemos siempre recordar. Por tanto, alentaos los unos
a los otros con estas palabras. ¿A quiénes alentamos? ¿A quiénes
podemos alentar? Alentamos a nuestros hermanos
en Cristo Jesús. No tenemos derecho y hacemos
mal alentar a una persona que no confiesa en el Señor Jesucristo.
Podemos estar triste, expresar nuestras condolencias, pero decirles
una mentira. Eso no es hacerle favor, dejar
que se vayan con su engaño. Eso no es hacerle, eso no es
amarlos a ellos. Tal vez no sea el momento de
decirles. pero más que tu esperanza está
en Cristo Jesús únicamente. Alentaos los unos a los otros
con estas palabras. Entonces, ¿qué son estas palabras?
Cuando los creyentes salen de este mundo, no dejan de ser. El creyente cierra los ojos en
este mundo y los abre en ese momento, en la presencia del
Señor Jesucristo. y el término es duermen en Cristo.
Aléntate con estas palabras. Los que duermen en el Señor Jesucristo
van a volver, van a volver y van a recibir cuerpo, un cuerpo glorioso
cuando él venga. Él vendrá con gran poder. Él
vendrá con gran poder y gloria y nosotros vamos a ser reunidos
con el Señor Jesucristo, con los que son resucitados y reunirnos
con él en el aire. Y para siempre estaremos con
ellos. Ya no habrá división, ya no habrá
pecado, ya no habrá dolor. Estos son palabras de consuelo.
Y esto es lo que nosotros recordamos en la hora de uno de nuestros
seres queridos cuando sale, cuando el Señor los lleva. Como dije,
nosotros estamos lamentando y llorando porque somos egoístas. Quisiéramos
quedarnos los soberanos. Pero el Señor Jesucristo, Él
vino para dar su vida por ellos, y quién pudiera negárselo, ¿verdad? Somos de Él, y cuando Él haya
terminado con nuestra carrera, cuando nosotros hayamos cumplido
el propósito, Él nos va a llamar, Él viene por nosotros. Estas
son buenas nuevas. El Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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