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Cody Groover

Libres del pecado

Romans 6
Cody Groover February, 7 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover February, 7 2016

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Bueno hermanos, en esta noche
pido que hablen sus Biblias conmigo libre de romanos. Romanos capítulo 6. Quiero leer el versículo 7. Porque el que ha muerto ha sido
justificado del pecado. El que ha muerto, la palabra
justificado está libre. El que ha muerto ha sido justificado
del pecado. Yo creo que esto va a ser muy
interesante, este mensaje, título libre de pecado. libre de pecado. El que ha muerto ha sido justificado
del pecado. Habla de estar muerto y está
hablando de estar muerto juntamente con Cristo. El que ha muerto
juntamente con Cristo. El que fue crucificado con Cristo,
el que fue sepultado con Cristo y resucitado con Cristo. Esa
es la persona que está muerto. y porque está muerto, murió en
Cristo Jesús, fue sepultado, entonces esa persona está libre
de pecado. Es decir, el pecado no tiene
dominio sobre él, no tiene control. El pecado no tiene ninguna demanda
o reclamación sobre esa persona porque está muerto. ¿Te interesa
eso? El pecado no tiene ninguna demanda,
ningún dominio. Es como cuando un hombre que
es sentenciado a muerte, condenado a muerte, y dice el juez, bueno,
ya no hay en este país pena de muerte, pero antes sí lo había,
pena de muerte, y es juzgado, condenado, y violó la ley, debía
a la ley. Y su sentencia es de morir en
el paredón o morir en una silla eléctrica. Bueno, una vez esta
sentencia se ha llevado a cabo, una vez haya sido ejecutado esa
persona, esa persona está libre. Está libre de esa, esa ley que
lo condenó. Está libre del crimen, es decir,
ya lo pagó. La ley no tiene nada más que
demandar. Es muerte, ya pagaste la muerte,
no te puede cobrar más. No tiene nada más que puede hacer
con esa persona a quien la ley haya infringido, haya ejecutado
su demanda. Y en Romanos capítulo 6 versículo
18 leemos esto. Y libertados del pecado. Viniste a ser siervos de la justicia,
es decir, siendo hechos libres del pecado, teniendo esta bendición
de Dios, esta gloriosa situación. de libertad de pecado dice se
convirtieron o viniste a ser siervos de la justicia y en versículo
veintidós dice mas ahora habéis sido libertados del pecado y
hechos siervos hechos siervos de Dios tenéis por vuestro fruto la santificación
y como fin o como fruto de ello la vida eterna. la vida eterna. Siendo hechos libres del pecado,
fuimos convertidos en siervos o esclavos amorosos, esclavos
voluntariosos del Señor Jesucristo. Y ahora, por ello entonces, el
fruto de esto es la santidad, el resultado final de esto es
vida eterna. Es un mensaje muy interesante.
Quiero que veamos esto con atención porque está muy claro. Quiero
ser muy claro y voy a usar la palabra de Dios para tratar este
tema de qué significa ser libre de pecado. Nuestra gran, nuestro
gran problema delante de Dios es nuestro pecado. Es nuestro
pecado. Esa es la verdad acerca de mí.
y sobre de todos nosotros aquí y todos los que escuchan. Es
el pecado que ha hecho separación entre Dios y nosotros. Es nuestro
pecado. Dice Isaías 59, 2. Pero por vuestras
iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios.
Y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro
para no oír. Entonces, el asunto que hay entre
nosotros y Dios es el pecado. nuestros pecados. Y de ahí entonces
proviene o está todo el problema. No habría ningún problema en
este mundo si no fuera por el pecado. No habría ninguna muerte
en este mundo si no fuera por el pecado. No habría dolor, no
habría castigo. El pecado es todo el problema. Romanos 6.23 dice, porque la
paga del pecado es muerte, muerte. La paga es el resultado, la muerte
es el resultado del pecado. Dice Santiago, capítulo uno,
versículo quince, el pecado siendo consumado o el pecado cuando
ha seguido su curso, cuando ha producido lo que produce, da
a luz muerte, muerte. Y nos dice la palabra de Dios
que todos han pecado. No hay nadie que no ha pecado. No hay ninguna persona que no
está plagado de este problema. Todo el mundo lo tiene. Todo
el mundo, nosotros nacemos en pecado. Incluso los bebés, los
niños recién nacidos, ellos tienen naturaleza pecaminosa, son pecadores. Por nuestro padre Adán, lo recibimos
de nuestro padre. Todos pecaron y están destituidos
de la gloria de Dios, nos dice la palabra de Dios. Ahora, la
pregunta es esta. ¿Qué significaría? Piensa en
esto. ¿Qué significaría para ti? ¿Qué significaría para mí? Que tengas la esperanza de estar
libre completamente de pecado. Algunos no tienen deudas. Algunos
otros si tienen deuda. La deuda siempre está por encima,
pero es un peso. Es un deber, es una deuda. ¿Qué
significaría estar libre completamente de pecado? ¿Qué sería si todos
tus pecados, no estoy hablando de unos cuantos, Estoy hablando
de todos tus pecados pasados, presentes y futuros, te fueran
indultados, te fueran perdonados, te fueran quitados, quitados
por siempre y para toda la eternidad para nunca ser recordados y amados. ¿Qué bendición es esta verdad?
¿Qué bendición sería esto? Es la bendición Es la bendición
de Dios a su pueblo. El rey David y también el apóstol
Pablo, ellos dos hablaron de esto. Los dos escribieron de
esto. Si ustedes quieren ver allá en
Romanos capítulo 4, David está diciendo lo que, perdón, Pablo
está diciendo lo que dijo David. Versículo 6, Romanos 4, 6 dice,
como también David habla de la bienaventuranza. Hombre, mujer,
dos veces feliz. Dos veces feliz. Qué bendición
tan grande. Bendito o bienaventurados aquellos
hombres, aquellas mujeres cuyas iniquidades son perdonadas, cuyos
pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien
el Señor no inculpa. de pecado. Iniquidades, pecados, transgresiones,
bienaventurado, dos veces feliz aquellas personas cuyos pecados
son cubiertos, aquellos a quienes Dios no inculpa. Ahora, si pensamos en esto, qué
felicidad, qué gozo, qué alegría, que todos nuestros pecados, no
estoy hablando de unos cuantos, Todos tus pecados, hombres y
mujeres, aquí. Todos tus pecados. Que Dios no
te inculpe de pecado. Bienaventurado, ¿verdad? Bienaventurado. La palabra de Dios dice en Hebreos
capítulo 10, versículo 17, Dios dice esto, yo nunca más me voy
a acordar de tus pecados. No me voy a acordar más de tus
pecados y transgresiones. alguien pueda decir, bueno, ¿cómo
es posible que Dios se pueda olvidar de algo? ¿Cómo es posible
que Dios pueda olvidar? Dios no se olvida de ninguna
cosa. Es cierto, Dios no se olvida de ningún pecado de personas
que no están en Cristo Jesús. Él recuerda todo. Él recuerda,
es más, lo tiene escrito en un libro, no solamente se acuerda,
lo tiene escrito en un libro, y ese libro va a ser abierto.
En el día final se van a abrir los libros y se va a juzgar a
todas aquellas personas que no están en Cristo Jesús, que no
creyeron al Señor, van a ser traídas otra vez, sacados. Todas esas obras de inmundicia,
todas esas transgresiones, todas esas iniquidades, todo está escrito. Pero cuando se trata del pueblo
de Dios, Dios dice yo no me acuerdo. El libro es abierto, pero no
hay nada allá, solo está tu nombre. Perdón, estoy mal. Está tu nombre
y dice justicia perfecta. Cristo Jesús. Cristo Jesús. Obediencia, la obra, la vida
de Cristo Jesús. Qué precioso. Tres veces hemos
leído aquí en Romanos capítulo 6 que nos declara que el creyente
está muerto. Y el apóstol Pablo dice en Gálatas
capítulo 2, versículo 20, con Cristo estoy juntamente crucificado,
ya no vivo yo. Ya no vivo yo, mas vive Cristo
en mí, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del
Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Cuando Cristo murió, nosotros,
su pueblo, morimos en él. Cuando Cristo resucitó, nosotros
resucitamos en Cristo. Cuando Él ascendió a la gloria,
nosotros ascendimos a la gloria juntamente con Él. Y cuando Él
se sentó a la diestra, nosotros nos sentamos sentados en los
lugares celestiales en Cristo Jesús, como dice en Efesios capítulo
2, versículo 6. El apóstol Pablo está diciendo
que todo creyente ha muerto. Todo creyente ha muerto bajo
el juicio está con Cristo Jesús, está muerto. Y porque está muerto,
entonces ha sido justificado el pecado, es libre. Así es como
Cristo está libre. Así es como Cristo llevó en su
cuerpo el pecado de todo su pueblo. Él fue hecho pecado por nosotros. Él llevó nuestros pecados en
su propio cuerpo en el madero. ¿Y cómo es que Cristo está libre
del pecado? Cristo murió. Cristo murió. Él resucitó sin pecado. Él resucitó
sin... dejó el pecado allá en el sepulcro. Somos libres del pecado y ya
no estamos en esclavitud. al pecado. Ya no estamos bajo
la culpa del pecado y ahora somos siervos del Señor Jesucristo
y siervos de la justicia. El que es librado del pecado,
el que es justificado del pecado, es es librado del servicio al
pecado y de la esclavitud del pecado se ha convertido entonces
en siervo de Dios y el siervo de la justicia. y el fruto de
ello es vida, santidad a Jehová. El resultado de todo esto es
la esperanza de vida eterna en Cristo. Voy a hablar entonces
de cuatro cosas. Quiero hablar muy claro, libre
de pecado, libre de pecado. Hay cuatro cosas que voy a tratar
en este mensaje. Quiero que veamos esto. En primer
lugar, ¿Qué es lo que no significa? Muchas veces para identificar
o para describir algo hay que decir lo que no es y luego decir
lo que es para que no haya confusión. En primer lugar, ¿qué es lo que
no significa? Ser librados del pecado. ¿Qué
es lo que no quiere decir? Algunas personas están confundidas
en este respecto. En segundo lugar, entonces, voy
a hablar de lo que sí significa ser libre del pecado. En tercer
lugar, quiero hablar, si el Señor me permite, acerca de esta bendición
de ser libre del pecado. Viene a nosotros, ¿cómo podemos
tenerlo tú y yo? Y en cuarto lugar, ¿cuáles son
los resultados de esta bendición? de esta esperanza. Entonces,
hemos leído entonces, tres veces, libre de pecado. El que está
libre de pecado ya no es siervo del pecado, sino siervo de la
justicia. Bueno, ¿qué es lo que no significa,
en primer lugar? En primer lugar, ser libre del
pecado no quiere decir que estamos libres de la presencia del pecado.
Ese es el lado negativo. Ser libre del pecado no significa
que estamos libres de la presencia del pecado. El pecado permanece. El pecado no reina. El pecado
no controla, pero sigue siendo, sigue estando. Entonces, ser
libre del pecado no significa que una persona ya no peca. Eso
no es lo que quiere decir ser libre del pecado. Todo, todos
nosotros aquí, todos los que estamos, todo el mundo es pecador. Todo el mundo peca. Un creyente
o un incrédulo, todos son pecadores. La Biblia dice en primera de
Juan capítulo uno, si quieren ver allá en primera de Juan capítulo
uno. Se nos dice a nosotros los creyentes
que vengamos al Señor Jesucristo. constantemente buscando el perdón
de pecados, se le dice a creyentes. ¿Por qué? Porque es la realidad
que tenemos necesidad. Si decimos que no tenemos pecado,
versículo 8, nos estamos engañando a nosotros mismos y la verdad
no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados,
Cristo, es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad. Y si decimos que no hemos pecado,
le hacemos a Dios mentiroso. Yo no he pecado hoy. Estás diciendo
que Dios es mentiroso. Porque Dios dice que sí. La palabra
de Dios dice que sí. El problema que muchas personas
tienen no saben qué es el pecado. No es tanto lo que hacemos, lo
que somos. Nuestros pensamientos Bueno,
vamos a ver eso en un momento. Pero entonces no significa que
estamos libres de la presencia del pecado. El Señor Jesucristo
le preguntaron a sus discípulos, enséñanos a orar. ¿Y saben qué
dijo el Señor Jesucristo? De esta manera van a orar. Perdónanos
nuestros pecados. ¿Por qué? Porque estamos, el
pecado todavía está con nosotros, en nosotros. Enséñanos a orar
y perdónanos nuestros pecados. El Señor enseñó a sus discípulos
a orar cada día buscando el perdón de pecados. Los movimientos y
las acciones del pecado en todo creyente está muy vivo. Cada creyente que es, si somos
honestos, esa es la verdad, la verdad. No estoy hablando de,
no estamos hablando ni siquiera de la borrachera, no estamos
hablando de estar revolcado allá en la sociedad de lodo, no estamos
hablando de asesinato, no estamos hablando de robo, violación,
adulterio, cosas semejantes a estas, pero estamos hablando de pecados
de la mente, ¿verdad? El pecado en el corazón. Pecado
en la imaginación. Ahí está el pecado del orgullo. Aquí está el pecado de la lujuria. Ahí está el pecado de la avaricia,
la envidia, los celos, los prejuicios. Estas cosas no se ven afuera,
pero todavía están en nosotros. Y la persona que dice no, pues
está diciendo que Dios miente. Estas cosas son pecado. Todo
pensamiento que es necedad es pecado. Aún el arar sin fe es
pecado. Todo lo que no sea de fe es pecado,
dice la palabra de Dios. Todo lo que no sea de fe es pecado.
No somos perfectos en nosotros mismos. Somos perfectos en Cristo
Jesús. en Cristo Jesús. Él ha perfeccionado
para siempre a los santificados. Con una sola ofrenda Él hizo
perfectos para siempre a los santificados. Pero no somos perfectos
en nosotros mismos. Cualquier persona que dice que
soy perfecto es un mentiroso y la verdad no está en él. Incluso
dice que Dios es mentiroso. no vivimos un día sin pecado. Por tanto, entonces, estar libre
del pecado no significa que estamos libres de la presencia del pecado. Es una tontería hablar de ello. En segundo lugar, ¿qué es lo
que no significa ser libre del pecado? No significa que estamos
libres de una, exentos de una conciencia de pecado es decir
estamos conscientes de las cosas que están en nuestro torno estamos
conscientes de las cosas estas cosas que atraen a la carne siguen
atrayendo a la carne o no la carne sigue siendo atraída por
el mundo el mundo como llama verdad el mundo y la carne como
atrae entonces no estamos exentos del de la conciencia de pecado. Hay una guerra constante en el
creyente. ¿Y saben por qué hay guerra?
Porque está el pecado. La guerra constante en cada creyente
entre la carne y el espíritu. El apóstol Pablo dijo en Romanos
capítulo 7, hay una lucha en Romanos capítulo 7, dice Versículo 14, porque sabemos
que la ley es espiritual, más yo soy carnal vendido al pecado. Porque lo que hago no lo entiendo,
pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco esto hago. ¿De
qué está hablando? Está hablando de una lucha interna.
Yo quisiera vivir sin pecado. Está hablando el hombre interior,
el hombre creado según Dios. Cristo en vosotros. Este hombre
quisiera vivir sin pecado, pero todavía estamos en este mundo. Todavía estamos en esta carne.
Dice aquí, lo que no quiero, eso hago, y lo que no quiero,
no lo hago. Y si lo que no quiero, esto hago,
apruebo que la ley es buena, de manera que ya no soy yo quien
hace aquello, sino el pecado que mora en mí. ¿Quién está hablando
ahí? La persona nueva. El pecado que mora en mí. Yo sé que en mí, esto es en mi
carne, no mora el bien. No dice no moraba el bien cuando
yo era incrédulo, cuando yo era fariseo. Ahora mismo, cuando
soy apóstol y estoy escribiendo esta carta, ahora mismo no mora
el bien en mí. Porque el querer hacer el bien
está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero,
sino el mal que no quiero, eso hago, sí. Si hago lo que no quiero,
ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que queriendo
yo hacer el bien, hallo esta ley que el mal está en mí. Porque
según el hombre interior, esa nueva criatura, me deleito en
la ley de Dios. Pero veo otra ley en mis miembros
que se revela contra la ley de mi mente y me lleva cautivo a
la ley del pecado que está en mis miembros. Miserable de mí. ¿Quién me librará de este cuerpo
de muerte? Así es que no somos libres. En
ese sentido, ¿verdad? No somos libres de la conciencia
de pecado. Estamos bien atentos a lo que
está pasando. Estamos en una batalla. Cristo, el apóstol Pablo dijo,
Cristo vino al mundo para salvar a pecadores de los cuales fui
el primero. No dijo fui, dijo soy. Yo soy. Yo soy el primero. Él dijo, yo
soy el más pequeño de todos los santos. Yo no soy digno de ser
llamado apóstol. Bueno, entonces no somos librados
de la conciencia de pecado, de los conflictos del pecado, de
la batalla que hay entre el espíritu y la carne. Hay que ser honestos
con las personas, ¿verdad? Hay que ser honestos delante
de Dios. No queremos, gracias sean dadas
a Dios, no voy a hacer lo que soy ahora. Un día el ser, gracias
doy a Dios, un día me va a librar entonces de esta manera. Cuando
Dios se ha dado un cuerpo nuevo, hay que ser honestos. Dice la
palabra de Dios, si confesamos nuestros pecados, Él es fiel
y justo para perdonar nuestros pecados. Y la sangre de Jesucristo
nos libra, limpia de todo pecado. La palabra de Dios también nos
dice que si encubrimos nuestros pecados, no vamos a prosperar. Si tratamos de encubrir este
asunto, no vamos a prosperar. Bueno, y no significa tampoco
que estamos libres del efecto del pecado o los efectos del
pecado. No somos libres de los efectos
del pecado. El pecado causa tristeza. El pecado causa La enfermedad
es causa de la enfermedad. Todo dolor, depresión. ¿Has estado deprimido? ¿Has estado
adolorido? ¿El pecado es la causa de la
muerte? Claro que sí. Así es que no somos
librados de los efectos del pecado. Por un hombre entró el pecado
en el mundo y así por ese pecado entró la muerte y pasó a todos
los hombres por cuanto todos pecaron. Ninguna de estas las cosas estaban
antes del pecado. Depresión. Soledad. Dolor. Depresión. Tristeza. Dolor de cabeza. Has tenido dolor. ¿Saben por qué es el dolor de
cabeza? Por el pecado. El pecado. Enfermedad. ¿Has estado enfermo? No somos
libres. Tengo gripa. Esos son los efectos
del pecado. No somos libres o librados de
las lágrimas. Lloramos. No somos libres de envejecernos. Estos cuerpos se van gastando
y un día vamos a morir. No somos libres de los efectos
del pecado. Está señalado al hombre una vez
morir y después de esto el juicio. ¿Saben qué? Si no hubiera pecado,
nadie moriría. Nadie moriría. El pecado trae
la muerte. Y estos efectos van a estar con
nosotros hasta que salgamos de este, hasta que este cuerpo muera. Hasta que Así es que cuando decimos
que seremos libres del pecado, no estamos diciendo que somos
libres de la presencia del pecado. Y no estamos diciendo que somos
libres de la conciencia del pecado. No estamos diciendo que estamos
libres del efecto del pecado. Este cuerpo va a envejecer y
va a morir. Todas estas cosas predicadores
falsos enseñan, creen en el Señor Jesucristo, creen en el Señor
Jesucristo y ya no vas a tener enfermedad, y ya no vas a tener
alegría, gozo, dinero, prosperidad y todo, engañadores, son engañadores. Ahora, ¿qué es lo que? Eso fue
lo que no significa, está claro eso, no significa eso. Ahora,
¿qué es lo que significa? ¿Qué es lo que significa que
somos libres del pecado? El que está muerto es libre o
justificado del pecado. Primero, ser justificado o librado
del pecado significa ser librado de la condenación del pecado. Librado de la condenación del
pecado. Esto es lo que significa ser
libre del pecado, ser librado de la condenación. En Romanos
capítulo 8 versículo 1 dice, Ahora, pues ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme
a la carne, sino conforme al espíritu. Ninguna condenación
y en el final de ese capítulo dice quién excusará a los escogidos
de Dios. Dios es el que justifica. Quién
va a juzgar? No hay ningún juicio. No hay
ninguna condenación, es lo que significa no hay ningún juicio.
Cristo nos ha librado de la ley siendo hecho maldición por nosotros. Leímos eso en Gálatas capítulo
3. Él nos ha librado de la maldición. Eso es lo que significa ser librado
de la ley. El que ha muerto está libre de
la ley. Ya no es condenado. Ya no hay
juicio. La persona que fue juzgado en
Cristo Jesús, no va a haber otro juicio. Es verdad que estaremos
allá en el juicio final presenciando el juicio de todos los increíbles,
donde se va a abrir los libros y van a salir, van a ser juzgados
conforme a sus obras, dice la palabra de Dios. Pero el creyente,
su juicio ya pasó. Somos librados de la condenación. Ninguna condenación, ningún juicio
hay para los que están en Cristo Jesús. Cristo llevó el juicio. Cristo llevó la condenación,
la paga, la justicia de Dios extrajo la paga del Señor Jesucristo. Y la justicia de Dios no puede
demandar dos veces paga. Una vez a las manos de Cristo
y otra vez a las manos de aquel por cual Cristo murió. Él ya
obtuvo la paga de las manos de Cristo. La paga del pecado es
muerte. Cristo murió y él pagó la deuda. Ya no hay más juicio. Ya no va a demandar paga a Dios
de su pueblo. ¿Por qué? Porque Cristo lo pagó.
Cristo lo pagó. Ni nosotros hacemos eso, ¿verdad?
Ni nosotros, y que somos injustos, pero ni nosotros hacemos eso.
Cobramos dos veces. Deja que alguien te trate de
cobrar dos veces por algo que pagaste. ¿Qué es lo que dice? Eso es injusto. Y te vas a la
batalla, ¿verdad? Es verdad. Si una vez se paga
algo, ya está pagado. En Romanos capítulo 8, versículo
33, dice, ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el
que justifica. Y la palabra aquí justifica es
lo que significa sin pecado. No es que Dios simplemente pretenda
que esa persona no tiene pecado. Cuando Dios dice que una persona
es justa es porque él no haya pecado. Los ojos santos de Dios
no hayan pecado. en aquellas personas por quien
Cristo murió. ¿Por qué? Él lo quitó. ¿Quién
es el que condena? Cristo es el que murió. Mas aún el que también resucitó,
el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede
por nosotros. Dice la palabra de Dios, el que
cree no será condenado. El que cree no será condenado.
¡Qué precioso! El creyente no va a ser condenado. Vamos a estar allá en el juicio,
pero el juicio para el creyente ya pasó. Somos hechos perfectos. En segundo lugar, ¿qué es lo
que significa entonces ser libres? Primeramente significa ser libres
de la condenación. Y segundo significa ser libres
de la culpa. Libre de la condenación. y libre
de la culpa. Cuando una persona es juzgado
viene la hora del veredicto y el juez dice culpable o no culpable,
¿verdad? Culpable o no culpable. Bueno,
el pecador que ha creído en Cristo Jesús, aquella persona que ha
muerto con Cristo Jesús, esa persona no es culpable. está libre de pecado, no es culpable. ¿Y qué se hace con una persona
que no es culpable? El juez dice, suéltalo, suéltalo,
déjalo ir, no es culpable. No se le puede atribuir ninguna
carga, no es culpable. En Romanos capítulo 5, versículo
1 dice, Justificados, pues, por la fe
tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Y dice en el versículo 11, y no solo eso, sino que también nos
gloriamos en Dios nuestro Señor, por quien hemos recibido ahora
la reconciliación. Perdonados. Perdonados no significa que no
somos culpables. Tú puedes perdonar a una persona
que es culpable. Hemos recibido el perdón, pero
la palabra que aquí quiero que veamos somos libres de la culpa. Ser perdonado no significa que
no eres culpable. Significa que es culpable, pero
perdonado. Culpable, pero perdonado. Pero la palabra
justificado no significa culpable pero perdonado. La palabra justifica
que no tiene culpa. Ahora, ¿qué significa ser libre
de pecado? Libre de la condenación, libre
de la culpa y libre de la pena, del castigo. El castigo es muerte. Hemos muerto con Cristo Jesús
pero saben que la persona la persona que ha creído en el Señor
Jesucristo nunca muere nunca muere morimos en Cristo
Jesús nuestro representante pero la persona que el que cree en
mí tiene ahora mismo vida eterna no está esperando cerrar los
ojos en el último día para ver si llega ya a las puertas del
cielo allá donde está Pedro y va a golpear Es pura idea de los
hombres. El que cree en el Señor Jesucristo
ahora mismo tiene vida eterna. Todos van a morir, dice. Bueno,
todos han muerto y todos van a morir. Bueno, es verdad que
el creyente... Pero, ¿saben cómo dice la palabra
de Dios de la muerte del creyente? Dormir. Habla en esos términos. Dormimos. Cerramos los ojos. en este mundo y los abrimos en
la presencia del Señor. No es que estamos esperando tener,
Dios da vida y la vida que Él da es vida eterna. Tal vez dormamos
pero no vamos a morir. Si este tabernáculo, esta casa
de campaña que tenemos, esta carne se disuelve, tenemos de
Dios una casa hecha en los cielos. Sabemos esto, que si este tabernáculo
se deshiciere, si este tabernáculo se deshiciere,
tenemos de Dios una casa, un edificio permanente reservado en los cielos. Entonces,
la persona nunca va a ser juzgado, nunca va a oír de Dios, apartate
de mí, hacedor de maldad, nunca te conocí. Y el creyente nunca
va a estar avergonzado, nunca va a estar avergonzado. Está
vestido en la justicia del Señor Jesucristo y no va a estar avergonzado. Ya les he dicho esto antes. pero
para aquellas personas que no lo han oído la religión la manta que da la
religión la túnica que da la religión de obras del hombre
un día lo va a dejar avergonzado en este mundo está muy orgulloso
de ello pero cuando llegue allá la gloria va a estar desnudo va a estar desnudo Pero la persona que cree en el
Señor Jesucristo nunca, nunca será avergonzado. Eso es lo que
es ser libre del pecado, libre de la condenación, libre de la
culpa y libre del castigo. Y ahora, cuarto, es ser libre
del pecado, es ser libre del poder reinante del pecado, del
poder del pecado que reina. Había un tiempo Había un tiempo
antes de oír el Evangelio, antes de que el Espíritu Santo obre
nuestro corazón, cuando no teníamos ningún interés en las cosas de
Dios. Oíamos el Evangelio y nos desesperábamos
por salir de ese lugar. Rápidamente queríamos cambiar
el tema, era cosa difícil de soportar. Pero ahora el evangelio,
viniendo el evangelio y teniendo, siendo librados del pecado, ahora
el pecado no tiene dominio, no gobierna. No, solamente permanece,
pero no gobierno, es decir, no nos controla. El pecado que antes
nos gobernaba, cuando estábamos en las tinieblas y nos deleitábamos
en la rebelión, Estábamos cansados de oír el Evangelio. No queríamos tener nada que ver
con ello. Nos deleitábamos en nuestros placeres en el pecado.
Es decir, éramos controlados por ellos. Gobernaba sobre nosotros. El pecado dictaba nuestro curso. Y apenas teníamos conciencia
de ello. No es así. Apenas teníamos, tal
vez ni siquiera teníamos conciencia de ellos. ¿Saben qué es eso?
El hombre fuerte mantiene su palacio en paz. Las personas
ni siquiera, o sea, viven sin congojas, dice el salmista. Sus ojos están gordos. Todos
les sale bien. Todo el negocio les sale bien.
Y porque todo les sale bien, piensa, Dios me ama, Dios me
quiere. No tiene ninguna conjoja. Después
de conocer al Señor Jesucristo, ahora ahí está la batalla, ¿verdad?
Pero antes tenía control sobre nosotros y apenas estábamos conscientes
de ellos. No nos importaba nada, Dios,
de la verdad, de la santidad, de la justicia, de la honestidad
o de la integridad. Pero ahora, siendo nuevas criaturas
en Cristo Jesús, Amamos a Dios y amamos a nuestros hermanos.
Amamos su ley, amamos su palabra, amamos sus mandamientos y es
nuestro deleite hacer su voluntad. Aunque estamos en esta continua
batalla, aunque estamos conscientes del pecado que hay en nosotros,
no amamos el pecado. No amamos el pecado. amamos la
justicia. Eso es ser librados del pecado,
librados del poder gobernante del pecado. Cuando el pecado
gobierna la persona ni en cuenta. Cuando hay batalla es porque
está la justicia de Dios allá. De otra manera Un hombre muerto
no puede sentir el piquete de un alfiler, ¿verdad? Puedes tener
un alfiler y está la persona muerta y le puedes estar picando
y no lo siente. Pero si tiene vida, haces el
piquete, ¡auch!, ¿verdad? Duele. Cristo es el que reina en el
corazón de su pueblo. No reina por leyes. no reina
por reglas y leyes. El reino de Cristo es amor. Él nos ama a su pueblo, y nosotros,
su pueblo, le amamos a él. La gracia reina en justicia. Hemos sido librados del poder
del pecado. Aquello que antes odiábamos,
ahora lo amamos, y ahora lo que nosotros amamos antes lo odiábamos. Bueno, ahora disfrutamos la presencia
de nuestros hermanos, de aquellas personas que aman al Señor Jesucristo. Ser libre del pecado es ser libre
del poder gobernante, ser controlado por el pecado, ser controlado
por otro. Y por último, entonces, la bendición. la bendición de esta libertad. Primero, tenemos esta libertad
por gracia. Somos libres del pecado por la
gracia. Es don de Dios. No lo podemos
comprar, no lo compramos. Somos libres del pecado y estas
bendiciones de la vida eterna no es algo que nosotros compramos
o que nos ganamos. No es algo que nosotros Obramos,
laboramos, sino el don de Dios. La paga del pecado es algo que
nosotros hacemos. La vida eterna es don de Dios. Fue su gracia que nos escogió
en Cristo Jesús y nos escogió en él por su soberana elección. Fue por su gracia que Dios, el
eterno Hijo de Dios, vino a redimirnos con su sangre. Fue por su gracia
que él nos despertó estando en nuestra carrera de destrucción. Él nos despertó, nos detuvo en
nuestra huida de él. Y es por su gracia que él nos
trajo y nos ha traído hasta este punto. Estamos aquí y somos lo
que somos por la gracia de Dios. El apóstol Pablo dijo, yo soy
lo que soy por la gracia de Dios. Y su gracia nos va a continuar
y nos va a preservar hasta que nos presente delante de él. Somos guardados por el poder
de Dios mediante la fe, por su gracia. Es por su gracia. Viene a nosotros por su gracia.
Esta vida eterna viene por los méritos del Señor Jesucristo.
Somos librados por la sangre del Señor Jesucristo. El que
es justificado del pecado es justificado por la sangre del
Señor Jesucristo. Únicamente por la sangre del
Señor Jesucristo. No hay ninguna otra manera que
una persona pueda ser salvo aparte de la expiación que hizo el Señor
Jesucristo. Salvos, libres del pecado. Libres, no de la presencia, no
de la conciencia, no de los efectos, pero libres de la condenación,
libres de la culpa, libres del juicio. Que el Señor bendiga
su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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