Bootstrap
Cody Groover

La transfiguracion

Matthew 17:1-13
Cody Groover February, 7 2016 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover February, 7 2016

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
San Mateo, capítulo 17. Voy a
leer los primeros 13 versículos. Seis días después. Jesús tomó
a Pedro, a Jacobo y a Juan, su hermano, y los llevó a parte
a un monte alto y se transfiguró delante de ellos y resplandeció
su rostro como el sol y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
Y aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces
Pedro dijo a Jesús, Señor, bueno es para nosotros que estemos
aquí. Si quieres, hagamos aquí tres enramadas, o tres tabernáculos,
o tres altares. Una para ti, otra para Moisés,
y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una
nube de luz los cubrió. Y aquí una voz desde la nube
que decía, este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia,
a él oí. Al oír esto, los discípulos se
postraron sobre sus rostros y tuvieron gran temor. Entonces Jesús se
acercó y los tocó y dijo, levantaos, no temáis. Y alzando a ellos
los ojos, a nadie vieron, sino a Jesús solo. Cuando descendieron
del monte, Jesús les mandó diciendo, no digáis a nadie la visión hasta
que el Hijo del Hombre resucite de los muertos. Entonces sus
discípulos le preguntaron, diciendo, ¿por qué, pues, dicen los escribas,
que es necesario que Elías venga primero? Respondiendo, Jesús
les dijo, a la verdad, Elías viene primero y restaurará todas
las cosas. Mas os digo que Elías ya vino,
y no le conocieron. sino que hicieron con él todo
lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre
padecerá de ellos." Entonces los discípulos comprendieron
que les había hablado de Juan el Bautista. En este pasaje en
Mateo capítulo 17 tenemos el relato de la transfiguración
del Señor Jesucristo sobre el monte. No nos dice qué monte
era, pero un monte cercano a Jerusalén. No nos dice qué monte, porque
el hombre es muy idólatra. Enseguida quiere convertir un
lugar santo, un lugar de peregrinación o algo así. Pero nos dice que
era un monte alto. Ahí nuestro Señor Jesucristo
mostró, vieron, como dice el apóstol Pedro, la majestad de
Dios. vieron su excelentísima gloria
del Señor Jesucristo. Y si nosotros acordamos qué es
lo que vimos, hemos estado viendo en el libro de Mateo, pero en
las semanas anteriores vimos estas cosas. Primero nos dice
allá en el versículo, uno dice seis días después, después de
qué cosas. Seis días después de que el Señor
Jesucristo, como dice en versículo 21 del capítulo 6, el Señor Jesucristo les habló de la necesidad que
tenía de ir a Jerusalén y de ser, sufrir mucho de los principales
sacerdotes, los escribas y ser muerto. y resucitar al tercer
día, seis días después de esto. Pero si regresan al principio,
seis días después de esto, el Señor Jesucristo advirtió a sus
discípulos de cuidarse de la lavedura de los fariseos y de
los saduceos y el Señor Jesucristo reprendió la incredulidad de
ellos y luego de seis días después de que Pedro hizo esta confesión
del Señor Jesucristo. Tú eres el Cristo, el Hijo del
Dios viviente. Seis días después de esto. Seis
días después de que el Señor Jesucristo dio instrucciones
acerca de la necesidad de ir a Jerusalén, padecer mucho de
los ancianos y principales sacerdotes y los escribas, ser muerto y
resucitar al tercer día. Oigan esto, es muy interesante.
Seis días después de que Pedro reprendió al Señor Jesucristo. Dijo, esto nunca, ten misericordia
de ti. Esto nunca te acontezca a ti.
Seis días después. Y seis días después de que el
Señor Jesucristo reprendió a Pedro y dijo, quítate delante de mí,
Satanás. Me estropiezo. Seis días. Nuestro
Señor habló de lo que costaba Hemos dicho la semana pasada
que la gracia, la salvación es por gracia. Pero eso no significa
que no tiene costo. El Señor Jesucristo dice que
el que va a seguirle a él va a tener que levantar su cruz
y seguir en pos de él. La persona que va a venir tiene
que negarse a sí mismo, tiene que entregarse completamente
al Señor Jesucristo. El Señor y dueño absoluto de
todo Michel. Seis días después de que habló
de esto, y seis días después de que habló de la gloria, cuando
él regresara en su reino, cuando él regresara otra vez a este
mundo. Y ahora, seis días después de
esto, en otras palabras, le dio seis días para que piense en
estas cosas. Entonces el Señor Jesucristo
nos dice, llamó a Pedro, a Jacobo y a Juan y los llevó a este monte. Les había dado entonces, les
había dado o les había hablado de su sufrimiento, ahora les
mostraría algo de su gloria. Les había hablado de su sufrimiento,
ahora les hablaría de su gloria. Estos corazones que habían sido
entristecidos por la palabra del Señor Jesucristo, era necesario
que él fuera a Jerusalén, será muerto, sepultado. Estos corazones que habían sido
entristecidos, iban a ser alegrados, iban a ser alegrados con la visión
del Señor Jesucristo en su gloria. Nos dice en Lucas capítulo 8, Nos dice que el Señor Jesucristo
subió al monte a orar. Nos dice que subió a orar. Perdón, es 9. Lucas 9. Versículo 28. subió a orar, entretanto que
oraba le aparecía su rostro se hizo otra y su vestido blanco
y resplandeciente, versículo 29. Y aquí dos varones que hablaban
con él, los cuales eran Moisés y Elías, quienes aparecían rodeados
de gloria y hablaban de su partida que iba Jesús a cumplir en Jerusalén. Son las palabras muy significativas
esas que la partida que iba a cumplir. ¿Qué es lo que iba a lograr en
su muerte? Bueno, él subió al monte a orar. ¿Qué reunión de oración fue esta,
verdad? Cuando nos reunimos para adorar
a Dios, cuando nos reunimos para adorarle, queremos ver al Señor
Jesucristo. glorificado, ¿verdad? En esta
ocasión, Pedro, Jacobo, y Juan vieron con estos ojos la gloria
del Señor Jesucristo. Pero es nuestra oración en esta
mañana que todos puedan ver con ojos espirituales al Señor Jesucristo
en su gloria. En su gloria. Podemos notar aquí algo muy importante. ¿Se acuerdan? El Señor Jesucristo
había reprendido a Pedro y le dijo, quítate delante de mí,
Satanás, me eres tropiezo porque no pones la mira en las cosas
de Dios, sino en los hombres. Aquí vemos a Pedro en este círculo. Aquí vemos a Pedro con el Señor
Jesucristo. ¿Qué cosa, verdad? ¿Cómo es la
gracia del Señor Jesucristo? Todavía está allá. Seis días
después de haber pecado grandemente y reprender al Señor Jesucristo,
el Señor Jesucristo no se acordaba de la transgresión de Pedro ni
de la reprensión de Pedro. Nuestro Señor Jesucristo cuando
perdona, él olvida, no se acuerda del pecado de su pueblo. El Señor
no tenía en memoria esto que me dijo Pedro, esto me reprendió
Pedro. Había perdonado libremente todo
el pecado de Pedro. Y así también a cada uno de sus
hijos. Él no se acuerda de tus pecados. Ven, ven, entra. Entra a gozar
de la presencia del Señor Jesucristo. Todavía el Señor Jesucristo amaba
a Pedro. Él amó a los suyos. Qué agradecidos
debemos estar por este Salvador, que aún siendo pecadores, Cristo
murió por nosotros. Ahora, en la transfiguración
nos dice aquí que el Señor Jesucristo se transfiguró delante de ellos
y resplandeció su rostro como el sol. ¿Sabes? No puedes mirar el sol mucho
tiempo. Te quema la mirada, ¿verdad? Te quema la vista. No puedes
ver otra cosa. Miras al sol, te quema. No puedes
mirarlo mucho tiempo. Resplandeció el rostro como el
sol y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Se transfiguró
delante de ellos y resplandeció su rostro. Y aquí les aparecieron
Moisés y Elías hablando con él. Entonces, Pedro dijo a Jesús,
Señor, bueno, es para nosotros que estemos aquí. Si quieres,
hagamos aquí tres enramadas, o como dije, tres altares, una
para ti, otra para Moisés y otra para Elias. Y mientras él aún
hablaba, una nube de luz les cubrió. Y aquí una voz de la
nube que decía, este es mi hijo amado en quien tengo complacencia.
A él, oye, hay muchas cosas que todavía son misteriosas, van
a seguir en misterio, misterio. Y las cosas que son misterios,
pues vamos a tener que dejarlas. No vamos a poder entre meternos
y incluirlos en las cosas que son misteriosas. Pero las cosas
que Dios nos ha querido dar a saber, vamos a, vamos a gozarnos en
estas cosas que Dios nos ha dado para que nosotros sepamos. Sabemos
primeramente que el verbo de Dios El verbo fue hecho carne
y habitó entre nosotros. Es lo que nos dice Juan capítulo
uno. El verbo fue hecho carne y habitó
entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito del
padre lleno de gracia y de verdad. Y sabemos que en él, en el Señor
Jesucristo habita toda la plenitud de la deidad corporalmente en
Cristo Jesús. En este hombre, Jesús de Nazaret,
en Cristo, habita toda la plenitud de la Deidad corporalmente. Lo
único que nosotros podemos entender entonces de esta transfiguración
es que su divinidad brilló, brilló en la humanidad del Señor Jesucristo. Yo nunca he visto que el rostro
de una persona brille como el sol. Pero el Señor Dios es, Dios
es luz. Dios es luz. Su gloria fue velada
en su humanidad. Él es Dios que fue hecho carne. Su gloria fue velada y en esta
ocasión como que el velo fue quitado y apareció su rostro
como la luz del sol. El Hijo de Dios, el Señor Jesucristo
se complació en manifestarse así mismo tal como él es en su
gloria en su doble naturaleza de hombre y dios hombre y dios la gloria personal del señor
jesucristo vamos a ver entonces estas cosas que podemos entender
aquí tenemos una demostración importante de la gloria en la
que aparecerá el Señor Jesucristo cuando venga la segunda vez. El Señor Jesucristo cuando venga
en gloria la segunda vez en esta gloria, en esta gloria en la
que brilló como el sol y su ropa como la luz, luz blanca. La transfiguración, la revelación
de la dignidad la dignidad real de nuestro Señor Jesucristo aquí
podemos ver como como levantando este velo como leímos allá en
Segunda de Pedro el apóstol Pedro dijo nosotros vimos esto nosotros
vimos la gloria de Dios cuando cuando apareció cuando fue transfigurado. Estoy leyendo otra vez en segundo
de Pedro, capítulo uno. No estamos hablando de fábulas. El apóstol Pedro dice, no nos
hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestros señores
de Cristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con
nuestros propios ojos su majestad. Esto es un apóstol. Es por eso
que ya no hay apóstoles hoy día. Para ser apóstol del Señor Jesucristo,
las calificaciones eran que tenían que ser testigos con sus ojos
del Señor Jesucristo, de recibir la doctrina directamente del
Señor Jesucristo. y ser llamado por el Señor Jesucristo
mismo. Tenía que ser llamado, ningún
otro podía ser apóstol, ni aun los apóstoles podían ser apóstoles.
¿Se acuerdan cuando Judas Iscariote, él se ahorcó y estaban todos
reunidos y los apóstoles dijeron es necesario que uno se levante
donde tomar el lugar, el puesto de Judas Iscariote y llamaron
a dos y echaron suertes y cayó sobre la suerte pero él no es
el apóstol el apóstol Pablo tomó su lugar es decir el apóstol
Pablo fue llamado por Dios solamente Dios es el que ha puesto sus
apóstoles y nuestra fe está basada sobre los apóstoles siendo Jesucristo
mismo el fundamento el fundamento sobre esta roca edificaré mi
iglesia dijo el Señor Jesucristo bueno Pedro dijo, no hemos dado
a conocer fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con
nuestros propios ojos su majestad, pues cuando él recibió de Dios
Padre, honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria
una voz que decía, este es mi hijo amado, en el cual tengo
complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada
del cielo cuando estábamos con él en el monte santo. en este
monte de transfiguración. Es una figura de la gloria que espera también
a cada creyente. La gloria del Señor Jesucristo
es una figura que le espera a cada creyente, cada persona que cree
en el Señor Jesucristo. Así como es el Señor Jesucristo,
así somos nosotros ahora. ¿Sabían eso? Si tú crees en el
Señor Jesucristo, tú eres ahora mismo como el Señor Jesucristo.
Vean lo que dice Filipenses. Primero quiero que vean a Filipenses. Bueno, tengo el texto equivocado.
Eso nunca me ha pasado. Está por aquí, en esta parte. Como él es, así somos nosotros
en este mundo. Bueno, no lo sigan buscando,
se los doy después. Nos dice la palabra de Dios que
así como Él es ahora, así somos nosotros en este mundo. Así somos ahora mismo. Pero quiero
que vean esto en el Primero de Juan. Ahora sí, ese texto sí
está. Primero de Juan, capítulo tres. Primero de Juan, capítulo 3,
versículo 1. Mirad cuál amor nos ha dado el Padre para que
seamos llamados hijos de Dios. Por esto el mundo no nos conoce
porque no le conoció a Él. Amados, ahora, en este momento,
no ahorita, ahora. Ahora somos hijos de Dios. Y
aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que
cuando Él se manifieste, cuando Él venga en su gloria, Seremos
semejantes a Él porque le veremos tal como Él es. El texto que estaba yo buscando
antes es 1 Juan capítulo 4, versículo 17. 1 Juan 4, 17. En esto se ha perfeccionado el
amor en nosotros para que tengamos confianza en el día de juicio,
pues como Él es, como Él es ahora mismo, como Él es ahora mismo,
como Él es, así somos nosotros ahora mismo en este mundo, así
somos, como Él es, así somos, así nos ha hecho. No se ha manifestado
lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos
como Él. Estos versículos entonces nos
dan una demostración clara, una demostración objetiva de la realidad que hay
vida después de la muerte. Hay vida y hay resurrección del
cuerpo. Hay vida y hay resurrección del
cuerpo. Moisés, por ejemplo, él había
muerto 900 años antes de que él apareció sobre este monte
con el Señor Jesucristo. Elías subió en un torbellino
unos novecientos años. Dije Moisés novecientos, Moisés
mil quinientos años. Elías novecientos años antes
de que apareció aquí sobre el monte. Sin embargo, ahí estaban
ellos hablando con el Señor Jesucristo. Nos dice Lucas de qué estaba
hablando, de la partida que iba a cumplir. Este es el asunto
principal. en el Evangelio, la muerte del
Señor Jesucristo. Pedro, Jacobo y Juan vieron y
oyeron, y ellos sabían inmediatamente quiénes eran estas personas,
aunque nunca los habían visto a ellos, y tampoco habían visto
una fotografía. No habían visto una fotografía.
Sabían, este es Moisés, este es Elías. Creo que podemos decir
con alguna seguridad Podemos decir que cada creyente en el
cielo se va a reconocer a sí mismo, aunque nunca lo has visto. Podemos decir eso. Bueno, yo
creo eso. Puedo decir con algo de seguridad. Ellos sabían que era Moisés y
era Elías. Pero vemos aquí que cuando Pedro
dijo hagamos tres tabernáculos, hagamos tres enramadas. Pedro, nos dice no sabía lo que
decía Pedro no sabía lo que estaba
diciendo Pedro escuchó esa voz pero cuando nos dice después
de que apareció Moisés y Elías con el Señor Jesucristo y Pedro
dijo bueno es que estemos aquí hagamos tres en ramadas vino
esa nube y esa voz que dijo este es mi hijo amado en quien tengo
complacencia a él oír y la realidad es esta Pedro mismo
nos está diciendo allá en segundo de Pedro capítulo 1 versículo
18 que hay cosa mejor que una visión misma hay cosa mejor que una visión
seamos honestos ¿A quién no le gustaría tener una visión como
ésta? ¿A quién no le gustaría tener
una visión como ésta? Pero Pedro nos dice allá en 2
Pedro donde leímos que hay cosas mejor que la visión celestial. Dice Nosotros oímos esta voz enviada
del cielo cuando estábamos con él en el monte santo, dice segundo
Pedro 1 18. Tenemos también palabra profética
más segura. Palabra profética más segura. Esta palabra que tienes en tu
mano es más seguro que una visión que tengas en la noche. Una visión que tengas en la noche,
despiertas de un sueño, tuviste un gran sueño, una gran visión.
No vayas a poner tu confianza en esa visión. Eso no es seguro. Esto es seguro. Esto es seguro. La palabra de Dios. Palabra profética
más segura. Cualquier visión que tengas que que vaya con la Palabra de Dios,
pues no la necesitas porque está diciendo lo mismo que dice la
Palabra de Dios. Y si dice algo contrario, sabes que es la mentira
del diablo mismo. ¿Verdad? Así es que, ¿dónde está
tu firmeza, dónde está tu fe? En la Palabra de Dios. No en
una visión, no en una aparición. Nunca debemos interpretar. Hay
personas hoy día se imaginan, dicen, Dios se me apareció. Cosas que están fuera de la Biblia,
pero ahí se van tras esa visión. Necesitamos recordar la palabra
del apóstol Pedro, dice, nunca, entendiendo primero esto, que
ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada.
Ninguna profecía que vino, que está en las escrituras, fue porque
se le pegó la gana a una persona escribir una carta. Lo que está aquí en esta palabra,
el apóstol Pablo pudo haber escrito muchas cosas, pero las cosas
que él escribió inspiradas por el Espíritu Santo, Dios las ha
puesto en tus manos. Dios las ha puesto en tus manos. Y la persona no se sentó y decir,
bueno, creo que voy a entrar en un trance y voy a empezar
a escribir algo. No fue por voluntad de hombre.
Nunca la profecía fue traída por voluntad humana. Sino que los santos hombres de
Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. Así que
la palabra que tienes en tu mano es la palabra de Dios mismo.
Dios te está hablando en su palabra. Pedro entonces dijo, Señor, buenos
para nosotros que estemos aquí, si quieres hagamos tres en ramadas,
una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Pedro estaba
simplemente en un, imagínate, Imagínate. Puedes imaginarte eso. Pedro estaba, no podía, no buscaba
qué decir. ¿Quién puede culpar al apóstol
Pedro por hacer esta propuesta? ¿Quién puede culpar al apóstol
Pedro por hacer esta propuesta que se hagan tres tabernáculos
o tres enramadas? ¿Quién no quisiera estar en esa
posición de estar allá, ver la gloria del Señor Jesucristo?
Pero después de oír y ver estas cosas en el monte, después de
escuchar el testimonio de la gloria excelente, después de
haber hecho el gran confesión de fe en el Señor Jesucristo,
¿quién pudiera imaginarse que Pedro, unos pocos días después,
dijera No lo conozco. Imagínate. Después de que Pedro
confesó esa confesión y dijo bienaventurado eres simón y modernas,
no te lo reveló carne. Es mi padre que está en la sierra. Después de que Pedro vio esta
visión. Estuvo allá y vio esta visión.
Después de esto, Pedro negó al Señor Jesucristo. Dijo no le
conozco. Quien pudiera imaginarse. Más tarde negaría, pero lo hizo. Es exactamente lo que hizo. Y
aquí tenemos una ilustración muy clara. Muy convincente. De esta verdad. Y el apóstol
Pedro mismo lo escribió. En 1 Pedro capítulo 1 versículo
5. El apóstol Pedro fue inspirado
por Dios. para escribir esto a cada uno
de nosotros, Pedro siendo una persona que experimentó eso. Dijo, sois guardados por el poder
de Dios mediante la fe. Yo soy guardado, dice el apóstol
Pedro. Después de que él tuvo todo esto
y él negó al Señor Jesucristo, 1 Pedro capítulo 1, versículo
5, Versículo 3 dice, bendito el
Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande
misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva. Siempre
está viva esta esperanza. ¿Por qué? Porque Cristo mismo
es la esperanza. Él es nuestra esperanza. Una
esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de los muertos.
Porque Él vive, yo vivo. Él nunca muere. Yo nunca moriré. Y nos dice, para una herencia
incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en
los cielos para vosotros que sois guardados por el poder de
Dios mediante la fe para alcanzar la salvación que está preparada
para ser manifestada en el tiempo postrero. Dices que no depende
de nosotros, ¿verdad? No depende de nosotros, depende
del Señor Jesucristo, de su fidelidad, de su propósito. Nosotros no,
no, no, no cruzamos de los brazos y decimos, bueno, si depende
de él, entonces, está como el bebé que lo tiene su mamá. ¿Cómo le dicen aquí en México?
Le está haciendo, ¿los tiene aquí abrazados? Pero ves al bebé
que el bebé también está agarrado de su mamá. ¿verdad? Cuando ves que un niño se tira
para atrás, dices, ¿qué le pasa a ese niño? Pero lo que depende
es que la mamá lo tiene agarrado a él, ¿verdad? Lo tiene agarrado
a él. El apóstol Pedro entonces conocía
por experiencia esta verdad que la seguridad y la confianza de
cada hijo de Dios es en todo momento por la gracia de Dios. La gracia de Dios, libre. Ahora,
el Señor Jesucristo es el Hijo de Dios. Allá en nuestro texto
en Mateo capítulo 17 vino esta voz del cielo que dijo, este
es mi Hijo amado. El testimonio de Dios el Padre El Señor Jesucristo es infinitamente
superior a todos los que nacen de mujer. Moisés, piensa en Moisés. Moisés, un hombre que Dios utilizó
para dar su palabra. Director del pueblo, ¿verdad?
Por él fue dada la ley. Elías, un gran profeta. Pero
no importa quién, Pongas. El Señor Jesucristo es infinitamente
superior a cualquier hombre que ha nacido. Pedro, desconcertado
por la visión, sugirió construir estas tres enramadas. En su confusión,
parece que Pedro puso a Moisés y a Elías a un mismo nivel que
el Señor Jesucristo. ¿Han oído de esto? poner a la
par a otro con el Señor Jesucristo? Voy a ser más claro. María no
es corredentora. María no está a la par con el
Señor Jesucristo. María es bendita entre las mujeres,
así como tú eres bendito. Así como tú eres bendito. no
por encima entre él es el único bendito por encima de todos el
señor Jesucristo cuando Pedro dijo esto e inmediatamente vino
esta luz que cubrió los cubrió a ellos y vino esta voz que dijo
este es mi hijo amado a quien vieron al señor Jesucristo solo
la voz vino para enseñar al apóstol Pedro y a nosotros Jesucristo,
el Hijo de Dios, el Salvador de los hombres, sólo Cristo Jesús,
sólo Cristo Jesús, Él tiene la preeminencia. Así como cuando estás en la noche
y ves las estrellas, eso se ve precioso, ¿verdad? Pero cuando
sale el sol, ¿Sabías que las estrellas todavía están allá? Las estrellas todavía están allá,
pero no las ves. ¿Por qué? Por el brillo del sol. Y así también, cuando vemos al
Señor Jesucristo, todos los demás opacan o desvanecen. Cristo Jesús, el sol. Una vez
que Cristo ha venido. Entonces, Moisés, la ley no tiene
nada más que decir. Antes estaba Moisés y la ley,
ahora vino Cristo. Dios ha hablado en tiempos pasados
a los padres por los profetas, pero en estos últimos días nos
ha hablado por el hijo. Punto. No hay mayor revelación
de Dios. No hay mayor revelación de la
voluntad de Dios que oír al Señor Jesucristo. Él satisfizo todas
las demandas de la ley. Y con respecto a los profetas,
es decir, Elías, que representa a todos los profetas. Una vez viene el Señor Jesucristo,
entonces todos los misterios del Antiguo Testamento que hablaban
de Cristo, Cristo los cumplió, ya está. Todas las promesas en
el Antiguo Testamento del Cristo que vendía, Cristo ya los cumplió. Así es que no estudiamos el Antiguo
Testamento para indagar nuevas cosas. Cristo es el cumplimiento
de esto. Es lo que dijo el Señor Jesucristo
a sus discípulos, comenzando desde Moisés, y los profetas,
y los salmos, les declaró las cosas que hablaban de él. Todas
las cosas hablan de él. Con estas palabras, Dios el Padre
reconoció y se identificó públicamente con el Señor Jesucristo, el Hijo
de María, y se identificó con Él como su propio Hijo amado.
Este que nació en Belén, hombre de Nazaret, que sufrió en el
Calvario, es nadie menos que Dios bendito sobre todas las
cosas. Cristo es el unigénito, Hijo
de Dios. De tal manera amó Dios al mundo
que ha dado a su Hijo unigénito. Dios tiene un hijo de eterna
generación, co-igual con Dios el Padre. De tal manera que sin
Cristo no hay Dios. Sin Cristo no hay Dios. Coesencial
con el Padre. Él dijo, el que me ha visto a
mí, ha visto al Padre. Nosotros que creemos somos hijos
de Dios por adopción, hijos por gracia, pero Cristo Jesús es
hijo de Dios por naturaleza. Naturaleza. Dios el padre ama al hijo como
hijo. Pero esto fue dicho, este es
mi hijo amado en quien tengo complacencia para mostrarnos
que Dios el Padre se deleita en la obediencia del Señor Jesucristo
como el mediador de este pacto. Siempre se ha deleitado del hijo. Dios ama al hijo, esto es claro.
Siempre ha amado al hijo, pero aquí esto es dicho para mostrarnos
que Dios el Padre ama al Hijo en su obediencia como mediador,
como sustituto de pecadores. El Señor Jesucristo es la revelación,
la encarnación y el conducto del amor divino. Dios ama, Dios
ama, y ¿cómo sabes que Dios ama? Cristo Jesús. Es la revelación,
es la encarnación y el conducto por el cual nosotros conocemos
el amor de Dios. Dios ama a pecadores en Cristo
Jesús. Fuera de Cristo Jesús no puedes
decir a una persona Dios te ama. El amor del Padre está en el
Hijo y con aquellos que están en el Hijo. no puedes decir a
una persona Dios te ama y luego esa persona acaso Dios amó a
Judas Iscariote que ahora está en el infierno no Dios claramente dice a Jacob
amé mas a Esaú aborrecí ni le tuve en cuenta ni le tuve en
cuenta Mi amor fue puesto sobre Jacob. ¿Lo mereció Jacob? No. Igual que Esaú. Igual que Esaú. Pero él amó porque él quiso amar. El amor está, el amor de Dios
está en su hijo. Y es una, es una blasfemia, una
calumnia al carácter de Dios decir que Dios ama a todos los
hombres. Dios no ama a todos los hombres. Dios ama a su hijo y aquellas
personas que él amó en su hijo, el Señor Jesucristo. Aquellos
que él escogió en amor, habiéndonos predestinado para ser adoptados
hijos suyos por medio de Jesucristo. Así es que el amor, Dios es la
encarnación, es la encarnación, el conducto. por el cual nosotros
conocemos el amor de Dios. Y luego nos dice aquí, aquí está
la complacencia de Dios. Dios está agradado. Este es mi
hijo amado en quien tengo complacencia. Ahí estaba Pedro, ahí estaba
Jacobo, ahí estaba Juan. Ahí estaba Moisés y ahí estaba
Elías. Pero Dios no dijo esto de Moisés.
Aquí está Moisés en quien tengo complacencia. No dijo aquí está
Elías en quien tengo complacencia. No dijo aquí está Pedro en quien
tengo complacencia. O aquí está Jacobo, aquí está
Juan en quien tengo complacencia. Dios nunca ha estado y nunca
puede estar satisfecho con ningún pecador. Dios solamente está
satisfecho con lo que Él da. Para complacer a Dios, solamente
Dios se puede complacer a sí mismo. Gracias sean dadas a Dios,
que Él se llama Jehová proveerá. Y todo lo que Dios requiere de
su pueblo, ¿qué requiere Dios de ti? Perfección. Dios te lo
da. Él proveerá en su Hijo, el Señor
Jesucristo. ¿Qué requiere de ti? Que no tengas
pecado. ¿Dónde lo ve? En su Hijo. Todo
lo que requiere Dios de su pueblo, Él lo ha dado en el Señor Jesucristo. En Él estoy agradado, en Él tengo
complacencia. Dios, como dije, siempre ha estado
complacido con su Hijo amado como el Dios hombre. Dios estaba
complacido con su Hijo en la eternidad como nuestro fiador
y nuestro mediador. como representante del pacto
de la gracia. Dios se agrada y es honrado y
se deleita en la vida representativa de su vida. Dios está agradado
con la obediencia del Señor Jesucristo. Dios está agradado con la muerte
del Señor Jesucristo. La muerte del Señor Jesucristo
agrada, agradó a Dios. Dios quiso sujetar la padecimiento. Es el amor de Dios que puso a
Cristo allá en la Cruz del Calvario. Porque es la única manera que
Dios puede salvar a su pueblo, por medio de la muerte de su
hijo. Dios está agradado, y sabe que Dios está agradado porque
su muerte logró eso que propuso, eso que quiso. dice la palabra
de Dios en Isaías 53 verá el fruto de la aflicción de su alma
y quedará satisfecho complacido cuando una mujer tiene está esperando
un bebé está esperando ese bebé nueve meses estoy hablando mi
hija va a tener nuestra primera nieta estamos esperando Hay una
triste, muy triste condición cuando después de esperar todo
este tiempo, un bebé puede nacer o puede salir muerto. ¿Hay satisfacción para esa madre?
No hay satisfacción. Sufre todos esos dolores de parto,
sufre toda esa agonía y después de todo no tiene un hijo. una hija en sus brazos. ¿Hay
satisfacción para esa madre? No. Dolor por todos los restos
de sus vidas, de su vida. Angustia por esa criatura que
no vivió. Pueden ustedes imaginarse por
un momento que el Señor Jesucristo murió, la Cruz del Calvario sufrió
y que no va a estar satisfecho con su agonía. Él verá el fruto
de la aflicción de su alma y quedará satisfecho. Todos aquellos por
los cuales Él murió van a estar con Él en la gloria. Ninguno se perderá. Este es mi Hijo amado en quien
tengo complacencia. Dice, a Él oí. A Él oí. Tenemos que oírle a Él. lo que dice el pastor, no lo
que dice la iglesia. Dios utiliza hombres, pero lo
que pedimos es oír al Señor. Yo pido que oren por mí, que
el Señor me dé a mí libertad y que yo pueda entender. Dios se ha bendecido primeramente
por el mensaje, pero principalmente por encima de todo de esto aunque
yo esté tartamudeando y esté yo sin libertad y me sienta como
como lo que soy que Dios hable que Dios les hable
eso es venir preparado Señor háblame y si venimos preparados
para oír al Señor y pedimos al Señor que Él nos hable Él va
a honrar eso. Y Él va a hablar. Y ahí está
la bendición. Oírle a Él. Este es mi Hijo amado en quien
tengo complacencia. A Él oír. A Él oír. Y al oír eso, los discípulos
se postraron sobre sus rostros. Este es un ejemplo del Evangelio. Siempre que una persona oiga
y vea la visión del Señor Jesucristo, el resultado de cualquier hombre,
cualquier hombre que vea a Dios va a caer en el suelo. Cualquier
hombre que vea a Dios va a dejar de estar abloteando, va a dejar
de estar presumiendo. Cualquier hombre que vea al Dios
vivo y verdadero va a caer en el suelo, va a postrarse. ¿Saben
cuál es la salvación? que por la gracia de Dios caigamos
delante de Él en este mundo. Porque todos van a doblar la
rodilla y todos van a confesar que Él es el Señor para la gloria
de Dios el Padre. Pero la salvación es hoy. Hoy
es el día de salvación. Pedro, Jacobo y Juan vieron la
gloria del Señor Jesucristo, oyeron la voz del cielo y cayeron
postrados. Y cuando cayeron postrados, el
Señor Jesucristo vino a ellos y los tocó. Dice aquí, se acercó
y los tocó. Qué figura del evangelio, ¿verdad?
Al oír la gloria de Dios, nos vemos a nosotros mismos como
los pecadores que somos. Entonces, entra el temor. Ay
de mí, que soy hombre pecador. Yo merezco morir. postramos delante
de él. Y el Señor en su misericordia
viene y nos toca y nos dice, no temas, no temas, levántate,
levántate y sígueme. Alzando ellos los ojos a nadie
en Viero, sino solo a Jesús. Es lo que queremos, ver otra
vez al Señor Jesucristo levantado. Esta es la carrera del creyente,
puestos los ojos solo en Jesús. Puestos los ojos en sus, mirando
a él, confiando en él, siguiéndole a él. Vamos a dejar allá porque
ya se acabó mi tiempo. Seguimos la semana que viene.
Recuerda el servicio hoy en la tarde. has visto has visto la gloria
de Dios en la paz de Cristo Jesús cuando vemos la gloria de Dios
en la paz de Cristo Jesús entonces vamos a postrarnos Dios quiera
que cada uno que está aquí cada uno que me oye por la gracia
de Dios se postre
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.