Bootstrap
Cody Groover

A quien enviaremos

Isaiah 6
Cody Groover February, 3 2016 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover February, 3 2016

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Muy bien. Abran sus Biblias ahora
conmigo. Libro de Isaías. Isaías. En un momento les digo el capítulo. ¿A quiénes utiliza Dios? ¿A quiénes
utiliza Dios para llevar su Evangelio? El Evangelio de la gracia de
Dios. Este es el evangelio a quienes
utiliza Dios. Hay una preparación. Hay una
preparación para personas que van a ser utilizadas para llevar
el evangelio. ¿Cuál es esta preparación? Leímos
al principio del servicio dice me seréis testigos. Me seréis
testigos. Cuando una persona es testigo,
una persona que es testigo es una persona que ha visto algo
o es una persona que ha oído algo. Y nosotros, por la gracia
de Dios, por la revelación del Espíritu Santo, hemos visto al
Señor Jesucristo. Nadie está listo para testificar
de Cristo quien no ha visto a Cristo. capacitado para hablar de Cristo,
hablar la palabra de quien no ha oído a Cristo. Y aquí en Isaías
capítulo 6 en versículo 8 dice después oí la voz del Señor,
después, después oí la voz del Señor que decía a quien enviaré
y quien irá por nosotros. Entonces respondí yo, eme aquí,
envíame a mí. Después, no antes. Después de qué? Después de la
revelación. Eso es lo que es un testigo.
Un testigo es alguien que ha visto con sus ojos, alguien que
ha oído con sus oídos. Y esta persona puede testificar.
Aquí vemos a Isaías. Isaías fue un profeta de Dios
durante los reinados de Usías, el rey Jotán, el rey Acás y Ezequías,
reyes de Judá. Y esto nos muestra que él vivió
unos 700 años antes de la venida del Señor Jesucristo. 700 años
antes. Isaías él predicó unos 85 años
de su vida tendría como 40 años 35 años cuando él recibió el
llamado para ir a predicar pero vemos allá en el versículo 1
que Isaías 6.1 dice el año que murió el rey Usías vi yo al Señor. Vi yo al Señor sentado sobre
un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por
encima de él había serafines, cada uno tenía seis alas, con
dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos
volaban. Y el uno al otro daba voces diciendo,
santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos, toda la tierra
está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas
se estremecieron con la voz del que clamaba y la casa se llenó
de humo. Entonces dije, ay de mí, que
soy muerto, porque siendo hombre inmundo de labios y habitando
en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis
ojos al Rey Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines
teniendo en su mano un carbón encendido tomado del altar con
unas tenazas. Y tocando con él sobre mi boca
dijo, he aquí esto, tocó tus labios y es quitada tu culpa
y limpio tu pecado. Noten allá, es quitada tu culpa
y limpio tu pecado entonces dije entonces oí la voz del señor
entonces dije en aquí envíame a mí este rey usías era un rey
muy próspero era un rey muy próspero y saías tenía una opinión muy
alta de usías podríamos decir estaba Tenía su mirada puesta en Usías,
un gran rey exitoso. Y él admiraba a este rey. Isaías admiraba a Usías. Él hizo muchas cosas grandes,
notables. Pero una cosa hizo Isaías, después
de que Dios lo bendijo y él hizo muchas cosas notables. Ustedes
pueden leerlo después en sus casas, en Segunda y Crónicas,
capítulo 26. Pero después de que él hizo todas
estas cosas, Dios le bendijo y él hizo todas estas cosas.
Él se enorgulleció. Usías se enorgulleció en su corazón. Y él decidió que él iba a entrar
al tabernáculo, él iba a entrar allá, perdón, al templo, él iba
a entrar al templo. Y él iba a ofrecer incienso. Y eso es lo que él hizo. Agarró
un puño, agarró y él trató de entrar allá a ofrecer el incienso.
Y los sacerdotes a quienes les es dado esa tarea, a quienes
les es dado este oficio, los sacerdotes se opusieron a Osías. Y Usías se molestó con estos
sacerdotes. Y él lo iba a hacer de todas
maneras. Y cuando él se enojó, Dios le
dio lepra en el mismo instante. Lepra le brotó a Usías. Y lo
expulsaron del templo. Y así murió Usías. Así murió
Usías. Alguien diría, bueno, esto es
un castigo muy, muy severo. Esto es un castigo muy severo.
Después de todo, lo único que estaba tratando de hacer era
llevar un puño de incienso allá delante del altar y ofrecerlo
a Dios. No parece bueno eso. No parece
bueno eso. No tendría buenas intenciones.
No basta con la intención. Más vale hacer lo que Dios dice.
Una persona no puede venir a Dios aparte de Cristo Jesús. Una persona
no puede. Cuando Usías murió, Isaías vio
al Señor. Lo que hizo Usías, de hecho,
era una negación. Era una negación de la santidad
de Dios. Usías pretendió venir delante
de Dios sin el sacerdote. Es como que tú y yo en esta noche
pretendamos venir delante de Dios el Padre, aparte de venir
a Él por medio de Cristo Jesús. ¿Qué piensas? ¿Será alguna persona
aceptada? ¿Qué dice la palabra de Dios?
¿Qué dice Cristo? Yo soy el camino. la verdad y
la vida. Nadie viene al padre si no es
por mí. Nadie viene al padre. No importa
quién sea. No importa si es un rey. No importa
si es una persona la más elevada, la persona que pienses esa persona
es una persona muy buena. Seguramente él puede venir. No. Aquí Dios le dio lepra. Cristo es el único sacerdote. Cristo es el único sacerdote.
Fue tipificado Cristo en el Antiguo Testamento con todos los sacerdotes,
pero ninguno, ni siquiera un rey puede venir delante de Dios
si no es por medio del Señor Jesucristo, el sacerdote. Así es que Dios juzgó a Osías
y él murió leproso. Pero entonces, cuando él vio,
Isaías vio esto, Ni siquiera Usías. Ni siquiera
Usías puede entrar delante de la presencia de Dios. Isaías
dice, yo vi al Señor. En el año que murió el rey Usías,
vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime y sus
faldas llenaban el templo. Yo vi a Cristo Jesús, es lo que
está, Él es el Señor. Yo vi al Señor. Yo vi a Jehová. Él vio la gloria suprema del
Señor Jesucristo. Yo vi al Señor. Él vio a Cristo. Cristo sobre el trono. Cristo
sobre el trono. Las personas que no aman a Cristo
Jesús, Cristo sobre el trono es un terror. Cristo sobre el trono es un terror.
Horrenda cosa es caer en manos de este Dios, el Dios vivo y
verdadero. Horrenda cosa. Él es santo, santo,
santo. Eso es lo que dicen los serafines.
Vamos a ver en un momento. Él vio a Cristo en su, en su,
sobre su trono, en toda, con toda autoridad. Cristo dijo toda
potestad me es dada. en el cielo y en la tierra. Habiendo
obedecido a Dios el Padre, él ha sido exaltado hasta lo sumo. Él está sentado sobre el trono.
Eso es lo que dijo Juan cuando día Isaías vio esto cuando vio
su gloria y habló acerca de él, habló acerca del Señor Jesucristo.
Y no solamente vio la gloria de Cristo, es decir, vio a Cristo
sentado allá sobre el trono, en la gloria, sino podemos ver
aquí, yo vi al Señor sentado. Es decir, no vio a Cristo apurado. No vio a Cristo inquieto. El
Señor Jesucristo no está en la gloria frotándose las manos,
A ver si va a ser cumplida su voluntad. No, en ninguna manera. Él es Dios. Nos dice la palabra
de Dios. Él hace todo lo que Él quiere. Él no está inquietado por nada
de lo que está sucediendo. Todo lo que sucede, Él lo ha
ordenado. En Isaías capítulo 46. acordados de las cosas pasadas
desde los tiempos antiguos porque yo soy Dios es el mismo el Señor
es yo soy Dios no hay otro no hay otro Dios hay muchos dioses
falsos Muchos Dios es la imaginación de hombre. Yo creo que Dios es
así. Cuando una persona dice yo creo que Dios es así, te está
mostrando su ídolo. Yo creo que Dios es así. Te está
mostrando. Dios es no como tú crees. Dios
es como él dice que él es. Dios es como él dice que él es. Aquí en su palabra no hay otro.
Y nada hay semejante a mí. Así es que no trates de poner
una semejanza. No trates de hacer una imagen.
Nada hay semejante a mí. El único Dios vivo y verdadero
se ha revelado en la persona y en la obra del Señor Jesucristo. Él es la imagen del Dios invisible. En Cristo Jesús habita toda la
plenitud de la Deidad corporalmente. Corporalmente. Él es Dios. No
hay otro Dios. Y dice que anuncio lo porvenir. Yo anuncio lo que va a ser en
el último día de la creación y lo anuncio desde la eternidad. Yo anuncio lo porvenir desde
el principio. Y desde la antigüedad, lo que
aún no era hecho. Que digo, mi consejo, es decir,
lo que yo he pensado, mi propósito, permanecerá y haré todo lo que
quiero. Que llamo desde el oriente al
ave y de la tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé,
lo haré venir. Lo he pensado, también lo haré. Oídme duros de corazón que estáis
lejos de la justicia. Haré que se acerque mi justicia. No se alejará y mi salvación
no se detendrá. Pondré salvación en Sion y mi
gloria en Israel. No hay otro Dios. No hay otro
Dios. Yo lo he pensado, también lo
voy a hacer, dice Dios. Él vio al Cristo victorioso,
sentado. Esto habla de su obra completa. Cuando estuvo aquí el Señor Jesucristo,
Él estuvo andando. ¿Verdad? Él estuvo andando. Él
no dio reposo a sus ojos. Todas las noches se pasaba orando. Estaba todo el tiempo trabajando,
haciendo la voluntad de su padre, cumpliendo la voluntad de Dios
su padre que le envió a este mundo. Pero en su presencia,
él está sentado, no está inquieto, no está frotándose las manos.
Este es Dios. Nadie está listo de preparar,
nadie está listo para testificar de Dios que no conoce que él
es Señor de señores. Rey de Reyes. Que su obra está... Si una persona no ha visto a
Cristo su obra completa, no está preparado para testificar de
él. No lo conoce. No lo conoce. La persona que
está tratando de insinuar o tal vez no insinuar, decir abiertamente
que Cristo quiere que tú hagas esto, pero tú no le dejas, está
diciendo que Cristo está frustrado. Que tu voluntad está de alguna
manera dándole jaque mate a la voluntad de Dios. Ahí está frustrado,
Dios quiere hacer algo pero no puede si tú no le dejas. Ese
no es el Dios de la Biblia, es el Dios de su imaginación. Es
un ídolo. Isaías vio la gloria sublime
e infinita de Cristo, alto y sublime. alto y por encima de todo. Dios
le ha dado un nombre al Señor Jesucristo que es sobre todo
nombre. Él está sentado sobre el trono
y él nadie puede detener. Es lo que Dios le mostró a Nabucodonosor en Daniel, en Daniel capítulo
4. Dios le mostró esto a Nabucodonosor. Daniel capítulo 4 versículo 34
dice mas al fin del tiempo yo nabucodonosor alcé mis ojos al
cielo y mi razón me fue de vuelta que gracia verdad al fin del
tiempo es decir en el cumplimiento del propósito de Dios así estamos
todos nosotros por naturaleza locos andando en el mundo como
animales locos hasta que Dios en su gracia infinita por su
misericordia viene la palabra de Dios y nos devuelve la razón. Es decir, sabemos quién es Dios. Mi razón me fue devuelta y bendije al altísimo y a la vez
glorifique al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno y
su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra
son considerados como nada. Y Él hace según su voluntad en
el ejército del cielo y en los habitantes de la tierra. Y no
hay quien detenga su mano y le diga, ¿qué haces? No hay persona
que le pueda decir, pero Dios, hazlo así. O, ¿qué haces? Él hace su voluntad. Este es
el Dios. Este es el Dios. que estamos
anunciando. Y nadie está listo para testificar
de Dios quien no ha visto al Señor de señores y Rey de reyes.
De otra manera están predicando Jesús falso, un Cristo falso,
alguien de su imaginación. Y Isaías vio también la gloria
universal de Cristo, su gloria, su presencia. Dice El año que
murió el Rey Usías vio al Señor sentado sobre un trono alto y
sublime y sus faldas, está hablando de su gloria, sus faldas llenaban
el templo. La gloria, todo en este mundo va a dar gloria
a Dios, todo en el universo va a dar gloria a Dios. Por eso
lo creó. Cristo es todo en todos. Cristo es todo. Cada revelación
de Dios al ojo humano, al oído del hombre o al corazón es Jesucristo. Cada revelación de Dios al ojo
es Cristo. Cada revelación de Dios al oído
es Cristo. Cada revelación de Dios al corazón
de una persona es Cristo. Isaías entonces vio al señor
Jesucristo, al rey de reyes y señor de señores. Y dice, por encima
de él había serafines, cada uno tenía seis alas y con dos cubrían
sus rostros y con dos cubrían sus pies y con dos volaban. ¿Quiénes eran estos serafines?
¿Quiénes eran estos serafines? Hay muchas opiniones acerca de
esto, pero en sentido figurado, si es lenguaje figurado, Estos podrían ser criaturas celestiales,
ángeles, o tal vez en lenguaje figurado, verdaderos ministros
de Cristo. Por encima de él habían serafines,
cada uno tenía seis alas, los verdaderos ministros de Cristo. Y eso por esta razón. Noten, tienen seis alas. Tú no tienes seis alas, yo no
tengo seis alas, ese es el lenguaje figural, seis alas. ¿Pero qué
nos dice qué hacen con estas alas? Yo tengo, podríamos decir,
dos alas aquí y dos alas aquí en mis pies. ¿Pies para qué te quiero? Va
volando, dice, está corriendo. No está volando, está corriendo.
Pero tenemos cuatro extremidades. Pero aquí habla de seis extremidades,
seis alas. Noten, con dos cubrían sus rostros. Cada persona que ha sido revelado,
a quien ha sido revelado a Cristo Jesús, conoce que Él es el Señor. Con dos cubren sus rostros. Cubren
sus rostros en modestia y en humildad ante el Señor de señores,
Rey de reyes. Porque como dijo el apóstol Pablo,
yo soy el menor. Mientras más veamos a Cristo,
más vamos a conocer nuestra condición. Soy el más pequeño. Soy indigno. Soy indigno de ser predicador,
dijo el apóstol Pablo. Yo ni siquiera soy digno de predicar
el evangelio. Yo perseguí a la iglesia. Y luego
más tarde dijo, yo soy el más pequeño de todos los santos.
El jefe de los pecadores, el más vil. Con dos cubren sus rostros. Y con dos cubren sus pies. Cubren sus pies porque estamos
conscientes que nuestro andar en este mundo no es perfecto. No es. Tenemos que siempre decir,
como dijo el apóstol Pablo, el bien que quiero no lo hago. El
mal que no quiero, eso hago. Miserable de mí. Con Dios cubren
sus pies, porque mi andar quisiera yo, quisiera yo andar en este
mundo sin pecado. Pero mi andar, mis pies, lo único
que tengo que confesar, es que en esta carne no more el bien
y cubro mis pies cubres tus pies y con dos vuelan con dos vuelan
van corriendo van de aquí para allá declarando la verdad de
la persona de Cristo Jesús van declarando la verdad con dos
vuelan de aquí para allá listos para llevar el evangelio es lo
que dice con dos volaban Y el uno al otro daba voces diciendo,
santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos, toda la tierra
está llena de su gloria. Este es el mensaje. Es decir,
el uno al otro se mira a la cara a cara y dice, santo, santo,
santo. El Señor Jesucristo es el santo.
No hay otro santo. El santo. El principal atributo
de Dios es su santidad. Sabemos que Dios nos revela la
palabra de Dios. Dios es amor. Es verdad, Dios
es amor. Dios es justo. No estamos hablando
de los atributos de Dios. Dios es amor. Dios es justo. Sabemos que Dios es misericordioso. Él dice tendré misericordia del
que tenga misericordia. Pero todos los atributos de Dios,
aún su ira, Todo está, por decir así, bañado desde un atributo
que es la santidad. Así es que si quieres hablar
del amor de Dios, es su santo amor. Si quieres hablar de la
misericordia de Dios, es su santa misericordia. Si quieres hablar
de su ira, es su santa ira. Si quieres hablar de su justicia,
es su santa justicia. Es el atributo que describe a
Dios. Una palabra, santo. Yo soy Dios
y no hay otro. Eso lo significa. ¿A quién vas
a compararle? Él es único. Separado de todos. Santo. Todo lo que es de Dios, todo
lo que hace Dios está de acuerdo, es decir, concuerda con su santidad. Y escucha, en ningún lugar se
manifiesta a ti y a mí la santidad de Dios. más clara, más claramente
que en la cruz del Señor Jesucristo. La palabra santo para nosotros
es una palabra abstracta. ¿Saben qué es una palabra abstracta?
Una pintura abstracta. Una pintura abstracta, los pintores
ponen pintura sobre el lienzo y Y vienen las personas y yo veo
un caballo. El otro dice, no, yo no veo un
caballo, yo veo una ballena. Es un abstracto. Cada uno da su interpretación. Es un abstracto. El artista dice,
no, es esto. Otro dice, yo no lo veo. Así
es el abstracto. La palabra abstracto, la palabra
santo para nosotros es una palabra abstracta. Porque no entendemos
lo que es la palabra, que es santidad. Aparte de ver la santidad
de Dios allá en la cruz del Calvario. Es ahí donde vemos la santidad
de Dios. Ven, el amor de Dios es amor
santo. ¿Dónde vemos que es amor santo?
Él de tal manera amó a su pueblo. De tal manera que dio a su hijo
a morir en la cruz del Calvario. Así es el santo amor de Dios. La justicia de Dios. Vemos la
misericordia de Dios. Ahora, ¿qué tal la ira de Dios? De hecho, el Señor Jesucristo
sobre la cruz del Calvario, cuando Él estaba sufriendo en agonía,
él estaba siendo... Dios lo desamparó. Eso es lo
que es el infierno. Ser desamparado de Dios. Hasta este momento nadie ha sido
desamparado completamente de Dios. Sigues en este mundo. Sigues
en este mundo. Pero si una persona sale de este
mundo, fuera de Cristo Jesús, es completa obscuridad. Es tormento. sin fin. El Señor Jesucristo
estaba sufriendo el tormento de la ira de Dios por el pecado
de su pueblo. Al que no conoció pecado, Dios
lo hizo pecado. Y cuando él tomó el pecado de
su pueblo sobre su propio cuerpo en el madero, porque Dios es
santo, Dios lo desamparó. No vas a poder explicar eso.
No vas a poder entender eso. Pero eso es lo que Dios dice
que Él hizo. Dios el Padre desamparó a Dios el Hijo. Dios mío, Dios
mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Y cuál es la respuesta? Tú eres
santo. Ahí está la definición de santo. Ahí está la definición de santo. Bueno. Ese es el mensaje. Dios ha mostrado su santidad
allá en la Cruz del Calvario. Ahora, noten, los quiciales de
las puertas se estremecieron, dicen, a la voz, se estremecieron con
la voz del que clamaba y la casa se llenó de humo. Cuando yo vi
esto, dice Isaías, entonces dije, cuando
yo vi esto, cuando una persona, ¿saben qué produce el arrepentimiento? Ver al Señor Jesucristo, ver
al Señor Jesucristo. Es la predicación de la palabra
de Dios. Es la predicación que conduce
a una persona al arrepentimiento. No es amenazar a la persona.
Amenaza a la persona de infierno y de sufrimiento. Eso no va a
hacer ningún cambio. Pero cuando una persona a Dios
le muestra al Señor Jesucristo y le muestra a la luz del Señor
Jesucristo, a la luz de la santidad del Señor Jesucristo, de la misericordia,
de la justicia del Señor, su persona y su obra. Él es Dios,
manifestado en la carne, que vino a este mundo para salvar
a su pueblo. Cuando Dios muestra al Señor
Jesucristo, entonces nos vemos a nosotros mismos. No podemos
vernos a nosotros mismos sin luz. ¿No es así? No puedes ver
tu rostro si no hay luz, si puedes estar parado frente a un espejo.
en completa oscuridad, así en frente del espejo, en completo,
y no te puedes ver. Pero deja que haya luz. Deja
que haya luz y tu imagen es reflejada en ese espejo. Ves quién eres.
Así también en la palabra de Dios. Una persona puede leer
la Biblia, leer la Biblia, pero cuando el Espíritu Santo ilumina
y muestra a Cristo Jesús y vemos al Señor Jesucristo, Entonces
nos vemos a nosotros por quien de veras somos. No por quien
pretendemos ser o la fachada que tenemos. Vemos adentro. Isaías dijo, esta es la respuesta
de cada persona que ve al Señor Jesucristo. Miserable de mí. Él se vio a sí mismo. Él se vio
a sí mismo de una persona arruinada. Soy un hombre pecador. Estoy
arruinado. Estoy reducido a silencio. Me
tapo la boca. No tengo nada que decir. Todo
el tiempo que una persona esté contestando, contestando, esa
persona no ha visto al Señor. Cuando la palabra de Dios muestra
al Señor Jesucristo, Tapamos la boca. No tengo nada más que
decir. Yo soy pecador. Él se vio a sí
mismo. Es decir, todo el tiempo que
no vemos el Señor Jesucristo, las personas, nosotros podemos
mirarnos los unos a los otros y compararnos los unos a los
otros, con los otros. Es lo que hace un fariseo. Te
doy gracias Dios. Hasta dándole gracias a Dios.
No soy como los otros hombres. ¿Ves este hombre? Este sí es
un malo. Todo el tiempo que te estés mirando
y comparando con otras personas es porque no has visto a Cristo. ¿Verdad? Una persona que ve al
Señor Jesucristo deja de hablar de otros. El problema soy yo.
Él se vio arruinado. Hombre pecador. podemos mirar a otros y decirte le doy gracias Dios porque
siempre te vas a comparar con otro que tú pienses que es un
poco más malo que tú, no es así es un fariseo somos todos fariseos
por naturaleza nos justificamos a nosotros mismos delante de
Dios es lo que hace el hombre natural Y también puede una persona mirar
a la ley, los diez mandamientos y decir, ya los hice. Una persona puede mirar la ley
y dice, es lo que dijo, yo no soy, yo no soy este, no soy ladrón,
no soy estafador, no soy eso, no se puede mirar. Pablo dijo
esto, Pablo de Tarso. Él estaba mirando la ley y él
dijo, en la justicia que es por la ley irreprensible. Nadie podía
decirme Pablo estás fallando en este punto de los diez mandamientos. Nadie podía hacerlo. ¿Pero saben
qué hizo Dios? Dios se apareció. El Señor Jesucristo
se apareció a Él. Apareció el Señor Jesucristo
y Él cayó de su caballo, ¿verdad? Cayó en la tierra. Él se vio
a sí mismo como es. ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! nos expone,
entonces nos muestra lo malo que somos. Y luego dice Isaías
aquí, hay de mí, entonces una persona no está lista para ir
a predicar el evangelio que no conoce que él es pecador. Hice
la pregunta al principio, ¿quién está listo para ir a predicar
el evangelio? Uno que ha visto al Señor, conoce
a quien, uno que se ha visto a sí mismo. porque de otra manera
esa persona simplemente no está... predicar el evangelio, llevar
el evangelio es simplemente un mendigo diciéndole a otro mendigo
donde encontró pan eso es lo que es predicar el evangelio
yo hallé gracia yo hallé misericordia donde? en el Señor Jesucristo cuando Isaías dijo esto Él dijo,
hay de mí que soy muerto. Y luego dice él, siendo hombre
inmundo de labios. El problema que cada uno de nosotros
tenemos es un corazón corrompido. Corrompido. El corazón corrompido. Engañoso es el corazón más que
todas las cosas. ¿Y qué dice? Perverso. Perverso. Eso ofende la dignidad del hombre
natural. Yo no soy un perverso. Sí, eso
es lo que dice Dios en su palabra. Engañoso es el corazón más que
todas las cosas y perverso. Bueno, el problema, tenemos labios
inmundos. La palabra que, ya dije que la
palabra que describe a Dios La palabra singular que describe
a Dios es santidad. Y la palabra que describe al
hombre es esta palabra inmundo, inmundo, sucio, sucio. Cuando Adán pecó en el huerto,
todos nosotros caímos, quedamos destituidos de la gloria de Dios. No hay justo ni a uno, no hay
quien entienda, no hay quien busque a Dios. Sepulcro abierto
su garganta con su lengua engaña. El problema de labios inmundos
procede de un corazón, la fuente. Dijo el Señor Jesucristo, de
la abundancia del corazón habla la boca. Así es que si de la
boca salen cosas perversas, el problema es que el corazón o
la fuente es lo que está alimentando esa boca. Y una persona que no
ha sido limpiado en su corazón, cuando oyes que, aunque esté
testificando supuestamente de Cristo, cuando tú oigas que esa
persona está dándose toda la honra y la gloria a sí mismo,
sabes que ese corazón no ha sido limpio. Porque está hablando
un montón de inmundicia. está hablando sociedad es lo
que dijo el Señor Jesucristo apartados de mí hacedores de
maldad todo el tiempo que estaban predicando en el nombre del Señor
Jesucristo Cristo dijo todo lo que están haciendo ustedes es
maldad el problema del hombre es entonces
que tenemos un corazón ese es el asunto ¿quién puede darle
un corazón nuevo? Delante de la revelación de la
santidad de Dios, de la pureza, la santidad, la rectitud, la
justicia de Dios, y yo con un corazón. El corazón en este cuerpo,
el corazón es vital, el corazón es lo que da sangre a todo el
cuerpo. Y el corazón del hombre, en las
escrituras, el corazón habla de la mente, el intelecto, pero
en el intelecto, la voluntad y el afecto. Tenemos el intelecto
corrompido, no conocemos a Dios. Nuestra voluntad es perversa,
no queremos venir al Dios vivo y verdadero. Nuestro afecto,
no amamos a Dios, aborrecemos. Ese es el problema del hombre. Él vio entonces, no solamente
estoy en esta condición, todos nosotros alrededor, todo el mundo
ha quedado de esta manera. Siendo un hombre de labios, inmundo
de labios y habitando en medio del pueblo que tiene labios inmundos. Eso es lo que he visto. Mis ojos
han visto al Rey de Reyes, a Jehová, Rey Jehová de los ejércitos. Tengo un problema. Tengo un problema. Yo veo mi condición, pecador. Veo que Isaías reconoció esto. Él vio al Señor Jesucristo y
reconoció esto. Y él dijo, ay de mí, estoy muerto. Es lo que merezco, morir. Saben, cuando una persona reconoce
que es pecador, inmediatamente vienen las buenas nuevas, ¿verdad?
Las buenas nuevas ya están allá. Porque son las buenas nuevas
que oímos la verdad de Cristo Jesús. y la verdad acerca de
nosotros mismos en el Evangelio. Pero no es hasta que nosotros
reconocemos por la gracia de Dios lo que somos nosotros, pecadores,
que el Evangelio de Cristo Jesús o las buenas nuevas de Cristo
Jesús suenan buenas. ¿Verdad? No es hasta que oigamos
las malas noticias, entonces las buenas noticias nos suenan
buenas. Noten allá y voló inmediatamente,
inmediatamente que una persona por la gracia de Dios, Dios le
muestra que es un pecador. ¿Qué dicen las escrituras? El
Señor Jesucristo, Él vino a llamar a pecadores, ¿verdad? Él no vino a llamar a los justos,
sino a pecadores, al arrepentimiento. Llamará su nombre Jesús porque
Él salvará a su pueblo de sus pecados. Inmediatamente que una
persona reconoce que es pecador, entonces esa persona va a oír. Porque, ¿saben qué? Les digo
esto. Toda la persona, todas las personas que son pecadores,
que Dios el Espíritu Santo les mostró que son pecadores, serán
salvos. He oído esto de esta manera.
Un pecador es una cosa santa. el Espíritu Santo se lo mostró.
Es verdad, porque no todos se creen que son pecadores. ¿Qué
es un pecador? Un pecador es una persona que
lo único que hace es pecar. Que todo lo que hace es pecar,
todo el tiempo. Eso es un pecador. Dice una persona,
yo no soy así. Pues qué pena. porque Cristo
vino a salvar a pecadores. Las buenas nuevas son para pecadores. Enseguida voló hacia mí un serafín
teniendo en su mano un carbón encendido tomado del altar con
unas tenazas. Dios le reveló a Isaías su misericordia
y su gracia. Cuando él vio la santidad de
Dios, Y él reconoció su corrupción y su maldad, confesó su pecaminosidad
y su inhabilidad. Entonces vino la misericordia
de Dios y la gracia de Dios a él. Cada vez que una persona, una
persona se va a juzgar a sí mismo culpable antes que Dios diga
sin pecado, sin pecado. una persona va a reconocer que
es pecador. La gracia entonces es solamente
para culpables y Cristo murió por los impíos. El serafín que
voló a Isaías vino, ese es un ministro, un ministro del evangelio. Apenas una persona reconoce que
es pecador, Es una persona enviado de Dios. Hubo un hombre enviado
de Dios que se llamaba Juan. Los ministros de Dios son enviados.
La iglesia del Señor Jesucristo es enviado. Ir y predicar el
evangelio a toda criatura. El Felipe predicó a ese hombre
eunuco que estaba en camino allá a Damasco. Allá en Hechos capítulo
8. Y vino a él y nos dice aquí,
teniendo en su mano un carbón encendido. El carbón encendido
representa el evangelio del Señor Jesucristo. La palabra de gracia
de Dios, las buenas nuevas. Las buenas nuevas, todo aquel,
si confesares con tu boca que Jesús es el Señor. En Romanos capítulo 10. Todo aquel que invocar el nombre
del Señor será salvo. En Romanos capítulo 10. Vemos aquí que los ministros
son enviados. Todo aquel que invocar el nombre
del Señor será salvo. ¿Cómo pues invocarán aquel en
el cual no han creído? No pueden. ¿O cómo creerán en
aquel de quien no han oído? Tampoco pueden. ¿O cómo oirán
sin haber quien les predique? No pueden oír sin que alguien
les predique. ¿Y cómo predicarán si no fueron enviados? Como está
escrito, cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz,
de los que anuncian las buenas nuevas. Los ministros son enviados
por Dios para llevar las buenas nuevas, el evangelio de salvación. La justicia de Dios en el evangelio
se revela la justicia de Dios por fe y para fe nos dice la
palabra de Dios. Se revela la justicia de Dios
por fe y para fe. Se revela la justicia de Dios
por medio de Cristo Jesús en su obediencia para que tú creas
en el Señor Jesucristo. Eso es lo que el evangelio es
anunciado en el evangelio. y este carbón encendido fue tomado
del altar, es decir, del altar de sacrificio. El cordero Pascal, que era quemado
allá en el fuego, era figurativo del Señor Jesucristo, quien es
nuestra Pascua. Él fue sacrificado por nosotros
y él llevó la ira de Dios. él llevó la ira de Dios por su
sacrificio y ese ese evangelio Cristo Jesús sufrió la ira de
Dios por nosotros y ahora el perdón de pecados, la limpieza
que Dios da a su pueblo, el perdón es a raíz o a sobre la base del
sacrificio de Cristo de la sangre del Señor Jesucristo.
Dios no puede quitar pecado aparte de la sangre de Cristo Jesús.
Solamente un camino, solamente una manera. Así es que todo el
perdón de pecado, la limpieza y el poder de Dios para limpiarnos
viene de la sangre de Cristo Jesús. Y es lo que significa
este carbón encendido y tocando su boca. Donde está allá labios
inmundos, donde está la inmundicia, toca. El Evangelio viene y toca
al corazón del hombre, ¿verdad? Es ahí donde está el asunto de
la vida. Toca donde está la inmundicia.
Y dice allá, y aquí esto tocó tus
labios, es quitada tu culpa. el momento que una persona, Dios,
el Espíritu Santo, muestra. Debemos entender esto. Esto fue
hecho cuando Cristo Jesús murió en la Cruz del Calvario. Pero
tú no puedes saber que es verdad a ti hasta que esto te pase a
ti. ¿Sí? Cristo Jesús salvó a su
pueblo. Pero tú y yo no podemos saber
No podemos saber esto hasta que el Espíritu Santo venga a nosotros.
Y experimentemos el poder del evangelio en nosotros mismos.
Cristo en ti la esperanza de gloria. No es simplemente saber
acerca de ello. Es Cristo en ti. Entonces hago la pregunta otra
vez. ¿Quién es el que va a enviar
Dios? Dios va a enviar una persona que ha visto a Dios. Conoce al
Dios vivo y verdadero. No está predicando un Cristo
falso. Al ver a Cristo, el Dios vivo y verdadero, esa persona
se conoce a sí mismo. Ahí de mí. Y esa persona que
se conoce a sí mismo y ha confesado que es, confiesa que él es pecador,
esta persona ha sido limpiado. Ha sido lavado. sus pecados en
la sangre de Cristo Jesús. Esa persona es un testigo. Esa
persona. Y dice aquí, ¿a quién enviaré
y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo, eme aquí,
eme. Yo he experimentado eso. Yo soy
testigo de lo que Dios ha hecho. El Señor bendiga en su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.