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Cody Groover

La justificación ante Dios

Romans 4
Cody Groover January, 27 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover January, 27 2016

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Romanos capítulo 4. Para comenzar,
y como por introducción, quiero hacer esta pregunta. Primero, ¿cómo
es justificado un hombre delante de Dios? ¿Cómo es hecho justo? Cuando Dios justifica, cuando
Dios justifica, no está simplemente como cerrando el ojo, como decimos,
dando el visto gordo. No está simplemente barriendo
nuestros pecados debajo de la alfombra y pretendiendo que no
estalla. Cuando Dios pronuncia a una persona
justa, es porque esa persona no tiene pecado. no tiene pecado. ¿Cómo justifica Dios a un pecador? Siendo así que nacemos en pecado,
somos pecadores por naturaleza, somos también pecadores por nuestras
acciones y nuestros pensamientos, somos pecadores. Como leímos
allá en Romanos capítulo 3, no hay justo ni a un uno. Entonces, ¿cómo es que Dios justifica
a un hombre? ¿Cómo Dios justifica? Y la segunda
pregunta, ¿cuándo es justificado un hombre delante de Dios? ¿Cómo
y cuándo? En el capítulo tres, como dije,
tenemos tres lecciones principales acerca de cómo es justificado
un hombre delante de Dios y también tenemos la respuesta de cuándo
es justificado un hombre delante de Dios aquí en Romanos 4. Y tenemos esta en Romanos capítulo
4, lo tenemos en manera de ilustración. Primero quiero que veamos cómo
es justificado un hombre. Primeramente quiero que veamos
esto, no hay justificación delante de Dios para un hombre, no importa
si es gentil o es judío, no importa que sea un hombre pagano, un
hombre religioso, un hombre de no importa qué denominación de
religión, no hay justificación delante de Dios por las obras. No hay justificación delante
de Dios por las obras de la ley. Es lo que dicen romanos capítulo
3 versículo 20. ya que por las obras de la ley
ningún ser humano será justificado delante de Dios. Ningún ser humano,
judío o gentil, porque por medio de la ley es el conocimiento
del pecado. Esa es la primera cosa que queremos,
que sea muy claro, que ningún hombre es justificado delante
de Dios por lo que esa persona hace. No somos justificados delante
de Dios por nuestras obras. La religión La religión del hombre,
la religión natural, eso es lo que piensa el hombre, que puede
presentarse delante de Dios en sus propias obras o lo que hace. Desde el principio, Dios lo mostró
con dos hermanos, Caín y Abel. Y nos dice la palabra de Dios
que Caín trajo una ofrenda, los primeros frutos de sus labores,
de su trabajo. Y podemos imaginar que eso era
un sacrificio. Era un sacrificio bonito. Un
sacrificio agradable a los ojos. Un sacrificio que lo hizo sentirse
bien a él. ¿Pero qué nos dice la palabra
de Dios acerca de Caín y su ofrenda? Dios no miró con agrado a Caín
y a la ofrenda suya. Desde el principio Dios lo ha
dicho. y por todas las escrituras nos enseña que la justificación
del hombre no es por obras por gracias soy salvos por medio
de la fe esto no de vosotros pues es don de Dios no por obras
para que nadie se gloríe desde que haya una obra que el hombre
hace que contribuye o es la causa de su salvación esa persona tiene
de que jactarse si Dios mira en el tiempo y si Dios escogió
a una persona por una obra que Él hizo o Dios justificó a esa
persona por algo que Él hizo, entonces esa persona se gloriaría. Pero es el propósito de Dios
que ningún ser humano será justificado delante de Él por sus obras.
Él va a recibir toda la obra, la honra y la gloria en la salvación. La segunda cosa acerca de esta
justificación, estamos viendo cómo es justificado un hombre.
La justicia que tiene el creyente es la justicia de Cristo. La justicia que tiene la persona
que cree a Dios es la justicia, o sea, la rectitud. Cristo agradó a Dios en todo. El Padre dijo del Señor Jesucristo,
este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia. Él sí ganó el derecho para entrar
al cielo con sus obras. Él estableció rectitud aquí en
la tierra. Y la justicia que tiene el creyente
es la justicia de Cristo mismo. Vean Romanos 3, 21. Ahora, ahora, dice. En este tiempo. Siempre ha sido este tiempo.
Ahora. Aparte de la ley. No es que los
antiguos fueron salvos por obediencia a esa ley o por este... por cumplir los sacrificios que
fueron determinados en el Antiguo Testamento. Los sacrificios que
fueron dados en el Antiguo Testamento era la manera que Dios predicó
a ellos. Predicó a ellos el Evangelio que tú estás oyendo ahora, pero
lo predicó en figura. Lo predicó con ejemplos. Y ahora tenemos la palabra de
Dios. entonces tenían la palabra de Dios pero entonces estaban
bajo esa ley del monte Sinaí y fue añadida la ley nos dice
para para mostrar la pecaminosidad de nuestro pecado primero y para
para confinar para poner en una jaula por decir así al pueblo
de Israel hasta que venga Cristo Jesús cuando vino Cristo Jesús
entonces él abolió eso La justicia que tiene el creyente es la justicia
de Cristo, Romanos 3, 21. Ahora, aparte de la ley, aparte
de que tú cumplas la ley, porque nadie puede cumplirla, se ha
manifestado la justicia de Dios. Se ha revelado, se ha dado a
conocer la justicia de Dios, la justicia que Dios acepta.
Dios solo acepta lo que él provee. Testificada, es decir, anunciada
por la ley y los profetas. La justicia de Dios que fue anunciada
en el Antiguo Testamento por todo el Antiguo Testamento habla
de Cristo. Dice la justicia de Dios por
medio de la fe en Jesucristo. La fe en Jesucristo. Nadie es
salvo aparte de creer en Jesucristo. Es decir, una persona no puede
creer en otro, tener su confianza en otro y ser salvo. Hay un solo
camino. Una sola verdad. Yo soy el camino,
la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por
mí. Un solo nombre ha sido dado a los hombres en el que podamos
ser salvos. Solamente en Cristo Jesús. Por
medio de la fe y la confianza en Cristo Jesús. Pero quiero
que vean Gálatas capítulo 2. Aquí nos dice nuestra fe está
puesta en Cristo Jesús, Cristo Jesús mismo es el autor de la
fe. O sea que la fe que nos da Dios. Es la fe del Señor Jesucristo,
es un. Tal vez más chico que la semilla
de mostaza. Esto lo digo porque el Señor
Jesucristo dijo, si tuvieras fe como la semilla de la mostaza
dirías a este monte traspásate de acá y vete al mar. Estoy parado
fácilmente al mar. Y lo haría. Eso da a entender
que tan pequeña es nuestra fe. Pero dice allá en Gálatas capítulo
2 versículo 16, sabiendo que el hombre no es justificado por
las obras de la ley, de lo que estamos hablando, sino por la
fe de Jesucristo. Es decir, Jesucristo como hombre,
Él obedeció a Dios, Él creyó a Dios. El gran misterio, Él
siendo Dios, pero es hombre verdadero. Es hombre verdadero. Y Él confió
en Dios su Padre. Él creyó aún hasta la muerte. Nunca, nunca dudó. Tus dudas
y tus temores y tus ansiedades son nada más que incredulidad. Yo creo, dice una persona, yo
tengo mucha fe. Esa fe no es nada. La fe del Señor Jesucristo, la
fe, somos justificados por la fe de Jesucristo. Ahora vean
la fe del creyente. Nosotros también hemos creído
en Jesucristo, nuestra confianza, delante de Dios está en este
hombre, Jesús de Nazaret, que Él cumplió, Él agradó a Dios.
Nosotros hemos creído en Jesucristo para ser justificados por la
fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las
obras de la ley nadie será justificado. Es decir, por su obediencia a
Dios su Padre, obediencia a la voluntad de Dios, obediencia
activa y obediencia pasiva. Activa. Él hizo todo lo que Dios
el Padre le envió a hacer. Todo lo que Él hizo, lo hizo
porque Dios el Padre le había dicho que iba a hacer. Dios el
Padre les dijo. Dios el Padre lo envió y Él vino. Pero en su obediencia pasiva,
Él se entregó. Él se entregó a sí mismo a ser
crucificado. en su obediencia pasiva, él se
entregó. Los hombres no tienen poder sobre
el Señor Jesucristo, no tienen poder ahora, no tuvieron poder
entonces. ¿Se acuerdan cuando vinieron
los soldados para arrestar al Señor Jesucristo? ¿Se acuerdan
lo que pasó allá? Cuando vinieron esos soldados,
Judas y Iscariote, y él preguntaron, ¿a quién buscas? a Jesús. Él dijo, yo soy. ¿Qué nos dice
las escrituras que hicieron a esos hombres? Se cayeron de espaldas.
Se cayeron. Con su voz. El yo soy habló y
todos se cayeron de espaldas. Él dijo, nadie me quita la vida.
Yo la pongo. Yo la pongo. Él vino para esto
mismo. Para dar su vida en rescate por
su pueblo. Es lo que nos dice en Filipenses
capítulo 2. Entonces, vemos allá en Filipenses
capítulo 2 su obediencia pasiva y su obediencia activa. Activa
y pasiva. Que humillación del eterno creador. Del eterno creador. De Dios. Que cuando vino a este mundo Se hizo siervo. Se hizo siervo, siervo de Dios. Él dijo, yo no vine para ser
servido. Yo vine para servir. Él vino para servir, dar su vida.
Tú y yo no podemos hacer esta obra. Él vino para hacer esto. En Filipenses capítulo 2 dice,
por tanto, versículo uno, si hay alguna consolación en Cristo,
Si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del espíritu,
si hay algún efecto entrañable, si hay alguna misericordia, si
estas cosas son verdad, entonces, completad mi gozo. O sea, cumple
mi gozo. Hazme gozarme, sintiendo lo mismo,
teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada
hagáis por contienda o vanagloria, antes bien con humildad, estimando
a cada uno de los demás como superiores a él mismo, estimando
a cada uno de los demás como superior a sí mismo, estimando. El Señor Jesucristo dice, no
mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también
por lo de los otros. Haya pues en vosotros este sentir,
que hubo también en Cristo Jesús. el cual siendo en forma de Dios,
él es Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo. Y hecho semejante a los hombres,
y estando en condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose
obediente hasta la muerte, muerte de ignominia. No solamente una
muerte, muerte de un vil criminal. Por lo cual, Dios también le
exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo un
hombre. La obediencia del Señor Jesucristo.
Ahora, primeramente, la obediencia, la justicia de Dios, la justicia
que tiene el creyente es la justicia de Cristo, primero. Segundo,
es la obediencia de Cristo por su La justicia es la justicia
de Cristo por su obediencia activa y pasiva. Segundo, la justicia
que tiene el creyente es gratuito. Es gratuito. Es decir, sin causa
en nosotros. Noticia ya en Romanos 3, versículo 24. Esta palabra gratuitamente, cuando
digo gratuitamente estoy hablando de que no hay causa de esta justificación
en el hombre. Dice, siendo justificados gratuitamente
por su gracia. Esta palabra gratuitamente es
la misma palabra que en Juan capítulo 15, si ustedes quieren
ver allá, la misma palabra en en griego significa sin causa en versículo 25 pero esto es para que se cumpla
la palabra que está escrita en su ley sin causa me aborrecieron
la palabra aquí que es traducida sin causa es la misma palabra
que aquí en romanos capítulo 3 es traducido gratuitamente
entonces podríamos traducir o leerlo de esta manera siendo justificados
sin causa en nosotros, sino por la gracia de Dios. La gracia
de Dios es por gracia, justificación por gracia, no por algo que Dios
haya visto. Si Dios miró algo y por eso te
justifica, entonces esto haría a Dios un deudor. sería por obras. Bueno, la justificación que tiene
el creyente, la justificación que está en Cristo Jesús, es
completa. Es completa. Es decir, no falta
nada a la persona que es justificado en Cristo Jesús. La persona que
cree en el Señor Jesucristo es justo, no falta nada. Es glorioso
en el Evangelio en Colosenses capítulo dos. Uno de los engaños que siempre
hay que vigilar y cuidar es que mensajeros falsos, el apóstol
Pablo los llama perros en Gálatas, vienen a los creyentes y tratan
de enseñar que te falta algo. Tienes que hacer algo, te falta
algo para completar. El apóstol Pablo dice aquí en
Colosenses 2.8, mirad que nadie os engañe. Esto es engaño. por medio de filosofías, ideas
de los hombres, huecas sutilezas, según las tradiciones de los
hombres, conforme los rudimentos del mundo que no, y no son según
Cristo, es decir, no son la verdad que está en Cristo Jesús. Porque
en Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Y vosotros, ustedes que creen, estáis completos en Cristo. En primera Corintios capítulo
no dice más por él estáis vosotros en Cristo Jesús quien por Dios
nos ha sido hecho. Sabiduría, justificación, santificación
y redención para que como está escrito el que se gloríe, gloríese
en él. El que se gloríe, gloríese en
él. Y la justificación que tiene el creyente en Cristo Jesús es
eterna. Eterna para siempre. Gracias
sean dadas a Dios es que es para siempre. Lo que Dios hace es
para siempre. Ahora, la justicia que tiene
el creyente es la tercera cosa. La justicia que tiene el creyente,
la justicia que es por la fe de Jesucristo, no solamente justifica
al pecador, sino también honra la ley y la justicia de Dios. La justicia que tiene el creyente
Por la fe de Cristo Jesús, no solamente honra la ley, sino
que también justifica la justicia de Dios. En otras palabras, cuando
la persona cree en el Señor Jesucristo, Él cumplió la ley. Él es nuestra
obediencia a la ley. Es lo que dice ya en Romanos
capítulo 3, versículo 31. Por la fe invalidamos la ley. No, al contrario, establecemos
la ley. Establecemos la ley. En virtud
de nuestra unión con Cristo Jesús, nosotros hemos cumplido la ley. Cristo es mi obediencia a la
ley. Cristo es tu obediencia. Si tú crees a Dios, Cristo es
tu obediencia a la ley. Y es obediencia perfecta. Y si
es perfecta, ¿por qué quieres tocarlo, verdad? Cuando es perfecto,
no lo toques. De hecho, la palabra de Dios
nos dice en todas las escrituras, si tú levantas un dedo ya lo
manchaste, ya lo contaminaste. ¿Se acuerdan cuando Dios dio
las órdenes de hacer el altar? Él dijo no levantes ningún instrumento
sobre esas piedras, porque el momento que tú levantes el instrumento
ya lo echaste a perder, ya no sirve. El momento que una persona
levante un dedo para hacer algo entonces ya ya no es justificado, no es completo,
no honra la ley de Dios. Honra la ley de Dios. La ley
está honrada en Cristo Jesús y también honra la justicia de
Dios. La persona que es salvo por la
fe de Cristo Jesús honra la justicia. Dios demanda perfecta obediencia. Dios demanda y Dios demanda la
muerte de todo aquel que no continúa en todas las cosas escritas en
la ley para hacerlas. Ahora en Cristo Jesús, por la
obediencia del Señor Jesucristo y la fe del Señor Jesucristo,
hasta la muerte y muerte de la cruz, entonces el creyente, el
creyente en Cristo Jesús honra, o sea, honra la justicia de Dios. La justicia de Dios está satisfecha
en todo creyente porque el creyente murió en Cristo Jesús. Esto trata el apóstol Pablo en
Romanos capítulo 6. No solamente justifica al pecador
sino también honra la ley y también la justicia de Dios. Permite
que sea Dios justo en castigar al pecador en el sustituto. Dios La ira de Dios cayó sobre
el pecado de su pueblo en el cuerpo del Señor Jesucristo. Todo lo que su pueblo debía a
la santa ley de Dios, el Señor Jesucristo lo pagó. Permite entonces
que Dios sea misericordioso. Permite que Dios sea misericordioso
y permite que Dios justifique a los que son de la fe de Jesús.
Es lo que dice en Romanos capítulo tres, Versículo 25, 26. Siendo justificados, perdón,
versículo 24. Siendo justificados gratuitamente
por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien
Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre.
Sin el derramamiento de sangre no hay remisión de pecado. para
manifestar su justicia. Dios está manifestando su justicia. ¿Qué habla la cruz? ¿Qué dice
la cruz? Dios es justo. ¿Qué dice la cruz? Dios es santo. Si alguien tiene
duda de que Dios va a castigar o no va a castigar, simplemente
tiene que mirar la cruz y ver que Dios no es patrimonio a su
propio hijo. Si cuando el pecado de su pueblo
fue cargado en él, La ira de Dios cayó sobre esto. No es una
fabula, eso no es un juego. La ira de Dios. Lo que debía,
debía nosotros sufrir una eternidad separados de Dios en tormento,
el Señor Jesucristo lo sufrió allá en la cruz del Calvario. Permite que Dios justifique,
dice ya, para manifestar su justicia, la justicia de Dios. Porque Dios
Dios tiene que ser justo cuando Él pronuncia justo. Dios es santo. Dios no puede decir una cosa
que no sea así como es. Cuando Dios pronuncia a una persona
justo es porque es justo. Entonces, ¿y qué de su pecado?
Dios tuvo que quitarlo. ¿Cómo? Por medio de la sangre
de Cristo Jesús. Él separó el pecado de su pueblo
tan lejos como el este. Es infinito. Nos dice la palabra
de Dios que sus pecados no me voy a acordar más. Hebreos 10,
17. Yo no me voy a acordar. ¿Qué
cosa? Dios que sabe todas las cosas.
Dice, yo no me acuerdo. Así de eficaz es la sangre del
Señor Jesucristo. Permite, dice allá, para manifestar su justicia a
causa de haber pasado por alto en su paciencia los pecados pasados. Esto significa que todos esos
sacrificios que fueron ofrecidos en el Antiguo Testamento, Dios
estaba siendo paciente porque Él siempre tenía su mirada en
el verdadero, en Cristo Jesús, quien cumplió todos esos tipos
y esas ceremonias. Él lo que dice en versículo 26,
con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin
de que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe
de Jesús. Ahora, así es como Dios justifica
a un hombre, pero ¿cuándo? ¿Cuándo es justificado un hombre
delante de Dios? Primeramente, vemos allá Quiero que veamos
tres cosas de cuando es justificado una persona. Versículo 26 dice,
a quien Dios puso. Dios puso como propiciación. El pueblo de Dios ha sido justificado
por delante de Dios desde que Dios puso a su hijo en la eternidad. Eso se llama justificación eterna. Es decir, en la mente y el propósito
de Dios. Antes de que haya un pecador,
nos habla la palabra de Dios y nos dice que el Señor Jesucristo
es el Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo.
Esta palabra inmolado significa sacrificado, quemado en altar. Inmolado. Y en la mente y el
propósito de Dios, su hijo Jesucristo, que en el tiempo vendría, en
el cumplimiento del tiempo Dios envió a su hijo. Pero en la mente
y el propósito de Dios, Dios ya lo había dado por el amor
que él tenía a su pueblo. En Cristo Jesús, habiendo escogido
un pueblo y habiéndoselo dado a su hijo, cuando él le dio a
ese pueblo a su hijo, No es como que él vino a la aventura a ver
si puede salvar. ¿Entiendes lo que dices? Cuando
Dios pensó, ya estaba hecho. Es lo que nos dice la palabra
de Dios acerca de sí mismo. Dios dice de sí mismo en Isaías.
En Isaías. No es que... Dice Isaías 46. Versículo 9. Acordaos de las
cosas pasadas desde los tiempos antiguos porque yo soy Dios y
no hay otro Dios. Eso es lo que significa la palabra
santo, solo, separado, no hay otro. ¿A quién vas a comparar
a Dios? No puedes comparar a Dios a nadie.
Dios es solo, apartado, santo, santo, santo. No hay otro Dios. Hay muchos dioses falsos, fabricación
de hombres, imaginaciones de hombres, pero no son dioses.
Dice el salmista, tienen ojos, pero no ven. Tienen pies, pero
no andan. Manos tienen, pero no palpan.
Oídos tienen, pero no oyen. Está en el Salmo 115, si lo quieren
ver. Y dice, dice el salmista, estos
que lo hacen son tan tontos como los ídolos mismos. Pero dice
allá en Isaías 46, nada hay semejante a mí. Versículo 9. Dice que anunció
lo porvenir desde el principio. Anunció lo porvenir desde el
principio. Este anunciar desde el principio es el cuando en
la eternidad Dios escogió un pueblo. Nosotros no sabíamos
que era. Pero vino el mensajero del pacto del Señor Jesucristo
para darnos las nuevas de este pacto. Anuncio desde el principio
lo porvenir, lo porvenir desde el principio y desde la antigüedad
lo que aún no era hecho. Que digo, mi consejo permanecerá
y haré todo lo que quiero. Llamo desde el oriente al ave
y de la tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, lo haré
venir. Lo he pensado, también lo haré. lo he pensado desde que lo pensó
en la eternidad así es que el pueblo de dios aquellos que dios
envió a su hijo a dar su vida por ellos no es como que alguien
está sorprendiendo a dios cuando cuando cree cuando una persona
crees porque dios lo escogió no está el señor jesucristo ya
escribiendo nombres a creíste vuestro nombre Es una imaginación
de hombre. Y luego, si no crees, te tacho. No. La salvación no es por la
voluntad y el capricho. Dios no va a dar su gloria al
capricho, dejar su gloria al capricho del hombre. Justificado
en la eternidad. Cuando Dios lo puso como propiciación
es cuando el pueblo de Dios fue justificado. Y luego, segundo,
nos dice que el creyente es justificado en la cruz del Calvario, versículo
24, siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención
que es en Cristo Jesús. El pueblo de Dios fue justificado
en la sangre del Señor Jesucristo. Cuando él murió, él hizo perfectos
para siempre a los santificados. Cuando Él hizo perfecto, con
justos. Cuando Cristo murió. Somos justificados,
somos justificados por la sangre del Señor Jesucristo. Nadie es
justificado aparte de la sangre del Señor Jesucristo. Y tercero,
en el tiempo. Estas primeras dos que mencioné
en la eternidad, en el propósito y la mente de Dios, y cuando
Cristo murió en la cruz del Calvario, en el tiempo, estos primeros
dos, una persona lo puede saber en su cabeza y no ser justificado. Es decir, una persona puede saber
esto como doctrina y no ser justificado. Una persona es justificado en
el tiempo cuando Dios le da la fe. Cuando, eso es cuando la
persona entiende que ha sido justificado. Cuando una persona
cree a Dios. Es lo que vemos allá en el versículo
22. La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo. La fe en Jesucristo. Cuando una
persona cree a Dios. Cuando una persona pone su confianza. Cuando una persona cree a Dios
es porque Dios se le reveló. Es porque Dios le mostró a Cristo
Jesús y esa persona cree en el Señor Jesucristo, cree a Dios. Y cuando una persona cree a Dios,
entonces experimenta la justicia. O esa persona es justificado,
justificado por la fe de Cristo Jesús o la fe en Cristo Jesús.
Nadie es justificado aparte de creer a Dios. Y eso es lo que
ilustra el capítulo cuatro. dice allá que pues diremos versículo
uno que halló Abraham nuestro padre según la carne según la
carne porque si Abraham fuese fue justificado por las obras
tiene de que gloriarse pero no para con Dios eso no fue el caso
no con Dios porque que dice la escritura creyó Abraham a Dios
Dios apareció a Abraham y le dijo mira las estrellas Dí el
número, si puedes. Y dijo, así será tu descendencia.
Y nos dice la palabra de Dios que creyó Abraham a Dios. Creyó Abraham a Dios. Es milagro
de milagro. Milagro. Esa es la obra de Dios. Creyó Abraham a Dios. No creyó. Antes de esto, había creído en
Dios. Adán, Abraham era un idólatra,
no conocía a Dios. Vivía en Ur de los Caldeos, era
idólatra. Era gentil, idólatra. Como todos
sus padres, como todos los hombres. Pero Dios apareció a Abraham
y Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia. Le fue
contado por justicia. Pero al que obra, dice versículo
4, no se le cuenta el salario como gracia. Desde que una persona
haga, ya no es gracia, sino como deuda. Y Dios no es deudor de
ninguna persona. Mas al que no obra, no está diciendo que el creyente
no tiene obras. Pero no está teniendo obras para tratar de
justificarse delante de Dios. Al que no obra, sino cree en
aquel que justifica al impío. Su fe le es contada por justicia. Como también David habla de la
bienaventuranza, la felicidad, el gozo del hombre a quien Dios
atribuye justicia sin haber hecho algo para ganarse esa justicia,
sin obras, diciendo Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son
perdonadas y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el
varón a quien el Señor no en culpa de pecado. Es pues esta
bienaventuranza solamente por los de la circuncisión o también
para los de la incircuncisión. Porque decimos que a Abraham
le fue contada por justicia. ¿Cómo pues le fue contado a Abraham?
¿Abraham era circuncidado cuando nos dice la palabra de Dios que
creyó a Dios? No. Estando Abraham incircunciso. o en la incircuncisión. Dice
en circuncisión o incircuncisión. No en la circuncisión, sino la
incircuncisión. Y recibió a Abraham la circuncisión
como señal, como sello de la justicia, de la fe que tuvo estando
aún incircunciso para que fuese padre de todos los creyentes
no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea
contada por justicia. Y padre de la circuncisión para
los que no solamente son de la circuncisión, sino también siguen
las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abán antes de ser
circuncidado. La persona es justificado por
la fe en el Señor Jesucristo. Vimos cómo y cuándo. Que el Señor bendiga en su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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