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Cody Groover

Vida que agrade al Señor

1 Thessalonians 4:1-12
Cody Groover January, 24 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover January, 24 2016

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Hermanos, pido que abran sus
Biblias conmigo, Libre Primera de Salonicenses. Primera de Salonicenses. Cada creyente en Cristo Jesús
ha sido regenerado por el Espíritu Santo. Es una nueva criatura. Dios ha derramado su amor en
nuestro corazón y nos amamos los unos a los otros. Creemos
a Dios y seguimos su mandamiento de que nos amemos los unos a
los otros. Esto es cosa cierta, cosa ciertísima
en cada creyente. El deseo de cada creyente en
este mundo es de seguir al Señor Jesucristo, vivir de una manera
que agrada al Señor. Le llamamos Nuestro Señor, Nuestro
Dios. Él es Señor de nuestra vida.
Y el deseo de cada creyente es entonces servirle y agradar al
Señor. Aquí en el capítulo 4 de 1 Tessalonicenses El apóstol Pablo, después de
hablar a los taxiloicenses acerca de que él sabía que ellos eran
verdaderos creyentes, que ellos eran salvos y nos dio esto, la
razón de ello en el capítulo uno. Y habló de su amor que ellos
tenían hacia los hermanos y la fe en el Señor Jesucristo. Luego
aquí en el capítulo 4 dice Por lo demás, hermanos, os rogamos
y exhortamos en el Señor Jesús que de la manera que aprendiste
de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios,
así abundéis más y más, porque ya sabéis, ya lo saben, qué instrucciones
os dimos por el Señor Jesús. pues la voluntad de Dios es vuestra
santificación. Que os apartéis de fornicación. Que cada uno de vosotros sepa
tener su propia esposa en santidad y honor, no en pasión de concupiscencia
como los gentiles que no conocen a Dios. Que ninguno agravie ni
engañe en nada a su hermano, porque el Señor es vengador de
todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. pues no nos ha
llamado Dios a inmundicia sino a santificación. Así que el que
desecha estas palabras, el que desecha esto, no desecha las
palabras de hombre, no desecha a hombre sino a Dios que también
nos dio su Espíritu Santo. Pero acerca del amor fraternal
no tenéis necesidad de que os escriba porque vosotros mismos
habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros. y también
lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia
pero os rogamos hermanos que abundéis en ello más y más y
que procuréis tener tranquilidad y ocuparos en vuestros negocios
y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado
a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera y no tengáis
necesidad de nada. Entonces el apóstol Pablo en
este parte de la Carta de los Tesanoicenses, está hablando
a los hermanos en Cristo Jesús y a nosotros también de cómo
debemos vivir nuestra vida diaria, que en nuestra vida y en nuestra
conducta busquemos agradar al Señor Jesucristo. En particular,
el apóstol Pablo habla de estas cosas, de la pureza sexual, Habla
del amor fraternal, de vivir pacíficamente. Estas cosas están
aquí en este texto. Vivir pacíficamente y trabajar
cada uno por sí mismo para apoyarse o soportarse a sí mismo. Ahora vamos a ver estas cosas
en este pasaje. Primero dice por lo demás, hermanos.
Os rogamos y exhortamos. Vemos como aquí el apóstol Pablo
habla. a los hermanos en Cristo Jesús. Está hablando a hermanos. No
puedes rogar y no puedes pedir a una persona que no conozca
a Cristo Jesús que haga estas cosas. Estas cosas se pide de
una persona que ha sido comprado por el Señor Jesucristo, que
ha sido lavado en la sangre del Señor Jesucristo. os rogamos. Notamos allí entonces al apóstol
Pablo de la manera que habla. Las palabras que utiliza no son
palabras de amenaza, no está amenazando de condenación, no
está amenazando de ninguna manera. Simplemente está rogando, está
suplicando a hermanos en Cristo Jesús a vivir de una manera piadosa,
de vivir de una manera santa, agradable a Dios, y utilice estas
palabras, o ruego, yo les pido, yo les suplico, os exhorto. Entonces, hay cuatro razones
por las que el apóstol Pablo está dando para una vida santa. Primeramente, dice, noten allá,
exhortamos en el Señor Jesús. ¿Estás en el Señor Jesús? Si
crees en el Señor Jesucristo, eres uno con Cristo. Eres uno
con Cristo. Estamos unidos al Señor Jesucristo. No somos dueños de nosotros mismos. Quiero que vean, mantengan su
lugar allá y quiero que vean 1 Corintios capítulo 6. 1 Corintios capítulo 6. Está tratando el mismo tema allá
en Corintios. a los Corintios en capítulo 6
dice versículo 12 todas las cosas me son lícitas más no todas convienen
todas las cosas me son lícitas más yo no me dejaré dominar de
ninguna las viandas para el vientre aquí está hablando de comida
todas las cosas me son lícitas de comer quieres comer puerco
come puerco Tal vez no te convenga comer puerco. ¿Quieres comer
mucho chile habanero? Come chile habanero. Tal vez
no te convenga hacerlo. Cada quien sabe si le conviene
o no le conviene. Todas las cosas me son lícitas
en referencia a la comida. Porque algunas personas religiosas
piensan que debes abstenerte de algunas cosas. No tomes Coca-Cola. No comas puerco. No hagas esto
o lo otro en comida, en bebida. No bebas esto, no bebas lo otro.
Todas las cosas me son lista. No todos convienen. Pero dice aquí las viandas para
el vientre. Y el vientre para las viandas.
Pero tanto el uno como el otro las destruirá Dios. Pero el cuerpo. El cuerpo que tenemos nosotros
en el cual mora el Espíritu Santo. No es para que lo unamos en fornicación
con todas las personas. No es para fornicación. No es
para unirnos en unión sexual con cualquier persona, sino para
el Señor, dice. El cuerpo no es para fornicación,
sino para el Señor y el Señor para el cuerpo. Y Dios que levantó
al Señor también a nosotros nos levantará con su poder ¿No sabéis
que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Entonces se está rogando
el apóstol Pablo, os ruego por el Señor Jesucristo, si estás
en Cristo Jesús. Son miembros de Cristo, quitaré
pues los miembros de Cristo, es decir, este cuerpo y lo haré
miembro de una ramera, me juntaré con una ramera para fornicar. En ningún modo, dice el apóstol
Pablo. O no sabéis que el que se une con una ramera es un cuerpo
con ella? Porque dice los dos serán una
sola carne. Pero el que se une al Señor,
un espíritu es con él. Huir de la fornicación. Dos pecados nos dice la palabra
de Dios que debemos huir. Uno de ellos es fornicación y
el otro es idolatría. Porque está tan grabado en nosotros,
es tanta la tentación en la carne que nos dice huye, no juegues
con ello. Huye de la fornicación. Cualquier
otro pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo, más el
que fornica contra su propio cuerpo peca. O ignoráis, noten
aquí versículo 19, que vuestro cuerpo es templo del Espíritu
Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios y que
no sois vuestros. No te perteneces a ti mismo.
No tenemos derecho de hacer esto. Una esposa que promete ser fiel
a su marido hasta que la muerte lo separe, no tiene derecho de
ir con otro. ¿Verdad? Y el esposo no tiene
derecho de ir con otro. Y nosotros no tenemos derecho
de juntarnos con otro. En el sentido espiritual, tampoco. o ignoráis que vuestro cuerpo
es cuerpo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el
cual tenéis de Dios y que no sois vuestros, porque habéis
sido comprados por precio. Cristo es dueño de nosotros.
Alguien dice, bueno, yo no soy propiedad de nadie. Escuchen,
la persona que dice, no soy propiedad de nadie, sabe que es propiedad
de Satanás. Todos están bajo, en uno u otro
régimen. O uno está siervo del satanás,
siervo de satanás, haciendo la voluntad de satanás, es lo que
dice en Efesios capítulo 2. Él os dio vida a vosotros cuando
estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales
anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo. Estamos
bajo el príncipe del aire, el espíritu que ahora opera en los
hijos de desobediencia, pero Dios, que es rico en misericordia
por su gran amor con que nos amó, aún estamos nosotros muertos,
nos dio vida con Cristo Jesús, por gracias soy salvo. Así es
que un hombre es esclavo de alguien, está bajo el dominio de alguien,
o está bajo el dominio de Satanás, todo el mundo está bajo el maligno.
dice la palabra de Dios en 1 Juan capítulo 5. Así es que la persona
dice yo no soy dominado por nadie. Bueno, está engañándose a sí
mismo. Habéis sido comprados por precio,
somos de Dios. Dice glorificar pues, glorificar
pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu los cuales
son de Dios. la persona que ha sido comprado
por el Señor Jesucristo. Tú demandas lo mismo, ¿no es
así? Sería algo no razonable. Si tú demandas con lo que tú
compras, es tuyo, ¿verdad? ¿No es así? Así también Dios,
Él nos compró a nosotros. Así es que el argumento que el
apóstol Pablo dice está rogando a los que están en Cristo Jesús,
pertenecemos a Él. por su misericordia, somos uno
con Cristo, somos hijos de Dios, entonces debemos andar como Él
anduvo. Leímos allá en Efesios capítulo
4, mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, esto no lo aprendiste
de Cristo. Ahora, el segundo argumento que
da aquí el apóstol Pablo, en primera teoría de San Isidro,
y exhortamos en el Señor que de la manera que aprendiste es
de nosotros. Es decir, ustedes oyeron de nosotros
cómo debemos andar. Los apóstoles fueron inspirados
por Dios el Espíritu Santo para darnos en las escrituras, las
escrituras que son perfectamente claras acerca de la cuestión
de cómo debemos conducirnos, cómo debemos comportarnos en
todo aspecto de nuestra vida. Cómo debemos tratarnos los maridos
con las mujeres, cómo deben tratar las mujeres, cómo deben tratar
los hijos con los padres, cómo deben tratar, cómo debemos nosotros
responder a los gobernantes, cómo debemos responder a nuestros
patrones, cómo deben ser los patrones a los empleados. En
toda relación, las instrucciones están allá. Están allá. Hemos, dice aquí, de la manera
que aprendiste de nosotros, cómo os conviene conduciros y agradar
a Dios. Y así abundáis. Agradar a Dios. Esta es la tercera
razón que vemos en ese versículo. Si vamos a agrandar a Dios, vamos
a andar de esta manera. Así es que nuestra motivación
o nuestro objetivo no es complacernos a nosotros mismos, no satisfacernos
a nosotros mismos y no complacer a los hombres. Estamos para complacer
al Señor, agradar a Dios, glorificar a Dios y hacer Su voluntad. Es nuestra oración, Señor, ¿qué
quieres que yo haga? Yo quiero hacer Tu voluntad.
Y la cuarta razón dice aquí, esta es la voluntad de Dios. Esta es la voluntad de Dios,
porque ya sabéis que instrucciones os dimos por el Señor Jesús,
pues la voluntad de Dios es vuestra santificación. En Cristo Jesús
somos hechos santos. No está hablando de que nosotros,
no está hablando de santificación progresiva. Oigan esto. Cuando Dios escogió un pueblo,
Él separó, santificó un pueblo. Él separó, apartó un pueblo,
así como Dios cuando hizo el universo, cuando hizo la tierra,
cuando hizo al hombre, cuando creó al hombre en seis días.
Siete días, el séptimo día lo apartó para sí mismo, lo santificó
para sí mismo. Son días como cualquier otro
día, pero Dios los separó, Dios los apartó. Y así también los
hombres de la raza humana. No hay diferencia. Todos nosotros
pecadores de un mismo barro. Pero él escogió a un pueblo. Él santificó un pueblo, separó
un pueblo y lo puso en Cristo Jesús. Eso es lo que significa
la santificación, lo separó. Ahora, cuando Cristo vino aquí
al mundo, Él nos hizo santos por la redención que hizo el
Señor Jesucristo en la Cruz del Calvario, cuando Él pagó la deuda
del pecado de su pueblo. Todo el pecado de su pueblo, los primeros desde Abel hasta
el último que vaya a nacer. Todos los pecados, pecados de
comisión, pecados de omisión y pecados de ignorancia. Todo el pecado de su pueblo fue
puesto. Él fue hecho pecado. Él tomó
el pecado de su pueblo en su propio cuerpo. Y él fue hecho
maldición cuando fue colgado en un madero. Está dicho en la
palabra de Dios, todo aquel que es colgado en un madero, maldito
es todo aquel que es colgado en un madero. Separado entre
el mundo y Dios. Él murió por el pecado de su
pueblo y cuando él murió por el pecado de su pueblo derramó
su sangre y con esa sangre pagó el precio a Dios, a la justicia
divina por esa ley quebrantada. Él satisfizo las demandas. El
alma que pecare, dice Dios, esa alma morirá. Y todo el pueblo
de Dios en Cristo Jesús murió cuando Cristo murió. Esa es nuestra
muerte. Esa es nuestra única esperanza.
Que el juicio ya pasó. El juicio de Dios en contra de
nuestros pecados lo ejecutó en el cuerpo de su hijo. Ahora ya
no hay juicio. Es lo que dice Romanos 8, 1.
Ninguna condenación, ningún juicio hay para los que están en Cristo
Jesús. Y luego nos dice la palabra de
Dios que Él fue hecho pecado para que nosotros seamos hechos
la justicia de Dios en Cristo. Él obedeció esa santa ley, la
obedeció en pensamiento, en palabra, en acción, en su motivación,
la obedeció en perfección, toda jota y tilde de la ley. Dice
una persona, pero eso no es lo que significa la ley, la ley
no es lo que tú dices que significa, la ley es lo que Dios dice que
significa. Y el Señor Jesucristo dijo, ustedes han oído, no cometerás
adulterio. Pero yo te digo, el dador de
la ley dice, cualquiera que miren a un mujer y la desea, él ya
cometió adulterio en su corazón. Cualquiera que le dice a su hermano
necio, ya lo mató. Así es que la ley va más allá,
la ley de Dios va más allá de las acciones, va hasta las intenciones
y los pensamientos del hombre. El Señor Jesucristo obedeció.
Esa santa ley. Dios el Padre dijo de él, este
es mi hijo amado en quien tengo complacencia. Él es el santo
de Israel. El santo ser. No tuvo pecado. Esa justicia es la justicia de
Dios. Esa justicia es la justicia que
es imputada. Esa es la justicia que es puesta
a la cuenta de todo aquel que cree en él. Así es que el creyente,
aquella persona que ha sido redimido por el Señor Jesucristo, su pecado
ha sido quitado una vez para siempre en la sangre del Señor
Jesucristo. Y la obediencia del Señor Jesucristo nos hace justos
delante de Dios. No falta nada. Tenemos la justificación
y la santificación. Él nos hizo santos. Nos hizo santos. Y luego en el
tiempo, el Espíritu Santo El Espíritu Santo, y por medio de
la palabra de Dios predicada, el Espíritu Santo hace una obra
de regeneración. Él da vida. Y cuando Él da vida,
crea una nueva criatura. Todo lo que está en Cristo, nueva
criatura es. Es engendrado por Dios. Y esa
nueva criatura que es creado por Dios, es un bebé, pero es
creado por Dios. Ahora esa persona tiene un nuevo
espíritu. Y Dios pone su espíritu en esa
nueva persona. Dios no pone su espíritu en ese
hombre viejo. Así es que hoy es personas que
están gritando y están todo relajo y todo, pero niegan la deidad
de Cristo Jesús. Es otro espíritu. Es el espíritu
del diablo. Pero Él pone su espíritu en un
nuevo corazón. En una nueva criatura. Y nos
sella. Somos santificados por el Espíritu
Santo. Ahora, nosotros no añadimos a
esa obra. Nosotros crecemos en el conocimiento
y la gracia del Señor Jesucristo. La palabra aquí es que vivas
separado o consagrado a Dios. Es la voluntad de Dios que vivas
consagrado a Dios, separado a Dios. No te llamó para que sigas revolcándote
en el lodo. Ya te sacó del lodo. Te sacó
para que glorifiques a él. Y dice aquí, es la voluntad de
Dios, es vuestra santificación. Pero aquellas personas, escuchen,
aquellas personas que enseñan santificación progresiva. ¿Han oído ese término? Aquellas
personas que enseñan que te vas mejorando más y más hasta que
alcanzas una santidad. Ya estás maduro y Dios te Arrebata. Saben que están enseñando? Están enseñando colaboración
con la obra de Dios. Están enseñando que una persona
es hecho perfecto. Es decir, Cristo no lo hizo perfecto. Él mismo se hace perfecto. Y
siempre, siempre, si lo buscan lo van a ver. Siempre, siempre,
cuando una persona está hablando de santificación progresiva,
está yendo a la ley. a la ley moral de los diez mandamientos
siempre se refiere a la ley de los diez mandamientos y la ley
de los diez mandamientos nunca fue dada para salvar a una persona
y nunca fue dada para santificar a una persona si entiendes la
ley entiendes que es buena, justa y en el hombre interior te regocijas
en la ley de Dios pero ves otra ley en tus miembros que se revela
Y tienes que confesar, como dijo el apóstol Pablo, miserable
de mí. ¿Quién me librará de este cuerpo
de muerte? La ley solamente te condena, no te da... La persona
que mira la ley dice, es lo que dijo el apóstol Pablo, yo sin
la ley una vez vivía yo, pero ya que vino la ley, la ley, yo
morí. Cuando la ley, cuando yo entendí
lo que la ley decía yo, me mató. Y eso es lo que sirve la ley.
La ley sirve para matarte. Para mostrarme mi condición de
miserable pecador necesitado de la sangre de Cristo Jesús,
de la justicia del Señor Jesucristo. Y si es usada la ley de esa manera,
está bien usado. Pero cuando una persona trata
de ir a la ley para tratar de ser santificado, escuchen, Cristo
Jesús, el Espíritu Santo morando en esa persona y la Palabra de
Dios dirigiendo a esa persona, esa es la manera que ha de andar. La manera que ha de andar es
el Espíritu... Y si el Espíritu Santo no te
reprende, si una persona no es reprendida, si no es corregida
por Dios, no es de Cristo. Si alguna persona no recibe corrección
de Dios, es porque no es hijo. Y no importa qué es lo que haga.
Bueno, esto me desvía algo allá, pero bueno. Es la voluntad de
Dios la santificación. Ser consagrado, ser separado,
apartados del mundo y que crezcamos en la gracia y el conocimiento
de Cristo Jesús. Abundemos más y más para alcanzar
mayor madurez espiritual. Y luego dice aquí, es la voluntad,
la voluntad de Dios es vuestra santificación y noten como lo
dice aquí, que apartéis de fornicación. Que apartéis de toda impureza
sexual. Acabamos de leer allá en Corintios
capítulo 6. La fornicación es mencionada
en particular porque los gentiles Ese pecado era muy común entre
los sentidos y qué común es hoy en día, verdad. Nadie piensa
que vivir con una persona antes de casarse, nadie piensa eso,
nadie piensa eso. Pero escuchen, es fornicación
o es adulterio. Y el apóstol Pablo dice, El creyente
ha de abstenerse de todo, no solamente eso, de todo vicio
sexual, de inmoralidad, adulterio, incesto, homosexualidad y cosas
similares. Luego dice aquí que cada uno
sea parte de la fornicación. Y luego dice que cada uno de
vosotros sepa tener a su propia esposa en santidad y en honor. Que cada uno de vosotros sepa
controlar su propio cuerpo en consagración. Que tenga su propia
esposa. En 1 Pedro capítulo 3, versículo
7 dice, vosotros maridos, igualmente vivir con ellas sabiamente dando
honor a la mujer como vaso más frágil y como herederas de la
gracia de la vida para que vuestra oración no tengan estorbo. En el matrimonio, el hombre ha
de vivir con la mujer y agradar a su esposa y así como la esposa
a su marido. En 1 Corintios capítulo 7. 1
Corintios 7, 2 dice, pero a causa de las fornicaciones. Cada uno
tenga su propia mujer y cada una tenga su propio marido. Para que no viva en fornicación,
cásese. tenga su marido en el matrimonio, sea honroso en todos el matrimonio. Y el hecho sin mansilla está
ordenado por Dios. El marido debe cumplir con la
mujer el deber conyugal y asimismo la mujer con el marido. El marido
no tiene potestad, dice versículo 4, sobre su propio cuerpo, sino
el marido ni tampoco tiene el marido potestad sobre su cuerpo,
sino la mujer. No os negéis el uno al otro,
a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos
sosegadamente en la oración y volver a juntaros en uno, para que no
os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Está claro
esto, ¿verdad? Nuestro cuerpo no debe ser entregado
a la gratificación o pasiones, deseos como personas que no son
creyentes, que no conocen a Dios. Regresamos a nuestro texto en
el versículo 6. Que ninguno agravie, estamos
hablando de agradar a Dios. Que ninguno agravie ni engañe
nada a su hermano. Muchos toman este texto y lo
quieren aplicar, quieren aplicarlo, que no debemos
estafar. El creyente no debe estafar o
engañar a otros en negocios, en comercio en cuanto a medidas
o peso. Hubo una campaña de que estaban
vendiendo mil mililitros por litro. ¿A quién le gusta pagar
un litro de gasolina y solamente le dan 950? Y viene esa campaña,
¿no? mililitros por litro. Es justo,
si estás pagando un litro, que te recibes un litro. Y así también
en todo aspecto de nuestra vida, en los negocios, de dar la medida
correcta. Si vas a pagar un kilo de frijol,
no quieres recibir medio kilo. Eso sería defraudar a la persona.
No aprovecharse de los débiles, los ignorantes, Y puede ser utilizado
así porque de veras esa conducta no es conforme a Dios. Esa conducta es robo. Eso es
robo. Eso es hurtar. Pero eso no es
el tema aquí. El tema aquí es la inmundicia
sexual. El tema aquí no es el negocio,
el comercio. El tema aquí es ser santificado
o separado, cada uno tempa tener su propia esposa, o en otras
palabras, la pureza sexual. A nosotros los creyentes se nos
exhorta entonces tratar los matrimonios de otros, a las parejas de otros,
y de no desear las parejas de los otros. Es lo que está diciendo,
no defraudes a tu hermano. Ten a tu propia esposa, no defraudes
a tu hermano. tener nuestras propias parejas,
de no codiciar ni desear la pareja de otro hermano en Cristo Jesús,
eso sería estafarlo a él. Ahora, dice versículo 7, pues
no ha llamado Dios a inmundicia, sino a la santificación. No nos
ha llamado Dios a tomar parte en ninguna de esas prácticas
impías, sino a nuestra vocación, a nuestra separación a él en
pensamientos, en nuestras miradas, en nuestras palabras y en nuestras
acciones. Versículo 8. Así que, el que
desecha esto, el que desecha estas palabras que está hablando
aquí el apóstol, no desecha al apóstol Pablo, sino a Dios, que
también nos dio su Espíritu Santo. Nos dio su Espíritu Santo, es
decir, el Espíritu Santo mismo nos enseña esto. El Espíritu
Santo mismo nos enseña. Sabemos esto porque Dios nos
ha dado su Espíritu Santo para convencernos de pecado y de justicia. Sabemos que eso es pecado. No
tenemos que tener una gran tesis acerca de esto. El Espíritu Santo
te convence de eso. El Espíritu Santo en nosotros
claramente nos convence de su voluntad en esta materia. Así
que no es necesario alargar los argumentos. Versículo 9. Y también
lo hacéis así con todos los hermanos que están en toda Macedonia.
Ah, perdón. Versículo 9. Pero acerca del
amor fraternal. Pero acerca del amor fraternal
no tenéis necesidad de que os escriba porque vosotros mismos
habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros. Entonces,
la primera exhortación era a la santidad, es decir, a la separación,
el matrimonio, no de participar como los incrédulos en la inmundicia. Y la segunda es de amarnos los
unos a los otros. Dice aquí, pero acerca del amor
fraternal no tenéis necesidad que os escriba porque vosotros
mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros. Y
también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda
Macedonia, pero os rogamos hermanos que abundéis en ello más y más.
Otra vez usa esta palabra. Con respecto al amor del hermano
con el hermano, el uno para con el otro. El apóstol Pablo está
diciendo tú no tienes necesidad que yo te escribe esto. Dios
mismo te ha dicho esto. Dios mismo te ha dicho esto en
su palabra en Juan capítulo 13. El Señor Jesucristo, después
de andar con sus discípulos, después de la última Pascua,
está por ir a la Cruz del Calvario. En capítulo 13, versículo 34,
dice, un mandamiento nuevo os doy. No es un mandamiento como
que nunca se había oído. Pero es un mandamiento nuevamente
expresado o nuevamente explicado en estos términos. Siempre debemos
amarnos los unos a los otros. Eso es del Antiguo Testamento.
Pero el Señor Jesucristo dice, un nuevo mandamiento os doy,
que os améis unos a otros como yo os he amado. Ahí está el ejemplo. Ahí está, como yo os he amado,
que también os améis unos a otros. En esto conocerán que sois mis
discípulos. Si tuvieras amor los unos con
los otros, como yo te amé. Como yo te amé a ti, así debes
amar a tu hermano. Y luego dice en 1 de Juan capítulo
7, 1 de Juan capítulo 4. 1 de Juan capítulo 4, versículo
7. Amados, amados de Dios, amémonos
unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama
es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido
a Dios, porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de
Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito
al mundo para que vivamos por él. En esto consiste el amor,
no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó a
nosotros y envió a su Hijo en propiciación de nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado
así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha
visto a Dios, jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios
permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros. Pero lo único que dice respecto
a esto el apóstol Pablo, allá en nuestro texto, dice, no necesitas
que yo te escriba porque Dios ya ha dado este mandamiento. Esto ya está en ti, pero os rogamos,
dice. Os rogamos, hermanos, que abundéis
en ello. Que abundéis en ello más y más. Podemos crecer en esto, ¿verdad?
Podemos crecer en amor el uno al otro. En demostrar este amor. Y dice, y que nota el versículo
11, y que procuréis tener tranquilidad. y ocuparos en vuestros negocios
y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado
a fin de que os conduzcáis honradamente para con los que afuera y no
tengáis necesidad de nada. Dice aquí para que estéis tranquilos,
procura tener tranquilidad. Es decir, que nuestra meta en
todos nuestros aspectos de nuestra vida, procura tener tranquilidad,
vivir pacíficamente en el hogar, procura vivir pacíficamente en
la iglesia, procura vivir pacíficamente en los negocios para no causar
ninguna agitación, ninguna perturbación por vivir tranquilamente. Hay un dicho, respeto el derecho
ajeno a la paz. No sé de dónde vino. Pero en
todo caso, En otras palabras, no te metas en la vida de otros.
No te inmiscuyes en la vida. Vive tranquilamente. Ocúpate
en tu negocio. Ocúpate en tu negocio. Ocúpate de lo tuyo propio. No debemos meternos, ser metiches,
inmiscuirnos en las vidas de otros. Ocúpate de lo nuestro. Ocuparnos de lo nuestro. Y luego
dice, debemos tener cuidado de nuestra propia vocación o llamamiento
en nuestro ministerio. ¿A qué te ha llamado Dios? ¿Qué
dones te ha dado? Ocúpate en ello. No estés mirando
por allá, mirando para acá a ver qué está haciendo esa persona.
Haz lo que Dios te ha dado a ti para hacer. ¿Se acuerdan lo que
dijo el apóstol Pedro cuando el Señor Jesucristo le estaba
diciendo a Pedro de qué manera iba a glorificarle a él? Y dijo
que cuando eras joven, ahora cuando eres viejo, otros te van
a tomar y te van a llevar donde tú no quieres. Y Pedro miró y
vio a Juan que estaba allá. Y dijo, ¿y este? ¿y este? Y el Señor Jesucristo le dijo,
tú sígueme, tú sígueme. No te es preocupado de cómo me
va a glorificar Juan. Juan va a glorificarme en la
vida. así como yo le he dado que me
glorifique, tú glorifícame, tú sígueme a mí. Y así es como debemos
nosotros ser. Y luego dice aquí, trabaja con
tus propias manos, es lo que está diciendo. Y trabajar con
vuestras manos de la manera que os hemos mandado. Y la razón por la que da esta
instrucción es porque habían algunas personas, y siempre las
hay, ustedes las conocen, tal vez los han visto, que no trabajan,
pero quieren vivir de la caridad o de los hermanos. Siempre están viniendo. Ustedes
los han visto. Vienen tarde al servicio, vienen
antes del servicio y lo único que quieren es dinero. Lo han
visto. Pues había personas en aquel
tiempo también que tomando ventaja de los hermanos y del amor, pues
eran ociosos, no querían hacer nada. Y el apóstol Pablo dijo,
Estas personas deben trabajar. En 2 Tesalonicenses capítulo
3, el apóstol Pablo dijo esto en
versículo 10, 2 Tesalonicenses 3, 10. Porque también cuando
estamos con vosotros, os ordenamos esto. Si alguno no quiere trabajar,
tampoco coma. Avergüenzalo. Esa persona está
simplemente tomando ventaja. porque siempre quieren tomar
ventaja. Y dicen, ¿dónde está el amor? ¿dónde está el amor? Y ahora se ocupan de ir en iglesia
a pedir dinero cuando regresan. Una vez pasó eso, regresó después
de un año la misma persona y con el mismo cuento. Creo que creyó
que no me iba a acordar. Pero lo hacen, lo hacen. No coma,
porque oímos que algunos entre vosotros andan desordenadamente
Esto es andar desordenado, no trabajando en nada, sino entre
metiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos
por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente,
coman su propio pan. Y vosotros, hermanos, no os canséis
de hacer el bien. Si alguno no obedece a lo que
decimos por medio de esta carta, a este señálalo y no os juntéis
con él para que se avergüence. Mas no lo tengáis por enemigo,
sino amonestadle como hermano. Amonéstalo. Y luego debemos andar,
dice, a fin de que conduzcáis honradamente. Ese es el propósito,
vivir honradamente con los que están afuera, los que te están
viendo en el trabajo, los que te están viendo en la oficina,
en la casa, los que no son creyentes. Siempre te están mirando, siempre
te están mirando. vivir honradamente, honestamente
delante de las personas que están afuera para tener su respeto. Tal vez, y es verdad que no podemos
hacer que crean. Y ellos pueden decir, estás loco.
Pero no tiene nada malo que decir de ti con respecto a tu trabajo. No tiene ninguna queja por eso. Y luego dice, debemos aprender
No tengáis necesidad de nada. Sean autosuficientes. No debemos buscar que otros apoyen
lo que Dios nos ha dado a nosotros para hacer. De ir allá y pedir
que otros apoyen para lo que nosotros debemos hacer. Es nuestro
deber. Qué vergüenza, qué vergüenza
te daría. Si, no voy a mencionar nombres,
hermano o hermana en Cristo, ¿qué vergüenza te daría si ves
a tu hijo o tu hija allá en la calle? Tú estás trabajando y
ves a tu hijo allá en la calle con una lata pidiendo dinero. No permitirías eso, ¿verdad? Te estaría deshonrándote y dices,
oye, yo soy el que te estoy apoyándote. Tú eres mi hijo, tú estás bajo
mi cuidado, y lo que yo te puedo dar, te doy. ¿Pero qué deshonra
sería al padre que un hijo de un padre que está trabajando
salga allá a la calle a estar pidiendo dinero? Así es también
con nosotros. Dios nos da todo lo que nosotros
tenemos. Vamos a honrarle a Él. No vamos
a deshonrarle pidiendo que nos apoye. el gobierno pidiendo que
hagan cosas que es nuestro honor y nuestro derecho, deber hacer. Ahora, estamos hablando de andar
para glorificar a Dios, que el Señor nos ayude.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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