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Cody Groover

Cristo nuestra Pascua

Exodus 12:1-12
Cody Groover December, 6 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover December, 6 2015

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Vamos a abrir nuestros seminarios,
vamos a dar comienzo al servicio en esta tarde. Vamos a abrir
el número 25, número 25. Dime la antigua historia del
celeste al favor de Cristo y de su gloria, de Cristo y de su
amor. Dime la coña nesa propia de la
nieve porque es mi mente flaca y anhelo
sencillo. Dime la antigua historia, cuéntame
la victoria, Hablame de la gloria de Cristo y de su amor. Dime, sagrada Historia, con lentitud
y así conoceré la obra que Cristo operó por mí. Dímela con frecuencia,
pues soy dado a olvidar, y el manantial rocío suele sol disipar. Dime la antigua historia, cuéntame
la victoria, háblame de la gloria de Cristo y de su amor. Dime tan dulce historia con tono
claro y fiel. Murió Jesús y salvo, yo quiero
ser por Él. Dime esa historia siempre, sin
tiempo de aflicción. Deseas a mi alma traer consolación. Dime la antigua historia, cuéntame
la victoria, háblame de la gloria de Cristo y de su amor. Dime la misma historia, si crees
que tal vez, diga de este mundo la falsa brillantez. Y cuando ya me alumbre del surreal,
Alus, repíteme la historia ¿Quién te salva es Jesús? Dime la antigua historia Cuéntame
la victoria, háblame de la gloria, de Cristo y de su amor. Bueno, abran sus Biblias ahora
conmigo al libro de los Salmos, en el Salmo capítulo 5. Escucha, oh Jehová, mis palabras. Considera mi gemir. Está atento
a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi
voz. De mañana me presentaré delante
de ti y esperaré. Porque tú no eres un Dios que
se complace en la maldad. El malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante
de tus ojos. Aborreces a todos los que hacen
iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira. Al hombre sanguinario y al engañador
abominará Jehová. Mas yo, por la abundancia de
tu misericordia, entraré en tu casa. Adoraré hacia tu santo
templo en tu temor. Guíame, Jehová, en tu justicia
a causa de mis enemigos. Endereza delante de mí tu camino,
por el que en la boca de ellos no hay sinceridad, sus entrañas
son maldad, sepulcro abierto es su garganta, con su lengua
hablan lisonjas. Castígalos, oh Dios, caigan por
sus mismos consejos, por la multitud de sus transgresiones échalos
fuera, porque se rebelaron contra ti. pero alegrense todos los
que en ti confían. Den voces de júbilo para siempre
porque tú los defiendes. En ti se regocijen los que aman
tu nombre porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo como con
un escudo lo roderás de tu favor. Padre Santo, te damos gracias.
Gracias porque tú eres un Dios que se complace. en mostrar misericordia
a pobres pecadores como somos. Te damos gracias que podemos
venir delante de tu presencia en plena certidumbre de aceptación
por la fe del Señor Jesucristo, por la obediencia suya. Vestidos
en su justicia, somos hallados en él, aceptos. Te damos gracias,
Padre, por la sangre preciosa que ha quitado el pecado de tu
pueblo. Y pedimos, Padre, que en esta noche podamos adorarte
en espíritu y en verdad. Queremos ver nuevamente a tu
hijo levantado. Y como tú dijiste, padre, si
tú fueras levantado, a todos traerás a ti mismo. Y pedimos,
padre, atrae a tu pueblo, ten misericordia, tú que eres Dios
rico en misericordia, se complace en mostrar misericordia, compadécete
de nosotros. Padre, llama a tu pueblo, cumple
tu propósito de salvar a tu pueblo. Te damos gracias por tu buena
providencia, tu cuidado que tú tienes de cada uno de los tuyos,
Padre, sabiendo que todas las cosas que vienen en este mundo
están bajo tu control y todas las cosas ayudan a bien a los
que te aman a ti, a los que conforme tu propósito son llamados. Te damos gracias por el escudo
que tú has puesto alrededor de tu pueblo, que tú los defiendes. Te damos gracias por tu cuidado
y tu buena providencia en este mundo, Padre. Te pedimos que
nos hagas útiles en tu labor, la labor que tú nos has dado
de ir y predicar el Evangelio a toda criatura. Queremos ser
fieles testigos tuyos de la misericordia y gracia que tú has mostrado
a nosotros. Ayúdanos, Padre. Te pedimos por el ministerio
de esta congregación, Padre, de esta iglesia, Padre, que tú
bendigas a cada uno de esta congregación, Padre, y añade a aquellos que
han de ser salvos. Padre, te pedimos no solamente
por nosotros, sino tu pueblo en todo el mundo. Padre, te damos
gracias. Anhelamos aquel día cuando todo
tu pueblo sea alrededor de tus pies, todo enemigo sea puesto
por detrás de tus pies, y el último enemigo será la muerte
misma. Te damos gracias por la redención perfecta y completa
que tú nos has dado en tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que
nos has redimido espíritu, alma y cuerpo. Un día tú vendrás,
Padre, no tardarás y vendrás por cada uno de los tuyos. Padre,
ahora bendícenos en esta noche con tu palabra, con tu presencia. Te damos gracias por la promesa
de donde dos o tres están congregados en tu nombre. Tú estás aquí con
nosotros. En nombre de Cristo Jesús te
damos gracias. Amén. Ahora vamos a abrir nuestros
simarios otra vez al número 169. Número 169, objeto de mi fe. Objeto de mi fe, divino Salvador,
propicio sé, córdero de mi Dios, libre por
tu bondad, Libre de mi maldad me quiero ver. Consagra el corazón que ha de
pertenecer a ti nomás. Salvar, fortalecer, gracia comunicar,
miselo acrecentar, te dignarás. La senda al recorrer, obscura
y de dolor, me has de guiar. Así tendré valor, así podré vivir,
Así podré morir en dulce pan. Pues el camino sé de célica mansión,
luz y solaz. Bendito Salvador, Tú eres esa
verdad. Vida, confianza, amor, mi eterna
paz. Abran sus himnales una vez más
el número 96. Mientras están buscando el 96,
Quiero recordarles el servicio del miércoles en la noche. Mañana
están por venir tres pastores, y este miércoles vamos a tener
a dos pastores que van a traer la palabra. Recuerden y pónganla
en su nota. Van a ser dos predicadores. Va
a ser de gran bendición para todos los que están aquí. E inviten
a otras personas que vengan. ¿Por qué no? Claro, siempre debemos
hacer eso. Número 96. Lugar hay donde descansar, cerca
al corazón de Dios. Do nada puede molestar, cerca
al corazón de Dios. Jesús del Cielo enviado, del
Corazón de Dios, oh, siempre cércate, no, al Corazón de Dios. Lugar hay de consuelo y luz,
cerca al corazón de Dios. Donos juntamos con Jesús, cerca
al corazón de Dios. Jesús del cielo enviado, del
corazón de Dios. Oh, siempre cerca de Dios, al
corazón de Dios. Lugar hay de eterna sola, cerca
al corazón de Dios. Do Cristo otorga gozo y paz,
cerca al corazón de Dios. Jesús del cielo enviado del corazón
de Dios. Oh, siempre cércatenos al corazón
de Dios. Bueno, en esta tarde pido que
abran sus Biblias conmigo el libro de Éxodo. Éxodo capítulo
12. Y quiero que veamos una vez más
a nuestro Señor Jesucristo. Cristo es nuestro, es nuestra
Pascua. Cristo el Cordero de la Pascua. En el capítulo 12, vamos a leer
el versículo 1 al 13. Habló Jehová, Moisés y Aarón
en la tierra de Egipto, diciendo, Este mes os será principio de
los meses. Para vosotros será este el primero
de los meses del año. Hablad a toda la congregación
de Israel, diciendo, En el 10 de este mes, tómese cada uno
un cordero. Según las familias de los padres,
un cordero por familia. Pero si la familia fuera tan
pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su
vecino inmediato a su casa tomarán un uno según el número de las
personas. Conforme al comer de cada hombre,
haréis la cuenta sobre el cordero. El animal será sin defecto, macho
de un año. Lo tomaréis de las ovejas o de
las cabras y lo guardaréis hasta el día 14 de este mes. y lo inmolará
toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.
Y tomarán de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el lintel
de las casas en que lo han de comer. Aquella noche comerán
la carne asada al fuego, y panes sin levadura, con hierbas amargas
lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda,
ni cocida en agua, sino asada al fuego. su cabeza, con sus
pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta
la mañana, y lo que quedara hasta la mañana lo quemaréis en el
fuego. Y lo comeréis así, ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado
en vuestros pies y vuestro bordón en vuestra mano. Y lo comeréis
apresuradamente. Es la Pascua de Jehová. Pues yo pasaré aquella noche
por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra
de Egipto, así de los hombres como de las bestias, y ejecutaré
mis juicios en todos los dioses de Egipto, yo Jehová. Y la sangre os será por señal
en las casas donde vosotros estéis, y veré la sangre, y pasaré de
vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera
la tierra de Egipto. Hemos oído esta historia muchas
veces, pero quiero que veamos una vez más. Nunca nos cansamos
de ver a nuestro Señor Jesucristo. El Señor había enviado, Jehová,
Dios, había enviado plaga tras plaga a la tierra de Egipto,
pero el corazón de Faraón fue cada vez endurecido. Y no quería
soltar, no quería dejar, no quería permitir que los israelitas salieran
de Egipto. Parón dijo, ¿Quién es Jehová?
Para que yo oiga su voz. Yo no reconozco a Jehová. Después
de esto, él sabía quién era Jehová. Y después lo ahogó en el río. Dios lo ahogó en el río. En Éxodo
capítulo 11, versículo 1, Jehová dijo esto a Moisés, una plaga
traeré sobre Egipto. Una plaga traeré sobre Faraón
y sobre Egipto, después de la cual él os dejará ir. Él te dejará
ir y seguramente te echará. Os echará de aquí del todo. En esta él va a echarlos del
todo. Ahora, el Cordero de la Pascua.
Que fue establecido por Dios en este pasaje, en este tiempo. El Cordero de la Pascua es un
tipo especial de nuestro Señor Jesucristo. Quizás sea el más
claro, el más completo de todos los tipos en el Antiguo Testamento,
el más completo de todos los cuadros, porque en ella Jehová
Dios predicó a los judíos, predicó a los judíos la doctrina entera
del Evangelio. En este tipo del Antiguo Testamento,
Dios predicó el Evangelio a la nación de Israel. Mostrando estas
cosas. Primero, la elección del sacrificio. Tenía que ser un cordero escogido. Un cordero escogido tenía que
ser sacado de entre el remanio. Cristo Jesús es el cordero que
fue escogido por Dios el Padre. Él es el Cordero de Dios. Juan
el Bautista dijo, he aquí el Cordero de Dios que quita el
pecado del mundo. Este es el Cordero que Dios se
ha proveído para sí mismo. Él es el Cordero mismo y se proveo
a sí mismo el Cordero. Él es Dios a quien se ofrece
el sacrificio. Él es Dios que ofrece el sacrificio. Y Él es Dios el sacrificio. el Señor Jesucristo. Él es el
sacerdote que ha ofrecido el sacrificio. Él ofreció el sacrificio
de su humanidad sobre el altar de su deidad. Es lo que da valor
al sacrificio de este hombre, Jesús de Nazaret. Él es Dios. Él es Dios. No solamente en la elección del
sacrificio, En las características de este cordero tenía que ser
sin mancha. Cristo Jesús, Él no hizo pecado,
no fue hallado engaño en su boca, nos dice en Pedro. Y en la muerte
del cordero, es típico de Cristo, la sangre tenía que ser rociada.
Nos dice la palabra de Dios en Hebreos 9, 11 dice, pero estando
ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros por el
más amplio y perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir,
no de esta creación. Y no por sangre de machos cabrillos
ni de becerros, sino por su propia sangre entró una vez para siempre
en el lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros
y de los machos cabríos y las cenizas de la becerra rociada
a los inmundos santifican para la purificación de la carne,
cuánto más, cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el
espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará
vuestras conciencias de obras muertas para que sirvase a Dios
vivo. Es lo único que limpia la conciencia de una persona,
de un pecador, la sangre del Señor Jesucristo. Yo no soy digno
de venir delante de la presencia de Dios y traer una oración.
No puedo ni orar a Dios aparte de la sangre de Cristo Jesús. Y luego tenía que comerse este
cordero. Vamos a ver estas cosas más en
detalle. Tenía que comerse este cordero. Cristo dijo esto. Si
no comes la carne y no bebes la sangre, no tienes vida en
vosotros. Hablando de sí mismo. Si no comes
mi carne y no bebes mi sangre. No está hablando del canibalismo.
Está hablando de comer de él por fe. Los que creen en el Señor
Jesucristo, ahora mismo estamos comiendo su carne y bebiendo
su sangre. Y el resultado final, el resultado
final cuando Dios dio este Cordero, esta Pascua, el pueblo de Dios
salió libre. Y cuando Cristo murió en la cruz
del Calvario, nuestra Pascua fue sacrificada. El pueblo de
Dios salió libre de la esclavitud al pecado. Ya seamos libres,
libres. A él sea la gloria. Ahora, vamos a ver esto en una
manera más detallada. Ya sabemos que Cristo es nuestra
Pascua, como dice en 1 Corintios. Limpiaos, pues, de la vieja levadura. Dice, limpiaos de la vieja levadura
para que seáis nueva masa, sin levadura como sois, porque nuestra
Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificado por nosotros. Ahora, la primera cosa que podemos
ver nos dice aquí, dice habla a la congregación de Israel y
diciendo el 10 de este mes tómese cada uno un cordero, según las
familias de los padres, un cordero por familia, versículo 3. Y luego
dice, mas si la familia fuera tan pequeña que no baste comer
del cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa Tomarán
uno según el número de las personas conforme al comer de cada hombre.
Haréis la cuenta sobre el cordero. Y nos dice aquí que el animal
será sin defecto. Esto nos habla de la perfección,
de la absoluta perfección de nuestro Señor Jesucristo. Cuando
sabemos quién es el que murió allá en la cruz del Calvario.
Hombre verdadero. Tenía que ser hombre. Dios no
puede morir. Dios no puede morir. Y un hombre, meramente un hombre,
no puede satisfacer a Dios. Pero el Dios hombre, Cristo Jesús,
pudo hacer las dos cosas. Pudo morir y pudo satisfacer
a Dios siendo el Dios. La impecabilidad de nuestro Señor
Jesucristo. Gracias damos a Dios que tenemos
una persona que puede compadecerse de nosotros sabiendo lo que somos,
pero él no pecó. Dice en Hebreos capítulo 4, en
Hebreos capítulo 4 versículo 15 nos dice, porque no tenemos
un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades,
sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero
sin pecar. Hombre verdadero. Él sabe la
debilidad de tu carne. Él sabe la debilidad. Él no tuvo
pecado, pero Él conoce cómo estamos hechos. Él nos hizo y Él fue
hecho hombre. El verbo fue hecho carne. Grande
misterio de la piedad. Dios fue manifestado en la carne. Y nos dice la palabra de Dios
que este Este que vino aquí a este mundo, el santo ser que fue formado
en el vientre de María. Él no conoció pecado, pero nos
dice la palabra de Dios que el que no conoció pecado, Dios lo
hizo pecado. Dios lo hizo pecado, lo hizo
pecado para que nosotros fuésemos hechos la justicia de Dios en
él. El Señor Jesús para hacer nuestra
justicia, Él tuvo que establecer esa justicia. ¿Si? ¿Entienden? El Señor Jesucristo
para que sea nuestra justicia, Él tuvo que establecer esta justicia
aquí en la tierra como hombre. Como hombre, Él tuvo que obedecer
los 10 mandamientos, para ser muy claro, no solamente los 10
mandamientos, toda la ley del Antiguo Testamento. Tuvo que
cumplir la palabra, tuvo que obedecer a Dios en todo sin ninguna
desobediencia. Desobediencia, rebelión es el
pecado. Él no tuvo pecado. Él estableció
justicia aquí. Él tuvo que vivir una vida perfecta. Y para hacer la expiación por
nuestros pecados, él no podía tener ningún pecado propio. Él
no podía tener ningún pecado por sí mismo para hacer la expiación
por nuestros pecados. Él no podía ser culpable de ningún
pecado. Nos dice la palabra de Dios en
Levíticos capítulo 22 que para que el sacrificio, para que la
ofrenda sea aceptada por Dios, tiene que ser perfecto. Tiene
que ser perfecto. Es decir, Dios lo tiene que ver
perfecto, no que tú lo veas perfecto, porque tú no lo puedes, tú no
sabes qué es la perfección. Dios sí sabe que es la perfección.
Y luego nos dice aquí la segunda cosa que podemos ver, allá será
sin defecto, y lo dice, voy a brincar el orden, dice, lo tomaréis de
las ovejas de las cabras. Es decir, tenía que ser tomado
del rebaño. El Señor Jesucristo, nuestro
Cordero, fue tomado de entre los hombres. En Deuteronomio
capítulo 18, si ustedes quieren ver allá, Deuteronomio 18. Él
fue tomado de entre los hombres. Es decir, un ángel no podía venir
a hacer esta expiación. Un ángel no podía hacerlo. Un
hombre tenía que hacerlo. El Señor Jesucristo. Él fue tomado
de entre los hombres en Deuteronomio, capítulo 18, versículo 15, dice,
profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, dice Moisés,
te levantará Jehová tu Dios a él oiréis. Él te va a levantar un
profeta, no solamente un profeta, el profeta. El Cristo, está hablando
de Cristo, es el profeta. Conforme a todo lo que pediste
a Jehová tu Dios en Horeb en el día de la asamblea, diciendo,
no vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más
este gran fuego para que no muera. Y Jehová me dijo, han hablado
bien en lo que han dicho. Dicen bien, porque si se atrevan
a venir delante de mí en sí mismos, van a ser consumidos. Es lo que
está diciendo Dios. hablan bien dicen bien no vaya
a ser que se presenten delante de mí en su sociedad va a ser
consumidos hablan bien y dice Dios en versículo 18 profeta
les levantaré de en medio de sus hermanos que es lo que dijo
a Juan el Bautista vinieron estos hombres para preguntarle a Juan
eres tú el Cristo dijo Hay uno que está entre ustedes y ustedes
no lo conocen, dice. Ese es el que yo estoy hablando,
el Cristo. Hay uno que ustedes no conocen,
está en medio de ustedes. Cristo. Los hombres no conocen
quién es Cristo. Él es Dios. Él es Dios. Él es el Cordero que Dios ha
señalado, ha separado, es lo que significa Cristo ungido,
enviado. Él ha sido ungido. El eterno
Hijo de Dios fue ungido. Él es el Cristo. Como tú, y pondré mis palabras,
dice, en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Profeta, les voy a levantar.
Este que vino fue de la simiente de la mujer. Cumple todas las
promesas del Antiguo Testamento. Es el primero. La primera promesa
del Mesías se encuentra en Génesis capítulo 3. Cuando Dios dijo
a Satanás, yo voy a... La simiente de la mujer te va
a destruir la cabeza. Tú le herirás en el calcañal.
Pero esta te herirá en la cabeza. La simiente de la mujer es el
Señor Jesucristo. que no tuvo padre humano. Fue el Espíritu Santo que formó
el cuerpo en el vientre de María. Formó esta nueva, es el poster Adán. el postero
adán sin participación del hombre es la simiente de abraham es
la simiente de abraham y de la familia de david según las escrituras
según la promesa de dios como dicen romanos capítulo uno en
su linaje del señor jesucristo y luego nos dice que el cordero
debía ser de un año estoy regresando allá al mismo versículo 5 macho
de un año que nos enseña esto debía ser macho de un año, es
decir, que tenía que estar fuerte. No podías ofrecer, además de
ser perfecto, no podía estar debilucho. No podías agarrar,
ya sabemos que en todos los animales hay de los fuertes, de los vigorosos
y hay de los debiluchos, ¿verdad? Vamos a ofrecer ese debilucho.
No. tenía que ser fuerte en su vigor,
en el vigor de su vida. Y eso nos habla del Señor Jesucristo,
que Él murió estando en la fuerza de su vida. Es decir, a los 33
años, Él fue muerto en la cruz del Calvario. Lo tomaréis de
un año macho. dice lo guardaréis hasta el día
14 de este mes y lo inmolará lo guardaréis hasta el día 14
de este mes del día 10 al día 14 y debía estar bajo la observación
de la persona que iba a ofrecer no vaya a ser que sea en un defecto
así también nuestro señor Jesucristo él estuvo bajo la observación
Él estuvo bajo la observación de Dios el Padre, de los ángeles,
de Satanás, del mundo, no tiene nada en contra de él, él es perfecto,
perfecto. Aún hasta Pilato, Pilato dijo
yo no hallo ningún mal en este hombre, sabiendo que lo entregaron
por envidia, por envidia nada más. Y noten aquí, Dice aquí,
y lo inmolará. Tenía que ser macho de un año
en ese lugar. Y lo inmolará toda la congregación del pueblo de
Israel entre las dos tardes. Noten aquí la palabra singular,
lo. Lo. Siempre habla de el animal. Está hablando de más de dos millones
de personas. Y todos van a tomar un cordero. Pero no está hablando los animales
serán sin defecto, los animales serán de un año. Siempre habla
de un animal. De un animal y de un sacrificio
lo inmolará. Está hablando de este un sacrificio,
Cristo Jesús. Y así también entonces todos
los sacrificios en el Antiguo Testamento daban testimonio de
un sacrificio. Los sacrificios de esos animales
en el Antiguo Testamento nunca quitaron un pecado. La sangre de los toros y los
machos cabrías no pueden quitar la pena, la culpa del pecado,
solamente la sangre de Cristo. La sangre de Cristo. Bueno, la
sangre del Cordero nos dice aquí, Lo guardaréis y lo inmolará toda
la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes y
tomarán de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel
de las casas que lo han de comer. La sangre tenía que ser rociada
sobre el dintel y los dos lados de las puertas en las casas de
los reyes israelitas donde ellos estaban. Así también la sangre
de Cristo Jesús es aplicada. La sangre de Cristo Jesús es
aplicada a cada persona que cree en el Señor Jesucristo. Es aplicada. Noten aquí que el pueblo fue
el que tomó la sangre y lo aplicó al poste. Creyendo a Dios, porque
creyeron a Dios, ellos tomaron la sangre y aplicaron la sangre
sobre el poste y la puerta. Es decir, Dios no lo hizo por
ellos. Dios les dijo, hagan esto. y por fe ellos hicieron eso.
Nosotros sabemos que Cristo murió por su pueblo y la sangre está
sobre su pueblo. Pero su pueblo tiene que creer.
No es la causa, escuchen, no es la causa de la salvación.
Pero nadie es salvo aparte de creer, de confiar en la sangre
del Señor Jesucristo que fue derramada. Nadie es salvo aparte
de confiar su salvación eterna a la paga que el Señor Jesucristo
hizo ahí en la Cruz del Calvario. Yo tengo una deuda que yo debo
que no puedo pagar. Tú tienes una deuda que tú tienes
y no puedes pagar. Una deuda. La única manera que
esa deuda, que ese pecado es quitado es la sangre del Señor
Jesucristo. Y no estoy diciendo que en ninguna
manera que la persona cuando cree Dios lo aplica, no. Pero
esa persona va a creer lo que Dios ya hizo, va a confiar en
el Señor Jesucristo. No hay salvación ni liberación
aparte de la fe. El que rehúsa creer, dice la
palabra de Dios, la ira de Dios está sobre él. El que rehúsa
creer. ¿Saben? Cuando oigo esta palabra,
bueno, estoy leyendo Juan capítulo 3. La fe es algo precioso, es
don de Dios. El que cree en el Hijo. El que
cree en el Hijo. Cree en el Hijo porque cree a
Dios. cree en el Hijo, es decir, cree en el Señor Jesucristo porque
cree el testimonio que Dios está dando de él en su palabra. Cree
en el Hijo y la razón que la que cree es que tiene vida eterna. Dios le ha dado vida eterna en
Cristo. Nos dio vida juntamente con Cristo. Por gracia soy salvo. Nos dio
vida. Y cuando Dios da vida por la
pre... Es una cosa donde el pecador
no es activo. Cuando Dios obra esta obra de
gracia, el pecador no es activo. El pecador está sentado oyendo
la palabra y Dios le da vida. Cosa misteriosa, cosa milagrosa,
pero la persona que antes no podía creer, la persona que antes
rehusaba creer, ahora encuentra en su corazón que ama a Cristo. al que antes aborrecía, ahora
lo amo. ¿De dónde salió esto? No vino
del hombre, vino de Dios. Los que le recibieron, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios. Les dio potestad. No son engendrados de carne,
ni de sangre, ni de voluntad de varón, son engendrados de
Dios. El que cree en el Hijo tiene
vida eterna, pero el que rehúsa creer ¿Saben qué se ve allá? Ahí estás viendo la voluntad
del hombre, rehusar. ¿Saben a qué me estoy refiriendo?
Si Dios te deja en tu voluntad obstinada, vas a rehusar a Cristo. Si Dios me deja en la voluntad
perversa del hombre, Lo que el hombre llama libre albedrío.
El hombre siempre rehúsa, rehúsa a Cristo. No queréis venir a
mí para que tengáis vida eterna, dijo el Señor Jesucristo. Ustedes
escudriñan las escrituras porque les parece que en ellas tienen
vida eterna. Ellas son las que dan testimonio
de mí y ustedes no quieren venir a mí. Y nadie puede. No tiene la habilidad y no quiere.
Pero gracias sean dadas a Dios donde el pecado abunda, la gracia
sobreabunda. Es decir, Dios no está vencido
por tu voluntad perversa. Dios no está derrotado por la
voluntad perversa de su pueblo, el conquista. Y su pueblo se
ofrece a él voluntariamente. ¿Cuándo? En el día de su poder. El que rehúsa creer en el Hijo
no verá la vida. sino que la ira de Dios está
sobre él. Ahora, lo que estoy diciendo
es esto, Dios no puso la sangre sobre la puerta. Los israelitas
pusieron la sangre sobre la puerta. Nosotros vamos, Dios te da la
fe, pero Él no cree de tu parte. Dios te concede el arrepentimiento,
pero Él no se arrepiente de tu parte. No tiene nada que arrepentirse. Si la fe nos dice la palabra
de Dios en Hebreo 6, 11, 6, es imposible agradar a Dios. Es imposible. Y la sangre sobre
la puerta era una confesión de fe, por decir así, una confesión
de fe de que ellos creían lo que Dios les había dicho. Una
confesión externa de la evidencia de lo que está en el corazón.
Dios lo pone en el corazón, pero cuando Dios pone algo en el corazón,
se le va a salir. ¿Verdad? De la abundancia del
corazón, dijo el Señor Jesucristo, abre la boca. Lo que esté en
tu corazón. Si hay maldad, esa maldad va a salir. Y si hay la
gracia de Dios, la gracia de Dios va a salir. Las personas
que están hablando, se les oye. Cuando están hablando y están
dando testimonio, se les oye dónde está su confianza. Si se
están glorificando a sí mismos, están glorificando a Dios. En
todo nuestro andar, nuestro entrar, nuestro salir, tenemos ante nosotros
la sangre de Cristo Jesús que fue derramada por nosotros. Noten
aquí, nos dice aquí la palabra de Dios. Tomarán la sangre y
la pondrán los dos postres en el interior de las casas en que
lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne
asada al fuego. La carne del cordero tenía que
ser asada al fuego. No podía ser hervida con agua,
con aceite, frita. No podía ser en vinagre o cualquier
otra cosa. Tenía que ser asada al fuego. Y esto nos habla de la ira de
Dios que cayó sobre nuestro substituto, el Señor Jesucristo. El fuego
del ardor de la ira de Dios. Nuestro Dios es un fuego consumidor. Horrenda cosa nos dice la palabra
de Dios. Horrenda cosa es caer en manos
del Dios vivo. Fuera de Cristo Jesús, Dios es
un fuego consumidor. Él es santo, santo, santo. Habita en luz en donde el hombre
no puede acercarse a esa luz. Cuando Cristo fue hecho pecado,
Él murió bajo la ira de Dios. Toda la ira que el pecado de
su pueblo debía y merecía, la paga del pecado, la muerte, él
sufrió. El Señor Jesucristo tomó esa
copa que Dios, su Padre, le dio. Y él la bebió hasta el fondo. Él bebió esa copa, la copa de
la ira de Dios. Fue crucificado sufriendo la
ira de Dios por nuestros pecados. Tenía que ser asado por completo,
entero. Ningún hueso, nos dice la palabra
de Dios, sería roto. Ninguna cosa comeréis de él cruda.
Ningún hueso será roto. Panes sin lavaduras lo harán
comer. Ningún hueso podía ser roto. Nuestro Señor Jesucristo,
cuando Él murió, ¿se acuerdan? Los fariseos pidieron que se
les rompieran las piernas a los que estaban crucificados porque
era cosa abominable que hubieran muertos colgados en una cruz
en la fiesta de la Pascua. y se los concedió y salieron
los soldados para romper. Esa era la manera de agilizar
o hacer más rápido la muerte. La muerte de la cruz no era una
muerte rápida, era una muerte de tres, cuatro días, sufriendo
en agonía. Pero aún así, en eso, el Señor
Jesucristo tuvo control aún de su propia muerte. Él dijo, nadie
me quita la vida, yo la pongo. yo tengo poder para ponerla yo
tengo poder para volverla a tomar este mandamiento recibido de
mi padre y el despidió su espíritu en tu mano encomiendo mi espíritu
ninguno de esos cuando vinieron al señor Jesucristo estaban sorprendidos
maravillados de que ya estaba muerto y el soldado por pura
maldad metió su lanza en el costado de nuestro señor Jesucristo y
salió agua y sangre, mostrando que de veras estaba muerto. Los Israelitas, así como nosotros,
dice aquí, debían comer la carne del cordero. Dice, aquella noche
comerán la carne asada al fuego. Nosotros, si vamos a tener vida,
si vamos a ser salvos, tenemos que comer del Señor Jesucristo. Tenemos que comer. Él es el pan
de vida. No hay vida aparte de Él. Comer
su carne y beber su sangre no está hablando del canibalismo. Está hablando de comer, ¿de quién
Él es? Comer por fe. Comer por fe. comer la carne de Cristo. Su
carne es verdadera comida y su sangre es verdadera bebida. Es
lo que dice Juan capítulo 6. Y los hombres han tomado este
texto para torcerlo y querer decir que la cena del Señor,
ellos hacen de la cena del Señor una transubstancia. En la misa
eso están enseñando. los católicos enseñan en la misa
que la misa dicen que es una transubstanciación esa es la
doctrina católica no me tienen que creer a mi, busquenlo en
el internet transubstanciación significa que cuando el sacerdote
dice las palabras de la misa que el pan se vuelve literalmente
el cuerpo de cristo Y la sangre se vuelve literalmente, perdón,
el vino se vuelve literalmente la sangre de Cristo. Y ellos
dicen, nosotros lo hacemos, nadie más lo hace. Y así controlan
a naciones enteras. Si no te comportas o no haces
lo que yo digo, no te lo doy, no te lo despacho. Y no tienes
vida. Así controlaron reinos, reyes
en tiempos pasados. Pero eso no es la doctrina del
Señor Jesucristo. Cristo murió una sola vez para
siempre. Con un solo sacrificio hizo perfectos
para siempre a los santificados. Él no está siendo puesto a vituperio
una y otra vez. Lo que vamos a tener en esta
noche la cena del Señor es un recordatorio para aquellas personas
que han creído, están creyendo en el Señor Jesucristo. Recordamos. que por su muerte nosotros tenemos
vida, que por su sangre nuestros pecados han sido quitados. Recordamos
lo que él nos enseñó. Si nunca lo has sabido no puedes
recordarlo, por tanto no tomes parte. Pero eso está abierto
a cada persona, está entre tú y Dios. Nosotros nos despachamos. Dice Juan capítulo 6. Juan capítulo
6 versículos 55. Porque mi carne es verdadera
comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne
y bebe mi sangre en mí permanece y yo en él. Como me envió el
Padre viviente, yo vivo por el Padre. Asimismo, el que me come,
él también vivirá por mí. ¿Quién va a creer que el Señor
Jesucristo está comiendo al Padre? ¿Quién va a creer eso? Pero es
lo que dijo, así como yo vivo por el Padre. Este es el pan que descendió
del cielo, no como vuestros padres comieron el maná y murieron.
El que come de este pan vivirá eternamente. El que cree en el
Señor Jesucristo. Vean lo que dice el versículo
35 de ese mismo capítulo, Juan 6, 35. Él les dijo, yo soy el
pan de vida, el que a mí viene nunca tendrá hambre. Así es que
comer es venir. Comer es venir. Y luego dice,
el que en mí cree no tendrá sed jamás. Creer es tomar. Venir y creer es sinónimo con tomar y comer. Bueno. Tenía
que comer la carne del cordero. Verdaderamente, entonces, creer
en Cristo Jesús, recibir a Cristo Jesús dentro de nosotros, lo
recibimos. Es decir, así como cuando comemos,
esa comida que comemos entra en nuestro cuerpo, viene a ser
parte, uno con nosotros. Pues es la figura de la cena.
Cuando comemos ese pan, ese pan se vuelve uno con nosotros. Cuando
una persona cree en el Señor Jesucristo, es uno con Cristo.
es uno con Cristo. Bueno, debían comernos, dice
la palabra de Dios, la carne con panes sin levadura. Panes
sin levadura. La levadura siempre es un tipo
del mal. Y esto significa que los que
vienen a Cristo Jesús, nuestra verdadera Pascua, tenemos que
venir en sinceridad, es decir, no con hipocresía. Tenemos que
venir sinceramente como pecadores,
es lo que estoy diciendo. No pretendiendo. Yo soy verdaderamente
un pecador. Dice la palabra de Dios, examínese
cada uno de vosotros y así como no está hablando, examínate para
ver si piensas que estás suficientemente bueno para tomar. Si piensas
que estás suficientemente bueno para tomar la cena, no estás.
Nadie es digno. Cristo murió por pecadores. Pecadores. Aborreciendo el maldad y aborreciendo
la hipocresía. Con panes sin levadura. sin levadura
y también debían comer el cordero con amargas hierbas amargas lo
comerán las hierbas amargas habla del arrepentimiento habla de
la fe y el arrepentimiento cuando venimos a Cristo Jesús tenemos
estas dos cosas arrepentimiento hacia Dios y fe en el Señor Jesucristo
con panes con hierbas amargas lo comerán el cordero debía consumirse
del todo. No podía ser crudo, no podía
ser con agua, es decir, aguado. No hervido en vino, aceite o
agua. Cristo soportó toda la ira de
Dios, toda la ira de Dios, todo el juicio de Dios para satisfacer
la justicia divina y para nuestra justificación. Él murió por nuestros
pecados, pero Él fue resucitado para nuestra justificación. Y
nada debe ser mezclado. Nada debe ser mezclado con la
obra de Cristo. La obra de Cristo no debe ser
aguado o rebajado. Así como está. Cómelo, cómelo,
cómelo todo, cómelo todo. Dice, ay no me gusta esta parte,
cómelo todo, cómelo todo. Nada del cordero podía quedar. Todo debe ser recibido. Una persona
tiene que recibir a Cristo en su deidad, a Cristo en su humanidad,
a Cristo en sus oficios de profeta, sacerdote y rey. Cristo del todo. O no lo recibes para nada. Dice
una persona, bueno, eso no me gusta. No me gusta lo de la elección. La elección es causa de alabar
a Dios para los creyentes. Bendito sea Dios y Padre que
nos escogió a nosotros. Bueno, toda la persona y toda
la obra, no puedes dejar nada. Y luego debían comer la Pascua
vestidos, nos dice la palabra de Dios. Lo comeréis así, ceñidos
vuestros lomos. Esto habla de la estamos prontos
para partir. Cuando creemos en el Señor Jesucristo,
cuando venimos a Él y estamos todos siempre esperando la venida
del Señor Jesucristo. Un día él va a venir por nosotros.
Estamos en esta tierra, somos peregrinos. Nuestro hogar no
está aquí. Así como el hogar de los israelitas
no era allá en Egipto, ellos iban a ir a la tierra prometida.
Y debían estar vestidos, con sus calzados, sus pies, con su
bordón en su mano, listos para salir. Y así también nosotros
venimos preparados para salir. Confesamos que este no es nuestro
hogar. Esperamos una ciudad no hecha
con manos de hombres. Un cielo nuevo y una tierra nueva
donde mora la justicia. ¿Y qué dice Dios? Dice, voy a terminar con ese
versículo 13. Y la sangre os será por señal en las casas donde
vosotros estéis y veré la sangre. ¿Qué precioso es esto? Dios es
el que ve la sangre. Dios es el que ve la sangre.
Él es el que está satisfecho. El sacrificio fue hecho a Dios. Y dice, yo veré la sangre y pasaré. Veré la sangre y pasaré de vosotros
y no habrá en vosotros plaga de mortaldad cuando hiera la
tierra de Egipto. La razón por la cual esta ordenanza
fue, o este mandato fue llamado la Pascua, la Pascua de Jehová,
fue el tiempo cuando Dios pasó por la tierra de Tejito y pasó
por los israelitas y no entró la mortandad, donde Dios vio
la sangre. Y es así lo que va a pasar en
la eternidad cuando venga el Señor Jesucristo. Donde Dios
vea la sangre, de su hijo, él va a pasar. ¿Por qué? Porque
ya murió. ¿Saben cuando murió allá en la
tierra de Egipto? Todo primogénito. Murió en las
casas de los israelitas en su substituto, el cordero. Eso es
lo que pasó. En la casa de los israelitas
murió uno también. Murió el substituto. Y así también
en el día final. Nosotros tenemos esta esperanza
gloriosa porque Cristo Jesús ya murió. Y ahora pues ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús. ¿Por qué?
Porque Cristo ya murió. Cristo ya murió y ahora nosotros
somos aceptos, aceptados en el amado, aceptados en Cristo Jesús. Bueno, que el Señor bendiga su
palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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