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Cody Groover

Que hemos de pedir

Ephesians 1:15-22
Cody Groover November, 25 2015 Video & Audio
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Cody Groover November, 25 2015

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La semana pasada vimos los primeros
catorce versículos de este capítulo uno, salvación por la soberana
gracia ante nuestro Dios, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios
el Espíritu Santo. todo para la gloria de su gracia,
la alabanza de la gloria de su gracia, la salvación es por gracia,
no es por mérito de hombre. Y entonces aquí en el versículo
15, continuando, el apóstol Pablo dice, por esta causa también
yo, Por esta causa, por lo que Dios
ha hecho, Dios el Padre ha escogido un pueblo, Dios el Hijo ha redimido
a ese mismo pueblo y el Espíritu Santo ha vivificado a ese mismo
pueblo. Y por esa causa, porque Dios
ha hecho algo por el hombre, por su gracia, dice yo, habiendo oído de vuestra
fe en el Señor Jesús y de vuestro amor para con todos los santos. No ceso de dar gracias por vosotros,
haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el
Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de Gloria, os dé espíritu
de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él. alumbrando
los ojos de vuestro entendimiento para que sepáis cuál es la esperanza
a que Él os ha llamado, y cuál es la riqueza de la gloria de
su herencia en los santos, y cuál es la superiminente grandeza
de su poder para nosotros los que creemos, según la operación
del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo resucitando de
los muertos y sentándolo a su diestra en los lugares celestiales. sobre todo principal y autoridad
del poder y señorío y sobre todo nombre que se nombra no solo
en este siglo sino también en el venidero y sometió todas las
cosas bajo sus pies y lo dio por cabeza sobre todas las cosas
a la iglesia la cual es su cuerpo la plenitud de aquel que todo
lo llena en todo. Las buenas nuevas llegan a nuestros
oídos el evangelio Y cuando oímos que una persona cree el Evangelio,
yo tengo grandes, yo doy gracias a Dios cuando yo sé que una persona
ha oído el Evangelio. Hay mucho mensaje que es predicado,
que es falso. Y personas que se dicen ser creyentes
y cristianos que están oyendo un Evangelio falso, entonces
están oyendo un Cristo falso. Y si están oyendo un Cristo falso,
están oyendo mensajeros falsos. El Señor Jesucristo dijo, son
guías ciegos. Están los guías ciegos, están
guiando a los ciegos. Y si el ciego guía al ciego,
los dos caen en el hoyo. Cristo Jesús es el mensajero,
es el Evangelio. Si una persona no está viendo
a Cristo Jesús en todo y en todo, entonces si el hombre tiene parte
de ello, Ese no es el Evangelio de la gloria y de su gracia. Ese no es el Evangelio que está
proclamado aquí en versículo uno al versículo catorce de Efesios
uno. Y es por eso que dice allá en
versículo trece, en él también vosotros habiendo oído la palabra
de verdad. Es que no basta cualquier palabra,
mucho menos mentira. No basta, sino que él tiene que
oír La verdad, la verdad de quien es Dios, la verdad de quien es
Cristo, la verdad de quien somos nosotros. Porque si no vemos
la verdad, entonces nuestra esperanza es una esperanza falsa. Si estamos
soñando una mentira acerca de Dios y una mentira acerca de
nosotros, vamos a poner confianza en nosotros mismos, en nuestra
decisión, en nuestro bautismo, en nuestras obras, en alguna
otra cosa. habiendo oído la verdad y lo
oye como el Evangelio de vuestra salvación, este es el Evangelio,
no es un Evangelio, este es el Evangelio, si alguno no cree
este Evangelio, sea condenado, este Evangelio, no es, no estamos,
estamos diciendo la verdad de Dios, estamos estamos defendiendo
la verdad que Dios ha declarado. No es que la verdad tenga que
ser defendida, es simplemente declarar, declarar. Lo oímos como en el Evangelio
de mi salvación, esta es mi esperanza. Y habiendo creído en el, fuiste
sellados con el Espíritu Santo de la promesa que es las arras.
Esto que Dios convenció en ti, es el principio. Un día vas a
estar en la gloria con el Señor Jesucristo. Las arras de vuestra
herencia hasta la redención de la posesión querida para el avance
de su gloria. Entonces, habiendo oído esto,
como dije, yo oigo de personas que dicen que son creyentes,
que son cristianos, y también oigo a dónde van y qué es lo
que están oyendo. Y no tengo esperanza. Así es, así es. No estoy queriendo
ser duro o algo así. Esa es la verdad. Pero cuando oímos que una persona
está confiando únicamente en Cristo Jesús, oímos que esa persona
está creyendo el Evangelio, ¿cómo sabes que una persona cree el
Evangelio? Pues una persona que cree el
Evangelio recibe la Palabra de Dios y no dice pero, pero, pero,
pero, pero. recibe lo que Dios dice. No están
con todo, pero esto, pero esto, pero lo otro. Recibe lo que Dios
dice. No, tal vez no entendamos todo
lo que vamos a entender, eso es verdad. Pero recibimos lo
que Dios nos ha dado. Y cuando oímos a una persona
que cree el Evangelio, que está haciendo predicar el Evangelio
y esa persona cree el Evangelio, hay unas características Hay
unas características. En los primeros versículos de
este capítulo nos habla de lo que Dios hizo por la persona. En este versículo 15, habla de
lo que Dios ha hecho en la persona. Lo que Dios ha hecho por la persona
y ahora lo que Dios hace en la persona. Hablando del versículo
13, cuando una persona ha oído el evangelio, cuando lo ha recibido,
Cuando ha creído, es porque Dios le ha dado vida. Es porque Dios
le ha dado... La persona cree porque Dios le
ha dado vida. Una persona no cree para tener
vida. Esa enseñanza de cree y Dios
te va a dar vida, está enseñando que el hombre muerto tiene que
dar el primer paso. El hombre muerto tiene que dar
paz, tiene que hacer eso, tiene que creer eso, tiene que creer.
Y luego Dios le da vida. Esas obras. Pero la palabra de
Dios claramente nos enseña que Dios soberanamente, misteriosamente,
a la predicación de la palabra, da vida a la persona. La evidencia
de esa vida, cree. Entonces, donde veas que una
persona verdaderamente cree, Dios ya hizo algo. Dios ya hizo
algo. Entonces, por eso dice, por esta
causa, por esta salvación, por gracia, yo también habiendo oído
de vuestra fe en el Señor. Las buenas nuevas de lo que Dios
había hecho en la iglesia de Episodio había llegado a los
oídos del apóstol Pablo. Ellos tenían fe en el Señor Jesucristo. Ellos creyeron en el Señor Jesucristo. ¿Habían visto la gloria de su
persona y la plenitud de su gracia? Ellos habían creído. Y Pablo
había oído, no solamente ha oído de su fe, había oído de su amor
para con todos los creyentes, judíos, gentiles, ricos, pobres,
ancianos, jóvenes, amor. Habiendo oído de vuestra pena,
Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos. Aquí
está hablando de la característica o el carácter de la persona a
quien Dios le ha obrado. Donde quiera que Dios da vida,
estas dos cosas siempre van a estar. De hecho, toda la gracia de Dios. El fruto del Espíritu es amor,
gozo, paz, paciencia, fe, mansedumbre, templanza. El fruto del Espíritu
es amor, y este amor se manifiesta en estas diferentes maneras.
Si quieren verlo en Galatas 5, versículo 22, el fruto singular,
el fruto del Espíritu Santo es amor, amor, gozo, paz, paciencia,
bendicidad, bondad, fe, no tenés el fruto del Espíritu es fe,
la fe no es la causa de que el Espíritu Santo te sea dado, El
Espíritu Sieno dado es la causa de que tienes fe. Malsedumbre,
templanza, contratar las cosas, no hay ley. Entonces, donde quiera
que una persona vea estas cosas, vea la fe verdadera, y la fe
verdadera se ve. Santiago dijo, muéstrame tu fe
sin tus obras. Yo te voy a mostrar mi fe por
mis obras. La fe verdadera tiene obras, no somos salvos por las
obras, pero la fe tiene obras que respaldan lo que dice la
persona. Su fe fue la causa de que ellos
tenían estas obras, obras de amor, la evidencia de la justificación. Romanos capítulo 1 dice, Romanos
5 Justificados pues por la fe tenemos paz para con
Dios. Somos justificados por la sangre
de Cristo Jesús. Fuimos justificados cuando Dios
nos da fe entonces tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Y en Juan capítulo 13 el Señor
Jesucristo dijo que este es la evidencia, en esto van a saber
las personas que son mis discípulos. Juan 13, 35. En esto van a conocer
que son mis discípulos. Todos que sois mis discípulos,
si tuvieras amor los unos con los otros. El amor de Dios es
derramado en el corazón de su pueblo y esto entonces es evidencia,
evidencia. de lo que Dios ha hecho. Ahora,
estas dos gracias, como dije, siempre van juntas, son inseparables. La fe y el amor van juntos, se
encuentran en las mismas personas. La fe, el amor, la esperanza,
todos estos tres siempre van juntos. Todas las gracias. Y donde estas dos gracias que
están mencionadas aquí existen, estas dos gracias no pueden ocultarse. La fe en Cristo Jesús va a manifestarse,
se va a manifestar. La persona que cree en el Señor
Jesucristo va a conversar con el Señor Jesucristo, va a apoyarse
en el Señor Jesucristo, va a manifestarla con palabras y con hechos. Ahora,
versículo 16. Cuando yo veo esto, cuando yo oí esto, cuando yo
veo esto, el apóstol Pablo dice, no ceso de dar gracias por vosotros. La actitud que nosotros tenemos
es de dar gracias a Dios por nuestros hermanos en Cristo Jesús.
El creyente da gracias a Dios. No das gracias a Dios por tus
hermanos en Cristo Jesús. No les das gracias a ellos por la fe que ellos tienen, por
el amor que ellos demuestran hacia ti. Es verdad que somos
agradecidos a ellos por sus amabilidades y sus sus muestras de amor a
nosotros, pero a quien damos gracias es a Dios. Damos gracias
a Dios. Cuando descubrimos una obra de
gracia, la gracia de Dios en otras personas siempre nos lleva
a estas dos respuestas. Damos gracias a Dios por ellos,
porque esta vida, esta esperanza, este amor en ellos no es producto
del hombre. No es producto o mérito del hombre,
sino es don de Dios, don de Dios. Y también cuando esto nos damos,
entonces oramos. Porque amamos los unos a los
otros, oramos los unos por los otros. El apóstol Pablo dice,
no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros
en mis oraciones. Tenemos necesidad de orar los
unos por los otros. Nosotros necesitamos las oraciones
de nuestros hermanos, y nuestros hermanos necesitan la oración
por nosotros, de nosotros. Nosotros necesitamos la oración
de nuestros hermanos, y nuestros hermanos necesitan nuestras oraciones.
Oramos por nuestros seres queridos, no solamente antes de que sean
salvos, sino después de que son salvos. Después de nuestra conversión,
oramos por ellos, porque sabemos que no está en nosotros guardarnos
a nosotros mismos, exprimernos, no está en nosotros, no está
en nosotros que tengamos vida y no está en nosotros que sostengamos
la vida. El apóstol Pablo entonces en
versículo 17 hasta el fin nos da un resumen de la oración que
él oraba por los creyentes. un resumen de sus oraciones por
ellos y aquí podemos ver lo que nosotros debemos siempre desear,
lo que debemos desear para nuestros hermanos porque es mucho mejor
y lo que nosotros debemos pedir que ellos oren por nosotros.
Versículo 17 dice, para que el Dios nuestro, Señor Jesucristo, El Dios de nuestro Señor Jesucristo,
el Padre de gloria, os de el Espíritu de sabiduría y de la
revelación del conocimiento de él. Lo que está pidiendo es que Dios
de el Espíritu de sabiduría. Estas personas y las personas
por las que nosotros somos hermanos en Cristo Jesús, si son hermanos
en Cristo Jesús, han sido nacidos de Dios. Ya conocen al Señor. Ya conocen al Señor, pero ninguno
de nosotros conocemos al Señor como vamos a conocerlo. Tenemos
conocimiento en parte. Tenemos conocimiento en parte.
Vamos creciendo en el conocimiento y la gracia del Señor Jesucristo. ¿Cómo vamos conociendo al Señor
Jesucristo? En tanto que vamos viviendo en
su Palabra. en tanto que vamos leyendo su
palabra y aprendemos más de él, vamos conformando, vamos siendo
transformados de gloria en gloria, vamos siendo transformados en
nuestro conocimiento, esta es una oración para el aumento del
conocimiento, el verbo dice según de Pedro, aumento, siempre tenemos necesidad
de aumentar en nuestro Versículo 17, Segundo Pedro 3,
17. Así que hermanos, vosotros, oh
amados, sabían de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el
error de los finicos caigáis de vuestra firmeza. Bueno, aquí
hay una, una advertencia de no ser acarreados por el error,
por el engaño. Aquí está hablando de los, de
los engañadores. vea el versículo dieciocho antes
bien no seas acarreado por la engaña ¿cómo vas a evitar ser
acarreado por la engaña? por la mentira antes bien crecer
en la gracia y el conocimiento de nuestro señor y salvador Jesucristo
crecer vamos para crecer ¿cómo crecemos? oyendo la palabra de
Dios así como la fe viene por el oír y es la palabra de Dios
es nuestro alimento en el cuerpo nosotros no vamos a crecer si
no comemos, así también en el espíritu no crecemos si no oímos
de Cristo Jesús, Él es nuestro Padre. En Filifenses capítulo
3 el apóstol Pablo dijo yo quiero conocer al Señor, algo que raro,
que extraño que el apóstol Pablo diga eso, si el apóstol Pablo
es apóstol del Señor Jesucristo. El apóstol Pablo había sido arrebatado
al tercer cielo. El apóstol Pablo había visto
cosas que él dijo, lenguaje de hombre no puede ser expresado,
no hay lenguaje humano, no es lícito. No hay lenguaje humano
para poder expresar lo que yo vi. El apóstol Pablo. Pero él dice allá en versículo
nueve, Yo quiero ser hallado en él, no teniendo mi propia
justicia, que es por la ley, sino que la que es por la fe
de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe, a fin de conocerle. Filipenses 3, 10. A fin de conocerle
y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos,
llegando a ser semejante a él en su muerte. El apóstol Pablo
dice, yo quiero conocerle. Yo quiero conocerle. Queremos
crecer. Este conocimiento de Cristo Jesús
y el aumento de este conocimiento sólo puede venir a través del
Espíritu Santo. No podemos nosotros crecer simplemente
por estar leyendo. No podemos nosotros crecer simplemente
por leer, aunque es necesario leer. Pero es por eso que dice
que Dios de nuestro Padre os dé Espíritu de Sabiduría. Está en que nosotros oigamos
la palabra, que nosotros leamos la palabra, pero después de todo,
Dios es el que da el crecimiento. Dios es el que hace que estas
cosas que nosotros leemos, que nosotros oímos, en realidad sea
provechoso, que sea asimilado en lo que quiero decir. Mucho
de la comida que nosotros comemos no la asimilamos. Es verdad. Mucho de lo que nosotros comemos
no es asimilado. Bueno, queremos asimilar esto
que estamos leyendo, esto que estamos aprendiendo. El espíritu
de sabiduría es el espíritu santo. Es el espíritu de revelación.
Cristo es... No podemos conocer a Cristo,
no podemos crecer en las cosas de Cristo si el Espíritu Santo
no nos da a entender. Verlo dice Juan 16. Aquí el Señor Jesucristo está
hablando del Espíritu Santo que Él va a enviar cuando Él sea
glorificado y dice Pero cuando venga el Espíritu de verdad,
Espíritu Santo, Él, el Espíritu Santo, la tercera persona de
la Santa Trinidad, Él, os guiará a toda la verdad, porque no hablará
por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyeran y
os hará saber las cosas que han de venir. Él me glorificará porque
tomará de lo mío y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre
es mío, por eso dije que tomará de lo mío y os lo hará saber. El Espíritu Santo es el que toma
las cosas de Cristo, las cosas que están en esta palabra y nos
hace ver, nos hace asimilar, asimilar. En 1 Corintios capítulo
2, el Espíritu Santo que nos revela la verdad. Lo que podemos
nosotros captar con nuestro sentido natural, pues eso lo podemos aplicar a
ciencias naturales, por decir así. Los médicos, los arquitectos,
los ingenieros pueden asimilar entendimiento simplemente con
las facultades naturales. Pero dice acá en el versículo
10, Dios nos reveló a nosotros por el Espíritu Santo. Porque
el Espíritu Todo descubriña a uno lo profundo de Dios. Porque quien
de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el Espíritu
del hombre que está en él. Así tampoco nadie conoció las cosas
de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros lo hemos recibido.
el Espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios
para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. Ahí está. El
Espíritu Santo nos va a hacer entender lo que Dios, y es lo
que está pidiendo el apóstol Pablo aquí, que crezcamos, que
Dios nos dé espíritu de sabiduría, para que al oír la palabra de
Dios no sea simplemente un tiempo de Yo creo que todos lo hemos pasado
donde leemos y no recibimos ningún provecho. Pero que sea un tiempo
de provecho. Ahora versículo 18. El apóstol dice, alumbradme,
no solamente que os dé espíritus de sabiduría, de entendimiento,
sino que también alumbre los ojos de vuestro entendimiento.
Dios tiene que darnos, no solamente abrir al Espíritu, el Espíritu
Santo tiene que abrirnos a nuestro entendimiento, pero tiene que
abrir los ojos de nuestro entendimiento, abrir los ojos de nuestro entendimiento
para que sepamos cuál es la esperanza a que Él nos haya amado y cuáles
las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. los
ojos de vuestro entendimiento sean inundados de luz es lo que
está diciendo que sean inundados de luz el entendimiento para
que podamos ver de veras cuando tenemos luz si no tenemos luz
no podemos ver verdad aunque tenemos ojos sanos todos aquí
no hay ninguno que está ciego no parece ceguera pero con todo
necesitamos luz para ver así es que una persona que es creyente
Tiene ojos para ver, Dios le dio ojos, es creyente, pero necesita
ese creyente luz, necesita luz. Así como nosotros que tenemos
ojos sanos, si no tenemos la luz en esta habitación, no podemos
ver. Así es que somos dependientes
del Espíritu Santo que nos abra, que nos alumbre los ojos del
entendimiento para que podamos saber cuál es la esperanza. Cuando nos alumbran los ojos
de nuestro entendimiento, entonces no estamos ciegos a qué somos
nosotros. No estamos ciegos a qué somos
nosotros. Somos pecadores. La persona que es más ciega es
la persona que no sabe su situación. Que sepamos qué tan pecadores
somos. Que sepamos esto, la pecaminosidad
del pecado. Una de las cosas Si vamos a crecer
el conocimiento y la gracia del Señor Jesucristo, una de las
cosas que nosotros hacemos en crecer es menguar. Menguar. Está completamente de
cabeza como lo ve el mundo. El mundo para crecer hay que
ir para arriba. ¿Verdad? Hay que ir para arriba.
Para crecer hay que subir. En el reino espiritual, el reino
celestial, para crecer hay que bajar. Y cuando a nosotros se
nos abra el entendimiento, nosotros vamos a ver quién somos verdaderamente.
Somos más y más. Vemos la pecaminosidad. Vemos
también nuestra propia insuficiencia. Eso es crecer en la gracia del
Señor. Vemos nuestra insuficiencia. Porque mientras más veamos nuestra
insuficiencia, más nos apoyamos en el Señor Jesucristo. Eso es
crecer. El apóstol Pablo dijo de yo,
Yo me gozo en mi enfermedad, en mi debilidad, porque en mi
debilidad entonces soy fuerte en Cristo Jesús, en la insuficiencia
de nuestra propia justicia. Y los ojos, cuando vemos nuestra
necesidad, cuando vemos nuestro pecado, entonces vemos lo que
apreciamos, podemos apreciar la belleza, la gloria y lo que Cristo es para nosotros
y como es lo que nosotros necesitamos, como nuestro Señor y nuestro
Redentor. El hombre natural no lo puede ver, está en tinieblas,
no ve ni entiende estos misterios. El hombre natural no percibe
las cosas que son el Espíritu de Dios. Necesitamos entonces
todo el tiempo una mejor visión de esto. una mejor visión de
esto y no solamente dice alumbrando los ojos de vuestro entendimiento
para que sepáis cuál es la esperanza a la que Él los ha llamado sepas
la esperanza a que Él los ha llamado no solamente que tengamos
luz para ver nuestra condición sino para que apreciamos, apreciemos
cuál es la esperanza a que Él nos ha llamado la esperanza de
la felicidad eterna En este mundo hay aflicción, hay pruebas, hay
dificultad, dolor, llanto. Acabamos de leer en Apocalipsis
capítulo 21, no hay más llanto, no hay más dolor, no hay más
tristeza. La esperanza a que Él nos haya
amado, no hay más lloro. De estar en la presencia de Dios
y ver a aquel que nos amó y se entregó por nosotros. Ver a Dios
mismo y no ser consumido. ¿Por qué? Por estar vestido en
la justicia del Señor Jesucristo. Cristo Jesús es nuestra esperanza. Para que sepas cuál es la esperanza,
cuando vemos, cuando nos vemos a nosotros mismos y vemos, vemos
no solamente la esperanza, es decir, la esperanza de la gloria
eterna, sino de la esperanza que es Cristo Jesús. Cristo mismo
es nuestra esperanza. y la gracia de la esperanza es
un ejercicio de la fe. Todas estas cosas están entendidas
en esto. La esperanza de la gloria eterna
está fundada o basada en Cristo Jesús, está en Cristo Jesús.
La gracia de la esperanza viene solamente y vive solamente en
el corazón donde Cristo mora, donde Cristo está. Ahí está la
esperanza verdadera. Y cuando más sepamos de Cristo,
entonces cuando más sepamos de la esperanza de su llamamiento,
entonces vamos a conocer más de esta esperanza que nos ha
llamado. Es lo que está diciendo. Que se han abierto los ojos de
vuestro entendimiento para que sepas cuál es esa esperanza.
¿Qué sería vivir? ¿Qué sería vivir con los ojos
siempre puestos en la gloria? ¿Qué sería vivir con los ojos
puestos siempre allá en la gloria? Parece que las cosas de este
mundo no vienen al caso, ¿verdad? Como dicen aquí los hombres,
equis. Equis. Y no importa, no importa. Estar viendo, como estar viendo
algo en la distancia, estar yendo en el auto, estar fijando su
punto en un punto en la distancia, y todas las cosas que van pasando
y en cuenta, y en cuenta. Santo invierno se destalla. ¿Qué
sería vivir de esa manera? Y que sepáis, dice el versículo
18, las riquezas de la gloria de su herencia. Dice la palabra de Dios, ojo,
no ha visto, oído, no ha oído lo que Dios ha preparado para
los que le aman. Que sepáis las riquezas de la
gloria de su herencia en los santos. Los escogidos son la
herencia y la porción de Dios en los cuales Dios es glorificado
y Dios va a ser glorificado. Dios es glorificado en su pueblo. No hay palabras para describirlo.
Pero aquí el apóstol Pablo dice, es lo que estoy pidiendo. Es
lo que estoy pidiendo. y versículo 19 dice y cual, entonces
ya vimos las peticiones que Dios los de espíritu de sabiduría
de revelación del conocimiento de él, que Dios los alumbre los
ojos de vuestro entendimiento para que sepan cual es la esperanza
que los ha llamado y cual es la riqueza, la gloria, la excelencia,
los santos y cual la supereminente grandeza de su poder para con
nosotros los que creemos, que sepamos la grandeza del poder
de Dios para nosotros los que creemos. Nosotros sabemos que
Dios es todopoderoso. Él es el creador de todas las
cosas, pero es otra cosa vivir de esa manera. Una cosa es decirlo,
otra cosa es vivirlo. Dios es todopoderoso. Todas las
cosas ayudan a ti. a los que aman a Dios, a los
que conforme a su propósito son llamados. ¿Cómo es la única manera
de que todas las cosas se vayan bien? Porque Él es Todopoderoso. Bueno, si lo sabemos, si de veras
lo sabemos, entonces no vamos a quejarnos. ¿Qué tal tú? ¿Cómo estás? Yo
sé que yo me quejo. Si me quejo es porque no lo sé.
¿verdad? No lo sé. Es lo que está pidiendo
aquí el apóstol. Que sepas cuál es la grandeza
de su poder para con nosotros queremos. El poder de Dios, la
cual operó en Cristo. El poder de Dios para dar vida
a su pueblo. Si tú crees en el Señor y su
Cristo, Dios ha obrado poder en ti. El mismo poder que Dios
utilizó para levantar a su hijo de los muertos. El mismo poder. ¿Saben? Cuando Dios habla del
poder de su creación, Dios habla de la creación como la obra de
sus dedos. Trabajo manual. Trabajo sencillo,
chico. Pero cuando Dios habla del trabajo
de la redención de su pueblo, Dios dice que él desnudó su santo
brazo para mostrar su poder. Está hablando de Cristo Jesús.
Cristo Jesús es el poder de Dios, la salud de Dios. Dios ya obró
su poder cuando Él te redimió, cuando Él te salvó por Cristo
Jesús, cuando Él te dio vida a ti, cuando Él te dio vida a
ti, cuando Él me dio vida a mí, Él ya usó su poder. Dice en el versículo uno del
capítulo dos, Él os dio vida a vosotros cuando estabais muertos. en vuestros delitos y pecados.
Versículo 13 dice, pero ahora en Cristo Jesús vosotros que
en otro tiempo estabas lejos, habéis sido hechos cercanos por
la sangre de Cristo. Dios, Dios ya te ha traído en su presencia. Dice aquí que sepan la superminante
grandeza de su poder para con nosotros. El poder que Dios utilizó
para salvar nuestra alma eterna, los que creemos, según la operación
del poder de su fuerza, en Cristo Jesús, el cual operó en Cristo,
resucitando a los muertos, sentándolos a su diestra en lugares celestiales,
sobre todo principado, autoridad y poder y señoría, y sobre todo
nombre que se nombre no solo en este siglo, sino también en
realidad, y sometió todas las cosas bajo sus pies y le dio
por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, el cual es su cuerpo,
la plenitud de aquel que todo y viene en todo. Este poder que Dios utilizó para
vindicar nos hizo vivir espiritualmente. Es comparado con el poder que
Dios utilizó para resucitar a nuestro Señor Jesucristo de los muertos.
Nosotros vivimos Cristo es nuestra vida, porque
Él vive. Nosotros somos libres del pecado,
porque nuestro fiador, el Señor Jesucristo, Él llevó nuestros
pecados en la cruz del Calvario, y Él los quitó, los alejó, los
llevó a la tierra donde nadie los vaya, ni Dios mismo los puede
ver. Dios dice no me acorreré más
de sus pecados. Dios que sabe todas las cosas
dice no me acuerdo. Lo hace a parado tan lejos como el este que es
del oeste. Esto es infinito. Hay una semejanza entre la resurrección
del Señor y su Cristo y nuestra vivificación. Su resurrección
es llamado un engendrar y nosotros somos engendrados. Él es el primogénito
dentro de los muertos. nosotros somos engendrados. El cuerpo humano estaba sin vida,
así como su cuerpo humano estaba sin vida, como los hombres naturales,
todos por nosotros, por naturales estamos sin vida espiritual. Y Dios, su cuerpo humano no podía
levantarse, pero Dios lo levantó, y Dios nos levantó a nosotros. Su resurrección fue una obra
de Dios y nuestra vilificación es una obra de Dios. Y su resurrección
del Señor Jesucristo lo llevó al trono, lo llevó a la gloria. Y así también todos los que resucitamos
con Cristo Jesús, Él nos ha llevado a la gloria. Es lo que dice en
Efesios 2, 6. Y juntamente con Él nos resucitó
y así mismo nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo
Jesús. Los que estamos en Cristo Jesús hemos sido vilificados
en el Señor Jesucristo y ahora estamos sentados juntamente con
Él en la gloria. ¿Lo podemos ver? Eso es lo que
está pidiendo el apóstol Pablo, que sepan eso, que sepamos eso. Ha sido exaltado por encima de
toda potestad, autoridad, por encima de todo dominio en el
cielo y la tierra. le ha sido dado un nombre que
es sobre todo nombre, dice Filipenses, y Él tiene autoridad sobre todos. Toda autoridad le ha sido dada
en la iglesia, en el cielo, en la tierra, sobre los creyentes,
sobre los increíbles. ¿Podemos saber nosotros esto?
Esto es lo que el Apóstol Pablo pide para los hermanos de Éfeso
y lo que pido yo para esta congregación. Imagínate vivir alrededor, imagínate
que yo pueda vivir de esa manera, sería una persona diferente,
¿verdad? Imagínate que tú puedas vivir de esa manera, seríamos
personas diferentes y sí lo somos. Y si lo somos, pero crecer o
queremos crecer más y más en este conocimiento, en este entendimiento.
Más y más tener la vista puesta en Cristo Jesús. Y más y más
no tener nada que ver con este mundo que va pasando. Que el
Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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