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Cody Groover

La oracion del pecador

Psalm 51
Cody Groover November, 18 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover November, 18 2015

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100%
Abra sus Biblias conmigo en esta
noche de los Salmos. En esta noche quiero que veamos
Salmo 51. Al principio de este Salmo, antes
de comenzar el versículo uno dice, al músico principal, Salmo
de David, cuando después que se llegó a saber vino el Natán,
el profeta. Vino el Natán, el profeta. Ustedes
saben la historia de este pecado en el que cayó David. David fue culpable de adulterio
y luego homicidio. y el trató de cubrir el asunto,
pero Dios se lo descubrió, Dios se lo reveló. ¿Saben? Dios va a mostrar misericordia
a su pueblo porque esa es su naturaleza, pero donde Dios va
a mostrar misericordia el pecado va a ser descubierto, el pecado va a ser descubierto.
Es una misericordia cuando Dios me muestra, cuando Dios me muestra
a mí. lo que somos delante de él. Porque él va a mostrar misericordia. ¿Se acuerdan cuando Natán le
dio la historia a David? David confesó inmediatamente,
él dice, yo he pecado. ¿Y qué le dijo Natán? Dios también
ha quitado tu pecado. Ha quitado tu pecado. No es hasta
que nosotros reconocemos que somos pecadores que tenemos delante
de Dios tenemos la conciliación con Dios. Aquí entonces vamos
a ver este capítulo y quiero que lo veamos. Vamos a leerlo
primeramente, dice Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu
misericordia, conforme a la multitud de tus piedades, borra mis rebeliones,
lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado. porque yo reconozco mis rebeliones
y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo
he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos, para que
seas reconocido justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio.
He aquí en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre. He aquí tú amas la verdad en
lo íntimo y en lo secreto, me has hecho o hazme comprender
saliduría. Purifícame con hisopo y seré
limpio. Lávame y seré más blanco que
la nieve. Haz muir gozo y alegría y se
recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de
mis pecados y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios,
un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me deseches de delante de ti y no quites de mí tu santo
espíritu. Vuelveme. El gozo de tu salvación y espíritu
noble me sustenta. Entonces enseñaré a los transgresores
tus caminos y los pecadores se convertirán a ti. Líbrame de
homicidios, oh Dios. Dios de mi salvación cantará
mi lengua a tu justicia. Señor, abre mis labios y publicará
mi boca tu alabanza, porque no quieres sacrificio que yo daría,
no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son un
espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado
no desprezarás tú, oh Dios. Haz bien con tu benevolencia
a Sion, edifica los muros de Jerusalén. agradarán los sacrificios y la
justicia. El holocausto ofrenda de todo
quemado, entonces ofrecen a besar sobre tu altar. Mi esposo está buscando mentas. Bueno, les pido al Señor que me lea este
mensaje a pesar de que yo estoy dociendo. Este salvo se le llama
apropiadamente el guía del pecador, guía del pecador. Este salvo creo que es un salvo
más cantado, más recitado en la iglesia. Y es muy aplicable, muy aplicable
a todos el pueblo de Dios. Hay muchas maneras en que podemos
nosotros considerar este salvo 51. Pero como es la salva del
pecador, y aquí nos dice que cuando David vino Natán a él
y él reconoció su pecado. Él se sentó a escribir este Salmo. Quiero que lo veamos entonces. Las peticiones que hace el corazón
de una persona que ha sido convencida por el Espíritu Santo del pecado.
¿Qué es lo que deseas? Cuando una persona es convencida
por el Espíritu Santo que es pecador. ¿Qué son las peticiones
del corazón de esa persona? Y noten aquí la primera petición
en el versículo 1. Ten piedad de mí, oh Dios, ten
piedad de mí, ten misericordia de mí. Antes de que empiece a mencionar
los pecados, antes de que empiece a hablar de sus pecados, David
y el pecador, lo primero que quiere venir diciendo a Dios
es ser misericordioso. Ten piedad de mí. Ten misericordia
de mí, oh Dios. Porque no podemos venir delante
de Dios sobre ninguna otra base. No merecemos ser perdonados. No merecemos ser perdonados.
Merecemos ser condenados. Y escuchen, especialmente después
de que hemos creído y Dios nos ha dado su Espíritu Santo, es
decir, si es pecado pecar en la obscuridad y en la ignorancia,
no es más pecado entonces pecar en la luz, a la luz, es decir,
conociendo que es el mal, hacerlo de todas maneras. No merecemos ser perdonados.
No merecemos eso, merecemos ser condenados. Pero no pedimos,
no pedimos a Dios justicia. Él dice, ten piedad, ten misericordia. Sabemos que si nos da justicia,
eso es separación. Es lo que merecemos, que Dios
nos envíe al infierno. La razón es que el perdón de
pecados, lo que nosotros queremos, ser perdonados por Dios por nuestros
pecados, siempre es un acto de la misericordia soberana de Dios. Dios dice eso de sí mismo, tendré
misericordia. Así es que Él va a tener misericordia,
pero dice del que yo quiera tener misericordia. Así es que depende
de la soberana voluntad de Dios. Y es por eso que venimos diciendo,
ten piedad. Esa es la primera petición. Ten
piedad de mí. dice ejemplo conforme a tu misericordia
esa palabra la segunda la palabra misericordia y en el versículo
uno conforme a la multitud de tus piedades por mis rebeliones
la la la base de la misericordia de dios siempre se encuentra
basado en el amor de dios conforme a tu amor es lo que esta diciendo
ten misericordia de mi conforme a tu amor que has tenido a mí
en Cristo Jesús antes de la fundación del mundo. En 1 Juan capítulo 4, 1 Juan capítulo 4, nos dice la
palabra de Dios que Él nos amó a nosotros. 1 Juan 4, versículo
10, Versículo 9 dice, en esto se
mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a
su Hijo Unigénito al mundo para que vivamos por él. En esto consiste
el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos
amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros
pecados. ¿Ven allá? La razón de la misericordia
de Dios es porque Dios amó. En otras palabras, Dios No envió
a su hijo para que él pueda amar a su pueblo. Fue por el amor
de Dios que le envió a su hijo. Porque él amó. La gracia de Dios,
entonces, ¿saben cómo se define la gracia de Dios? La gracia
de Dios es Dios dándonos lo que no merecemos. La gracia de Dios
es Dios nos da lo que no merecemos. es gracia, salvación, te la da,
no te lo mereces. La misericordia se define de
esta manera, Dios no te da lo que mereces, eso es misericordia,
Dios no te da el infierno, eso es misericordia. Ahora dice aquí
el salmista la segunda petición que vemos aquí, la primera es
ten piedad de mí o Dios, ten piedad conforme a la multitud
de tus piedades, dice borran mis rebeliones, aquí está la
segunda, ten piedad, ten misericordia y que tu misericordia borre mis
rebeliones, borre, conforme la multitud de tus piedades, borre. Es una multitud de misericordia,
porque nuestros pecados es una multitud de pecados. Nuestros
pecados son desde que nacemos, desde el vientre, el pecado me
concibió mi madre, no que la concepción sea misma, sea pecado,
pero recibimos nuestra naturaleza pecaminosa de nuestro Padre Adán. Somos pecadores y tenemos no
solamente la naturaleza de pecador, sino que salimos, entramos en
este mundo cometiendo pecado. Tenemos la naturaleza pecaminosa,
sabemos vigoritas y las vigoritas crecen a ser vigorotas y tienen
el veneno desde chicos, ¿sí? Pero lo que nos consuela en todo
esto, lo que nos consuela es que Dios, el Dios que se revela
aquí en la palabra de Dios, es abundante. en redención, abundante
en misericordia, abundante, tiene multitud, Dios que es rico en
misericordia por su gran amor ante nosotros, estando aun nosotros
muertos en pecado nos dio vida juntamente con Cristo. Dice aquí
conforme a la multitud de tus piedades borran mis rebeliones,
David está reconociendo que él es culpable No podemos venir delante de Dios
buscando el perdón del pecado si está, está le echando la culpa
a otra persona. Si vamos a venir delante de Dios
pidiendo misericordia, es para nosotros. Y aquí el pecador reconoce
que el pecado es suyo. Si hay una cosa que es tuya,
nada más es tuyo. Todo lo que tienes Dios te lo
dio. Pero esta cosa, el pecado, Cuélgate el pecado al cuello,
eso sí es tuyo, eso sí es mío. Y él se declara culpable. Pero lo que está pidiendo, mil
rebeliones, dice aquí, bórralas. Es lo que yo quiero. Que él los
borre. ¿Saben? Cuando los impíos van
a ser juzgados, en Apocalipsis, cuando los que no conocen al
Señor Jesucristo son juzgados, los dice que se abren los libros,
volúmenes, la enciclopedia británica, es un día de pecados de los nuestros,
la enciclopedia, imagínate, todos los pecados, los libros son abiertos,
y ahí están apuntados todos tus pensamientos, todas tus acciones,
todas tus rebeliones, todos los pecados, ahí están escritos,
ahí están grabados, se levantó un acta, ahí ahora sí, se levanta
un acta, cuando haces trabajo y te levantan un acta por no
sé qué, van a hacer un examen, una revisión, y ahí están los
Policías o no sé quién, pero va y te va a levantar un acta.
Ay, qué tardado es eso. Empieza a decir el día, y en
esta hora, y en este lugar, y empiezan a decir todas esas cosas, todas
esas cosas están apuntadas allá. Es un documento legal eso. Levantaron
un acta. Pues Dios ha levantado su acta. Y están todas las cosas que están
escritas en los libros que nos dice el Apocalipsis. Y el mar entregó los muertos
que había en él, y la muerte y la desentregada los muertos
que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras. Ahí está la persona que dice
que quiere ser juzgado, quiere ser salvo por obras, ahí está,
ahí está por tus obras. Nadie quiere ser hallado en sus
propias obras, La persona que va a ser hallada en sus propias
obras de este está hablando. Dice, y la muerte y el hábito
fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la segunda muerte. Fueron
juzgados cada uno según sus obras. Pero no leí, no leí los libros.
Versículo 11. Vi un gran trono blanco y el
que estaba sentado en él y de delante de él al cual huyeron
a tierra y al cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.
Vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios, y los libros
fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro
de vida, de la vida, y fueron juzgados los muertos. Los vivos
no son juzgados. ¿Quiénes son los vivos? El que
cree en el Señor Jesucristo tiene vida eterna. No hay juicio para
ellos en este momento. ¿Saben por qué? El juicio ya
pasó. Su juicio fue cuando Cristo Jesús
murió en la cruz. Ahí se juzgó el pecado de su
pueblo. Y ahí fue condenado. Y ahí fue
pagado, ahí fue tratado el asunto del pecado del pueblo del Señor
Jesucristo. Los que son juzgados aquí, aquí
están los creyentes, así están los incrédulos. Pero los que
son juzgados son los muertos. y son juzgados por lo que está
en los libros. Y aquí el sanlista está diciendo,
borra, que no sea hallado, hoja en blanco, hoja en blanco. Es decir, que mi nombre esté
allá donde no haya nada escrito allá, sino solamente mi nombre.
Es del libro de la vida del Cordero. No hay nada escrito. Está el
libro de la vida del Cordero y está el nombre. todos los demás
es perfecto, perfecto. Borran mis rebeliones. Ya precioso es saber que la sangre
del Señor Jesucristo quita el pecado del pueblo de Dios. Lo
quita tan lejos como el este es del oeste. Dios dice esto,
de sus pecados no me acordaré más. Eso está en Hebreos capítulo
10, versículo 17. Luego, la tercera cosa que pide,
dice, lávame. No solamente borra mis maldades. Lávame más y más de mi maldad
y límpiame de mi pecado, versículo 2. Lávame más y más de mi maldad
y límpiame de mi pecado. Lávame. No solamente que no haya
registro en el libro, sino que haz algo por mí. En otras palabras,
no es un documento nada más, es una realidad. Lávame más y
más. El pecado que nosotros cometemos,
el pecado que nosotros somos, es lo que contamina el alma,
es lo que contamina el cuerpo, nos hace odiosos, sucios, leprosos
delante de Dios, nos separa por nuestros pecados, son separados. Y es el pecado lo que hace que
aún nuestras justicias sean delante de Dios, trapo de incumbencia. Es el pecado. Y aquí está diciendo,
en otras palabras, una persona puede estar haciendo obras que
parecen ser parece ser justas obras buenas, pero si no está
lavado en la sangre del Señor Jesucristo, esa persona todo
lo que hace es pecado. Obras que el hombre piense son
buenas, solamente las personas que están lavadas en la sangre
del Señor Jesucristo, las leyes, las obras, los lavamientos legales
no nos puede ayudar solamente la sangre del Señor Jesucristo
es la que nos lava, nos limpia de todo pecado. David está pidiendo
ser lavado y limpiado. Una persona dijo, lavar tiene
que ver con el trabajo de hacer, lavar y limpiar tiene que ver
con el trabajo realizado. Lavar es lo que haces, limpias
es lo que logras. Lavar es lo que haces, limpias
es lo que logras. El lavamiento lo hace el Señor
Jesucristo y la limpieza es el resultado de su lavamiento. Y los hombres por naturaleza
o por general están pensando, cuando piensan en el pecado,
yo no quiero ser castigado por el pecado. Piensa en escabullirse
de las consecuencias del pecado. o es decir, procura evitar el
castigo por el pecado. Pero lo que David está pidiendo
aquí es yo no quiero ser culpable del pecado. Una cosa es escabullirte
de él, aunque no va a pasar con Dios. En este mundo una persona
puede evadir el castigo. Pero va a seguir
siendo culpable, ¿verdad? Siendo culpable, pero va del
castigo. Bueno, con Dios no va a pasar esto. Pero la gente muchas
veces piensa, no, solamente yo no quiero ser castigado. David
no está interesado en solamente no ser castigado. Yo no quiero
tener culpa delante de Dios. Lávame. El verso, capítulo 4, el verso
4, David está reconociendo, dice, contra ti Contra ti solo he pecado
y hecho lo malo delante de tus ojos para que seas reconocido
justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio. Aquí David está reconociendo
el derecho de Dios de juzgarlo a él. Y David toma el lugar de
Dios en contra de sí mismo. Eso es el verdadero arrepentimiento.
Cuando una persona deja de culpar a otros, deja de tratar de escabullirse
y reconoce el pecado como suyo. Ese es el arrepentimiento. Y
justifica a Dios, es decir, toma el lugar de Dios en contra de
mí mismo. Dios, si tú me envías al infierno,
eso es justo. Eso es lo que yo merezco. Eso
es lo que yo merezco. Ahora, la cuarta cosa que pide,
La cuarta cosa que pide es dice el versículo 6. El versículo
6 dice aquí en maldad he sido formado y en pecado me concibió
mi madre. Y aquí tú amas la verdad, lo
íntimo y lo secreto me has hecho comprender o hazme comprender
sabiduría, hazme comprender sabiduría. La verdadera sabiduría y el entendimiento
de la justicia de Dios. El entendimiento de la justicia
de Dios. El entendimiento de la naturaleza
del pecado. ¿Qué es el pecado? El hombre
no tiene la idea de qué es el pecado. El entendimiento verdadero
de qué es el pecado. Y el entendimiento verdadero
de la necesidad, entonces, que yo tengo. Que cada uno de nosotros
tenemos de ser nacidos de nuevo. Esto es sabiduría. Una persona
puede ser muy estudiada, muy capacitada en la religión, como
Nicodemo, pero Nicodemo no tenía la sabiduría de conocer que tenía
que nacer de nuevo. De otra manera, no va a haber
reino de los cielos. Necesitamos ser nacidos de nuevo.
Eso es tener sabiduría. Nuestros pecados, nosotros cometemos,
es contra Dios. y Dios tiene que ser justo, Dios
tiene que castigar el pecado, esa es verdadera sabiduría, esa
es la sabiduría que Dios ha dado en su palabra y ahora la verdadera
sabiduría que se encuentra en el Evangelio en Cristo Jesús
es cómo es que Dios es justo y a la misma vez me puede recibir
a mí en su presencia, solamente en la sangre del Señor Jesucristo,
Él es Dios justo y salvador. ¿Dónde? En la persona y en la
obra de su Hijo, el Señor Jesucristo. La vida del Señor Jesucristo
y la muerte del Señor Jesucristo es lo que capacita que Dios Santo,
Dios justo, pueda recibir a pecadores en su presencia. Él permite que
Él sea el justo y el que justifica. Ahora, necesitamos solamente la sabiduría que el
Espíritu Santo nos da. Versículo 6. En lo secreto hazme
comprender sabiduría. La sabiduría que Dios da a su
pueblo, la única sabiduría que hay es Cristo Jesús. Más por
Dios, dice el primer Corintios 1.30. Más por Él estamos nosotros
en Cristo Jesús. el cual por Dios nos ha sido
hecho sabiduría, justificación, santificación y redicción para
que cuando está escrito el que se gloríe, gloríese en el Señor. Primero Corintios 1, versículo
30. Luego la quinta cosa que pide
es purifícame con hisopo, versículo Lávame, purifícame con hisopo. Hazme puro. Hazme puro. Lávame, hazme puro. Hazme entender
sabiduría. Lávame con hisopo. Ahora está
más específico. Límpiame. La única manera de
ser limpiados por la sangre de la Señora de Jesucristo. Y aquí
está más específico con hisopo. Es el hisopo que utilizaban los
sacerdotes. El sacerdote cuando derramaba
la sangre de la víctima, del cordero, tomaba la sangre en
una taza y ponía el hisopo. Aquí usamos un hisopo para pintar
las raras con cal. es una brocha de hisopo, bueno
no era esa misma material, no la sosquí, pero era un hisopo.
Tomaba el hisopo y metía el hisopo en la sangre y con esa sangre
rociaba la sangre sobre el propiciatorio, eso era lo que purificaba en
el Antiguo Testamento. Y eso es precisamente lo que
nosotros miramos y pedimos a Dios, purifíqueme a mí, con la sangre
de Cristo Jesús. Purifícame con Hisoco. Es precisamente
lo que pidió, cuando leímos al principio del servicio, en Lucas
capítulo 18 del publicano, y que entró a orar, ahí estaba también
el pariseo. Y el pariseo oró consigo mismo,
y el Señor Jesucristo dijo, ese pariseo no salió justificado. Estaba bonita su oración, pero
no salió justificada. El publicano ni siquiera alzó
sus ojos, estaba parado muy atrás, no quería ni levantar los ojos,
pero golpeándose el pecho dijo, sé propicio, Dios, sé propicio
a mi pecado. ¿A qué se estaba refiriendo?
Sea la sangre sobre el propiciatorio. El propicio tiene que ver con
el propiciatorio. El propiciatorio es esa cubierta,
es esa tapa de oro que iba sobre el arca en el Antiguo Testamento
que tenían los querubines, uno sobre el otro. Ese es el propiciatorio. Y ahí es donde Dios dijo, ahí
voy a tratar con ustedes sobre el propiciatorio. Ahí estaba
la santidad de Dios. Ahí voy a tratar con ustedes.
Y ahí es donde Dios trata con nosotros en Cristo Jesús. El
propiciatorio. eres el propiciatorio y lo que
está pidiendo este pobre publicario lo que pedimos nosotros es dios
no me mires a mí sea la sangre de tu hijo lo que limpia mi pecado
sea la paga por mi pecado la sangre de tu hijo si me traes
a responder por un pecado no hay esperanza pero tú eres dios
rico y misericordia tú has enviado a tu hijo a dar su vida por pecadores,
yo soy el pecador y te pido, sea tu sangre, la sangre del
hijo, sea sobre mí, pecador. Esto es lo que pidió, purifícame
con hisopo, purifícame tú con hisopo y seré lindo. Yo no puedo
hacerlo, yo no puedo ponerme esa sangre, solamente Dios puede
hacerlo. La ofrenda por el pecado que
quita el pecado limpia miseria más blanco que la nieve, más
blanco que la nieve. En la sangre del Señor Jesucristo
los que son lavados son santificados, son justificados y son santos
delante de Dios. Nos dice la palabra de Dios que
un día los que creen en el Señor Jesucristo van a brillar como
el sol, van a brillar. No sea parecido a lo que hemos
de ser, hermanos. Pero cuando Él se manifieste,
seremos como Él. Todos los sacrificios de la sangre
que fue salpicada y ofrecida en el Antiguo Testamento señalaban
a Cristo Sucio, al Cordero. Y aquí David está diciendo, sea
la sangre del propiciatorio. Purifícame con la sangre. Luego dice en versículo 8 y 9.
Hazme oír gozo y alegría y se recrearán los huesos que haz
abatido. Hazme oír gozo y alegría. No
hay, y debemos tener cuidado, pero es una condición de verdadera
miseria cuando un Cuando un pecador está en las manos del Espíritu
Santo y el Espíritu Santo le está dando a entender qué es
él, es para su bien. Porque antes que el Espíritu
Santo debida, primero mata. Es decir, le mata, le quita toda
su propia esperanza a sí mismo. Tiene que, antes de que él lo
levante, primero lo va a poner en el cuerpo. Y es un lugar de
dolor, Es un lugar de miseria, es un lugar de angustia. El pecador va a estar arrepentido
por su pecado, por sus pecados y aún por su propia justicia. El pecador va a estar arrepentido. Y aquí David, Dios le mostró
la maldad. Yo estoy convencido que Dios
no nos muestra toda la maldad de nuestro pecado, nos volveríamos
locos. pero nos muestran la maldad y aquí David estaba indignado. Cuando él oyó la historia de
Natán, que Natán le dijo que vino un vacilante, vino un viajero
un día y ahí estaba este hombre rico que tenía todas estas acovejas
y él podía haber tomado cualquiera de ellas y ofrecido a su visitante. No, tomó la ovejita de su compañero,
de su vecino, y ese lo ofreció, David se indignó, David se indignó
y Dios dijo ese hombre debe morir, eso es una cosa terrible y David
ahí estaba ya, no estaba ya en la batalla, David estaba ya sobre
el techo de su casa y él tenía esposas, él tenía esposas, él
podía haber saciado su deseo con cualquiera pero en vez de
saciar ese deseo con con cualquiera de sus esposas, ahí fue a tomar
la esposa de Urias. Eso es lo que está hablando.
Pero David entendió que eso es pecado. Pecado contra Dios. Y es cosa de miseria. Y dice,
Señor, dice, hazme oír gozo y alegría, ¿ya? Has quebrado mis huesos. Es dolor, ¿verdad? ¿Te has quebrado
algún hueso? Yo sé. Es dolor. ¿Has quebrado,
has abatido mis huesos con mi condición, con mi conocimiento
de lo que soy? Habla paz. Hazme oír gozo. Hazme oír que tú quitaste mi
pecado. Hazme oír gozo. ¿Saben? Otro otro lo puede decir. Otro
te lo puede decir, el Señor Jesucristo te lo tiene que decir. Otro te lo puede decir, pero
no te va a dar paz. Pero cuando oyes del Señor Jesucristo
su palabra, ahora sí entonces tengo paz. Hazme oír paz, hazme
oír gozo, alegría en mi corazón. La fe, la seguridad solamente
proviene de Dios. aquí en su palabra, aquí en su
palabra. Fija, es decir, compón los huesos
que has roto al revelar mis iniquidades. Fíjalos, es decir, cómo me va
a restaurar Dios mostrándome, mostrándome que en Cristo Jesús
Dios me ha reconciliado, Dios me ha reconciliado. Entonces
voy a saber gozo y alegría. Ahora, dice versículo 10. Crea en mí, oh Dios, un corazón
limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí. Crea un corazón limpio. El pecado nos ha destruido. Destruyó tanto que el Creador
tiene que crear un nuevo corazón. David no está diciendo limpia
este corazón viejo que tengo. Él dice crea en mí un corazón. Dios tiene que darnos un corazón
nuevo. Crea en mí un corazón nuevo. Una nueva naturaleza, un espíritu
recto. No necesitamos que Él nos dé
una blanqueada. No necesitamos que Él simplemente
nos limpie por fuera. Necesitamos un corazón limpio. Un corazón que ame a Dios. Un
corazón que ame a Dios y aborrezca la maldad. Sólo Dios puede crear un corazón.
La salvación es de Jehová. Es lo que dice la palabra de
Dios. Y renueva, es decir, créame un
corazón limpio y renueva un espíritu recto. dentro de mí. Lo que necesita
ser renovado, renueva constantemente. Un espíritu nuevo recrea o renueva
un espíritu recto dentro de mí. Eso es renovar, renovar. Luego
versículo 11 dice, no me deseches, esta es la octava cosa, no me
deseches de delante de ti, no quites de mí tu Santo Espíritu.
No me deseches Oh Dios, no me deseches. Yo merezco ser desechado. No me mereces como algo que no
tiene valor. No me destierres. No me quites
de tu presencia. No me entregues a una mente reprobada. Cuando oramos, nosotros debemos
tener cuidado de orar que Dios nos libre, no solamente del maligno
de Satanás, no solamente del mal que está en el mundo, sino
que nos libre del mal que está en nosotros. que nos libre de
nosotros mismos. No me entregues a una mente reprobada. No permitas que yo continúe en
el pecado. Guárdame. Es decir, lo que Él
comienza, que Él lo continúe. Porque si nosotros tenemos que
guardarnos en el camino, vamos a perecer. Vamos a perecer. No me eches de delante de ti.
y no quites de mí tu espíritu, tu espíritu santo, ese espíritu
de vida, espíritu de luz, espíritu de verdad. Quiero estar en el lugar donde
tu pueblo se reúne, quiero estar allá donde tu pueblo comparte
tu amor. Y no importa si soy solamente
el portero, mejor es estar como portero en la casa de Dios. Dice
Salmo 84, si ustedes quieren ver allá. Salmo 84, el salvista
dice, yo prefiero ser una persona que guarda la puerta. Mejor es un día en tus ángeles,
versículo 10. Mejor es un día en tus ángeles
que en mil fuera de ellos. Escogería antes estar en la puerta
de la casa de mi Dios, ser un portero, que habitar en las moradas
de maldad. prefiero estar allá solamente
la puerta y estar adentro ya en la maldad. Ahora dice, regresando
ya a nuestro texto, vuélveme el gozo, vuélveme el gozo de
tu salvación. Aquí está esta petición número
nueve. Gozo, podemos perder el gozo
de nuestra salvación por el pecado, podemos contristar al Espíritu
Santo, el Espíritu Santo es una persona, podemos contristar al
Espíritu Santo, de tal manera que no tenemos el gozo de nuestra
salvación. Este pecador David y así como
nosotros, cuando estamos en comunión con el Señor, tenemos el gozo
del Señor. pero cuando en este caso, como
en el caso nuestro, cuando pecamos, perdemos este gozo, esta alegría. No te vas a creer que el Espíritu
Santo va a estar donde nosotros estamos en el chiquero, cuando
nosotros estamos revolcando en el chiquero, en el lodo. El Señor
Jesucristo, Su Espíritu se aparta, pero nosotros debemos pedir regresar
Es por eso que tenemos siempre la necesidad de venir y confesar
al Señor Jesucristo. Si confesamos nuestros pecados,
Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y la sangre
de Jesucristo nos limpia de todo pecado. Pero no hay comunión
con Dios. No hay comunión con Dios. No
estamos andando con Dios si no venimos delante de Dios tal como
somos. o es decir, si estamos pretendiendo
ser unos santos, pretendiendo ser que no tenemos pecado, no
podemos tener comunión con Dios. Sólo Dios puede perdonarnos y
darnos alegría y restaurar. Dice, entonces enseñaré, vuelve
a mi gozo tu salvación, Espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré
a los transgresores tus caminos, entonces enseñaré a los transgresores
sus caminos y los pecadores convertirán a ti antes de que una persona
sea un teólogo y tenga su titulo de divinidad lo que debiera tener
es su titulo de pecador salvo pecador salvo es decir no puedes
hablar de lo que no sabes una persona que no ha sido perdonado
no puede testificar del perdón de Dios, del gozo de la salvación.
Y es por eso que dice, vuélveme el gozo de tu salvación, espíritu
no humano existente, entonces enseñaré a los transgresores
tus caminos y los pecadores se convertirán a ti. Luego, líbrame
de homicidios, es la décima y última cosa que veo acá, líbrame de
homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación, cantará mi lengua
tu justicia. Él había sido culpable del homicidio
de Urias, un amigo fiel. Él está diciendo, líbrame de
esto, líbrame de esto. Los que son verdaderos pecadores,
compiensan sus pecados, no tratan de cubrir, no tratan de meter
bajo la alfombra, sino que lo declaran abiertamente. No cubren. Sus pecados reconocen delante
de Dios. No hay otra manera de venir delante
de Dios. Él ve todas las cosas de todas
maneras. Y si venimos delante de Dios y estamos escondiendo
algo, pues no estamos siendo verdaderos judíos. Pero la persona
que viene tal como es delante de Dios, buscando misericordia
de Dios, esa persona va a ver misericordia. vaya misericordia. Y saben, los pecados de David,
esos de adulterio y de homicidio, no son más, no son más terribles
o atroces que los que nosotros cometemos todos los días. No
son más, no son más. dice Señor abre mis labios y
publicará mi boca tu alabanza. Porque no quieres sacrificio
que yo lo daría, no quieres holocausto. Son cosas que solamente Él puede
hacer, Él hizo el sacrificio. Los sacrificios de Dios son escritos
y quebrantados, el corazón contrito y humillado no despreciarás de
un odioso. Puedes, como David, y como es
certificado orar la oración del pecador, den piedad
de mí, oh Dios. Es tan corto como eso, ¿verdad?
El publicano entró al templo y él dijo, yo sé propicio a mi
pecador, pero en esas palabras está incluido todo lo que dijo
la Biblia acá. En esas pocas palabras está incluido
todo Lo que dijo Dios en el Salmo 51. Puedes decir, ten piedad
de mí. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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