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Cody Groover

La muerte de Juan el Bautista

Matthew 14:1-12
Cody Groover November, 8 2015 Video & Audio
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Cody Groover November, 8 2015

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Hermanos, pido que abran sus
Biblias conmigo en esta mañana en el libro de Mateo, San Mateo
capítulo catorce. Vamos a leer los primeros doce
versitos. En aquel tiempo, Herodes, el
tetrarca, oyó la fama de Jesús y dijo a sus criados, este es
Juan el Bautista, ha resucitado los muertos y por eso actúan
en él estos poderes. Porque Herodes había prendido
a Juan y le había encadenado y metido en la cárcel por causa
de Herodías, mujer de Felipe, su hermano. Porque Juan le decían,
no te es lícito tenerla. y Herodes quería matarlo, pero
tenía al pueblo porque tenía a Juan por profeta. Pero cuando
se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías
danzó en medio y agradó a Herodes, por lo cual éste le prometió
con juramento darle todo lo que pidiese. Ella, instruido primero
por su madre, dijo, dame aquí en un plato la cabeza de Juan
el Bautista. Entonces el rey se entristeció,
pero a causa del juramento de los que estaban con él a la mesa,
mandó que se la diese. Y él ordenó decapitar a Juan
en la cárcel, y fue traída su cabeza en un plato y dada a la
muchacha, y ella la presentó a su madre. Entonces llegaron
sus discípulos, discípulos de Juan, y tomaron el cuerpo y lo
enterraron. que fueron y dieron las nuevas
a Jesús. ¿Qué pensamientos vienen a nuestra
mente cuando leemos esta narrativa? ¿Qué horror nos da? ¿Qué crueldad? ¿Qué odio implacable
de Herodías hacia el profeta de Dios, este fiel siervo de
Dios? salvaje Herodes, por su promesa de él, dio la
cabeza de Juan el Bautista en un plato a Herodías. Pero todo
esto, debemos recordar esto, que todo esto es por la providencia
de Dios, la providencia de Dios. Es lo que ocurrió acá fue simplemente
por la mano de Dios Dios es el que está, el Señor Jesucristo
es el que está en control de todas las cosas nadie puede levantar
una mano, un dedo en contra de uno de los suyos nadie puede
hacer ninguna cosa que no sea dirigida, enviada por el Señor
Jesucristo eso es nuestro consuelo nuestra seguridad que todas las
cosas hay una bien a las que ama Dios, a los que conforman
su propósito son llamados. Se nos dice en Salmo 116, en
Salmo 116, versículo 15, dice, estimada es a los ojos
de Jehová la muerte de sus santos, estimada. Dios quiso Dios mismo. En realidad no importa cómo muera
uno de los hijos de Dios, es el propósito de Dios que muérase,
no importa cómo, no importa cómo, no importa dónde, por qué medio,
la verdad es la verdad que Dios dice, estimado a los ojos de
Jehová es la muerte de sus santos. Y aquí se nos habla de la muerte
de uno de sus santos. Sabemos que todos vamos a morir
si es que el Señor Jesucristo no viene en estos días. Sabemos
que esto es lo que nos espera. Juan el Bautista, él fue decapitado. ¿Por qué? ¿Por qué? Él fue decapitado
porque estaba predicando la verdad. porque estaba a Blackwell Bautista,
era como su señor, era manso y humilde, un hombre manso y
humilde, era feroz como un león, es decir, valiente, para pararse
enfrente de un rey y decirle al rey, no te es lícito tener
a la esposa de tu hermano como tu esposa, estás cometiendo adulterio,
eso llevó valor, ¿verdad? valor, coraje, pero él era en
sí mismo un hombre manso y humilde. Tenemos estas cosas delante de
nosotros y pido al Señor, el Espíritu Santo, que nos dé entendimiento
en esta mañana. Quiero que veamos varias cosas,
seis cosas. Primero, Herodes. Herodes está
delante de nosotros como un ejemplo un ejemplo muy vivido de la depravación,
de lo vil que es el hombre, de la depravación del hombre. ¿Saben? La fe en el Señor Jesucristo,
la piedad nunca son pasados de padre a hijo. Una persona tiene
que nacer de Dios, nacer por la Palabra de Dios, por el Espíritu
Santo. Pero la maldad sí se pasa. La maldad sí se pasa. Solamente
Dios puede dar la fe, pero la maldad pasa de padre a hijo. Hay un dicho de tal padre a tal
astilla. Eso es verdad en el hombre natural.
Son del mismo corte. El papá de Herodes, aquí está
hablando de Herodes el Tetrarca, que es el hijo de Herodes el
Grande. Herodes el Grande es el que mandó
a matar a todos los niños de dos años para abajo cuando vinieron
los magos para decir dónde está aquel que nació rey de los judíos.
Herodes, el papá fue el que mató a todos estos niños. Se nos dice
que Herodes también mató a todo el Sanedrín en una ocasión simplemente
porque se atrevieron a dudar de su legitimidad. Se nos dice también que asesinó
a uno de sus esposas simplemente porque quiso. Herodes, el grande,
era un hombre odiado, un hombre vil, pero sus hijos iguales a
él. Sus hijos, después de que él
murió, Herodes el Grande murió, el imperio de Roma dividió la
provincia en tres partes. Tenía muchos hijos Herodes, pero
Arkelao fue dado la provincia de Judea y de Samaria, está en
Mateo capítulo 2. Arkelao fue dado esa provincia. Felipe, del cual estamos leyendo
aquí en este pasaje, su esposa de Felipe. Felipe fue dado la
provincia del norte. Y Herodes Antipas fue dado esta
parte de Galilea. Bueno, Herodes, el tetrarca que
vemos aquí en esta mañana, era un hombre como su papá. Y todos nosotros somos como nuestro
padre, Adán. Delitos, muertos en delitos y
pecados. No hay pecado que no esté en
el corazón de cada uno de nosotros, en semilla. Dice, bueno, eso
es una cosa horrenda. Yo nunca sería capaz de eso. El pecado en semilla ya está
en el corazón de cada uno de nosotros. Y si Dios no te lo
permite hacer, es por la gracia de Dios. el favor de Dios que
te detiene de hacer todo lo que pasa por tu mente, todo lo que
pasa por mi mente, es lo que más me asusta. Las cosas que
pasan por mi mente, si no fuera por la gracia de Dios que me
detiene, ahí lo estaría yo haciendo. No hay ninguna diferencia entre
cada uno de nosotros que está aquí y los que están viendo por
internet, no hay ninguna diferencia entre nosotros y las personas
que están en la cárcel por cometer los crímenes más horrendos. Ese
es el pecado que está en nosotros. Bueno, este hombre, Herodes,
mientras estaba visitando a Roma con su medio hermano, Felipe,
tomó a la esposa de Felipe, se llama Herodías. Y Herodías ya
se había divorciado, pero estaba casado con ahora Herodes el tetrarca, Debemos tener cuidado, entonces,
este comportamiento de Herodes el tetrarca, de tomar, traicionar
a su hermano Felipe y tomar a su mujer, causó grande problema
en el imperio y si no fuera porque los romanos soldados fueron y
defendieron el rey Aretes, lo hubieran matado si no hubiera
sido por el ejército romano. Pero debemos tener cuidado entonces
nosotros, los padres de familia, madres de familia, debemos tener
cuidado en nuestros hogares. Nuestros hijos y nuestras hijas
están viendo nuestro comportamiento. No le podemos pasar, es decir,
los buenos hábitos no se pegan, los malos. La piedad, es decir, tú crees
en el Señor Jesucristo, Dios te ha hecho una nueva criatura,
pero todavía tienes este viejo hombre. Ten cuidado que este
viejo hombre no salga, porque el que ven es el viejo hombre,
y ese es el que van a imitar. Me estoy hablando a mí mismo.
La gente ven, y lo que ven es el hombre viejo. Nuestros hijos
y nuestras hijas van a imitar nuestras acciones que no quisiéramos. No seas como yo, decimos. No
sé si ustedes, pero yo. No seas como yo. En otras palabras, la piedad
no es algo que nosotros podemos traspasar a nuestros hijos, pero
maldad sí, maldad sí. Es cosa alarmante leer de la
crueldad de Herodes. Herodías había dicho a su hija
que pidiera la cabeza de Herodes y ahí muestra entonces la profundidad
de la depravación de la raza caída de Adán. Como dije eso,
que una persona es capaz de hacer, todos son capaces de hacer. Lo
que hizo Él, todos somos capaces de hacer. Ahora, hasta que nosotros entendamos
esto, hasta que nosotros entendamos
esta verdad acerca de nosotros, no vamos a apreciar lo que Cristo
ha hecho por nosotros. apreciamos lo que Cristo ha hecho
por nosotros, reconociendo lo que somos por naturaleza. ¿De
qué nos ha salvado el Señor Jesucristo? Para aquellas personas que creen
en el Señor Jesucristo, para aquellas personas que confían
en el Señor Jesucristo, confían en su sangre preciosa para quitar
todos sus pecados, eso es fe que Dios le dio. Eso es revelación
que Dios le dio. Y esta revelación de quién es
Cristo Jesús nos ha mostrado también quién somos nosotros.
Estoy convencido que ninguna persona aquí ha podido ver la
profundidad o ha podido sondear la maldad de su propio corazón. Yo creo que si lo pudiéramos
ver, de veras como Dios lo ve, nos volveríamos a la locura,
quedaríamos locos. Pero sabemos por la palabra de
Dios que no hay nada mejor en nosotros que en esto que estamos
viendo acá. Y para aquellas personas que
el Espíritu Santo les ha mostrado su condición como pecador, entonces
Cristo es precioso. Cristo es precioso. Lo que Él
hizo. Para vosotros los que creéis,
dice el apóstol Pablo, el Señor Jesucristo es precioso. Perla
de gran precio. Perla de gran precio. Decimos, como dijo el apóstol
Pablo, yo soy lo que soy por la gracia de Dios. Soy lo que
soy. En esta mañana estoy donde estoy.
Quiero servir al Señor. Amo al Señor por la gracia de
Dios. Soy lo que soy por la gracia
de Dios. Nunca vamos a entender lo precioso
que es Cristo hasta que sepamos lo malo que somos nosotros. Ahora, la segunda cosa, el matrimonio,
el casamiento de Herodes. Podemos ver aquí, él, a Juana
Bautista le dijo, no te es lícito tener a la mujer, a Herodías,
la mujer de Felipe, tu hermano. Lo que la Palabra de Dios nos
dice es que Él está viviendo en adulterio con Herodías. Adulterio es pecado. Adulterio es pecado contra Dios. Adulterio, la fornicación, es
pecado. No importa en qué tiempo vivamos
nosotros hoy día. La Palabra de Dios no es anticuada.
No cambia. La palabra de Dios no cambia.
El pecado es pecado y es pecado contra Dios. Aquí vemos a Juan
el Bautista. Cuando él vino delante del rey.
Y sabemos. Como hoy día. No sabemos, no
sabemos cómo se encontraron, pero podemos imaginarnos cuando
el rey oyó de la. de los que estaban saliendo a
oír a Juan el Bautista en el desierto, que él lo habrá llamado
que venga a su presencia, que le predique a él. Así son los
maestrados, los reyes. De repente alguien está predicando
y recibe algo de fama y todos quieren que vaya a tener una
entrevista con el presidente o con otro dignatario. Pero habiendo
sido llamado entonces a predicar delante del Rey Juan, fue fiel. Juan fue fiel. Fue fiel a Dios
y fue fiel también a Herodes. Le dijo la verdad. Si él no hubiera
dicho la verdad, si hubiera guardado ese decir, no lo voy a ofender. No lo voy a ofender, sé que está
viviendo de esta manera, pero no le voy a decir la verdad de
Dios, no lo voy a ofender. Sería infiel a Dios y también
a Herodes. Pero él no se acobardó, él habló
la verdad y dijo, no es lícito tener a la mujer de tu hermano. Aunque había sido divorciado,
la palabra de Dios, la palabra de Dios nos dice que el matrimonio
sólo puede ser quebrado, o sea, puede ser disuelto. por una de
tres maneras, por la muerte, la muerte, el matrimonio, somos
unidos hasta que la muerte nos separa, el adulterio y la fornicación
o por abandono, una de estas tres razones y yo entiendo y
sabemos todos nosotros que hay personas que han sido divorciados,
y cuando oyen estas cosas se inquietan. Pero no sería yo fiel
a la palabra de Dios y tampoco a las personas que me oyen si
no digo lo que Dios dice. Esto es lo que Dios dice. Y si
una persona me pregunta, bueno, esto lo hice antes de conocer
al Señor o esto ya está hecho así, ¿qué debo pensar, qué debo
hacer? La respuesta es esto, olvídalo,
olvídalo. Quiero que vean esto en Filipenses
capítulo 3. Una persona que... Todos nosotros podemos mirar,
yo creo, hablo por mí mismo, mirar al pasado y decir, ¿y qué
de ese y qué del otro? ¿Qué de este pecado y qué del
otro pecado? En Filipenses capítulo 13, el
apóstol Pablo dice en versículo 13, hermanos, yo mismo pretendo
haberlo ya alcanzado. No pretendo haber alcanzado la
perfección, pero una cosa hago, olvidando ciertamente lo que
queda atrás y extendiéndome a lo que está delante. Olvídalo. Olvídalo. Cristo Jesús ha salvado
a su pueblo de todos sus pecados. Pecados antes de su conversión
y pecados después de su conversión. Pecados ahora mismo. Él salva
a su pueblo de todos sus pecados. Olvidando ciertamente lo que
queda atrás y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo la
meta al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Prosigo la meta, ahora me extiendo
a lo que está delante de nosotros, y escuchen. Olvida el pasado. Olvida el pasado. Viene a Cristo Jesús, sigue viniendo
a Cristo Jesús. Y es la responsabilidad, que
lo escuchen, y el privilegio, responsabilidad y privilegio
de cada creyente, cada uno de nosotros, también de olvidar
el pasado. de cada creyente. En otras palabras,
no considerar a este creyente como menos que el otro creyente,
porque este mira que vida tuvo antes. Es nuestro privilegio,
es nuestra responsabilidad olvidar el pasado de nuestros hermanos
y nuestras hermanas en Cristo Jesús, no importa qué es lo que
hayan hecho. No importa qué es lo que hayan
hecho, debemos nosotros estimar a nuestros hermanos en Cristo
Jesús mejores que nosotros mismos. Considerarlos a ellos más que
nosotros mismos. El matrimonio, otra vez voy a
repetir, el matrimonio es disuelto en muerte o en fornicación o
abandono. Ninguna de estas Solamente la
muerte es la que Dios, el que hace, ¿verdad? Pero ninguna de
estas cosas disuelve el matrimonio. Pero una cosa que debemos decir,
lo que una persona haga hecho en el pasado, no dejes que esto
te atormente. No dejes que otra persona te
olvide. Olvídalo. Ven a Cristo Jesús. Juan el Bautista, tenemos aquí
a Juan el Bautista, un profeta, un verdadero predicador, un fiel
siervo de Dios. Él fue llamado a predicar el
Evangelio. No a ser consejero, no a ser
un educador, sino a predicar la palabra de Dios. No a construir
casas de albergue, Estas cosas tienen su lugar y son buenas,
pero el trabajo de un predicador es predicar la palabra de Dios. El siervo de Dios habló fielmente
la palabra de Dios y su mensaje era la necesidad, habla de la
necesidad del arrepentimiento. Ese era el mensaje de Juan el
Bautista. arrepentidos, arrepentidos. Así como Juan el Bautista era
el precursor del Señor Jesucristo y él vino predicando el arrepentimiento,
es como el trabajo del Espíritu Santo. El Espíritu Santo viene
preparando el corazón de los pecadores, el corazón de su pueblo,
aquellos que van a ser redimidos porque en la salvación estas
dos cosas son indispensables el arrepentimiento hacia Dios
y la fe en el Señor Jesucristo y como he dicho en otras ocasiones
van juntos no puede tener una persona fe en el Señor Jesucristo
sin haberse arrepentido de su pecado de sus pecados y aún de
sus justicias. Una persona que se arrepiente,
se arrepiente de que es pecador, eso es su naturaleza, se arrepiente
de sus acciones que son pecado y se arrepiente aún de su supuesta
bondad. No tenemos justicia. Está convencido,
la persona que el Espíritu Santo ha convencido de pecado, y de
pecado desde la corona de la cabeza hasta los pies, de que
en mí no hay cosa sana. Convencidos de pecado por cuanto
no creen en mí, dijo el Señor Jesucristo. No creen en el Señor
Jesucristo. Su mente, sus acciones, todo
está en contra de la palabra de Dios. No creen en él. Convencidos por el Espíritu Santo
de la justicia, que el Señor Jesucristo es la única justicia
y convencidos por el Espíritu Santo que el del juicio, el juicio
ha pasado. El príncipe de este mundo ha
sido juzgado. Ese es el mensaje del predicador,
ese es el mensaje de nosotros que predicamos la palabra de
Dios, arrepentimiento. Es necesario predicar el arrepentimiento. El arrepentimiento es el mandato
de Dios. Dios mismo dice arrepentidos. Cuando el Señor Jesucristo vino
predicando, vino predicando arrepentidos porque el reino de los cielos
se ha acercado. El arrepentimiento es volverse
de los ídolos al Dios vivo y verdadero. El arrepentimiento es cuando
una persona se deja de su rebelión, se deja
de sus pensamientos, como dice el Isaías, aquí es una muy buena
explicación de lo que es el arrepentimiento. Y es lo que Dios demanda, no
es una sugerencia, es lo que Dios demanda. Juan el Bautista habló el arrepentimiento,
no deslícito tener la mujer de Felipe Tormento. Arrepiénteles. Para que él se arrepiente necesitaría
dejarla a ella y volver a Dios, no solamente dejarla a ella,
pero dejarla a ella y venir a Cristo. Ese es el arrepentimiento verdadero. Muchas personas pueden dejar
de hacer algunas cosas, pero si no es el arrepentimiento que
Dios da, no vienen a Cristo Jesús. Simplemente cambian un vicio
por otro, cambian una manera de ser por otra. El arrepentimiento
que Dios da, el arrepentimiento hacia Dios es el arrepentimiento
que cuando una persona deja a sus ídolos, vuelve al Dios vivo y
verdadero en Cristo Jesús. En Isaías, capítulo 55, versículo
7, dice, Deje limpio su camino. Este es el arrepentimiento que
Dios da. No es una sugerencia, es un mandato. Deje limpio su camino. Nos dice la palabra de Dios que
hay un camino que le parece bien al hombre, bueno al hombre. pero
el fin de ese camino. Tenemos un dicho que dice, cada
cabeza es un mundo. ¿Han oído eso? Cada cabeza es
un mundo. Y yo digo de esta manera, cada
cabeza es una fábrica, una maquiladora de dioses falsos. Maquiladora
de dioses falsos. Maquiladora de caminos. Cada
cabeza es un mundo. Cada cabeza es un diferente camino. El hombre piensa. Hay un camino
que le parece bien al hombre. No es el camino de Dios, no importa
cuál sea. El hombre, por naturaleza, no
escoge el camino que es Cristo Jesús. Tiene su propio camino. Deje limpio su camino. Es el
camino de querer autojustificarse. Es el camino de que él va a tratar
de ganar la salvación. El camino de Caín. Deje limpio
su camino. El camino del hombre es una negación
de la necesidad del Salvador Cristo Jesús. De otra manera
dice así, no soy tan malo como para que Dios tenga que enviar
a su Hijo a este mundo para dar su vida en rescate por mí. No soy tan malo, no soy tan pecador. Este otro sí, pero yo no. Eso
es lo que dice el fariseo, le doy gracias a Dios porque yo
no soy como los otros hombres. Cuando Dios demuestra qué somos
y qué me muestra a mí. No soy como los otros hombres,
soy peor. Soy peor. No es justo ni a uno. Déjale
en Dios su camino. El camino de querer justificarse
a sí mismo delante de Dios. Y el hombre inico sus pensamientos,
sus acciones y sus pensamientos, sus motivos. Este es el arrepentimiento. Y note la fe que va acompañado,
que va junto. Y vuélvase a Dios. Ahí tienes
la fe y el arrepentimiento. Deja y vuélvete. Vuélvete a Jehová. ¿Cómo se vuelve una persona a
Jehová? En el único camino que Dios ha
dado. Si vas a venir a Jehová, Dios
el Padre, tienes que venir por el camino, que es Cristo Jesús. Nadie viene al Padre si no es
por mí. Y que preciosa es esta promesa de Dios, el cual tendrá
misericordia. Esa es la naturaleza de Dios.
Dios se complace en mostrar misericordia. Y al Dios nuestro el cual será
amplio en perdonar. Cristo Jesús dijo esto, si no
os arrepentís, si no os arrepentís, moriréis en vuestros pecados.
Bueno, él predicó. Juan el Bautista fue un fiel
ministro y él predicó la palabra de Dios fielmente. ¿Saben? Ahora quiero que veamos este
punto. Allá en Mateo capítulo 14. Juan
el Bautista había sido decapitado como un año antes de que esto
sucedió. Como un año antes de que esto
sucedió. Pero la conciencia la conciencia
de este hombre Herodes todavía estaba en acción. La conciencia
es esa facultad de la mente que Dios ha puesto en cada hombre,
por el cual él juzga. Él juzga el carácter moral y
la conducta de un hombre. Ver lo que dice Juan en el capítulo,
Juan Capítulo 1. Juan Capítulo 1. Versito 4 dice, Hablaron del
Señor Jesucristo. Versito 3 dice, Todas las cosas
por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho
fue hecho. En él, en Cristo, estaba la vida, y la vida era
la luz de los hombres. La vida era la luz de los hombres.
La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no prevalecieron
contra ella. En él estaba la vida y la vida
era la luz de los hombres. Dios ha puesto esta conciencia
en todo hombre, en todo ser racional. Y en esta conciencia nos muestra
que es una cosa muy poderosa la conciencia. Había sido ya
un año, pero todavía las palabras de Juan el Bautista estaban resumiendo
en sus oídos. No es deslícito tener a la esposa
de Felipe, tu hermano. Cuando él oyó de las acciones
que estaba haciendo el Señor Jesucristo, cuando él oyó de
la fama de Jesús, él dijo, es Juan el Bautista que la resucitó.
Es Juan el Bautista que está haciendo estas cosas. Él ha resucitado
los muertos y viene para vengarse. Viene para vengarse de mí. Este
hombre era un hombre miedoso. Herodes era un hombre miedoso.
Él tenía miedo de todos. Tenía miedo de Juan el Bautista. Tenía miedo de los que estaban
alrededor. Tenía miedo de su mujer. Tenía miedo de su mujer,
vino. Bueno, dice el nombre, débil. Pero Dios nos ha dado una conciencia
a todos. La conciencia de cada uno, una
de dos cosas, una de dos cosas hace la conciencia de cada uno
de nosotros. O te acusa o hace excusa. Vean lo que dice Romanos capítulo
2. Romanos capítulo 2, una de dos cosas hace la conciencia
del hombre natural, o te acusa o hace excusa por tu comportamiento. Noten allá versículo 14, porque cuando los gentiles que
no tienen la ley, no tienen los diez mandamientos, hacen por
naturaleza lo que es de la ley, Estos, aunque no tengan la ley,
los diez mandamientos, son ley para sí mismos, mostrando la
obra de la ley escrita en sus corazones. Dios escribió estos
diez mandamientos en sus corazones, dando testimonio su conciencia. ¿Y qué está haciendo su conciencia? O acusándoles o defendiéndoles
sus razonamientos. La conciencia o los justifica,
o los acusan. ¿Es justo? Es justo que yo defienda
mi casa porque quiere entrar a robar. Está justificando su
acción en defender la vida de una persona. Está justificando. Otro dice, no debía hacer eso. O acusando o defendiendo su relación. Dios da. A unos, a algunas personas,
una conciencia, una mente reprobada, una conciencia que está cauterizada,
una persona que ha sido endurecida judicialmente y sus corazones
están en tinieblas por la incredulidad. En Romanos capítulo 1, en Romanos
capítulo 1, versículo 28, nos dice la palabra de Dios que Dios
nos ha entregado. Cuando una persona no cree el
Evangelio, cuando una persona oye el Evangelio y se endurece,
dice Romanos 1, 28, y como ellos no aprobaron tener en cuenta
a Dios, ahí está lo que dice Dios, y dice la persona a mí
que eso no me importa a mí, cuidado. Dios ya te dijo eso una vez.
No vaya a ser que te confirmen eso que tú dices. Y ahora tienes
la conciencia cautelizada. Y como ellos no probaron tener
en cuenta a Dios, Dios los entregó una mente reprobada para hacer
cosas que no convienen. Dios los entregó. Dios los entregó. Aquí Juan Bautista le está diciendo
a este hombre, no te es lícito tener a la esposa de tu hermano.
Y en vez de que se haya convencido por esto y se arrepienta, se
endureció. Y porque se endureció, ahora
va a hacer cosas y va a justificarse. Va a justificarse en eso. Alguien
dijo esto, la conciencia es la voz de Dios en el alma del hombre. No sé si eso es verdad o no,
pero Dios ha puesto conciencia en cada persona y la conciencia
o nos acusa o es excusa. Esa conciencia nos habla y no
puede ser silenciada, no puede ser callada. Es un sentido de lo que es correcto
y de lo que es malo. Tenemos un sentido, una homogrupla. que sabe si algo es bueno o algo
es malo. La conciencia es la ley de Dios
escrita en el corazón de los hombres. Todos los hombres tienen
un sentido de lo que es bueno y de lo que es malo. De un cierto modo, tienen un
sentido de que lo que es bueno y lo que es malo. No podemos
encontrar ninguna sociedad en este mundo No importa qué tiempo
de la historia donde no ha sido mostrado este hecho. Las personas
tienen un sentido de lo que es. Hasta los bebés, los niños. Si
tú les quitas algo o viene y ahí está jugando un niño con esa
juguete y viene otro niño y se lo quita. Tiene este sentido. Me hizo mal. Me hizo injusticia. Y ahí te lo va a reclamar. Va
a llorar, ¿verdad? Bueno. Como dije, la convicción
del Espíritu Santo, por otro lado, es esa obra de gracia por
la cual Dios aplica el Evangelio a los corazones de las personas
que Él ha escogido, a estos pecadores que han sido redimidos por el
Espíritu Santo. Y cuando el Espíritu Santo aplica
esto, entonces estas personas ven en Cristo Jesús. Es la única,
ver la sangre de Cristo Jesús aplicada sobre nuestra alma es
lo único que da paz a la conciencia. Paz a la conciencia. Mis pecados,
una persona no puede adorar a Dios, no puede venir a Dios sin que
este asunto de la conciencia esté resuelto. No puedes venir
a Dios, no puedo venir a Dios y adorar a Dios hasta que este
asunto de mi conciencia esté resuelto. Tengo que tener una
conciencia limpia, porque Dios ve todo. No puedes decirle, puedes decirme
a mí, yo puedo decirte a ti, no he hecho esto, no puedo. Pero
Dios, Dios sabe todas las cosas. Puedes mentirle a los hombres,
pero no puedes mentirle a Dios, Dios lo ve. Puedes pretender
con los hombres. Yo puedo pretender con los hombres. Es hipocresía. Alguien dijo una
vez, yo no quiero ser hipócrita. Hablando de que no quería venir
aquí al servicio. No quiero ser hipócrita. No sabes
que todos somos hipócritas. No sabes que todos somos hipócritas.
Es verdad. Es verdad. Próxima vez que veas
a una persona que te cae mal, Y estás en público y le dices,
ay, qué gusto verte. Y le dices, ay, qué gusto verte.
Vas a recordar las palabras que te estoy diciendo ahora. Soy
un hipócrita. Estoy sonriendo a esa persona
y me cae mal. Todos somos hipócritas, pero
a veces dices, no quiero ser hipócrita. Por eso no voy a ir
a ese sitio. Lo único. Lo único que caña nuestra
conciencia, porque nuestra conciencia grita hasta que sea callada por
la sangre de Cristo Jesús. La sangre de Cristo Jesús nos
limpia de todo pecado. De todo pecado. Eso es lo que
es tener una buena conciencia delante de Dios. Hay una conciencia mala y hay
una conciencia buena. la conciencia del hombre perdido,
el hombre que no ha sido regenerado, es una conciencia sucia, pero
hay una conciencia buena, la conciencia que Dios da a base
de la obra del Señor Jesucristo. Quiero que veamos aquí en Romanos, Romanos capítulo 1. Aquí el apóstol Pablo llama a
Dios como testigo. Eso es tener una buena conciencia. Si puedes llamar a Dios como
testigo, es una buena conciencia. Dice aquí, verdad digo en Cristo,
no miento. y mi conciencia me da testimonio
en el Espíritu Santo. Mi conciencia me da testimonio
en el Espíritu. Que tengo gran tristeza y continuo
dolor en mi corazón porque deseaba yo mismo ser anantema, separado
de Cristo, por amor a mis hermanos que son mis parientes en una
carne. Él tenía este deseo ardiente en su corazón que su pueblo conociera,
que sea reconciliado con Dios, pero él llama a Dios mismo, como
testigo verdad digo no miente la conciencia que es limpia por
la sangre del Señor Jesucristo ven lo que dice Hebreos Hebreos capítulo 12 perdón esto es 10 nos dice aquí cómo es que la
persona tiene conciencia buena. Versículo 12. Pero Cristo, habiendo
ofrecido, versículo 12, Hebreos 10, 12, habiendo ofrecido una
vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado
a la diestra de Dios. De ahí en adelante esperando
hasta que sus enemigos sean puestos por detrás de sus pies. Porque
con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Y nos atestigo lo mismo en el
Espíritu Santo, porque después de haber dicho, ese es el pacto
que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor,
pondré mis leyes en sus corazones y en sus mentes las escribiré,
añade, y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.
Pues donde hay remisión de estos pecados, donde hay remisión,
donde se ha pagado la deuda, no hay más ofrenda por el pecado. ¿Oyeron eso? Donde hay remisión
del pecado, si una persona cree en el Señor Jesucristo, está
confiando en su sangre preciosa, entonces esa persona no está
tratando de hacer nada para añadir a esa paga. Donde hay remisión,
ya no hay más ofrenda por el pecado. La misa se dice que es una transubstanciación
donde se ofrece otra vez el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Es una
vomitación. Está otra vez poniendo a vituperio
al Señor Jesucristo. Él con una sola ofrenda hizo
perfectos, tiempo pasado, a los santificados. Y donde esta ofrenda
ya se hizo, ya no se hace más ofrenda por el pecado. Ya no
hay más ofrenda por el pecado. No puedes contribuir, no puedes
añadir nada a esta ofrenda por el pecado. Así que, hermanos,
teniendo libertad de entrar en el lugar santísimo, cada uno
que ha creído en el Señor Jesucristo por la sangre de Cristo Jesús
tiene libertad de entrar en la presencia de Dios Santo. Teniendo libertad para entrar
en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el
camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto
es, de su carne, y teniendo un brazo en los sacerdotes sobre
la casa de Dios. Note versículo 22. Acerquémoslos
con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados
los corazones de mala conciencia y lavados los cuerpos con agua
pura. Purificados la conciencia, Tenemos
conciencia limpia delante de Dios si venimos por Cristo Jesús.
La persona que viene, está creyendo en Cristo Jesús, tiene conciencia
limpia. Mis pecados han sido... Es la
única manera que va a adorar una persona a Dios con conciencia
limpia. Tiene que ser resuelto esto. Todas las ceremonias, todas las
prácticas religiosas, los sacrificios, nunca puede tener una buena conciencia,
si siempre hay una acusación no es suficiente, no es suficiente,
se tiene que hacer otra vez, se tiene que hacer otra vez,
pero la persona que cree en el Señor Jesucristo, descansa, descansa. Bueno, aquí hay otro punto y es el último,
voy a terminar. Podemos ver aquí que fue por
propósito de Dios. Esta fue la carrera que Dios
tenía para Juan el Bautista. Y él tiene una carrera para cada
uno de nosotros. Pero sus discípulos de Juan,
escuchen, lo único que pusieron, pudieron hacer estos, los enemigos,
este Herodes, Herodías, su hija, los enemigos de Cristo, lo único
que pudieron hacer es matar el cuerpo. no pudieron quitar a Juan Bautista
de Cristo Jesús. Su alma está con el Señor. Y un día va a resucitar con un
cuerpo glorificado y estar con el Señor. No temas a los que
pueden matar el cuerpo. Es lo único que pueden hacer.
Y de hecho, sin querer, están haciendo la obra de Dios en introducir
a esa persona a la eternidad. Tenemos ahora vida eterna, pero
es entonces cuando lo vemos, porque esto no puede ver. Pero un día apenas salimos de
este mundo, dijo el Señor Jesucristo, hoy estarás conmigo en el paraíso.
Ahora estaba en la cárcel. En ese momento está con ese nombre. Pero es difícil. Con todo es
difícil para los discípulos. Era difícil para los discípulos
de Juan y Bautista. Era cosa terrible. Y lo sigue
siendo hoy día. Cosa terrible, cosa horrorosa.
Cosa que nos causa mucha angustia. Pero eso que nos causa mucha
angustia Escuchen, causó que ellos vinieran al Señor Jesucristo. Nos dice aquí, entonces llegaron
sus discípulos y tomaron el cuerpo y lo enterraron y fueron y dieron
las nuevas a Jesús. Fueron y dieron la noticia al
Señor Jesucristo, ya lo sabían. Él es el que ordenó estas cosas. Pero ellos fueron y le dieron
las nuevas al Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo está enterado
de todo lo que está ocurriendo en nuestra vida. Pero nosotros tenemos consuelo
cuando vamos a Él y le decimos, le decimos a Él nuestras pruebas. Hay un canto que cantamos, diré
a Cristo todas mis pruebas, yo solo no las puedo llevar, diré
a Cristo, Él es mi ayudante. Vienen a Cristo Jesús. Cuando
estamos en las pruebas y en las dificultades, Cristo Jesús es
nuestro refugio. Sabemos que bajo sus alas somos
protegidos, somos llevados. Estamos en su protección. Estamos en sus manos. El Señor
Jesucristo sabía que Juan estaba en la cárcel. Habían venido sus
discípulos. Él lo trazó de esta manera. Él
es Dios. Todas las cosas están en sus
manos. vinieron sus discípulos para traerle esta noticia y decir,
eres tú el que había de venir, esperamos a otro. Y el Señor
Jesucristo dijo, mira Juan lo que ves y lo que oyes. Y bienaventurado
que no hay el tropiezo en mí. El propósito del Señor Jesucristo
que Juan glorificara al Señor en esta muerte. Y fue consuelo
también, fue consuelo también. cuando vemos que la gracia de
Dios es suficiente, la gracia de Dios es suficiente para todas
nuestras pruebas. Si consideramos en nuestra vida,
hablo a mí mismo, hablo de mí mismo, soy cobarde, confesado al Señor. No he dicho,
así como Juan el Bautista, como León, parándose enfrente de este
rey y diciéndole la verdad, por temor o por no querer sufrir
alguna persecución. Sería bueno si permitiera el
Señor que muera yo una muerte como esta, confesándole a él,
testificando de él. Juan Bautista fue fiel y fue
fiel hasta la muerte, pero también es un gran ánimo poder ver la
gracia del Señor que soporta y que sostiene a su pueblo aún
en la hora de la muerte, aún en la hora de la muerte. Los
discípulos del Señor Jesucristo, cada uno de ellos, exceptuando
Juan el apóstol, todos ellos murieron una muerte dolorosa. divididos, crucificados,
atravesados con lanza, todos por el testimonio del Señor Jesucristo. ¿Cuántos fueron echados a los
leones como deporte para ver que se coman a estos cristianos? Nosotros, tú y yo, vivimos en
un tiempo y damos gracias al Señor por esta tranquilidad y
debemos orar a Dios. por los líderes, por el presidente,
por los que están en gobierno. Que Dios los salve. Que Dios los
salve a ellos. ¿Qué sería si nuestros gobernantes
fueran creyentes? Que el Señor los salve a ellos.
Debemos orar por ellos. Pero de todas maneras Dios, Él
cumple su propósito. Bueno, que el señor bendiga.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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