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Cody Groover

Jose y sus hermanos

Genesis 42:45
Cody Groover October, 28 2015 Video & Audio
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Cody Groover October, 28 2015

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Bueno hermanos, pido que hablen
sus Biblias conmigo contigo de Génesis, Génesis capítulo cuarenta
y dos. Hemos estado estudiando a José el Patriarca como tipo de
nuestro Señor Jesucristo y ha sido gran bendición para mí.
Yo sé que todos los que puedan ver al Señor Jesucristo, es gran
bendición verlo en su palabra. José es entonces figura de nuestro
Señor Jesucristo como salvador de pecadores, salvador de pecadores. Y los hermanos de José representan
en esta narrativa al hombre natural, al hombre impío, un hombre que
aborrece a Cristo, aborrece a Dios. Y las experiencias que vemos
aquí, la narrativa, vemos cómo José, es decir, los hermanos
de José, no José, los hermanos de José son finalmente reconciliados
con José. Y esa es una figura del Evangelio. y eso es lo que quiero que veamos
en esta tarde, los hermanos de José reconciliados con José. El pueblo de Dios, por naturaleza,
somos como todos los hombres que nacen en este mundo, aborrecedores
del Señor Jesucristo. Entramos en este mundo llenos
de ira, hijos de ira, lo mismo que los demás, dice Santiago,
perdón, en Efesios capítulo 2. En Génesis capítulo cuarenta
y dos vemos también que en esta narrativa los hermanos de José
estaban viviendo en Canaán y había hambre en la tierra, ellos vivían
en Canaán, dice Génesis cuarenta y dos versículo cinco, dice y
vinieron los hijos de Israel a a comprar entre los que venían
porque había hambre en la tierra de Canaan. Había hambre. Podemos notar aquí que no había
comida donde ellos estaban. No había que podía sostenerles
o sustentarles. Y esa es la condición del hombre
por naturaleza. Nada en este mundo puede saciar
el alma del hombre. Como dijo el Señor Jesucristo,
esa mujer samaritana, el que beba de este pozo, volverá a
tener sed. Y esa es la experiencia que nosotros
hemos vivido. No importa qué es lo que nosotros
logremos alcanzar, logramos alcanzar, siempre deseamos más. Si una persona tiene fama en
este mundo, va a volver a tener sed, quiere más fama. Si tiene
riquezas, va a tener más riquezas. Es que nada en este mundo, nada
de las cosas pasajeras, son temporales, puede saciar el alma del hombre. Esa entonces es la condición. Y vinieron entonces de Canaan,
dijo allá, este, Jacob en versículo dos, he aquí yo he oído que hay
libres en Egipto, descender allá y comprar de ahí para vosotros
para que podamos vivir y no muramos. Noten la palabra dice he oído,
he oído allá. Y cuando el hombre oye, oye del
evangelio de Cristo Jesús, Dice, he oído que allá hay satisfacción. Empieza a buscar satisfacción
en diferentes cosas y luego oye por la boca de alguien, por la
boca de uno, por el testimonio de alguien que ha creído. Cristo
Jesús hay satisfacción. Hay plenitud. Entonces, viene,
viene. Pero quiero que noten acá en
el versículo tres, descendieron los diez hermanos de José a comprar
en Egipto. No es eso muy característico
del hombre también. El hombre por naturaleza piensa
cuando oye que en Cristo Jesús hay salvación, hay salvación,
hay perdón de pecados, hay plenitud en él, lo que quiere hacer es
venir y comprar. Esa es la idea del hombre, voy
a comprar esta salvación. Es decir, trata de comprar con
sus obras. Ellos no tenían otra cosa en
su mente, sino de comprar esta comida que había allá en Egipto. Voy a salvarlo, vamos a salvarnos
la vida y vamos a ir allá y vamos a comprarlo. Esa es la concepción
que tiene el hombre de la salvación. Nunca piensa el hombre natural
que la salvación es don de Dios, es por gracia, es por gracia. De alguna manera piensa el hombre
que tiene que ganar la salvación, tiene que ganar la aprobación
de Dios y comienza entonces a buscar mérito, empieza a tratar de salvarse
por lo que puede hacer. Ese era el pensamiento de Namán.
¿Se acuerdan de Namán, el sirio? Nada más en el Sirio cuando yo
te había un profeta allá en Israel, que si él acudiera ese profeta,
le salaría de su lengua. Así es que Natán fue al rey de
Siria y le pidió cartas para el rey de Israel. Y él fue allá con esas cartas.
Y el rey de los Sirios, él dijo, aquí está mi general, aquí está
mi, estoy parafraseando, pero dice, aquí está mi general valiente,
y he oído que tú lo puedes sanar he oído que tú lo puedes sanar
de su lepra el rey pensó está buscando pleito conmigo porque
nadie puede sanar pero él fue al profeta por fin fue al profeta
y llegó allá a la casita del profeta y el profeta ni siquiera
salió le dijo por el mensajero ve y lávate siete veces en el
jordán serás limpio y que dijo namán Yo pensé, yo pensé, yo
siendo persona grande, yo no soy uno de estos cualquiera,
yo soy alguien, yo soy mamá. Yo pensé que el profeta estaría
impresionado conmigo cuando yo viniera allá a su casa, que él
saldría y haría gran ceremonia, levantaría la mano y tocaría
donde estaba la lepra y sería Dios santo. Es decir, tenía sus
ideas, preconcebidas en su mente de cómo él iba a ser salvo. Y
trajo presentes, trajo dinero, trajo ropa, vestimentas. El profeta
dijo, yo no voy a tomar nada de uno. Es gratuito, la salvación es
por gracia. También el hijo pródigo, cuando
él nos dice la palabra de Dios, volvió en sí, después de estar
comiendo esos algarrobas que comían los cerdos, él dijo, voy
a volver a mi padre y voy a decirle, padre, no soy niño de ser llamado
tu hijo, hazme como uno de tus jornaleros, quiero comprar, quiero
trabajar para esto, esta posición. ¿Qué dijo el padre? Lo besó,
le puso su vestido, le puso una niña, calzó sus pies. Eso no
se puede comprar. Eso no se puede comprar. La salvación
no se puede comprar. Pero el hombre así piensa. Y
es lo que vemos en la narrativa. Luego también vemos esto. El pecador cuando viene primeramente,
cuando piensa que va a venir delante de Dios, no solamente
piensa que va a comprar la salvación, sino que también comienza ha
venido en una manera de autojusticia, se justifica a sí mismo. Eso
es lo que dijeron estos hermanos. Quiero que vean Énesis 42, 7. Y José cuando vio a sus hermanos
los conoció, más hizo con que no los conocían y les habló ásperamente
y les dijo, ¿de dónde habéis venido? Ellos respondieron de
la tierra de Canán para comprar alimentos. les habló ásperamente. Y luego
ellos dijeron, y les digo allá en versículo 49, en versículo
9, entonces se acordó José de los sueños que había tenido cerca
de ellos, y les digo, espías sois por ver lo descubierto del
país habéis venido. Y nota lo que respondieron ellos. Y le dijeron, no señor, no está
nuestro, sino tus siervos han venido a comprar alimentos, Todos
nosotros somos hijos de un varón, somos hombres honrados. Tus siervos
nunca fueron espías, somos, somos honrados, somos gente buena,
somos gente buena. Y así también los hombres por
naturaleza, cuando Dios comienza a trabajar en la vida de un pecador,
Dios va a primeramente mostrar quién somos. Y el hombre trata
de escabullirse de lo que Dios está revelando. Cuando Dios comienza
la obra con un pecador, él primero hiere. Hiere para luego sanar. Primero mata y después da vida. Es decir, el pecador va a tener
que reconocer lo que es delante de Dios. va a tener las salvaciones
por la gracia de Dios, es la misericordia de Dios y no es
un trato entre Dios y el hombre. Así es que José les habla, les
habla ásperamente, como dice allá, les habló ásperamente el
versículo siete. Dios habla ásperamente al pecador
en la palabra de Dios. es decir, no lo, no lo, no lo
disfrazan. El pecador tiene que saber lo
que es, es pecador. Personas quieren ofenderse porque
se utiliza la palabra pecador. Escuchen, eso es buena, buen
tema. Cristo Jesús vino a salvar a
pecadores. A pecadores. Personas quieren hablar de cometer
errores. Dios envía entonces sus flechas
de convicción y las hace pasar por el alma de aquellas personas
que Él va a salvar. La palabra de Dios claramente
nos condena. La ley de Dios nos condena, nos
habla ásperamente y nos dice, estás muerto en delitos y pecados,
muerto. ¿Y cuál es la primera respuesta
entonces del pecador cuando le dice, eres un perro muerto delante
de Dios? Él dice, ah, eso está duro, no
soy tan malo así como ves. Se empieza a tratar de justificar,
como ese hombre fariseo, te doy gracias Dios, no soy como otros
hombres. Bueno, soy pecador, sí lo reconozco, he dicho algunas
mentiras, pero son mentiritas, como si hubiera pecado chico
con Dios. Todo pecado es cometido contra
Dios y todo pecado merece la ira de Dios, separación de Dios
por toda eternidad. Nosotros catalogamos pecado chico,
pecado gran, no hay. Todo es pecado contra Dios. Todo
pecado merece, la paga del pecado es muerte, muerte. El hombre por naturaleza entonces
comienza a rechazar esas acusaciones ¿Qué Dios hace del hombre? Ah,
eso no soy yo, no soy yo. Empieza a negar que cuando la
palabra de Dios nos habla de que estamos muertos en delitos
y pecados, esto significa que no puede hacer nada por sí mismo.
El hombre empieza a negarlo. No estoy muerto en delitos y
pecados. No soy tan malo. Entonces, el
hombre trata de vindicarse. Esto es autofusticia. Esto es
autorjusticia. El hombre piensa que tiene alguna
justicia. La palabra de Dios nos dice que
nuestras justicias son trapo de inmundicia. Ahora, en otras palabras, el
hombre dice, nosotros somos hombres honrados, como dijeron los hermanos
de José. ¿Se acuerdan qué le habían hecho
a José? lo habían puesto en esa cisterna,
lo habían vendido, habían vendido, son gente honrada, son gente
honrada. Luego vemos acá en versículo
17 en nuestra narrativa, en versículo 17, 42, vemos que José los puso
juntos en la cárcel por tres días. Note cómo José está tratando
con ellos, los puso en la cárcel Se lo merecían, ¿verdad? Se lo
merecían mucho más. José los puso en la carne por
3D. Esto no era injusto. Era lo que
ellos merecían. José estaba poniéndoles donde
merecían estar, el lugar de vergüenza, el lugar de condenación. Y así
es como Dios trata con hombres que no están en Cristo, esos
hombres perdidos. El hombre pecador tiene que ser
hecho que él reconozca, que reconozca que Dios es justo. David, el salmista, cuando leímos
allá en Salmo 51, el hombre tiene que reconocer que yo soy el pecador.
Si nadie más ha pecado, yo he pecado. Si hay algo que es mío,
que puedes decir que es completamente mío, ahí es mi pecado, mi pecado. Contra ti, contra ti solo es
pecado, dijo David, en Salmo 51. Tiene que ser, tiene que ser
reconocer que lo único que merece, hablando de lo que merece el
hombre, es el juicio de Dios. Si Dios me trata en justicia,
fuera de Cristo Jesús. Si Dios me da lo que es justo,
ha sido que personas digo yo quiero que Dios me dé justicia,
cuidado, cuidado. Si Dios te da justicia, ¿qué
es lo que requiere la ley? Bueno, no quieres ningún trato
con Dios en justicia fuera de Cristo Jesús, fuera de la misericordia
de Dios que está en Cristo Jesús. El hombre va a tener que ser
humillado antes que sea exaltado. Nadie va a gloriarse en su presencia. Es lo que dice la Palabra de
Dios. más por él, por su gracia, por su misericordia, por su elección,
por su propósito, por su regeneración, más por él estáis vosotros en
Cristo Jesús, quien por Dios nos ha sido hecho, sabiduría,
justificación, sacrificación, rechazo, para que como está escrito,
el que se gloríe, gloríese en el Señor. El que se jacte, jáctese
en el Señor, únicamente. 21. Se decían el uno al otro, dice,
verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la
angustia de su alma cuando nos rogaba y no la escuchamos, por
eso ha venido sobre nosotros esta angustia. Empieza a tocarles
la conciencia, ¿verdad? Y ellos dicen, reconocieron,
hemos pecado, pero noten a quién se lo reconocieron, los unos
a los otros. Yo puedo confesarte a ti todos
los días, día y noche que soy pecador. ¿A quién se lo tengo
que confesar? A él. ¿A quién he ofendido? No sirve confesarle a un hombre
que eres pecador. Tiene que venir al que ofendiste,
al que ofendiste. Pero ellos dijeron verdaderamente
hemos pecado. En otras palabras, les está tocando
la conciencia. Les está tocando la conciencia.
Aquí vemos entonces en la analogía, vemos como el hombre que no ha
sido regenerado es tocado en su conciencia. La obra de Dios avanza en el
alma. La conciencia se vuelve activa. Hay inquietud en el alma, reconociendo
que soy pecador. estado, no es en esta condición,
todavía no ha llegado al punto de reconocer que estoy completamente
perdido. Soy pecador, hemos pecado, hicimos
esto, pero todavía no ha llegado. En otras palabras, la gracia
de Dios no ha encerrado a ese pecador donde no pueda salir,
donde su única esperanza es mirar a Dios y decirte
en misericordia. Bueno, podemos notar aquí también,
sé que no estamos leyendo el pasaje porque estamos viendo
tres capítulos, sería muy largo, pero José les da a entender a
ellos en la palabra de Dios, vemos aquí en el capítulo cuarenta
y dos versículo veinticinco, ellos se fueron y él les dijo
a sus siervos, pon el dinero otra vez en su bolsa. Ellos vinieron
a comprar, pero cuando les llenaron sus sacos de grano, le vuelven
a poner su dinero en su bolsa. ¿Qué nos enseña eso? Nos enseña
que tú no puedes comprar la salvación. ¡Qué precioso es esto! El pan
de la vida no puede ser comprado. Venir, comprar sin precio. Es lo que dice Isaías. Comprar
sin dinero, sin precio. Tiene que ser recibido como don. Don gratuito, la gracia de Dios. Si va a ser recibido, tiene que
ser recibido como don. Porque es así como está, como
don. Sin dinero y sin precio, es lo
que dice Isaías. a todos los sedientos, venid
a las aguas. ¿Tienes sed de justicia? ¿Te ha hecho saber Dios que tu
justicia es trapo ni justicia? ¿Que no eres? Lo único que eres
es pecado. Desde la cabeza hasta el pie,
pecado. Ese es un pecador. Estoy describiendo
un pecador. Un pecador es una persona que
lo único que hace es pecar. Eso es un verdadero pecador.
No tiene nada de bueno. Si eres verdaderamente un pecador,
entonces Dios te ha mostrado que eres verdaderamente pecador.
Y tienes sed. Tienes sed. Sed de justicia. Y Dios dice a todos los sedientos. A todos los sedientos. Viejos,
jóvenes, niños, niñas. hacia todos los sedientos, venir
a las aguas, venir a Cristo. Y a los que no tienen dinero,
no tienen con qué comprar. Ya sabemos que nuestras obras
no pueden hacerlo. Venir a comprar y comer, venir
a comprar sin dinero y sin precio, vino y leche. Compran, es don
gratuito. Bueno, Así también, José entonces, como
tipo de nuestro Señor Jesucristo, él puso ese dinero otra vez en
sus sacos de sus hermanos. Ellos vinieron a comprar. La Palabra de Dios nos dice salvaciones
por gracia. Por gracia sois salvos, por ley
de la fe. Y esto no de vosotros, esto es
de Dios. Luego, después de que sus hermanos
salieron de la presencia de José, eso está en Génesis capítulo
cuarenta y dos, versículo veintiséis. No, versículo veinticinco. Después
mandó José que llenaran sus sacos de trigo y devolviesen el dinero
de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco y les diesen comida
para el camino. Y así se hizo con ellos. y ellos
pusieron su trigo sobre sus asmos y se fueron de ahí. Habían dicho antes, nos han alcanzado
nosotros, hemos pecado, es lo que digo allá. Se dijeron uno
al otro, hemos pecado contra nuestro hermano. Eso estaba en
su conciencia y se dijeron unos a otros. Pero no se lo dijeron
a José. No se lo dijeron a José. Se lo
dijeron unos a otros y ahora están saliendo y ya quedan libres. Libres. Ya no están pensando
en eso. Habían sido sacados de la prisión.
El grano había sido obtenido y ahora estaban regresando a
sus casas. Habían sacado eso de sus mentes.
muchas personas vienen y al oír el evangelio son en su espíritu y en su alma sienten
la convicción mientras está hablando sienten la convicción mientras
el predicador está hablando salen a la puerta se les olvidó se
les olvidó ya no están bajo convicción bueno ellos salieron de la cárcel
Y ahora están regresando. Pero no habían sido traídos a
la verdadera convicción. No habían sido traídos tampoco
al verdadero reposo. Este reposo que tenían en este,
ellos pusieron su trigo sobre sus ajos y se fueron de ahí.
Este no era un reposo. Este no era paz. Este no era
reconciliación. Todavía tenían eso en su mente. Todavía habían sido reconciliados. con José solamente era una cosa,
un alivio temporal habían recibido ellos pero así como Dios no va
a dejar a los suyos en esa condición ellos tenían que ser probados
nuevamente eso entonces es figura de un pecador que al oír el Evangelio
está bajo convicción y luego se aparta no lo va a dejar después de que
es convencido va a seguir va a seguir siendo convencido por
la gracia de Dios la gracia de Dios no puede ser frustrada cuando
Dios va en busca de una de sus ovejas la haña y la trae somos
conquistados tu pueblo se te ofrecerá no dice tal vez se te
ofrezca En otras palabras, cuando la persona oye el Evangelio y
siente esta convicción y oye que la salvación es por gracia, Salvación es por gracia. Ah,
qué bueno. Ya hay una tranquilidad falsa. Porque aprende doctrina. Porque
aprende doctrina. Piensa que saber doctrina es
ser salvo. Pero una persona no es salvo
ahora por aprender doctrina. Una persona puede saber que Dios
escogió a su pueblo antes de la salvación. Es la verdad. Una persona puede saber que Cristo
murió por su pueblo únicamente y no por todos. Que Él murió
y Él salvó eficazmente, efectivamente a su pueblo. Puede saber esa
es la verdad de Dios. Puede saber que el hombre está
completamente muerto en delitos y pecados. Puede saber que la
gracia de Dios es irresistible, invencible. Y puede saber que
el pueblo de Dios nunca va a ser perdido. Estoy hablando de la
doctrina de Cristo. Pero la doctrina no salva. La
doctrina no salva. Tiene que venir a Cristo. Tiene
que venir a Cristo. No es meramente conocer que la
salvación es por gracia, sino conocer a Cristo. y estar reconciliado
con Él. Él es el Señor de la gracia.
Él es el Señor de la gracia. Ahora, así como estos hermanos tuvieron
su paz interrumpida, así también el pecador que va a ser reconciliado
con Dios por la gracia de Dios no puede ser dejado en esa paz
falsa. Pero abriendo uno de ellos su
saco para dar a comer a su asno en el mesón, Dios sin dinero
que estaba en la boca de su costal y dijo a sus hermanos, mi dinero
se me ha vuelto y él aquí en mi saco. Entonces se le sobresaltó
el corazón y espantados dijeron el uno al otro, ¿qué es esto
que nos ha hecho Dios? Ahora sí estaban preocupados,
¿qué es esto que nos ha Cuando Dios comienza la obra,
dice, Él la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Él no va
a permitir, no va a dar descanso a esa persona. Cuando está detrás,
esa persona la va a tener, la va a tener. ¿Y qué es lo que
leemos después de esto? En capítulo 43, 1 y 2, el hambre
era grande en la tierra. Todavía hay hambre. Todavía había
hambre. habían venido a comprar, se les
dio por gracia. Todavía hay hambre. Todavía hay
hambre en la tierra. Y dice, y aconteció que cuando
acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, les dio su
padre volver y comprar para nosotros un poco de alimento. 43.1 y 2. El hambre que hay en el alma se vuelve más
y más aguda. cuando el Espíritu Santo está
tratando con un pecador. Ese pecador va a buscar a Dios
y no va a estar satisfecho hasta que haya a Cristo Jesús. Es como el mercader que anda
buscando perlas de gran precio. Cuando haya esa perla de gran
precio, vende todo lo que tiene y compra esa perla. Pero está
buscando perlas en tratamiento. Así también el hombre es una buena perla. Aquí hay
también Brasil, en esta iglesia es buena perla. Pero cuando Cristo
demuestra la perla de gran precio, cuando Dios y el Espíritu Santo
demuestra a Cristo Jesús, entonces vende todo lo que tiene. Así
como salvo de Tarso, Pablo, el apóstol, él tenía muchas de estas
perlas. Todo lo que él consideraba ganancia,
dice ahora lo tengo por basura. Lo he perdido todo. No he perdido
todo. Eso es venderlo todo para comprar
la perla de gran precio. Todo lo que era antes es pura
basura. Tengo a Cristo. Era grande la tierra. Y aconteció
cuando acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto y les
dijo su padre volver y comprar para nosotros un poco de alimento.
No van a tener alí. No van a tener alí. hasta que
una vez más vengan a la presencia, a la presencia del que está sentado
sobre el trono, José, o el caso de un pecador,
Cristo Jesús. Bueno, podemos ver también que
José y sus hermanos, aun así, con todo esto, seguían teniendo
este espíritu de autojustificación, este espíritu legal. Vean lo
que dice el versículo 11. Entonces Israel a su padre le
respondió, es 43, 11. Entonces Israel a su padre respondió,
pues que es así hacerlo, tomar de lo mejor de la tierra en vuestros
sacros, Y llevar aquel varón un presente, un poco de bálsamo,
un poco de miel, aromas, y mira, nueces y almenzas. Versículo
15 dice, entonces tomaron aquel varón, es el presente, y tomaron
a su hermano, le sumaron doble cantidad de dinero y a Benjamín,
y se levantaron, y descendieron a Egipto, y se presentaron delante
de José. Esto es muy semejante también
a una alma, una alma que empieza a buscar a Dios. Está inquieto
en la conciencia, más y más se da cuenta de la vanidad de todas
las cosas de este mundo. Y entonces comienza el pecador
a tratar de hacer más, a tratar de doblar sus esfuerzos, trata
de cambiar su cuerpo, dejar de hacer unas cosas que son malas,
voy a cambiar unos vicios, voy a empezar a hacer unas cosas,
deja unas cosas, hace otras. Estos hermanos no conocían a
José. Y el pueblo, los hombres no conocen
al Señor Jesucristo. Traten de traerle presente. ¿Qué
necesita el gobernador de Egipto con su miel y con sus mueces? ¿Qué necesita el gobernador de
Egipto con sus presentes de ellos? Él es el segundo en todo Egipto. ¿Qué necesita Dios de tus cosas? Dios no necesita nada de nosotros. no conocían a José y el pecador
no conoce, no conoce a Cristo. ¿Pero saben
qué dijo José en 43, 16? ¿Qué dijo él? Dice, y vio a José
a Benjamín con ellos y dijo al mayador de su casa, lleva a casa
a estos hombres, desgüeña una res y prepárala, pues estos hombres
comerán conmigo al mediodía. Y como Él preparó, Él prepara. Anda, lleva a estos hombres a
la casa porque ellos van a comer conmigo hoy. Ellos trataron de
traer presentes, pero Él dijo, ellos van a comer conmigo. Cristo llama a su pueblo. Dice,
vení, todo está preparado, todo está preparado. Él es el proveedor.
Su nombre es Jehová proveerá. El pecador es meramente el receptor. Una vez más entonces los hermanos
de José se hacen felices, están felices. Llegan allá al versículo
33 de 43 dice, Y se sentaron delante de él, y el mayor conforme
a su primitura, y el menor conforme a su menor edad. Y estaban aquellos
hombres atónitos, mirándose uno al otro, y José tomó viandas
de delante de sí para ellos, mas la porción de benjamín era
cinco veces mayor que cualquiera de ellos, y bebieron y se alegraron
con él. Todavía no han sido delatados,
no había sido revelado su pecado. Todavía no tenían relación con
José, no habían sido reconciliados, pero ya estaban mejor. ya estaban
ellos alegrándose. La única alegría verdadera es
estar reconciliado con Dios. Y la única manera de estar reconciliado
con Dios es creer a Dios, creer venir al Señor Jesucristo. Ese
es el mensaje que nosotros decimos. Dios ha hecho todas las cosas.
Nos ha encomendado, dice ya en 2 Corintios capítulo 5, Ese es
el ministerio que nosotros tenemos Dios ha preparado todas las cosas
2 Corintios capítulo 5 Dice el
versículo 17 De a modo que si alguna está en Cristo Nueva criatura
es Las cosas viejas pasaron y aquí todas son hechas nuevas Y todo
esto Todo esto proviene de Dios. Todo en la vida de uno en un
poco. Estoy hablando de... Sabían que todas las cosas ayudan
bien a los que aman a Dios, a los que conforman su propósito, son
llamados. Todas las cosas ayudan bien aún
en sus días de incredulidad. Aún en sus días de rebelión.
Él está dando gracia. Gracias. Protegiendo, cuidando,
poniendo muros. de protección. De tal manera
que nada puede dañar uno de los suyos. Va a venir el día en que
Él los va a traer al pólvoro y se van a manifestar a ellos
y van a ser reconciliados. Pero Él va a tratar con ellos,
va a mostrarles lo que son. Dice, todo esto proviene de Dios
quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos
dio el ministerio de la reconciliación que Dios estaba en Cristo reconciliando
consigo al mundo, no tomándolos en cuenta los hombres sus pecados.
Y nos encargó a nosotros la palabra de reconciliación, así que somos
embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio
de nosotros, o rogamos en nombre de Cristo, reconciliamos con
Dios, creen a Dios, creen en el Señor Jesucristo. La autogusticia del hombre son
armas en contra de Dios, armas en contra de Cristo. Robaría
la gloria que únicamente es debida al Señor Jesucristo. Roban la
gloria. ¿Crees que Dios va a permitir?
Él dijo, yo no voy a compartir mi gloria con nadie. Él va a recibir toda la honra
y la gloria. Bueno. se hicieron gozosos, muchas
personas cuando oyen el Evangelio son como esas personas que digo
el Señor Jesucristo, son sembrados entre piedras y al momento brotan
y están muy gozosos pero cuando viene la prueba, cuando viene
el sol se apagan. Pero aquí como vemos en nuestro
texto, en Génesis 44, ahora Génesis 44, 1 y 2, José está determinado
que él les va a sacar de su boca, él les va a sacar de su boca
la confesión. Nosotros vamos a hablar de nuestra
boca, lo que somos, adiós. Mandó José al mayordomo de su
casa diciendo, llena de alimento los costales de estos varones,
cuanto puedan llevar. Y pon el dinero cada uno en la
boca de su costal. Y pondrás mi copa, la copa de
plata, en la boca de mi costal del morror con el dinero de su
trigo. Y él hizo como dijo José. No va a haber comunión, no va
a haber felicidad hasta que ellos confiesen, hasta que ellos reconozcan,
hasta que sea declarado eso. Y eso es lo que
José está haciendo. Él va a traer felicidad y comunión
entre sus hermanos, pero ellos tienen que reconocer lo que hicieron. Dios va a traer a Su pueblo a
comunión con Él mismo. Nuestra comunión es con el Padre
y con el Señor Jesucristo. Pero nuestra comunión con Él
es como pecadores. ¿Les parece? Vean lo que dice
el primer de Juan. El momento que una persona se
diga ser más santo que otro, hay pleito. ¿Verdad? El momento que una persona
se diga ser más santo que otro, hay pleito. Pero si tú dices
que eres el más vil pecador, y yo digo que yo soy el más vil
pecador, no hay pleito. No hay pleito. Dice allá en primera
de Juan, Lo que hemos visto y oído estos
anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con
nosotros, y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre
y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas es que escribimos
para que vuestro gozo sea cumplido. Sigue leyendo. Este es el mensaje
que hemos oído de él. Y os anunciamos, Dios es Dios. Dios es santo. Dios es justo. y no hay ningunas tinieblas en
Él. Has oído que hay luz y hay tinieblas
y hay sombra, gris, no hay gris con Dios, no hay ningunas tinieblas
con Dios. Si decimos que tenemos comunión
con Él, no es lo que decimos, es lo que decimos. Si decimos si no practicamos la verdad.
Andar en tinieblas es andar en un camino que no sea Cristo Jesús,
Cristo Jesús es el camino, Cristo Jesús es la luz, yo soy la luz
del mundo. Andar, tratar de venir a Dios
por obras es tinieblas, tratar de venir a Dios por otro camino
que no sea únicamente por su sacrificio, por su justicia,
por la fe en Él, por la fe de Él, por la gracia de Dios, es
timidez. Si decimos que tenemos comunión
con Él y estamos andando de otra manera, mentimos y no practicamos
la verdad, pero si andamos en luz como Él está en luz, tenemos
comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo, Su Hijo,
nos limpia de todo pecado. si confesamos, tenemos comunión unos con otros
y la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. Así es
que nuestra comunión es con el Señor Jesucristo, es con Dios,
con Dios el Padre, Estos tres son uno, Dios el Padre,
Dios el Espíritu Santo. Pero nuestra relación con Dios
es de pecadores necesitados de un Salvador. Y la relación de
Él con nosotros es de Salvador, de pecadores. Bueno, por fin vemos allá. Los hermanos de José tenían que
tomar su lugar delante de José. José les dijo a su a su ah dice
el versículo cuatro había habiendo ellos salido de la ciudad de la que aún no se habían alejado
dijo José a su mayor tema levante y sigue a estos hombres cuando
los alcances diles ¿Por qué habéis vuelto mal por bien? ¿Por qué
habéis robado la copa de plata? Mi copa de plata Dios puso esta
copa de en el saco de Benjamín. Y apenas
habían salido y fueron, ¿por qué hiciste esto? Y les voy a
contar para hacerlo más corto. Ellos dijeron, no lo hemos hecho,
no lo hemos hecho. Y bajaron sus sacos y empezaron
a revisar cada saco. Y llegaron al saco de Benjamín
y ahí estaba la copa. Y ellos dijeron allá versículo
9, aquel de tus siervos en quien fuera hallada la copa, que muera,
y aún nosotros seremos siervos de mi Señor. Donde quiera que
haya la copa, que muera, y nosotros seremos tus siervos. Y él dijo,
también ahora sea conforme a vuestras palabras, aquel en quien haya
será mi siervo, y vosotros seréis sin culpa. Donde haya ido la
copa, ese va a ser mi siervo, y los demás sin culpa. Bueno,
ya saben la historia, y lo hallaron en el saco de Benjamín. Y todos
los hermanos se rasgaron el vestido. Se rasgaron el vestido y regresaron
todos, y ahí ahora están delante de José. Ahora, el Espíritu Santo trae a los
pecadores a la presencia del Señor Jesucristo, reconociendo
que son pecadores. Note lo que dijo Judá, Dios ha hallado la maldad de
tus siervos. Dios ha descubierto la maldad de tus siervos. He
aquí nosotros somos siervos de mi Señor, nosotros y también
aquel cuyo poder fue hallado a la copa. estaba la copa y entonces fue
entonces que José dijo a Judá dijo Judá dijo Judá a nosotros yo salí
por este confiador 32 ok aquí está hablando Buda a José y Buda
no sabía que era Pero él le dijo, le estaba diciendo, versículo 27. Entonces tu siervo
mi padre nos dijo, vosotros sabéis que dos hijos me dio a luz mi
mujer, a José y a Benjamín. Y el uno salió de mi presencia
y pienso de cierto que fue despedazado y hasta ahora no lo he visto.
Y si tomares también a este de delante de mí y le acontece algún
desastre, haréis de ceder mis canas con dolor al cielo. Ahora pues, cuando vuelva yo
a tu siervo, a mi padre, si el joven no va conmigo, Como su
vida está ligada a la vida de Él, sucederá que cuando no vea
al joven morirá, y tus siervos harán descender las canas de
tu siervo, nuestro Padre, cuando lo haga el Señor. Como tu siervo
salió por fiador del joven con mi Padre, diciendo, si no te
lo vuelvo a traer, entonces yo seré culpable ante mi Padre para
siempre. con sus hermanos, porque cómo
volveré yo a mi padre sin el joven. No podré por no ver el
mal que sobrevivirá mi padre. Judá le digo, yo salí por fiador. Yo salí por fiador del joven. O Judá le está diciendo,
tómame a mí en lugar de ven a mí. Porque yo hice juramento, yo
dije a mi Padre, dame a mí al joven y yo me hago responsable
por él. Y si yo no te lo vuelvo a traer,
yo voy a llevar la culpa para siempre. Es algo demasiado precioso para
mí, pero es exactamente lo que hizo nuestro Señor Jesucristo. representa al Señor Jesucristo. Él es el león de la tribu de
Judá. Cuando Dios el Padre envió a
su Hijo al mundo a hacer esta salvación, cuando Él dio en las
manos del Hijo, todos, como le has dado por testar para que
dé vida eterna a todos los que le diste, Dios el Padre entregó
a las manos del Señor Jesucristo a todo su pueblo escondido, amado
desde antes de la fundación del mundo. Y el Señor Jesucristo,
oigan esto, Él es responsable delante de Dios su Padre de traer
a todos y cada uno a la gloria. Y si Él no una manera de hablar que es imposible. Pero la verdad es esta, la gloria
de Dios está en juego. No lo digo como si pudiera fallar,
porque no puede fallar, pero este es el asunto. Esa es la
realidad, que Él no puede fallar. Toda potestad es dada en el cielo
y la tierra. Él tiene toda autoridad. no está
frustrado el Señor Jesucristo. Si uno, si uno por el cual Cristo
no murió, el Señor Jesucristo tendría que colgar su cabeza
en vergüenza toda la eternidad porque perdió uno y ahí está
ya en el infierno con Satanás. Hoy en la blasfemia podría, es
por eso lo digo a manera de que se sepa que aquellas personas
que dicen que Cristo murió por todo el mundo y luego no todo
el mundo es salvo, eso es una blasfemia. Lo presenta de tal manera que
Satanás está riendo del Señor de señores, dice aquí moriste
por este, yo lo tengo acá. Pueden imaginarse que el Rey
de reyes, el Señor de señores está colgando su cabeza en vergüenza
diciendo Yo llevo la culpa para siempre. No, esto no es el Dios
de la Biblia. El Dios de la Biblia es exaltado,
glorioso. Nadie puede detenerle la mano
a él. Nadie puede detenerle la mano
a él. Él dijo, si no te lo traen otra vez, yo llevo la culpa para
siempre. Y luego, por fin, cuando él confesó,
inmediatamente, Y así de cerca. No debe pensar la persona. Cuando
oye el Evangelio, el hombre siempre pone obstáculos en su cabeza.
Tengo que hacer esto, tengo que hacer otro. Cuando el apóstol
Pablo describe la fe que nosotros predicamos en Romanos capítulo
10, dice, no digas en tu corazón esto. No digas que tienes que
subir al cielo. Esto es para descender a Cristo.
No digas que él tiene que descender al abismo para resucitar a Cristo. No digas nada en tu corazón.
Este es el mensaje que nosotros predicamos. Cerca de ti. ¿Qué
tan cerca? El momento, el momento que el
pecador es traído a decir, perdóname, yo soy el pecador. En ese momento,
él está listo. Ese hijo pródigo no podía terminar
de decir todo. Él hizo su plan de qué es lo
que él iba a decir. Padre, no soy digno de ser llamado
tu hijo, hazme como el Dios. Cuando apenas dijo padre, no
soy digno. Lo abrazó y dijo esto. Amén, amén. Así de cerca. Así de cerca. Ya no podía ya
José contenerse delante de todos, estaban a lado suyo y clamó. Hacer salir de mi presencia a
todos, y no quedó nadie con él al darse a conocer a José Jesús.
Amado, aquí hay algo muy precioso. Cuando el Señor Jesucristo se
da a conocer a los suyos, no hay nadie en medio. No hay un
sacerdote en medio que te esté dirigiendo. No hay ningún predicador
en frente que te esté dirigiendo. Este es el asunto del tren. El
Salvador y uno de los suyos. No quedó ninguno y Él se manifestó
ahí. Se manifestó ahí. Se manifestó
ahí. Yo soy José. Yo soy José. No temes. Qué precioso. Así también el
Señor Jesucristo, cuando Él se manifiesta a Su pueblo, Él dice,
no temes. Bueno, gracias a todos.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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