Bootstrap
Cody Groover

Padre de familia

Matthew 13:51-52
Cody Groover October, 18 2015 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover October, 18 2015

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Hermanos, pido que abran sus
Biblias conmigo en esta mañana al libro de Mateo capítulo trece. Mateo capítulo trece. Versículos cincuenta y uno y
cincuenta y dos es donde está nuestro texto en esta mañana.
Jesús les dijo El Señor Jesucristo les había
estado hablando estas cosas en parábolas. Y el Señor Jesucristo
dijo, a ustedes les es dado saber el misterio de los reinos de
los cielos. Y el Señor Jesucristo dijo, entonces, ¿habéis entendido
todas estas cosas? Ellos respondieron, sí, Señor. Sí, Señor. Él les dijo entonces,
por eso todo escriba. Esta palabra aquí, escriba, no
es como los escribas y fariseos. La palabra aquí es una persona
enseñada. Una persona capacitada para enseñar. Una persona docta. Escriba docto. Dice, por eso todo escriba doctor,
toda persona que ha sido enseñado en el reino de los cielos. Es
semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas
y cosas viejas. Nos dice aquí el Señor Jesucristo
que cada persona que ha sido enseñado en el reino de los cielos
es una persona como un padre de familia, un padre de familia. ¿Qué es un padre de familia?
Un padre de familia es una persona responsable por algunas cosas,
o mejor dicho, responsable por unas personas. Un padre de familia
es una persona responsable por personas. Como padre de familia,
yo soy responsable por mi familia. Como padre de familia, tú eres
responsable de tu familia. El que es enseñado es como padre
de familia que saca tesoro. Saca tesoro. No lo esconde como
debajo de una cama, como un tacaño, guardándolo para sí mismo, sino
que saca de su tesoro. saca cosas nuevas y cosas viejas. Está hablando el Señor Jesucristo
a sus discípulos, a nosotros. Y tú eres, has sido enseñado
en el reino de los cielos. Está hablando a cada uno de nosotros.
Primero confirmando, ¿has entendido estas cosas? ¿Has entendido las
cosas que ha estado hablando aquí en este pasaje? Ahora, el
Señor Jesucristo no estaba tratando de informarse. No estaba tratando
de informarse si ellos entendieron o que no entendieron. Él sabía
exactamente qué es lo que habían entendido, qué es lo que no habían
entendido y por qué no lo habían entendido. Él sabía, él sabe
exactamente lo que cada uno de nosotros entiende y lo que no
entiende. Porque Él es el que nos abre
el entendimiento. Él es el que nos abre el entendimiento
para conocer las cosas que el Señor Jesucristo nos ha dado,
Dios nos ha dado. Él sabía lo que entendían, Él
sabía lo que no habían entendido. Ahora, Él sabe lo que nosotros
entienden, si entendemos. Él nos abre el entendimiento
para comprender las Escrituras. Él sabe por qué no entendemos
lo que no entendemos. Ahora, cuando ellos respondieron
al Señor Jesucristo, sí, Señor. Sí, Señor. Yo les creo. Yo creo que ellos dijeron la
verdad. Entendemos. Sabemos que entendemos
en parte, conocemos en parte, pero lo que entiendes lo entiendes.
Lo que entiendes lo entiendes. ¿Entiendes la verdad de Dios? Si has sido enseñado por Dios. Y todo hijo de Dios ha sido enseñado
por Dios. Entiendes la verdad de Dios. Sabes quien es Dios. Entonces
el Señor Jesucristo después de que les pregunta ¿Entiendes?
¿Entiendes estas cosas? Ellos respondieron sí Señor y
les dijo por esto todo escriba. que es enseñado todo escriba
docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia
entonces el señor Jesucristo describe a todos aquellos que
han entendido alguien dirá bueno yo no soy maestro yo no soy maestro
yo no estoy capacitado para enseñar si sabes entonces estás capacitado
si sabes Si yo sé, entonces estoy capacitado. Si he sido enseñado,
entonces tengo algo que decir. Te ha sido dado saber los misterios
del reino de los cielos. No todas las personas tienen
el don de poder pararse y hablar delante de muchas personas. Si
me hubieras preguntado cuando yo era niño, tú vas a ser predicador,
te hubieras dicho, estás loco. Es un don, un don de Dios. No
todos están capacitados para pararse delante de los hombres
y hablar. Pero todo el que sabe es un maestro. Usted puede hablar de lo que
sabe. Si tú sabes algo, puedes hablar
de algo. Aún en las cosas terrestres,
te das cuenta de esto. Si tú sabes algo, aún en las
cosas materiales, las cosas terrenales, si tú sabes algo, Tardo o temprano
se lo vas a decir a alguien. ¿No es así? Va a salir el tema
y tú vas a decir esto es lo que yo sé. Vas a decir lo que sabes. Tardo o temprano, en algún lugar
vas a decir. Y si conoces a Dios, si conoces
a Dios, vas a hablar. Vas a hablar la verdad. Tienes
que decir la verdad como acabamos de leer allá en segundo de corintios
si ustedes regresan allá en segundo de corintios capítulo cuatro
donde el apóstol dijo esto teniendo nosotros teniendo el mismo espíritu
de fe quien te dio la fe es don de dios la fe no es ignorante
la fe conoce Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos
ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero. Y estamos
en el verdadero en Jesucristo. Este es el verdadero Dios. Este
es el verdadero Dios y la vida eterna. Sabemos esto. Dice, pero
teniendo el mismo espíritu, versículo 13, 2 Corintios 4, 13, conforme
a lo que está escrito, creí, por lo cual hablé. creí, por
lo cual hablé. Nosotros también creemos, por
lo cual también hablamos. Hablamos. Si tú sabes algo, vas
a hablar en las cosas materiales, vas a decir lo que sabes. Y si
conoces a Dios, vas a hablar de Dios. Primeramente, quiero
que veamos qué es ser instruido o qué es ser enseñado en el reino
de los cielos. Esto va a ser como un repaso
de las parábolas que hemos visto, que es ser enseñado en el reino
de los cielos. Acaba de enseñar el Señor Jesucristo
que es el reino de los cielos, de esto está hablando, es semejante
a esto, es semejante a esto, dijo el Señor Jesucristo. nos
dice en versículo siete que él enseñó, él les enseñó estas cosas,
perdón, dije versículo siete, pero en versículo nueve él enseñó
estas cosas y dijo, el que tiene oídos para oír, oiga, oiga, has
oído, has oído al hijo de Dios, has oído la palabra de Dios,
el que tiene oído, oiga, no todos tienen oído, habían algunos que
no podían oír. Había algunos que oían al Señor
Jesucristo, pero no podían entender. Como dice allá en Mateo capítulo
13, versículo 13, por eso les hablo por palabras para que viendo
no vean, viendo, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entiendan. De manera que se cumple en ellos
la profecía de Isaías que dijo, de oído oiréis y no entenderéis,
y viendo veréis y no percibiréis. Pero el que tenga oído para oír,
oiga, oiga. Así que ser instruido en el reino
de Dios es un don. Primeramente, ser instruido en
el reino de Dios es don. Si tú conoces a Dios, dices,
bueno, yo conozco a Dios. Yo conozco al Señor Jesucristo.
Sabes que es don de Dios. Es don de Dios. Y tienes que
decir, como todos aquí, como todo ser humano aquí, tienes
que decir, no lo conozco como debiera conocerlo. Y tienes que
decir, no lo conozco como quisiera conocerlo. Pero por la gracia
de Dios, yo lo conozco. Como dijo el apóstol Pedro, nosotros
hemos creído y sabemos que tú eres el hijo de Dios. Tú eres
el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Yo sé quién es Dios. ¿Conoces
tú a Dios? Yo sé primeramente que Dios es
soberano. Tú conoces a Dios, conoces que
Dios es soberano. Tú conoces que Dios es santo. Conoces al Dios vivo y verdadero
que es distinto al Dios que es presentado en este mundo religioso. Es diferente. El Dios que es
proclamado de muchos, diría yo, la mayoría de los púlpitos en
este mundo, no es el Dios vivo y verdadero. Yo sé cómo Dios
salva a pecadores. Lo sabes. Sabes cómo Dios salva
a pecadores. Dios te ha enseñado. Dios te
ha capacitado. Dios te ha enseñado esto. Te
ha dado a ti este don. Y el señor entonces les está
preguntando, ¿entienden esas cosas? Y ellos dijeron, sí, señor.
Y si tú has contestado en tu mente, sí, señor, yo entiendo. Entonces, por la gracia de Dios,
tú has sido enseñado. Gracias a Dios, debemos darle
gracias a Dios. Gracias, señor, por haberme enseñado. Gracias por no dejarme en las
tinieblas. Como dice otra vez allá en Segunda
de Corintios, Según de Corintios capítulo 4. Voy a referir a este
texto en varias ocasiones. Pero si nuestro evangelio está
un encubierto entre los que se pierden, está encubierto. El evangelio no ha sido encubierto,
ha sido revelado. Es revelación de Dios. Y tenemos
que dar gracias a Dios. Gracias, Dios. Porque sabemos
que como salva, sabemos quien eres, conocemos quien eres, el
Dios vivo y verdadero. Sabemos como puede ser justo
y justificar al pecador. No porque somos más inteligentes,
no porque somos más listos, sino porque Dios nos reveló. Dijo
el Señor Jesucristo a Pedro, bienaventurado eres, bendito
de Dios eres. No te lo reveló carne ni sangre,
ni el nuestro, ni la carne de ningún otro hombre. No te lo
reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Dios lo revela. El Señor Jesucristo
dijo en Mateo capítulo 11, versículo 25. Respondió el Señor Jesucristo,
dijo te alabo Padre, te doy gracias Padre. Porque escondiste, te
doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque
escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos y
la revelaste. Esta es la palabra, la revelaste
a los niños. Hay que darle gracias a Dios. Si una persona conoce a Dios,
debemos dar gracias a Dios. porque él es el que se ha revelado
a esa persona. Así que habiendo sido bendecidos
por Dios para poder oír el evangelio, para poder recibir el evangelio,
ellos fueron entonces instruidos en el reino de los cielos. Ellos sabían o conocían lo que
los religiosos. Tú conoces y tú sabes lo que
los religiosos de este mundo no conocen. Tú sabes esto. Tú sabes que lo que los religiosos
conocen no conocen la verdad. Tienen mucho conocimiento pero
no es conforme a la ciencia. El apóstol Pablo dijo yo les
doy testimonio que tienen celo de Dios pero no conforme a la
ciencia, no conforme al conocimiento porque ignorando la justicia
de Dios están procurando establecer la suya propia y no se han sujetado
a la justicia de Dios que es en Cristo, eso es porque Cristo
es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. Sabemos
esto, hablando aquí en el contexto, sabemos esto, que el reino de
Dios no es una contingencia de Dios. No es el intento de Dios
de tratar de salvar al mundo. Sabemos esto. Que Dios no está
tratando de hacer algo. Dios no trata de hacer algo. Él hace. Él hace. El Hijo de Dios, nos dice la
Palabra de Dios, es como un padre de familia. Quieren verlo allá
en Mateo capítulo 13. El Señor Jesucristo se refirió
a sí mismo como padre de familia en el versículo 27. Vinieron
entonces los siervos del padre de familia y dijeron, Señor,
¿no has sembrado buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues,
tiene la cizaña? ¿No sembraste el evangelio, la
buena palabra en el campo, tu mundo? ¿Cómo es que tienes cizaña?
¿Cómo es que hay aquellos que son sembrados, están en la iglesia,
pero no son verdaderos creyentes? El Señor Jesucristo se comparó
entonces como padre de familia. Nuestro Señor Jesucristo es un
padre de familia que siembra su buena semilla en su campo. Es un trabajo que él ha hecho
con propósito. Cuando tú siembras una semilla,
lo haces a propósito, ¿no? Por accidente salí y sembré una
milpa. Nadie diría eso, ¿verdad? Salís
de tu casa con la semilla en tu bolsa a propósito a sembrar
tu milpa. Pero así es como hablan los hombres
religiosos de Dios, como si todo está siendo un accidente. La siembra de Dios, el Padre,
la siembra del Señor Jesucristo es una siembra con propósito.
No está tratando de hacer nada. Siembra la buena semilla en su
campo. Es un trabajo con propósito. Algo que trae un resultado inevitable. El Señor Jesucristo, tú sabes
esto, Él vino a cumplir la obra que Dios el Padre le dio. Él
la cumplió. Es una tarea consumada. Él vino
para hacerla. Él no vino para hacer el intento
de salvar a un pueblo. Él vino para salvar. Llamará
su nombre Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. No para hacer que la salvación
sea una posibilidad o como dicen un chance. Dios tiene que darle
chance a todos. Es mentira. Si Dios te da chance
a ti, nadie va a ser salvo. Él vino para salvar a su pueblo
de sus pecados. No vas a encontrar ese lenguaje
en ningún lugar sino en los púlpitos de aquellas personas que son
herejes. Hablando de la salvación como una posibilidad. Esto no
está en la palabra de Dios. Él vino a cumplir, a acabar la
obra que Dios, el Padre, le dio. Y habiendo cumplido esta tarea,
él está sentado a la diestra de la Majestad en las alturas,
esperando que sus enemigos sean puestos por detrás de sus pies.
Él dijo esto de su tarea. Es perfecto. Es consumado. Es completo. Y su trabajo es
inevitable. Nosotros ¿Cómo somos como el
Señor Jesucristo? Es decir, somos padres de familia. Eso es lo que dice nuestro Señor
Jesucristo. Toda persona que ha sido enseñado en el reino
de los cielos es como un padre de familia. Nosotros somos como
padres de familia y somos como el Señor Jesucristo en este sentido. Nosotros estamos haciendo lo
que Él hizo. Nosotros, su pueblo, los que
hemos sido enseñados por Dios, estamos haciendo lo que Él hizo.
Estamos sembrando la misma semilla. La semilla que Él salió a sembrar,
nosotros estamos sembrando. No estamos hablando nuestra propia
palabra, no nos predicamos a nosotros mismos, dijo el apóstol Pablo,
sino a Jesucristo. ¿Nosotros qué somos? Ciervos,
por amor de Jesucristo, por amor de vosotros. Estamos sembrando
la misma semilla. Y dijo el Señor Jesucristo, así
como el Padre me envió a mí, así también les envío a ustedes.
Id y predicar el Evangelio, siembren la semilla a toda criatura. El que creyera y fuera bautizado
será salvo. Yo soy padre de familia, él es
el padre de familia y nosotros somos padres de familia. Entiendenlo. Ahora bien, si yo siembro, En
mi siembra, yo salgo a sembrar mi calabaza, mi tomate, mi chile. Un hermano me regaló una planta
de chile habanero. Y me estaba diciendo que, y es
verdad, hay veces siembras la semilla y no sale. O sale y no
produce. Hay veces siembras y produce.
Pero tú no tienes control de eso. A veces sale el sembrador
al campo, siembra su calabaza y dice, pero eso no está garantizado.
Pero saben que la obra del Señor Jesucristo es garantizado, siempre
va a producir. Mi plantel no es lo mismo que
el plantillo del Señor Jesucristo. Quiero recordarles lo que dijo
el Señor Jesucristo acerca de su plantillo, acerca de su palabra,
acerca de su siembra. Él es padre de familia. Vean
Isaías capítulo cincuenta y cinco. Sabemos que la semilla es su
palabra. Su palabra que Él predica, que Él salió de su boca. Y dice
en Isaías cincuenta y cinco, diez. Porque como desciende de los
cielos la lluvia y la nieve y no vuelve allá sino que riega la
tierra y hace germinar y producir y da semilla al que quiembra
y para el que come. Así será mi palabra que sale
de mi boca, no volverá a mi vacía, sino que hará todo lo que yo
quiero y será prosperada en aquello para cual yo le envié. Él siempre
va a tener su fruto. Él siempre tiene su fruto. Él
es el que la hace producir. Él es el que la hace producir.
Nosotros sembramos. Pablo dijo yo sembré, Apolo regó,
pero quien da el crecimiento, quien da vida es el Señor. El
Señor es el que da la vida. Eso es lo que nos está diciendo. Él hace germinar la semilla. Siempre es exitoso. Gracias sean
dadas a Dios que nos lleva siempre en triunfo, dice la palabra de
Dios. Ahora, escuchen, hablamos de este texto aquí en Isaías,
capítulo 10. Isaías, perdón, 55. Como desciende
de los cielos la lluvia y la nieve y no vuelve allá, sino
que riega la tierra y la hace germinar y producir y da semilla
al que siembra y para el que come. Así será mi palabra que
sale de mi boca. No volverá a mi vacía, sino que
hará todo lo que quiero. Si fuera lo que él quiere, salvar
a todo el mundo, todo el mundo sería salvo. ¿No es verdad? Si
Él quiere que todo el mundo sería salvo, ¿alguien puede impedirlo?
Él es Dios soberano. Hace todo lo que Él quiere. Hace
todo lo que Él quiere. Si fuera su propósito que todo
el mundo sería salvo, todo el mundo sería salvo. Pero, ¿cuál
es el propósito por el cual ha enviado el Evangelio? Bueno,
en el fin del mundo vamos a saber quiénes son los que él vino a
salvar. Todos aquellos que él tuvo el
propósito de salvar. Entretanto, que viene el fin
del mundo, nosotros seguimos sembrando, seguimos buscando.
Seguimos saliendo a sembrar la semilla. Él sigue enviando su
palabra. Y esa palabra no regresará a
él vacía, sino que hará todo lo que quiere. Eso es lo que
nosotros estamos haciendo. hasta que venga el Señor Jesucristo.
Él nos dijo de estar ocupados en esto, de predicar la palabra. Y el Señor nos utiliza a nosotros,
esta congregación, para salir y sembrar la semilla. Y el Señor Jesucristo dijo en la
exposición allá en Mateo capítulo 13, en la exposición de esa parábola,
Él dijo que cuando venga el fin, entonces los justos Aquellos
por los cuales Él vino a salvar, aquellos a quienes Él vino a
salvar, los justos resplandecerán, dice versículo 43, como el sol
en el reino de su Padre, el que tiene oídos para oír, oiga. El
que tiene oídos para oír. El reino del Padre, del que estamos
hablando, es el reino de Dios. El Señor Jesucristo es el Padre
de familia, y nosotros somos padres de familia. Y el Señor
Jesucristo dijo, todo lo que el Padre me da, vendrá a mí y
al que a mí viene no le echo fuera. Sabemos, sabemos que hay
personas que van a ser reprobadas. Sabemos que hay los reprobos.
Sabemos porque somos instruidos en el reino de los cielos. Sabemos
que personas van a oír el evangelio y no van a creer. Eso es lo que
nos dice el Señor Jesucristo. Nos dice en esta parábola de
la cizaña que Satanás también siembra su cizaña, el enemigo
siembra su cizaña. Y nos dice a nosotros que no
somos capaces nosotros, no tenemos la capacidad de entrar allá y
tratar de hacer división. No tenemos el derecho, no tenemos
la capacidad, no tenemos nada que estar haciendo, metiéndonos
allá, tratando de arrancar a personas. de la iglesia del Señor Jesucristo. No podemos distinguirlos. Si
no fuera por nosotros, arrancaríamos a Saulo de Tarso. Arrancaríamos
a David, el rey. Ya sea que si lo ves en el tiempo
inoportuno o inoportuno, como lo quieras ver en tiempo de su
vida, ahí lo arrancaríamos. Y tarde o temprano arrancaríamos
a todos. Porque no somos misericordiosos
como el Señor Jesucristo es misericordioso. Con amor eterno te he amado,
por tanto te prolongué mi misericordia. El pueblo de Dios que cree en
el Señor Jesucristo es pecador y necesitado de misericordia
cada mañana. Gracias sean dadas a Dios, sus
misericordios son nuevas cada mañana, cada mañana. Y el Señor
Jesucristo dijo, yo les envío como ovejas en medio del lobo,
sed pues prudentes como serpientes y sencillos como palomas, en
Mateo 10, 16. Así sabemos, así es que sabemos
que hay un enemigo. Estamos vigilando contra el enemigo,
pero vamos esparciendo la semilla por todas partes, sabiendo que
todo va, no todo va a echar raíz. No todo va a echar raíz. Sabemos que el reino de Cristo
sembrado su semilla va a prosperar en todo lo que Él lo envía. Nos
dice 2 Corintios capítulo 2, 2 Corintios 2, 14. El apóstol Pablo da gracias a
Dios y nosotros damos gracias a Dios. Como dice aquí en 2 Corintios
capítulo 2, versículo 14. Mas a Dios gracias. El cual nos lleva a los padres
de familia. Vamos a ver que esto incluye
a cada creyente. A cada uno que ha sido enseñado
por Dios. En la gracia de Dios, el reino
de Dios. Mas a Dios gracias el cual nos
lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús y por medio de nosotros
manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. porque para
Dios somos grato Lord de Cristo en los que se salvan y en los
que se pierden. A Dios somos grato Lord. Cuando
hablamos de Cristo Jesús, grato Lord, agrada a Dios. Solamente
el sacrificio del Señor Jesucristo agrada a Dios. Solamente en el
sacrificio del Señor Jesucristo la ley de Dios está honrada. Dios puede ser justo y justificar
a un pecador. El Evangelio de Cristo Jesús
es lo que honra al Señor, es a Dios. Honra a Dios, glorifica
a Dios. Y cuando predicamos a Cristo
Jesús, somos el orgato de Cristo a toda persona. Pero sabemos
que no toda persona lo recibe como orgato. Porque para Dios somos grato
olor de Cristo en los que se salvan y en los que se pierden.
Esto es ciertamente dolor de muerte para muerte. Es decir,
en los que se pierden, cuando hablas de Cristo, no lo soportan,
les huele a muerte. Y les huele a muerte porque están
oliendo su propia muerte. Están oliendo su propia boca.
Están oliendo su propia, la putridez que sale de su propio corazón.
es por eso que no aguantan a Cristo. Pero dice aquí, y aquello es
olor de vida para vida en los que se salvan. En los que se
salvan es olor de vida porque hay vida, hay vida. Y para esto, cosas, ¿quién es
suficiente? No somos competentes en nosotros
mismos, pero Cristo es el que nos hace competentes. Tenemos
confianza en su propósito. Tenemos confianza que su palabra
no va a regresar al vacío. Él va a hacer su propósito. Él
va a llamar a su pueblo. Él va atraer a su pueblo, pero
cuando vamos predicando, otra vez en nuestro texto, sabemos
porque hemos sido enseñados en el reino de los cielos, que cuando
vamos predicando, ahora estoy en en capítulo trece, versículo
uno, al versículo nueve, sabemos que cuando vamos predicando,
algunos van a caer entre espinos, algunos van a caer junto al camino,
a unos van, unos va, algunos va a caer como entre piedras, pero vamos predicando, es decir,
vamos advirtiendo. La palabra de Dios es advertencia. Ten cuidado como oyes. Ten cuidado
como oyes. Si una persona oye como un pecador
necesitado, ¿saben qué va a encontrar? A un salvador que salva a pecadores
necesitados. Si una persona oye como un crítico,
esta persona no va a recibir. Si esa persona está llena, no
le puedes meter más a esa cubeta. Pero si una persona está vacía,
una persona está necesitada de misericordia, esa persona va
a hallar a un Salvador misericordioso. Advertimos a las personas, y
es lo que dijo el Señor Jesucristo. Dice, versículo 10, entonces, acercando
a los discípulos, dijeron, ¿por qué les hablas en parábolas?
Respondiendo, les dijo, porque a vosotros os es dado saber los
misterios del reino de los cielos, más a ellos no les es dado. Ya
les dije esto, pero voy a repetirlo. Ellos como los discípulos, ellos
sabían que ahí estaban los maestros, los escribas y los fariseos,
y estaban entre el público. Y el Señor Jesucristo les estaba
hablando a ellos como niños. Y ellos dijeron, no sabes que
esto les ofende, háblales a su nivel. Háblales conforme a su
estatura, a su educación. Y el Señor Jesucristo les dijo,
no te preocupes por ellos, no les estoy hablando a ellos. Está hablando a sus hijos, está
hablando a niños. A ellos no les es dado, a vosotros
les es dado. Dice, porque cualquiera que tiene
se le dará y tendrá más, pero el que no tiene aún lo que tiene
le será quedado. La persona que tiene fe en el
Señor Jesucristo oye la verdad de Cristo Jesús y le va a ser
añadido la fe. La persona que cree en el Señor
Jesucristo, oye la palabra y va a ser confirmado, arraigado más
en Cristo. Pero la persona que no cree a
Cristo Jesús, no cree en la verdad de Dios, está lleno de sí mismo,
aún lo que tiene se le va a quitar. Esa esperanza falsa, esa esperanza
que tiene en otra cosa sus ídolos, sus imaginaciones, un día eso
le va a fallar, en el día del juicio. Por eso les hablo por
palabras. Tenemos confianza y a nosotros
se nos dice que nosotros tengamos cuidado y nosotros también advertimos
a las personas en Ezequiel capítulo treinta y tres. Ezequiel treinta
y tres versículos seis. Dice la palabra de Dios que si
nosotros nosotros somos atalayas Es aquí el 36. Un atalaya es
una persona que se para sobre el muro y vigila. 33.6. Pero si el atalaya viene a venir
la espada y no tocar la trompeta. Viene la espada de la justicia
de Dios. Viene la ira de Dios sobre este
mundo. Si la talaya viene, venir la
espada y no tocar la trompeta, el pueblo no se percibiera. Y
viendo la espada, hiere de él alguno. Este fue tomado por causa
de su pecado, pero demandaré su sangre de mano de la talaya. Nos libramos, nos libramos de
esta responsabilidad hablando la verdad. Sabemos que no todos, no todos, no todos
van a recibir la palabra de Dios. Pero nos toca a nosotros predicar
la verdad. Así que si entiendes estas cosas,
eres atalaya. En Hechos capítulo 13, en Hechos
capítulo 13, voy a tener que apurarme. Hechos capítulo 13. Está hablando de que si entiendes
estas cosas que tienen que ver con la justificación por la sangre
del Señor Jesucristo, la justificación de vuestros pecados, no por la
ley, sino por la obra terminada del Señor Jesucristo, su sangre.
En Hechos capítulo 13, versículo 38, dice, sabed pues esto, varones,
hermanos, que por medio de él, por medio de su obra, por medio
de su obediencia, obediencia activa, cuando él estableció
rectitud aquí en la tierra, él obedeció la santa ley de Dios
en todo punto, toda jota y tilde de la ley, por medio de él, por
medio de su sangre, su obediencia pasiva, cuando él se entregó
a la muerte, por medio de él, por medio de su obra se os anuncia
el perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la la
ley de Moisés no pudiste ser justificados en él es justificado
todo aquel que cree en Cristo Jesús es justificado así que
mira dice ten cuidado ten cuidado que esto no te suceda lo que
está dicho en los profetas que no menosprecies este evangelio
si menosprecias este evangelio estás tirando por la ventana,
por decir así, tu única misericordia. No hay salvación en ningún otro,
solamente en Cristo Jesús. Mira que no menosprecies, que
no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas. Mirad, oh menospreciadores y
asombrados, y desapareced, porque yo hago una obra en vuestros
días, obra que no creeréis si alguno os lo contare. No sea
dicho esto de vosotros, aunque te lo cuentan, aunque te lo dicen,
aunque te prediquen la verdad, no lo crees. No sea eso. No salga ninguna persona de este
edificio sin creer. No salga ninguna persona al oír
este mensaje por Internet que no crea. el evangelio del señor
Jesucristo. La persona que rehúsa creer está
rehusando su propia misericordia. No hay salvación en ninguno otro. ¿Qué va a hacer una persona que
no viene a Cristo? ¿Por qué una persona no viene
a Cristo? ¿Qué va a hacer que una persona,
advertimos a las personas, qué hace que la persona no venga
a Cristo Jesús? En el texto, en la parábola,
las preocupaciones de este mundo, los afanes de este mundo. Los
afanes de este mundo, cada momento este mundo te pide que te sirvas
a ti mismo. El Señor Jesucristo dijo, no
puedes servir a Dios y a las riquezas. El mundo te dice, sírveme,
sírveme. Yo te prometo fama, riquezas. Yo te prometo, y no te puede
entregar nada. Satanás dijo, todas estas cosas
te doy si postrado me adorares. Satanás promete lo que no puede
dar. Y si te lo pudiera dar, no vale
la pena. ¿De qué aprovechará el hombre si gana todo el mundo
y pierde su propia alma? ¿Qué vas a dar en cambio? Si
te lo pudiera dar el mundo y pierdes tu alma, ¿de qué te serviría?
Judas Iscariote fue y dijo al Señor Jesucristo, ¿qué me van
a dar si traiciono a Jesús? ¿Qué me dan si traiciono a Jesús? ¿Has dicho eso al mundo? ¿Qué
me das si me aparto de Cristo? Advertimos a las personas, no
te apartes de Cristo. Si te apartes de Cristo, dice
el Señor, mi alma no agradará de él. Si alguno retrocede y
no sigue viniendo al Señor Jesucristo, esto es creer. Creer hoy, creer
mañana y seguir viniendo y seguir viniendo. Esa es la fe. Solo hay salvación en él. Así
es que advertimos a los hombres. Algunos se ofenden, algunos no
siguen. Cuando viene la persecución,
cuando es probado tu fe, entonces se va a ver si de veras es fe
que te dio Dios o es fe que tú trabajaste nada más, tú lo maquilaste. Porque la fe que Dios da va a
perseverar. Pero la fe que el hombre maquila,
esa fe va a fallar. Él es el autor y consumador de
la fe. Por la gracia de Dios nos ha
sido enseñado lo que el mundo ve como, ahora seguimos en el
texto, estoy repasando, estamos repasando, por la gracia de Dios
vemos que lo que el mundo considera una cosa muy pequeña, el evangelio,
como un grano de mostaza, no perciben, es una cosa muy pequeña,
les parece nada. Algunos en aquel día consideraron
que el Señor Jesucristo no valía la pena. Pero otros, por la gracia
de Dios, y tú, si estás aquí en esta noche y crees en el Señor
Jesucristo, por la gracia de Dios, tú encuentras en Cristo
Jesús tu hogar, como esos pajaritos. Encuentras en Cristo Jesús tu
refugio, tu gozo, tu consuelo. Es tu casa. Y sabemos por la
gracia de Dios, nos ha sido enseñado que el evangelio cuando es puesto
en una persona, cuando la gracia de Dios es transformador. Así como la mujer que toma la
levadura y la pone en la masa y todo se leuda, así también
el evangelio cuando penetra en el corazón de la persona cambia
a toda la persona. Es una nueva criatura. Las cosas
viejas pasaron y aquí todas son hechas nuevas. Sabemos que el
pecador que ve al Señor Jesucristo también, como dice nuestro texto
en Mateo capítulo 13, mira al Señor Jesucristo como el tesoro,
el tesoro más grande. El Señor Jesucristo dijo el reino
de los cielos es como semejante a un tesoro escondido en un campo.
El Señor Jesucristo es este tesoro y cada creyente estima al Señor
Jesucristo como el gran tesoro. El tesoro que es más que todas
las cosas. Y el creyente que ha visto al
Señor Jesucristo lo considera como la perla de gran precio. Y por esta perla va y lo vende
todo. Es decir, pierde. Pierde todo
lo que antes pensaba que era ganancia. El apóstol Pablo vimos
esto en Filipenses capítulo 3. Da esa lista de todas las cosas
que antes consideraba ganancia. Dice, ahora lo considero como
pérdida. Lo considero como basura. Es
basura. Por la excelencia y el conocimiento
de Cristo Jesús. Dice aquí, el reino de los cielos
es semejante a un mercader que busca buenas perlas. Un mercader
que busca buenas perlas, no tienes que rogarle cuando le muestras
a Cristo esos. Cuando por la gracia de Dios
mira la perla de gran precio, no tienes que tratar con él con
engaños, como esos vendedores de autos usados. Vendedor de autos usados, te
mientes sobre ese producto. ¿Qué dicen esa palabra? Siempre... No sé qué me... Dicen, este auto
es impecable. No. Están escondiendo lo que
de veras pasa con eso, pero nosotros no somos. Dice allá en Segunda
de Corintios capítulo 4, donde leímos. Antes bien, renunciamos
al oculto. Renunciamos a lo vergonzoso,
no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios. No estamos
tratando de enganchar a la gente. Vamos a engancharlo con títeres
y otros juegos y después le vamos a... No vamos a hablarle de la
elección divina, no vamos a hablarle de la soberanía de Dios. Simplemente
vamos a hablar de otro plan y cuando ya esté enganchados, le vamos
a decir la verdad. Y eso es otro nivel. Como que
vas a alcanzar otro nivel de conocimiento. No somos como esas
personas que usamos astucia. Predicamos la verdad de Dios.
Y cuando una persona está buscando perla de gran precio y lo encuentra,
solo tienes que ponerlo, ahí está Cristo. Y la persona que
está buscando a Cristo lo va a encontrar. Lo busca y lo encuentra
porque primero Cristo lo busca a él. Lo encuentra porque Cristo
lo busca a él. No somos como esos vendedores
de autos usados. Y nos dice la palabra de Dios
aquí en Mateo capítulo 13 que el reino de los cielos es semejante
a una red. El pecador. Bueno, y voy a decir
esto antes de continuar. El pecador escoge a Cristo porque
primero ha sido escogido por Cristo. Debemos dar gracias a
Dios que Dios los haya escogido desde el principio. El pecador
escoge a Cristo. Lo ve la perla de gran precio
y lo escoge. Pero es primero porque Dios lo
escogió desde el principio, desde la eternidad. cuando él se ha
manifestado entonces y luego nos dice así mismo el reino de
los cielos es semejante a una red que Chad en el mar recoge
de toda clase de peces sabemos que la red ha caído sobre nosotros
la red envuelve a todos y los sacan a la orilla del mar y que
esos peces que están siendo rodeados por la red no quieren el pez
no quiere ser pescado El pez en la red no quiere ser pescado.
Está sacudiéndose, sacudiéndose. ¿Y qué le pasa al pez cuando
sale a la orilla del mar? Muere. Y tú también mueres. El apóstol Pablo dijo, cuando
vino la ley, cuando revivió la ley, yo morí. Pero yo no supe
lo que era vivir hasta que yo morí. Ahora sé lo que es vivir. Una persona que es atrapada por
la red, por la red de Dios, el evangelio, es sacado, esa persona
muere a sí mismo, muere a sí mismo y vive para Dios. Toda clase de peces, una vez
llena, saca la orilla, es sentado, recoge lo bueno en las cestas
y lo malo lo echa afuera. No hay nadie bueno en sí mismo.
Lo bueno es aquello que es hecho bueno por el Espíritu Santo. Así serán el fin del siglo y
saldrán los angeles y apartarán a los malos entre los justos
y echarán en el horno de fuego. Ahí será el crujir y el lloro
y el crujir de dientes. Y el Señor Jesucristo dijo, ahora,
¿ustedes entienden esto? Y ellos dijeron, sí, sí, Señor. Y el Señor les dijo, entonces,
todo escriba, doctor, en el reino de los cielos, asemejante a un
padre de familia. Y no se refiere, está hablando
de de pastores, ese es el requisito de pastores, de poder enseñar.
Pero cada padre de familia aquí es responsable de su familia,
responsable de sus hijos. Y no se refiere únicamente a
padres de familia, la madre. Si has sido enseñado, tus hijos
vienen a ti, te piden, te piden consejo, te piden respuesta.
¿Qué le vas a decir? Si has sido enseñado al reino
de los cielos, vas a enseñarle. vas a enseñarle el evangelio. Todo es, es, es todo escriba
docto es semejante en el reino de los cielos, semejante un padre
de familia que saca de su tesoro. Recuerden este tesoro, tenemos
este tesoro en vasos de barro, pero no importa. No estamos hablando
del barro, estamos hablando del tesoro. No estamos hablando del
barro. No estamos señalándonos a nosotros,
estamos hablando de Cristo Jesús. Saca de tu tesoro cosas nuevas
y cosas viejas. Cosas nuevas y cosas viejas.
El evangelio es tan viejo, por decir así, como la eternidad.
Es eterno. El evangelio de Cristo Jesús
es el pacto eterno de la gracia. Y es nuevo también. Cada vez que lo oyes es nuevo.
Sus misericordias son nuevas cada mañana. Sacas el evangelio
y es cosa antigua desde la eternidad y es también nuevo. Cada persona
que ha sido enseñado y somos responsables. Somos responsables
de llevar, somos atalayas. Somos responsables de llevar
este evangelio. Dios ha puesto, si tú entiendes
estas cosas, ha sido enseñado por Dios. Y eres responsable
de alguien, de alguien. Responsable de oír la palabra
de Dios, de presentar el evangelio. Deja que los hombres vean tus
buenas obras y glorifiquen a tu padre que está en el cielo. ser responsable, yo soy responsable somos deudores no importa quien
el apóstol Pablo dijo esto en Romanos capítulo 1 en Romanos
capítulo 1 el apóstol Pablo dijo en versículo catorce romanos
uno catorce a los griegos y no griegos sabios y a los no sabios
soy deudor así que en cuanto a mí pronto estoy para anunciaros
el evangelio también a vosotros que estáis en Roma Pablo no sabes
que hay peligro allá en Roma no sabes que es la sede de Satanás
así se llama Roma la sede no sabes que ahí odian a Cristo
Jesús Pablo dijo, yo soy responsable, yo tengo deuda. Yo tengo deuda,
yo tengo que hablar, yo tengo que predicar el evangelio. Necesidad
me es impuesta, dijo el apóstol Pablo. Y cada persona que ha
sido enseñado, si tú sabes estas cosas y dices sí, señor, yo entiendo. Entonces eres como padre de familia,
instruido por Dios, y sacas de tu tesoro. el tesoro que Dios
ha puesto en cosas nuevas y cosas viejas, el Evangelio. Que el
Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.